{"id":1560,"date":"2011-07-10T14:54:52","date_gmt":"2011-07-10T14:54:52","guid":{"rendered":"https:\/\/luchadeclases.org.ve\/wp_temp\/?p=1560"},"modified":"2011-07-10T14:54:52","modified_gmt":"2011-07-10T14:54:52","slug":"el-soviet-de-los-diputados-obreros-y-la-revoluci","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/luchadeclases.com\/?p=1560","title":{"rendered":"El soviet de los diputados obreros y la revoluci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>La historia del soviet (consejo) de los diputados obreros de San Petersburgo es la historia de cincuenta jornadas. Desde el 13 de octubre de 1905 en que se celebr&oacute; la sesi&oacute;n fundacional hasta el 3 de diciembre en que fue disuelto por la tropas gubernamentales.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.3em;\">&iquest;C&oacute;mo pudo lograr en tan poco tiempo una posici&oacute;n indiscutible no s&oacute;lo en la historia del proletariado ruso sino incluso en la de la revoluci&oacute;n rusa?&nbsp;<\/span><\/p>\n<p>El consejo organizaba a las masas, dirig&iacute;a las huelgas pol&iacute;ticas y las manifestaciones, armaba a los obreros&#8230; <\/p>\n<p>Otras organizaciones hab&iacute;an hecho lo mismo antes que &eacute;l, lo hac&iacute;an al mismo tiempo y continuar&iacute;an haci&eacute;ndolo tras su disoluci&oacute;n. Pero la diferencia consist&iacute;a en que el consejo era, o al menos aspiraba a ser, un &oacute;rgano de poder. El proletariado, y la prensa reaccionaria, denominaban al consejo \u00abgobierno obrero\u00bb, y es que de hecho el consejo representaba realmente un embri&oacute;n de gobierno revolucionario. El consejo ejerc&iacute;a el poder all&iacute; donde ya se encontraba en sus manos y luchaba por &eacute;l all&iacute; donde a&uacute;n resid&iacute;a en manos del Estado militar-policiaco. Antes del consejo ya exist&iacute;an organizaciones revolucionarias proletarias, en su mayor parte socialdem&oacute;cratas. Pero se trataba de organizaciones que evolucionaban en su seno y cuya lucha ten&iacute;a como objetivo intentar conquistar influencia entre las masas. El consejo en s&iacute; era la organizaci&oacute;n del proletariado y su objetivo la lucha por el poder revolucionario. <\/p>\n<p>Al mismo tiempo el consejo era la expresi&oacute;n organizada de la voluntad de clase del proletariado. En la lucha por el poder aplicaba los m&eacute;todos que implica el hecho de que el proletariado es una clase: su papel en la producci&oacute;n, su masa, su homogeneidad social. Adem&aacute;s vinculaba la lucha por el poder a la direcci&oacute;n inmediata de toda actividad social aut&oacute;noma de las masas obreras; a menudo incluso se encargaba de arbitrar en los conflictos entre los representantes individuales del capital y del trabajo. <\/p>\n<p>Pero aunque condujo a la victoria diversas huelgas y medi&oacute; con &eacute;xito en diversos conflictos entre obreros y patronos, no fue porque existiera expresamente para estos cometidos. Al contrario, all&iacute; donde exist&iacute;a un sindicato potente &eacute;ste se mostraba tan dispuesto como el consejo para dirigir la lucha sindical; la intervenci&oacute;n del consejo s&oacute;lo ten&iacute;a importancia en funci&oacute;n de la autoridad universal de que gozaba. Una autoridad que se deb&iacute;a al hecho de cumplir con sus tareas fundamentales, las tareas de la revoluci&oacute;n, que iban mucho m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites de cada oficio y de cada ciudad y confer&iacute;an al proletariado como clase un lugar entre las primeras filas de combatientes. <\/p>\n<p>El instrumento principal del consejo fue la huelga pol&iacute;tica de masas. Una huelga de este tipo tiene la virtud de desorganizar el poder del Estado. Y cuanto m&aacute;s grande es la \u00abanarqu&iacute;a\u00bb que produce, m&aacute;s cerca est&aacute; la huelga de lograr sus objetivos. Pero esto s&oacute;lo es cierto si a esta anarqu&iacute;a se llega por medios no anarquistas. La clase que d&iacute;a tras d&iacute;a hace funcionar el aparato de producci&oacute;n y al mismo tiempo la maquinaria del poder, la clase que cesando de trabajar en bloque no solo paraliza la industria sino todo el aparato estatal, debe estar suficientemente organizada para no convertirse en la primera v&iacute;ctima de la anarqu&iacute;a que ha originado. Cuanto en mayor medida estrangula la huelga la organizaci&oacute;n estatal existente, en mayor medida debe asumir la organizaci&oacute;n de la huelga las funciones del Estado. <\/p>\n<p>El consejo de los diputados obreros proclam&oacute; la libertad de prensa. Organiz&oacute; patrullas de calle para garantizar la seguridad de los ciudadanos. Dominaba casi por completo el correo, el tel&eacute;grafo y los ferrocarriles. Intent&oacute; instaurar la jornada de ocho horas con car&aacute;cter obligatorio. Paralizando mediante la huelga al Estado absolutista, introdujo su propio orden democr&aacute;tico en la vida de las clases trabajadoras de la ciudad.  <\/p>\n<hr \/>\n<p>II <\/p>\n<p>Tras el 9 de enero de 1905, la revoluci&oacute;n demostr&oacute; que predominaba en la cabeza de las masas obreras. El 14 de junio demostr&oacute;, con la rebeli&oacute;n del acorazado \u00abPotemkin Tavvitchesky\u00bb, que pod&iacute;a convertirse en una fuerza material. Con la huelga de octubre demostr&oacute; que pod&iacute;a desorganizar, paralizar y poner de rodillas al enemigo. Y haciendo surgir por todas partes los consejos obreros, mostr&oacute; que era capaz de crear una forma de poder. Ahora bien, un poder revolucionario no puede apoyarse m&aacute;s que sobre una fuerza revolucionaria activa. El desarrollo de la revoluci&oacute;n rusa puso de manifiesto que excepto el proletariado, ninguna clase social est&aacute; dispuesta o es susceptible de apoyar el poder revolucionario. El primer acto de la revoluci&oacute;n fue la lucha que opuso el proletariado a la monarqu&iacute;a en la calle. La primera victoria seria de la revoluci&oacute;n se logr&oacute; mediante una verdadera herramienta de clase del proletariado, la huelga pol&iacute;tica. Y el primer &oacute;rgano embrionario de poder revolucionario fue un &oacute;rgano de representaci&oacute;n del proletariado. En la historia rusa moderna, el consejo es la primera forma de poder democr&aacute;tico. El consejo representa el poder organizado de la masa misma sobre cada una de sus partes. Constituye la verdadera democracia no especulada, sin dos c&aacute;maras, sin burocracia profesional, en la que los electores tienen derecho a revocar a sus representantes cuando lo estimen oportuno. El consejo dirige sin intermediarios, mediante sus miembros, diputados obreros electos, todas las manifestaciones sociales del proletariado en su conjunto y de sus diferentes sectores, organiza sus acciones de masa, le proporciona sus consignas y su bandera. Esta direcci&oacute;n organizada de la masas aut&oacute;nomas ha visto por primera vez la luz en suelo ruso. <\/p>\n<p>El absolutismo dominaba a las masas pero no las dirig&iacute;a. Creaba de forma mec&aacute;nico un marco externo para la actividad de las masas y obligaba a pasar por &eacute;l a los elementos d&iacute;scolos de la naci&oacute;n. El ej&eacute;rcito era la &uacute;nica masa que dirig&iacute;a el absolutismo. Pero incluso en &eacute;l dirigir no era otra cosa que mandar. Amontonando a los elementos que compon&iacute;an el ej&eacute;rcito, el absolutismo anulaba en ellos todo v&iacute;nculo moral. Lo substitu&iacute;a por la igualdad de las condiciones f&iacute;sicas y somet&iacute;a su voluntad a la hipnosis embrutecedora del cuartel. Pero ahora, incluso la direcci&oacute;n de esta masa atomizada e hipnotizada escapa cada vez m&aacute;s de la influencia del absolutismo. <\/p>\n<p>El liberalismo, por su parte, carec&iacute;a de suficiente fuerza entre nosotros para dar &oacute;rdenes a las masas y no ten&iacute;a suficiente iniciativa para guiarlas. Cuando las masas hac&iacute;an una aparici&oacute;n p&uacute;blica, y aunque &eacute;sta le reforzara directamente, reaccionaba como ante un fen&oacute;meno natural henchido de peligros, como un terremoto o una erupci&oacute;n volc&aacute;nica. <\/p>\n<p>El proletariado entr&oacute; en el terreno de la revoluci&oacute;n como una masa aut&oacute;noma, con una total independencia pol&iacute;tica frente al liberalismo burgu&eacute;s. <\/p>\n<p>\u00abEl consejo era la organizaci&oacute;n de clase de los obreros\u00bb -y ah&iacute; resid&iacute;a la fuente de su potencia en la lucha. Sucumbi&oacute; en el primer periodo de su existencia, no pod&iacute;a ser de otra forma, no porque las masas urbanas lo abandonasen sino porque generalmente la revoluci&oacute;n en las ciudades est&aacute; reducida a unos l&iacute;mites. Las razones de su ca&iacute;da hay que buscarlas en la pasividad del campo y la inercia de los elementos campesinos del ej&eacute;rcito. Su posici&oacute;n pol&iacute;tica entre la poblaci&oacute;n urbana fue tan s&oacute;lida como se pod&iacute;a desear. <\/p>\n<p>El censo de 1897 arrojaba una poblaci&oacute;n \u00abactiva\u00bb de cerca de 820.000 personas en San Petersburgo de los que unos 433.000 eran obreros y empleados dom&eacute;sticos. Es decir, el proletariado constitu&iacute;a el 53% de la ciudad. Si hubi&eacute;ramos incluido a la poblaci&oacute;n no activa la cifra hubiera sido un poco inferior (50,8%), ya que la mayor&iacute;a de proletarios carec&iacute;a de familia. En cualquier caso el proletariado constitu&iacute;a m&aacute;s de la mitad de la poblaci&oacute;n petersburuesa. <\/p>\n<p>El consejo de diputados obreros no era el representante oficial del casi medio mill&oacute;n de personas que formaban la poblaci&oacute;n obrera de la capital. Organizaba a cerca de 200.000, en la mayor&iacute;a obreros que trabajaban en la industria, y aunque su influencia pol&iacute;tica, directa e indirecta, era muy amplia, sectores importantes del proletariado (obreros de la construcci&oacute;n, criados, jornaleros, carreteros) quedaron casi por completo fuera de su radio de acci&oacute;n. <\/p>\n<p>Sin embargo no cabe la menor duda de