{"id":1272,"date":"2005-05-18T00:00:00","date_gmt":"2005-05-18T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luchadeclases.org.ve\/wp_temp\/?p=1272"},"modified":"2005-05-18T00:00:00","modified_gmt":"2005-05-18T00:00:00","slug":"los-mires-de-chicago-y-el-primero-de-mayo-80596","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/luchadeclases.com\/?p=1272","title":{"rendered":"Los m\u00e1rtires de Chicago y el Primero de Mayo"},"content":{"rendered":"<p>Con un cierto retraso, por el que pedimos disculpas, publicamos este interesante trabajo sobre los or\u00edgenes del Primero de Mayo. <!--more-->  <\/p>\n<p>&quot;En los Estados del Sur mis enemigos eran los que oprim\u00edan a los esclavos negros. Mis enemigos del Norte los que ansiaban perpetuar la esclavitud de los obreros asalariados&quot; <br \/>Albert Parsons <\/p>\n<p>La contradicci\u00f3n en los a\u00f1os 60 del siglo pasado entre los Estados del Norte y los Estados del Sur en los EEUU de Norteam\u00e9rica, producto del choque entre una econom\u00eda latifundista-esclavista en el Sur (en 1860 hab\u00eda alrededor de cuatro millones de esclavos, fundamentalmente negros) frente a la del Norte, basada en el desarrollo industrial y granjero de base de trabajo asalariada, condujo, en virtud de las necesidades de los Estados meridionales -ampliaci\u00f3n del mercado interior, del comercio, principalmente con Inglaterra, b\u00fasqueda de fuentes de materias primas, y la ampliaci\u00f3n de la base del mercado de mano de obra-, a la guerra conocida como Guerra Civil Norteamericana que discurri\u00f3 entre los a\u00f1os 1861 y 1865. <br \/>En plena Guerra Civil (1862), el partido Republicano, dirigido por A. Lincoln, que expresaba los intereses de la gran burgues\u00eda nordista, dict\u00f3 un ley llamada Homestead Act que, a la vez que privaba a los latifundistas del Sur de la posibilidad de obtenci\u00f3n de tierras v\u00edrgenes y, en acertado aserto de Karl Marx, de &quot;una esquilmaci\u00f3n del suelo de manera brutal&quot; (El Capital, Tomo \/\/\/), asestaba un dur\u00edsimo golpe a la econom\u00eda esclavista y resolv\u00eda el problema agrario de la ciudadan\u00eda del Norte. <\/p>\n<p>Los or\u00edgenes del movimiento obrero americano <\/p>\n<p>La incorporaci\u00f3n del proletariado a la lucha contra el esclavismo era condici\u00f3n necesaria para su propia autoorganizaci\u00f3n debido a que &quot;En los Estados Unidos de Am\u00e9rica, el movimiento obrero no pod\u00eda salir de su postraci\u00f3n mientras un parte de la Rep\u00fablica siguiese mancillada por la instituci\u00f3n de la esclavitud. El trabajo de los blancos no puede emanciparse all\u00ed donde est\u00e1 esclavizado el trabajo de los negros. De la muerte de la esclavitud brot\u00f3 inmediatamente una vida nueva y rejuvenecida. El primer fruto de la Guerra de Secesi\u00f3n fue la campa\u00f1a de agitaci\u00f3n por la jornada de ocho horas, que se extendi\u00f3 con la velocidad de la locomotora desde el Oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico al Pac\u00edfico, desde Nueva Inglaterra a California&quot; (Karl Marx, El Capital, Tomo I). <br \/>La v\u00e1lvula de escape a las contradicciones sociales que pretend\u00eda la Homestead Act era una forma realmente relativa de relajaci\u00f3n de tensiones. Maurice Niveau, renombrado historiador, ha se\u00f1alado que &quot;contrariamente a lo que podr\u00eda pensarse, los inmigrantes del siglo XIX no fueron, m\u00e1s que en casos excepcionales, los pioneros de la frontera. Permanecieron en el Este y se instalaron en las ciudades donde fueron a engrosar las filas de la mano de obra obrera. En 1860, el 60% de los 2.200.000 inmigrantes que viv\u00edan en los Estados Unidos se hab\u00edan instalado en los estados de Nueva York, Pennsilvania, Massachusetts y Ohio. En 1900, el 40% de los inmigrantes viv\u00edan en ciudades de m\u00e1s de 100.000 habitantes. Mano de obra m\u00f3vil y adaptable para la industria y el comercio, carec\u00edan de los medios financieros para desplazarse hacia el Oeste y dudaban en lanzarse a una agricultura extensiva de la que desconoc\u00edan los m\u00e9todos de trabajo&quot; (Historia de los hechos econ\u00f3micos contempor\u00e1neos) <br \/>La formaci\u00f3n de la clase proletaria en Norteam\u00e9rica, procedente de la inmigraci\u00f3n de Europa y Asia (hasta 1870 la mayor\u00eda llegan de Inglaterra y Alemania, m\u00e1s tarde de la Europa n\u00f3rdica y del Este) tuvo caracter\u00edsticas que marcaron, y  a\u00fan  marcan,  el  desarrollo organizativo     independiente: &quot;Hacia 1880, con la desaparici\u00f3n de la frontera, la oposici\u00f3n de los sindicatos obreros se hizo m\u00e1s viva mientras que los empresarios defend\u00edan, evidentemente, la libertad de entrada que creaba una competencia m\u00e1s aguda del lado de la oferta de trabajo&#8230;  Esta extraordinaria aportaci\u00f3n de mano de obra extranjera pudo, en un momento u otro, presionar sobre los salarios. Sin embargo, a largo plazo, represent\u00f3 una ayuda suplementaria al \u00e9xito econ\u00f3mico de este inmenso pa\u00eds que, globalmente, jam\u00e1s ha tenido exceso de mano de obra. Si los inmigrantes permanec\u00edan en el nordeste industrial del