{"id":1158,"date":"2005-02-14T00:00:00","date_gmt":"2005-02-14T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luchadeclases.org.ve\/wp_temp\/?p=1158"},"modified":"2005-02-14T00:00:00","modified_gmt":"2005-02-14T00:00:00","slug":"la-mujer-trabajadora-en-la-ii-repca-espa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/luchadeclases.com\/?p=1158","title":{"rendered":"La mujer trabajadora en la II Rep\u00fablica Espa\u00f1ola"},"content":{"rendered":"<p>La historia nos ha demostrado que en los per\u00edodos revolucionarios, las mujeres han estado siempre en primera l\u00ednea, y en muchos casos han jugado un papel decisivo en la lucha. En la Revoluci\u00f3n Francesa de 1789 las mujeres del Tercer Estado estuvieron <!--more--> La mujer ha sido considerada tradicionalmente como un sector atrasado de la sociedad, baluarte de la Iglesia y de la reacci\u00f3n. Este car\u00e1cter &quot;atrasado&quot; no es innato a la mujer, como nos han querido hacer creer. La explicaci\u00f3n a esto no hay que buscarla en aspectos biol\u00f3gicos, sino en la doble explotaci\u00f3n que sufre bajo el sistema capitalista, como bien explicaba Bebel: &quot;En su conjunto, el sexo femenino sufre doblemente: de una parte sufre bajo la dependencia social de los hombres (&#8230;) y de otra parte, mediante la dependencia econ\u00f3mica en que se hallan las mujeres en general, y las mujeres proletarias en particular, lo mismo que los hombres proletarios&quot; (La mujer, A. Bebel). Pero la historia nos ha demostrado que en los per\u00edodos revolucionarios, las mujeres han estado siempre en primera l\u00ednea, y en muchos casos han jugado un papel decisivo en la lucha. En la Revoluci\u00f3n Francesa de 1789 las mujeres del Tercer Estado estuvieron en todos los acontecimientos importantes, reivindicando el derecho al trabajo, luchando contra la carest\u00eda de la vida; las mujeres de los suburbios de Par\u00eds participaron activamente en la toma de la Bastilla o en la Marcha sobre Versalles. En la Comuna de Par\u00eds en 1871 estuvieron en las barricadas junto al resto de los trabajadores, logrando impedir el avance de las tropas mandadas por Thiers que quer\u00edan apoderarse de los ca\u00f1ones guardados en Montmartre y Belleville. Lo mismo ocurri\u00f3 durante todo el proceso que culmin\u00f3 con la Revoluci\u00f3n Rusa de 1917. El D\u00eda Internacional de la Mujer se celebr\u00f3 en Petrogrado con una manifestaci\u00f3n de 10.000 obreras del textil, a la que se fueron uniendo trabajadores acabando en una huelga general: fue el inicio de la Revoluci\u00f3n de Febrero. De la misma manera vimos este car\u00e1cter combativo de la mujer en los acontecimientos que se desarrollaron durante los a\u00f1os 30 en el Estado espa\u00f1ol. <\/p>\n<p>A diferencia de otros pa\u00edses industrializados de Europa como Francia, Alemania, Gran Breta\u00f1a, Italia, etc., en el Estado espa\u00f1ol la incorporaci\u00f3n de la mujer al mundo laboral fue tard\u00eda, pero cuando \u00e9sta empez\u00f3, lo hizo imprimiendo su propio sello. A principios de siglo el Estado espa\u00f1ol era un pa\u00eds econ\u00f3micamente atrasado con dos tercios de la poblaci\u00f3n dedicada a la agricultura. El hecho de mantenerse neutral en la I Guerra Mundial tuvo como consecuencia el aumento de las inversiones extranjeras que buscaban nuevos y m\u00e1s seguros mercados dentro de una Europa en guerra. Esto favoreci\u00f3 un auge econ\u00f3mico que permiti\u00f3 el desarrollo de la industria y su expansi\u00f3n a otras provincias. Pero este auge no repercuti\u00f3 directamente en las condiciones de vida de la clase obrera y el campesinado, sino todo lo contrario. <\/p>\n<p>La explotaci\u00f3n de la mujer <\/p>\n<p>En 1930 hab\u00eda aproximadamente seis millones de familias de las cuales el 85% eran familias obreras y