{"id":1530,"date":"2006-01-10T00:00:00","date_gmt":"2006-01-10T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luchadeclases.org.ve\/wp_temp\/?p=1530"},"modified":"2006-01-10T00:00:00","modified_gmt":"2006-01-10T00:00:00","slug":"fro-y-la-revolucirancesa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/luchadeclases.com\/?p=1530","title":{"rendered":"F\u00edgaro y la Revoluci\u00f3n Francesa"},"content":{"rendered":"<p>El a\u00f1o 2006 marca el 250 aniversario del nacimiento de una de las m\u00e1s grandes figuras de la m\u00fasica y un revolucionario en muchos sentidos. Wolfgang Johannes Chrisostomus Amadeus Mozart naci\u00f3 el 27 de enero de 1756, en Salzburgo, Austria. Publicamos a <!--more-->  <b>Nota:<\/b> El a\u00f1o 2006 marca el 250 aniversario del nacimiento de una de las m\u00e1s grandes figuras de la m\u00fasica y un revolucionario en muchos sentidos. Wolfgang Johannes Chrisostomus Amadeus Mozart naci\u00f3 el 27 de enero de 1756, en Salzburgo, Austria. Publicamos a continuaci\u00f3n la traducci\u00f3n al castellano de este art\u00edculo, escrito por Alan Woods en el a\u00f1o 2001.  <\/p>\n<p><\/p>\n<hr>\n<p>Wolfgang Amadeus Mozart est\u00e1 considerado por muchos como el mejor m\u00fasico de todos los tiempos. Fue un revolucionario en muchos sentidos. Una de sus principales conquistas fue en el terreno de la \u00f3pera. Antes de Mozart la \u00f3pera estaba considerada un arte exclusivo de las clases superiores. Pero no s\u00f3lo por qui\u00e9n asist\u00eda a su representaci\u00f3n, tambi\u00e9n por sus dramatis personae -los personajes que salen a escena- y en especial por los protagonistas. Con Las bodas de F\u00edgaro (Le Nozze di F\u00edgaro, su t\u00edtulo original en italiano) todo esto cambia. Esta es la historia de un criado que se revela contra su patr\u00f3n y es m\u00e1s listo que su maestro. <\/p>\n<p>El mismo punto de partida de esta \u00f3pera es subversivo. El autor de la obra, Beaumarchais, representaba a la aristocracia como tipos degenerados, lujuriosos y depravados, algo que en su tiempo era considerado peligrosamente revolucionario. En uno de sus personajes centrales, el sirviente F\u00edgaro, se atreve a afirmar que \u00e9l es tan bueno como su maestro. En los a\u00f1os previos a la Revoluci\u00f3n Francesa, esto era algo completamente subversivo. Tan peligroso era que Luis XVI fue el primero que intent\u00f3 prohibir la obra. Al final fue puesta en escena, su primera representaci\u00f3n en Par\u00eds provoc\u00f3 un tumulto en el que tres personas murieron pisoteadas por la multitud. Este peque\u00f1o incidente es una se\u00f1al evidente del fermento que se estaba produciendo en la sociedad francesa de la \u00e9poca. S\u00f3lo cinco a\u00f1os despu\u00e9s La Bastilla fue asaltada. Muchos de aquellos ricos patrocinadores de las artes que estuvieron presentes en la primera representaci\u00f3n de la obra de Beaumarchais, y que rieron y abuchearon seg\u00fan sus preferencias art\u00edsticas o pol\u00edticas, acabaron en la guillotina. Este es el destino hist\u00f3rico de una obra que Napole\u00f3n despu\u00e9s describi\u00f3 como \u00abla revoluci\u00f3n en acci\u00f3n\u00bb. <\/p>\n<p>Por supuesto, siempre existe el peligro de leer demasiado en las obras escritas en los a\u00f1os que llevaron a la Revoluci\u00f3n Francesa o cualquier acontecimiento similar. Pero las implicaciones son seguramente demasiado evidentes para ser producto de la simple casualidad. Un gran artista, incluso cuando \u00e9l o ella comprende poco de pol\u00edtica, algunas veces es capaz de percibir y sentir un ambiente determinado que se est\u00e1 desarrollando en la sociedad, y darle una expresi\u00f3n m\u00e1s profunda y sincera, incluso antes de que los protagonistas