{"id":12528,"date":"2024-08-09T12:38:19","date_gmt":"2024-08-09T17:08:19","guid":{"rendered":"https:\/\/luchadeclases.org.ve\/?p=12528"},"modified":"2024-08-09T12:38:21","modified_gmt":"2024-08-09T17:08:21","slug":"demagogos-y-dictadores-que-es-el-bonapartismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/luchadeclases.com\/?p=12528","title":{"rendered":"Demagogos y dictadores, \u00bfqu\u00e9 es el bonapartismo?"},"content":{"rendered":"\n<p>La creciente crisis del capitalismo est\u00e1 provocando una gran inestabilidad pol\u00edtica en todo el mundo. En este contexto, el aumento del n\u00famero de gobiernos \u00abautoritarios\u00bb y \u00abpopulistas\u00bb ha provocado un gran debate sobre el auge de la pol\u00edtica del \u00abhombre fuerte\u00bb. Pero, \u00bfqu\u00e9 significa esto exactamente? En este art\u00edculo, Ben Gliniecki analiza la naturaleza del Estado capitalista y el concepto de \u00abbonapartismo\u00bb desarrollado por Marx para responder a esta pregunta y ofrecer una perspectiva del impacto de la lucha de clases en la pol\u00edtica actual.<\/p>\n\n\n\n<p>Un tema com\u00fan de debate entre los comentaristas burgueses de hoy es el ascenso de los llamados \u00abl\u00edderes autoritarios\u00bb. En los \u00faltimos a\u00f1os, se dice, una \u00abrecesi\u00f3n democr\u00e1tica\u00bb est\u00e1 produciendo dirigentes cada vez m\u00e1s autoritarios que amenazan los valores de la democracia liberal. Esto es motivo de gran preocupaci\u00f3n para el ala \u00abresponsable\u00bb de la clase dominante.<\/p>\n\n\n\n<p>El a\u00f1o pasado, Gideon Rachman, columnista en jefe de Asuntos Exteriores del Financial Times brit\u00e1nico, public\u00f3 un libro titulado \u00abLa era de los l\u00edderes autoritarios: Como el culto a la personalidad amenaza la democracia en el mundo\u00bb, en el que daba la voz de alarma sobre la creciente amenaza que se cierne sobre la democracia liberal.<\/p>\n\n\n\n<p>En su libro, Rachman agrupa a una larga lista de l\u00edderes en la categor\u00eda de \u00abhombre fuerte\u00bb o \u201cdirigentes autoritarios\u201d, entre ellos: Vladimir Putin, Recep Tayyip Erdo\u011fan, Xi Jinping, Narendra Modi, Viktor Orban, Boris Johnson, Donald Trump, Mohammed bin Salman Al Saud, Benjamin Netanyahu, Jair Bolsonaro, Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador y Abiy Ahmed.<\/p>\n\n\n\n<p>El an\u00e1lisis de Rachman se concentra en enumerar las cosas que su cat\u00e1logo de autoritarios tiene superficialmente en com\u00fan: nacionalismo, aversi\u00f3n a las \u00ab\u00e9lites globales\u00bb, culto a la personalidad, uso de las redes sociales y tendencia a la corrupci\u00f3n, entre otras. Lo que evita es cualquier explicaci\u00f3n de los procesos fundamentales que dan lugar a estos reg\u00edmenes.<\/p>\n\n\n\n<p>Rachman dice que el r\u00e9gimen de Putin en Rusia, por ejemplo, se basa en la corrupci\u00f3n y el nacionalismo. Pero esto no explica nada. La corrupci\u00f3n y el nacionalismo est\u00e1n presentes, en mayor o menor medida, en todos los reg\u00edmenes capitalistas de todos los tiempos. Por qu\u00e9 y c\u00f3mo la corrupci\u00f3n y el nacionalismo produjeron en Rusia el r\u00e9gimen de Putin en un momento concreto de la historia sigue sin abordarse.<\/p>\n\n\n\n<p>En su lugar, lo que Rachman ofrece son instant\u00e1neas superficiales de l\u00edderes \u00abhombres fuertes\u00bb aislados e individuales, que reducen la pol\u00edtica a esencialmente el producto de las caracter\u00edsticas y caprichos de los individuos. Esto no s\u00f3lo oscurece las importantes diferencias entre reg\u00edmenes como el de Putin y los llamados gobiernos \u00abpopulistas\u00bb como el de Donald Trump; tambi\u00e9n nos hace totalmente incapaces de sacar conclusiones para el futuro, si cometemos el error de seguir el ejemplo de Rachman.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que le falta a Rachman es un an\u00e1lisis de la lucha de clases en cada sociedad y a escala mundial. Cualquier intento de comprender el Estado y su car\u00e1cter pol\u00edtico sin evaluar el tempo y la condici\u00f3n de la lucha de clases en un momento dado resultar\u00e1 superficial.<\/p>\n\n\n\n<p>Karl Marx, por su parte, estudi\u00f3 la historia y el desarrollo de la lucha de clases, su trayectoria y las formas pol\u00edticas que origina.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abToda la historia de la sociedad humana, hasta la actualidad\u00ab, escriben Marx y Engels en el Manifiesto Comunista, \u00abes una historia de luchas de clases\u00ab. Los reg\u00edmenes pol\u00edticos que definir\u00e1n la historia del periodo que estamos viviendo ahora no son ni el producto de h\u00e1biles asesores de im\u00e1gen, ni de presidentes que sobornaron a las personas adecuadas. S\u00f3lo pueden entenderse como el producto de una etapa concreta de la lucha de clases.<\/p>\n\n\n\n<p>En su propio libro, titulado El 18 Brumario de Luis Bonaparte, Marx analiz\u00f3 el ascenso al poder de otro \u00abhombre fuerte\u00bb, Napole\u00f3n III, y las conclusiones te\u00f3ricas que extrajo siguen siendo una herramienta indispensable para comprender la naturaleza del Estado y la perspectiva de los llamados \u00abhombres fuertes\u00bb de hoy en d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La teor\u00eda marxista del Estado<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Antes de poder comprender el car\u00e1cter pol\u00edtico de un r\u00e9gimen concreto, ya sea una democracia liberal o un r\u00e9gimen dictatorial, debemos entender el papel del Estado en la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>El Estado es un instrumento del dominio de clase. Es propiedad y est\u00e1 dirigido por la clase dominante de cualquier sociedad. Los Estados modernos, por ejemplo, est\u00e1n atados por mil hilos a los intereses capitalistas.<\/p>\n\n\n\n<p>Existe una notoria puerta giratoria entre las empresas y el gobierno que garantiza que los ministros y funcionarios se deslicen f\u00e1cilmente entre los organismos reguladores gubernamentales y las empresas a las que se supone que deben regular. Los grupos de presi\u00f3n de las grandes empresas utilizan las amenazas y los sobornos para obligar a los gobiernos a actuar en inter\u00e9s de la burgues\u00eda. Los tribunales, las prisiones, la polic\u00eda y el ej\u00e9rcito se utilizan para defender los derechos de propiedad privada de los ricos, mientras que los derechos de los pobres a la vivienda y la alimentaci\u00f3n se ignoran o se conquistan mediante la lucha de clases.