que el consejo expresaba los intereses de esta masa proletaria \u00aben su conjunto\u00bb. Si, en las f&aacute;bricas, exist&iacute;an tambi&eacute;n elementos reaccionarios todo el mundo ve&iacute;a como su n&uacute;mero disminu&iacute;a no solo d&iacute;a tras d&iacute;a sino de hora en hora. Entre las masas proletarias de San Petersburgo s&oacute;lo pod&iacute;a haber partidarios del dominio pol&iacute;tico del consejo, no enemigos. La &uacute;nica excepci&oacute;n eran los criados privilegiados, los criados de los lacayos cubiertos de condecoraciones de la alta burocracia, los cocheros de los ministros, de los especuladores de la Bolsa y de las cocottes, todos conservadores y mon&aacute;rquicos de profesi&oacute;n. <\/p>\n<p>Entre la intelectualidad, tan numerosa en San Petersburgo, el consejo ten&iacute;a m&aacute;s amigos que enemigos. Miles de estudiantes reconoc&iacute;an la direcci&oacute;n pol&iacute;tica del consejo y apoyaban sus iniciativas. <\/p>\n<p>La intelectualidad diplomada y asalariada estaba por completo de su lado, salvo los elementos que se hab&iacute;an dejado llevar irremediablemente por la inercia. El apoyo activo que recibi&oacute; la huelga de correos y tel&eacute;grafos tambi&eacute;n atrajo la atenci&oacute;n de las capas inferiores del funcionariado hacia el consejo. Todos los explotados de la ciudad, la gente honesta, quienes conservaban alguna energ&iacute;a, se sent&iacute;an, instintiva o conscientemente, atra&iacute;dos por el consejo. <\/p>\n<p>&iquest;Quienes se opon&iacute;an a &eacute;l? Los representantes del bandolerismo capitalista, los especuladores de la Bolsa que juegan con el alza de los precios, los patronos, los negociantes y los exportadores para quienes la huelga representaba p&eacute;rdidas, los proveedores del hampa de cuello blanco, la banda del consejo municipal petersburgu&eacute;s, esa mafia de propietarios inmobiliarios, la alta burocracia, las cocottes mantenidas a costa de los presupuestos del Estado, los dignatarios, personajes p&uacute;blicos generosamente pagados, los partidarios de \u00abNovoye Vremya\u00bb, el departamento de polic&iacute;a, y, en general, todo lo que hab&iacute;a de rapaz, grosero, disipado y condenado a desaparecer. Entre el ej&eacute;rcito del consejo y sus enemigos hab&iacute;an tambi&eacute;n elementos pol&iacute;ticamente indiferentes, dubitativos o inseguros. Los sectores m&aacute;s atrasados de la peque&ntilde;a burgues&iacute;a, que a&uacute;n se manten&iacute;an al margen de la pol&iacute;tica, no tuvieron tiempo para observar suficientemente al consejo e interesarse por &eacute;l. Pero por la naturaleza de sus propios intereses se encontraban m&aacute;s pr&oacute;ximos al consejo que al antiguo poder. <\/p>\n<p>Los pol&iacute;ticos profesionales que hab&iacute;a entre la intelectualidad, los periodistas radicales que no saben lo que quieren, los dem&oacute;cratas ro&iacute;dos por el escepticismo, profer&iacute;an gru&ntilde;idos condescendientes hacia el consejo, enumeraban sus errores y, en general, dejaban entender que en el caso de que ellos hubieran estado a la cabeza de esta instituci&oacute;n hubieran conseguido la felicidad eterna para el proletariado. Pensemos que la total impotencia de estos se&ntilde;ores les excusa. <\/p>\n<p>En todo caso, el consejo era efectivamente el &oacute;rgano de la mayor&iacute;a significativa de la poblaci&oacute;n. Sus enemigos en la capital no hubieran representado peligro alguno para su poder pol&iacute;tico si no hubieran encontrado la protecci&oacute;n del absolutismo, a&uacute;n bien vivo, que a su vez se apoyaba en los elementos atrasados de un ej&eacute;rcito compuesto de campesinos. \u00abLa debilidad del consejo no era inherente a &eacute;l\u00bb sino \u00abla debilidad de una revoluci&oacute;n puramente urbana\u00bb. Esos cincuenta d&iacute;as representaron el per&iacute;odo de mayor vigor de la revoluci&oacute;n y el consejo fue su instrumento en la lucha por el poder. El car&aacute;cter de clase del consejo vino determinado por la rigurosa divisi&oacute;n en clases de la poblaci&oacute;n urbana y la profunda antinomia pol&iacute;tica entre el proletariado y la burgues&iacute;a capitalista -incluso en el marco hist&oacute;ricamente limitado de la lucha contra el absolutismo. Tras la huelga de octubre, la burgues&iacute;a capitalista fren&oacute; abierta y conscientemente la revoluci&oacute;n, la peque&ntilde;a burgues&iacute;a se revel&oacute; demasiado insignificante como para poder jugar un papel aut&oacute;nomo. El proletariado fue el jefe incontestable de la revoluci&oacute;n urbana y \u00absu\u00bb organizaci&oacute;n de clase fue su instrumento en la lucha por el poder.  <\/p>\n<hr \/>\n<p>III <\/p>\n<p>Cuanto m&aacute;s desmoralizado estaba el gobierno, m&aacute;s fuerte se sent&iacute;a el consejo. Conforme aumentaba la desorientaci&oacute;n e incapacidad del antiguo poder del Estado, aumentaba la atracci&oacute;n del consejo sobre las masas no proletarias. <\/p>\n<p>La huelga pol&iacute;tica de masas (general) era el principal instrumento con que contaba el consejo. Uniendo a todos los sectores del proletariado por un v&iacute;nculo revolucionario directo y manteniendo la energ&iacute;a de los obreros de todas las empresas gracias a la autoridad y fuerza de la clase, el consejo pod&iacute;a paralizar toda la vida econ&oacute;mica del pa&iacute;s. Pues aunque los medios de producci&oacute;n y transporte segu&iacute;an siendo propiedad privada de los capitalistas, y en parte del Estado, y el poder estatal segu&iacute;a estando en manos de la burocracia, el consejo \u00abdispon&iacute;a\u00bb de los medios de producci&oacute;n y transporte nacionales, al menos en la medida en que se trataba de \u00abparalizar\u00bb la vida econ&oacute;mica y pol&iacute;tica regular. Precisamente fue su capacidad, demostrada con hechos, para organizar la vida econ&oacute;mica y sumir en la anarqu&iacute;a los asuntos oficiales del Estado lo que hizo del consejo lo que fue. En estas condiciones hubiera sido la m&aacute;s desesperada de las utopias el buscar un medio de hacer coexistir el consejo y el antiguo gobierno. Y sin embargo, si se quiere resumir el verdadero fondo de todas las objeciones que se han manifestado contra la t&aacute;ctica del consejo se apreciar&aacute; que todas parten de una misma y quim&eacute;rica idea: tras octubre, y apoy&aacute;ndose en todas las conquistas arrancadas al absolutismo, el consejo hubiera debido preocuparse por organizar a las masas y abstenerse de cualquier otra iniciativa agresiva. <\/p>\n<p>Ahora bien, &iquest;en qu&eacute; consisti&oacute; la victoria de octubre? <\/p>\n<p>Aunque el proletariado tenga derecho a reclamar todo el m&eacute;rito hist&oacute;rico de la victoria, ello no impide a su partido apreciar l&uacute;cidamente los resultados obtenidos. <\/p>\n<p>No cabe duda alguna que tras el asalto de octubre el absolutismo abandon&oacute; la partida. Pero propiamente hablando no hab&iacute;a perdido la batalla, solamente hab&iacute;a evitado el enfrentamiento. No hizo tentativa ser&iacute;a alguna para oponer su ej&eacute;rcito campesino a las ciudades en rebeli&oacute;n. Claro que no se abstuvo por razones humanitarias, sino porque hab&iacute;a perdido todo rastro de coraje y el dominio de s&iacute; mismo. Los elementos liberales de la burocracia, que esperaban pacientemente su turno, cobraron ventaja y cuando la huelga empez&oacute; a dar muestras de agotamiento publicaron el manifiesto del 17 de octubre, la abdicaci&oacute;n de principios del absolutismo. Pero toda la organizaci&oacute;n material del poder, la jerarqu&iacute;a funcionarial, la polic&iacute;a, la justicia, el ej&eacute;rcito, segu&iacute;an siendo como antes propiedad personal de la monarqu&iacute;a. &iquest;En estas condiciones que t&aacute;ctica deb&iacute;a y pod&iacute;a seguir el consejo? <\/p>\n<p>Su fuerza estribaba en el hecho de que apoy&aacute;ndose en el proletariado productivo era capaz de privar al absolutismo de la posibilidad de utilizar el aparato material del poder. Desde este punto de vista la actuaci&oacute;n del consejo significaba la organizaci&oacute;n de la \u00abanarqu&iacute;a\u00bb. Si continuaba existiendo y desarroll&aacute;ndose ello significaba el incremento de la \u00abanarqu&iacute;a\u00bb. La coexistencia permanente era imposible. El futuro conflicto ya estaba inscrito en la semi-victoria de octubre, su base material. <\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; pod&iacute;a pues hacer el consejo? &iquest;Deb&iacute;a fingir que no hab&iacute;a previsto la ineluctabilidad del conflicto? &iquest;Deb&iacute;a aparentar haber organizado a las masas para festejar un r&eacute;gimen constitucional? &iquest;Qui&eacute;n le habr&iacute;a cre&iacute;do? &iexcl;Por supuesto que ni el absolutismo ni las masas obreras! <\/p>\n<p>Mas tarde, el ejemplo de la duma nos demostr&oacute; cuan mezquina defensa representa una correcci&oacute;n superficial, una forma vac&iacute;a de lealtad, en la lucha contra el absolutismo. Para prestarse a una t&aacute;ctica de hipocres&iacute;a constitucional hubiera sido preciso que el consejo hubiera estado hecho de otra pasta. Pero incluso en el caso de que hubiera sido as&iacute;, &iquest;qu&eacute; habr&iacute;a sucedido? Lo mismo que m&aacute;s tarde le sucedi&oacute; a la duma. El consejo no pod&iacute;a hacer m&aacute;s que \u00abreconocer que el enfrentamiento directo era inevitable\u00bb a corto plazo y no dispon&iacute;a de otra t&aacute;ctica que no fuera el \u00abprepararse para la insurrecci&oacute;n\u00bb. <\/p>\n<p>&iquest;Y en qu&eacute; pod&iacute;an consistir estos preparativos sino en extender y consolidar los atributos del consejo que le permit&iacute;an paralizar el poder del Estado y constitu&iacute;an su fuerza? Evidentemente, los esfuerzos -inscritos en su naturaleza- que el consejo hac&iacute;a para consolidar y extender su poder, aceleraban inevitablemente el conflicto. <\/p>\n<p>El consejo cuid&oacute; -cada vez m&aacute;s- de extender su influencia entre el ej&eacute;rcito y el campesinado. En