campesinas. En cinco millones de \u00e9stas, las mujeres realizaban las tareas del hogar \u00fanica y exclusivamente. La incorporaci\u00f3n de la mujer al trabajo estaba jalonada de dificultades. Por un lado con una tasa de analfabetismo mayor que la de los hombres, superior al 50%, lo que la hac\u00eda estar en inferioridad de condiciones a la hora de conseguir un trabajo, y adem\u00e1s sin ning\u00fan tipo de infraestructura que facilitase a las mujeres con hijos tal incorporaci\u00f3n. No exist\u00edan escuelas infantiles donde las mujeres pudiesen dejar a los ni\u00f1os durante su jornada laboral, y adem\u00e1s se carec\u00eda de suficientes plazas escolares para todos los ni\u00f1os, menos por supuesto para los hijos de los trabajadores y campesinos. La burgues\u00eda no hacia nada para mejorar esta situaci\u00f3n, en la medida que le interesaba mantener a la mujer entre las cuatro paredes del hogar, llevando adelante las tareas imprescindibles para la reproducci\u00f3n de la especie y la reposici\u00f3n de la fuerza de trabajo obrera. A pesar de todas estas dificultades, la poblaci\u00f3n activa femenina fue aumentando progresivamente. Una de las razones era que seg\u00fan se iba desarrollando el proceso de industrializaci\u00f3n y urbanizaci\u00f3n, las mujeres j\u00f3venes y solteras emigraban a la ciudad buscando un empleo remunerado y una independencia econ\u00f3mica dif\u00edcil de encontrar en el campo. Adem\u00e1s, el incremento del paro obrero en la agricultura, a causa de las malas cosechas y de la existencia de enormes latifundios sin cultivar, imped\u00eda que miles de mujeres pudieran acceder a un puesto de trabajo en el campo, donde incluso los patronos llegaban a prohibir expresamente la contrataci\u00f3n de mujeres. <\/p>\n<p>En 1930 la poblaci\u00f3n activa femenina era del 24% sobre el total. El 80% de estas mujeres eran solteras y viudas. Cuando el marido mor\u00eda la mujer se ve\u00eda obligada a trabajar para sacar adelante a sus familias, porque no exist\u00eda ning\u00fan tipo de pensi\u00f3n de viudedad. Por otra parte las mujeres casadas se encontraban con m\u00e1s dificultades: hab\u00eda leyes que dificultaban su acceso al trabajo, necesitaban tener permiso del marido para poder trabajar, no pod\u00edan disponer libremente de su salario, y si el marido se opon\u00eda a que la mujer cobrase el salario, lo pod\u00eda cobrar \u00e9l directamente, e incluso si se separaban judicialmente el marido segu\u00eda teniendo el derecho a cobrar el salario de la mujer. Dos tercios de las mujeres asalariadas eran trabajadoras temporales, o estaban en el servicio dom\u00e9stico (que carec\u00eda de todo tipo de derechos laborales), y el otro tercio restante eran obreras cualificadas, fundamentalmente en el sector del textil y vestido (82%). En cuanto a derechos laborales la legislaci\u00f3n existente en ese momento conced\u00eda pocos derechos a las mujeres por no decir que ninguno <\/p>\n<p>Esperanzas en la II Rep\u00fablica <\/p>\n<p>La llegada de la II Rep\u00fablica en 1931 trajo enormes esperanzas para los trabajadores y campesinos de este pa\u00eds, y de hecho en el terreno social se dieron pasos adelante, especialmente para las mujeres. En la Constituci\u00f3n de 1931 se reconoci\u00f3 el derecho al voto de la mujer y el derecho a ser elegidas para cualquier cargo p\u00fablico. En 1932 se aprueban la Ley de Matrimonio Civil y la Ley del Divorcio, en ese momento la m\u00e1s progresista de Europa, ya que reconoc\u00eda el divorcio por m\u00fatuo acuerdo y el derecho de la mujer a tener la patria potestad de los hijos. Ambas leyes supusieron un duro rev\u00e9s para la Iglesia que ve\u00eda recortadas sus funciones e influencia en el seno de la familia, y un gran paso adelante para que la mujer saliese de su \u00f3rbita de influencia. <\/p>\n<p>En 