Pagina principal Historia y Teoría Estalinismo Alan Woods cierra en Barcelona una exitosa presentación del Stalin de Trotsky y la conmemoración del centenario de la Revolución Rusa

Alan Woods cierra en Barcelona una exitosa presentación del Stalin de Trotsky y la conmemoración del centenario de la Revolución Rusa

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Alan Woods realizó dos actos en Barcelona el 30 de noviembre y el 1 de diciembre, organizados por el Círculo Marxista Universitario de la Universitat de Barcelona y por Revolució, la CMI en los países catalanes y organización hermana de Lucha de Clases.

El viernes 30 de noviembre se llevó a cabo la presentación de la biografía de Stalin, escrita por León Trotsky, en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Barcelona, junto con los profesores Miguel Candel, de filosofía, y Pelai Pagès, de Historia. Más de treinta personas participaron en el evento. El acto lo presentó el profesor Candel, que señaló la necesidad de dar más presencia al marxismo en las aulas y la importancia de vincular el debate de las ideas con la militancia política. A continuación intervino Pelai Pagès, de la facultad de historia, uno de los expertos más reconocidos del movimiento obrero en Cataluña y el Estado español, y autor de la que posiblemente sea la mejor biografía sobre Andreu Nin. Introdujo el tema de la revolución rusa y el estalinismo, señalando los desafíos a los que se enfrentaban los revolucionarios rusos (el atraso del país, la combinación de tareas socialistas con otras democrático-burguesas), la óptica escrupulosamente internacionalista de los bolcheviques, el protagonismo de Trotsky en 1905 y 1917, y la perversión de la tradición de Lenin y de octubre que supuso el estalinismo.

Alan Woods dio el discurso principal, que comenzó explicando la historia del libro y las condiciones trágicas en las que fue escrito. De ahí pasó a estudiar el papel del individuo en la historia, señalando que las personalidades no son independientes, sino que dependen de factores sociales, económicos e históricos que condicionan sus acciones y su desarrollo. Habló de los gigantes que creó la revolución, capaces de expresar los anhelos de las masas en su ascenso hacia el poder, seguidos de los enanos que produjo el reflujo, que representaban los intereses de los oportunistas y burócratas que se hacían con el control del aparato de Estado con el agotamiento y la desmoralización de las masas. Ligó el reflujo al aislamiento de la revolución en un país atrasado y al fracaso de la revolución europea. Señaló que el estalinsimo se hizo con el poder masacrando a la vieja guardia de 1917, y enfatizó que el bolchevismo es diametralmente opuesto al estalinismo, cerrando el acto con un llamamiento a recuperar la tradición revolucionaria de Lenin y Trotsky en el contexto de crisis y descomposición capitalista en el que vivimos.

Al día siguiente, se realizó una charla pública sobre la revolución rusa y la cuestión nacional junto con Vidal Aragonés, reconocido abogado laboralista, candidato de la CUP para las elecciones del 21D y uno de los defensores más elocuentes de la independencia de Catalunya desde una perspectiva marxista.

Unas veinte personas participaron en el acto. Tanto Vidal como Alan recalcaron el papel progresista que jugaron los movimientos de emancipación nacional en la lucha contra el zarismo, la importancia que dio Lenin al derecho a la autodeterminación, y el papel que jugó este derecho en 1917 y durante la guerra civil rusa, permitiendo que se forjara una unidad revolucionaria y democrática entre los distintos pueblos del antiguo imperio. Porque la unidad genuina de la clase obrera sólo es posible sobre la base de la más absoluta libertad y democracia, que ha de incluir el derecho a la autodeterminación de las minorías nacionales.

Comprensiblemente, se habló mucho sobre la cuestión catalana, y tanto Vidal como Alan recalcaron el papel progresista del movimiento por la república catalana, y la necesidad que tenemos de ganarnos el apoyo de la mayoría decisiva de la clase obrera con un programa que vincule la emancipación nacional con la emancipación social, y que pueda también granjearse la simpatía de la clase trabajadora del resto del Estado, aliado natural del pueblo catalán en esta lucha. La única república catalana posible es una que esté fuertemente arraigada entre la clase obrera, que se sustente en su movilización activa, y que sea capaz de romper su aislamiento con una política internacionalista.

Vidal recordó la vigencia de la revolución permanente para la Catalunya actual, observando que la lucha por la autodeterminación empuja a un choque no sólo con el Estado español, sino con la UE y con la oligarquía económica, que para triunfar ha de radicalizarse y  adquirir un carácter anticapitalista. Alan criticó duramente a la posición cobarde de la dirección de Unidos Podemos, y observó que confunden perversamente la unidad de la clase obrera con la unidad del Estado español heredero del franquismo.