Sí al referéndum, no a la represión del Estado español

Para la clase dominante española, la unidad de España es un principio sacrosanto que defiende a capa y espada por encima de la voluntad de millones de personas, obligadas a formar parte de un Estado que se arriesga a convertirse en una jaula de naciones. El carácter autoritario y opresivo del régimen del 78 se ve más claramente que ninguna parte en esta cuestión, en los ataques constantes a la voluntad democrática del pueblo catalán, pisoteada y menospreciada sistemáticamente por el gobierno central reaccionario del PP.

El pasado 30 de agosto se formalizó la constitución de la Sección Sindical del Sindicato Andaluz de Trabajadores entre los, aproximadamente, 100 trabajadores y trabajadoras de Randstad Project Services, que operan en el matadero de pavos de Procavi situado en Marchena (Sevilla).

El pasado 20 de agosto fallecía en el hospital de Virgen de Valme de Sevilla Rocío, una mujer que acababa de dar a luz, al quedar su cabeza atrapada por un ascensor. El brutal suceso no es más que la punta del iceberg de la decadencia cada vez más abierta de la sanidad pública andaluza. No obstante, no se ha señalado a ningún responsable. La Junta de Andalucía lamenta este hecho, pero guarda un hipócrita silencio acerca de las políticas que lo han provocado.

Una de las cuestiones políticas más candentes de este verano está siendo, sin duda, el turismo, y la dependencia de la economía española en este sector. La polémica ha tenido como epicentro a Barcelona, a raíz de las numerosas protestas que allí han tenido lugar y de la magnitud particularmente grave que ha adquirido el problema en esta ciudad. La intensidad que ha alcanzado este debate muestra que la problemática va más allá del turismo como tal, y plantea cuestiones como la naturaleza de la recuperación económica, la precariedad laboral y habitacional, o la gentrificación de los barrios obreros y populares.

El gobierno del Estado moderno no es más que el comité de administración de los intereses comunes de la burguesía” 

Karl Marx

El Gobierno del PP ha decidido aplastar rápidamente la lucha de los trabajadores de El Prat. Los grandes intereses del sector turístico en temporada alta, el miedo a la extensión de la huelga al resto de los aeropuertos, cuyos trabajadores están en circunstancias similares, han decidido al gobierno a desplegar toda la artillería contra un pequeño grupo de trabajadores (350) en lucha.

Hace unos días tuvimos en Morón de la Frontera (Sevilla), una charla-debate acerca de la represión del Estado español, así como el papel de la justicia en su acción represiva. La charla contó con la ponencia de Óscar Reina, portavoz nacional del Sindicato Andaluz de trabajadores, así como dos miembros de Lucha de Clases, Susana López y el autor de este artículo. Tanto Óscar como varios compañeros de los 30 allí presentes hablaron acerca de la huelga en el sector de aves y conejos que fue convocada el pasado abril en todo el Estado por parte de los principales sindicatos. No es para menos, debido a que muchos de ellos han recibido multas por su participación en los piquetes informativos de Procavi, matadero de pavos situado en el cercano municipio de Marchena. Varios compañeros allí presentes habían sido denunciados tanto por la empresa como por la Guardia Civil, presente en los piquetes informativos de la citada huelga. Y es que se denota una clara relación entre los intereses directos de los empresarios durante la huelga y las acciones represivas del aparato estatal.

Tan sólo un día después de los horribles ataques terroristas en Barcelona y Cambrils, diversos grupos fascistas trataron de sacar rédito político del sufrimiento de las víctimas y de esparcir su mensaje de miedo y división. Bajo las odiosas y demagógicas consignas “STOP islamización de Europa” y “terroristas no son bienvenidos”, Falange Española, Falange Nacional, y otros grupúsculos convocaron una manifestación el viernes 18 de agosto por la tarde en la plaza de la Boquería, a pocos metros de donde sucedió el atentado de las Ramblas. Afortunadamente, el reducido grupo de fascistas que se atrevió a acudir fue completamente desbordado por la extraordinaria respuesta de la izquierda barcelonesa y de los vecinos del centro de la ciudad.