pa\u00eds, el resto de la poblaci\u00f3n supo hacer retroceder la frontera hacia el Pac\u00edfico, y este movimiento hacia el Oeste constituye uno de los rasgos caracter\u00edsticos tanto de la epopeya como de la historia econ\u00f3mica de los Estados Unidos. El western es cualquier cosa menos un mito, puesto que ha modelado profundamente el aspecto y el estilo de los Estados Unidos de Am\u00e9rica&quot; (Maurice Niveau, op. cit.). <br \/>A fines de los a\u00f1os 80 del siglo XIX, una vez colonizado todo el Oeste, &quot;dej\u00f3 de funcionar la importante v\u00e1lvula de desahogo que hab\u00eda estorbado la formaci\u00f3n de la permanente clase de los proletarios&quot; (F. Engels, Ap\u00e9ndice a la edici\u00f3n americana de La Condici\u00f3n de la Clase Obrera en Inglaterra). <br \/>La fisura que introdujo la epopeya de la marcha hacia el Oeste consolid\u00f3 el status &quot;aristocr\u00e1tico\u201d de los viejos ciudadanos norteamericanos que gener\u00f3 asociaciones de obreros fuertemente cerradas, dejando al margen a los inmigrantes nuevos, a los negros y amerindios, frenando el fortalecimiento de organizaciones que agrupasen a toda la clase y haciendo prevalecer &quot;el frenes\u00ed de empresa&quot; (carta de Federico Engels a Adolph Sorge el 10 de Septiembre de 1888). Este hecho explica, en parte, la dificultad que hist\u00f3ricamente ha tenido la clase obrera en Norteam\u00e9rica para la formaci\u00f3n de sociedades que representasen sus intereses, a\u00fan existiendo las mejores condiciones objetivas para el surgimiento de poderos\u00edsimas fuerzas sindicales y pol\u00edticas. A su vez, la gran burgues\u00eda pudo, merced a estas favorables condiciones, poner en vigor c\u00f3digos antinegros en 1885 y 1886 y permiti\u00f3 salir a la luz organizaciones racistas como el Ku Kux Klan. <br \/>La victoria del Norte en la Guerra Civil consigui\u00f3 la unificaci\u00f3n econ\u00f3mica y pol\u00edtica del pa\u00eds posibilitando el r\u00e1pido desarrollo del capitalismo tanto en la esfera industrial como financiera y agr\u00edcola (v\u00eda del granjero). Si en 1840 EEUU eran la quinta potencia industrial del mundo, en 1850 ascend\u00eda al cuarto lugar, en 1860 era ya la segunda fuerza para, en 1894, ponerse a la cabeza desplazando a Inglaterra. S\u00f3lo basta fijarse, para darse cuenta de esa tremenda expansi\u00f3n, que en 1895 produc\u00eda 7 veces m\u00e1s que en 1860 (\u00a1s\u00f3lo 35 a\u00f1os antes!) y que entre 1850 y 1860 \u00a1\u00a1se triplic\u00f3 el quilometraje de la red de ferrocarriles, alcanzando ya 50.000 km.!! (C.W. Wright, Economic History of the United Sates) <br \/>El crecimiento de la industria era el crecimiento del movimiento proletario y as\u00ed, en 1886 son fundadas las asociaciones Caballeros del Trabajo (Knigths of Labour) y la Federaci\u00f3n de Sindicatos Organizados de Estados Unidos y Canad\u00e1 (Federation of Organizad Trade and Labour Unions of the United States and Canad\u00e1), esta \u00faltima precursora de la AFL. <br \/>El nacimiento de estas organizaciones ya profundamente obreras vino de la mano de la gran crisis de 1882 que consolid\u00f3 al grupo Morgan como l\u00edder financiero mundial y arroj\u00f3 a millones de personas al desempleo. Como escrib\u00eda el peri\u00f3dico obrero de Chicago, The Alarm (11.07.1885) &quot;Los obreros pueden pasar hambre libremente, mendigar libremente, pueden, incluso, morir de hambre libremente, pero no son libres de hacerse ni siquiera esclavos&quot;. La tasa de desempleo trajo la presi\u00f3n a la baja de los salarios, el aumento de la plusval\u00eda absoluta, la disminuci\u00f3n de la duraci\u00f3n media de vida aumentando muy en\u00e9rgicamente la mortalidad (en los a\u00f1os 80 la vida media de los trabajadores norteamericanos no rebasaba los 30 a\u00f1os), la subida de los alquileres de vivienda, las p\u00e9simas condiciones higi\u00e9nicas, etc. <br \/>La fuerte presi\u00f3n sobre la capacidad de reproducci\u00f3n vital de los trabajadores, es decir, los salarios, (se ha calculado que para 1883 las necesidades b\u00e1sicas s\u00f3lo podr\u00edan cubrirse con 755 d\u00f3lares\/a\u00f1o, pero los salarios medios apenas alcanzaban los 552 d\u00f3lares\/a\u00f1o) promovi\u00f3 el flujo al trabajo de las mujeres y los ni\u00f1os: &quot;el valor de la fuerza de trabajo no se determinaba ya -escribe Carlos Marx- por el tiempo de trabajo necesario para el sustento del obrero adulto individual, sino por el tiempo de trabajo indispensable para el sostenimiento de la familia obrera. La maquinaria, al lanzar al mercado de trabajo a todos los individuos de la familia obrera, distribuye entre toda su familia el valor de la fuerza de trabajo de su jefe&quot; (El Capital, Tomo I). Esta situaci\u00f3n envilec\u00eda a los propios trabajadores ya que &quot;antes, el obrero vend\u00eda su propia fuerza de trabajo, disponiendo de ella como individuo formalmente libre. Ahora, vende a su mujer y a su hijo. Se convierte en esclavista&quot; (Karl Marx, El Capital, Tomo \/). En los a\u00f1os 80, alrededor del 33 % del presupuesto familiar lo aportaban las mujeres y los ni\u00f1os estadounidenses, cobrando, como regla general, dos veces menos a igual trabajo que un adulto