1936 el Gobierno de la Generalitat de Catalunya despenaliz\u00f3 y legaliz\u00f3 el aborto. No es casualidad que esto se consiguiese en una zona donde las mujeres estaban m\u00e1s incorporadas al trabajo industrial. En 1935 se decret\u00f3 la abolici\u00f3n de la prostituci\u00f3n reglamentada, dado que hasta ese momento el cuerpo de la mujer era considerado legalmente por la burgues\u00eda como una mercanc\u00eda en venta, como lo pod\u00eda ser un saco de patatas o una silla. En el terreno laboral se dieron algunos pasos adelante para todos los trabajadores, por ejemplo se reconoci\u00f3 el derecho a asociaci\u00f3n y sindicaci\u00f3n, y el 1 de julio de 1931 se decret\u00f3 la jornada laboral de 8 horas. Adem\u00e1s se regulariz\u00f3 el trabajo nocturno, obligando a los patronos a dar un descanso de 8 horas para dormir, y se aprob\u00f3 la Ley del Descanso Dominical para todos los trabajadores, excepto para el servicio dom\u00e9stico donde pr\u00e1cticamente todos eran mujeres. Se prohibi\u00f3 contratar mujeres en trabajos considerados como peligrosos o duros y que pudiesen minar su salud o su futura maternidad. Pero a pesar de todo, las condiciones laborales siguieron siendo duras para los trabajadores, y para la inmensa mayor\u00eda de las mujeres trabajadoras no supuso una gran mejora. El tercio que trabajaba en el sector dom\u00e9stico qued\u00f3 excluido de la jornada de 8 horas, no ten\u00eda derecho a las prestaciones de los seguros sociales, no ten\u00eda subsidio de paro, ni de maternidad, ni eran beneficiarias de la Ley de Accidentes de Trabajo; trabajaban casi en r\u00e9gimen de esclavitud para las &quot;damas&quot; de la burgues\u00eda. En los otros sectores, por ejemplo, el 35% de los telares incumpl\u00eda la jornada de 8 horas, y se trabajaban m\u00e1s de 9 horas diarias; adem\u00e1s en el textil, vestido, confecci\u00f3n, etc., mientras que a los hombres se les pagaba por horas trabajadas, las mujeres ten\u00edan que trabajar a destajo, por kilogramos o unidades producidas, lo que las obligaba a trabajar a ritmos mayores si quer\u00edan conseguir un salario m\u00ednimamente digno. En la pr\u00e1ctica tampoco pod\u00edan acceder al subsidio de desempleo. En 1933 cobraban el subsidio 200.000 obreros, de estos 100 eran mujeres (el 0,5%). Para poder cobrar este subsidio era necesario estar afiliados a las Sociedades Mercantiles y a \u00e9stas no pod\u00edan afiliarse los trabajadores eventuales, caso de la mayor\u00eda de las trabajadoras de este pa\u00eds. <\/p>\n<p>Otro problema constante era la discriminaci\u00f3n salarial que sufr\u00edan las mujeres, algo que contin\u00faa en la actualidad. En 1930, el salario de una jornalera en la recogida de la aceituna era el 50% del que cobraba un jornalero por el mismo trabajo; una obrera metal\u00fargica cobraba el 41,3%, y en el sector textil la diferencia era de un 47,6%. En todos y cada uno de los sectores, en ning\u00fan caso, el salario m\u00e1ximo de una trabajadora alcanzaba el m\u00ednimo de lo que cobraba un trabajador por el mismo trabajo. Y adem\u00e1s hab\u00eda que unir a esto los trabajos que estaban considerados como &quot;femeninos&quot;, fundamentalmente el servicio dom\u00e9stico, el sector que sufr\u00eda las mayores jornadas laborales y el que estaba peor remunerado. A pesar de todo, s\u00ed que se consiguieron derechos importantes para las trabajadoras con hijos, por ejemplo la Ley de Maternidad, que regulaba por primera vez el per\u00edodo de lactancia, el tiempo de baja por maternidad, etc. <\/p>\n<p>La mujer participa en las luchas obreras <\/p>\n<p>En el campo la situaci\u00f3n no era mejor; en este sector trabajaba el 24% de la poblaci\u00f3n activa femenina, que en muchos casos no recib\u00edan ninguna remuneraci\u00f3n, ni ten\u00edan ning\u00fan derecho laboral, porque este