{"id":1671,"date":"2006-04-24T00:00:00","date_gmt":"2006-04-24T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luchadeclases.org.ve\/wp_temp\/?p=1671"},"modified":"2006-04-24T00:00:00","modified_gmt":"2006-04-24T00:00:00","slug":"los-trabajadores-y-jes-franceses-derrotan-a-la-derecha","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/luchadeclases.com\/?p=1671","title":{"rendered":"Los trabajadores y j\u00f3venes franceses derrotan a la derecha"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">&ldquo;Francia es el pa&iacute;s d&oacute;nde la lucha de clases siempre llega hasta el final&rdquo;. Esta frase, acu&ntilde;ada por Carlos Marx cuando analizaba las gestas heroicas protagonizadas por la clase obrera francesa en las revoluciones de 1830, 1848 y la Comuna de Paris de marzo de 1871, expresa de manera fiel la deuda que los trabajadores de todo el mundo tenemos contraida con nuestros hermanos de clase franceses.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"line-height: 1.3em;\">Como parte de este hilo hist&oacute;rico ininterrumpido, en la primavera de 2006 el proletariado galo, fundido con la juventud obrera y estudiante de toda la Rep&uacute;blica, ha hecho hincar la rodilla a una clase dominante arrogante que se hab&iacute;a cre&iacute;do capaz de imponer sus planes de explotaci&oacute;n con total impunidad. Confundiendo las vacilaciones y la pusilanimidad de los parlamentarios de la izquierda reformista con la aut&eacute;ntica voluntad de lucha de las masas francesas, Jacques Chirac y Dominique Villepin han recibido una lecci&oacute;n inolvidable.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p>Despu&eacute;s de dos grandes jornadas de movilizaci&oacute;n, el 28 de marzo y el 4 de abril, que sacaron a la calle en huelgas tanto del sector p&uacute;blico como del privado a millones de trabajadores franceses; despu&eacute;s de m&aacute;s de 545 manifestaciones en la que seis millones de j&oacute;venes y trabajadores se manifestaron a lo largo y ancho de todo el pa&iacute;s en esos dos d&iacute;as; despu&eacute;s del bloqueo de m&aacute;s de un centenar de universidades y m&aacute;s de mil quinientos institutos, tomados por los comit&eacute;s de huelga elegidos democr&aacute;ticamente por los propios estudiantes; despu&eacute;s de que la presi&oacute;n insostenible de la clase obrera, los desempleados y la juventud de toda Francia obligase a los dirigentes de los sindicatos a exigir una y otra vez la retirada del CPE; despu&eacute;s de que los medios de comunicaci&oacute;n vieran fracasar sus reiterados intentos de estigmatizar este colosal movimiento con acusaciones incre&iacute;bles de &ldquo;conservadurismo&rdquo;, &ldquo;miedo al cambio&rdquo; y estupideces por el estilo&#8230;en definitiva, despu&eacute;s de poner encima de la mesa la cuesti&oacute;n esencial del poder, es decir, quien manda en la casa, quien hace posible la producci&oacute;n, que el transporte funcione, que la energ&iacute;a llegue a empresas, hogares, hospitales o colegios, la burgues&iacute;a francesa a tenido que ceder, y lo ha hecho de una forma humillante, trag&aacute;ndose todas sus palabras y frases grandilocuentes. <\/p>\n<p>La lucha que acabamos de presenciar en Francia supone el mayor movimiento anticapitalista de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, el que ha tenido un contenido de clase m&aacute;s elevado y el que ha demostrado que, en base a los m&eacute;todos de la acci&oacute;n de masas, la organizaci&oacute;n y la disciplina, los oprimidos de Francia como los del resto de la Europa tenemos la capacidad para derribar el sistema capitalista e imponer un nuevo orden social. <\/p>\n<p>Ni la represi&oacute;n de los CSR, ni las provocaciones de los infiltrados de la polic&iacute;a, ni las campa&ntilde;as de los medios de comunicaci&oacute;n controlados por la burgues&iacute;a han servido para