noviembre llam&oacute; a los obreros a mostrar activamente su solidaridad fraternal con un ej&eacute;rcito que estaba empezando a despertar de su letargo. No haberlo hecho hubiera sido no preocuparse de acrecentar sus fuerzas. Hacerlo correctamente era ir al encuentro del conflicto. <\/p>\n<p>&iquest;Hubiera habido, por casualidad, una tercera v&iacute;a? &iquest;Acaso hubiera tenido que apelar a la pretendida \u00abraz&oacute;n de Estado\u00bb del gobierno? &iquest;Hubiera podido, hubiera debido observar la frontera que separa los derechos del pueblo de los privilegios de la monarqu&iacute;a y detenerse ante este l&iacute;mite sagrado? Pero, &iquest;qui&eacute;n hubiera garantizado que la monarqu&iacute;a no traspasar&iacute;a ese l&iacute;mite? &iquest;Qui&eacute;n hubiera sido el encargado de preparar la paz, o al menos un armisticio provisional, entre los dos adversarios? &iquest;El liberalismo? Una se sus comisiones propuso el 18 de octubre al conde Witte, como signo de reconciliaci&oacute;n con el pueblo, retirar las tropas de la ciudad. <\/p>\n<p>\u00abVale m&aacute;s quedarse sin electricidad ni agua que sin tropas\u00bb, respondi&oacute; el ministro. <\/p>\n<p>Es del todo evidente que el gobierno no ten&iacute;a intenci&oacute;n alguna de deponer las armas. &iquest;Qu&eacute; posibilidades ten&iacute;a pues el consejo? O bien apartarse y dejar todos los asuntos en manos de la c&aacute;mara conciliadora, la futura Duma del Imperio -lo que en verdad ansiaba el liberalismo. O bien ten&iacute;a que prepararse para defender con las armas en la mano todo lo que hab&iacute;a conquistado en octubre y, si fuera posible, organizar nuevos asaltos. Ciertamente ahora tenemos la completa evidencia de que la c&aacute;mara conciliadora se ha convertido en escenario de un nuevo conflicto revolucionario. Por lo tanto, el rol objetivo de la duma no hizo m&aacute;s que confirmar la justeza de la hip&oacute;tesis mediante la que el proletariado dedujo su t&aacute;ctica. Pero no es necesario llegar tan lejos. Es leg&iacute;timo preguntarse: &iquest;qu&eacute; es lo que pod&iacute;a y deb&iacute;a garantizar la reuni&oacute;n de esta \u00abc&aacute;mara conciliadora\u00bb que no pod&iacute;a conciliar a nadie? &iquest;Otra vez la raz&oacute;n de Estado de la monarqu&iacute;a? &iquest;O una solemne promesa por su parte? &iquest;O la palabra de honor del conde Witte? &iquest;O las procesiones de la nobleza rural a Peterhof por la puerta de servicio? &iquest;O las advertencias de Mendelssohn? O bien el famoso \u00abcurso natural de las cosas\u00bb por el que el liberalismo se descarga de todos su problemas desde que la historia le conf&iacute;a su soluci&oacute;n a su iniciativa, a su energ&iacute;a, a su raz&oacute;n.  <\/p>\n<hr \/>\n<p>IV <\/p>\n<p>Si se reconoce -y es imposible no hacerlo- que tras la semi-victoria de octubre las cosas se presentaban como acabamos de decir, a&uacute;n debe uno preguntarse si el consejo se prepar&oacute; como deb&iacute;a para este conflicto inevitable. A este respecto, la prensa burguesa democr&aacute;tica ha lanzado diversas acusaciones que desgraciadamente han tenido alg&uacute;n eco en la prensa del partido. <\/p>\n<p>Si les damos cr&eacute;dito, el principal fallo del consejo y de los partidos revolucionarios consisti&oacute; en agitar mucho y organizar poco. Por ello no pudo rechazarse con suficiente fuerza el asalto contrarrevolucionario. Pero nosotros no comprendemos bien qu&eacute; tipo de organizaci&oacute;n tienen en mente estos acusadores. <\/p>\n<p>El consejo organizaba alrededor de 200.000 obreros. Todas las f&aacute;bricas ten&iacute;an su centro organizativo: el colegio de diputados de la f&aacute;brica. Todos los barrios el suyo: la asamblea de los diputados de distrito. Y, finalmente, el conjunto del proletariado petersburgu&eacute;s ten&iacute;a el suyo: el consejo. Se trataba de una vasta organizaci&oacute;n, libre, influyente y dotada de iniciativa. Se despleg&oacute; simult&aacute;neamente una intensa actividad para fundar sindicatos, que aspiraban vivamente a unirse. Dispon&iacute;an de un &oacute;rgano coordinador: el bur&oacute; central de los sindicatos. A partir de la delegaci&oacute;n de las diversas empresas, el consejo mismo asum&iacute;a la representaci&oacute;n de las organizaciones de ramo. En su &uacute;ltimo per&iacute;odo de existencia estaban representados diecis&eacute;is sindicatos. <\/p>\n<p>Naturalmente, se le puede reprochar al consejo el haber organizado tan solo doscientos mil obreros y no cuatrocientos o quinientos mil. Se les puede reprochar al consejo y a la socialdemocracia no haber organizado m&aacute;s que diecis&eacute;is, y no treinta o cuarenta, sindicatos o no haber organizado a todo el proletariado en estas uniones. &iexcl;Pero hay que tener en cuenta que para toda esta tarea la historia no concedi&oacute; mas que \u00abcincuenta d&iacute;as\u00bb! La socialdemocracia hizo mucho, pero no pod&iacute;a hacer milagros. <\/p>\n<p>&iquest;Fue acertado el trabajo de organizaci&oacute;n interna del