<\/p>\n\n\n\n<p>Los ministros del gobierno, los altos funcionarios, los jueces, los generales, los jefes de polic\u00eda y otros funcionarios del Estado suelen proceder de una estrecha capa de la sociedad criada y educada con la perspectiva de la clase capitalista. En Gran Breta\u00f1a, el 65% de los altos funcionarios asistieron a escuelas privadas de \u00e9lite y exclusivas, al igual que el 65% de los jueces superiores, el 70% de los generales y el 65% de los ministros superiores del gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta relaci\u00f3n entre el Estado y la clase dominante no es exclusiva del capitalismo. De hecho, el Estado ha sido un instrumento de dominio de clase desde que apareci\u00f3 por primera vez en el escenario de la historia, hace unos 5.000 a\u00f1os. Desde que la sociedad se dividi\u00f3 en clases explotadoras y explotadas, ha existido un Estado para regular el conflicto entre ellas que, de otro modo, habr\u00eda desgarrado a la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Como explica Engels:<\/p>\n\n\n\n[El estado ] es la confesi\u00f3n de que esa sociedad se ha enredado en una irremediable contradicci\u00f3n consigo misma y est\u00e1 dividida por antagonismos irreconciliables, que es impotente para conjurar. Pero a fin de que estos antagonismos, estas clases con intereses econ\u00f3micos en pugna no se devoren a s\u00ed mismas y no consuman a la sociedad en una lucha est\u00e9ril, se hace necesario un poder situado aparentemente por encima de la sociedad y llamado a amortiguar el choque, a mantenerlo en los l\u00edmites del \u00aborden\u00bb.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, lejos de ser un \u00e1rbitro neutral entre las clases contendientes, el Estado es un instrumento en manos de la clase dominante de la sociedad, para preservar su posici\u00f3n dominante y sus relaciones de propiedad. Como explica Engels: \u00abLa fuerza cohesiva de la sociedad civilizada la constituye el Estado, que, en todos los per\u00edodos t\u00edpicos, es exclusivamente el Estado de la clase dominante y, en todos los casos, una m\u00e1quina esencialmente destinada a reprimir a la clase oprimida y explotada.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso las autoridades estatales tienen el monopolio legal del uso de la violencia a trav\u00e9s de la polic\u00eda, el ej\u00e9rcito y las prisiones. Y es por eso que Marx y Engels escribieron que: \u00abHoy, el Poder p\u00fablico viene a ser, pura y simplemente, el Consejo de administraci\u00f3n que rige los intereses colectivos de la clase burguesa\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Para preservar con \u00e9xito las relaciones de propiedad frente al conflicto de clases, y para justificar su monopolizaci\u00f3n de la violencia, el Estado tiene que aparentar que est\u00e1 por encima de la sociedad, ajeno a ella hasta cierto punto. Debe utilizar la majestuosidad y el misticismo para ocultar su papel como instrumento de la clase dominante.<\/p>\n\n\n\n<p>Los monarcas feudales de Europa afirmaban gobernar por derecho divino, elegidos y guiados por Dios. Las \u00abdemocracias\u00bb modernas, en cambio, se envuelven en el lenguaje del \u00abvoto\u00bb, los \u00abderechos humanos\u00bb y el \u00abEstado de Derecho\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos adornos \u00abdemocr\u00e1ticos\u00bb desempe\u00f1an un papel \u00fatil para los capitalistas. En primer lugar, permiten a la clase capitalista en su conjunto ejercer el control de los mecanismos fundamentales del Estado, a trav\u00e9s de sus representantes a sueldo en el parlamento, los medios de comunicaci\u00f3n, el poder judicial, la vasta burocracia estatal y las fuerzas armadas.<\/p>\n\n\n\n<p>La brevedad del gobierno de Liz Truss en Gran Breta\u00f1a en 2022 lo demostr\u00f3 claramente. La reacci\u00f3n del mercado a las pol\u00edticas de Truss, junto con las mordaces declaraciones de instituciones capitalistas como el FMI, la obligaron a dejar el cargo en 44 d\u00edas. Basta preguntarse si Liz Truss podr\u00eda haber encarcelado a sus cr\u00edticos de la clase dominante en respuesta para darse cuenta de la verdadera relaci\u00f3n entre los capitalistas y sus estadistas.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero adem\u00e1s de esto, la \u00abdemocracia\u00bb burguesa tambi\u00e9n da la ilusi\u00f3n de elecci\u00f3n al electorado, que puede votar a individuos y partidos pol\u00edticos para que entren y salgan del poder, sin representar nunca una amenaza para el sistema capitalista. Adem\u00e1s, refuerza el mito de que el Estado es neutral y est\u00e1 por encima de las clases enfrentadas de la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, en igualdad de condiciones, el tipo de Estado m\u00e1s eficaz en el capitalismo es la rep\u00fablica democr\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<p>Como explica Lenin:<\/p>\n\n\n\n<p>La rep\u00fablica democr\u00e1tica es la mejor envoltura pol\u00edtica de que puede revestirse el capitalismo; y, por tanto, el capital, al dominar \u2026 esta envoltura, que es la mejor de todas, cimienta su poder de un modo tan seguro, tan firme, que no lo conmueve ning\u00fan cambio de personas ni de instituciones, ni de partidos dentro de la rep\u00fablica democr\u00e1tica burguesa.<\/p>\n\n\n\n<p>La monopolizaci\u00f3n de la violencia y la alienaci\u00f3n del Estado en relaci\u00f3n a la sociedad son cruciales para su eficacia como arma de la clase dominante. Pero en determinadas condiciones pueden cobrar vida propia. Engels lo explica:<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, por excepci\u00f3n, hay per\u00edodos en que las clases en lucha est\u00e1n tan equilibradas, que el poder del Estado, como mediador aparente, adquiere cierta independencia moment\u00e1nea respecto a una y otra.<\/p>\n\n\n\n<p>Como el aprendiz de brujo, la clase dominante puede descubrir que ha conjurado fuerzas que ya no es capaz de controlar.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ejemplo, en 2000, Vladimir Putin se convirti\u00f3 en Presidente de Rusia e inmediatamente encarcel\u00f3 y exili\u00f3 a Vladimir Gusinsky, bar\u00f3n de los medios de comunicaci\u00f3n, propietario de un banco y magnate inmobiliario, cuyos medios de comunicaci\u00f3n eran cr\u00edticos con el Presidente.<\/p>\n\n\n\n<p>Putin persigui\u00f3 entonces a Mija\u00edl Jodorkovski, bar\u00f3n del petr\u00f3leo, el hombre m\u00e1s rico de Rusia y adversario pol\u00edtico. En 2003, Jodorkovski fue encarcelado y se le confiscaron sus bienes y activos.