derrotar al movimiento, que no ha dudado en llegar hasta el final. El escenario cl&aacute;sico de una situaci&oacute;n prerrevolucionaria se estaba concretando en las calles de toda Francia, y este ha sido el factor decisivo para que la burgues&iacute;a haya preferido la derrota a continuar por un camino que le podr&iacute;a colocar en una situaci&oacute;n desesperada. <\/p>\n<p>Evitar que la lucha se transformase en un movimiento abiertamente revolucionario ha sido lo que ha movido a la clase dominante francesa a retirar el CPE. Pero esto no la salvar&aacute;. Por el contrario, la clase obrera francesa, la juventud, sale convencida de su fuerza, la confianza en si misma es mucho mayor, y la coloca en una situaci&oacute;n inmejorable para enfrentarse a las pr&oacute;ximas e inevitables batallas que est&aacute;n por llegar. <\/p>\n<p>La crisis del r&eacute;gimen capitalista en Francia <\/p>\n<p>Todo el escenario mundial ha sufrido una transformaci&oacute;n colosal en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Los lamentos esc&eacute;pticos de todos los renegados de la izquierda, de los que sucumbieron a las presiones de la ofensiva ideol&oacute;gica del capital, a los que teorizaron el abandono del marxismo revolucionario rehabilitando los deshechos te&oacute;ricos del viejo reformismo ungi&eacute;ndolos de un nuevo barniz&#8230;todos esos individuos que pueblan las c&aacute;tedras universitarias, los programas &ldquo;progresistas&rdquo; de la radio, los grupos parlamentarios y los ministerios, los comit&eacute;s de redacci&oacute;n de las revistas de &ldquo;pensamiento pol&iacute;tico&rdquo;, de peri&oacute;dicos y editoriales, todos esos individuos, los &ldquo;ex&rdquo;, han recibido tambi&eacute;n una brillante lecci&oacute;n. Una lecci&oacute;n que no se ha impartido en las cuatro paredes de un aula, sino en centenares de ciudades y barrios obreros de Francia y cuyo profesor colectivo ha sido la furia de millones de hombres, mujeres y j&oacute;venes an&oacute;nimos, que conforman lo aut&eacute;nticamente vivo de la Rep&uacute;blica francesa. Las masas, si las masas, ese termino que cuando se menciona en presencia de esos &ldquo;ex&rdquo;, provocan miradas de desprecio t&iacute;picas del peque&ntilde;o burgu&eacute;s presuntuoso. &iquest;Las masas? &iexcl;Pero si eso ya no existe! &iquest;Cuantas veces se habr&aacute; pronunciado esa frase en reuniones, actos, cenas y comilonas, tertulias&#8230;? Las masas&#8230; Pues si se&ntilde;ores, las masas vuelven a tomar el protagonismo de la pol&iacute;tica imprimiendo su sello indeleble a los acontecimientos. <\/p>\n<p>Las masas en Venezuela, en Bolivia, en Per&uacute;, en Ecuador, en Argentina, en Brasil&#8230; en EEUU, en Iraq, en Nepal; las masas que lucharon contra la guerra imperialista, que dijeron No a la constituci&oacute;n europea, que derrotaron al PP, que protagonizan huelgas generales en el Estado espa&ntilde;ol, en Italia, en Portugal, en Austria, en Grecia&#8230; Las masas que han sido el motor de cambio en la historia, las aut&eacute;nticas protagonistas de la lucha de clases, vuelven a exigir su lugar y lo hacen como siempre ha sido, de forma explosiva y pillando por sorpresa a los que hab&iacute;an tocado ya su canto f&uacute;nebre. <\/p>\n<p>La acci&oacute;n de las masas ha provocado una profunda crisis del r&eacute;gimen de la V Rep&uacute;blica. Incluso un diario como El Pa&iacute;s lo reconoce en un editorial publicado el 11 de abril y que lleva por t&iacute;tulo un inequ&iacute;voco Villepin, humillado. &ldquo;Son muchas las voces que se&ntilde;alan que el modelo de la V Rep&uacute;blica ya no funciona (&#8230;) Pero a&uacute;n queda un a&ntilde;o hasta las elecciones presidenciales. En oto&ntilde;o fueron los chavales de las barriadas, ahora los estudiantes y con 12 meses para el cambio de guardia, las protestas de todo tipo se pueden