var\u00f3n. Samuel Gompers, representante del Sindicato de los Cigarreros describ\u00eda as\u00ed la situaci\u00f3n del trabajo infantil. &quot;He visto a ni\u00f1os de seis, siete u ocho a\u00f1os, sentados en el suelo en medio de una habitaci\u00f3n sucia y llena de polvo, desmenuzando el tabaco. Muchos de ellos no pod\u00edan sobreponerse a la necesidad de dormir por la fatiga y la larga jornada y ca\u00edan sobre los fardos de tabaco&quot;. (Proceedings of the American Federation of Labour, 1881-1888. Convention 1881). <\/p>\n<p>La acumulaci\u00f3n capitalista agita la lucha de clases <\/p>\n<p>A pesar de que los EEUU ten\u00edan un elevado \u00edndice de maquinaria automatizada (en 1885 el gobierno ingl\u00e9s compr\u00f3 a los Estados Unidos las m\u00e1quinas-herramientas necesarias para la instalaci\u00f3n de una f\u00e1brica de ca\u00f1ones; el m\u00e9todo de piezas intercambiables quedaba desde entonces bautizado con el nombre de &quot;sistema americano&quot;, Maurice Niveau, op. cit.), la jornada de trabajo se manten\u00eda entre las 10 y las 12 horas diarias como media y hasta 15, incluyendo domingo y festivos, en multitud de casos, aumentando los ritmos y la tensi\u00f3n y haciendo insoportables las condiciones en las instalaciones fabriles. <br \/>La explosiva situaci\u00f3n fue prevenida por el Estado decretando draconianas leyes antiobreras como la prohibici\u00f3n de realizar huelgas bajo pena de 100 d\u00f3lares o seis meses de prisi\u00f3n y la confecci\u00f3n de &quot;listas negras&quot; donde se inclu\u00edan a los trabajadores multados. A guisa de ejemplo, la Missouri Pacific estaba en posesi\u00f3n de una de ellas que inclu\u00eda a 470 obreros significados en las reivindicaciones. A fin de propagar esas listas y poder reprimir al movimiento, la burgues\u00eda fund\u00f3 en 1872 las Citizen&quot;s Associations (Asociaciones de Empresarios) en Nueva York, por medio de 400 capitalistas que aportaron 1.000 d\u00f3lares cada uno. La creaci\u00f3n de un fondo que combatiera la lucha por la reducci\u00f3n de la jornada laboral era uno de los puntos primordiales de su raz\u00f3n de ser. En 1885 se organiz\u00f3, con la participaci\u00f3n activa de los partidos Republicano y Dem\u00f3crata, el Comit\u00e9 de Seguridad P\u00fablica, con el objeto de sostener una lucha abierta frente a los obreros. Todo esto dio lugar a congresos anuales de empresarios de Maine, New Hampshire, Rodhe Island, Vermont, Connecticut y Massachusetts, donde se discut\u00edan y hac\u00edan p\u00fablicas las listas negras y se institu\u00eda el denominado &quot;juramento de hierro&quot;, que consist\u00eda en que el obrero se &quot;obligaba&quot; mediante un escrito a no ser miembro de ninguna organizaci\u00f3n obrera. A\u00fan, si todo ello no fuese suficiente, podr\u00eda siempre utilizarse la c\u00e9lebre polic\u00eda secreta Pinkerton. <br \/>La concentraci\u00f3n en grandes empresas, el movimiento de las asociaciones de trabajadores y las propias condiciones de trabajo, hicieron aparecer peri\u00f3dicos obreros como Laborer (Massachusetts), Labor Tribune (Pittsburg), Journal of United Labor (\u00f3rgano de la Orden de los Caballeros del Trabajo), el John Swinton&quot;s Paper (bolet\u00edn editado y financiado con los propios recursos del periodista Swinton de octubre de 1883 a agosto de 1887) y, sobre todos ellos, Alarm, peri\u00f3dico en ingl\u00e9s, cuyo director era Albert Parsons y Arbeiter Zeitung, peri\u00f3dico en alem\u00e1n que dirig\u00eda August Spies. <br \/>Ya hemos hecho anteriormente menci\u00f3n a la Orden de los Caballeros del Trabajo, fundada en 1868 por Uriah Stephens, que en 1886 agrupaba a 703.000 miembros, admitiendo en su seno tanto a los trabajadores en activo como a los que estaban en el paro, a los hombres como a las mujeres, a los blancos, asi\u00e1ticos y negros (en 1886 eran miembros de la Orden unos 71.000 trabajadores negros), manifestando con ello un hondo internacionalismo. Era, como la caracteriz\u00f3 Engels, la primera organizaci\u00f3n nacional fundada por toda la clase obrera de los Estados Unidos. En sus bases program\u00e1ticas se hac\u00eda expresa menci\u00f3n a la igualdad de remuneraci\u00f3n del trabajo masculino y femenino, a la igualdad de derechos del hombre blanco y de color, a la prohibici\u00f3n del trabajo infantil y a la reducci\u00f3n de la jornada a las 8 horas. Esta organizaci\u00f3n, careciendo de las teorizaciones del socialismo cient\u00edfico, de temple ideol\u00f3gico y un programa consecuente, fue perdiendo su fuerza combativa y en 1878, cuando al frente de la misma se puso a Terence Powderly, se desliz\u00f3 a posiciones conservadoras. <br \/>Dentro de la estructura de las uniones sindicales se significaron los &quot;maestros de los gremios&quot;, aut\u00e9ntica &quot;sangre azul&quot; de los proletarios, cuyo status social de &quot;viejos emigrantes&quot; y su m\u00e1s alta cualificaci\u00f3n los hac\u00eda m\u00e1s f\u00e1cilmente recolocables que a sus &quot;nuevos&quot; hermanos de clase cuya inmensa mayor\u00eda desconoc\u00edan el idioma ingl\u00e9s. Esto ejerc\u00eda un efecto de freno sobre la toma de conciencia del movimiento. Las uniones sindicales se sumaron en 1886 a la