del proceso hist\u00f3rico la expresen conscientemente. Por su parte, Mozart no era un revolucionario en el sentido pol\u00edtico. Pero s\u00ed fue un hijo de su tiempo, un producto de la Ilustraci\u00f3n que fue capaz de reflejar perfectamente en su arte el clima general de la \u00e9poca en la que vivi\u00f3. Cay\u00f3 preso del esp\u00edritu de rebeld\u00eda que se adaptaba perfectamente a su temperamento. Esto a su vez no fue casualidad sino que emanaba de su experiencia personal en la vida que le dej\u00f3 un profundo odio hacia la injusticia y una simpat\u00eda por el desvalido, luchando por sus derechos, por la libertad o por la simple dignidad humana. <\/p>\n<p>Cuando viv\u00eda en Viena a finales del siglo XVIII, Mozart era consciente de la naturaleza del feudalismo y el car\u00e1cter de la aristocracia gobernante. Apenas era consciente del mensaje revolucionario de la obra de Beaumarchais, que fue prohibida por Jos\u00e9 II, primo de Maria Antonieta. Jos\u00e9 estaba considerado un monarca relativamente progresista para su \u00e9poca (al estilo de Federico el Grande de Prusia y Catalina la Grande de Rusia). Aboli\u00f3 la servidumbre en sus tierras, introdujo (relativamente) el derecho a la libertad de expresi\u00f3n e incluso intent\u00f3 eliminar los privilegios de la nobleza. Era algo habitual ver a los arist\u00f3cratas barrer las calles de Viena como castigo por haber cometido transgresiones menores. Tambi\u00e9n interfiri\u00f3 en los aspectos m\u00e1s triviales de la vida cotidiana, como cuando aprob\u00f3 una ley prohibiendo a la mujer utilizar cors\u00e9s en acontecimientos p\u00fablicos. <\/p>\n<p>Mozart hab\u00eda intentado democratizar la \u00f3pera al escribir, no en italiano, sino en alem\u00e1n (Die Entf\u00fcrung aus dem Serail). Pero la influencia del italiano era tan grande (la \u00f3pera c\u00f3mica italiana estaba entonces de moda) que decidi\u00f3 escribir su nueva \u00f3pera en italiano (el idioma original del libreto era el franc\u00e9s). La obra maestra de Beaumarchais, El barbero de Sevilla, ya hab\u00eda sido convertida en una \u00f3pera (italiana) y hac\u00eda furor. Mozart decidi\u00f3 seguir con una obra que bien podr\u00eda haberse llamado \u00abF\u00edgaro golpea de nuevo\u00bb. <\/p>\n<p>La elecci\u00f3n del libretista por parte de Mozart no fue inusual: Lorenzo da Ponte era un librepensador y un libertino, amigo de Casanova. Pero no era un libretista experimentado. Pero termin\u00f3 un extraordinario libreto en s\u00f3lo seis semanas. Da Ponte no s\u00f3lo consigui\u00f3 mantener toda la fuerza pol\u00edtica del original, consigui\u00f3 enriquecer a los personajes. El esp\u00edritu de la obra queda expresado en las primeras notas de la obertura -un trabajo burbujeante sobre la vida y la energ\u00eda. Los cambios vivos en los pensamientos y sentimientos de los personajes se pueden ver con gran seguridad en la m\u00fasica. En un recurso novel\u00edstico, entramos directamente en la acci\u00f3n en el escenario abierto. Aqu\u00ed por primera vez desembocamos en la presencia, no de dioses o diosas, o h\u00e9roes cl\u00e1sicos, ninfas o pastores, sino de hombres y mujeres normales: sirvientes dom\u00e9sticos. Entramos en sus casas y vemos como viven, como piensan y sienten. Era la primera vez que estas cosas se representaban en un escenario. <\/p>\n<p>En la primera escena F\u00edgaro toma las medidas de una cama. Esto ya introduce el tema central, ya que la cama en consideraci\u00f3n es el lecho matrimonial de F\u00edgaro. El tema es el sexo. El significado es que el Conde intenta ejercer su derecho feudal de pernada: el derecho de la primera noche. Y F\u00edgaro est\u00e1 decidido a impedirlo. Aqu\u00ed el derecho del amo choca