Unidos Podemos
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Reflexiones sobre la Asamblea Ciudadana de PODEMOS

PODEMOS es una organización viva y dinámica, como ha demostrado nuestra reciente Asamblea Ciudadana, que ha contado con la participación entusiasta de miles de militantes.

PODEMOS nació como partido político de las deliberaciones de la Asamblea Ciudadana, nuestro congreso constituyente, que ha alternado debates presenciales con discusiones y votaciones por internet.

Esta Asamblea Ciudadana de PODEMOS culminó el 15 de noviembre con la proclamación de los organismos dirigentes de la organización, votados días antes a través de internet por unos 107.000 simpatizantes inscritos en la organización. Semanas antes, del 20 al 26 de octubre, alrededor de 112.000 inscritos habían votado los documentos político, organizativo y de principios éticos de PODEMOS.

Como toda organización viva y vibrante, este proceso de discusión y votación ha generado mucho debate en la militancia sobre la idoneidad y eficacia de los métodos utilizados que, sin duda, constituyen una experiencia inapreciable que deberá ser tomada en cuenta para los futuros y debates y votaciones en el seno de la organización. Nadie puede poner en duda el carácter democrático de la Asamblea Ciudadana que acabamos de celebrar, ahora bien ¿ha sido suficientemente eficaz? ¿Existen formas alternativas que conjuguen de manera más completa democracia y eficacia?

Es por eso que los compañeros de Lucha de Clases que militamos en PODEMOS queremos compartir con nuestros lectores algunas reflexiones que nos merece este proceso.

El proceso deliberativo fue organizado por el Equipo Técnico, que asumió la labor de dirección provisional desde el mes de junio pasado hasta la Asamblea Ciudadana.

El Equipo Técnico redactó los tres borradores de documentos (político, organizativo y ético) que fueron enviados a los círculos y publicados en la web oficial de Podemos para conocimiento general. Estos borradores se debatieron en los círculos de manera presencial y también a través de una página web especial llamada Plaza Podemos, donde podía participar con sus opiniones y propuestas cada persona inscrita en PODEMOS.

Para la fase de discusión, se permitía que cada persona pudiera presentar enmiendas o borradores alternativos con el solo aval de 5 personas de un círculo, que no necesariamente debían estar de acuerdo con su contenido.

55 documentos y 1.173 candidatos

Teniendo en cuenta que en el momento del debate existían alrededor de 900 círculos, este sistema produjo cientos de enmiendas y borradores circulando por internet. El Equipo Técnico habilitó un sistema por internet, llamado wikisíntesis, en el que un comité del Equipo Técnico se encargaba de proponer la fusión o transacción de enmiendas y borradores que consideraran de contenido similar. De esta manera, se establecía un sistema de circunscripción única estatal para debatir y apoyar por internet cada enmienda o borrador de cualquier persona o círculo.

Todo esto produjo la presentación en la Asamblea Ciudadana presencial de Vista Alegre, en Madrid, de 23 borradores de documentos políticos, 22 de documentos organizativos y 10 de principios éticos.

Para la postulación de candidatos a Secretario General, Consejo Ciudadano –compuesto por 62 personas- y Comisión de Garantías- compuesta por 10 personas- el procedimiento fue similar. Presentándose finalmente 30 candidaturas en listas cerradas y varios cientos de candidaturas individuales que se repartieron de la siguiente manera: 72 candidatos a Secretario General (10 en listas y 62 de manera individual), 693 candidatos al Consejo Ciudadano (233 agrupados en 21 listas y 460 de manera individual) y 268 candidatos a la Comisión de Garantías (93 agrupados en 13 listas y 175 de manera individual). Así, la militancia de PODEMOS tenía que elegir y votar por internet sus preferencias, en el plazo de una semana en cada caso, de entre este volumen de documentos (55) y de candidatos (1.173).

El resultado es conocido, y el actual equipo dirigente conducido por el compañero Pablo Iglesias obtuvo el 80% de apoyo para sus documentos y entre el 70% y el 88% para sus candidatos a los órganos dirigentes, con una participación de entorno a 110.000 personas, aproximadamente la mitad de los inscritos.

Algunos compañeros presentan este modelo de debate y votación como el “sumum” de la democracia. Desde nuestro punto de vista, este sistema aparentemente ultrademocrático, en realidad tiene limitaciones que impiden una participación democrática más completa de la militancia.

Basta mirar los datos para ser conscientes de que resulta materialmente imposible que cada militante de PODEMOS pueda leer y reflexionar a fondo, en el plazo de una semana en cada caso, sobre la idoneidad de 55 documentos y de 1.173 candidatos a órganos de dirección. Pese a que el proceso de debate de documentos duró dos meses, sólo una minoría dispuso del tiempo suficiente para participar, leer y debatir, a través de su ordenador en internet, sobre tal masa de borradores y enmiendas, y aún así de manera parcial y limitada.

Rescatar el valor de la militancia en el círculo

Nosotros pensamos que se debe rescatar el valor de la militancia y el debate al nivel del círculo. Porque aquellos que asumen una mayor responsabilidad y esfuerzo en construir la organización, a través de su militancia cotidiana en los círculos, son quienes están en mejores condiciones de evaluar la idoneidad de la línea política y del modelo organizativo con que debe dotarse la organización.

Es cierto que, a consecuencia de la desafección general hacia los partidos del sistema y la corrupción existente, se ha instalado – como se vio en el movimiento del 15M- importantes prejuicios hacia el sistema de debate presencial y por delegación; pero aun así nos sigue pareciendo el sistema más democrático o, si se quiere, el menos imperfecto.

