Movimiento Obrero
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El 5 de octubre, tras 8 meses de huelga, los trabajadores de Tubacex volvían al trabajo. La experiencia de Tubacex demuestra que la lucha decidida de los trabajadores ha conseguido doblegar a la empresa y forzar a la readmisión de todos los despedidos. Su lucha se convierte en una referencia, un faro donde mirar, los trabajadores organizados y con una dirección seria pueden plantar cara con éxito al capital.

A las 5.45 horas de la fría mañana del día 5 de Octubre, casi 8 meses después del inicio de la huelga indefinida contra el ERE, el turno de mañana volvió a la rutina del trabajo diario, los trabajadores entraron alegres, escoltados en las puertas de las fábricas de Amurrio y Laudio por sus compañeros de trabajo que no estaban de turno, entre botes de humo, cohetes, puños en alto, banderas de la lucha desplegadas, gritando la consigna “en Tubacex no sobra nadie”, que han coreado sin descanso desde el inicio de la huelga. El objetivo se había conseguido, nadie quedaba atrás.

La empresa, fabricante de tubos para la extracción de petróleo y gas, que cuenta con tres fábricas en el valle de Ayala, comenzó a aplicar medidas para recortar los costes un 20% en 2020 en el resto de fábricas del grupo en todo el mundo. A principios de febrero de este año presentó un ERE con 150 despidos para las fábricas del valle de Ayala que en el momento de llevarlo a cabo se convirtieron en 129 despedidos, sumando las bajas voluntarias forzadas y los despidos. Estos no fueron realizados al azar, abundaban entre ellos trabajadoras con reducción de jornada para el cuidado de sus hijos, trabajadores con puestos de trabajo adaptados por cuestiones de salud, también trabajadores reivindicativos y por lo tanto molestos e incómodos para la empresa.

Los trabajadores han defendido su derecho a la huelga, a pesar de la represión sistemática de la Ertaintza que los ha apaleado, multado etc... por defender sus puestos de trabajo, han llamado a la solidaridad a los trabajadores de valle de Ayala que los han arropado solidariamente durante la lucha, y han confluido con las empresas en lucha, que han sido muchas en Euskadi en este periodo, como Alestis, Aernnova, PCB, Petronor H&M etc.

Reclamaron por la vía judicial contra el ERE y obtuvieron una victoria legal importante a principios del mes de julio. El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco resolvió que los trabajadores tenían razón, declaró nulos los despidos, y obligó a la empresa a readmitir a los trabajadores de las plantas de Laudio y Amurrio. Sin embargo la empresa hizo caso omiso a la resolución y recurrió al Tribunal Supremo. Dadas las características de la judicatura, con una deriva pro-patronal que vemos diariamente en sus sentencias, a pesar del fallo favorable, el comité de Tubacex decidió mantener la huelga indefinida mientras la empresa no retirase el recurso.

En septiembre, la dirección de la empresa teniendo esta sentencia en contra, viendo la unidad y la determinación a seguir la lucha por parte de los trabajadores y viendo la reactivación de la economía pidió una mediación por parte del Gobierno Vasco que, por cierto, es parte del negocio, es el cuarto accionista más importante de la empresa, y cuya actitud durante el conflicto ha sido la de un “accionista” según denuncian los trabajadores. Esa negociación culminó el día 30 de septiembre.

La negociación ha sido llevada a cabo por el Comité Intercentros, el proceso de decisión sobre el resultado de la negociación ha sido debatido y decidido en cada una de las secciones sindicales de Tubacex, así ha sido en todo el desarrollo de la lucha. Ocho de los delegados del Comité han firmado el acuerdo, cuatro de ELA, tres de CCOO y uno de ATAL. Los otros sindicatos, STAT con cuatro representantes y LAB con uno no firmaron el acuerdo debido a las decisiones negativas de sus asambleas de afiliados. Hay que resaltar este hecho, porque supone que a pesar del brutal desgaste de una lucha de casi ocho meses, a pesar de haber conseguido la reincorporación de todos los trabajadores despedidos, lo cual es una gran victoria, una parte importante de los trabajadores ha considerado que había que seguir luchando para, además de recuperar el empleo, mantener el poder adquisitivo, no incrementar la jornada laboral etc.

La esencia de lo firmado en este acuerdo, aparte de la cuestión esencial: la renuncia por la dirección de TUBACEX al ERE de extinción de 129 trabajadores y la retirada de los recursos al Tribunal supremo, es que la empresa se compromete a garantizar hasta el 31 de diciembre de 2024 el volumen total de la plantilla y su compromiso a no presentar ERES de carácter extintivo.

Las contrapartidas exigidas por la empresa han sido sustancialmente dos, la no actualización de los salarios hasta 31 de diciembre de 2024, y también el incremento de la jornada laboral que en este periodo aumenta de las 1656 horas año que trabajaban a las 1696 que van a trabajar hasta 2024.