<\/p>\n\n\n\n<p>En lugar de ser el siervo de la clase dominante rusa, Putin aparece como su amo. Este fen\u00f3meno, en el que el aparato del Estado se eleva por encima del resto de la sociedad con un \u00abgran l\u00edder\u00bb a la cabeza, es lo que Marx denomin\u00f3 \u00abbonapartismo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Bonapartismo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No es la primera vez que el Estado, supuesto servidor de la clase dominante, se vuelve contra algunos de sus antiguos due\u00f1os. El arquetipo de este fen\u00f3meno fue el propio Napole\u00f3n Bonaparte.<\/p>\n\n\n\n<p>Napole\u00f3n lleg\u00f3 al poder tras la Revoluci\u00f3n Francesa. M\u00e1s concretamente, lleg\u00f3 al poder durante su reflujo. A partir de 1789, la alianza de la burgues\u00eda, las masas semiproletarias de Par\u00eds y el campesinado franc\u00e9s hab\u00eda puesto fin a la monarqu\u00eda, otorgado tierras a los campesinos y comenzado a hacer la guerra a la Europa feudal y a despejar el camino para el desarrollo del capitalismo.<\/p>\n\n\n\n<p>El Comit\u00e9 de Salvaci\u00f3n P\u00fablica de la revoluci\u00f3n desat\u00f3 el terror jacobino contra las fuerzas contrarrevolucionarias que intentaban restaurar la monarqu\u00eda. Entusiasmadas por su \u00e9xito, las masas parisinas fueron m\u00e1s all\u00e1. Tomaron al pie de la letra el lema de \u00abLibertad, Igualdad, Fraternidad\u00bb y empezaron a tomar medidas contra la propiedad privada.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue el punto culminante de la revoluci\u00f3n, pero la burgues\u00eda y el campesinado retrocedieron. M\u00e1s numerosos que la \u00abmuchedumbre\u00bb de Par\u00eds, empezaron a hacer oscilar el p\u00e9ndulo en sentido contrario. En primer lugar, Robespierre y el Comit\u00e9 de Salvaci\u00f3n P\u00fablica fueron derrocados y sustituidos por el Directorio, que dirigi\u00f3 un nuevo terror \u00abblanco\u00bb contra los elementos m\u00e1s revolucionarios, exigiendo que se restableciera el \u00aborden\u00bb, es decir, el orden burgu\u00e9s reci\u00e9n establecido.<\/p>\n\n\n\n<p>El pueblo de Par\u00eds intent\u00f3 frenar el reflujo con manifestaciones y disturbios. En 1795 fueron sofocados con sangre, y en nombre del orden burgu\u00e9s, por un joven oficial del ej\u00e9rcito llamado Napole\u00f3n Bonaparte.<\/p>\n\n\n\n<p>La burgues\u00eda hab\u00eda convocado a las masas a la lucha en 1789, pero habiendo derrocado a la monarqu\u00eda, no pudo entonces afirmar decisivamente su control sobre la situaci\u00f3n. La lucha lleg\u00f3 a un punto muerto y la fuerza bruta se convirti\u00f3 en el factor decisivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Atrapada entre conspiraciones y levantamientos mon\u00e1rquicos, como los Chuanes en el Oeste, y la amenaza de un resurgimiento jacobino en Par\u00eds, la burgues\u00eda anhelaba un \u00abgobierno estable\u00bb y el fin de la \u00abanarqu\u00eda\u00bb de una vez por todas.<\/p>\n\n\n\n<p>Napole\u00f3n, reci\u00e9n llegado de sus \u00e9xitos militares y contando con la lealtad del ej\u00e9rcito, que proced\u00eda principalmente del campesinado, era el salvador que muchos hab\u00edan estado buscando. El abate de Siey\u00e8s, miembro destacado del Directorio, Joseph Fouch\u00e9, ministro de Polic\u00eda, y Charles-Maurice de Talleyrand, ministro de Asuntos Exteriores, invitaron a Napole\u00f3n a utilizar el ej\u00e9rcito para derrocar a su propio gobierno el 18 de brumario del a\u00f1o VIII de la Rep\u00fablica (9 de noviembre de 1799).<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez en el poder, Bonaparte estableci\u00f3 un equilibrio entre las clases enfrentadas. A la burgues\u00eda, le prometi\u00f3 orden y el fin de las revueltas y los disturbios revolucionarios. A los soldados y a las masas, les prometi\u00f3 salvar la revoluci\u00f3n de las conspiraciones mon\u00e1rquicas. Al mismo tiempo, se elev\u00f3 a s\u00ed mismo y a su aparato de fuerza por encima de todas las clases de la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de su demagogia, a menudo contradictoria y eufem\u00edstica, ya que intentaba parecer todo a todos, Napole\u00f3n defendi\u00f3 el sistema de propiedad privada instaurado por la revoluci\u00f3n burguesa.<\/p>\n\n\n\n<p>No ten\u00eda alternativa, porque su base de apoyo era el campesinado, que constitu\u00eda las filas del ej\u00e9rcito. No les interesaban las reivindicaciones de los semiproletarios de Par\u00eds y quer\u00edan conservar la propiedad privada de la tierra que les hab\u00eda concedido la revoluci\u00f3n contra la monarqu\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>A medida que la econom\u00eda crec\u00eda, Napole\u00f3n pudo mantener tranquilas a las masas mientras consolidaba su poder. Defendi\u00f3 la revoluci\u00f3n de boquilla, mientras liquidaba el r\u00e9gimen pol\u00edtico que \u00e9sta hab\u00eda creado. S\u00f3lo mantuvo la nueva base econ\u00f3mica del capitalismo, que hab\u00eda sustituido al feudalismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras asegurar su posici\u00f3n, recurri\u00f3 a la fuerza bruta. Construy\u00f3 una red de esp\u00edas, reabri\u00f3 las c\u00e1rceles mon\u00e1rquicas, censur\u00f3 la prensa, restaur\u00f3 la iglesia y se embarc\u00f3 en aventuras militares y saqueos en el extranjero. Gobern\u00f3 con la espada y en 1804 se coron\u00f3 emperador. Todo esto se present\u00f3 como un hecho consumado y luego se vot\u00f3 mediante un \u00abplebiscito\u00bb (refer\u00e9ndum), sin libertad de debate y sin que se presentaran alternativas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ninguna de estas medidas supon\u00eda un cambio fundamental del car\u00e1cter burgu\u00e9s del r\u00e9gimen posrevolucionario. No hizo retroceder las principales conquistas de la revoluci\u00f3n, como la abolici\u00f3n de la propiedad feudal y la redistribuci\u00f3n de la tierra. Lo que Napole\u00f3n cambi\u00f3 fue el car\u00e1cter pol\u00edtico del r\u00e9gimen. Se convirti\u00f3 en una dictadura en lugar de una democracia, con un vasto aparato estatal pagado tanto por la burgues\u00eda como por las masas.<\/p>\n\n\n\n<p>Este es el arquetipo del bonapartismo, que Trotsky defini\u00f3 como \u00abel gobierno burocr\u00e1tico-policial que se eleva por encima de la sociedad y que se mantiene sobre el equilibrio relativo entre los dos campos opuestos.\u00bb, haci\u00e9ndose pasar por \u00abel \u00e1rbitro imparcial\u00bb de la naci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre fuerte gobierna entonces por la fuerza desnuda, subordinando a todos a su poder ejecutivo, sin cambiar el car\u00e1cter de clase fundamental del r\u00e9gimen. A menudo, la violencia se despliega contra miembros individuales de la clase dominante o determinadas partes de ella, as\u00ed como contra las masas, ya que el r\u00e9gimen establece un equilibrio entre las clases.