trabajo era considerado oficialmente como &quot;ayuda familiar&quot;. Durante todos estos a\u00f1os se sucedieron muchas luchas y huelgas por parte de los trabajadores, para intentar cambiar sus condiciones de vida y mejorarlas, y en todas, las mujeres participaron en\u00e9rgicamente, por un lado en su condici\u00f3n de asalariadas junto a los trabajadores, reivindicando subidas sal\u00e1riales, mejora de sus condiciones de trabajo, etc., y por otro, en su condici\u00f3n de esposa, madre, hermana&#8230; del trabajador, intentando mantener unas condiciones de vida dignas para sus familias. Por ejemplo en 1932, el 97,1% de las obreras participaron en huelgas junto con el 95,2% de los obreros, y en 1934 m\u00e1s del 50% de las horas perdidas en huelgas, lo fueron en el sector textil, confecci\u00f3n, alimentaci\u00f3n y tabaco, sectores donde predominaba la mano de obra femenina. Adem\u00e1s las amas de casa durante todo este per\u00edodo protagonizaron multitud de luchas y manifestaciones, sobre todo contra la carest\u00eda de la vida, una constante en estos a\u00f1os, especialmente cuando sub\u00eda el precio del pan, que era el alimento b\u00e1sico de las familias obreras, y que, entre 1931 y 1934, fue objeto de numerosos incrementos debido a la escasez de cereales producida por las malas cosechas. No s\u00f3lo se hicieron manifestaciones, sino que en los primeros meses de 1933 se produjeron asaltos a los vagones, camionetas y tranv\u00edas que transportaban alimentos, confisc\u00e1ndolos y reparti\u00e9ndolos entre las familias obreras, en Vizcaya, Almer\u00eda, M\u00e1laga, Granada, Valencia&#8230; y Madrid donde las mujeres asaltaron los mercados de abastos. <\/p>\n<p>Politizaci\u00f3n creciente <\/p>\n<p>La mujer hab\u00eda dejado de tener una actitud pasiva y resignada para empezar a tomar parte activa en la lucha. Al mismo tiempo que aumentaba su incorporaci\u00f3n al mundo laboral y a las movilizaciones, iba aumentando su participaci\u00f3n en los sindicatos y partidos obreros. Hasta 1930 su afiliaci\u00f3n estaba centrada en los sindicatos cat\u00f3licos, que contaban con 35.000 afiliadas, pero, seg\u00fan aumentaban las luchas y la radicalizaci\u00f3n, estos sindicatos no s\u00f3lo dejaron de crecer, sino que vieron descender significativamente su militancia, tanto de hombres como mujeres, produci\u00e9ndose al mismo tiempo un fortalecimiento del sindicalismo de clase. Los sindicatos obreros comienzan a comprender la necesidad de incorporar a la mujer a sus filas y atraerlas a la lucha de clases para conseguir la transformaci\u00f3n de la sociedad. En el Congreso de la UGT de 1932 se aprob\u00f3 bajar la cuota para la mujer como una manera de facilitar su afiliaci\u00f3n, debido a la inferioridad de sus salarios, y tambi\u00e9n se aprob\u00f3 incrementar la propaganda entre las trabajadoras, que hasta ese momento hab\u00eda sido m\u00e1s bien escasa. Es en este Congreso cuando por primera vez se incluye en su programa la consigna &quot;A igual trabajo, igual salario&quot;. Esta orientaci\u00f3n hacia las trabajadoras tuvo un r\u00e1pido efecto: de 18.000 afiliadas que ten\u00eda la UGT en 1929, pas\u00f3 a tener en los primeros meses de 1936 m\u00e1s de 100.000. <\/p>\n<p>La CNT sigui\u00f3 el mismo camino y en 1936 ten\u00eda m\u00e1s de 142.000 afiliadas. Una de las caracter\u00edsticas m\u00e1s importantes en este proceso de incorporaci\u00f3n de la mujer a la lucha, es que en todo momento lo que predomin\u00f3 fueron las reivindicaciones de clase. No hubo cabida para ning\u00fan tipo de reivindicaci\u00f3n feminista burguesa. De hecho, el pa\u00eds de Europa donde menos eco tuvieron los movimientos sufragistas y feministas burgueses fue en el Estado espa\u00f1ol. El PSOE empez\u00f3 muy pronto a incluir en su programa las reivindicaciones propias de la