partido? &iquest;No dej&oacute; pasar estos cincuenta d&iacute;as sin aprovecharlos bien? En la medida en que se trataba de armar a cientos de miles de obreros en el plazo m&aacute;s breve posible, el partido no pod&iacute;a hacer nada mejor que empe&ntilde;ar todas sus fuerzas para organizar y consolidar el consejo. Al fin y al cabo el consejo era &iacute;ntegramente \u00absu\u00bb trabajo. En lo tocante a su propia organizaci&oacute;n, al partido se le presentaban dos opciones: la v&iacute;a conspirativa y la abierta. En nuestras filas, nadie con dos dedos de frente dudaba que el asalto de la contrarrevoluci&oacute;n contra las organizaciones obreras abiertas era inevitable. Sin embargo, en unos momentos en que la vida pol&iacute;tica de las masas era intensa y abierta hubiera sido una completa estupidez dirigir toda la organizaci&oacute;n del partido en la clandestinidad. Para que el trabajo de agitaci&oacute;n prosperase era indispensable que el partido saliera a la luz p&uacute;blica por medio de secciones y clubes socialdem&oacute;cratas. Pero era evidente que estas organizaciones sufrir&iacute;an en diciembre la misma suerte que el consejo de los diputados obreros, la federaci&oacute;n campesina y todas las dem&aacute;s uniones sindicales, con las federaciones de ferroviarios, correos y tel&eacute;grafos a la cabeza. Diciembre deriva de octubre como la conclusi&oacute;n de la hip&oacute;tesis. El resultado de diciembre se explica naturalmente porque en ese momento del desarrollo revolucionario la reacci&oacute;n era mec&aacute;nicamente m&aacute;s fuerte que la revoluci&oacute;n. El liberalismo, est&aacute; claro, estima que en todas las circunstancias se debe suplir la falta de fuerzas con unos pies ligeros. Para &eacute;l, la t&aacute;ctica realmente valerosa, madura, reflexiva y adaptada consiste en desertar en el momento decisivo. Claro que puede hacerlo porque tiene la inmensa ventaja de tener esos pies ligeros, ya que no carga con la confianza de las masas ni es responsable ante ellas. Pero si la socialdemocracia o el consejo hubieran cedido sin luchar en diciembre, habr&iacute;an despojado de contenido no s&oacute;lo la manifestaci&oacute;n de noviembre sino todos los esfuerzos derrochados y la victoria lograda en octubre. Hubiera significado, junto a la derrota material producto de la relaci&oacute;n de fuerzas, la derrota moral producto de la traici&oacute;n que era la deserci&oacute;n. <\/p>\n<p>Hemos dicho que diciembre era consecuencia directa e inevitable de octubre. Desde este punto de vista, las divergencias de opini&oacute;n en la apreciaci&oacute;n de la huelga de noviembre y de la lucha por la jornada de ocho horas tienen una importancia secundaria. Actualmente, cuando se observa retrospectivamente la actuaci&oacute;n del consejo, la lucha por la jornada de ocho horas suscita cierto n&uacute;mero de opiniones divergentes. No se trata cuestionar el hecho de la huelga de noviembre, pero ciertos socialdem&oacute;cratas influyentes han puesto en duda su oportunidad. Por nuestra parte afirmamos lo siguiente: si la huelga de noviembre fue un error, si la instauraci&oacute;n de la jornada de ocho horas por la fuerza fue otro mayor -opiniones que no compartimos en absoluto-, fueron dos errores de menor importancia. No modificaron la situaci&oacute;n pol&iacute;tica, pues no fueron estos dos errores los que originaron la oposici&oacute;n entre el poder que se apoya en los soldados y el que lo hace en los obreros. Con o sin errores, el conflicto de diciembre estaba inscrito ya en esta situaci&oacute;n contradictoria. La derrota de diciembre estaba prefigurada en la correlaci&oacute;n de fuerzas. M&aacute;s al sur, en los pa&iacute;ses b&aacute;lticos, en el C&aacute;ucaso, no hubo ni huelga de noviembre ni instauraci&oacute;n forzosa de la jornada de ocho horas. Y sin embargo las cosas sucedieron igual en todas partes y en diciembre se produjo el conflicto y la derrota. <\/p>\n<hr \/>\n<p>V <\/p>\n<p>Puesto que no se pueden encontrar las razones de la derrota en la t&aacute;ctica seguida, &iquest;acaso estar&iacute;an en la \u00abcomposici&oacute;n\u00bb del consejo? Se ha dicho que el pecado original del consejo era su car&aacute;cter de clase. Para convertirse en &oacute;rgano de la revoluci&oacute;n nacional, se dice, era preciso que el consejo ampliara su base y estuvieran representadas en &eacute;l \u00abtodas\u00bb las capas sociales. Ello hubiera consolidado la influencia del consejo y reforzado su poder. <\/p>\n<p>&iquest;Es eso cierto? <\/p>\n<p>La fuerza del consejo proven&iacute;a del papel que juega el proletariado en la econom&iacute;a capitalista. La tarea del consejo no consist&iacute;a en transformarse en una parodia de Parlamento, sino en crear las condiciones del parlamentarismo. Tampoco ten&iacute;a que organizar la representaci&oacute;n equitativa de los intereses de los diferentes grupos sociales, sino organizar la lucha revolucionaria del proletariado. Su principal arma era la huelga pol&iacute;tica de masas, un m&eacute;todo privativo