<\/p>\n\n\n\n<p>El sobrino de Napole\u00f3n, Luis Bonaparte, sigui\u00f3 el ejemplo de su t\u00edo casi al pie de la letra, cuando derroc\u00f3 la Segunda Rep\u00fablica Francesa mediante un golpe militar en 1851 y se proclam\u00f3 emperador al a\u00f1o siguiente.<\/p>\n\n\n\n<p>En El 18 Brumario de Luis Bonaparte, Marx explic\u00f3 c\u00f3mo, en su lucha por sofocar a las masas tras la Revoluci\u00f3n de 1848, la burgues\u00eda se vio obligada a desmantelar todos los \u00f3rganos democr\u00e1ticos del Estado para evitar su captura por los \u00abrojos\u00bb del Partido Socialdem\u00f3crata. Al mismo tiempo, la burgues\u00eda confiri\u00f3 cada vez m\u00e1s poder al brazo ejecutivo del Estado, encabezado por el presidente, Bonaparte, que finalmente fue \u00abelevado sobre el pav\u00e9s por una soldadesca embriagada, a la que compr\u00f3 con aguardiente y salchich\u00f3n\u00bb, como dijo Marx.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquellos soldados borrachos mataron a cientos de trabajadores que protestaban contra el golpe de Luis Bonaparte y detuvieron a decenas de miles, al tiempo que se instauraba una fuerte censura de prensa.<\/p>\n\n\n\n<p>La violencia y la represi\u00f3n no s\u00f3lo iban dirigidas contra los obreros, como explic\u00f3 Marx: \u00abBurgueses fan\u00e1ticos del orden son tiroteados en sus balcones por la soldadesca embriagada, la santidad del hogar es profanada y sus casas son bombardeadas como pasatiempo, y en nombre de la propiedad, de la familia, de la religi\u00f3n y del orden\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La violencia contra miembros individuales de la burgues\u00eda y el saqueo llevado a cabo por los hombres de Bonaparte nunca amenazaron la naturaleza burguesa fundamental de la sociedad. Siempre se mantuvieron las relaciones de propiedad privada. Los miembros individuales de la clase burguesa no estaban necesariamente exentos de los efectos del dominio de la espada, pero la burgues\u00eda en su conjunto estaba dispuesta a tolerar las depredaciones de Luis Bonaparte si aseguraba el \u00abOrden\u00bb y el fin del periodo de agitaci\u00f3n revolucionaria que sigui\u00f3 a 1848.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La Rusia de Putin<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ni el r\u00e9gimen de Napole\u00f3n ni el de su sobrino sirven de modelo exacto. Cuando los marxistas describimos a reg\u00edmenes como \u00abbonapartistas\u00bb, estamos hablando de una analog\u00eda con el r\u00e9gimen de Napole\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Existen ciertos paralelismos, por ejemplo, entre Napole\u00f3n Bonaparte y Vladimir Putin, aunque est\u00e1n lejos de ser una copia exacta.<\/p>\n\n\n\n<p>La restauraci\u00f3n del capitalismo en Rusia a principios de la d\u00e9cada de 1990 fue un gran golpe contra las masas rusas. Provoc\u00f3 una org\u00eda de gansterismo por parte de la emergente burgues\u00eda rusa. Se vendieron activos estatales y la corrupci\u00f3n penetr\u00f3 en todos los estratos de la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Bajo la presidencia de Boris Yeltsin, la degeneraci\u00f3n de la clase capitalista y la miseria de los trabajadores eran tales que exist\u00eda un riesgo real de que el descontento de las masas saliera a la superficie, como ocurri\u00f3 en varias ocasiones. En respuesta, el r\u00e9gimen \u00abdemocr\u00e1tico\u00bb de Yeltsin tom\u00f3 medidas cada vez m\u00e1s represivas, llegando incluso a bombardear el Congreso ruso con los diputados a\u00fan dentro en 1993.<\/p>\n\n\n\n<p>Normalmente, los comentaristas liberales considerar\u00edan estos m\u00e9todos m\u00e1s bien \u00abautoritarios\u00bb, pero curiosamente, en aquel momento Yeltsin fue elogiado como un valiente l\u00edder y defensor de la democracia en toda la prensa burguesa. La raz\u00f3n es sencilla: lejos de representar el dominio de la espada sobre todas las clases, la represi\u00f3n llevada a cabo por Yeltsin fue simplemente una espada en manos de la oligarqu\u00eda capitalista, aunque en circunstancias particularmente inestables.<\/p>\n\n\n\n<p>A medida que la crisis se prolongaba, no s\u00f3lo Yeltsin, sino todo el establishment gobernante se volvi\u00f3 totalmente odioso a los ojos de las masas. Oleadas de huelgas y ocupaciones de f\u00e1bricas barrieron el pa\u00eds entre 1996 y 1998, expresando una oposici\u00f3n militante a la restauraci\u00f3n del capitalismo. Pero el inmenso potencial de este movimiento fue desaprovechado por los llamados dirigentes comunistas.<\/p>\n\n\n\n<p>El fracaso de los trabajadores en su intento de derrocar el r\u00e9gimen no puso fin a la crisis y la inestabilidad que sacud\u00edan a la sociedad rusa. En condiciones tan desesperadas, la ley y el orden empezaron a quebrarse, y los secuestros y asesinatos de ricos empresarios se convirtieron en algo habitual. Esto aterroriz\u00f3 a la nueva clase de \u00aboligarcas\u00bb capitalistas, que se hab\u00edan hecho multimillonarios saqueando la propiedad estatal.<\/p>\n\n\n\n<p>Se necesitaba un \u00abhombre neutral\u00bb, alguien que protegiera la propiedad de los oligarcas sin estar tan estrechamente vinculado al imperialismo estadounidense y a la corrupci\u00f3n rampante en el Estado. Putin, antiguo agente del KGB y bur\u00f3crata consumado, era ese hombre. Al principio no se impuso a la naci\u00f3n; fue elegido por un ala de la oligarqu\u00eda y presentado al pueblo como una ruptura con el pasado.<\/p>\n\n\n\n<p>Putin lleg\u00f3 al poder a finales de la d\u00e9cada de 1990, con la promesa a los oligarcas de que proteger\u00eda su riqueza, siempre y cuando le apoyaran. Al mismo tiempo, asest\u00f3 golpes p\u00fablicos contra ciertos capitalistas rusos alegando corrupci\u00f3n, todo ello mientras se hac\u00eda pasar por \u00abamigo del pueblo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Se equilibr\u00f3 entre las clases contendientes, haciendo promesas y llamamientos demag\u00f3gicos a ambas, todo ello mientras reforzaba su Estado y el aparato de seguridad para elevarlo por encima de la sociedad y dictar \u00f3rdenes a todas las clases por igual.<\/p>\n\n\n\n<p>La lucha de clases hab\u00eda alcanzado un cierto equilibrio, provocado por el agotamiento mutuo de las clases contendientes. La burgues\u00eda era d\u00e9bil e incapaz de gobernar directamente, mientras que las masas eran incapaces de tomar el poder. No se hab\u00eda llegado a esta situaci\u00f3n de la misma manera ni por las mismas razones que en la Francia de Napole\u00f3n, pero el resultado final del estancamiento entre las clases era el mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta situaci\u00f3n no puede durar eternamente. Al final habr\u00e1 que encontrar una salida a la crisis, y cuando no se pueda encontrar a trav\u00e9s del gobierno pol\u00edtico de una u otra clase, la encontrar\u00e1n los \u00abcuerpos especiales de hombres armados\u00bb que forman el Estado, con un \u2018hombre fuerte\u2019 a la cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p>Poco despu\u00e9s de su elecci\u00f3n en 2000, se public\u00f3 un documento filtrado en el peri\u00f3dico Kommersant de Rusia. Se trataba de un proyecto para reforzar el aparato estatal ruso, con el fin de facilitar el gobierno de Putin.