directamente con el derecho del sirviente. Es un conflicto de voluntades en el que gana, finalmente, el sirviente. Aqu\u00ed se desaf\u00eda el poder arbitrario de la aristocracia feudal. F\u00edgaro desaf\u00eda al Conde en la famosa aria Se voul ballare, Signor Contino (Si quiere bailar se\u00f1or condesito) del primer acto, que se puede traducir de la siguiente forma: <\/p>\n<p>\u00abSi quiere bailar, se\u00f1or Condesito, <br \/>la guitarrita le tocar\u00e9. <br \/>Si quiere venir a mi escuela, <br \/>La cabriola le ense\u00f1ar\u00e9\u00bb <\/p>\n<p>El aria aparentemente tiene la forma de una danza cortesana del siglo XVIII: el minueto. Pero la esencia de la m\u00fasica es muy diferente del minueto original. Es una declaraci\u00f3n agresiva, llena de amenazas y desaf\u00edos. Es una declaraci\u00f3n de guerra del sirviente contra su amo. En este contexto, no hay duda donde se encuentran las simpat\u00edas de Mozart. Esta era una sociedad feudal, dominada por los nobles, extendi\u00e9ndose desde los grandes se\u00f1ores de la tierra al peque\u00f1o propietario local, y todos ellos ejerc\u00edan su tiran\u00eda sobre las masas, no s\u00f3lo sobre los campesinos que cultivaban sus tierras. Estos nobles se comportaban como una raza aparte. <\/p>\n<p>El propio Mozart proced\u00eda de la respetable clase media. Era s\u00f3lo otro subalterno de sus pagadores aristocr\u00e1ticos: un tipo superior de sirviente, pero al fin de cuentas, un sirviente. Cuando sirvi\u00f3 para el arzobispo de Salzburgo, Mozart ten\u00eda que comer debajo de las escaleras con los dem\u00e1s criados. Su lugar estaba claramente especificado -sobre los cocineros pero debajo de los ayudas de c\u00e1mara del arzobispo-. Cuando decidi\u00f3 trasladarse a Viena y dejar a los sirvientes del arzobispo, el Conde Arco, uno de los par\u00e1sitos del arzobispo y supuestamente amigo de Mozart, demostr\u00f3 su lealtad al jefe d\u00e1ndole al compositor una patada en las nalgas. Este incidente demuestra gr\u00e1ficamente la relaci\u00f3n entre el artista y los ricos que compraban sus servicios, de la misma forma que uno pod\u00eda comprar un perro de caza caro. Despu\u00e9s de todo, incluso a un perro caro pod\u00eda darle una patada si su amo lo deseaba. La idea del sirviente F\u00edgaro por encima de su amo deb\u00eda ser muy atractiva para Mozart. <\/p>\n<p>En Viena consigui\u00f3 fama y popularidad. En el punto \u00e1lgido de su carrera consigui\u00f3 un cierto grado de comodidad y prestigio. Pero la amenaza de la pobreza y la deuda nunca se alej\u00f3. Mozart necesitaba que F\u00edgaro fuera un \u00e9xito y tuvo suerte de que Jos\u00e9 se lo permitiera. Mozart y Da Ponte eran ambos extra\u00f1os en la camarilla oper\u00edstica de la corte, tan admirablemente representada en Amadeus, la obra de Peter Shaeffer. Los peque\u00f1os bur\u00f3cratas y las mediocridades de la corte hicieron todo lo posible para sabotear la \u00f3pera, pero al final consigui\u00f3 representarla en mayo de 1776. Fue probablemente un elemento del c\u00e1lculo pol\u00edtico en las acciones de Jos\u00e9 permitir que se representara la \u00f3pera de Mozart. En ese momento estaba en conflicto con la nobleza por el pago de los impuestos y otras cuestiones, y se adecuaba a sus prop\u00f3sitos presentar mal a la aristocracia. Al final, fue tan bien recibida por el p\u00fablico de Viena que en la tercera representaci\u00f3n el emperador tuvo que ordenar limitar el n\u00famero de bises. Sin embargo, solo tuvo nueve representaciones. Evidentemente, el poder se dio cuenta del significado subversivo de la obra. <\/p>\n<p>F\u00edgaro es una comedia, pero contiene un mensaje serio. Contiene alta comedia y baja farsa, pero tambi\u00e9n momentos de gran belleza