Análisis Político
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El pasado jueves 21 de junio, 2.000 vecinos del barrio sevillano de Bellavista salieron a las calles para exigir condiciones dignas en una zona donde comienzan a arraigar narcopisos, agresiones a vecinos, y robos a comercios, mientras que la juventud coexiste con tasas de desempleo del 50%. Esta lucha, organizada por la Plataforma Vecinal de Bellavista, es la continuación de una movilización anterior que ya hubo en septiembre pasado. 

Como ya informamos en un artículo anterior, esta nueva expresión del movimiento vecinal se desató a raíz de la brutal agresión traicionera perpetrada presuntamente por un lumpen, al que los vecinos más cercanos vinculan al tráfico de drogas, contra un obrero de la construcción en paro de 64 años.

Este sujeto ha estado aterrorizando durante años a los vecinos de su bloque y de su calle, con amenazas y agresiones, para trapichear sin problemas en su vivienda. Las denuncias han caído casi todas en la papelera. Es un rumor clamoroso en el barrio que este elemento tiene vínculos con redes importantes de narcotraficantes de la ciudad de Sevilla. Sin embargo, por razones que se nos escapan –o que sólo podemos imaginar– este sujeto nunca ha sido molestado realmente por la policía.

Pero esta vez se encontró con un grupo de vecinos organizado y dispuesto a pelear hasta el final y a no dejarse intimidar por su violencia.

Comenzando por un núcleo  de 3-4 personas, encabezadas por el hijo de la víctima, se consiguió implicar a cientos de vecinos, organizar una asamblea en el barrio con cerca de 150 personas el 6 de junio, repartir miles de octavillas, organizar reuniones con comerciantes y partidos de izquierda del barrio (Podemos, IU y PSOE), involucrar a decenas de vecinos en las tareas de organización de la lucha (pancartas, recogidas de fondos,  etc), difundir información masiva diaria a través de las redes sociales para mantener informados a los vecinos de cada paso a dar, y conseguir un impacto en los medios de comunicación, incluyendo la TVE.  También se ha obtenido la solidaridad fuera del barrio, no sólo de otras zonas de Sevilla sino del Estado, como Vitoria, Barcelona o Madrid, donde varias asociaciones de vecinos enviaron mensajes de apoyo y solidaridad. Es de destacar la implicación de los medios locales de Morón, así como de numerosos vecinos de este pueblo (de donde es originario el obrero agredido), quienes a través de una representación estuvieron presentes en la movilización. 

Todo esto culminó con la manifestación del pasado jueves, ya mencionada, en la que tomaron parte 2.000 personas.

Comprensiblemente, la principal reivindicación vecinal es de una actuación más firme de la policía contra los narcotraficantes y los robos, pero la Plataforma Vecinal de Bellavista ha insistido en que eso es insuficiente. Se necesitan condiciones dignas en el barrio, talleres ocupacionales para la juventud y planes de empleo juvenil para impedir la degradación social del barrio. Sobre todo, se ha insistido en que la organización vecinal y su movilización activa es la manera más efectiva de obligar a las mafias a abandonar el barrio.

Un efecto de esta movilización es que la Junta de Distrito del barrio, ha aprobado por unanimidad las propuestas de la Asamblea del 6 de junio, que mencionamos en el párrafo anterior. 

Hay que decir que no todo ha sido apoyo y colaboración en el barrio. Lamentablemente, la dirección de la agrupación del PSOE del barrio ha tenido una actitud distante, ante la presunción de que muchas de las reivindicaciones van dirigidas al Ayuntamiento de Sevilla, en manos socialistas. La principal Asociación de Vecinos del barrio, también en manos del PSOE, se ha mantenido al margen de esta lucha, quedando en evidencia ante numerosos vecinos de Bellavista. En la propia manifestación, las policías local y nacional tuvieron una actitud provocadora, hasta el punto de impedir, durante gran parte del recorrido, el corte total de uno de los sentidos la calle por donde discurría la manifestación, permitiendo que los coches y autobuses pasaran en ocasiones a escasos 30 centímetros de la manifestación, con grave peligro de atropello para la gente, incluidos niños. Según los responsables al mando de la policía, tenían órdenes del Ayuntamiento para actuar así.