mujer obrera, uni\u00e9ndolas a la lucha del resto de los trabajadores como la \u00fanica manera de conseguir la igualdad, y \u00e9sta a su vez s\u00f3lo se pod\u00eda conseguir a trav\u00e9s de la transformaci\u00f3n socialista de la sociedad. En 1902 se crearon las Agrupaciones Femeninas Socialistas, pero no como organismos aut\u00f3nomos del partido cuya \u00fanica funci\u00f3n fuese reivindicar los problemas de las mujeres. Eran agrupaciones dependientes del partido y planteaban tres deberes b\u00e1sicos para sus afiliadas: hacer propaganda de los principios e ideas socialistas, leer y propagar la prensa obrera, El Socialista, y participar en todos los actos p\u00fablicos que celebrase la clase trabajadora. No obstante, en el PSOE exist\u00edan sectores que ten\u00edan una enorme confusi\u00f3n respecto a la cuesti\u00f3n de la mujer, aunque su programa parlamentario publicado en julio de 1931 s\u00ed inclu\u00eda: &quot;La igualdad de derechos entre uno y otro sexo&quot;; defend\u00eda la necesidad de &quot;creaci\u00f3n de guarder\u00edas&quot; y &quot;la consecuci\u00f3n de todos los derechos femeninos incluido el derecho al trabajo y esto solo se conseguir\u00eda completamente con la implantaci\u00f3n de la sociedad socialista&quot;, (Programa Parlamentario del PSOE, julio 1931).En lo referente al derecho al voto de la mujer exist\u00edan serias discrepancias. Indalecio Prieto y Margarita Nelken, entre otros, se opon\u00edan, porque pensaban que la mujer a\u00fan no estaba preparada para tal responsabilidad y conced\u00e9rselo ser\u00eda dar m\u00e1s votos a la reacci\u00f3n. <\/p>\n<p>En el movimiento anarquista el proceso fue m\u00e1s dif\u00edcil ya que hab\u00eda distintos sectores con posturas bastante dispares. Desde aquellos que defend\u00edan que el \u00fanico papel de la mujer era el de apoyar al hombre: &quot;La mujer tiene que desempe\u00f1ar un papel accesorio de apoyo al hombre militante. Su misi\u00f3n central es la de cuidar a sus hijos y compa\u00f1ero en el seno del hogar y, sobre todo, actuar de apoyo al hombre&quot;. (Tierra y Libertad, Delia, 5\/12\/1931). &quot;Su misi\u00f3n es animar al hombre y actuar como un \u00e1ngel tutelar&quot;. (La mujer y sus ideas, Salvador Maj\u00f3, Solidaridad Obrera, 18\/6\/1932).A otros, entre los que destacaba Federica Montseny, que luchaban contra cualquier concepci\u00f3n feminista y negaban que existiese ning\u00fan problema espec\u00edfico de la mujer y por tanto no hab\u00eda que prestar demasiada atenci\u00f3n a ese tema. Tambi\u00e9n exist\u00eda otro sector que s\u00ed defend\u00eda incorporar al programa de la CNT las reivindicaciones espec\u00edficas de la mujer: defender su derecho al trabajo, al voto, etc. <\/p>\n<p>La mujer en la Guerra Civil <\/p>\n<p>El PCE desde sus comienzos tuvo una orientaci\u00f3n decidida hacia la mujer, intentando su captaci\u00f3n para el movimiento comunista, logrando pasar entre 1936 y 1938 de 179 afiliadas a 4.203. Al estallar la guerra civil en julio de 1936 se produce un cambio cualitativo. Al incorporarse miles de milicianos al frente, la mujer tiene que participar masivamente en la producci\u00f3n, ocupando los puestos de trabajo vacantes dejados por los hombres que iban al frente. Esto supuso un aumento importante de su conciencia de clase al integrarse al trabajo fuera del hogar y alcanzar en muchos casos una independencia econ\u00f3mica que antes no ten\u00eda. Adem\u00e1s no dudaron en participar decididamente en el frente, dentro de las milicias, no s\u00f3lo como enfermeras, lavanderas&#8230; sino como soldados. Las primeras mujeres que se incorporaron al combate fueron las militantes anarquistas, las de UGT y las del POUM. <\/p>\n<p>Las milicias obreras fueron el segundo ej\u00e9rcito del mundo que incorpor\u00f3 a la mujer, tras haberlo hecho el