Me llamo Lola Lorenzo y trabajo en el Hospital del Mar de Barcelona desde hace dos años como médica residente (MIR) del servicio de Medicina Interna. El trabajo siempre es en equipo, y las funciones incluyen ver pacientes, revisar y pedir pruebas, revisar y pautar tratamientos y trabajo burocrático como escribir cada día la valoración del paciente, la orientación diagnóstica y el plan, entre otros. Dentro del horario se incluyen también presentaciones y sesiones formativas que generalmente preparamos los MIR. El horario es de las 8 a las 17 horas 5 días a la semana más 4 o 5 guardias al mes en las que se trabaja 24 horas de forma continuada.

Podemos ha vuelto a situarse en el centro del debate a raíz del proceso de formación de la lista para las elecciones a la Comunidad de Madrid, y tras la filtración de un documento de la exdirigente nacional, Carolina Bescansa, en el que proponía al sector de Íñigo Errejón un acuerdo secreto para disputarle a Pablo Iglesias la secretaría general de Podemos y la candidatura a presidente del gobierno en las elecciones de 2020.

Cuando una fuerza de izquierdas gana unas elecciones y ocupa un gobierno, se tiene que hacer cargo de un aparato administrativo y coercitivo diseñado por sus enemigos de clase, y que, las más de las veces, en vez de ser controlado por el gobierno acaba controlando a éste. Es una ley que tener el gobierno no es tener el poder, y la militancia y los votantes de Ahora Madrid están aprendiendo dicha ley a través de su amarga experiencia.

Miles de personas, hombres y mujeres expresamos, pocas horas después de conocerse la sentencia, nuestra indignación en las calles de Vitoria.Miles de personas, hombres y mujeres expresamos, pocas horas después de conocerse la sentencia, nuestra indignación en las calles de Vitoria.

Cientos de miles de personas salieron a las calles de Barcelona el domingo 15 de abril para rechazar la represión del Estado español. Una demanda clave fue la libertad de los presos políticos catalanes: los manifestantes marcharon bajo el lema "Us Volem a Casa" ("Os queremos en casa"). Este fue el final de una semana en la que el Estado intentó (y no logró) imputar con delitos de terrorismos a los miembros de los Comités de Defensa de la República (CDR). La masiva manifestación reveló la resistencia del movimiento, a pesar de una dirección que no muestra el camino a seguir.

La sentencia del caso de “La Manada” ha llenado las calles de indignación y rabia. El tribunal ha absuelto a los acusados del delito de “agresión sexual” y los condena a 9 años de prisión por abusos sexuales por la ausencia de violencia e intimidación. Una sentencia escandalosa que establece en sus hechos probados que los agresores metieron a la víctima en el portal, la rodearon y la penetraron bucal, vaginal y analmente en repetidas ocasiones. ¿Qué más tienen que hacer a una mujer para que los jueces entiendan que se ha ejercido violencia e intimidación?

Ha sido realmente impresionante ver cómo, a pesar de dificultades como en algunos casos la lluvia o la nieve, los pensionistas han llenado las calles. El movimiento masivo ha tenido lugar en todas las grandes y medianas ciudades del Estado y ha tenido su epicentro en Bilbao donde convocatoria tras convocatoria decenas de miles de manifestantes han expresado de forma unitaria su profundo malestar con el gobierno del Partido Popular, con su decisión de revalorizar las pensiones un  misérrimo 0,25%. Decisión, que contrasta con crecimientos del PIB del 3% los últimos tres años, con las concesiones millonarias a las grandes empresas quebradas, como las autopistas, o al depósito de gas fallido de Baleares, o con la subida del salario a la Policía y la Guardia Civil, o el aumento del presupuesto de Defensa, y la permanencia de una corrupción rampante…