"Estáis arriesgando vuestro futuro y vuestras vidas", así se dirigía Trump a los oficiales militares venezolanos en un discurso belicista en Miami el 18 de febrero. “No encontrareis un puerto seguro, ni una salida fácil o escapatoria. Lo perderéis todo", agregó, tal vez frustrado de que hasta el momento no haya habido grietas significativas en las fuerzas armadas venezolanas, un mes después del inicio de la tentativa de golpe de Estado que planea Estados Unidos.

Rawal Asad es estudiante de pregrado y activista político del Government Emerson College en Multan. El 5 de febrero se sumó a una protesta, convocada por el Movimiento Pashtun Tahafuz (PTM) en Multan. Estaban protestando contra el asesinato de su líder, Arman Luni, que era profesor universitario y fue asesinado en Baluchistán unos días antes por un oficial de policía de alto rango,  mediante tortura. El caso de este asesinato aún no ha sido investigado. Pero la policía de Multan registró una denuncia contra todos los manifestantes, incluyendo a Rawal Asad, acusándolos de sedición, entre otras cosas.

El pasado domingo 3 de febrero tuvieron lugar en El Salvador las elecciones presidenciales, quizá uno de los eventos electorales más trascendentales de la historia política de este siglo. Para sorpresa de muchos se cumplieron los resultados de las encuestas casi a cabalidad, los cuales daban como ganador a Nayib Bukele con una amplia ventaja sobre los otros candidatos y que además apuntaban a que todo se definiría en primera vuelta. Después de unas elecciones sumamente polarizadas, donde solo la mitad de los electores salieron a votar, se abre un nuevo periodo convulsivo para la lucha de clases, y todos los revolucionarios debemos estar preparados para este cambio de época.

El movimiento de los chalecos amarillos es de una potencia y una profundidad que no dejan de sorprender (y de asustar) a sus adversarios. Por supuesto, la burguesía y sus lacayos políticos y mediáticos saben bien que existe la pobreza. Han oído hablar de ella. Pero por lo demás, están totalmente desconectados de las condiciones reales de vida del pueblo, de sus sufrimientos y sus problemas. Así, desde lo alto de sus privilegios, de su poder y de sus fortunas, se dijeron a sí mismos: "¿Qué puede a cambiar un poco más o un poco menos de austeridad?". Han recibido la respuesta en toda la cara.

El pasado 2 de febrero una movilización de alrededor de 10 mil mujeres tomó las calles de la Ciudad de México para gritar ¡ni una más! y exigir cese a la violencia feminicida y los intentos de secuestro en el metro tipo “cálmate mi amor” como respuesta a las vastas denuncias en redes sociales de mujeres que sufrieron este tipo de agresión.

A pesar de que el golpe imperialista en curso en Venezuela todavía no ha tenido éxito, la impresión que uno tiene es que hay una marcha inexorable hacia adelante en su ejecución, debido principalmente a las fuerzas en el extranjero y no a la propia Venezuela. El siguiente paso en el plan es el uso de la "ayuda humanitaria" como una provocación en la frontera con Colombia.