Federaci\u00f3n de los Sindicatos Organizados de EEUU y Canad\u00e1 formando la Federaci\u00f3n Americana del Trabajo (AFL, American Federation of Labor) que, a pesar de que en su congreso fundacional indicara la necesidad de uni\u00f3n de los trabajadores de todo el mundo para su defensa y beneficio mutuo, poco a poco de su seno fueron naciendo las contradicciones que hab\u00edan acumulado a lo largo del tiempo. <br \/>En 1881, en el congreso de Pittsburg, se presentaron dos plataformas: la que defend\u00eda el car\u00e1cter masivo de la organizaci\u00f3n, m\u00e1s all\u00e1 de sus oficios, calificaciones y origen, proponiendo una direcci\u00f3n con la m\u00e1s amplia y completa representatividad y la que se propon\u00eda el encerramiento en las viejas organizaciones gremiales. El tumultuoso congreso vio como se levantaban voces para la forja de una uni\u00f3n lo m\u00e1s amplia posible del conjunto de los obreros. Los congresistas Weber y John Kinner, delegados de los tip\u00f3grafos de Pittsburgh y de los portuarios de Boston, respectivamente, del influyente dirigente Lyman Brandt y, sobre todos ellos, la figura del l\u00edder negro Jeremiah Grandison, miembro de los Caballeros del Trabajo de Pittsburgh, que declar\u00f3 que muchos obreros, blancos y negros, no pose\u00edan un oficio y que eso no pod\u00eda impedir su ingreso en la nueva asociaci\u00f3n. Frente a estos, se alzaron John Jarrett, Thomas Hennebery y Samuel Grompers que manifestaron amplia y rotundamente su animadversi\u00f3n por los trabajadores no cualificados y su temor a que la asociaci\u00f3n tuviera &quot;alg\u00fan tinte pol\u00edtico&quot; y que, al fin, esto confluyera, como lo hab\u00eda expuesto Jeremiah Grandison, en que los trabajadores crearan, por ellos mismos, un partido independiente de los partidos de la burgues\u00eda. <br \/>En este congreso se adopt\u00f3 el nombre de Federaci\u00f3n de los Sindicatos Organizados de Estados Unidos y Canad\u00e1 (Federation of Organized Trades and Labor Unions of the United States and Canad\u00e1). El programa, de contenido clasista indicaba: &quot;La historia de los obreros asalariados de todos los pa\u00edses no es sino la historia de la lucha y la miseria constantes engendradas por la ignorancia y la desuni\u00f3n&quot; (AFL, Proceedings). Se hizo una especial menci\u00f3n a la solidaridad con la lucha del pueblo irland\u00e9s contra el yugo brit\u00e1nico y la simpat\u00eda con todos los pueblos que luchaban por su libertad e igualdad. La Federaci\u00f3n, a pesar de las zancadillas de dirigentes como S. Gompers, Peter McGuire o A. Strasser, adopt\u00f3 la importante resoluci\u00f3n en el congreso de 1884 de exigir la jornada de 8 horas, poniendo como fecha de entrada en vigor el 1\u00ba de mayo de 1886. <\/p>\n<p>Primeros pasos en la pol\u00edtica  independiente de los trabajadores <\/p>\n<p>El trabajo imb\u00e9cil del &quot;sindicalismo puro&quot; y la actitud abiertamente escisionista de algunos de los dirigentes, fue duramente criticado por Parsons desde la tribuna del per\u00f3dico Alarm, exponiendo con firme crudeza que las tesis mantenidas por l\u00edderes del AFL conduc\u00edan directamente a la &quot;armon\u00eda&quot; entre el capital y el trabajo, algo que el gran revolucionario tachaba, justamente, de inconcebible. <br \/>Paralelamente, junto a las organizaciones de tipo sindical fue desarroll\u00e1ndose un movimiento pol\u00edtico independiente, no sin altibajos y duras pruebas. En el Partido Obrero Socialista de Am\u00e9rica, fundado en 1876, conviv\u00edan junto a posiciones marxistas, &quot;viejos ropajes intelectuales&quot; (carta de F. Engels a Friedrich Adolf Sorge el 16 de enero de 1895). A pesar de que en el seno del Partido desarrollaban una amplia actividad, militantes tan relevantes como O. Weydemeyer, H. Schl\u00fcter, F. Sorge y J.P. McDonnell, director \u00e9ste del Labor Standart, merced a la inmadurez del conjunto de la militancia, cay\u00f3 bajo la influencia de Phillip Van Paiten y su c\u00edrculo de lassalleanos, empuj\u00e1ndolo hacia el oportunismo y el sectarismo, negando la necesidad de lucha en el seno de los sindicatos y reafirmando, paralela y consustancialmente, la \u00fanica v\u00eda parlamentaria. El grupo m\u00e1s consciente, el de Chicago, con Albert Parsons, August Spies, Michael Schwab y Samuel Fielden al frente, se deslig\u00f3 del Partido emprendiendo el combate para organizar al proletariado. <br \/>Los trabajadores de Chicago en 1878-1879, promovieron a diputados a sus m\u00e1s firmes defensores, tanto al Consejo Municipal, al Senado como a la C\u00e1mara de Representantes del Estado de Illinois. En estas elecciones Albert Parsons fue elegido diputado al Consejo Municipal por el 14 distrito de Chicago, mas esa elecci\u00f3n fue revocada ya que, bajo presi\u00f3n de la Street Car Company, los miembros de la comisi\u00f3n electoral &quot;rectificaron&quot; las papeletas de votaci\u00f3n. <br \/>En 1880 el Partido Obrero Socialista de Am\u00e9rica se escindi\u00f3 y un grupo fund\u00f3 en 1881 el Partido Revolucionario con dos corrientes que se manifestaron contrarias en el congreso de Pittsburg de 1883: la anarquista de Nueva York, seguidora de Johann Most y el grupo de Chicago de Parsons y Spies, bajo una forma peculiar de anarcosindicalismo muy influenciado por el marxismo. El grupo de Chicago manifest\u00f3 en ese congreso tanto la imperiosa necesidad del trabajo dentro de los sindicatos como que el capitalismo s\u00f3lo podr\u00eda derrumbarse mediante m\u00e9todos revolucionarios. Spies lleg\u00f3 a declarar en este congreso. &quot;El programa de Pittsburgh es secundario; \u00a1 nuestro programa es el Manifiesto Comunista !