y patetismo, como el aria de la condesa con el que se inicia el segundo acto, Porgi amore&#8230; , donde ella se lamenta de la p\u00e9rdida del amor de su marido. El propio conde es presentado como un tirano, aunque en esta ocasi\u00f3n no es capaz de ejercer su tiran\u00eda. Es una tiran\u00eda social y personal, expresada por la tiran\u00eda del Conde sobre las mujeres. La raz\u00f3n por la que la tiran\u00eda del Conde fracasa, impl\u00edcita en la \u00f3pera, es porque es visto como muy arbitrario: no se basa en la Raz\u00f3n y por lo tanto no tiene raz\u00f3n de existir, como dir\u00eda Hegel. Pero el mismo argumento se podr\u00eda utilizar contra el Antiguo R\u00e9gimen en su totalidad. Un r\u00e9gimen social que ha sobrevivido a s\u00ed mismo, que est\u00e1 en conflicto con s\u00ed mismo, no tiene raz\u00f3n de existir y debe ser derribado. Este era el argumento de fil\u00f3sofos como Hegel, era la l\u00f3gica subyacente y la justificaci\u00f3n de la Revoluci\u00f3n Francesa. Tambi\u00e9n siempre presente en las p\u00e1ginas de Las bodas de F\u00edgaro. <\/p>\n<p>Como sabemos, hay varias formas de luchar contra los tiranos. Una forma -vista en 1789-93- era cort\u00e1ndoles la cabeza. Pero, donde estos medios tan dr\u00e1sticos no estaban disponibles, era posible utilizar el arma del rid\u00edculo, que es lo hacen Beaumarchais y Mozart con gran acierto. Al final, los sirvientes pueden entrar en el sal\u00f3n y bailar en la boda de F\u00edgaro. Aqu\u00ed cambia el ambiente. Las masas aparecen como protagonistas victoriosos, no como figuras grises escondidas bajo tierra, sino como individuos reales con mente, caracteres, sentimientos y aspiraciones propias. La visi\u00f3n de estos hombres y mujeres bailando triunfales en el sal\u00f3n del arist\u00f3crata est\u00e1 llena de significado hist\u00f3rico. Es tanto una alegor\u00eda como un adelanto musical de los acontecimientos que tres a\u00f1os despu\u00e9s se har\u00edan realidad. <\/p>\n<p>Las bodas de F\u00edgaro, con sus melod\u00edas contagiosas, con su buen humor y el pol\u00e9mico argumento fue un gran \u00e9xito. Hoy en d\u00eda, cuando es costumbre considerar a la \u00f3pera como el arte de una elite, es dif\u00edcil darse cuenta de lo popular que fue. Fue la m\u00fasica pop de su \u00e9poca. Aquellos que no ten\u00edan a su alcance ir a la \u00f3pera pod\u00edan acceder a trav\u00e9s de acuerdos con la orquesta. Seis meses despu\u00e9s de su primera representaci\u00f3n en Viena, en diciembre de 1787, fue representada en Praga, donde fue un \u00e9xito a\u00fan mayor. Mozart fue animado a que fuese y viese por s\u00ed mismo como era recibida esta m\u00fasica, no s\u00f3lo en teatros de \u00f3pera sino tambi\u00e9n en los salones de baile. Escrib\u00eda encantado a un amigo: \u00abAqu\u00ed no hablan de otra cosa sino de F\u00edgaro. S\u00f3lo se toca, canta o silba F\u00edgaro. Ninguna \u00f3pera tiene el recibimiento que F\u00edgaro. Nada, nada sino F\u00edgaro\u00bb. <\/p>\n<p>La otra obra oper\u00edstica de Mozart, Don Giovanni, tambi\u00e9n tiene como libretista a Da Ponte y est\u00e1 basada en el tema espa\u00f1ol de Don Juan, que, en diferentes formas, hab\u00eda aparecido en la literatura muchas veces desde su primera aparici\u00f3n como El burlador de Sevilla de Tirso de Molina, en 1630. Aqu\u00ed podemos encontrar el mismo tema que en F\u00edgaro, con tonos m\u00e1s sombr\u00edos, y con una complejidad y profundidad mayores. Los colores oscuros de esta obra son evidentes desde las primeras notas portentosas y amenazantes de la obertura. Don Giovanni, como el Conde, es un libertino, pero es mucho m\u00e1s que esto: tambi\u00e9n es un rebelde que rechaza todas las normas sociales y morales. Hay un elemento