Una parodia de la portada del Daily Mail está actualmente circulando en internet, gritando que arañas gigantes islámicas están propagando el virus del Ébola en Gran Bretaña y, lo que es más, a expensas de los contribuyentes. No pasará mucho tiempo antes de que veamos la vida imitando al arte.

El "Desafío del Cubo de Hielo" se ha convertido en un fenómeno social que se ha propagado como un virus. Innumerables vídeos que muestran a personas vertiendo sobre sí mismas cubos de agua helada han inundado los medios de comunicación social. Todo el mundo, desde G.W. Bush hasta Will Smith, y desde Britney Spears a su vecino de al lado y la mitad de sus compañeros de secundaria, se están uniendo en las travesuras de finales de verano y nominando a alguien más para hacerlo. Si el reto no se cumple en el plazo de 24 horas, el candidato nominado se supone que tiene que hacer una donación a la Asociación de la Esclerosos Lateral Amiotrófica (ELA). 

Recientemente, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) dio a conocer un informe en el que se le ocurrió una idea novedosa: convencer a la población mundial de que coma insectos para evitar el hambre. En realidad, ya es posible alimentar a todo el mundo sin la necesidad de comer insectos. Lo que se interpone en el camino es el "mercado"; es decir, el capitalismo.

A los seres humanos nos gusta suponer que lo que nos define como especie está en nuestro cerebro enorme y sofisticado. Es natural quedarse maravillado por un órgano de menos de kilo y medio que contiene cerca de cien mil millones de neuronas, capaz de cobrar consciencia de sí mismo. Pero se trata de un prejuicio idealista que pone la realidad patas arriba. El cerebro no es tanto lo que nos hace humanos sino uno de los resultados de lo que nos hizo humanos.

transgenicosEl desarrollo de organismos genéticamente modificados (OGM) ha abierto posibilidades completamente nuevas para mejorar la nutrición de la humanidad. Por primera vez, los seres humanos son capaces de diseñar genéticamente especies u organismos mediante la transferencia de ADN entre organismos totalmente diferentes, permitiendo potencialmente el cultivo de alimentos en climas más severos, por ejemplo, o una mayor producción de los cultivos ya existentes. Sin embargo, bajo el capitalismo, multinacionales agroalimentarias tales como Monsanto, están abusando en todo el planeta de los transgénicos, para maximizar las ganancias de los accionistas a expensas de la gente común de todo el planeta. Al mismo tiempo, los OGM han reducido la protección y la seguridad del sistema alimentario de miles de millones de personas ¿Cuál debe ser el enfoque de clase para enfrentarse a los problemas de los transgénicos y de la seguridad alimentaria?

Durante los últimos siete meses se ha preparado el quinto informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), el organismo científico internacional de la ONU, centrado en proporcionar la mayor información y análisis sobre el proceso, los riesgos y los impactos del cambio climático. Las conclusiones de este último informe son inequívocas: el cambio climático es real; sus consecuencias desastrosas; sólo una revolución podrá frenar el calentamiento global.

El gobierno del PP ha demostrado pleno desinterés, incluso desprecio, por la ciencia y el I+D (Investigación y Desarrollo), y por la formación universitaria en general. Mientras no dudan en inyectar miles de millones de euros a la banca española, dejan la ciencia y las universidades de España en riesgo de colapso. La expresidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, recortó 175 millones de las universidades madrileñas poco antes de dejar el cargo. Esto supone una reducción del presupuesto de cada institución de entre un 10 y un 20 por ciento respecto a 2011, lo cual se está traduciendo en daños a corto y largo plazo.