Una primera deficiencia que observamos en el sistema de debate seguido, es que se dio la misma representatividad a la posición de una sola persona (que sólo requería el aval de otras 4 aunque estuvieran en desacuerdo con ella) que a la posición apoyada por 20, 30 ó 50 compañeros de ese círculo. Esto tuvo también la consecuencia de estimular la proliferación de enmiendas y documentos que no eran realmente representativos de la militancia, y que restaron espacio, tiempo y difusión a los que sí lo eran. Eso dificultó la participación democrática de la militancia porque decenas de miles de personas fueron abrumadas por decenas de documentos y cientos de candidatos que, en muchos casos, representaban posiciones minoritarias; e impidieron a la militancia sopesar, debatir y conocer en profundidad esas posiciones más representativas, favoreciendo que se votara en casa a través del ordenador por impresiones generales, a través de las opiniones de conocidos, o por la publicidad de la prensa.

La democracia y los delegados

También vemos una deficiencia en que se otorgue más valor democrático a los encuentros y debates por internet que a los encuentros y debates presenciales ¿Quiénes son los compañeros que se destacan por acudir regular o esporádicamente a las reuniones de los círculos? Son los compañeros que más sacrifican su tiempo y más se dedican a la organización, son la columna vertebral que sostiene a PODEMOS. Nada puede igualar la emulación, el estímulo, la aclaración de ideas y la profundización del conocimiento que un vivo debate presencial, donde todo el mundo puede participar, dar su opinión, y tener la oportunidad de convencer y de ser convencido.

Lo más democrático hubiera sido, desde nuestro punto de vista, que sólo hubiera posibilidad de avalar un documento alternativo por círculo en cada área temática (política, organizativa, ética) –aparte de las enmiendas aprobadas para los borradores presentados por el Equipo Técnico – a través de un sistema de votación mayoritario, después de un debate presencial democrático. Eso hubiera restringido, no el debate ni la presentación de propuestas, sino la cantidad enorme de documentos en circulación, y así concentrar el debate en los puntos políticos y organizativos fundamentales, facilitando además la labor de difusión y discusión posterior de los más representativos.

Una segunda instancia de debate podría haber sido la convocatoria de asambleas municipales o comarcales (en el caso de los núcleos de población más pequeños donde solo hubiera uno o dos círculos), formadas por delegados elegidos en cada círculo –a razón, por ejemplo de 1 delegado por cada 5 inscritos– donde se presentaran para el debate los documentos aprobados en cada círculo, para debatirlos y elegir el documento más votado.

Nosotros rechazamos que el sistema de delegación sea burocrático. Al contrario, es completamente democrático. Porque los delegados son los compañeros cuya confianza ha sido conquistada en la participación y construcción cotidiana del movimiento.

A la instancia municipal o comarcal podría haber seguido una instancia provincial, para votar las enmiendas y documentos elegidos en cada municipio y/o comarca, con delegados elegidos directamente de los círculos con una representación, por ejemplo, de 1 por cada 10 inscritos; y de una instancia regional para votar las enmiendas y documentos aprobados en las diferentes asambleas provinciales a través de delegaciones elegidas directamente en los círculos, a razón de 1 delegado por cada 20 inscritos, por ejemplo.

De esta manera, los 55 documentos finales a elegir – como sucedió en la Asamblea Ciudadana- hubieran quedado reducidos a 10 ó 15 o menos (4 ó 5 por cada área temática) que representarían un reflejo más fidedigno de las posiciones de la base y hubiera estimulado una mayor participación y debate que lo reflejado en el sistema seguido en esta Asamblea Ciudadana donde , al final, quienes votaron por internet apenas pudieron leer –en el mejor de los casos– unos pocos documentos de entre las decenas que se les ofrecían.

Democracia y eficacia

Nosotros pensamos que la Asamblea Ciudadana presencial no debería reducirse a ser una mera exposición de documentos, sino que debe tener un carácter deliberativo y decisorio sobre éstos y sobre los órganos dirigentes. Y debería estar compuesta igualmente por delegados elegidos directamente en los círculos.

El sistema para la elección de los organismos dirigentes podría haber sido similar. Estos compañeros deben estar avalados por su trayectoria y compromiso con la organización. Pero ¿cómo elegir entre más de 1.100 compañeros, como ha sucedido en esta Asamblea Ciudadana, de los que no se conoce nada de la mayoría?

Reconociendo que todo sistema es imperfecto, en una Asamblea Ciudadana compuesta por delegados elegidos en los círculos, se podrían presentar listas para Secretario General, Consejo Ciudadano y Comisión de Garantías, avaladas por un mínimo de 100 delegados presentes, por ejemplo. Eso habría reducido las candidaturas a unas pocas listas, serían más representativas al contar con el aval de decenas o cientos de delegados, y se podría mantener el sistema de elección con listas abiertas, es decir, que serían los compañeros individualmente más votados por la Asamblea Ciudadana quienes resultaran elegidos para los diferentes órganos de dirección.

Incluso, aunque la elección de los órganos dirigentes se realizara por internet entre los inscritos a la organización, una reducción de candidaturas con este sistema habría garantizado un sistema más eficaz y participativo.

Dicho lo anterior, rescatamos la importancia de las herramientas de internet con las que se ha dotado la organización (Plaza Podemos, transmisión por streaming, etc.) como un mecanismo complementario a la democracia partidaria, que deben ser mantenidos y ampliados para el debate cotidiano y la difusión de experiencias entre los miembros de la organización.

No obstante todo lo anterior, nuestra organización es joven y vitalista, y estamos seguros que la experiencia y la madurez nos irán dotando de los mecanismos organizativos democráticos más idóneos para avanzar en la construcción de la herramienta que necesitamos para impulsar y culminar la transformación radical de la sociedad a la que aspiramos la clase trabajadora y demás sectores populares explotados.