de anarqu\u00eda en esta \u00f3pera, una intuici\u00f3n del desmoronamiento del orden social y moral existentes. Es significativo que la primera aria del primer acto cantada por Leporello, el sirviente de Don Giovanni, este maldice su suerte mientras espera en el fr\u00edo mientras su maestro corre a cubierto detr\u00e1s de una dama. El mensaje del aria de Leporello es pol\u00edticamente subversivo, una llamada a cambiar el orden social: <\/p>\n<p>\u00abNotte e giorno faticar <br \/>per chi nulla sa gradir, <br \/>piova e vento soportar, <br \/>mangiar male e mal dormir&#8230; <br \/>Voglio far il gentiluomo, <br \/>E non voglio pi\u00f9 servir. <br \/>Oh, che caro falantuomo! <br \/>Vuol star dentro colla bella, <br \/>Ed io far la sentinell! <\/p>\n<p>(\u00abNoche y d\u00eda fatigar <br \/>por quien nada sabe agradecer; <br \/>lluvia y viento soportar, <br \/>comer mal y mal dormir&#8230; <br \/>Quiero ser un caballero, <br \/>y no quiero servir m\u00e1s. <br \/>\u00a1Oh, qu\u00e9 amable hombre de bien! <br \/>Quiere estar dentro con la bella, <br \/>Y yo a hacer de centinela\u00bb.) <\/p>\n<p>Leporello, el arquetipo de sirviente c\u00f3mico, aqu\u00ed trata un tema serio. Su cr\u00edtica de la vida disoluta de su amo (y, por a\u00f1adidura de la aristocracia en general) contin\u00faa en la famosa aria donde ir\u00f3nicamente enumera las conquistas amorosas de Don Giovanni. El papel de Leporello, la voz del pueblo com\u00fan, es semejante a la combinaci\u00f3n de Shakespeare de la comedia baja y el alto drama aristocr\u00e1tico, como en, por ejemplo, Enrique IV, Parte Primera. Este papel no es en absoluto secundario sino central en la \u00f3pera. Al final, Leporello sobrevive a su maestro, que finalmente muere en las llamas del infierno con la ayuda de un misterioso Invitado de Piedra. <\/p>\n<p>Despu\u00e9s de llevar a Don Giovanni ante la justicia final y condenarlo eternamente, Mozart y Da Ponte lo disuelven en las llamas de azufre con un sexteto \u00e1gil y alegre, donde los sobrevivientes se\u00f1alan la moral y meditan sobre su propio futuro, cuando el incontenible Leporello concluye: \u00abEd io vado all\u2019osteria a trovar padr\u00f3n miglior\u00bb (E ir\u00e9 a la taberna a ver si encuentro un amo mejor). En el siglo XIX, con toda la hipocres\u00eda victoriana, el alegre optimismo de este sexteto final era considerado de mal gusto, y a menudo se omit\u00eda. Pero el incontenible esp\u00edritu de alegr\u00eda siempre caracteriza la visi\u00f3n de las masas, incluso en las luchas m\u00e1s serias, y Mozart demostr\u00f3 un sentido infalible de la naturaleza humana cuando acab\u00f3 esta nota. <\/p>\n<p>El primer acto se abre con Leporello, el sirviente, proponiendo, en realidad, que el mundo sea cambiado de arriba abajo. Y al final del mismo acto, el propio Don Giovanni propone un brindis por la libertad, que seguramente correspond\u00eda con el esp\u00edritu de la \u00e9poca. El car\u00e1cter de Don Giovanni es complejo y contradictorio. Es una figura m\u00e1s interesante que la del Conde en F\u00edgaro. Un aventurero, un libertino disoluto, un arist\u00f3crata, acostumbrado a manipular a las personas seg\u00fan sus propios intereses, y al mismo tiempo es valiente personalmente. Al final del primer acto, cuando todos se levantan contra \u00e9l, responde desafiante: <\/p>\n<p>\u00abE\u2019 un orribile tempesta <br \/>Minacciando, o Dio, mi va. <br \/>Ma non manca in me coraggio, <br \/>Non mi perdo o mi confondo. <br \/>Se caddese ancora il mondo, <br \/>Nulla mai temer mi fa\u00bb. <\/p>\n<p>\u00abUna tormenta espantosa, oh Se\u00f1or, <br \/>Esta cayendo sobre m\u00ed. <br \/>Pero no me falta valor. <br \/>No estoy perdido o preocupado. <br \/>Si el mundo