de la clase de los obreros asalariados, del proletariado. La unidad de clase eliminaba las fricciones internas en el consejo y le confer&iacute;a la capacidad de iniciativa revolucionaria. <\/p>\n<p>&iquest;De qu&eacute; forma se pod&iacute;a ampliar la composici&oacute;n del consejo? Se hubiera podido admitir a los representantes de profesiones liberales. Aunque no hubieran aportado nada al consejo podemos suponer que no le habr&iacute;an molestado demasiado. Es in&uacute;til a&ntilde;adir que eso no hubiera cambiado para nada la fisonom&iacute;a de clase del consejo. <\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; otros grupos sociales podr&iacute;an haber estado representados? &iquest;El congreso de loa \u00abzemstvos\u00bb? &iquest;El comercio y la industria? <\/p>\n<p>El congreso de los \u00abzemstvos\u00bb se reuni&oacute; en Mosc&uacute; en noviembre para deliberar sobre la cuesti&oacute;n de las negociaciones con el ministerio del conde Witte, pero no se le ocurri&oacute; plantearse la cuesti&oacute;n de las negociaciones con el consejo obrero. <\/p>\n<p>Durante las sesiones del congreso estall&oacute; la insurrecci&oacute;n de Sebastopol, lo que inmediatamente desplaz&oacute; hacia la derecha a los representantes de los zemstvos . Miliukov tuvo que serenar al congreso con un discurso que dec&iacute;a en substancia que, a Dios gracias, la insurrecci&oacute;n ya hab&iacute;a sido aplastada. &iquest;C&oacute;mo hubieran podido llevar a cabo una acci&oacute;n revolucionaria com&uacute;n estos se&ntilde;ores y los diputados obreros que saludaron a los insurrectos de Sebastopol? Uno de los dogmas, medio sincero, medio hip&oacute;crita, del liberalismo es la exigencia de que el ej&eacute;rcito se mantenga al margen de la pol&iacute;tica. El consejo, por su parte, despleg&oacute; una intensa actividad para conducir al ej&eacute;rcito a la pol&iacute;tica revolucionaria. &iquest;Sobre qu&eacute; bases se pod&iacute;a haber llegado a una acci&oacute;n com&uacute;n en este terreno? &iquest;Qu&eacute; hubieran podido aportar estos se&ntilde;ores a la actividad del consejo excepto una oposici&oacute;n sistem&aacute;tica, debates inacabables y la desmoralizaci&oacute;n interna? &iquest;Qu&eacute; hubieran podido aportarnos, aparte de advertencias y consejos como los que abundaban en la prensa liberal? Es muy posible que los cadetes y los octubristas tuvieran a su disposici&oacute;n la verdadera \u00abraz&oacute;n de Estado\u00bb, pero eso no implicaba que el consejo hubiera de transformarse en un club de debate pol&iacute;tico y educaci&oacute;n mutua -era preciso que fuera un &oacute;rgano de \u00ablucha\u00bb, y lo fue. <\/p>\n<p>Mientras que, para el consejo, la huelga general era la &uacute;nica condici&oacute;n previa para la insurrecci&oacute;n, donde los elementos no proletarios pod&iacute;an encontrar su sitio junto a los obreros, y mientras el consejo ped&iacute;a a todos los grupos revolucionarios que prepararan con &eacute;l la huelga directa e inmediatamente, el liberalismo burgu&eacute;s ve&iacute;a en la huelga pol&iacute;tica, de la que no pod&iacute;a formar parte activa, un m&eacute;todo de lucha que hab&iacute;a perdido toda eficacia y exig&iacute;a la parte del le&oacute;n en la direcci&oacute;n de una lucha cuyo peso reca&iacute;a exclusivamente sobre el proletariado. <\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; es lo que pod&iacute;an a&ntilde;adir a la potencia del consejo los representantes del liberalismo y la democracia burgueses? &iquest;C&oacute;mo hubieran podido enriquecer sus m&eacute;todos de lucha? Basta con recordar el papel que jugaron en octubre, en noviembre, en diciembre, o con recordar la resistencia que opusieron estos elementos a la disoluci&oacute;n de su duma, para comprender que el consejo pod&iacute;a y deb&iacute;a seguir siendo una organizaci&oacute;n de clase, es decir, una organizaci&oacute;n de lucha. Algunos diputados burgueses pod&iacute;an aumentar su importancia \u00abnum&eacute;rica\u00bb, pero eran absolutamente incapaces de incrementar su \u00abpotencia\u00bb. <\/p>\n<hr \/>\n<p>VI <\/p>\n<p>La tarea central de la revoluci&oacute;n es la lucha por el poder. Estas cincuentas jornadas y su sangrienta conclusi&oacute;n no s&oacute;lo han mostrado que en Rusia las ciudades constituyen una base demasiado estrecha para esta lucha, sino que, en los l&iacute;mites de la revoluci&oacute;n urbana, una organizaci&oacute;n local no puede asumir la direcci&oacute;n del proletariado. La batalla del proletariado en nombre de tareas \u00abnacionales\u00bb exig&iacute;a una \u00aborganizaci&oacute;n de clase de envergadura nacional\u00bb. El consejo de Petersburgo era una organizaci&oacute;n local. Pero la necesidad de una organizaci&oacute;n central era tal que, de buen grado o no, tuvo que asumir las funciones. Desde esta perspectiva hizo todo lo que pudo, pero sigui&oacute; siendo ante todo el consejo de diputados de \u00abPetersburgo\u00bb. Ya en la &eacute;poca del primer consejo se manifest&oacute; claramente