{"id":1488,"date":"2005-11-28T00:00:00","date_gmt":"2005-11-28T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luchadeclases.org.ve\/wp_temp\/?p=1488"},"modified":"2005-11-28T00:00:00","modified_gmt":"2005-11-28T00:00:00","slug":"a-30-ade-la-ca-de-la-dictadura-franquista-en-espa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/luchadeclases.com\/?p=1488","title":{"rendered":"A 30 a\u00f1os de la ca\u00edda de la dictadura franquista en Espa\u00f1a"},"content":{"rendered":"<p>El 20 de Noviembre de 1975 la muerte de Francisco Franco abri\u00f3 la puerta al final de la brutal dictadura que sojuzg\u00f3 a los trabajadores espa\u00f1oles durante casi cuarenta a\u00f1os. La situaci\u00f3n en ese momento en Espa\u00f1a era pre-rrevolucionaria. Las masas obr <!--more--> Cuando se cumplen 30 a\u00f1os de la muerte del dictador espa\u00f1ol, ocurrida el 20 de noviembre de 1975, creemos que es \u00fatil y necesario la publicaci\u00f3n de este an\u00e1lisis, escrito en 1995, y que se trata de un an\u00e1lisis de la transici\u00f3n a la democracia tras el fallecimiento de Franco. Este art\u00edculo fue publicado originalmente en la revista Marxismo Hoy n\u00ba 9  <\/p>\n<p><\/p>\n<hr>\n<p>Se cumplen ahora veinte a\u00f1os del inicio de la llamada \u00abtransici\u00f3n a la democracia\u00bb en el Estado espa\u00f1ol. \u00abLa Transici\u00f3n\u00bb, como ha quedado en llamarse a todo el per\u00edodo que abarca desde la muerte del dictador Franco hasta la hist\u00f3rica victoria del PSOE en las elecciones de octubre de 1982, ha sido objeto en los \u00faltimos meses de todo tipo de celebraciones, publicaciones y programas de radio y televisi\u00f3n.  <\/p>\n<p>Ofrecer un an\u00e1lisis marxista (es decir, un an\u00e1lisis desde el punto de vista de los intereses generales de la clase obrera) de un proceso hist\u00f3rico de tal magnitud, al cabo de tantos a\u00f1os, es fundamental en estos momentos pues, durante este per\u00edodo, toda una nueva generaci\u00f3n de millones de j\u00f3venes se ha incorporado a la vida activa de la sociedad sin haber tenido una experiencia directa de aquellos acontecimientos.  <\/p>\n<p>Lenin escribi\u00f3 una vez, refiri\u00e9ndose a Carlos Marx, que muchas veces en la historia, en vida de los grandes revolucionarios la clase dominante somete sus doctrinas a la persecuci\u00f3n y al ataque m\u00e1s furioso y despiadado; pero que, despu\u00e9s de su muerte, los convierte en iconos inofensivos, limando y castrando el contenido revolucionario de sus ideas para enga\u00f1ar y amansar a las clases oprimidas.  <\/p>\n<p>Nosotros podemos decir que ocurre exactamente lo mismo con los grandes acontecimientos hist\u00f3ricos protagonizados por la clase obrera en su lucha contra la explotaci\u00f3n capitalista. Particularmente, esto es lo que ha sucedido tambi\u00e9n con la \u00abtransici\u00f3n espa\u00f1ola\u00bb.  <\/p>\n<p>La historia oficial de la Transici\u00f3n que se nos ofrece es la versi\u00f3n de la \u201copini\u00f3n p\u00fablica\u201d burguesa contada en los libros, la escuela y los medios de comunicaci\u00f3n; y a la que, lamentablemente, tambi\u00e9n han dado su visto bueno los dirigentes reformistas de las organizaciones tradicionales de la clase obrera.  <\/p>\n<p>Pero esta versi\u00f3n oficial tiene como \u00fanico fin el enmascarar y ocultar los verdaderos sentimientos y las aut\u00e9nticas ilusiones y energ\u00edas que anidaban en la conciencia de millones de hombres y mujeres de la clase obrera y del resto de las capas oprimidas de la sociedad, en aquellos momentos de lucha contra la dictadura y contra los intentos de mantenerla artificialmente por los sucesores del r\u00e9gimen franquista. Una lucha que abri\u00f3 una etapa prerrevolucionaria en el Estado espa\u00f1ol y que amenaz\u00f3 las bases mismas del sistema capitalista.  <\/p>\n<p>Para analizar todo el per\u00edodo de la Transici\u00f3n y extraer sus lecciones m\u00e1s importantes es necesario comprender el car\u00e1cter de la dictadura de Franco y las fuerzas motrices hist\u00f3ricas y sociales que hicieron posible su posterior ca\u00edda.  <\/p>\n<p>La larga noche de la dictadura  <\/p>\n<p>El r\u00e9gimen de Franco naci\u00f3 como un Estado fascista cl\u00e1sico. Las organizaciones obreras fueron suprimidas y sustituidas por organizaciones de tipo fascista fuertemente jerarquizadas. La represi\u00f3n posterior a la Guerra Civil alcanz\u00f3 cotas incre\u00edbles de crueldad, sadismo y cobard\u00eda, cont\u00e1ndose por decenas de miles los fusilados y encarcelados.  <\/p>\n<p>La flor y nata de la clase obrera, decenas de miles de hombres y mujeres que constitu\u00edan sus elementos m\u00e1s din\u00e1micos y valerosos; los intelectuales y cient\u00edficos de prestigio y los artistas m\u00e1s queridos y sentidos por las masas, murieron luchando durante la guerra, fueron asesinados en la represi\u00f3n posterior o tuvieron que escapar al exilio. La dictadura franquista, como toda \u00e9poca de reacci\u00f3n negra, extirp\u00f3 a los elementos m\u00e1s creativos y avanzados de la sociedad, empujando d\u00e9cadas hacia atr\u00e1s los avances sociales y culturales celosamente atesorados hasta entonces.  <\/p>\n<p>Aunque el r\u00e9gimen franquista careci\u00f3 de un apoyo de masas tan un\u00e1nime entre la peque\u00f1a burgues\u00eda (la base tradicional del fascismo y la reacci\u00f3n) como el que tuvieron en sus primeros a\u00f1os Mussolini y Hitler, s\u00ed cont\u00f3 con un soporte de masas entre los campesinos medios y sectores numerosos de la peque\u00f1a burgues\u00eda del campo y la ciudad, adem\u00e1s del apoyo de los capitalistas y terratenientes. Bien es verdad que, como siempre ha acontecido con todos los reg\u00edmenes de tipo fascista, este cierto apoyo desapareci\u00f3 al cabo de los a\u00f1os por la brutalidad de la burocracia falangista y de la casta militar dominantes; por la insatisfacci\u00f3n de amplias necesidades sociales entre la poblaci\u00f3n, y por el cambio en la composici\u00f3n social de la sociedad espa\u00f1ola en los a\u00f1os posteriores. Podemos decir que a finales de los a\u00f1os 50 el r\u00e9gimen franquista se manten\u00eda exclusivamente por el miedo y la represi\u00f3n, por la rutina y la inercia de la sociedad, y por la dolorosa y sangrienta derrota de la clase obrera que necesit\u00f3 de d\u00e9cadas para curar todas sus heridas. As\u00ed el Estado franquista evolucion\u00f3 a un r\u00e9gimen cl\u00e1sico de bonapartismo burgu\u00e9s, una dictadura sustentada en la pura represi\u00f3n pero sin ning\u00fan apoyo social significativo entre la poblaci\u00f3n; salvo, claro est\u00e1, el de la burgues\u00eda espa\u00f1ola.  <\/p>\n<p>El enorme auge en el desarrollo de las fuerzas productivas que dur\u00f3 casi tres d\u00e9cadas en los pa\u00edses capitalistas m\u00e1s avanzados despu\u00e9s de la II Guerra Mundial y el ensanchamiento del mercado internacional fue el factor fundamental que posibilit\u00f3 un importante desarrollo industrial en el Estado espa\u00f1ol y permiti\u00f3 a la d\u00e9bil burgues\u00eda espa\u00f1ola beneficiarse temporalmente de esta nueva situaci\u00f3n.  <\/p>\n<p>Espa\u00f1a era el para\u00edso de los inversores. Sin organizaciones obreras que \u201cobstaculizaran\u201d la explotaci\u00f3n de los trabajadores bajo un r\u00e9gimen que reprim\u00eda brutalmente todo tipo de disidencia, los beneficios de los capitalistas se elevaron a tasas nunca vistas.  <\/p>\n<p>La situaci\u00f3n en el campo, aunque continu\u00f3 siendo angustiosa para decenas de miles de jornaleros, se amortigu\u00f3 temporalmente por el enorme flujo migratorio hacia las ciudades y hacia el extranjero. S\u00f3lo de Andaluc\u00eda se calcula que emigraron dos millones de personas, hasta mediados de los a\u00f1os setenta.  <\/p>\n<p>Los salarios eran fijados desde arriba por los patrones y los funcionarios del sindicato fascista (llamado CNS, o Sindicato Vertical por los trabajadores). En estos sindicatos estaban afiliados obligatoriamente todos los trabajadores y eran organizaciones comunes a obreros y patrones. Los \u00abrepresentantes de los trabajadores\u00bb en las empresas recib\u00edan el nombre de \u00abenlaces y jurados\u00bb y eran \u201celegidos\u201d a dedo por los bur\u00f3cratas del sindicato vertical, en connivencia con los patrones, quienes \u201cpropon\u00edan\u201d normalmente a los delatores y elementos m\u00e1s reaccionarios y atrasados pol\u00edticamente de los trabajadores.  <\/p>\n<p>De cualquier manera, el car\u00e1cter rapaz, d\u00e9bil y par\u00e1sito que siempre ha caracterizado a la burgues\u00eda espa\u00f1ola se segu\u00eda poniendo de manifiesto por el apoyo financiero que continuamente demandaba del Estado, el cual se hac\u00eda cargo, adem\u00e1s, de todas las empresas deficitarias. La importante protecci\u00f3n del mercado interno, indispensable para una econom\u00eda poco avanzada para hacer frente a la competencia exterior, indudablemente jug\u00f3 un papel positivo en el desarrollo del capitalismo espa\u00f1ol, pero no fue utilizado por la burgues\u00eda espa\u00f1ola para invertir sus fabulosas ganancias en mejorar continuamente la productividad de sus industrias y alcanzar el nivel medio europeo, sino que una parte importante de sus beneficios se dedicaban a la especulaci\u00f3n, a la compra de latifundios o a atesorarlos en los bancos para que rindieran enormes rentas.  <\/p>\n<p>Lo m\u00e1s positivo de este importante desarrollo de las fuerzas productivas fue el cambio cualitativo que se produjo en la composici\u00f3n de la sociedad, trayendo como consecuencia un impresionante fortalecimiento num\u00e9rico y social de la clase obrera y un desplazamiento y debilitamiento de las clases medias. En 1975, de una Poblaci\u00f3n Activa total de 13,4 millones de personas, la poblaci\u00f3n asalariada sumaba m\u00e1s de 9,5 millones (el 70% de la poblaci\u00f3n activa), de los que 3,6 millones eran obreros industriales. No debemos olvidar que al final de la Guerra Civil, los campesinos representaban el 63% de la poblaci\u00f3n activa. As\u00ed pues, la base social del r\u00e9gimen franquista quedaba definitivamente socavada.  <\/p>\n<p>De esta manera, una clase obrera completamente rejuvenecida y recuperada de las heridas del pasado se preparaba para hacerse o\u00edr de nuevo y retomar las tradiciones revolucionarias de sus padres y abuelos, con la misi\u00f3n de unir nuevamente el hilo de la historia que el hacha sangrienta del fascismo cre\u00eda haber cortado para siempre.  <\/p>\n<p>El despertar del movimiento obrero  <\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la desarticulaci\u00f3n de las organizaciones obreras, el reflujo y la par\u00e1lisis en el seno del movimiento obrero fue total. S\u00f3lo a finales de la d\u00e9cada de los 40 se producen las primeras huelgas. Entre ellas debemos destacar las que se realizan en Barcelona. A mediados de los 50 se producen diversas huelgas en la cuenca minera asturiana que dan lugar al nacimiento de las primeras Comisiones Obreras. Este tipo de organizaci\u00f3n, en un principio, se desarroll\u00f3 como un movimiento de la clase obrera, aglutinando a los trabajadores en sus luchas reivindicativas, fundamentalmente de car\u00e1cter econ\u00f3mico. Fue a comienzos de los 60 cuando el PCE se introdujo en ellas y las extendi\u00f3 por todo el Estado, haci\u00e9ndolas girar en sus planteamientos.  <\/p>\n<p>Desde inicios de la d\u00e9cada de los a\u00f1os 60 la lucha de los trabajadores espa\u00f1oles da un salto cualitativo, inici\u00e1ndose un movimiento huelgu\u00edstico que no ten\u00eda precedentes en la historia bajo un r\u00e9gimen de dictadura. Ni en Alemania bajo Hitler, ni en Italia bajo Mussolini, ni siquiera en Rusia antes de la Revoluci\u00f3n, donde s\u00ed hubo huelgas importantes, se hab\u00eda dado un fen\u00f3meno de tales dimensiones. En la curva ascendente de la lucha huelgu\u00edstica podemos ver el proceso de la toma de conciencia de los trabajadores: en el trienio 1964\/66 hubo 171.000 jornadas de trabajo perdidas en conflictos laborales; en 1967\/69: 345.000; en 1970\/72: 846.000 y en 1973\/75: 1.548.000. Posteriormente, despu\u00e9s de la muerte de Franco, el movimiento huelgu\u00edstico adquiere unas dimensiones ins\u00f3litas: desde 1976 hasta mediados de 1978 se perdieron nada menos que 13.240.000 jornadas en conflictos laborales.  <\/p>\n<p>La principal organizaci\u00f3n impulsora de estas movilizaciones fue CCOO, que pas\u00f3 a la clandestinidad y fue perseguida muy duramente, llegando a ser considerada en los a\u00f1os 60 como la m\u00e1s peligrosa por el r\u00e9gimen. La t\u00e1ctica de CCOO, bajo la iniciativa del PCE, era utilizar las estructuras de la CNS para hacerse con un eco amplio en el movimiento obrero, y aumentar sus puntos de apoyo en las f\u00e1bricas. En las elecciones sindicales de 1975 cop\u00f3 la mayor\u00eda de la representaci\u00f3n de los trabajadores, dentro del Sindicato Vertical, en las grandes empresas. Este \u201centrismo\u201d en la CNS le posibilit\u00f3 a CCOO un crecimiento importante, convirti\u00e9ndola en la organizaci\u00f3n sindical m\u00e1s importante a la muerte del dictador, con 200.000 militantes a finales de 1976.  <\/p>\n<p>La UGT jug\u00f3 un papel muy limitado hasta principios de los 70. Sin embargo, el odio existente entre amplias capas de obreros hacia el sindicato vertical, y su participaci\u00f3n decidida en toda una serie de luchas en aquellos a\u00f1os, junto a la enorme tradici\u00f3n hist\u00f3rica que ten\u00edan las organizaciones socialistas entre el proletariado espa\u00f1ol, hizo crecer su prestigio entre la clase trabajadora, alcanzando 150.000 militantes a principios de 1977, reci\u00e9n salida de la ilegalidad.  <\/p>\n<p>De cualquier manera, el total de afiliados a los sindicatos de clase apenas llegaba al 5% del total de los asalariados a finales de 1976, situaci\u00f3n que cambi\u00f3 bruscamente al ser legalizados y cuando el empuje de los trabajadores lleg\u00f3 a sus m\u00e1s altas cotas, en los a\u00f1os 77 y comienzos del 78.  <br \/>A principios de los 70 tuvieron lugar movilizaciones obreras que evidenciaban un alto grado de reorganizaci\u00f3n. En 1971, CCOO consigui\u00f3 copar una parte muy importante de los \u00abenlaces\u00bb y \u00abjurados\u00bb en las elecciones sindicales celebradas ese a\u00f1o. En 1973 se declara la huelga general en Pamplona, eligi\u00e9ndose un comit\u00e9 de huelga formado por los representantes de las empresas m\u00e1s importantes.  <\/p>\n<p>La represi\u00f3n era incapaz de contener el movimiento de los trabajadores. Fueron muchos los obreros que cayeron bajo las balas de la polic\u00eda en aquellos a\u00f1os, y centenares los que eran detenidos o despedidos del trabajo por participar en manifestaciones, huelgas o reuniones ilegales.  <\/p>\n<p>En 1972 era detenida toda la c\u00fapula dirigente de CCOO, con Marcelino Camacho a la cabeza. El proceso ha pasado a la historia como \u00abel proceso 1.001\u00bb, por el n\u00famero del sumario. Durante las semanas previas al juicio, cuyo comienzo estaba previsto para el d\u00eda 20 de diciembre de 1973 (el d\u00eda que ETA mat\u00f3 al entonces presidente del Gobierno franquista, Carrero Blanco), se desat\u00f3 una impresionante movilizaci\u00f3n a nivel internacional en gran cantidad de pa\u00edses exigiendo la libertad de los detenidos y el final de la dictadura.  <\/p>\n<p>De cualquier manera, el movimiento de la clase obrera era imparable y constitu\u00eda la espina dorsal de la oposici\u00f3n a la dictadura alrededor del cual basculaba el resto de las capas oprimidas de la sociedad: los estudiantes y los intelectuales, las nacionalidades oprimidas, las capas medias del campo y la ciudad, las mujeres y la juventud.  <\/p>\n<p>El ej\u00e9rcito y la Iglesia  <\/p>\n<p>El ej\u00e9rcito y la Iglesia representaban la columna vertebral sobre la que descansaba toda la superestructura social de la dictadura.  <\/p>\n<p>La casta de oficiales del ej\u00e9rcito constitu\u00eda el n\u00facleo m\u00e1s irreconciliable contra cualquier intento que estuviera encaminado a aflojar la represi\u00f3n. La Iglesia Cat\u00f3lica, que bautiz\u00f3 como \u00abSanta Cruzada Nacional\u00bb el levantamiento fascista de Franco, fue el soporte espiritual de la dictadura durante d\u00e9cadas.  <\/p>\n<p>Pero ambos estamentos, como toda superestructura social en una sociedad dividida en clases, no pod\u00edan permanecer inmunes a lo que estaba sucediendo en el pa\u00eds, expuestos a la presi\u00f3n de las diferentes clases en pugna. Tarde o temprano, las contradicciones que estaban sacudiendo los propios cimientos de la sociedad ten\u00edan que expresarse necesariamente en su seno.  <\/p>\n<p>Uno de los hechos que mejor revelaba esta situaci\u00f3n fue la creaci\u00f3n, de manera clandestina, de la UMD (Uni\u00f3n Militar Democr\u00e1tica) en agosto de 1974, por un grupo de oficiales y suboficiales j\u00f3venes contrarios a la dictadura franquista e influenciados por la Revoluci\u00f3n portuguesa de abril del 74 (dirigida por oficiales izquierdistas del ej\u00e9rcito portugu\u00e9s). Fue desarticulada en julio de 1975 y en aquellos momentos contaban con cerca de 200 oficiales y suboficiales del ej\u00e9rcito y con ramificaciones hasta en la Guardia Civil. Los dirigentes de la UMD fueron expulsados del ej\u00e9rcito y condenados a prisi\u00f3n.  <\/p>\n<p>Y si esta situaci\u00f3n es la que pod\u00eda vivirse en sectores de la oficialidad, podemos imaginarnos la que se viv\u00eda entre la tropa. Los sectores m\u00e1s perspicaces de la burgues\u00eda se daban cuenta de que no podr\u00edan utilizar al ej\u00e9rcito contra la poblaci\u00f3n sin provocar la ruptura del mismo. Lo mismo ocurri\u00f3 en octubre de 1975 cuando Marruecos invadi\u00f3 el entonces Sahara Espa\u00f1ol, y la burgues\u00eda espa\u00f1ola se vio impotente para utilizar su ej\u00e9rcito contra Hassan II.  <\/p>\n<p>En otros cuerpos represivos, como la Polic\u00eda y la Guardia Civil, tambi\u00e9n se estaban organizando los embriones de lo que luego ser\u00edan el SUP (Sindicato Unificado de la Polic\u00eda) o el SUGC.  <\/p>\n<p>As\u00ed pues, el remanido argumento utilizado por los socialdem\u00f3cratas de entonces de que un proceso abiertamente revolucionario en Espa\u00f1a hubiera sido aplastado sangrientamente por el ej\u00e9rcito y las FOP (Fuerzas de Orden P\u00fablico: Polic\u00eda y Guardia Civil), sencillamente no se sosten\u00eda en pie.  <\/p>\n<p>Por otro lado, en los barrios obreros, muchos curas, hondamente impresionados por la cuesti\u00f3n social y las reivindicaciones de los trabajadores, dejaban utilizar sus iglesias y parroquias para reuniones obreras y de los partidos de izquierda.  <\/p>\n<p>Organizaciones como la HOAC o las JOC, impulsadas por la Iglesia en los 50 para hacer penetrar las ideas religiosas entre los j\u00f3venes y trabajadores, giraron a la izquierda, asumiendo la idea del socialismo como el \u201caut\u00e9ntico ideal cristiano\u201d. De esta manera, valerosos luchadores obreros salieron de los n\u00facleos de las JOC y la HOAC durante los 70.  <br \/>La jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica por su parte, comenz\u00f3 a marcar a comienzos de los 70 sus distancias respecto del r\u00e9gimen. Intu\u00eda que un cambio del r\u00e9gimen pol\u00edtico era inevitable y, dado el odio hacia \u00e9l, preparaba el lavado de cara de la Iglesia espa\u00f1ola a marcha forzada.  <\/p>\n<p>Uno de los ejemplos que mejor mostr\u00f3 la \u201cruptura\u201d con el r\u00e9gimen fue el famoso \u201cCaso A\u00f1overos\u201d. Antonio A\u00f1overos era el obispo de Bilbao en 1974, cuando difundi\u00f3 una homil\u00eda en la que reivindicaba el reconocimiento de las particularidades nacionales del pueblo vasco. El Gobierno mont\u00f3 en c\u00f3lera e intent\u00f3 expulsar a A\u00f1overos del pa\u00eds, previo arresto domiciliario. La jerarqu\u00eda espa\u00f1ola y el Vaticano respondieron con una amenaza de excomuni\u00f3n al Gobierno si lo hac\u00eda. Al final, el Gobierno tuvo que dar marcha atr\u00e1s.  <\/p>\n<p>Uno de los personajes que dirigi\u00f3 este proceso de \u201cruptura\u201d fue el Cardenal Enrique Taranc\u00f3n, que en toda su actuaci\u00f3n dej\u00f3 clara la perfidia y la hipocres\u00eda que tan bien caracteriza a la Iglesia. Como se\u00f1al\u00f3 el cura Francisco Garc\u00eda Salve, destacado luchador obrero y militante del PCE: \u00abYo visit\u00e9 al cardenal Taranc\u00f3n en su palacio para pedirle, en concreto, dos cosas: que nos facilitase iglesias y salones parroquiales para reunirnos los obreros y dinero para ayudar a las familias de los encarcelados de la construcci\u00f3n de Madrid. Salimos asustados de la capacidad de cinismo que puede haber en un hombre inteligente, purpurado de la Iglesia. Casi nos negaba que la dictadura impidiese el derecho universal de reuni\u00f3n y casi pon\u00eda en duda que se encarcelase por ejercer el derecho de huelga. Acababa de casar a una de las nietas del dictador. Yo sal\u00ed aterrado de aquel palacio\u00bb (\u201cHistoria de la Transici\u00f3n\u201d. Diario 16, p\u00e1g. 43). No obstante, Taranc\u00f3n ha sido proclamado como uno de los \u201cap\u00f3stoles\u201d de la Transici\u00f3n oficial, al igual que el Rey, Adolfo Su\u00e1rez y Santiago Carrillo.  <\/p>\n<p>El problema de las nacionalidades hist\u00f3ricas. El surgimiento de ETA  <\/p>\n<p>El franquismo aplast\u00f3 completamente las reivindicaciones nacionales de los pueblos catal\u00e1n, gallego y vasco. La cultura nacional de estos pueblos fue suprimida. Se prohib\u00eda expresarse a la gente en su idioma materno y su ense\u00f1anza en la escuela no estaba permitida. Hasta en los cementerios de Euskadi fueron borradas de las l\u00e1pidas las inscripciones en euskera. As\u00ed, a la opresi\u00f3n pol\u00edtica y social, se le sum\u00f3 la opresi\u00f3n nacional en estas zonas del Estado.  <\/p>\n<p>Como siempre ocurre con todo movimiento social verdaderamente profundo, la lucha de la clase obrera, que alcanzaba en Euskadi y Catalu\u00f1a su nivel m\u00e1s alto al ser las zonas m\u00e1s industrializadas del Estado, despert\u00f3 a la vida consciente al resto de las capas oprimidas de la sociedad que se pusieron en marcha contra todo tipo de opresi\u00f3n. Esto se manifest\u00f3, particularmente, en el despertar de la conciencia nacional en estas zonas del Estado. As\u00ed, la lucha por los derechos democr\u00e1ticos de las nacionalidades hist\u00f3ricas jug\u00f3 un papel muy importante contra la dictadura. De hecho, el PCE y el PSOE recog\u00edan en sus programas el derecho de autodeterminaci\u00f3n para Euskadi, Catalu\u00f1a y Galicia.  <\/p>\n<p>En el contexto de lucha contra el franquismo es cuando nace ETA. Como todo movimiento de estas caracter\u00edsticas, los primeros militantes de ETA eran elementos peque\u00f1o burgueses, fundamentalmente estudiantes de Universidad. A lo largo de los a\u00f1os inmediatamente anteriores a la ca\u00edda de la dictadura sufri\u00f3 varias escisiones de car\u00e1cter marxista, que cuestionaron el terrorismo individual, lo que reflejaba la influencia de la lucha obrera en Euskadi, as\u00ed como en el hecho de que ETA fijara sus objetivos en una \u00abEuskadi independiente y socialista\u00bb.  <\/p>\n<p>Lamentablemente, el abandono de la postura marxista sobre la cuesti\u00f3n nacional por parte del PSOE y PCE -y del programa general de la revoluci\u00f3n socialista-, unido a la feroz represi\u00f3n con la que el r\u00e9gimen franquista somet\u00eda al conjunto del pueblo vasco, por ser la zona donde la lucha asum\u00eda una mayor radicalizaci\u00f3n y combatividad, permiti\u00f3 a los activistas de ETA tener un campo abonado para crearse un espacio pol\u00edtico social propio. Adem\u00e1s, la muerte y la tortura de muchos de sus activistas a manos de las fuerzas represivas les creaba una aureola de m\u00e1rtires y aumentaba su apoyo social.  <\/p>\n<p>As\u00ed, durante el famoso proceso de Burgos contra varios activistas de ETA en 1970, la respuesta del movimiento obrero vasco fue un\u00e1nime, se convoc\u00f3 una huelga general en Euskadi y una protesta internacional que forz\u00f3 la conmutaci\u00f3n de la pena de muerte que les hab\u00eda sido impuesta. Cuando dos miembros de ETA y tres de la organizaci\u00f3n armada FRAP fueron ejecutados por la justicia franquista, en septiembre de 1975, el odio entre los activistas obreros al franquismo ya agonizante se intensific\u00f3 a\u00fan m\u00e1s, y se gener\u00f3 una ola de repulsa a nivel internacional que dej\u00f3 aislado diplom\u00e1ticamente al r\u00e9gimen. <\/p>\n<p>Para muchos activistas de la clase obrera, y especialmente de la juventud, los militantes de ETA en aquel per\u00edodo aparec\u00edan como luchadores antifranquistas. La represi\u00f3n, la tortura, la eliminaci\u00f3n sistem\u00e1tica de cualquier opini\u00f3n disidente, el ambiente asfixiante que se respiraba en la sociedad, eran odiados por miles de j\u00f3venes en Euskadi; esta situaci\u00f3n se combinaba con el desprecio a la cultura vasca y a los derechos democr\u00e1ticos nacionales del pueblo vasco. Muchos j\u00f3venes tomaron la v\u00eda del terrorismo individual como la forma m\u00e1s efectiva de luchar contra el dictador.  <\/p>\n<p>Para los marxistas, el terrorismo individual es un m\u00e9todo ajeno a la clase obrera. El capitalismo como sistema social no descansa en individuos, sino en el dominio de la burgues\u00eda sobre el resto de la sociedad. La clase dominante utiliza el aparato del Estado (ej\u00e9rcito, polic\u00eda, jueces, leyes, etc.) para asegurar su poder y mantener la respuesta de la clase obrera dentro del orden establecido.  <br \/>El m\u00e9todo terrorista de eliminar individuos, por muy identificados que est\u00e9n con la represi\u00f3n, no sirve para acabar con la dominaci\u00f3n de los capitalistas. Los individuos son sustituidos f\u00e1cilmente. Las acciones terroristas sirven para que el Estado pueda aumentar su capacidad represiva, justificando sus actos ante el conjunto de la poblaci\u00f3n. Pero adem\u00e1s, los m\u00e9todos del terrorismo intentan sustituir la acci\u00f3n revolucionaria de la clase obrera, mediante los m\u00e9todos de lucha de masas -huelga e insurrecci\u00f3n- por la pistola y la metralleta. Empeque\u00f1ecen la organizaci\u00f3n de los trabajadores y son un obst\u00e1culo en su proceso de toma de conciencia. Si con una pistola alcanza para acabar con la opresi\u00f3n, \u00bfpara qu\u00e9 el partido? \u00bfPara qu\u00e9 los sindicatos? \u00bfPara qu\u00e9 la revoluci\u00f3n socialista?  <\/p>\n<p>Los partidos obreros  <\/p>\n<p>El PCE lleg\u00f3 al final de la dictadura como el partido m\u00e1s fuerte e influyente del movimiento obrero, agrupando al sector de trabajadores m\u00e1s luchador y combativo.  <\/p>\n<p>Su papel dirigente en CCOO, adem\u00e1s de asegurarle el control de los batallones pesados de la clase obrera agrupados en las f\u00e1bricas m\u00e1s grandes e importantes, le permit\u00eda ganar militantes e influencia. Adem\u00e1s, su actuaci\u00f3n destacada en la lucha de los barrios obreros para mejorar las condiciones de vida de los mismos, por medio de la creaci\u00f3n de las Asociaciones de Vecinos, tambi\u00e9n le procuraba una gran autoridad.  <\/p>\n<p>El PCE realiz\u00f3 un trabajo clandestino sistem\u00e1tico durante la dictadura por medio de valerosos y curtidos cuadros, muchos de los cuales ten\u00edan a sus espaldas la experiencia de la Guerra Civil, encarcelamientos y torturas. Eran militantes abnegados para quienes \u00abel Partido\u00bb constitu\u00eda la raz\u00f3n vital de su existencia. Por su actividad, el PCE brind\u00f3 numerosos m\u00e1rtires a la causa de la lucha contra la dictadura y, justamente, se convirti\u00f3 en una aut\u00e9ntica obsesi\u00f3n para el r\u00e9gimen franquista.  <\/p>\n<p>Pol\u00edticamente, los dirigentes del PCE hac\u00eda d\u00e9cadas que cayeron bajo la influencia del estalinismo, abandonando en la pr\u00e1ctica el programa del marxismo. Adoptaron posiciones abiertamente reformistas, aunque esto no era evidente para la mayor parte de sus activistas, sobre los cuales la direcci\u00f3n del partido ejerc\u00eda una autoridad muy grande.  <\/p>\n<p>El PSOE, en cambio, era un partido minoritario, de apenas 10.000 militantes a la muerte del dictador. A pesar de eso, en la mente de millones de obreros permanec\u00eda como una organizaci\u00f3n tradicional de la clase obrera, y esta verdad se har\u00eda realidad pocos a\u00f1os m\u00e1s tarde. Adem\u00e1s, se convirti\u00f3 en un polo de atracci\u00f3n para miles de trabajadores y j\u00f3venes, sinceramente revolucionarios, a quienes les repel\u00eda el centralismo burocr\u00e1tico del PCE.  <\/p>\n<p>En 1972 se produjo una escisi\u00f3n con los socialistas del exilio (los \u201chist\u00f3ricos\u201d), que hizo girar al partido m\u00e1s a la izquierda. En el Congreso de Suresnes (Francia), celebrado en 1974, el nuevo PSOE recibi\u00f3 el apoyo formal de la Internacional Socialista. \u00c9sta, controlada por la socialdemocracia alemana, y reconociendo la mayor influencia del PSOE del interior, buscaba influir directamente sobre la direcci\u00f3n del partido para desviarlo de la \u00abv\u00eda revolucionaria\u00bb.  <\/p>\n<p>Las Juventudes Socialistas, por su parte, hab\u00edan adoptado en su congreso celebrado en Lisboa en 1974 un programa genuinamente marxista y revolucionario, pronunci\u00e1ndose por la independencia de clase y la v\u00eda revolucionaria para la toma del poder.  <\/p>\n<p>Parad\u00f3jicamente, el PSOE estaba a la izquierda del PCE. Su programa pol\u00edtico se pod\u00eda calificar de \u201ccentrista\u201d, es decir, que oscilaba entre el marxismo y el reformismo; lo que, en \u00faltima instancia, reflejaba el convulsivo estado de \u00e1nimo que exist\u00eda entre las masas de la clase obrera.  <\/p>\n<p>En la resoluci\u00f3n pol\u00edtica aprobada en el XXVII Congreso, celebrado en diciembre del 76, se recoge entre otros puntos la \u00absuperaci\u00f3n del modo de producci\u00f3n capitalista mediante la toma del poder pol\u00edtico y econ\u00f3mico y la socializaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n, distribuci\u00f3n y cambio por la clase trabajadora\u00bb. Tambi\u00e9n recog\u00eda en su programa el derecho de autodeterminaci\u00f3n para las nacionalidades hist\u00f3ricas y otras medidas de car\u00e1cter marxista.  <\/p>\n<p>Al margen de estos grandes partidos, la temperatura prerrevolucionaria que se respiraba en la sociedad hac\u00eda que peque\u00f1os grupos ultraizquierdistas sin tradici\u00f3n tuvieran un desarrollo destacado entre muchos trabajadores y j\u00f3venes que buscaban ideas revolucionarias. Partidos como el PTE, la ORT, el MC o la LCR agruparon a varios miles de militantes cada uno de ellos, y conquistaron en algunos casos posiciones sindicales importantes, sobre todo en CCOO. Pero nunca tuvieron un papel destacado durante la transici\u00f3n. Su pol\u00edtica ultrasectaria hacia las organizaciones tradicionales lo \u00fanico que consigui\u00f3 fue aislarlas del resto de la clase obrera, con lo que sus militantes acabaron frustrados y \u201cquemados\u201d. Las direcciones de estas organizaciones nunca comprendieron que el proceso de toma de conciencia de la clase obrera pasar\u00eda necesariamente a trav\u00e9s de las organizaciones tradicionales (PSOE y PCE); y en lugar de orientar sus fuerzas dentro de \u00e9stas para ayudar a las decenas de miles de trabajadores y j\u00f3venes que hab\u00eda en su seno a sacar conclusiones revolucionarias, las separaron de las amplias masas obreras que constitu\u00edan las bases del PSOE y PCE.  <\/p>\n<p>La crisis econ\u00f3mica  <\/p>\n<p>El largo per\u00edodo de auge econ\u00f3mico iniciado en los pa\u00edses capitalistas desarrollados en 1948 termin\u00f3 en 1973-74 con la recesi\u00f3n m\u00e1s importante desde el final de la II Guerra Mundial. Se iniciaba un periodo prolongado de crisis org\u00e1nica del sistema capitalista a nivel mundial, que contin\u00faa profundiz\u00e1ndose hasta hoy.  <\/p>\n<p>Por primera vez desde los a\u00f1os 30 hizo su aparici\u00f3n el fen\u00f3meno del desempleo masivo, la inflaci\u00f3n y el estancamiento econ\u00f3mico. Esto tuvo un efecto sobre la conciencia de millones de trabajadores europeos, desplazando hacia la izquierda el p\u00e9ndulo de la sociedad. En aquel per\u00edodo -los a\u00f1os 70-, tuvimos movimientos de la clase obrera enormemente convulsivos que hicieron estremecer las estructuras del capitalismo en Francia, Italia, Grecia y Portugal. No cabe duda que esa recesi\u00f3n econ\u00f3mica aceler\u00f3 el proceso de derrumbe de la dictadura franquista en Espa\u00f1a.  <\/p>\n<p>La recesi\u00f3n lleg\u00f3 al Estado espa\u00f1ol un poco tarde, a finales del 74 y se profundiz\u00f3 en 1975. La debilidad tradicional del capitalismo espa\u00f1ol se hizo m\u00e1s evidente que nunca. Entre 1973 y 1974 se duplic\u00f3 el d\u00e9ficit comercial, que lleg\u00f3 a los 340.000 millones de pesetas en 1976 (el mayor del mundo en aquella \u00e9poca). En febrero de 1976, el Gobierno devalu\u00f3 la peseta un 10% respecto al d\u00f3lar para abaratar las exportaciones espa\u00f1olas. Esto no fue suficiente. Las exportaciones supon\u00edan s\u00f3lo el 45% de las importaciones que se realizaban. La menor competitividad de la econom\u00eda espa\u00f1ola, reflejada en el enorme aumento del d\u00e9ficit comercial, era la consecuencia del parasitismo de los capitalistas quienes, durante la \u00e9poca de las vacas gordas, se dedicaron a la especulaci\u00f3n en lugar de invertir sus beneficios en mejorar la productividad de sus f\u00e1bricas; y en la \u00e9poca de crisis iniciaron una huelga de inversiones y una fuga de capitales descomunal hacia Suiza, lo que profundiz\u00f3 el hundimiento de las fuerzas productivas. Mientras que en 1973 la formaci\u00f3n bruta de capital todav\u00eda crec\u00eda un 12,5%, cay\u00f3 dram\u00e1ticamente hasta un -4% en 1975. La ca\u00edda absoluta en la inversi\u00f3n se reflejaba en que, en 1976, del total de la inversi\u00f3n en el pa\u00eds, al Estado, a trav\u00e9s del INI, le correspond\u00eda la tercera parte (115.000 millones de pesetas). <\/p>\n<p>La fuga de divisas continuaba sin que el Gobierno tomara ninguna medida para impedirlo. S\u00f3lo entre enero y mayo del 76 salieron 60.000 millones de pesetas del pa\u00eds. Incluso, en fecha tan tard\u00eda como julio del 77, despu\u00e9s de celebradas las primeras elecciones generales en m\u00e1s de 40 a\u00f1os, la fuga de capitales alcanzaba los \u00a18.000 millones de pesetas al d\u00eda! Fueron los capitalistas, y s\u00f3lo los capitalistas, los \u00fanicos responsables del hundimiento de la econom\u00eda. \u00a1\u00c9sta demostraba la poca confianza que los capitalistas espa\u00f1oles ten\u00edan en la supervivencia de su sistema ante el empuje de la clase obrera!  <\/p>\n<p>La inflaci\u00f3n, que ya era de un 12% en 1973, alcanzaba el 14,2% en 1974 y el 17% en el 75. En el 76 la inflaci\u00f3n llegaba ya al 20% y s\u00f3lo el pan hab\u00eda subido entre un 35-40% durante el primer trimestre de ese a\u00f1o. Esto actu\u00f3 como una espoleta dentro de la clase obrera, provocando un repunte de la lucha para conseguir aumentos lineales en los salarios y no perder poder adquisitivo. El desempleo afectaba al 2,5% en 1974 (apenas 300.000 desocupados), y alcanzaba el 5,4% de la poblaci\u00f3n activa a finales del 75, unos 724.000. A finales del 76 el desempleo ya superaba el mill\u00f3n de desocupados. <\/p>\n<p>A pesar de todo, lo verdaderamente significativo de la situaci\u00f3n espa\u00f1ola era que, mientras que en el resto de Europa, durante los a\u00f1os 1974-76, los salarios de los obreros permanec\u00edan congelados y sometidos a una dura pol\u00edtica de ajustes, los salarios de los obreros espa\u00f1oles crec\u00edan m\u00e1s que en ning\u00fan sitio. Esto reflejaba el p\u00e1nico mortal de la burgues\u00eda espa\u00f1ola ante un enfrentamiento abierto con el movimiento obrero en aquella \u00e9poca.  <\/p>\n<p>Aunque las reivindicaciones fundamentales de los trabajadores eran reivindicaciones econ\u00f3micas, como aumentos salariales lineales (y no porcentuales), reducci\u00f3n de la edad de jubilaci\u00f3n y de la jornada de trabajo, mejora en la seguridad e higiene en el trabajo, etc; otras iban mucho m\u00e1s all\u00e1:  <\/p>\n<p>\u0095Dimisi\u00f3n de los \u00abenlaces\u00bb y \u00abjurados\u00bb. \u0095Disoluci\u00f3n del Sindicato Vertical. \u0095Reconocimiento de la Asamblea de trabajadores y de las Comisiones Representativas que se eleg\u00edan en ellas para negociar los convenios de empresa. \u0095Derecho de huelga. \u0095Readmisi\u00f3n en el puesto de trabajo de los despedidos y libertad para los obreros detenidos por participar en conflictos laborales.  <\/p>\n<p>Finalmente, muchas otras ten\u00edan un car\u00e1cter netamente pol\u00edtico, como la amnist\u00eda para los presos pol\u00edticos, abajo la dictadura, disoluci\u00f3n de las FOP (Fuerzas de Orden P\u00fablico), exigencia de libertades democr\u00e1ticas plenas, etc. En los momentos de m\u00e1ximo auge y radicalizaci\u00f3n de una lucha, la mayor de las veces fruto de la represi\u00f3n policial, es cuando se pod\u00edan escuchar consignas pol\u00edticas claramente revolucionarias y socialistas: abajo el capitalismo, por una Asamblea Constituyente Revolucionaria, abajo la monarqu\u00eda fascista, autogesti\u00f3n obrera, etc.  <\/p>\n<p>Las luchas a nivel de empresa o de sector romp\u00edan en la mayor\u00eda de las ocasiones convenios impuestos desde arriba por la patronal y el Sindicato Vertical. Esto llev\u00f3 en la pr\u00e1ctica, aunque no en la ley, al reconocimiento de la representatividad de Asambleas de trabajadores y de las Comisiones Representativas por parte de patrones. Los \u00abenlaces y jurados\u00bb honrados dimit\u00edan de sus funciones a instancias de sus compa\u00f1eros; y aquellos que se negaban eran tratados de soplones y carneros.  <\/p>\n<p>El problema para la burgues\u00eda espa\u00f1ola en esos momentos era que la represi\u00f3n estimulaba la lucha de los trabajadores, y la mayor parte de los mismos pasaban de las reivindicaciones econ\u00f3micas a las pol\u00edticas de la noche a la ma\u00f1ana, aprendiendo, no en las p\u00e1ginas de los \u201cmanuales\u201d marxistas, sino en la experiencia dura y viva de la lucha de clases.  <br \/>La otra dificultad para contener al movimiento obrero era que todav\u00eda no hab\u00eda podido cristalizar en las direcciones de las organizaciones obreras una burocracia consolidada, por encima del resto de la clase, como ocurr\u00eda en el resto de pa\u00edses, que pudiera paralizar y limitar el alcance de las luchas.  <\/p>\n<p>La muerte del dictador. \u00bfDemocracia o socialismo?  <\/p>\n<p>La muerte del odiado dictador tuvo lugar el 20 de noviembre de 1975. Franco hab\u00eda nombrado sucesor suyo al entonces Pr\u00edncipe de Espa\u00f1a, Juan Carlos, en 1969. De esta manera, se establec\u00eda una l\u00ednea directa entre la dictadura nacida del alzamiento fascista y la monarqu\u00eda. Ya Juan Carlos hab\u00eda sustituido a Franco en el Gobierno y en diversos actos oficiales en los casos de enfermedad de \u00e9ste, como en la conmemoraci\u00f3n del \u201cAlzamiento Nacional del 18 de julio del 36\u201d en 1973, durante algunas semanas en 1974 y en la \u00faltima enfermedad del dictador. Por entonces, nadie pudo escuchar una sola cr\u00edtica, ni una sola protesta del actual Rey ante la falta de libertades democr\u00e1ticas en nuestro pa\u00eds.  <\/p>\n<p>El d\u00eda 22 de noviembre Juan Carlos fue proclamado Rey, jurando ante las Cortes franquistas (el Parlamento de la dictadura, nombrado a dedo por Franco) los Principios del Movimiento Nacional: la declaraci\u00f3n de principios fascista que justificaba el alzamiento del 18 de julio del 36.  <br \/>Actualmente, la historia oficial quiere hacer pasar al Rey, como a tantos otros, como un \u201cdem\u00f3crata de toda la vida\u201d que, incluso en vida de Franco, estuvo atando los hilos para traer la democracia al pa\u00eds.  <\/p>\n<p>La realidad fue muy distinta. La burgues\u00eda estaba dividida y desorientada sobre el camino a seguir y ante el futuro que se avecinaba. Antes de la muerte de Franco, y sobre todo inmediatamente despu\u00e9s, un sector muy importante de la misma era consciente de que mantener el r\u00e9gimen dictatorial mucho m\u00e1s tiempo (como insist\u00eda el sector m\u00e1s cobarde, torpe y est\u00fapido de la clase dominante y la burocracia del Estado franquista) podr\u00eda conducir a una aut\u00e9ntica explosi\u00f3n revolucionaria de las masas, que amenazara la propia existencia del sistema capitalista (como acababa de ocurrir en Portugal un a\u00f1o y medio antes). De lo que se trataba para este sector era de ofrecer una serie de reformas \u201cpor arriba\u201d para evitar una revoluci\u00f3n \u201cpor abajo\u201d, con la idea de enga\u00f1ar a las masas y oscurecer la vinculaci\u00f3n org\u00e1nica que exist\u00eda entre la dictadura franquista, como forma particular de dominaci\u00f3n capitalista, y el propio sistema burgu\u00e9s. <\/p>\n<p>La dificultad de esta tarea estaba en que la burgues\u00eda se enfrentaba con una movilizaci\u00f3n creciente de las masas que amenazaba con provocar una crisis revolucionaria en la sociedad. Si esas reformas democr\u00e1ticas iban demasiado lejos en su alcance, y en un per\u00edodo corto de tiempo, pod\u00eda ser visto como una se\u00f1al de absoluta debilidad de los representantes del r\u00e9gimen y un reconocimiento de la fuerza del movimiento obrero, lo que estimular\u00eda la acci\u00f3n de masas a un nivel superior.  <\/p>\n<p>La \u00fanica manera de tener \u00e9xito en esta operaci\u00f3n era por dos caminos. Primero, alargando lo m\u00e1s posible este proceso de transici\u00f3n, que combinara la represi\u00f3n con reformas democr\u00e1ticas limitadas, por medio de la monarqu\u00eda juancarlista para que \u00e9sta apareciera ante las masas, previo lavado de cara, por encima de los intereses de las clases y dispuesta a \u00abunir a toda la naci\u00f3n\u00bb para dejar atr\u00e1s los \u00abodios del pasado\u00bb.  <\/p>\n<p>En segundo lugar, para controlar a las masas, que era el factor decisivo, la \u00fanica alternativa pasaba por implicar y comprometer en esta operaci\u00f3n a los l\u00edderes de las organizaciones obreras que ten\u00edan autoridad ante la clase trabajadora; fundamentalmente, a los l\u00edderes del PCE y, en menor medida, por su menor influencia en aquellos momentos, a los del PSOE.  <\/p>\n<p>Lamentablemente, pronto qued\u00f3 claro que ni la direcci\u00f3n del PCE ni la del PSOE estaban por la transformaci\u00f3n socialista de la sociedad, sino por consolidar un r\u00e9gimen de democracia burguesa, donde la clase obrera obtuviera las libertades democr\u00e1ticas formales pero sin tocar las bases de la explotaci\u00f3n capitalista, la propiedad privada de los medios de producci\u00f3n. El socialismo quedar\u00eda confinado a un futuro nebuloso donde las reformas paulatinas a favor de los trabajadores favorecer\u00edan una convivencia tal entre obreros y capitalistas que har\u00eda innecesaria ninguna revoluci\u00f3n.  <\/p>\n<p>De esta manera, se propusieron establecer una alianza con los \u201csectores progresistas\u201d de la burgues\u00eda, pretendiendo as\u00ed \u00abunir a todas las fuerzas democr\u00e1ticas para acabar con la dictadura\u00bb.  <\/p>\n<p>En 1974, continuando con esta pol\u00edtica antimarxista de colaboraci\u00f3n de clases, el PCE crea la Junta Democr\u00e1tica, formada adem\u00e1s por el mon\u00e1rquico Calvo Serer, Garc\u00eda Trevijano y otros, \u00a1proponiendo a D. Juan, padre del actual Rey, la presidencia de la Junta Democr\u00e1tica! Ofrecimiento que \u00e9ste rechaz\u00f3 con gran disgusto de Carrillo. A este \u201cpacto por la libertad\u201d se unen el Partido Socialista Popular (PSP) de Tierno Galv\u00e1n y grupos mao\u00edstas como el PTE (Partido de los Trabajadores de Espa\u00f1a). El PSOE, por su parte, organiza en 1975 la \u201cPlataforma de Convergencia Democr\u00e1tica\u201d, que incluye adem\u00e1s a los franquistas reconvertidos Ruiz-Gim\u00e9nez, Dionisio Ridruejo, y otros.  <\/p>\n<p>Esta pol\u00edtica se demostr\u00f3 falsa de principio a fin. En realidad, lo \u00fanico que pod\u00eda conquistar las libertades democr\u00e1ticas era la lucha de la clase obrera que, con sus continuos golpes y su hero\u00edsmo, estaba resquebrajando todo el edificio de la dictadura. Estos \u201cburgueses progresistas\u201d (como Calvo Serer, Gil Robles, Ruiz-Gim\u00e9nez, Garrigues Walker, Fern\u00e1ndez Ord\u00f3\u00f1ez, etc.) hab\u00edan ocupado todos, sin excepci\u00f3n, altos cargos durante la dictadura, en los per\u00edodos m\u00e1s negros de la reacci\u00f3n. Entonces no se habr\u00eda podido encontrar ni un s\u00f3lo sector de la burgues\u00eda que apostara por las libertades democr\u00e1ticas en nuestro pa\u00eds. Si ahora estos elementos se decantaban por la democracia y denunciaban de palabra al r\u00e9gimen era porque ve\u00edan claramente que la continuaci\u00f3n de la dictadura s\u00f3lo pod\u00eda provocar una explosi\u00f3n revolucionaria que dinamitara la propia dominaci\u00f3n de la burgues\u00eda. As\u00ed, entrando en una coalici\u00f3n con el PCE y el PSOE, adquir\u00edan \u201crespetabilidad y prestigio\u201d ante las masas y, sobre todo, forzaban a los dirigentes obreros a que controlaran y pusieran un tope a la lucha de los trabajadores para que no fuera m\u00e1s all\u00e1 de lo que ser\u00eda tolerable para mantener el sistema capitalista. El movimiento obrero, de esta manera, quedaba atado de pies y manos ante los intereses de este sector de la burgues\u00eda.  <\/p>\n<p>Al final, en marzo del 76, se unifican la Junta Democr\u00e1tica y la Plataforma, dando lugar a la \u201cPlatajunta\u201d, a la que tambi\u00e9n se adhieren CCOO y UGT.  <\/p>\n<p>El papel de Juan Carlos en todo este proceso fue el de servir de herramienta para estos planes de la burgues\u00eda, al mismo tiempo que, subjetivamente, defend\u00eda sus propios privilegios din\u00e1sticos (materialmente muy sustanciosos) para no ser arrollado por la ola revolucionaria.  <\/p>\n<p>Precisamente, la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo enfocar las tareas revolucionarias a la muerte del dictador y qu\u00e9 camino hab\u00eda que seguir suscit\u00f3 un debate muy intenso entre los activistas del movimiento obrero.  <\/p>\n<p>La direcci\u00f3n de las Juventudes Socialistas que, a diferencia de la direcci\u00f3n del partido, manten\u00eda una posici\u00f3n marxista sobre las tareas de la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola, fue obligada a dimitir a finales de 1975, quedando en minor\u00eda en el Congreso celebrado en diciembre de ese a\u00f1o, donde defendieron un documento, \u201cDesde la dictadura franquista hacia la revoluci\u00f3n socialista\u201d, que fue publicado en enero del 76, y en el que se planteaban las cuestiones fundamentales que hemos expuesto m\u00e1s arriba y que tuvieron una amplia aceptaci\u00f3n entre la base de las Juventudes.  <\/p>\n<p>Los dirigentes de las JJSS iniciaron el trabajo de agrupar a los mejores activistas y ganar a la militancia para las ideas del marxismo. Editaron durante a\u00f1os el peri\u00f3dico obrero \u201cNuevo Claridad\u201d, portavoz de la izquierda marxista de las JJSS, del PSOE y de la UGT. Cuando la direcci\u00f3n socialdem\u00f3crata procedi\u00f3 a la expulsi\u00f3n sistem\u00e1tica de los marxistas de las Juventudes -que en la pr\u00e1ctica fueron disueltas-, del PSOE y tambi\u00e9n de la UGT, la corriente marxista sigui\u00f3 su tarea de agrupar a los militantes socialistas y comunistas en la defensa de este programa. En 1989, el peri\u00f3dico cambi\u00f3 su nombre por el de \u201cEl Militante\u201d.  <\/p>\n<p>A principios de diciembre, el Rey decreta una amnist\u00eda muy limitada. Apenas cien presos pol\u00edticos son liberados, entre ellos los dirigentes de CCOO encarcelados por el \u201cproceso 1.001\u201d, pero el n\u00famero de presos pol\u00edticos en las c\u00e1rceles superaba los 2.000. Se suceden durante el mes de diciembre diversas manifestaciones exigiendo la amnist\u00eda total, que son reprimidas por los \u201cgrises\u201d (nombre dado a la polic\u00eda por el color de su uniforme).  <\/p>\n<p>El primer Gobierno de la monarqu\u00eda estaba presidido por Arias Navarro (llamado \u201cel carnicerito de M\u00e1laga\u201d, por el papel que jug\u00f3 en esta ciudad en la represi\u00f3n posterior a la Guerra Civil), \u00faltimo Jefe de Gobierno de Franco. En este Gobierno podemos encontrar, adem\u00e1s de Su\u00e1rez, a personajes completamente comprometidos con la dictadura y que actualmente son aut\u00e9nticos prohombres del PP: Fraga, Mart\u00edn Villa, Calvo-Sotelo, etc. Al estar representadas en el Gobierno las dos facciones del r\u00e9gimen, los \u201cduros\u201d y los \u201cblandos\u201d, fueron constantes las pol\u00e9micas y divisiones entre ellos sobre el contenido y la forma de llevar la \u201creforma\u201d, lo que era un fiel reflejo de la situaci\u00f3n que se respiraba entre la clase dominante. Elaboraron varios proyectos de \u201creforma pol\u00edtica\u201d, a cual m\u00e1s reaccionario, que salvaguardaban lo esencial del viejo r\u00e9gimen.  <\/p>\n<p>Se abre una situaci\u00f3n prerrevolucionaria  <\/p>\n<p>En los primeros meses de 1976, reci\u00e9n muerto el dictador, las luchas de los trabajadores tomaron un impulso irresistible. Madrid se pone a la cabeza en las movilizaciones obreras durante todo el mes le enero, a la que luego siguen el resto de las zonas del Estado, llegando la lucha al punto culminante en todo el Pa\u00eds Vasco durante el mes de marzo.  <\/p>\n<p>Ya a principios de diciembre de 1975, 25.000 obreros metal\u00fargicos de Madrid se hab\u00edan declarado en huelga y las minas asturianas estaban paralizadas. A comienzos de enero estalla la huelga en el Metro de Madrid. Le siguen las huelgas en Correos y Telef\u00f3nica. Despu\u00e9s Renfe, taxis y cientos de empresas del cintur\u00f3n industrial de Madrid se ponen en huelga, y el Gobierno se ve obligado a militarizar el Metro y Correos. Solamente en las huelgas del mes de enero en todo el Estado se perdieron 21 millones de horas de trabajo.  <\/p>\n<p>Algunas de las empresas m\u00e1s importantes del pa\u00eds, como Ensidesa, Hunosa, Standard El\u00e9ctrica, Motor Ib\u00e9rica, etc., estuvieron en huelga durante meses.  <\/p>\n<p>La lucha lleg\u00f3 a su punto m\u00e1s intenso en Vitoria, a comienzos del mes de marzo. Dada la enorme trascendencia que tuvo esta heroica lucha en el conjunto del Estado, y en el seno del propio Gobierno, merece la pena que nos detengamos a describirla brevemente.  <\/p>\n<p>La huelga se inici\u00f3 a comienzos de enero en varias f\u00e1bricas, previa elaboraci\u00f3n de una plataforma reivindicativa aprobada en asambleas de trabajadores, cuyos puntos m\u00e1s importantes eran: suba salarial lineal de 5.000 pesetas para romper los topes salariales impuestos por el Gobierno, jornada de 40 horas semanales y jubilaci\u00f3n a los 60 a\u00f1os con el 100% del salario. A continuaci\u00f3n se eligieron Comisiones Representativas en cada f\u00e1brica, formadas por los trabajadores m\u00e1s luchadores, para coordinar las luchas y negociar con la patronal. Estas Comisiones Representativas ten\u00edan que responder en todo momento ante las asambleas y sus miembros eran elegibles y revocables en cualquier momento.  <\/p>\n<p>La huelga se extiende a las f\u00e1bricas m\u00e1s importantes de Vitoria, y el paro es total. Se celebran asambleas diarias en cada f\u00e1brica para valorar la lucha. Se crea un Comit\u00e9 Central de Huelga de toda Vitoria formado por representantes de todas las f\u00e1bricas en lucha. Se lanza un bolet\u00edn diario del comit\u00e9 de huelga donde se informa al conjunto de los trabajadores y de la poblaci\u00f3n de la marcha de la lucha. Se organizan Cajas de Resistencia para sufragar los gastos que ocasiona la movilizaci\u00f3n y para ayudar a los compa\u00f1eros con dificultades econ\u00f3micas.  <\/p>\n<p>Para evitar el aislamiento de las luchas del conjunto de la poblaci\u00f3n, se organizan asambleas en los barrios obreros y en lo institutos, donde se eligen comit\u00e9s de apoyo a la lucha, que tambi\u00e9n se integran en el Comit\u00e9 Central de Huelga de Vitoria. Para el d\u00eda 3 de marzo, despu\u00e9s de 54 d\u00edas ininterrumpidos de huelga, es convocada una nueva huelga general en toda Vitoria. La huelga es total, m\u00e1s de 5.000 personas asisten a la asamblea general convocada en la Iglesia de San Francisco. La polic\u00eda carga contra la multitud disparando balas de plomo. Mueren tres obreros y m\u00e1s de cien son heridos. Dos obreros m\u00e1s mueren m\u00e1s tarde en el hospital. Al tener conocimiento de estos asesinatos se desata la furia de los trabajadores, que montan barricadas y los disturbios duran hasta la noche. El ambiente es tal que hasta los soldados que ha enviado el Gobierno para sofocar la lucha, y muchos polic\u00edas, se niegan a retirar las barricadas. El d\u00eda del funeral, el 5 de marzo, 100.000 trabajadores y sus familias acompa\u00f1an los cad\u00e1veres de los trabajadores asesinados por las calles de Vitoria. Los verdugos de estos trabajadores tienen nombres y apellidos, y permanecen grabados en la conciencia de miles de obreros vitorianos: Manuel Fraga, ministro de Gobernaci\u00f3n (actual Ministerio del Interior), y Adolfo Su\u00e1rez, quien lo sustituye por encontrarse fuera del pa\u00eds. La huelga acaba el d\u00eda 16, cuando la patronal acepta casi todos los puntos de la plataforma reivindicativa. La victoria de los trabajadores es evidente, pero tiene un sabor amargo.  <\/p>\n<p>Los sucesos de Vitoria tienen un efecto el\u00e9ctrico sobre la conciencia de centenares de miles de trabajadores de todo el Estado. Se convocan huelgas y manifestaciones espont\u00e1neas en diferentes partes del pa\u00eds. El d\u00eda 5 muere asesinado por la polic\u00eda un obrero de Duro Felguera en Tarragona. Otro trabajador es asesinado en Elda (Alicante). En todas partes se espera la convocatoria de una huelga general. Sin embargo, los dirigentes de CCOO llaman a la calma y no convocan nada. S\u00f3lo en el Pa\u00eds Vasco, el d\u00eda 8 de marzo, se convoca la huelga general y 500.000 trabajadores responden como un solo hombre en solidaridad con los obreros de Vitoria. En Basauri (Vizcaya), un joven obrero de 18 a\u00f1os muere de un balazo en la cabeza a manos de la polic\u00eda.  <\/p>\n<p>Era el momento de incrementar la lucha. La situaci\u00f3n era claramente prerrevolucionaria en el Estado espa\u00f1ol. Las condiciones objetivas cl\u00e1sicas para la revoluci\u00f3n socialista estaban dadas. El hero\u00edsmo que demostraban los trabajadores en cada huelga, en cada manifestaci\u00f3n, indicaba que estaban dispuestos a luchar hasta el final. La peque\u00f1a burgues\u00eda, los peque\u00f1os campesinos, peque\u00f1os comerciantes, los estudiantes de Universidad, aut\u00f3nomos, etc., miraban cada d\u00eda con m\u00e1s simpat\u00eda la lucha de los trabajadores y, en muchos casos, se un\u00edan a ella. La burgues\u00eda era presa del p\u00e1nico y estaba desmoralizada y dividida, completamente aislada de la mayor\u00eda de la sociedad.  <\/p>\n<p>Los trabajadores sab\u00edan muy bien lo que no quer\u00edan: la represi\u00f3n, la falta de libertades democr\u00e1ticas, el abuso de los patrones, la carest\u00eda de la vida, etc. Por otro lado, aspiraban a una sociedad libre, igualitaria y solidaria donde se pudiera vivir dignamente. Pero la inmensa mayor\u00eda carec\u00eda de un programa y una visi\u00f3n clara y definida de c\u00f3mo conseguirla y c\u00f3mo construirla. Para eso hac\u00eda falta la existencia de un partido y una direcci\u00f3n revolucionaria que orientara a los trabajadores, lo que los marxistas llamamos el factor subjetivo, que liderara la lucha ligando las reivindicaciones democr\u00e1ticas y laborales m\u00e1s inmediatas y sentidas de las masas, con las necesidad de la lucha por el socialismo mediante la expropiaci\u00f3n de los banqueros, monopolistas y terratenientes.  <\/p>\n<p>Es una falacia total, y no comprender en absoluto el proceso de toma de conciencia de la clase obrera, el pensar que el 100% de los trabajadores puedan, por s\u00ed solos y al mismo tiempo, alcanzar un grado de madurez pol\u00edtica tal que llegue a conclusiones revolucionarias perfectamente definidas y acabadas, y que puedan improvisar espont\u00e1neamente las consignas, la t\u00e1ctica, y un programa concreto para iniciar la transici\u00f3n del capitalismo a la sociedad socialista. Y todo esto, en todas y cada una de las zonas del Estado, y en todos y cada uno de los diferentes sectores de la clase. Como explic\u00f3 Trotsky mil veces, no hay ni puede haber tal grado de madurez en la clase obrera bajo el capitalismo. Es precisamente esto lo que justifica la existencia del partido revolucionario. La tarea del partido revolucionario es ayudar a la mayor\u00eda de los trabajadores a sacar las \u00faltimas conclusiones de sus experiencias revolucionarias, ofreciendo un programa, una estrategia y una t\u00e1ctica correctas que sean asumidos y comprendidos por el conjunto de la clase obrera. Es para esto, precisamente, para lo que fueron creados el PSOE y el PCE en el Estado espa\u00f1ol. Lo que diferencia una situaci\u00f3n prerrevolucionaria de otra claramente revolucionaria, es que en esta \u00faltima los trabajadores dan un paso m\u00e1s en la lucha y comienzan a organizar sus propios \u00f3rganos de poder obrero, opuestos al poder burgu\u00e9s. Los s\u00f3viets o Consejos Obreros, aunque inicialmente nacen como \u00f3rganos de coordinaci\u00f3n y de direcci\u00f3n de las luchas, terminan asumiendo tareas que cuestionan el poder de la burgues\u00eda: control obrero en las f\u00e1bricas, el orden p\u00fablico, distribuci\u00f3n de v\u00edveres, el transporte. etc.; y los trabajadores comienzan a sacar la conclusi\u00f3n de que hay que sustituir el poder formal de la burgues\u00eda por este naciente poder obrero hasta eliminarlo completamente, para poder iniciar la expropiaci\u00f3n de los capitalistas.  <\/p>\n<p>Precisamente en Vitoria, como en otros sitios, la clase obrera hab\u00eda ya improvisado embriones de Consejos Obreros, las Comisiones Representativas en cada f\u00e1brica, que nacieron como \u00f3rganos de coordinaci\u00f3n de las luchas y que se unificaron en un solo Comit\u00e9 Central de Huelga, dando participaci\u00f3n en el mismo a las mujeres, estudiantes, peque\u00f1os comerciantes. Es decir, aunque la mayor\u00eda de los trabajadores de Vitoria no fuera consciente de ello, hab\u00edan organizado un aut\u00e9ntico parlamento obrero que representaba a la mayor\u00eda social de la ciudad, y bajo la direcci\u00f3n de la clase obrera en lucha. De ah\u00ed a comenzar a organizar la sociedad, convirti\u00e9ndose en el aut\u00e9ntico centro de poder opuesto a la burgues\u00eda, hab\u00eda solamente un paso.  <\/p>\n<p>Si esta experiencia de Vitoria se hubiera generalizado a todas las empresas del pa\u00eds, y hab\u00eda suficientes condiciones para haberlo hecho, unific\u00e1ndose en comit\u00e9s centrales de huelga a nivel de cada localidad, comarca, provincia, regi\u00f3n y, finalmente, a nivel de todo el Estado, el conjunto de la clase obrera espa\u00f1ola, y la inmensa mayor\u00eda de las masas de la peque\u00f1a burgues\u00eda, habr\u00edan seguido hasta el final a este organismo que representaba el nuevo poder obrero en la sociedad.  <\/p>\n<p>A pesar de toda la propaganda vertida, el ej\u00e9rcito estaba descompuesto por dentro, como ya se\u00f1alamos antes. Los soldados, que eran hijos de trabajadores y campesinos, se hubieran negado a disparar contra sus padres y hermanos como ocurri\u00f3 en Vitoria. Los efectivos de la polic\u00eda hubieran sido impotentes para reprimir a millones de obreros que salieran a la lucha unida y coordinadamente, y habr\u00edan sido desarmados por los propios trabajadores.  <\/p>\n<p>El drama para la clase trabajadora es que los dirigentes de los partidos y sindicatos obreros que entonces ten\u00edan la responsabilidad, la confianza y la autoridad suficientes sobre los trabajadores, no estuvieron a la altura de las circunstancias. Habiendo renegado del marxismo en la pr\u00e1ctica d\u00e9cadas atr\u00e1s, no ten\u00edan confianza en la revoluci\u00f3n ni en la capacidad revolucionaria de las masas para transformar la sociedad. Particular responsabilidad le cabe a la direcci\u00f3n del PCE por ser en aquellos momentos la organizaci\u00f3n con m\u00e1s influencia dentro del movimiento obrero.  <\/p>\n<p>Un ejemplo de que amplios sectores de la burgues\u00eda espa\u00f1ola no ten\u00edan apenas esperanza en el mantenimiento del capitalismo en Espa\u00f1a en aquellos momentos, lo demuestra el propio Areilza, entonces ministro de Gobierno, quien escrib\u00eda en su diario: \u00abO acabamos en golpe de Estado de la derecha. O la marea revolucionaria acaba con todo\u00bb (\u201cMemorias de la Transici\u00f3n\u201d, El Pa\u00eds, p\u00e1g. 81).  <\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n prerrevolucionaria se mantuvo hasta el a\u00f1o 1977, y no faltaron ocasiones para la toma del poder por parte de la clase trabajadora en el Estado espa\u00f1ol.  <\/p>\n<p>El Primero de Mayo, d\u00eda internacional de la lucha de la clase obrera, el Gobierno prohibi\u00f3 cualquier tipo de manifestaci\u00f3n. A pesar de la represi\u00f3n policial, y de la mala convocatoria de las manifestaciones, en todas las ciudades y pueblos importantes hubo manifestaciones y marchas que arrastraron miles y miles de trabajadores.  <\/p>\n<p>Poco antes, durante el mes de abril, la UGT pudo celebrar su primer Congreso desde los a\u00f1os 30. A pesar de que la UGT era una organizaci\u00f3n ilegal, el Gobierno tuvo que tolerarlo. Uno de los acuerdos adoptados fue el de proponer a CCOO y USO formar una Coordinadora Obrera para concretar la unidad de acci\u00f3n en las luchas. Dicha coordinadora ya se hab\u00eda formado en Vizcaya, entre estas tres organizaciones, con el nombre de Coordinadora de Organizaciones Sindicales (COS), y pronto se generalizar\u00eda al resto del Estado, adoptando ese mismo nombre.  <\/p>\n<p>Las huelgas se suced\u00edan sin interrupci\u00f3n, afectando a pr\u00e1cticamente todos los sectores de la clase obrera espa\u00f1ola: metal, construcci\u00f3n, transportes, jornaleros andaluces, maestros y profesores de Instituto, sanidad, pescadores en Almer\u00eda, etc. Durante el mes de junio, nuevamente todo el cintur\u00f3n industrial de Madrid hab\u00eda estado en lucha.  <\/p>\n<p>La represi\u00f3n policial continuaba, auxiliada en muchas ocasiones por las bandas fascistas organizadas desde el propio aparato del Estado.  <\/p>\n<p>En el mes de mayo tienen lugar los sucesos de Montejurra (Navarra). El 9 de mayo, los carlistas de Carlos Hugo (escisi\u00f3n de car\u00e1cter izquierdista de los antiguos requet\u00e9s fascistas) organizaban su concentraci\u00f3n anual en este monte navarro, a la que tambi\u00e9n acud\u00edan diversos grupos de izquierda. Ese d\u00eda, bandas fascistas disuelven la concentraci\u00f3n de 3.000 personas a tiro limpio, matando a dos de ellas, una de las cuales era un obrero de Estella. Los asesinos nunca fueron juzgados y despu\u00e9s se supo que fueron financiados por miembros del propio Gobierno. Tambi\u00e9n Fraga era, en esos momentos, el ministro de Gobernaci\u00f3n. La indignaci\u00f3n por estos hechos en todo el Estado fue enorme.  <\/p>\n<p>La burgues\u00eda era perfectamente consciente de que la utilizaci\u00f3n del l\u00e1tigo para contener el movimiento (Vitoria, Montejurra, etc) era como arrojar m\u00e1s gasolina sobre el fuego social, por lo que se decidi\u00f3 finalmente a echar a los elementos m\u00e1s est\u00fapidos y reaccionarios del Gobierno, como Arias Navarro y otros, y apostar exclusivamente por un Gobierno de \u201creformistas\u201d. Aparec\u00eda as\u00ed, por primera vez en la escena, el \u201csuperhombre\u201d Su\u00e1rez como nuevo presidente del Gobierno, en julio de 1976.  <\/p>\n<p>El primer Gobierno de Su\u00e1rez y la Reforma Pol\u00edtica  <\/p>\n<p>El nuevo Gobierno, bajo la direcci\u00f3n de Su\u00e1rez, decidi\u00f3 entrar de lleno en negociaciones con la oposici\u00f3n para asegurarse el apoyo de los l\u00edderes obreros a los planes de la burgues\u00eda.  <\/p>\n<p>Mientras tanto, la petici\u00f3n de los derechos democr\u00e1ticos de las nacionalidades hist\u00f3ricas conducen tambi\u00e9n a importantes manifestaciones, donde las organizaciones obreras juegan un papel muy importante. En Catalu\u00f1a, el 11 de septiembre (la Diada) cerca de un mill\u00f3n de personas se manifestaron en Barcelona por este motivo. Movilizaciones similares se dieron en Euskadi y otros sitios. <\/p>\n<p>En los \u00faltimos meses del a\u00f1o, las manifestaciones exigiendo la amnist\u00eda total de los presos pol\u00edticos son constantes. En septiembre la polic\u00eda y los fascistas asesinan en las manifestaciones a tres personas: en Hondarribia, Madrid y Tenerife. Esta \u00faltima ciudad queda paralizada por una huelga general total. En el Pa\u00eds Vasco se suceden las asambleas, manifestaciones y huelgas en protesta por los asesinatos y exigiendo la amnist\u00eda de los detenidos por motivos pol\u00edticos. S\u00f3lo entre Vizcaya y Guip\u00fazcoa paran m\u00e1s de 250.000 trabajadores. En Euskadi, que figuraba a la cabeza de las luchas obreras en todo el Estado, se convocaron dos huelgas generales en septiembre. A finales de 1976 la monarqu\u00eda juancarlista pod\u00eda celebrar su primer aniversario con m\u00e1s de treinta trabajadores y j\u00f3venes asesinados por la polic\u00eda, la Guardia Civil y las bandas fascistas; adem\u00e1s de cientos de heridos (algunos de ellos muy graves) y miles de detenidos.  <\/p>\n<p>El 12 de noviembre la COS convoca una huelga general en todo el Estado para protestar por las medidas econ\u00f3micas del Gobierno, que planteaban topes salariales y m\u00e1s facilidades para el despido. A pesar de la mala preparaci\u00f3n y organizaci\u00f3n de esta movilizaci\u00f3n (fue convocada un viernes y la escasa propaganda lleg\u00f3 a la base pocos d\u00edas antes o incluso el mismo d\u00eda) pararon m\u00e1s de dos millones de trabajadores, lo que representaba la mayor movilizaci\u00f3n obrera desde los tiempos de la Rep\u00fablica. Algunas semanas antes, los conductores de la EMT (autobuses urbanos) de Madrid hab\u00edan estado ocho d\u00edas en huelga, y a finales de noviembre se declaran en huelga los trabajadores de la ense\u00f1anza.  <\/p>\n<p>Para el mes de diciembre, el Gobierno de Su\u00e1rez convocaba el \u201cRefer\u00e9ndum para la Reforma Pol\u00edtica\u201d, donde se propon\u00edan una serie de reformas muy limitadas, y que es boicoteado por las organizaciones obreras. Con este refer\u00e9ndum, celebrado sin ning\u00fan tipo de garant\u00edas democr\u00e1ticas al estar declaradas ilegales las organizaciones obreras, sin poder celebrar m\u00edtines p\u00fablicos ni acceder a los medios de comunicaci\u00f3n, el Gobierno buscaba una legitimidad que no ten\u00eda en la calle. Los miembros del b\u00fanker (los franquistas m\u00e1s recalcitrantes) ped\u00edan el voto NO para evitar cualquier tipo de apertura, y el Gobierno el SI bajo el eslogan: \u00abSi quieres la democracia VOTA\u00bb. En estas condiciones era normal que el refer\u00e9ndum fuera aprobado. No obstante, varios millones de trabajadores, fundamentalmente de los centros industriales del pa\u00eds, se abstuvieron; y los del b\u00fanker apenas juntaron el 2,6% de los votos.  <\/p>\n<p>En diciembre, se celebr\u00f3 de manera semitolerada el XXVII Congreso del PSOE, como ya indicamos anteriormente. Pero, a pesar de las resoluciones de car\u00e1cter radical que se aprobaron, en la pr\u00e1ctica se evidenciaba ya el comienzo del giro a la derecha que iba a iniciar la direcci\u00f3n del partido, lo que reflejaba el miedo a que las posturas del genuino marxismo alcanzaran una influencia importante entre la base cuando el PSOE fuera legalizado.  <\/p>\n<p>Es en esos momentos cuando la direcci\u00f3n del partido, bajo la presi\u00f3n de la socialdemocracia internacional, decide iniciar la caza de brujas dentro del partido para acabar con el ala marxista. As\u00ed, en enero de 1977 disuelve el PSOE y las Juventudes Socialistas de \u00c1lava, donde las posturas del marxismo ten\u00edan mayor fuerza. En los meses siguientes son disueltas las Juventudes Socialistas de Navarra, Sevilla, Cartagena, Madrid, M\u00e1laga y otras, en la mayor\u00eda de las cuales los marxistas, identificados con las ideas del peri\u00f3dico \u201cNuevo Claridad\u201d (actualmente \u201cEl Militante\u201d), eran los dirigentes de las mismas. A lo largo del a\u00f1o 77 y hasta el 79, sin interrupci\u00f3n, son expulsados del partido burocr\u00e1ticamente centenares de militantes, una gran parte de ellos por identificarse con el peri\u00f3dico \u201cNuevo Claridad\u201d, cuya venta fue prohibida en el interior de las agrupaciones. <\/p>\n<p>La consecuencia de estos ataques burocr\u00e1ticos fue, en la pr\u00e1ctica, la desarticulaci\u00f3n y destrucci\u00f3n de las Juventudes Socialistas, adem\u00e1s de la de decenas de agrupaciones del partido en todo el pa\u00eds.  <\/p>\n<p>La matanza de Atocha  <\/p>\n<p>El aparato del Estado hab\u00eda adquirido una cierta independencia en su actuaci\u00f3n durante el franquismo con respecto a la burgues\u00eda, lo que demostraba la debilidad de esta \u00faltima. Esto llevaba a los sectores abiertamente fascistas a realizar determinadas acciones que no siempre se correspond\u00edan con las necesidades, los intereses y la prudencia que la burgues\u00eda espa\u00f1ola precisaba en cada momento. Para la burgues\u00eda, una vez que hab\u00eda llegado a un acuerdo con los dirigentes obreros, un golpe sangriento de los fascistas no pod\u00eda sino provocar las iras de las masas y eso pod\u00eda \u201cestropearlo\u201d todo. El problema para la burgues\u00eda es que no pod\u00eda prescindir de este aparato porque lo necesitaba intacto para mantener a raya a la clase obrera, ante cualquier eventualidad. S\u00f3lo un Gobierno de los partidos obreros podr\u00eda limpiar de fascistas y reaccionarios la polic\u00eda, la Guardia Civil y el ej\u00e9rcito.  <\/p>\n<p>A comienzos de enero del 1977, un sector del aparato del Estado, en complicidad con las organizaciones y bandas fascistas Fuerza Nueva y Guerrilleros de Cristo Rey, deciden pasar a la acci\u00f3n de manera organizada mediante una campa\u00f1a de asesinatos para crear un clima de terror entre los trabajadores y as\u00ed justificar un golpe de Estado de los militares.  <\/p>\n<p>El d\u00eda 23 de enero, el conocido fascista argentino Jorge Cesarski asesina por la espalda de un disparo al estudiante madrile\u00f1o Arturo Ruiz, en una manifestaci\u00f3n pro amnist\u00eda. Ese mismo d\u00eda, los GRAPO secuestran al teniente general Emilio Villaescusa. Al d\u00eda siguiente se convoca otra manifestaci\u00f3n en protesta por el asesinato de Arturo Ruiz, y cae asesinada por la polic\u00eda la tambi\u00e9n estudiante M\u00aa Luz N\u00e1jera. Mientras tanto, bandas fascistas recorr\u00edan Madrid provocando y atemorizando a la gente en la calle.  <\/p>\n<p>Ese mismo d\u00eda, por la noche, varios pistoleros fascistas asesinan a sangre fr\u00eda a cinco abogados laboralistas de CCOO en su despacho de la calle Atocha de Madrid. La tensi\u00f3n entre las masas, que crec\u00eda por momentos despu\u00e9s de conocerse los dos primeros asesinatos, amenazaba con desbordarse abiertamente cuando se conoci\u00f3 este \u00faltimo crimen. La burgues\u00eda y el Gobierno estaban muertos de p\u00e1nico ante la posible reacci\u00f3n de las masas.  <\/p>\n<p>Todo el mundo estaba pendiente de la convocatoria de una huelga general, mientras que la indignaci\u00f3n y la rabia amenazaban con estallar en cualquier momento. Los \u00fanicos que pod\u00edan frenar a las masas eran los dirigentes del PCE y en menor medida los del PSOE, por su menor influencia esos momentos. En lugar de llamar a la huelga general, pidieron calma. Carrillo declaraba a la prensa que \u00abhab\u00eda que apoyar al gobierno\u00bb y que \u00abno hay que responder a la provocaci\u00f3n\u00bb. Hicieron lo indecible para desactivar cualquier tipo de protesta, y lo consiguieron. A pesar de todo, m\u00e1s de 300.000 trabajadores se declararon en huelga en Madrid el d\u00eda 26, coincidiendo con el entierro de las v\u00edctimas. Hubo paros tambi\u00e9n importantes en Euskadi y manifestaciones.  <\/p>\n<p>El PCE despleg\u00f3 un formidable servicio de orden, formado por varios miles de militant<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 20 de Noviembre de 1975 la muerte de Francisco Franco abri\u00f3 la puerta al final de la brutal dictadura que sojuzg\u00f3 a los trabajadores espa\u00f1oles durante casi cuarenta a\u00f1os. 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