{"id":1330,"date":"2005-07-01T00:00:00","date_gmt":"2005-07-01T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luchadeclases.org.ve\/wp_temp\/?p=1330"},"modified":"2005-07-01T00:00:00","modified_gmt":"2005-07-01T00:00:00","slug":"el-peronismo-un-ansis-marxista-85622","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/luchadeclases.com\/?p=1330","title":{"rendered":"El Peronismo: Un an\u00e1lisis marxista"},"content":{"rendered":"<p>Segunda parte del an\u00e1lisis marxista sobre el peronismo publicado por nuestros camaradas argentinos de <a href=http:\/\/argentina.elmilitante.org\/>El Militante<\/a>. <b>Vea la <a href=http:\/\/venezuela.elmilitante.org\/index.asp?id=muestra&#038;id_art=1958>I P <!--more--> La historia de aquellos a\u00f1os todav\u00eda sobrevive en la memoria colectiva como los mejores en las condiciones de vida de los trabajadores. Argentina era entonces la d\u00e9cima potencia industrial del mundo y la enorme demanda de carne y trigo de Europa despu\u00e9s de la 2\u00aa Guerra Mundial permiti\u00f3 a Per\u00f3n otorgar concesiones muy importantes a los trabajadores. Entre 1946-49 los salarios reales de los obreros industriales aumentaron un 53%. La participaci\u00f3n de los salarios en la renta nacional era del 49%. La previsi\u00f3n y asistencia social en 1951 beneficiaba casi al 70% del total de los asalariados. El aumento de la sindicalizaci\u00f3n es notable: de un 30% de los asalariados en 1948 la CGT lleg\u00f3 a nuclear a dos millones y medio de trabajadores de un total de cinco millones. La obtenci\u00f3n del salario m\u00ednimo vital y m\u00f3vil, de Convenio Colectivos, vacaciones pagas, jubilaciones, asignaciones familiares, licencia por enfermedad y maternidad, derechos pol\u00edticos para la mujer y otras conquistas sociales, hac\u00edan que los trabajadores y los sectores mas empobrecidos vieran al gobierno peronista como un gobierno que se ocupaba de sus asuntos. <\/p>\n<p>\u201cJusticia social, independencia econ\u00f3mica y soberan\u00eda pol\u00edtica\u201d fueron las banderas de las masas peronistas. La nacionalizaci\u00f3n del Banco Central y de los dep\u00f3sitos bancarios, el control del comercio exterior por Instituto Argentino para la Promoci\u00f3n del Intercambio (IAPI), de la Uni\u00f3n Telef\u00f3nica y de los ferrocarriles, le dieron a las \u201cansias\u201d de independencia econ\u00f3mica una base concreta pero limitada. Las nacionalizaciones eran ampliamente festejadas por la clase trabajadora. <\/p>\n<p>A pesar del antiimperialismo yanqui que preconizaba Per\u00f3n, entre 1949 y 1955 las inversiones norteamericanas pasaron del 14% al 42% del total. El tratado Roca-Runciman fue renovado bajo el nombre de \u201cPacto Andes\u201d, una concesi\u00f3n desmesurada ante la debilidad del imperialismo brit\u00e1nico. <\/p>\n<p>Lejos de relajarse, la dependencia del mercado mundial de carnes y cereales se acentu\u00f3 aun m\u00e1s. Los limites para la \u201cindependencia econ\u00f3mica\u201d estaban dentro del mercado mundial capitalista, poni\u00e9ndose de manifiesto cuando la grasa acumulada por el sistema capitalista argentino empieza a menguar. <\/p>\n<p>En la medida que la situaci\u00f3n econ\u00f3mica se volv\u00eda critica y el agotamiento del r\u00e9gimen se acent\u00faa, las concesiones al imperialismo empezaron a verse claramente a partir de 1950, apoyando al imperialismo yanqui en la Guerra de Corea y en el derrocamiento de Arbenz. <\/p>\n<p>La contradicci\u00f3n