ruso por primera vez en 1917. Es precisamente en este per\u00edodo en el que se produce la mayor afiliaci\u00f3n femenina a las organizaciones obreras. Incluso llegaron a existir organizaciones de mujeres de masas que estaban vinculadas y controladas por las organizaciones obreras. Mujeres Libres era una organizaci\u00f3n de la CNT-FAI. Surgi\u00f3 al principio como portavoz de un peque\u00f1o grupo de militantes anarquistas, con el \u00fanico prop\u00f3sito de sacar un peri\u00f3dico y distribuirlo dentro del movimiento anarquista. En mayo de 1936 contaba s\u00f3lo con 500 afiliadas, pero seg\u00fan iba avanzando la guerra y la revoluci\u00f3n fueron creciendo r\u00e1pidamente y se convirtieron en una de las organizaciones m\u00e1s importantes, llegando a contar con 30.000 afiliadas en 1938. Sus objetivos eran facilitar a la mujer los medios pr\u00e1cticos para que \u00e9sta pudiese incorporarse a la producci\u00f3n, creando para ello guarder\u00edas, comedores&#8230; que facilitaban las tareas de las mujeres, al mismo tiempo que proporcionaban formaci\u00f3n t\u00e9cnica y profesional, para que pudiesen adquirir mayor cualificaci\u00f3n en el trabajo. <\/p>\n<p>La Uni\u00f3n de Mujeres Antifascistas <\/p>\n<p>La organizaci\u00f3n femenina m\u00e1s importante en estos a\u00f1os fue la Uni\u00f3n de Mujeres Antifascistas (UMA). Surgi\u00f3 en 1933 como secci\u00f3n espa\u00f1ola de &quot;Mujeres contra la Guerra y el Fascismo&quot;, creada por la Internacional Comunista tras el triunfo de Hitler en Alemania. Comenzaron a tener fuerza en 1934, y tras los acontecimientos de Octubre fue prohibida, aunque sigui\u00f3 existiendo con el nombre de &quot;Pro Infancia Obrera&quot;, dedicada a ayudar a las mujeres e hijos de los mineros muertos o encarcelados en Asturias tras la insurrecci\u00f3n. En 1936 pas\u00f3 a denominarse UMA, y se fortalece notablemente cuando el gobierno republicano declara a Comisi\u00f3n de Auxilio Femenino, organizaci\u00f3n subsidiaria de la UMA, organismo encargado de la organizaci\u00f3n del trabajo de la mujer en la retaguardia, dependiendo directamente del Ministerio de Guerra. Aunque su militancia era heterog\u00e9nea, un 80% eran militantes de la UGT, un 16% del PCE y un 4% de la CNT, su pol\u00edtica estuvo dirigida en todo momento por el PCE y las Juventudes Socialistas Unificadas, que controlaban el 35% de los comit\u00e9s de la UMA. En este per\u00edodo su presidenta fue Dolores Ib\u00e1rruri. No obstante, las posiciones pol\u00edticas del estalinismo, negando la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola y sometiendo toda la acci\u00f3n del proletariado espa\u00f1ol al apoyo a la rep\u00fablica democr\u00e1tico burguesa, tuvo sus consecuencias pr\u00e1cticas en la pol\u00edtica de la UMA. En julio de 1936 ten\u00edan ya 50.000 afiliadas, pero en vez de incorporar a las mujeres a la revoluci\u00f3n que estaba en marcha, y concienciarlas de que su liberaci\u00f3n s\u00f3lo se podr\u00eda llevar adelante liberando al conjunto de la clase obrera en lucha por la transformaci\u00f3n de la sociedad, basaron su pol\u00edtica en limitar la acci\u00f3n de la mujer a un respaldo constante a las acciones y decisiones del gobierno del Frente Popular: Esto se tradujo inmediatamente en la aceptaci\u00f3n de la desaparici\u00f3n de las milicias obreras y, por tanto, de la incorporaci\u00f3n de la mujer como combatiente. <\/p>\n<p>La UMA y el PCE se opusieron a que la mujer luchase en el frente, defendiendo que el papel de la mujer en la lucha contra el fascismo se limitase a las tareas de la retaguardia, haciendo labores de cocina, lavander\u00eda, enfermer\u00eda, producci\u00f3n, importantes sin duda alguna. Por ejemplo en la Columna Pasionaria, las m\u00e1s de 25 mujeres que se encuadraban en sus filas se dedicaban s\u00f3lo a estas