Estados Unidos ha decidido que ya es hora de un "cambio de régimen" en Venezuela y está actuando de manera implacable para lograrlo.  Los imperialistas han nombrado a un "presidente interino" y reunieron a la "comunidad internacional" para reconocerlo. Se han incautado de los activos venezolanos en los EEUU y el Reino Unido e impuesto sanciones económicas. Piden al presidente Maduro que renuncie y que el ejército venezolano lo destituya si se niega. Este es un intento de golpe de estado imperialista, al que cualquier socialista e incluso cualquier demócrata consistente tiene el deber de oponerse.

Como hemos venido denunciando, en Venezuela está en marcha un golpe de Estado promovido por el imperialismo y sus lacayos del cártel de Lima, y ejecutado por sus títeres de la oposición. Hoy, 23 de enero, el golpe ha entrado en una fase superior de su ejecución con la auto juramentación del diputado Guaido como presidente encargado de la república.

Venezuela es un país de sendas riquezas naturales. Gozamos de tierras fértiles, quizás lo suficientemente adecuadas para eliminar el hambre. Del subsuelo brotan petróleo, oro, coltán, diamantes, entre otras materias primas, cuya acumulación podría impulsar un desarrollo industrial de tal magnitud, fuerza y vigor que podríamos instaurar un verdadero paraíso.  Por otro lado, el trabajo real, padre y señor de todas las riquezas que existen en el mundo moderno, se dinamiza en los brazos de un pueblo que lo ha aguantado todo. Paradójicamente las riquezas y el trabajo, la primera como fruto de lo segundo, sufren una contradicción agobiante, típica del sistema de producción capitalista.

El PTS argentino lanzó en octubre de 2018 un llamado a construir “un partido unificado de la izquierda, de las y los trabajadores y socialista”. Los compañeros de la Corriente Marxista Internacional respondieron en tres artículos que republicamos aquí:

Hay que decirlo claramente, lo que está sucediendo en Venezuela es un intento de golpe de estado. El 10 de enero se juramentó el presidente Maduro para un nuevo mandato. Había ganado las elecciones del pasado 20 de mayo, en las que un sector de la oposición decidió participar y otro boicotearlas. El 11 de enero, Juan Guaidó, el presidente de la opositora Asamblea Nacional (en desacato desde 2015) desconoce al presidente Maduro y se declara dispuesto a asumir la Presidencia “con el apoyo de las fuerzas armadas, el pueblo y la comunidad internacional”.

La compuerta se ha abierto en Matamoros Tamaulipas, obreros de 45 maquiladoras han decidido colocar las banderas roji-negras de huelga, al no tener información de las negociaciones que los dirigentes sindicales vinculados a la Confederación de Trabajadores de México (CTM) realizan sobre los Contratos Colectivos y del incremento salarial anual. Exigen un aumento salarial del 20% y un bono de compensación. El día domingo 13 de Enero dos mil obreros en Sonora impulsaban una huelga debido a que la empresa Levolor ajustó el sueldo y prestaciones y no respetó el incremento salarial decretado desde el gobierno federal.

En medio de una turbulencia política y diplomática, Nicolás Maduro Moros ha sido investido para ejercer un nuevo mandato presidencial. El injerecismo imperialista encabezado por la Casa Blanca, y secundado por gobiernos e instituciones multilaterales como: Canadá, la Unión Europea, el Grupo de Lima y la OEA; sumado a las maniobras desestabilizadoras de la Asamblea Nacional, de mayoría opositora; han abierto una crisis política de gran envergadura en Venezuela y la región.