&quot;. El grupo de Parsons y Spies, ya en el fondo un partido proletario, lleg\u00f3 a tener solamente en Chicago m\u00e1s de 5.000 afiliados y marcaba el camino a seguir en la Central Obrera de Chicago que se hab\u00eda fundado en 1884 por trece sindicatos que se desgajaron de la conservadora Federaci\u00f3n de los Sindicatos Organizados y que en 1886, ya conformaba 20 sindicatos. <br \/>En marzo de 1886 la lucha por la reducci\u00f3n de la jornada laboral desemboc\u00f3 en una huelga general donde participaron m\u00e1s de 320.000 obreros, tanto de los cualificados como los que no lo eran, los organizados como los que no lo estaban, los &quot;Viejos norteamericanos&quot; como los &quot;nuevos&quot;, los de lengua inglesa como los que ten\u00edan el alem\u00e1n, sueco, polaco, italiano, ruso u otros como idioma, los blancos como los negros o los orientales. Hab\u00eda estallado la primera manifestaci\u00f3n unitaria del proletariado en los EEUU. Las b\u00e1rbaras condiciones arrastradas desde 1881 con lock-outs, la venta de los intereses obreros por dirigentes como Terence Powderly, los abusos, la contrataci\u00f3n de esquiroles, la intervenci\u00f3n de los agentes de la Pinkerton, fueron la escuela donde aprendieron los rudimentos de la solidaridad de clase. <br \/>En el curso de los acontecimientos fueron surgiendo nuevas uniones sindicales y Parsons se convirti\u00f3 en el alma y la cabeza de todo el movimiento. En Chicago se fundaron las organizaciones alemana e inglesa de alba\u00f1iles, caldereros, empapeladores, etc. bajo la consigna de las 8 horas. De igual forma los mineros de Pennsylvania, los conductores y mec\u00e1nicos de Baltimore, los cigarreros de Nueva York, los picapedreros de Chicago&#8230; <br \/>En febrero de 1886, la Street Railway Company de Minesota y la Studebaker Company de Indiana tuvieron que claudicar ante la masiva exigencia obrera. Los conductores de Nueva York consiguieron que la Atlantic-Avenue Railroad redujera la jornada de 18 horas a 12, estimulando la huelga por igual motivo en Baltimore. <br \/>En este caldo de cultivo los trabajadores iban aprendiendo que \u00fanicamente con su uni\u00f3n y decisivos golpes podr\u00edan hacer doblar la rodilla del gigante empresarial. <br \/>El 12 de abril la Central Obrera de Nueva York realiz\u00f3 un llamamiento a la movilizaci\u00f3n de todos los obreros para el 1 de mayo bajo la consigna de las 8 horas. Pese a las propuestas de Parsons y Spies a la unidad con el grupo de Most, estos se negaron a secundar el movimiento. La redacci\u00f3n de la resoluci\u00f3n de la Central Obrera de Chicago corri\u00f3 a cargo de Spies y publicada en Alarm que, desde ese momento, se convirti\u00f3 en el portavoz por la reducci\u00f3n de la jornada de trabajo. <br \/>Parsons, Spies, Fielden y Schwab recorrieron entonces, de mitin en mitin, de reuni\u00f3n en reuni\u00f3n, los estados del Medio Oeste explicando, informando y alentando al proletariado a la manifestaci\u00f3n de mayo. A la vez Neebe y el propio Parsons ayudaron e instruyeron a los trabajadores del matadero de Chicago a fundar un sindicato que se manifest\u00f3 p\u00fablicamente por la reducci\u00f3n de la jornada (en el matadero se llegaban a trabajar 16 horas diarias) y denunci\u00f3 a los antiguos l\u00edderes de las uniones sindicales que arg\u00fc\u00edan que de implantarse la jornada de 8 horas, los trabajadores debieran cobrar la mitad del salario. <br \/>El primer ensayo general del movimiento se produjo el 15 de marzo de 1886 cuando miles de trabajadores desfilaron hasta el West Side Turner Hall con pancartas alusivas a la igualdad de salarios, contra el trabajo infantil y la jornada de 8 horas. Aquella sala de 2.000 localidades vio llenar su espacio en unos 4.000 y otros 3.000 que, al no poder acceder al recinto, organizaron m\u00edtines en las calles confluyentes. El 10 de abril, otra masiva manifestaci\u00f3n obrera reuni\u00f3 a 12.000 trabajadores y se manifest\u00f3 en solidaridad con los estibadores en lucha. La prensa burguesa manifestaba c\u00ednicamente &quot;comprensi\u00f3n&quot; y &quot;simpat\u00eda&quot; hacia los trabajadores mas, se indignaba con las &quot;abusivas&quot; reivindicaciones instando a que cada huelguista fuera encarcelado produciendo un &quot;ben\u00e9fico terror en la clase trabajadora&quot; (The Chicago Tribune). De esta forma se confirmaba lo que Karl Marx hab\u00eda demostrado en El Capital: &quot;en la historia de la producci\u00f3n capitalista, la reglamentaci\u00f3n de la jornada laboral se nos revela como una lucha que se libra en torno a los l\u00edmites de la jornada; lucha ventilada entre el capitalista universal, o sea, la clase capitalista, de un lado, [prensa burguesa incluida, a\u00f1adimos nosotros] y