Bolsonaro venció en la primera vuelta y tiene la posibilidad de ser el próximo presidente de la república. Recibió el apoyo de cerca del 33% de los 147 millones de electores. Haddad recibió el apoyo de cerca del 21% de los electores. Del total de electores, el 27,32% (más de 40 millones) decidió no votar a ningún candidato. Esta es la expresión del sentimiento que atraviesa las calles. El recuento de los "votos válidos" por la Justicia Electoral produce la falsa impresión de que el ganador tiene la mayoría de la población a su lado.

La prensa burguesa está haciendo lo posible y lo imposible para enterrar las manifestaciones del 29 de septiembre contra el candidato ultraderechista Jair Bolsonaro y la disposición a la lucha que allí se expresó.Se realizan comparaciones descabelladas con los actos "pro-Bolsonaro" del día siguiente, que fueron decenas de veces inferiores, y se omiten hechos como las manifestaciones espontáneas que se realizaron en el transporte público antes y después de las manifestaciones.Sin contar sus "encuestas" de intención de voto y el análisis de ellas, usadas para mostrar que las manifestaciones "ayudaron" a Bolsonaro en vez de combatirlo.

De repente, pero sólo de repente, parece que todo el mundo está hablando de lo mismo: la muerte de Marielle Franco es inadmisible, es necesario defender la democracia. Pero las apariencias pueden ser engañosas y detrás de la aparente unanimidad, hay una brecha insalvable.

Este domingo 7 de octubre se celebran elecciones presidenciales en Brasil, donde el candidato ultraderechista Jair Bolsonaro aparece liderando las encuestas por delante de Hadad, candidato del PT de Lula, lastrado por la política de austeridad y ataques sociales del último gobierno del PT de Dilma Roussef. La Esquerda Marxista (EM), sección brasileña de la CMI, integra el partido de izquierdas PSOL y presenta varios candidatos en sus listas con el lema “Contra el sistema, por la revolución socialista”. Publicamos un artículo de la EM que explica el carácter de clase de Bolsonaro y cómo combatirlo.

El año apenas ha comenzado y ya hemos visto grandes manifestaciones populares en todo Irán. Las manifestaciones, que habían comenzado con demandas económicas, se convirtieron en una revuelta contra el régimen islámico reaccionario. En Túnez, los jóvenes han salido a las calles exigiendo empleo y el fin de las políticas de austeridad impuestas por el FMI. Estos dos casos nos recuerdan, una vez más, la inestabilidad política que se está extendiendo por todo el mundo y las explosiones revolucionarias que pueden detonarse por pequeñas chispas.

El Poder Judicial sigue con sus abusos de poder. El Supremo Tribunal Federal (STF) negó el pedido de Hábeas Corpus (HC) de Lula y, ya al día siguiente, antes de que nuevos embargos fueran presentados en el Tribunal Regional de la 4ª Región (TRF-4), Sérgio Moro decretó la prisión de Lula.

Estamos asistiendo a otro capítulo de la operación “Lava Jato” (Lava Coches): la condena de Lula por el juez Sergio Moro a 9 años de cárcel. Como ya ha explicado la Esquerda Marxista en artículos anteriores, el Lava Jato es una maniobra impulsada por los intereses de la clase dominante.