El desenlace de esta lucha ha sido agridulce para los trabajadores. Por una parte todos vuelven al trabajo, lo cual es un éxito muy importante, un fruto que difícilmente se consigue en la actualidad, y que ha sido posible por la unidad de la dirección sindical, la determinación de los trabajadores y también el apoyo del Valle de Ayala que han visto como el ERE de Tubacex amenazaba su futuro y el de sus hijos. La empresa ha tenido que ceder y readmitir a los trabajadores despedidos pero se ha cobrado un precio que ha sido la congelación de los salarios y el aumento de la jornada laboral 40 horas anuales. LAB piensa que la lucha es “una victoria de los trabajadores, pero “votó en contra del acuerdo al considerar que supone un “peaje inasumible” y  además es incongruente el aumento de la jornada laboral con la existencia de ERTES de reducción de jornada como los vigentes en la empresa en la actualidad.

La valoración de ELA la resume la declaración de Mikel Lakuntza, secretario general, que afirma: “Estamos ante un acuerdo importante, no solo para los trabajadores de Tubacex sino también para el conjunto de trabajadores de este país porque demuestra que las luchas, cuando se consigue que una empresa no lleve a cabo 129 despidos, se está de alguna manera, animando a otros trabajadores a resistir, organizarse y defender sus empleos como se ha hecho en Tubacex.”

Los trabajadores de Tubacex han sido sometidos a una dura prueba, así me lo comentaba Sergio Zaballa, delegado de LAB: ni en sus peores sueños pensaron que ellos, en una empresa grande, con unos salarios decentes, con buenas condiciones de trabajo, tuvieran que enfrentarse a una batalla brutal como la que han llevado a cabo durante 236 días para defender sus puestos de trabajo.

Como él comentaba: “hemos aprendido muchas lecciones, hemos conseguido que vuelvan todos, pero no bajamos la guardia, la lucha sigue, los derechos se defienden, la lucha consigue resultados, hemos aprendido que si queremos podemos, ¿qué no podríamos conseguir si nos unimos los trabajadores para revocar la reforma laboral?…

La conciencia de clase de los trabajadores de Tubacex ha crecido exponencialmente, lo podemos observar perfectamente en las declaraciones a El Salto de cuatro trabajadores despedidos que han vuelto a ser readmitidos en la empresa.

Ixone, readmitida, afiliada a LAB, manifiesta que “ha sido primordial haber estado 236 días de huelga, también el compañerismo de los piquetes, la fuerza que nos ha llegado de todo el valle cuando la plantilla dijimos que se acabó.”

Aitor, “La unión surge del maltrato de la dirección durante un montón de años, la unión es que toda la fábrica ha parado, todas las siglas sindicales estaban unidas, los trabajadores teníamos una guía clara.”

Julen. “Confianza es la respuesta que nos ha dado la plantilla al comité de empresa a la hora de decidir el posicionamiento de la huelga indefinida. Sin unidad de la plantilla no era posible y toda la plantilla la ha secundado. Ha habido confianza de la plantilla al comité y del comité a la plantilla. Creo que si hay algo que valorar en esta lucha es esto.”

Miguel Ángel. A la pregunta sobre unión o conciencia de clase contesta: “las dos van de la mano, sin lucha obrera no hay unión y la lucha la hace la conciencia del trabajador.”

Julen. “Nos hemos dado cuenta de que individualmente no somos nada y de que si somos muchos podemos darle la vuelta a la patronal y hasta a los medios de comunicación al uso. Como trabajadores, si no nos unimos no somos nadie“.

Ixone. Sobre la Ertzaintza, “Sabemos quién les mandaba venir aquí. Hemos recibido golpes, hemos recibido amenazas, hemos recibido multas.”

Julen. Sobre los efectos económicos de la huelga. “Es duro, esto te viene de golpe y se sobrelleva como se puede, con la familia, tirando de las cajas de resistencia y con el apoyo del valle, no es fácil.”

Ixone. Sobre si la lucha de Tubacex es un ejemplo. “No sé si somos ejemplo, pero la clase trabajadora estamos venga recibir palos y es el momento de que nos levantemos y protestemos.”

Qué valiosas lecciones se desprenden de estas declaraciones, qué confianza en sus propias fuerzas. De ellas se desprende el aprendizaje vivo de la clase obrera, que enfrentada a la pérdida de sus puestos de trabajo, se organiza y lucha para superar la situación.

Sin embargo son un libro cerrado para las direcciones de los grandes sindicatos UGT y CCOO, que desconfían de la clase obrera y de su capacidad de lucha y confían más en el diálogo social y en la colaboración con la patronal.

La práctica de la colaboración de clase y el diálogo social ha debilitado a la clase obrera y nos ha empobrecido, el resultado de esas políticas es que los salarios de la clase obrera española son inferiores a los del año 2000 según datos de la OCDE, y se han reducido nuestros derechos laborales y sociales.

¿Qué no se podría hacer organizando y llamando a los trabajadores a una lucha seria para derogar la reforma laboral, la ley mordaza, la reforma de las pensiones etc.?

La experiencia de Tubacex demuestra que la lucha decidida de los trabajadores ha conseguido doblegar a la empresa y forzar a la readmisión de todos los despedidos. Su lucha se convierte en una referencia, un faro donde mirar, los trabajadores organizados y con una dirección seria pueden plantar cara con éxito al capital.

Iosu Foronda.

Vitoria Gasteiz 11 de Octubre de 2021.

  

  

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