de otro, el obrero universal, o sea, la clase obrera&quot; (El Capital, Tomo I). <br \/>Las contradicciones y la lucha de clases llegaron al punto que el mismo Presidente Cleveland, el 22 de abril dirigi\u00f3, por vez primera en la historia de los Estados Unidos, un mensaje a la Naci\u00f3n sobre la espec\u00edfica problem\u00e1tica obrera, expresando la preocupaci\u00f3n que embargaba a los capitalistas. <\/p>\n<p>El gran combate <\/p>\n<p>A finales de abril la inmensa mayor\u00eda de las organizaciones obreras se hab\u00eda posicionado a favor de la implantaci\u00f3n general de la jornada de 8 horas, insistiendo, a su vez la pr\u00e1ctica totalidad, en la subida de salarios, el reconocimiento de las organizaciones sindicales y los derechos de la mujer, as\u00ed como la prohibici\u00f3n del trabajo realizado por ni\u00f1os. Para estas fechas unos 150.000 trabajadores ya hab\u00edan logrado la reducci\u00f3n efectiva de la jornada, principalmente las grandes agrupaciones fabriles de Chicago, Nueva York, Baltimore, Cincinnati y Milwaukee, pero 190.000 no hab\u00edan logrado la ansiada reivindicaci\u00f3n principal. De esta forma, el 1 de mayo de 1886 comenz\u00f3 el movimiento total del proletariado y la mayor huelga en la historia de los Estados Unidos. <br \/>En Nueva York, la Central Obrera reuni\u00f3 en Union Square a 20.000 trabajadores, muchos de los cuales ya hab\u00edan conseguido la reivindicaci\u00f3n, prueba de que la solidaridad y conciencia de clase hab\u00eda calado muy hondo entre ellos. <br \/>En Milwaukee el 1 de mayo unos 10.000 obreros se declararon en huelga y tras provocaciones y cargas con disparos de la polic\u00eda, la manifestaci\u00f3n acab\u00f3 con varios muertos entre los trabajadores. Al d\u00eda siguiente grupos de piquetes recorrieron la ciudad preparando la huelga general. <br \/>El gobernador de Wisconsin, J. M. Rusk convoc\u00f3 una reuni\u00f3n urgente y junto al alcalde y al sheriff pidi\u00f3 la inmediata ayuda militar para sofocar la huelga. Los obreros en manifestaci\u00f3n pac\u00edfica, pidieron la jornada de 8 horas y, ante la negativa de los patronos, el comit\u00e9 de huelga declar\u00f3 el paro general. Por toda respuesta, la patronal despidi\u00f3 a todos los trabajadores. Estos comenzaron un mitin cuando, las tropas pedidas por el gobernador Rusk, acantonadas previamente en la regi\u00f3n de Bay View, dispararon contra los obreros produci\u00e9ndose varios muertos y heridos. <br \/>La represi\u00f3n pretend\u00eda atemorizar al proletariado y a sus l\u00edderes pero la ola del movimiento continuaba en ascenso y Chicago, la mayor concentraci\u00f3n industrial, se convert\u00eda en el centro y eje de la reivindicaci\u00f3n. <br \/>Las huelgas de Chicago comenzaron a fines de abril cuando la f\u00e1brica McCornick, despu\u00e9s de varias semanas de paro, anunci\u00f3 el lockout. Paralelamente, los cargadores de ferrocarriles eligieron un comit\u00e9 de huelga exigiendo las 8 horas sin disminuci\u00f3n de los salarios. El 30 de abril, tras la negativa de los patronos, se comenz\u00f3 la huelga dirigida por el obrero Dick Greydee. La patronal, entonces, contrat\u00f3 a esquiroles. Los trabajadores de guarda-agujas del ferrocarril, en magn\u00edfica muestra de solidaridad y organizaci\u00f3n proletaria, se negaron a coordinar los convoyes cargados por los esquiroles. <\/p>\n<p>El 1 de mayo otros 30.000 obreros se unieron al paro, principalmente los de las f\u00e1bricas del cobre, sider\u00fargicos y los de metales. La ciudad qued\u00f3 paralizada y la Central Obrera convoc\u00f3 un mitin al que acudieron 25.000 obreros ante quienes Parsons, Spies, Fielden y Schawb dirigieron la raz\u00f3n obrera: actuar con resoluci\u00f3n y convicci\u00f3n por las justas reivindicaciones. <br \/>El 3 de mayo Spies, como representante de la Central Obrera, acudi\u00f3 a un mitin ante la f\u00e1brica McCornik y, en el preciso instante en que conclu\u00eda su discurso, comenzaron a salir los esquiroles, provocando la ira y rabia contenida de los obreros en huelga. La polic\u00eda abri\u00f3 fuego contra la concentraci\u00f3n trabajadora resultando seis muertos y multitud de heridos. Ese mismo d\u00eda, Spies redact\u00f3 un art\u00edculo dirigido a los obreros: &quot;Si ustedes son hombres, si son hijos de antepasados que han derramado su sangre por hacerles libres, deben reunir sus herc\u00faleas fuerzas y destruir este hediondo monstruo que pretende destruirles&quot;. Mil ejemplares fueron distribuidos esa misma noche en las reuniones celebradas por los trabajadores y se acept\u00f3 la propuesta del grupo &quot;Lehr und Mehr Verein&quot;, a iniciativa de Engel y Fischer, de celebrar, al d\u00eda siguiente, en la Plaza de Haymarket, un mitin de protesta contra la matanza. <br \/>El 4 de mayo a las siete y media de la noche, unos tres mil trabajadores se acercaron a la plaza. Los oradores Spies, Parsons y Fielden condenaron con vibrantes discursos la actuaci\u00f3n de la patronal y de la polic\u00eda. <br \/>Spies inform\u00f3 del desarrollo del paro y de los acontecimientos de las \u00faltimas 48 horas. Dio cuenta de que las autoridades propalaban infundios acerca del mitin que se estaba celebrando rumoreando