multiplicar&rdquo;. No hace falta ser un estratega para reconocer que lo que dice El Pa&iacute;s es una realidad incontestable; pero una realidad parcial que no hace justicia realmente a lo que ha pasado. <\/p>\n<p>Desde hace diez a&ntilde;os, en Francia se vive un profundo movimiento de contestaci&oacute;n social que esta agrietando las bases estables en las que descansaba todo el sistema capitalista. Francia se ha convertido en el pa&iacute;s con m&aacute;s luchas obreras de todo el continente; d&oacute;nde se han dado las movilizaciones m&aacute;s duras y prolongadas contra las contrarreformas sociales auspiciadas desde la UE. Un proceso que ha tenido su reflejo en la conciencia pol&iacute;tica de una nueva generaci&oacute;n de trabajadores y de j&oacute;venes que, correctamente, vinculan estas luchas con la necesidad de acabar con el capitalismo y transformar la sociedad en l&iacute;neas socialistas. <\/p>\n<p>En su cr&oacute;nica del d&iacute;a despu&eacute;s de la derrota, J. M. Mart&iacute; Font, corresponsal en Francia de El Pa&iacute;s y que se ha caracterizado en sus cr&oacute;nicas por destacar ampliamente &ldquo;la violencia&rdquo; que acompa&ntilde;aba a las manifestaciones estudiantiles, como es ya caracter&iacute;stico en estos periodistas &ldquo;independientes&rdquo;, no pod&iacute;a dejar de reconocer el siguiente hecho: &ldquo; De algunas facultades tomadas, d&oacute;nde los comit&eacute;s de huelga se han hecho con el poder real, donde los alumnos ocupan de forma permanente los paraninfos, los mensajes que llegaban ten&iacute;an ya el aroma radical de una revoluci&oacute;n en toda regla. &lsquo;No nos quedamos aqu&iacute;&rsquo;, dec&iacute;a un l&iacute;der estudiantil en Rennes, uno de los centros de esta revuelta. &lsquo;Es el sistema el que hay que destruir, es el capitalismo el que no funciona&rsquo;&rdquo;. <\/p>\n<p> En efecto, en esta sencilla frase est&aacute; concentrado el fondo de las aspiraciones de las masas movilizadas en Francia. Y esta es la principal lecci&oacute;n de esta lucha: el problema no es tan s&oacute;lo las medidas reaccionarias y antiobreras que aplica la derecha o la socialdemocracia cuando llegan al gobierno; el problema real son las bases de la propiedad capitalista, la que determinan que la vida para cientos, por no decir miles, de millones de hombres, mujeres y ni&ntilde;os de todo el planeta se haya transformado en una aut&eacute;ntica pesadilla. <\/p>\n<p>Esta es la aut&eacute;ntica raz&oacute;n por que la burgues&iacute;a francesa ha cedido y por la que la clase dominante de todo el mundo mira con espanto los acontecimientos franceses. En ellos ve, y no se equivoca, la amenaza de la revoluci&oacute;n socialista en el siglo XXI, una amenaza que pretend&iacute;a haber conjurado definitivamente pero que goza cada vez de mayor predicamento. <\/p>\n<p>Odio de clase <\/p>\n<p>Paralelamente a esta tremenda victoria, en los diarios &ldquo;progresistas&rdquo; de toda Europa no han dejado de aparecer art&iacute;culos de &ldquo;opini&oacute;n&rdquo; para denunciar el &ldquo;miedo al cambio&rdquo; que ha puesto de manifiesto, supuestamente, este movimiento. En verdad, la mayor&iacute;a de estos art&iacute;culos, disfrazados de an&aacute;lisis sensatos y &ldquo;actuales&rdquo;, no son m&aacute;s que las aut&eacute;nticas opiniones de la clase dominante, vertidas por sus plum&iacute;feros a sueldo. Todos ellos destilan un inconfundible odio de clase. <\/p>\n<p>De nuevo el diario El Pa&iacute;s se ha convertido en el veh&iacute;culo para transmitir este tipo de basura disfrazada de &ldquo;pensamiento riguroso y moderno&rdquo; que no tiene desperdicio. El pasado 14 de abril, al mismo tiempo que dedicaba tres p&aacute;ginas a la conmemoraci&oacute;n del 75&ordm; aniversario de la II Rep&uacute;blica, publicaba dos de estos art&iacute;culos. El primero en la p&aacute;gina catorce, llevaba