que corroer\u00e1 al movimiento peronista, es similar al tal\u00f3n de Aquiles de todos los movimientos nacionalistas e interclasistas de masas. Tarde o temprano, la divisi\u00f3n en l\u00edneas de clase es inevitable, incluso dentro de los mismo t\u00e9rminos \u201cperonistas\u201d: el \u201cnacionalismo\u201d en ultima instancia es una cuesti\u00f3n de pan, no es lo mismo para el obrero, que lucha por cambiar la situaci\u00f3n material en que lo confina la sociedad burguesa y para el capitalista, cuyo patriotismo es la elevaci\u00f3n de la tasa de ganancia y la explotaci\u00f3n de los trabajadores <\/p>\n<p>El Peronismo y los trabajadores <\/p>\n<p>Le pese a quien le pese, aunque de manera distorsionada, el peronismo demostr\u00f3 que todo lo vivo y sano de la sociedad est\u00e1 en la clase sin la cual la sociedad capitalista perece de inanici\u00f3n: la clase trabajadora. <\/p>\n<p>A diferencia de los reg\u00edmenes bonapartistas del siglo XIX y del fascismo, la principal base social de apoyo era el proletariado organizado. Desde el Estado, Per\u00f3n incentiv\u00f3 la formaci\u00f3n de nuevos sindicatos con la intervenci\u00f3n de los mismos. El objetivo era asegurar la \u201clealtad\u201d del proletariado al r\u00e9gimen, a trav\u00e9s de una poderosa burocracia que ahogara cualquier acci\u00f3n obrera independiente, regimentando la vida sindical, nombrando y destituyendo a dirigentes obreros. El Partido Laborista fue reconvertido en Partido Justicialista bajo el control personal de Per\u00f3n y se expuls\u00f3, persigui\u00f3 o encarcel\u00f3 a dirigentes obreros peronistas que reclamaban un cierto grado de autonom\u00eda (Reyes, Gay, etc). La entrada compulsiva de gremios y sindicatos a la CGT termin\u00f3 en la estatizaci\u00f3n y burocratizaci\u00f3n de las organizaciones obreras. <\/p>\n<p>Al contrario del fascismo, que surge con la descomposici\u00f3n de la sociedad capitalista, y su base social es la peque\u00f1a-burgues\u00eda \u201cenloquecida\u201d y elementos del l\u00fampen-proletariado, el peronismo no ataca y destruye a las organizaciones obreras, incentiva su desarrollo para convertirlas en un \u201cap\u00e9ndice\u201d del Estado, y con ese proletariado organizado que el Estado controla directamente ejerce presi\u00f3n sobre las fracciones disidentes de la clase dominante, convirti\u00e9ndose en el verdadero amo de la situaci\u00f3n. <\/p>\n<p>Aunque la mayor\u00eda de los trabajadores apoy\u00f3 al peronismo, la relaci\u00f3n con la clase obrera no fue de asimilaci\u00f3n y reciprocidad mutua -como lo se\u00f1alaron la huelga bancaria en 1948; en 1949 la Federaci\u00f3n Obrera Tucumana de la Industria Azucarera, la huelga ferroviaria de 1950-51. Per\u00f3n afront\u00f3 estas huelgas combinando represi\u00f3n y concesiones, sac\u00e1ndose de encima a los obreros m\u00e1s luchadores. <\/p>\n<p>En este periodo, hay que destacar la instauraci\u00f3n de las Comisiones internas y Cuerpo de Delegados en las empresas como un avance en la organizaci\u00f3n proletaria, una conquista que no tuvo el \u201caval\u201d del gobierno peronista porque el control de la burocracia distaba de ser el deseado. <\/p>\n<p>Un gobierno bonapartista <\/p>\n<p>El \u201cempate\u201d que el peronismo gobernante intenta establecer entre obreros y patrones, convirtiendo al Estado en el \u00e1rbitro del partido por encima de las disputas entre las clases, se resuelve con la \u201celevaci\u00f3n\u201d del Estado sobre