que los obreros iban a preparar nuevos disturbios. Aludi\u00f3 severamente a McCornik diciendo que deb\u00eda responder por el crimen perpetrado el 3 de mayo. Que en Chicago unos 30.000 obreros estaban afectados por el lock-out y, literalmente, ellos y sus familias se estaban muriendo de hambre. Critic\u00f3 a los peri\u00f3dicos burgueses que silenciaban, cuando no tergiversaban los hechos e insultaban a los trabajadores llam\u00e1ndoles &quot;multitudes embrutecidas&quot;. <br \/>Parsons hizo un brillant\u00edsimo y audaz discurso relatando las horribles condiciones de trabajo y vida de los obreros y, manejando h\u00e1bil e irrefutablemente estad\u00edsticas del propio gobierno, se\u00f1al\u00f3 que los proletarios tan s\u00f3lo reciben el 15 % de los bienes que producen, qued\u00e1ndose los capitalistas con el resto. Explic\u00f3 las razones de la represi\u00f3n se\u00f1alando al final de su hermoso discurso: &quot;Yo no estoy aqu\u00ed para incitar a nadie, sino para exponer los hechos tal y como son, incluso si esto me va a costar la vida antes de que llegue ma\u00f1ana&quot;. <br \/>Fielden fue el \u00faltimo orador, hablando de la explotaci\u00f3n capitalista y de las atrocidades cometidas sobre el movimiento proletario. <br \/>En aquel momento comenz\u00f3 a llover y gran parte de los reunidos en el mitin comenzaron a abandonar la plaza. Entonces, dos grupos de la polic\u00eda tomaron posiciones ante la tribuna de los oradores. Uno de los oficiales orden\u00f3 el inmediato desalojo de la plaza. Fielden s\u00f3lo lleg\u00f3 a articular: &quot;Nuestro mitin es pac\u00edfico&#8230;&quot; cuando una bomba cay\u00f3 entre los dos grupos en que estaba dividida la fuerza policial, muriendo uno de ellos. La polic\u00eda comenz\u00f3 a disparar indiscriminadamente. La plaza qued\u00f3 vac\u00eda y en silencio, \u00fanicamente cortado por los lamentos de los heridos. Hab\u00eda concluido lo que los peri\u00f3dicos burgueses hab\u00edan denominado &quot;rebeli\u00f3n de Haymarket&quot; y comenzaba el segundo acto de la tragedia: el &quot;proceso de Haymarket&quot;. <br \/>El estallido de la bomba y la muerte de un polic\u00eda desataron una feroz represi\u00f3n: &quot;Todas las garant\u00edas constitucionales y legales fueron pisoteadas, -escribi\u00f3 F. Sorge- toda garant\u00eda de protecci\u00f3n individual rechazada, se volvi\u00f3 a imponer en la ciudad el despotismo arbitrario de la polic\u00eda, la brutal polic\u00eda de Chicago&quot; (Labor Movement in the United States). <br \/>Fueron detenidos todos los activistas obreros, clausurados sus \u00f3rganos de expresi\u00f3n, se proscribi\u00f3 cualquier reuni\u00f3n obrera y se formaron grupos especiales de matones para preservar la propiedad. <br \/>Spies, Fielden, Fischer, Engel, Neebe, Lingg y Schwab fueron detenidos. Parsons no pudo ser localizado, mas al enterarse de la detenci\u00f3n de sus compa\u00f1eros de lucha, se present\u00f3 voluntariamente para sentarse en el banquillo junto a quienes hab\u00eda protagonizado el movimiento. <br \/>El fiscal del proceso Grinnell no ocult\u00f3 el hecho de que estaban siendo juzgados por dirigir la lucha obrera, ni su odio de clase: &quot;ellos no son m\u00e1s culpables que los que los siguen. Cond\u00e9nenles como lecci\u00f3n a los dem\u00e1s; ah\u00f3rquenles para salvaguardar nuestra sociedad&quot;. <br \/>El Gran Jurado que deb\u00eda dictaminar sentencia deb\u00eda estar formado por 12 miembros. De unos mil candidatos propuestos, 6 eran obreros y fueron en la primera ronda rechazados. As\u00ed mismo se estudiaron los nombres de los dem\u00e1s por s\u00ed, en alg\u00fan momento, hubieran tenido alg\u00fan tipo de vinculaci\u00f3n, bien fuese remot\u00edsima, con organizaciones obreras, al final los 12 miembros resultaron ser magnates de la industria y del comercio o individuos \u00edntimamente relacionados con ellos. <br \/>El proceso comenz\u00f3 el 15 de julio y los dirigentes de los trabajadores acusados de los m\u00e1s graves delitos: atentar contra la Constituci\u00f3n, la Declaraci\u00f3n de Independencia y estar implicados en asesinatos. <br \/>Los testigos, naturalmente a sueldo de las grandes firmas, declararon en falso y con m\u00faltiples contradicciones. Por ejemplo, un tal Gilmar, dijo que la bomba hab\u00eda sido arrojada por Fischer, Schnaubelt y Spies, cuando pudo ser demostrado que Fischer hab\u00eda acudido a otra reuni\u00f3n y no acert\u00f3 a describir el f\u00edsico de Schnaubelt. <br \/>El 20 de agosto el tribunal dictamin\u00f3 la condena a pena capital de siete de los encausados y 15 a\u00f1os de trabajos forzados a Osear Neebe. <br \/>Los discursos de los condenados fueron un dechado de orgullo proletario. Spies dijo: &quot;En este tribunal yo hablo en nombre de una clase contra otra clase&quot;. Fischer hizo hincapi\u00e9 en el atentado contra la libertad de prensa y de pensamiento en que se hab\u00eda convertido el juicio. Lingg indic\u00f3: &quot;Les odio a ustedes, su orden y leyes, les odio porque su poder se sostiene por la fuerza. \u00a1Ah\u00f3rquenme por ello!