tareas (una continuaci\u00f3n de las que hac\u00edan en su casa), y se las prohib\u00eda coger un arma para luchar. La postura del POUM era distinta. El Secretariado Femenino del POUM no defend\u00eda una organizaci\u00f3n de mujeres aparte y abogaban por un Frente Revolucionario de Mujeres Proletarias que tuviese un contenido revolucionario. Su principal objetivo era atraer a las mujeres al partido y plantear la lucha de las mujeres unida a la de los trabajadores, como la \u00fanica forma de derrocar al sistema y hacer triunfar la revoluci\u00f3n. Su actividad durante la guerra fue hacer propaganda para incorporar a las mujeres al frente, no s\u00f3lo en labores de enfermer\u00eda a trav\u00e9s del Socorro Rojo, (organizaci\u00f3n creada por el POUM para proporcionar asistencia sanitaria en el frente), sino como soldados para lo cual daban cursillos de entrenamiento militar, adem\u00e1s de otras tareas dedicadas al abastecimiento en tiempo de guerra. Su trabajo no estuvo exento de dificultades. A cada paso se encontraban con el boicoteo del estalinismo: en la Segunda Conferencia Nacional de Mujeres del PSUC celebrada en 1938, se especific\u00f3 entre los quince intereses principales para las mujeres comunistas, la &quot;lucha contra emboscados, provocadores y trotskistas&quot;, en clara alusi\u00f3n al POUM y otros sectores del proletariado revolucionario. (Treball, 4\/10\/1938). <\/p>\n<p>Cuando Largo Caballero, Ministro de Guerra en el gobierno del Frente Popular, apoyado por el PCE, y m\u00e1s tarde por los anarquistas, decret\u00f3 la prohibici\u00f3n de que las mujeres luchasen en el frente y que su labor se limitase a realizar las tareas dom\u00e9sticas dentro de los batallones, produjo una enorme decepci\u00f3n y frustraci\u00f3n entre miles de ellas, que iban al frente reivindicando la igualdad, y ve\u00edan de nuevo que se las relegaba para las tareas de las que ansiaban salir. Pero no s\u00f3lo fue una decepci\u00f3n para ellas. Los trabajadores se opusieron a esto y tuvieron que intervenir las direcciones de los sindicatos para poner fin a la situaci\u00f3n de descontento que se estaba creando en el frente. Con esta pol\u00edtica seguida por los dirigentes del Frente Popular y de los partidos obreros, frenando el \u00edmpetu y la ofensiva revolucionaria, tanto de las mujeres como del conjunto de los trabajadores, no se ganaba la batalla, sino m\u00e1s bien todo lo contrario, se preparaba el camino hacia la derrota. Tras el triunfo de la contrarrevoluci\u00f3n fascista m\u00e1s de 400.000 obreros fueron encarcelados o encerrados en campos de trabajo; unos 30.000 fueron fusilados despu\u00e9s de la guerra; entre 1939 y 1940 hab\u00eda 30.000 mujeres encarceladas; s\u00f3lo en la c\u00e1rcel de Ventas, en Madrid, fueron fusiladas 1.000. Otro castigo reservado para las mujeres por la dictadura, no s\u00f3lo para las que hab\u00edan tomado parte activa en la lucha, sino tambi\u00e9n para las mujeres de los milicianos, para sus hijas, madres etc., fue que eran encarceladas, rapadas al cero y paseadas por las calles de sus pueblos y ciudades. Al mismo tiempo las mujeres retrocedieron m\u00e1s de medio siglo en sus condiciones de vida y en sus derechos, se prohibieron todas sus conquistas: el derecho al aborto, el divorcio, los matrimonios civiles; y adem\u00e1s se las prohibi\u00f3 pr\u00e1cticamente el derecho a trabajar por medio del Fuero del Trabajo, quedando de nuevo confinada a las cuatro paredes del hogar. <\/p>\n<p>Juana Cobo, Mayo 1997 (Marxismo Hoy, n\u00famero 3)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La historia nos ha demostrado que en los per\u00edodos revolucionarios, las mujeres han estado siempre en primera l\u00ednea, y en muchos casos han jugado un papel decisivo en la lucha. 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