la necesidad de un congreso obrero panruso, que inevitablemente habr&iacute;a supuesto la fundaci&oacute;n de un &oacute;rgano central. La derrota de diciembre impidi&oacute; que esta tarea llegara a buen puerto. Qued&oacute; como un legado de estos cincuenta d&iacute;as. La idea del consejo ech&oacute; ra&iacute;ces en la mente de los obreros, al igual que la necesidad previa de la irrupci&oacute;n revolucionaria de las masas. La experiencia demostr&oacute; que el consejo no estaba adaptado ni era posible en todas las circunstancias. La organizaci&oacute;n del consejo significa objetivamente que surge la posibilidad de desorganizar al gobierno, significa la organizaci&oacute;n de la \u00abanarqu&iacute;a\u00bb, por lo tanto la condici&oacute;n necesaria para un conflicto revolucionario. Si un per&iacute;odo de calma chicha en la revoluci&oacute;n y triunfo desmesurado de la reacci&oacute;n excluye la posibilidad de un &oacute;rgano de masas p&uacute;blico, elegido, influyente, no cabe duda alguna que el pr&oacute;ximo asalto de la revoluci&oacute;n significar&aacute; la constituci&oacute;n de consejos obreros por doquier. El consejo obrero panruso, organizado por la uni&oacute;n de todos los obreros del pa&iacute;s, asumir&aacute; la direcci&oacute;n de las organizaciones locales elegidas por el proletariado. Claro que lo esencial no es el nombre ni los detalles de las organizaciones, sino su actividad: la direcci&oacute;n democr&aacute;tica y centralizada del proletariado en la lucha para poner el poder en manos del pueblo. La historia no se repite jam&aacute;s, y el nuevo consejo no tendr&aacute; que pasar otra vez por los mismos acontecimientos de estos cincuenta d&iacute;as, sino que de este per&iacute;odo podr&aacute; extraer un programa de acci&oacute;n completo. Y este programa est&aacute; perfectamente claro: cooperaci&oacute;n revolucionaria con el ej&eacute;rcito, el campesinado y las capas populares de la poblaci&oacute;n urbana.; abolici&oacute;n del absolutismo; destrucci&oacute;n de su organizaci&oacute;n material: en parte cambio radical, en parte disoluci&oacute;n inmediata del ej&eacute;rcito, disoluci&oacute;n del aparato policial burocr&aacute;tico; jornada de ocho horas; armamento de la poblaci&oacute;n, sobre todo del proletariado; transformaci&oacute;n de los ayuntamientos en &oacute;rganos de auto-administraci&oacute;n de las ciudades; fundaci&oacute;n de consejos de diputados campesinos como &oacute;rganos de la revoluci&oacute;n agraria; organizaci&oacute;n de elecciones a la Asamblea constituyente y campa&ntilde;a electoral en base a un programa determinado de trabajos de la representaci&oacute;n popular. <\/p>\n<p>Un plan de este tipo es m&aacute;s f&aacute;cil de formular que de poner en pr&aacute;ctica. Pero, si la revoluci&oacute;n debe vencer, el proletariado ruso se ver&aacute; obligado a seguir precisamente este programa. Desplegar&aacute; una actividad revolucionaria como jam&aacute;s ha visto el mundo. La historia de estos cincuenta d&iacute;as no ser&aacute; entonces m&aacute;s que una p&aacute;gina menor en el gran libro de la lucha y victoria del proletariado.  <\/p>\n<hr \/>\n<p>Escrito: 1906 <br \/>Primera Edici&oacute;n: Neue Zeit. 1907 <br \/>Digitalizaci&oacute;n: Germinal <br \/>Fuente: T.O.T.A.L [*] <br \/>Esta Edici&oacute;n: Marxists Internet Archive, 2000<\/p>\n<hr \/>\n<p>* Texto in&eacute;dito en franc&eacute;s [y espa&ntilde;ol], traducido del alem&aacute;n a partir de un art&iacute;culo publicado en la Neue Zeit en 1907 [T&iacute;tulo ruso: \u00abSovet i revolyutsiya: Pyat desyat dnei\u00bb], transcrito para la web por T.O.T.A.L a partir de una versi&oacute;n francesa de G&eacute;rard Billy. Ciertos p&aacute;rrafos de este art&iacute;culo figuran tambi&eacute;n en el cap&iacute;tulo \u00abConclusiones\u00bb de la obra \u00ab1905\u00bb. Dicho cap&iacute;tulo es un an&aacute;lisis m&aacute;s completo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La historia del soviet (consejo) de los diputados obreros de San Petersburgo es la historia de cincuenta jornadas. Desde el 13 de octubre de 1905 en que se celebr&oacute; la sesi&oacute;n fundacional hasta el 3 de diciembre en que fue disuelto por la tropas gubernamentales.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"post_format":[],"flags":[],"class_list":["post-1560","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-teoria-marxista"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1560","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1560"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1560\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1560"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1560"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1560"},{"taxonomy":"post_format","embeddable":true,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fpost_format&post=1560"},{"taxonomy":"flags","embeddable":true,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fflags&post=1560"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}