terminase, <br \/>Nada me har\u00eda tener miedo\u00bb. <\/p>\n<p>Al final, est\u00e1 preparado para luchar contra su destino y contra su propia muerte. Entre la aristocracia no hab\u00eda pocos individuos de esta clase. Algunos de ellos -aventureros reaccionarios- lucharon por el Antiguo R\u00e9gimen y fueron alegremente a la guillotina. Otros, menos numerosos y m\u00e1s pensativos, rompieron con su clase y se pusieron del lado de la revoluci\u00f3n, donde lucharon y murieron con igual valor. Don Giovanni, si hubiera vivido durante la Revoluci\u00f3n Francesa, habr\u00eda terminado como el segundo de los tipos. <\/p>\n<p>En un aspecto Las bodas de F\u00edgaro deja a un lado tanto la historia como la vida real, pero s\u00f3lo relativamente. Al final del Cuarto Acto, el conde y la condesa se reconcilian, el conde se arrepiente de sus pecados. Despu\u00e9s todos se reconcilian y cantan en armon\u00eda, y as\u00ed la obra termina felizmente. Pero es la esencia de toda comedia tener un final feliz, sino no ser\u00eda comedia. Y todo el mundo sabe que estos finales tienen poco que ver con la vida real. Sabemos que la reconciliaci\u00f3n temporal entre clases antag\u00f3nicas no puede durar, como tambi\u00e9n sabemos que el conde continuar\u00eda corriendo detr\u00e1s de otras sirvientas a la primera oportunidad. <\/p>\n<p>Toda lucha tiene sus momentos de respiro temporal, como toda guerra es interrumpida por altos el fuego temporales. Al principio de la Revoluci\u00f3n Francesa -como al principio de cada revoluci\u00f3n- , hab\u00eda un sentimiento general de euforia, una confraternizaci\u00f3n de todas las clases en la que el rey y la reina llevaban el brocado rojo de la revoluci\u00f3n. La ilusi\u00f3n de la hermandad universal, transcendiendo a todas las diferencias de clase durante un breve momento se apodera de la mente de toda la sociedad. Pero como todos los sue\u00f1os, se disipa con la luz del d\u00eda. La Revoluci\u00f3n Francesa comenz\u00f3 donde lo hizo F\u00edgaro, pero no se detuvo aqu\u00ed. Los acontecimientos dram\u00e1ticos de 1789-93 acabaron con todas esas ilusiones, cuando el viejo mundo se derrumb\u00f3, y la basura acumulada durante siglos fue arrojada al cubo de la historia. <\/p>\n<p>El camino de la revoluci\u00f3n estaba preparado por los intentos de reforma. Este fen\u00f3meno se repite frecuentemente en la historia de las revoluciones y est\u00e1 bien documentado por Alexis de Tocqueville en su famosa obra El antiguo r\u00e9gimen y la Revoluci\u00f3n Francesa. Jos\u00e9 II, el patr\u00f3n de Mozart intent\u00f3 esta reforma por arriba para evitar una revoluci\u00f3n desde abajo. Como todos esos intentos, estuvo condenado al fracaso. En la tumba de Jos\u00e9 hay una inscripci\u00f3n pat\u00e9tica escrita por el propio emperador: \u00abAqu\u00ed yace el pr\u00edncipe cuyas intenciones eran buenas, pero que tuvo la desgracia de ver como fracasaban todos sus planes\u00bb. Mozart muri\u00f3 en 1791, aparentemente como resultado de una epidemia, y fue enterrado, seg\u00fan uno de los numerosos edictos de Jos\u00e9, fuera de la muralla de la ciudad en una tumba an\u00f3nima, que nadie ha podido identificar. Pero el nombre de Mozart ser\u00e1 recordado y reverenciado por millones, mientras que los de sus jefes, supremos arist\u00f3cratas, fueron olvidados hace mucho. <\/p>\n<p>Londres, 09 de Mayo de 2001 <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El a\u00f1o 2006 marca el 250 aniversario del nacimiento de una de las m\u00e1s grandes figuras de la m\u00fasica y un revolucionario en muchos sentidos. Wolfgang Johannes Chrisostomus Amadeus Mozart naci\u00f3 el 27 de enero de 1756, en Salzburgo, Austria. 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