&quot;. <br \/>El discurso de Parsons dur\u00f3 las sesiones del 8 y 9 de octubre. En \u00e9l relat\u00f3 la lucha del proletariado norteamericano, la historia del socialismo y del anarquismo en los Estados Unidos y sobre el trabajo llevado a cabo junto a sus compa\u00f1eros por la autoorganizaci\u00f3n obrera, poniendo el dedo en la llaga de las razones por las que estaban siendo condenados: &quot;Deb\u00eda hacerse algo para parar este movimiento que ten\u00eda la mayor fuerza en el Oeste, en Chicago, donde 40.000 obreros estaban en huelga por las 8 horas de trabajo&quot;. <br \/>La noticia de los sucesos de Chicago conmovi\u00f3 al mundo. No s\u00f3lo personalidades de los Estados Unidos como Henry Lloyd o Stephen S. Gregory pidieron clemencia para los condenados, sino tambi\u00e9n grandes celebridades universales como Bernard Shaw, instituciones como la C\u00e1mara de Diputados francesa, organizaciones obreras de Italia, Rusia, Espa\u00f1a o Francia mandaron telegramas al Gobernador de Illinois. <\/p>\n<p>El congreso del Partido Obrero Socialista, reunido en septiembre de 1887 calific\u00f3 el veredicto como impuesto por un atroz odio de clase. <br \/>En octubre de 1886, el semanario de la Orden de los Caballeros del Trabajo comenz\u00f3 a publicar las biograf\u00edas de los m\u00e1rtires. <br \/>El 11 de noviembre de 1887, Parsons, Spies, Fischer y Engel fueron ejecutados. Fielden y Schwab condenados a cadena perpetua. Los ejecutados y Lingg, que hab\u00eda fallecido en la c\u00e1rcel en oscuras circunstancias, fueron enterrados en el cementerio de Walheim de Chicago. En 1893 los obreros de Chicago, por cuestaci\u00f3n popular, erigieron un obelisco sobre la tumba de los grandes revolucionarios que dice: <br \/>FOUNDERS OF THE AMERICAN <br \/>EIGHT HOUR MOVEMENT <br \/>(Fundadores del movimiento americano por las ocho horas) <br \/>AUGUST SPIES <br \/>ALBERT R. PARSONS <br \/>ADOLPH FISCHER <br \/>GEORG ENGEL <br \/>LOUIS LINGG <br \/>EXECUTED BY THE STATE OF ILLINOIS <br \/>CHICAGO 1887  <br \/>(Ejecutados por el Estado de Illinois) <\/p>\n<p>En el 1\u00ba Congreso de la II Internacional (Congreso Internacional Obrero Socialista de Par\u00eds) en julio de 1889 se anunci\u00f3 el 1 de mayo como D\u00eda de la Solidaridad Internacional de los Trabajadores mediante la siguiente resoluci\u00f3n: &quot;Una gran manifestaci\u00f3n internacional debe organizarse para tener lugar en una misma fecha y de tal manera que los trabajadores de cada uno de los pa\u00edses y de cada una de las ciudades demanden simult\u00e1neamente de las autoridades limitar la jornada laboral a ocho horas y cumplir las dem\u00e1s resoluciones de este Congreso Internacional de Par\u00eds&quot; (J. Lenz, The Rise and Fall of the Second International). <br \/>El tribunal de la historia a\u00fan no ha pasado al punto de varios y el orden del d\u00eda de Parsons, Spies y sus cama-radas no ha concluido su primer punto. Los trabajadores en el final del siglo XX, orgullosos de nuestras tradiciones, debemos encadenar a su justa y heroica resistencia las reivindicaciones que ellos no dudar\u00edan en asumir y defender: la reducci\u00f3n a las 35 horas semanales, la supresi\u00f3n de los vergonzosos contratos de aprendizaje, la lucha contra la discriminaci\u00f3n laboral y social de la mujer trabajadora y la igualdad de su salario, la supresi\u00f3n de los injustos recortes a los obreros de sus derechos a reuni\u00f3n, huelga y expresi\u00f3n, la leg\u00edtima reivindicaci\u00f3n a los plenos derechos de los trabajadores inmigrantes y, consecuentemente, la inmediata derogaci\u00f3n de la odiosa Ley de Extranjer\u00eda. <br \/>Osear Neebe declar\u00f3: &quot;He hecho cuanto pude por fundar la Central Obrera y engrosar sus filas; ahora es la mejor organizaci\u00f3n obrera de Chicago; tiene diez mil afiliados. Es todo lo que puedo decir de mi vida obrera&quot;. Conscientes de su mandato, los trabajadores debemos recoger el testigo que nos leg\u00f3 para levantar, organizar y agrupar al conjunto del proletariado si nos sentimos dignos continuadores del gran luchador, porque como a\u00f1adi\u00f3 Engels: &quot;todos los trabajadores deben prepararse a una \u00faltima guerra que ponga fin a todas las guerras&quot;, aquella que cierre definitivamente el templo de Marte y abra las puertas del hermoso sue\u00f1o de los m\u00e1rtires de Chicago. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con un cierto retraso, por el que pedimos disculpas, publicamos este interesante trabajo sobre los or\u00edgenes del Primero de Mayo.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[],"post_format":[],"flags":[],"class_list":["post-1272","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-venezuela"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1272","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1272"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1272\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1272"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1272"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1272"},{"taxonomy":"post_format","embeddable":true,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fpost_format&post=1272"},{"taxonomy":"flags","embeddable":true,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fflags&post=1272"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}