por t&iacute;tulo Waterloo, versi&oacute;n 2006 y estaba firmado por el famoso &ldquo;ex&rdquo;, Carlos Mendo. Como todos los antiguos &ldquo;progres&rdquo;, el furor del converso est&aacute; impl&iacute;cito en cada palabra, en cada expresi&oacute;n. Citemos algunos fragmentos impagables de esta joya del pensamiento pol&iacute;tico: &ldquo; (&#8230;) Por en&eacute;sima vez en los 11 a&ntilde;os de presidencia chiraquista, la calle ha ganado la batalla a las instituciones democr&aacute;ticas de la rep&uacute;blica con su consiguiente debilitamiento. La protesta callejera se ha impuesto a la asamblea Nacional y al Consejo Constitucional, que hab&iacute;a avalado la constitucionalidad del Contrato de Primer Empleo (CPE) &ndash;un t&iacute;mido intento de abordar el paro juvenil, que afecta al 23% de los j&oacute;venes y casi al 50% de los hijos de los emigrantes-, dentro de una ley de igualdad de oportunidades. &iquest;Para qu&eacute; esperar a que un nuevo Parlamento debata la reforma laboral acorde con los nuevos tiempos, si, como en el pasado, le gobierno no resistir&aacute; la presi&oacute;n de la calle? &iexcl;Olvidemos a esos trasnochados de Montesquieu y Tocqueville y, en la mejor tradici&oacute;n francesa, volvamos a las barricadas! Y, convencidos de su victoria final, a las barricadas se fueron para defender un status quo insostenible en una econom&iacute;a cada vez m&aacute;s competitiva y globalizada, que los huelguistas se empe&ntilde;an en ignorar (&#8230;) Globalizaci&oacute;n, liberalismo, libre mercado, beneficios y productividad son t&eacute;rminos demonizados en el vocabulario pol&iacute;tico franc&eacute;s (&#8230;)&rdquo; <\/p>\n<p> Como en Historia de dos ciudades de Dickens, hay otra Francia distinta. Es la Francia emprendedora de la empresa privada, dispuesta a competir con su esfuerzo en el mundo y que el a&ntilde;o pasado copo el tercer puesto en el n&uacute;mero de adquisiciones de compa&ntilde;&iacute;as extranjeras. Ah&iacute; est&aacute; el futuro de Francia&rdquo;. <\/p>\n<p>El mismo d&iacute;a, en la p&aacute;gina cincuenta y tres, encontramos otro art&iacute;culo de t&iacute;tulo La Francia Menguante y cuyo autor, &Aacute;ngel Ubide, no se corta ni un pelo: &ldquo;Lo sucedido ofrece una lectura muy preocupante para el futuro de Francia y de la perspectiva de reforma en Europa. La retirada del CPE revela la clara supremac&iacute;a de la ideolog&iacute;a sobre la ciencia&rdquo; &iquest;La ciencia, preguntamos asombrados? &iexcl;Si se&ntilde;or la ciencia!, y para dejarlo claro &Aacute;ngel Ubide nos ilustra: &ldquo;El CPE, que relaja las restricciones al despido para los j&oacute;venes, se basa en uno de los resultados m&aacute;s concluyentes de la econom&iacute;a del trabajo: la mejor pol&iacute;tica para aumentar el empleo es reducir las restricciones al despido. (&#8230;) Los j&oacute;venes se quejan de que el Gobierno quiere precarizar su empleo, y en cierta manera tienen raz&oacute;n. Lo que el gobierno deber&iacute;a hacer es flexibilizar el empleo de todos los ciudadanos, no s&oacute;lo de los j&oacute;venes.&rdquo; <\/p>\n<p>Bastan estas palabras para realzar lo que significa, desde el punto de vista de los intereses de los trabajadores de todo el mundo y especialmente de los europeos, la victoria hist&oacute;rica arrancada en Francia tras un largo mes de movilizaciones. As&iacute; mismo, constituyen tambi&eacute;n una seria advertencia para el futuro. Por que si las instituciones de la democracia burguesa no sirven para contener el &ldquo;chantaje de la calle&rdquo;, ser&aacute; necesario no s&oacute;lo incrementar las medidas de represi&oacute;n, sino el dr&aacute;stico recorte de los derechos democr&aacute;ticos. La perspectiva para la &ldquo;civilizada&rdquo; Europa en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os es clara: las &ldquo;formas democr&aacute;ticas&rdquo; chocaran