las clases sociales antag\u00f3nicas; en suma, una forma de bonapartismo cuya funci\u00f3n es amortizar los conflictos sociales, balance\u00e1ndose en las clases fundamentales de la sociedad. <\/p>\n<p>La buena coyuntura econ\u00f3mica permiti\u00f3 esconder por un determinado tiempo las debilidades y contradicciones del \u201cmodelo peronista\u201d. En la pr\u00e1ctica, las nacionalizaciones bajo el gobierno de Per\u00f3n y las medidas econ\u00f3micas que afectaron intereses burgueses, no cambiaron el dominio ni pusieron en peligro la propiedad de los capitalistas. No estaba en discusi\u00f3n su poder econ\u00f3mico, sino su capacidad pol\u00edtica para dirigir la sociedad. <\/p>\n<p>Mantuvo con la burgues\u00eda una relaci\u00f3n contradictoria, de oposici\u00f3n abierta en sus inicios, de apoyos y cr\u00edticas hasta la ruptura en 1955. La clase dominante nunca estuvo c\u00f3moda con Per\u00f3n, al que no pod\u00eda controlar completamente, pero supo aprovechar sus servicios de \u201cpaz social\u201d apuntando al desgaste del gobierno. La burgues\u00eda, a rega\u00f1adientes, prefer\u00eda perder algo antes de perderlo todo, y esperar que cambiara la situaci\u00f3n para castigar a las masas. <\/p>\n<p>El funcionamiento del r\u00e9gimen presupon\u00eda un control de hierro sobre la sociedad. Cada insinuaci\u00f3n de oposici\u00f3n era severamente perseguida y castigada. <\/p>\n<p>La propaganda p\u00fablica a favor del r\u00e9gimen fue impresionante, s\u00f3lo en 1954-1955 se editaron cerca de 21 millones de folletos, l\u00e1minas y postales, volantes, afiches y estampillas con la efigie de Per\u00f3n-Evita. A partir de 1951 para ser empleado p\u00fablico hab\u00eda que estar afiliado al Partido Justicialista. <\/p>\n<p>El agotamiento del peronismo ya mostraba sus s\u00edntomas. A fines de 1951, la inflaci\u00f3n en los precios alcanz\u00f3 el 100% comparado con 1949, mientras los salarios aumentaron un 50%. La productividad por obrero en 1951 se encontraba en los mismos niveles que en 1937. <\/p>\n<p>El gobierno peronista estaba entre dos fuegos: por un lado la presi\u00f3n de la burgues\u00eda \u201cnacional\u201d y el imperialismo para acabar con las conquistas obreras y recuperar el terreno perdido, y por otra parte, la necesidad de mantener el apoyo de las masas trabajadoras. <\/p>\n<p>Si bien hab\u00eda jurado \u201ccortarse las manos\u201d antes de pactar con el imperialismo, en 1950 Per\u00f3n pide un pr\u00e9stamo al imperialismo yanqui para cubrir obligaciones comerciales por 125 millones de d\u00f3lares. Tres a\u00f1os mas tarde firma un nuevo empr\u00e9stito por 60 millones de d\u00f3lares. Las negociaciones con la St\u00e1ndar Oil de California, firm\u00e1ndose un contrato provisorio con una concesi\u00f3n de 40 a\u00f1os, son una muestra de las contradicciones propias del peronismo. <\/p>\n<p>El golpe de la \u201cfusiladora\u201d <\/p>\n<p>La reacci\u00f3n pas\u00f3 a la ofensiva, utilizando a la Iglesia como excusa. La clase dominante encontr\u00f3 la herramienta necesaria para empezar a debilitar al gobierno peronista, y encauzar el malestar de las masas de la peque\u00f1a burgues\u00eda. <\/p>\n<p>Mientras la reacci\u00f3n ganaba las calles, el gobierno conten\u00eda a los trabajadores, tratando conciliar lo inconciliable. El 16 junio de 1955 la marina y la aviaci\u00f3n bombardearon la Casa de Gobierno. Si bien el golpe fue derrotado por las vacilaciones de los golpistas y las divisiones en el