<\/p>\n\n\n\n<p>El documento, denominado Revisi\u00f3n n\u00famero Seis, establec\u00eda planes para ampliar el papel del Servicio Federal de Seguridad (FSB), recortar la independencia de los medios de comunicaci\u00f3n y manipular los resultados electorales utilizando la vigilancia estatal y agentes encubiertos.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta ha sido la t\u00f3nica de la Rusia de Putin en las dos \u00faltimas d\u00e9cadas. Sus oponentes pol\u00edticos han sido detenidos e incluso asesinados. Ha ama\u00f1ado elecciones y ha pisoteado la Constituci\u00f3n rusa.<\/p>\n\n\n\n<p>El aparato del Estado se ha reforzado enormemente bajo Putin a medida que \u00e9ste consolida su control del poder. El Estado protege a la clase capitalista rusa, pero al mismo tiempo no est\u00e1 bajo su control. Esto es lo que hace que el r\u00e9gimen de Putin sea bonapartista.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Trump, Johnson y Bolsonaro<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pero si tomamos algunos de los otros reg\u00edmenes enumerados por Rachman y nos preguntamos si se puede hacer la misma analog\u00eda con el r\u00e9gimen de Napole\u00f3n, nos encontramos con que no.<\/p>\n\n\n\n<p>Donald Trump, Boris Johnson y Jair Bolsonaro no llegaron al poder gracias a un estancamiento en la lucha de clases. Los EE.UU., Gran Breta\u00f1a y Brasil ciertamente no hab\u00edan experimentado terremotos en la lucha de clases como la Revoluci\u00f3n Francesa de 1789, o la restauraci\u00f3n del capitalismo en Rusia a principios de 1990.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, en el momento de sus elecciones, en los tres pa\u00edses, la clase obrera apenas se estaba poniendo en pie, flexionando sus m\u00fasculos y prepar\u00e1ndose para la lucha.<\/p>\n\n\n\n<p>En EEUU, por ejemplo, el movimiento Black Lives Matter (BLM), que estall\u00f3 tras el asesinato de George Floyd a manos de un polic\u00eda de Minneapolis, fue uno de los mayores movimientos de masas de la historia de EEUU, y ocurri\u00f3 durante la presidencia de Trump.<\/p>\n\n\n\n<p>Del 26 de mayo al 22 de agosto de 2020, hubo m\u00e1s de 7.750 manifestaciones vinculadas a BLM en m\u00e1s de 2.240 lugares de todo el pa\u00eds. La fuerza del movimiento hizo que el Ayuntamiento de Minneapolis votara a favor de disolver por completo su propio departamento de polic\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Del mismo modo, en Brasil, millones de trabajadores fueron a la huelga el 14 de junio de 2019 contra los ataques del gobierno de Bolsonaro a las pensiones y la educaci\u00f3n. Hubo manifestaciones en 380 ciudades de todo el pa\u00eds. Los intentos de Bolsonaro de convocar contramanifestaciones no reunieron a m\u00e1s de 20.000 personas en las principales ciudades.<\/p>\n\n\n\n<p>Lejos de haber llegado a un punto muerto, la lucha de clases en estos pa\u00edses estaba s\u00f3lo comenzando a calentarse. Por lo tanto, pintar a Trump, Johnson o Bolsonaro con la misma brocha que a Putin significa cometer un gran error de diagn\u00f3stico de la etapa por la que est\u00e1 pasando la lucha de clases en cada uno de estos pa\u00edses.<\/p>\n\n\n\n<p>Es cierto que, como individuos, Trump, Johnson y Bolsonaro estaban en cierto modo fuera del control de sus respectivas clases dominantes. Los tres hicieron llamamientos demag\u00f3gicos a las masas, siendo al mismo tiempo miembros de la clase dominante. Hab\u00eda algunos elementos de equilibrio entre las clases en su ret\u00f3rica \u00abanti-establishment\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero las motivaciones individuales de los l\u00edderes son solo una peque\u00f1a parte de la ecuaci\u00f3n. Incluso el deseo por parte de Trump, Johnson o Bolsonaro de ser realmente un l\u00edder bonapartista no es suficiente para que lo sea. Depende del equilibrio de fuerzas de clase en la sociedad, y de la etapa por la que est\u00e9 pasando la lucha de clases.<\/p>\n\n\n\n<p>En los tres casos, el aparato del Estado, y en particular los cuerpos armados de hombres que constituyen el n\u00facleo del Estado, permanecieron firmemente bajo el control de la clase dominante, no de los poco fiables inconformistas de la Casa Blanca, Downing Street o el Pal\u00e1cio da Alvorada.<\/p>\n\n\n\n<p>En 2019, Boris Johnson suspendi\u00f3 el Parlamento brit\u00e1nico. Se salt\u00f3 el procedimiento constitucional democr\u00e1tico para forzar la aprobaci\u00f3n de la legislaci\u00f3n del Brexit, una decisi\u00f3n que fue anulada por el Tribunal Supremo.<\/p>\n\n\n\n<p>Del mismo modo, Bolsonaro llen\u00f3 su gobierno de figuras militares, incluidos generales en activo y otros mandos militares. Amenaz\u00f3 con que los militares realizar\u00edan su propio recuento en las elecciones presidenciales de 2022, debido a una supuesta parcialidad entre el poder judicial y los tribunales electorales.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras tanto, Trump acosaba a los periodistas que no le gustaban, incluso revoc\u00e1ndoles sus pases de prensa, y ped\u00eda que se anulara la Constituci\u00f3n estadounidense. Al igual que Bolsonaro, tambi\u00e9n se le acusa de intentar manipular los resultados electorales.<\/p>\n\n\n\n<p>Est\u00e1 claro que estas figuras no son dem\u00f3cratas burgueses cl\u00e1sicos. Bolsonaro ve la dictadura militar de Brasil con nostalgia, y Trump admira abiertamente el r\u00e9gimen bonapartista de Putin. Sin embargo, un hombre no hace un r\u00e9gimen.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de su desprecio por las normas democr\u00e1ticas burguesas, Johnson, Trump y Bolsonaro gobernaron dentro de sus l\u00edmites. Ninguno de sus reg\u00edmenes puede calificarse de gobierno por la espada.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Luis Bonaparte se enfrent\u00f3 a la perspectiva de perder la presidencia de la Segunda Rep\u00fablica Francesa por medios constitucionales, lanz\u00f3 un golpe militar, tras haberse asegurado la lealtad tanto del jefe del Estado Mayor como de la mayor\u00eda de la tropa. Bolsonaro y Trump, por otro lado, cuando se enfrentaron a un problema similar, incitaron a una turba armada de partidarios, que luego trataron de asaltar edificios gubernamentales. Pero en ambos casos fueron r\u00e1pida y decisivamente aplastados por las fuerzas armadas del Estado, que permanecieron firmemente bajo el control de la clase dominante.