Entramos al definitorio mes de mayo en un contexto seriamente atípico de cara a los venideros comicios presidenciales del día 20. Mientras el abstencionismo reina entre la mayoría de agrupaciones políticas opositoras (MUD–FAVL y SV), hecho que limita las posibilidades de triunfo de Henry Falcón; Nicolás Maduro se prepara para capitalizar la fragmentación de la derecha, esperando obtener un triunfo que lo habilite para un nuevo periodo constitucional, en medio de una cada vez más aguda situación económica y social que promete dar continuidad al clima de inestabilidad e incertidumbre hoy imperantes.

El espectáculo de las celebraciones por la apertura de la nueva embajada de los EEUU en Jerusalén el lunes 14 de mayo contrastó marcadamente con el derramamiento de sangre en Gaza, donde el mismo día fueron asesinados 59 manifestantes palestinos y más de 2.700 heridos por francotiradores israelíes. Como dijimos en un artículo anterior, el movimiento de resistencia masiva de los palestinos en Gaza por el derecho al retorno de los refugiados palestinos de 1948 y contra el bloqueo de 12 años por parte de Israel ha ido creciendo, a pesar de la represión más dura del ejército israelí.

El pasado 8 de mayo, Donald Trump anunció su decisión de retirar a Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán. En un discurso lleno de mentiras, distorsiones e hipocresía abierta, anunció que su Administración volverá a imponer el "nivel más alto de sanciones económicas" a Irán.

Kim Jong-un, el hasta hace muy poco hombre malo de la prensa internacional, se ha convertido de repente en un santo. La nueva ofensiva diplomática tomó por sorpresa a la "comunidad internacional", la perspectiva del final de un conflicto de 70 años. Aunque Trump intenta disfrutar del fulgurante éxito, el último giro, en realidad, demuestra el relativo debilitamiento del imperialismo estadounidense.

Tuve la oportunidad de participar en la manifestación del 1º de Mayo del año pasado en Caracas que se dio en circunstancias bastante particulares. Estábamos en mitad de la ofensiva insurreccional de la oposición burguesa y pro-imperialista, con violentas manifestaciones en las calles. La marcha del 1º de Mayo se convirtió en una oportunidad para responder de manera masiva a esa ofensiva golpista cuya intención era la de derrocar al gobierno de Maduro por medios insurreccionales.

El viernes pasado, los 11 activistas marxistas, miembros de la Alianza de la Juventud Progresista y del Frente Obrero Rojo, que fueron secuestrados por las fuerzas de seguridad paquistaníes la semana pasada, fueron liberados. Esta es una gran victoria para la campaña de solidaridad, que se realizó los días 25 y 26 de abril, tanto en Pakistán como a escala internacional.