ej\u00e9rcito, los reaccionarios no se privaron de bombardear una concentraci\u00f3n obrera en la Plaza de Mayo, dejando 350 muertos en las calles. <\/p>\n<p>Per\u00f3n habl\u00f3 maravillosamente bien de ese ejercito no bien derrotada la intentona, y recomend\u00f3 a los trabajadores ir \u201cde la casa al trabajo y del trabajo a casa\u201d. <\/p>\n<p>Con la movilizaci\u00f3n de los trabajadores, mientras el ej\u00e9rcito todav\u00eda vacilaba, la reacci\u00f3n hubiera podido ser descabezada. Solamente la clase obrera pod\u00eda realizar esta tarea, combinada con la expropiaci\u00f3n de la patronal golpista e imperialista. Pero Per\u00f3n siempre temi\u00f3 m\u00e1s a las masas movilizadas de forma independiente que a la reacci\u00f3n misma. La quema de Iglesias y el asalto a las armer\u00edas no fue otra cosa que la explosi\u00f3n de la bronca acumulada por los propios trabajadores peronistas. <\/p>\n<p>En julio se llam\u00f3 al di\u00e1logo y a la \u201cunidad nacional\u201d, lo que no hizo sino estimular a los golpistas en sus planes reaccionarios, que contaban con el visto de bueno de los empresarios, pol\u00edticos burgueses y, lamentablemente, de los partidos estalinista y socialista. La CGT amenaz\u00f3 con armar milicias obreras para enfrentar la intentona golpista pero, obviamente, esto fueron solamente palabras ya que el p\u00e1nico dentro de la direcci\u00f3n peronista por verse desbordada por las masas armadas era mayor que el p\u00e1nico a la reacci\u00f3n. <\/p>\n<p>Arribamos al 16 de septiembre de 1955 con una clase obrera desgastada y desmoralizada por los virajes de Per\u00f3n y la confusi\u00f3n de la CGT. Al retroceso en el nivel de vida material, se sumaba la conspiraci\u00f3n descarada de la reacci\u00f3n. <\/p>\n<p>Cuando estall\u00f3 el golpe, la confianza sobre la \u201clealtad\u201d del ejercito fue escandalosa. En vez de movilizar a las masas, se impuso el toque de queda. Per\u00f3n present\u00f3 su renuncia a una Junta de militares para \u201cdefender los intereses supremos de la naci\u00f3n\u201d. <\/p>\n<p>Se nos quiere presentar a Per\u00f3n, en este \u00faltimo acto, como un gran estadista que renuncia para evitar una guerra fraticida en la sociedad argentina. Mentira. Con un llamamiento claro a la clase obrera, \u00e9sta hubiera respondido como un s\u00f3lo hombre, pero lo har\u00eda con sus propios m\u00e9todos de lucha, con la consiguiente ocupaci\u00f3n de fabricas que sobrevendr\u00eda y la exaltaci\u00f3n de los \u00e1nimos revolucionarios. Esa experiencia, que pondr\u00eda sobre el tapete qui\u00e9n ten\u00eda verdaderamente el poder en la sociedad argentina y la expropiaci\u00f3n de la burgues\u00eda, era la que el propio Per\u00f3n pretend\u00eda obturar. <\/p>\n<p>La renuncia de Per\u00f3n expres\u00f3 los l\u00edmites de clase del peronismo, y volc\u00f3 la balanza a favor de la reacci\u00f3n. <\/p>\n<p>El golpe de la \u201cLibertadora\u201d traer\u00eda una violenta represi\u00f3n y persecuci\u00f3n contra el movimiento obrero (de ah\u00ed el nombre de \u201cfusiladora\u201d acu\u00f1ado por los trabajadores), que ser\u00eda respondida por los trabajadores en los a\u00f1os siguientes con una heroica y admirable capacidad de resistencia y organizaci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Segunda parte del an\u00e1lisis marxista sobre el peronismo publicado por nuestros camaradas argentinos de El Militante. 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