<\/p>\n\n\n\n<p>La debilidad de estos \u00abintentos de golpe\u00bb demostr\u00f3 lo poco que Trump y Bolsonaro pod\u00edan confiar en las fuerzas de la violencia organizada para su apoyo, por mucho que lo desearan. En el caso de la aventura particular de Trump, es dudoso que esperara que su turba de partidarios llegara siquiera al Capitolio. Tampoco lo esperaban los propios \u00abinsurgentes\u00bb, a juzgar por la forma en que deambulaban sin rumbo por los pasillos, saqueando m\u00e1quinas expendedoras y haci\u00e9ndose selfies.<\/p>\n\n\n\n<p>Calificar a un r\u00e9gimen de bonapartista es considerarlo una dictadura, dentro de diversos grados de severidad. Esto claramente no se aplica a los reg\u00edmenes de Trump, Bolsonaro o Johnson. No hab\u00eda posibilidad alguna de que pudieran establecer un r\u00e9gimen as\u00ed cuando estaban en el poder. La raz\u00f3n de esto es precisamente lo que Rachman no nota, o ignora deliberadamente: el equilibrio de fuerzas de clase en esos pa\u00edses.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Perspectivas del bonapartismo hoy<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Gideon Rachman afirma que nos encontramos en la \u00abEra de los l\u00edderes autoritarios\u00bb y pinta un panorama catastrofista de un pa\u00eds tras otro que caen v\u00edctimas de l\u00edderes bonapartistas que amenazan con acabar para siempre con la democracia liberal.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es una idea que repiten como loros muchos de los comentaristas de la llamada izquierda. Pero es muy inexacto y perezoso declarar simplemente que todo gobierno que no nos gusta es \u00abautoritario\u00bb, o incluso \u00abfascista\u00bb. Adem\u00e1s, esta pereza conduce a un pesimismo ansioso, t\u00edpico de quienes no comprenden el papel y el poder de la clase obrera. Semejante pesimismo y dejadez no contribuyen en nada a nuestra comprensi\u00f3n de los diferentes reg\u00edmenes en cuesti\u00f3n. Y sin comprenderlos, no tenemos ninguna posibilidad de derrocarlos.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, el car\u00e1cter de la \u00e9poca actual a escala mundial es de revoluci\u00f3n y contrarrevoluci\u00f3n , marcada por una tormentosa lucha de clases.<\/p>\n\n\n\n<p>La lucha de clases se est\u00e1 intensificando debido a la crisis sin precedentes en la que se encuentra el sistema capitalista. La Directora Gerente del FMI, Kristalina Georgieva, declar\u00f3 en octubre de 2022 que el anterior periodo de relativa estabilidad, bajos tipos de inter\u00e9s y baja inflaci\u00f3n est\u00e1 dando paso a otro en el que \u00abcualquier pa\u00eds puede descarrilar con mayor facilidad y frecuencia\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00f1adi\u00f3, significativamente:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEstamos experimentando un cambio fundamental en la econom\u00eda mundial, de un mundo de relativa previsibilidad\u2026 a un mundo con m\u00e1s fragilidad: mayor incertidumbre, mayor volatilidad econ\u00f3mica, enfrentamientos geopol\u00edticos y cat\u00e1strofes naturales m\u00e1s frecuentes y devastadoras.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>La profundidad de esta crisis est\u00e1 provocando una inmensa inestabilidad en todos los niveles de la sociedad. Los reg\u00edmenes democr\u00e1ticos liberales est\u00e1n entrando en crisis debido a la polarizaci\u00f3n que se est\u00e1 produciendo entre las masas y a las escisiones que est\u00e1n surgiendo dentro de la propia clase dirigente. Son estos fen\u00f3menos, y no simplemente el \u00abautoritarismo\u00bb, los que explican la aparici\u00f3n de gobiernos poco fiables e inestables, como los de Johnson y Trump. Lo que muestran no es el inevitable descenso de la sociedad a un r\u00e9gimen bonapartista, sino el debilitamiento de la clase dominante y de su r\u00e9gimen.<\/p>\n\n\n\n<p>Al mismo tiempo, la crisis est\u00e1 provocando un agudo recrudecimiento de la lucha de clases en un pa\u00eds tras otro. Y en muchos pa\u00edses de todo el mundo la clase obrera est\u00e1 invicta y dispuesta a luchar.<\/p>\n\n\n\n<p>Incluso en pa\u00edses con reg\u00edmenes bonapartistas arraigados, como Ir\u00e1n por ejemplo, no se trata de dictadores reci\u00e9n impuestos que presiden sobre una clase obrera postrada y derrotada. M\u00e1s bien, en el caso de Ir\u00e1n, el r\u00e9gimen surgi\u00f3 de la derrota de la revoluci\u00f3n de 1979, de la que la clase obrera se ha recuperado claramente.<\/p>\n\n\n\n<p>El movimiento de masas desencadenado a finales de 2022 por el asesinato de una joven, Mahsa Amini, a manos de la polic\u00eda de la moralidad, sacudi\u00f3 al r\u00e9gimen iran\u00ed hasta sus cimientos. Y no es m\u00e1s que el \u00faltimo temblor de una andanada de terremotos que estallan cada vez con m\u00e1s fuerza desde 2018 bajo los pies de los bonapartistas reaccionarios que gobiernan el pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>En Rusia, la popularidad de Putin se vio tan sacudida por la crisis econ\u00f3mica que se prolonga desde 2015, que el r\u00e9gimen acab\u00f3 por dejar de publicar encuestas de aprobaci\u00f3n. En estas circunstancias, Putin intensific\u00f3 las medidas represivas y ha utilizado la guerra de Ucrania para aglutinar a la poblaci\u00f3n en torno a \u00e9l. Estos no son s\u00edntomas de un r\u00e9gimen estable, que gobierna sobre una clase trabajadora exhausta. Por el contrario, son indicios de que la base del r\u00e9gimen est\u00e1 siendo socavada por una creciente inestabilidad, lo que anticipa una lucha de clases a\u00fan mayor en un futuro no muy lejano.<\/p>\n\n\n\n<p>La concentraci\u00f3n de poder de Xi Jinping en China tambi\u00e9n expresa precisamente la misma inestabilidad en los cimientos del r\u00e9gimen del PCCh, que ya no conf\u00eda en poder gobernar con los mismos m\u00e9todos del pasado.<\/p>\n\n\n\n<p>En todos los pa\u00edses, el principal obst\u00e1culo en el camino de la revoluci\u00f3n no es el impresionante poder de los \u00abhombres fuertes\u00bb, sino la d\u00e9bil y cobarde direcci\u00f3n de la clase obrera.