de forma cada vez m&aacute;s violenta con las bases del propio sistema capitalista, lo que implicar&aacute; sus sustituci&oacute;n por otras m&aacute;s &ldquo;eficaces&rdquo; que garanticen m&aacute;s adecuadamente los ingresos y beneficios de la clase dominante. <\/p>\n<p>Luchar por el socialismo <\/p>\n<p>Los combates del futuro dejaran peque&ntilde;os todas las luchas de los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Si por la burgues&iacute;a fuese, todas las conquistas del pasado ser&iacute;an eliminadas de un plumazo. Todos los argumentos a favor de la paz social, de la moderaci&oacute;n salarial, de la flexibilidad y abaratamiento del despido, de los recortes en las prestaciones sociales y en las jubilaciones, no ha contribuido a saciar las ansias de la patronal europea. Por todas partes el plan de ajuste es el mismo: miles de despidos, presi&oacute;n salvaje en los ritmos de trabajo, aumento de la jornada, supresi&oacute;n de vacaciones y d&iacute;as de descanso, precariedad, siniestralidad laboral con su reguero de miles de trabajadores muertos al a&ntilde;o, privatizaci&oacute;n de la ense&ntilde;anza y la sanidad p&uacute;blica&#8230;Pero recorrer ese camino no va a ser sencillo para los capitalistas de Europa. A pesar de las agresiones que han logrado colar gracias a la desmovilizaci&oacute;n patrocinada desde las c&uacute;pulas sindicales y alimentadas con argumentos te&oacute;ricos como los que anteriormente hemos comentado, las contrarreformas sociales se enfrentaran a la formidable oposici&oacute;n de un movimiento obrero que se siente fuerte. En este contexto, triunfos como el de Francia suponen una inspiraci&oacute;n para el conjunto de los trabajadores europeos y un golpe demoledor contra la vieja cantinela acerca de la debilidad del movimiento obrero. <\/p>\n<p>La lucha paga al final. El camino que los trabajadores y la juventud de Francia han se&ntilde;alado es el &uacute;nico posible para defender nuestras condiciones de vida. Pero incluso una victoria como esta, que pone de relieve el enorme poder de los trabajadores y la juventud, no se puede ver como un fin en si mismo. Es parte de un combate m&aacute;s amplio y fundamental. La lucha de los explotados contra el conjunto del sistema capitalista, por el socialismo, una lucha que no se puede librar fabrica a fabrica, sino que requiere de organizaci&oacute;n pol&iacute;tica, de un programa claro y una estrategia y m&eacute;todos consecuentes. La experiencia francesa ha puesto en el orden del d&iacute;a la imperiosa necesidad de abordar esta tarea, empezando por construir una alternativa marxista de masas en Francia y a escala mundial.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&ldquo;Francia es el pa&iacute;s d&oacute;nde la lucha de clases siempre llega hasta el final&rdquo;. Esta frase, acu&ntilde;ada por Carlos Marx cuando analizaba las gestas heroicas protagonizadas por la clase obrera francesa en las revoluciones de 1830, 1848 y la Comuna de Paris de marzo de 1871, expresa de manera fiel la deuda que los trabajadores &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[75],"tags":[],"post_format":[],"flags":[],"class_list":["post-1671","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-francia"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1671","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1671"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1671\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1671"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1671"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1671"},{"taxonomy":"post_format","embeddable":true,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fpost_format&post=1671"},{"taxonomy":"flags","embeddable":true,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fflags&post=1671"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}