Esto llevó a conatos de enfrentamientos entre los mandos policiales y los organizadores de la manifestación, hasta el punto que uno de los agentes forcejeó con el responsable de organización de la manifestación cuando se opuso a la disolución de la manifestación 20 minutos antes de lo comunicado, como pretendía la policía. Afortunadamente, tuvo que dar marcha atrás ante la actitud de firmeza de los manifestantes de permanecer en el lugar y, ante la indignación de la gente tuvieron que aceptar respetar la hora de finalización original,  así como anteriormente tuvieron que efectuar el corte total al tráfico para que la manifestación ocupara todos los carriles de la calzada. La Plataforma Vecinal de Bellavista ha enviado un escrito de denuncia a la subdelegación del gobierno relatando estos hechos y también una denuncia pública en los medios de comunicación locales.

Es importante destacar que en la manifestación hubo representaciones del movimiento vecinal de otros barrios sevillanos, con problemas similares al de Bellavista, como Torreblanca y Parque Alcosa. También acudieron concejales de Participa Sevilla (marca municipal de Podemos) así como de IU de Sevilla y de Bollullos de la Mitación. Además de compañeros de Lucha de Clases, que están participando activamente en el movimiento, hubo también representación del PCPE.

El concejal de IU de Sevilla tomó la palabra al final de la manifestación, como lo hicieron también dos compañeras de Torreblanca. La intervención de Juan García, dirigente vecinal de esta protesta, enfatizó en la necesidad no sólo del incremento de medidas de seguridad sino de medidas sociales relativas al empleo juvenil para frenar la degradación de las zonas obreras de la ciudad, e hizo paralelismos entre esta lucha y las batallas vecinales de los años 70 y 80, que se dieron y vencieron, logrando llevar el alcantarillado y el agua corriente, así como otras estructuras de dignificación, para el barrio. Asimismo anunció contactos con otros barrios para iniciar una campaña de movilizaciones de todos los barrios de la periferia que sufren condiciones similares (de los 15 barrios más pobres del Estado, según un informe de la UGT, 7 se encuentran en Sevilla, lo que es una muestra del clasismo de la ciudad). 

En relación al individuo que agredió al vecino de Bellavista, hecho que dio origen al movimiento, está actualmente fuera del barrio.  Sobre él pesa una orden de alejamiento.La comunidad de vecinos de su edificio se reunió para comunicarle que debe desalojar la azotea comunitaria de la que unilateralmente se apropió.  Este punto se intensificará en las próximas semanas a través de la concejalía de urbanismo y de órganos de mediación del Ayuntamiento.  Y se va a proceder a su denuncia por impago de mensualidades de cuotas de comunidad (acumula casi 2.000 euros).

Sin duda, ha sido el potente movimiento vecinal generado el que ha arrinconado a este sujeto y lo aislado del barrio, a la espera del juicio. Es interesante señalar que los primeros días tras la agresión, cuando la juez del caso decretó la orden de alejamiento, este individuo violaba impunemente dicha orden, volviendo todos los días a su vivienda ante la pasividad policial. Pero una vez que se generó un movimiento de masas en el barrio este “valiente” ha tenido que trasladarse a otro barrio (Los Pajaritos). Esto demuestra que la actuación vecinal, si es masiva, es mucho más efectiva que la inoperante actividad policial y judicial, y muestra el camino a seguir por otras experiencias de acoso, como en el caso de las mujeres maltratadas.

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El barrio de Bellavista está movilizado contra los problemas que lo aquejan, como no se veía hace mucho tiempo, obligando a las autoridades a tener que abordar sus principales reivindicaciones, y esto ha sido posible poniendo en práctica los métodos tradicionales de lucha del movimiento obrero, basado en la concienciación y la participación popular más amplia posible.

Ahora no hay que bajar la guardia, y mantener la presión sobre la policía, el aparato judicial y el ayuntamiento, sobre la base de la presión y organización popular, hasta conseguir todas las reivindicaciones.