<\/p>\n\n\n\n<p>En todas partes, la clase dominante intenta aumentar sus medios de represi\u00f3n ante la c\u00f3lera de las masas. Lo que esto demuestra es que todos los Estados capitalistas, ya sean dictaduras o democracias, deben defender el sistema capitalista, y hoy en d\u00eda, todos los reg\u00edmenes del planeta son menos seguros que en el pasado. Pero al menos en los pa\u00edses capitalistas avanzados, la clase dominante se muestra extremadamente cautelosa ante cualquier movimiento en la direcci\u00f3n del gobierno por la espada, que provocar\u00eda una reacci\u00f3n violenta entre las masas de trabajadores. En todo caso, har\u00eda m\u00e1s probable una revoluci\u00f3n, no menos, y los representantes m\u00e1s sobrios de la clase capitalista lo saben.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, esta perspectiva no debe hacernos caer en la autocomplacencia. En condiciones de crisis capitalista extrema, por un lado, y de falta de una direcci\u00f3n revolucionaria de la clase obrera, por otro, pueden surgir todo tipo de fen\u00f3menos. Si la clase dominante no puede estabilizar su dominio debido a la crisis y se impide a los trabajadores tomar el poder y resolver la crisis por medios socialistas, es posible que el ejecutivo comience a elevarse por encima de la sociedad de forma bonapartista.<\/p>\n\n\n\n<p>Le\u00f3n Trotsky analiz\u00f3 los reg\u00edmenes de entreguerras de Francia y Alemania y los caracteriz\u00f3 de esta manera. Explic\u00f3 que el gobierno de Doumergue en Francia, que lleg\u00f3 al poder a la cabeza de un \u00abGobierno de Uni\u00f3n Nacional\u00bb en 1934 y empez\u00f3 a gobernar fuera del control del parlamento, era bonapartista. En sus propias palabras:<\/p>\n\n\n\n<p>Debido al relativo equilibrio entre el campo de la contrarrevoluci\u00f3n que ataca y el de la revoluci\u00f3n que se defiende, debido a su temporaria neutralizaci\u00f3n mutua, el eje del poder se elev\u00f3 por encima de las clases y de su representaci\u00f3n parlamentaria<\/p>\n\n\n\n<p>Pero mientras que el r\u00e9gimen de Napole\u00f3n se basaba en el agotamiento mutuo de las clases, el \u00abequilibrio relativo\u00bb que sustentaba el gobierno de Doumergue se basaba en la anticipaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n en un momento de profunda crisis capitalista. De hecho, la furiosa tormenta de la crisis econ\u00f3mica, social y pol\u00edtica a la que se enfrentaba aquel r\u00e9gimen lo inund\u00f3 y hundi\u00f3 en nueve meses, en medio del tumulto de huelgas generales y amenazas de guerra civil.<\/p>\n\n\n\n<p>El surgimiento de reg\u00edmenes estables, ya sean democr\u00e1ticos liberales o bonapartistas, no est\u00e1 en el orden del d\u00eda. M\u00e1s bien son la inestabilidad y la crisis las que aumentan en todas partes.<\/p>\n\n\n\n<p>Martin Wolf, comentarista econ\u00f3mico en jefe del Financial Times brit\u00e1nico, ha se\u00f1alado un \u00abaumento del n\u00famero de lo que Polity IV denomina \u2018anocracias\u2019: pa\u00edses con gobiernos incoherentes, inestables e ineficaces. El n\u00famero de anocracias ha pasado de 21 en 1984 y 39 en 1989 a 49 en 2016\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Los reg\u00edmenes bonapartistas se levantan haciendo equilibrios entre las principales clases contendientes cuando se ha alcanzado un equilibrio en la lucha de clases. Pero es probable que cualquier equilibrio en el pr\u00f3ximo per\u00edodo sea extremadamente inestable. En la medida en que la tormenta y la tensi\u00f3n de la lucha de clases hagan surgir reg\u00edmenes que muestren alg\u00fan rasgo bonapartista, \u00e9stos ser\u00e1n probablemente precarios y de corta duraci\u00f3n. Como dijo Trotsky: \u00abel bonapartismo no puede lograr la estabilidad en tanto que el campo de la revoluci\u00f3n y el campo de la contrarrevoluci\u00f3n no hayan medido sus fuerzas en la batalla\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n hay que destacar que en la d\u00e9cada de 1930, incluso pa\u00edses capitalistas poderosos como Francia y Alemania ten\u00edan un campesinado grande. Hoy en d\u00eda, en gran parte del mundo, la correlaci\u00f3n de fuerzas de clase se inclina mucho m\u00e1s firmemente a favor de la clase obrera.<\/p>\n\n\n\n<p>Num\u00e9ricamente, nunca ha habido m\u00e1s trabajadores en el planeta que hoy, como consecuencia de la proletarizaci\u00f3n del campesinado y la peque\u00f1a burgues\u00eda en muchos pa\u00edses. Seg\u00fan el Banco Mundial, por ejemplo, el 56% de la poblaci\u00f3n mundial -4.400 millones de personas- vive actualmente en ciudades, y la inmensa mayor\u00eda de ellos son trabajadores. La base social de la reacci\u00f3n y del bonapartismo, sobre la que se apoyaba, por ejemplo, el r\u00e9gimen de Napole\u00f3n, se ha ido reduciendo.<\/p>\n\n\n\n<p>En los pa\u00edses capitalistas avanzados, el campesinado ha sido completamente erradicado. Esto har\u00e1 a\u00fan m\u00e1s dif\u00edcil establecer incluso un r\u00e9gimen bonapartista relativamente inestable, lo que significa que nos enfrentamos a un prolongado per\u00edodo de revoluci\u00f3n y contrarrevoluci\u00f3n, en el que la clase obrera tendr\u00e1 varias oportunidades de tomar el poder.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>C\u00f3mo luchar contra el bonapartismo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, querer luchar contra cualquier rastro de tendencias autoritarias es un instinto saludable de muchos trabajadores y j\u00f3venes. La pregunta a la que debemos responder es c\u00f3mo pueden defenderse y conquistarse los derechos democr\u00e1ticos por parte de la clase trabajadora.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay algunos de los llamados \u00abizquierdistas\u00bb que buscan protecci\u00f3n en una alianza con los liberales burgueses. A los liberales, como Gideon Rachman por ejemplo, no les gusta el gobierno de la espada, o eso dicen. Prefieren las instituciones democr\u00e1ticas liberales, como la mejor forma de defender la propiedad privada y los intereses de la burgues\u00eda. Por lo tanto, concluyen algunas organizaciones y comentaristas de la izquierda, debemos formar un \u00abfrente unido\u00bb lo m\u00e1s amplio posible contra las tendencias \u00abautoritarias\u00bb o incluso \u00abfascistas\u00bb de personas como Trump, Bolsonaro, Johnson, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero es precisamente el dominio directo de la burgues\u00eda liberal lo que ha dado lugar a estos gobiernos populistas. Son los liberales los que han llevado a cabo la austeridad y han aprobado leyes antisindicales. Adem\u00e1s, la historia nos muestra una y otra vez que, a la hora de la verdad, ante la perspectiva del derrocamiento revolucionario del capitalismo, los liberales burgueses se arriesgar\u00e1n con un aspirante a dictador que prometa mantener el capitalismo, en lugar de entregar el poder a los trabajadores. Fue sobre esta base que la revista amante de la libertad Economist apoy\u00f3 el establecimiento de la viciosa dictadura de Pinochet en Chile, por ejemplo.<\/p>\n\n\n\n<p>Marx lo explica brillantemente en El 18 Brumario de Luis Bonaparte. Muestra c\u00f3mo los liberales burgueses, ante la creciente oleada de lucha de la clase obrera, entregaron gradualmente m\u00e1s y m\u00e1s poder a Luis Bonaparte en nombre del \u00abrestablecimiento del orden\u00bb en la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Escribe, para resumir la conclusi\u00f3n de este proceso: \u00abAs\u00ed aplaude la burgues\u00eda industrial con su reclamaci\u00f3n m\u00e1s servil el golpe de Estado del 2 de diciembre, la aniquilaci\u00f3n del parlamento, el ocaso de su propia dominaci\u00f3n, la dictadura de Bonaparte.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que esto nos ense\u00f1a es que no se puede combatir contra el bonapartismo con la democracia liberal.<\/p>\n\n\n\n<p>El planteamiento marxista, cuando la lucha de clases se encuentra en un estado convulso de fr\u00e1gil equilibrio, es presionar para que se resuelva ese equilibrio a favor de la clase obrera. Al romper el estado de equilibrio, impedimos que un bonapartista pueda equilibrarse entre las clases y elevarse por encima de la lucha de clases utilizando el poder de la espada.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto fue lo que ocurri\u00f3 en Rusia entre febrero y octubre de 1917. El r\u00e9gimen de Kerensky, que tom\u00f3 el poder tras la Revoluci\u00f3n de Febrero que derroc\u00f3 al zar, intentaba convertirse en un r\u00e9gimen bonapartista.<\/p>\n\n\n\n<p>Los trabajadores estaban en marcha, pero en febrero ten\u00edan l\u00edderes d\u00e9biles en los Soviets que no estaban dispuestos a la toma del poder por la clase obrera. Por otro lado, la burgues\u00eda era demasiado d\u00e9bil para mantenerse en el poder.<\/p>\n\n\n\n<p>Kerensky prometi\u00f3 el mundo a ambos bandos de la lucha de clases, maniobrando entre ellos y tratando de apoyarse en el ej\u00e9rcito. En lugar de unirse a las maniobras, o buscar la direcci\u00f3n de los liberales como hicieron los mencheviques, Lenin, Trotsky y los bolcheviques establecieron una posici\u00f3n obrera independiente, resumida en la consigna: \u00abTodo el poder a los soviets\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Lenin explic\u00f3 en su momento: \u00abEl gabinete de Kerensky es sin duda un gabinete que est\u00e1 dando los primeros pasos hacia el bonapartismo\u00bb. A\u00f1adi\u00f3 que \u00abser\u00eda est\u00fapido filiste\u00edsmo abrigar ilusiones constitucionalistas\u00bb, argumentando en cambio que era necesario \u201cempezar una verdadera y resuelta lucha por derrocar el bonapartismo, una lucha conducida en una gran escala pol\u00edtica y basada en los intereses de clase de largo alcance\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue esta inequ\u00edvoca l\u00ednea proletaria independiente la que inclin\u00f3 el inestable equilibrio a favor de los trabajadores e impidi\u00f3 que Kerensky, o cualquier otro aspirante a dictador, estableciera un r\u00e9gimen bonapartista.<\/p>\n\n\n\n<p>El bonapartismo s\u00f3lo puede combatirse con la lucha independiente de la clase obrera por el poder, no con la colaboraci\u00f3n de clases. Los terribles acontecimientos que est\u00e1n teniendo lugar en Sud\u00e1n mientras se escribe este art\u00edculo ofrecen una importante advertencia a este respecto .<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es una lecci\u00f3n para los trabajadores de todo el mundo. En Rusia o China, por ejemplo, los marxistas no tenemos nada en com\u00fan con la burgues\u00eda liberal, que se lamenta de la falta de democracia burguesa. Tampoco defendemos una pol\u00edtica de colaboraci\u00f3n de clases, que nos har\u00eda alinearnos con los liberales burgueses.<\/p>\n\n\n\n<p>Abogamos por una lucha independiente de la clase obrera contra estos reg\u00edmenes, que se base en los m\u00e9todos revolucionarios y en la fuerza de las masas, dirigidas por el proletariado. Bajo un r\u00e9gimen bonapartista, esta lucha puede recurrir a reivindicaciones y consignas democr\u00e1ticas, pero insistimos en que s\u00f3lo la clase obrera puede garantizarlas.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta pol\u00edtica proletaria independiente es el eje sobre el que se construye un partido revolucionario. Es la m\u00e1s alta responsabilidad de los marxistas desarrollar tal pol\u00edtica y construir un veh\u00edculo, en la forma de un partido revolucionario, para llevarla al movimiento obrero. S\u00f3lo as\u00ed triunfar\u00e1 nuestra lucha contra el bonapartismo, el capitalismo y la sociedad de clases.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La creciente crisis del capitalismo est\u00e1 provocando una gran inestabilidad pol\u00edtica en todo el mundo. En este contexto, el aumento del n\u00famero de gobiernos \u00abautoritarios\u00bb y \u00abpopulistas\u00bb ha provocado un gran debate sobre el auge de la pol\u00edtica del \u00abhombre fuerte\u00bb. Pero, \u00bfqu\u00e9 significa esto exactamente? En este art\u00edculo, Ben Gliniecki analiza la naturaleza del Estado capitalista y el concepto de \u00abbonapartismo\u00bb desarrollado por Marx para responder a esta pregunta y ofrecer una perspectiva del impacto de la lucha de clases en la pol\u00edtica actual.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":12529,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[68,483,11],"tags":[495,1023],"post_format":[],"flags":[],"class_list":["post-12528","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-marxismo","category-principales","category-teoria-marxista","tag-bonapartismo","tag-teoria-marxista"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/luchadeclases.com\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/CIngres_Napoleon_on_his_Imperial_throne-1-e1502987013651.jpg","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12528","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12528"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12528\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12530,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12528\/revisions\/12530"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/12529"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12528"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12528"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12528"},{"taxonomy":"post_format","embeddable":true,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fpost_format&post=12528"},{"taxonomy":"flags","embeddable":true,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fflags&post=12528"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}