{"id":1804,"date":"2006-08-20T00:00:00","date_gmt":"2006-08-20T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luchadeclases.org.ve\/wp_temp\/?p=1804"},"modified":"2006-08-20T00:00:00","modified_gmt":"2006-08-20T00:00:00","slug":"iimco-rugeii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/luchadeclases.com\/?p=1804","title":{"rendered":"\u00a1\u00a1M\u00e9xico ruge\u00a1\u00a1"},"content":{"rendered":"<p>M\u00e9xico ruge por sus cuatro costados. Hay que remontarse a las jornadas heroicas de la revoluci\u00f3n mexicana, sobre todo al cerco de los ej\u00e9rcitos campesinos comandados por Emiliano Zapata y Pancho Villa sobre el Distrito Federal en diciembre de1914, pa <!--more--> Todos los socialistas, al explicar el car\u00e1cter de clase de la civilizaci\u00f3n burguesa, la democracia burguesa y el parlamentarismo burgu\u00e9s, expresaban la idea que hab\u00edan formulado con la mayor exactitud cient\u00edfica Marx y Engels al decir que la rep\u00fablica burguesa m\u00e1s democr\u00e1tica no es sino una m\u00e1quina para la opresi\u00f3n de la clase obrera por la burgues\u00eda, para la opresi\u00f3n de las masas trabajadoras por un pu\u00f1ado de capitalistas.\u201d  <\/p>\n<p>(V.I. Lenin Tesis sobre la democracia burguesa y la dictadura del proletariado,  <br \/>I Congreso de la Internacional Comunista, marzo de 1919)  <\/p>\n<p>M\u00e9xico ruge por sus cuatro costados. Hay que remontarse a las jornadas heroicas de la revoluci\u00f3n mexicana, sobre todo al cerco de los ej\u00e9rcitos campesinos comandados por Emiliano Zapata y Pancho Villa sobre el Distrito Federal en diciembre de1914, para encontrar una crisis social y pol\u00edtica de caracter\u00edsticas semejantes. La memoria de la revoluci\u00f3n mexicana, de la guerra campesina que incendio el pa\u00eds amenazando el poder de las clases poseedoras tanto del campo y de la ciudad ha vuelto a reencontrase en este formidable movimiento de masas contra el fraude electoral.  <br \/>Los acontecimientos que sacuden M\u00e9xico marcar\u00e1n un punto de inflexi\u00f3n en la historia del pa\u00eds. No se trata de una simple crisis constitucional o de un desaf\u00edo a la legitimidad de unos resultados electorales chuscos y ama\u00f1ados con alevos\u00eda y nocturnidad. La crisis pol\u00edtica de M\u00e9xico es, a su vez, una viva representaci\u00f3n de la crisis del capitalismo en el conjunto de Am\u00e9rica latina y, sin duda, en el propio coraz\u00f3n de la potencia imperialista m\u00e1s poderosa de la historia: los EEUU.  <br \/>Visto en perspectiva, el tablero pol\u00edtico del conjunto de Am\u00e9rica nunca hab\u00eda presentado un aspecto tan vibrante. Despu\u00e9s de derrotas severas del movimiento obrero y campesino y de una contrarrevoluci\u00f3n burguesa que utiliz\u00f3 la maquinaria exterminadora de las dictaduras militares para asesinar a toda una generaci\u00f3n de luchadores; despu\u00e9s de a\u00f1os de privatizaciones masivas y destrucci\u00f3n de cientos de miles de empleos; despu\u00e9s de una vergonzosa capitulaci\u00f3n ideol\u00f3gica de las direcciones reformistas y estalinistas del movimiento obrero ante la nueva ofensiva del capital; despu\u00e9s de que una gran cantidad de desertores intelectuales de las filas revolucionarias escribieran nuevamente el epitafio de la revoluci\u00f3n y de la lucha de clases&#8230; Todos los aparentes triunfos del capitalismo y del imperialismo se han transformado en su contrario. Las masas oprimidas del Continente han dado un pu\u00f1etazo en la mesa, reafirmando su papel protagonista en la historia y su aspiraci\u00f3n a un nuevo poder socialista.  <br \/>Este poderoso movimiento del proletariado y del campesinado pobre ha demostrado que no existe salida posible a los problemas de las masas en el marco del capitalismo latinoamericano. La falsa idea de poder alcanzar la soberan\u00eda nacional respetando los l\u00edmites de la econom\u00eda de mercado y, por tanto, sancionando el poder de los imperialistas y las oligarqu\u00edas nacionales ha quedado desautorizada una vez m\u00e1s. Los procesos revolucionarios en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Argentina y, ahora, la crisis revolucionaria en M\u00e9xico ponen de manifiesto la necesidad urgente de levantar una alternativa socialista e internacionalista para el continente. La revoluci\u00f3n proletaria y socialista es el \u00fanico camino para resolver la crisis del capitalismo latinoamericano. No existe t\u00e9rmino medio, no existe otra salida posible para las masas desheredadas.  <\/p>\n<p>Un capitalismo d\u00e9bil y atrasado  <\/p>\n<p>El pueblo mexicano tiene grandes tradiciones revolucionarias que fueron forjadas en la lucha contra la dominaci\u00f3n espa\u00f1ola y, especialmente, en la gran revoluci\u00f3n de 1910-1920. La conformaci\u00f3n del M\u00e9xico contempor\u00e1neo fue el fruto de la guerra campesina m\u00e1s importante de toda la historia de Am\u00e9rica latina, que determin\u00f3 a su vez la conciencia pol\u00edtica de generaciones de revolucionarios. Conocer este inmenso legado es imprescindible para entender el movimiento actual de las masas mexicanas, el \u00faltimo cap\u00edtulo escrito, por el momento, de la revoluci\u00f3n latinoamericana.  <\/p>\n<p>M\u00e9xico se sacudi\u00f3 la opresi\u00f3n colonial del reino espa\u00f1ol a trav\u00e9s de una prolongada guerra encabezada por la figura de Jos\u00e9 Mar\u00eda Morelos, representante del ala jacobina de los revolucionarios anticoloniales. Sin embargo, como ocurriera en otras revoluciones de la \u00e9poca en el continente latinoamericano, no ser\u00eda el ala m\u00e1s avanzada de las fuerzas insurgentes la que se hiciera con el poder. Fueron las secciones m\u00e1s conservadoras de la burgues\u00eda fundidas por intereses comunes con las viejas clases propietarias de la tierra, especialmente con la Iglesia cat\u00f3lica, las que desplazaron a los elementos radicales.  <br \/>La clase dominante en el M\u00e9xico poscolonial no ten\u00eda el menor inter\u00e9s de acabar con unas relaciones de propiedad de la tierra semifeudales ni de invertir un modelo de desarrollo capitalista basado en la dependencia del capital extranjero. Estas mismas fuerzas pronto optaron por un nuevo vasallaje hacia la potencia capitalista m\u00e1s cercana y briosa: los EEUU.  <br \/>M\u00e9xico sufri\u00f3 tempranamente la ofensiva del imperialismo norteamericano ante la complacencia de la oligarqu\u00eda mexicana. En 1847 el ej\u00e9rcito norteamericano invadi\u00f3 el territorio nacional de M\u00e9xico anexion\u00e1ndose dos millones de kil\u00f3metros cuadrados, aproximadamente la mitad del pa\u00eds. Esta parte amputada a M\u00e9xico, que constituyen los estados de Texas, Nevada, Utah, Colorado, Nuevo M\u00e9xico, Arizona y California, representan una porci\u00f3n esencial del mapa actual de los EEUU, de su econom\u00eda y su potencial demogr\u00e1fico. Desde entonces, los imperialistas norteamericanos no han dejado de considerar a M\u00e9xico parte fundamental de sus intereses estrat\u00e9gicos o, en otras palabras, su patio trasero m\u00e1s preciado.  <br \/>En aquel periodo, todos los intentos de los sectores \u201creformistas\u201d e ilustrados de la burgues\u00eda y la peque\u00f1a burgues\u00eda mexicana por dar una base material moderna al desarrollo capitalista y asegurar de esta forma una independencia real del pa\u00eds, fracasaron desdichadamente.  <br \/>La acci\u00f3n pol\u00edtica de otro jacobino de la \u00e9poca, Benito Ju\u00e1rez, por acabar con el inmenso poder de la Iglesia cat\u00f3lica y su vasta propiedad territorial a trav\u00e9s de la ley de desamortizaci\u00f3n de 1857, provoc\u00f3 una amplia sublevaci\u00f3n de los grandes poderes econ\u00f3micos del pa\u00eds. La llamada guerra de la Reforma, que enfrento al clero y los grandes latifundistas contra el sector ilustrado de la peque\u00f1a burgues\u00eda mexicana se prolong\u00f3 hasta 1867.  <br \/>Las fuerzas conservadoras se opusieron con tenacidad a cualquier transformaci\u00f3n pol\u00edtica que pudiese trastocar el estatus en el que anclaban sus privilegios. Estos sectores privilegiados de la sociedad mexicana, los antecedentes hist\u00f3ricos de los actuales dirigentes integristas cat\u00f3licos que lideran el PAN, no tuvieron ning\u00fan escr\u00fapulo en aliarse con las tropas invasoras francesas para combatir a los liberales mexicanos. Finalmente, la aventura imperialista de Napole\u00f3n III termin\u00f3 con la derrota humillante de los ej\u00e9rcitos franceses y el fusilamiento en junio de 1867 de Maximiliano de Habsburgo, el autoproclamado Emperador de M\u00e9xico.  <br \/>En toda la lucha desatada contra la oligarqu\u00eda heredera de la Colonia as\u00ed como contra el invasor franc\u00e9s, la fracci\u00f3n jacobina de la peque\u00f1a burgues\u00eda tuvo que apoyarse constantemente en las masas del campo. La masa campesina fue utilizada como carne de ca\u00f1\u00f3n en la batalla pero nunca vio resultados tangibles a sus sacrificios. Como ocurriera tambi\u00e9n con las medidas de desamortizaci\u00f3n dictadas por los gobiernos liberales espa\u00f1oles, las leyes de reforma agraria mexicanas no modificaron las relaciones de propiedad capitalista surgidas en un contexto de atraso y dependencia ni supusieron una expropiaci\u00f3n general de los grandes propietarios. Por esa raz\u00f3n nunca obtuvo los frutos deseados.  <br \/>Lejos de animar al surgimiento de una nueva capa de peque\u00f1os propietarios sobre los que edificar un r\u00e9gimen pol\u00edtico democr\u00e1tico burgu\u00e9s, las leyes desamortizadoras favorecieron una nueva concentraci\u00f3n latifundista de la tierra.  <br \/>En un proceso ininterrumpido, las tierras de las comunidades indias fueron fraccionadas y adjudicadas en peque\u00f1as parcelas a cada campesino indio. El resultado inmediato no fue otro que una \u201cexpropiaci\u00f3n\u201d masiva de las miserables propiedades campesinas que, explotadas en condiciones absolutamente desfavorables, fueron vendidas a precios rid\u00edculos o arrebatadas mediante la violencia al cabo de unos a\u00f1os, por los mismos terratenientes a los que te\u00f3ricamente se pretend\u00eda combatir. De esta forma peculiar triunfaron las relaciones capitalistas en el campo mexicano y se pudo llevar a cabo una primera fase de acumulaci\u00f3n de capital.  <br \/>El ej\u00e9rcito de peones agr\u00edcolas despojados de cualquier propiedad y derecho proporcion\u00f3, con su sangre y su trabajo de sol a sol, los medios necesarios para el desarrollo econ\u00f3mico del pa\u00eds. Pero dial\u00e9cticamente tambi\u00e9n fue esta masa humana la que se convertir\u00eda decenios m\u00e1s tarde en la base combatiente de la revoluci\u00f3n mexicana y en su aut\u00e9ntica protagonista.  <\/p>\n<p>Desarrollo desigual y combinado  <\/p>\n<p>El sistema capitalista mexicano extremadamente atrasado en su base econ\u00f3mica no pod\u00eda permitir el florecimiento de una democracia parlamentaria en la que los derechos b\u00e1sicos de organizaci\u00f3n, reuni\u00f3n y manifestaci\u00f3n quedaran consagrados. Derechos democr\u00e1ticos semejantes hubieran sido utilizado por las masas pobres del campo y la ciudad para desafiar el poder establecido. As\u00ed fue como el r\u00e9gimen de Porfirio D\u00edaz, que se extendi\u00f3 de 1876 hasta el estallido de la revoluci\u00f3n en 1910, cristaliz\u00f3 en una brutal dictadura burguesa apoyada en una violencia sistem\u00e1tica contra el campesinado y la incipiente clase obrera urbana.  <br \/>En todo este periodo hist\u00f3rico se procedi\u00f3 a un gigantesco despojo de las propiedades campesinas por parte de las haciendas: una aut\u00e9ntica guerra de clase en las que los terratenientes se apoyaban impunemente en el aparato del Estado para llevar a cabo sus fines .  <br \/>Desde sus or\u00edgenes, este capitalismo agrario no ten\u00eda nada en com\u00fan con las modernas explotaciones capitalistas agr\u00edcolas en las que los m\u00e9todos de cultivo, basados en maquinar\u00eda de vanguardia, aumentaban exponencialmente la productividad del trabajo. Muy al contrario, el sistema de explotaci\u00f3n capitalista del campo mexicano siempre echo mano de formas de producci\u00f3n precapitalsitas y por tanto extraordinariamente atrasadas, combin\u00e1ndola con una vasta mano de obra barata atada de por vida a las haciendas a trav\u00e9s de la tienda de raya (que suministraba productos de consumo a los peones a cuenta de sus jornales, y cuyas deudas eran trasmitida de padres a hijos). Durante mucho tiempo este sistema garantizaba las ingentes ganancias y privilegios de los terratenientes y la burocracia estatal.  <br \/>Paralelamente, el desarrollo del mercado interno y la necesidad de la unificaci\u00f3n pol\u00edtica del pa\u00eds asegurando el poder del gobierno central, exig\u00eda una red de transporte mucho m\u00e1s eficaz. Ese fue el papel desempe\u00f1ado por el ferrocarril que a su vez impuls\u00f3 el avance de otras industrias extractivas y manufactureras mexicanas. Si en 1875 se hab\u00edan construido 578 kil\u00f3metros de v\u00edas f\u00e9rreas, al final de 1910 se superaron los 20.000 kil\u00f3metros. El gran desembolso en capital que exig\u00eda el ferrocarril no pod\u00eda ser cubierto por la d\u00e9bil burgues\u00eda mexicana: esto fue la obra del capital ingl\u00e9s y norteamericano, que a su vez exigi\u00f3 y obtuvo grandes concesiones del Estado.  <br \/>Esta forma de desarrollo desigual y combinado del capitalismo mexicano ha marcado toda su historia posterior. La clase dominante mexicana ha sido incapaz de llevar a cabo sus tareas hist\u00f3ricas, desde la conquista de una independencia genuina de cualquier poder exterior hasta el desarrollo de una agricultura y una industria moderna y eficaz. En 1910 como en la actualidad, las principales inversiones de capital estaban en manos extranjeras y fundamentalmente en las noteamericanas.  <br \/>En este contexto, el proletariado urbano creci\u00f3 paralelamente al avance de la industrializaci\u00f3n, impulsando a su vez la organizaci\u00f3n obrera independiente, a trav\u00e9s del Gran C\u00edrculo de Obreros (fundado en 1872) y posteriormente tambi\u00e9n con el Congreso Obrero. La agitaci\u00f3n obrera qued\u00f3 registrada en el porfiriato con m\u00e1s de 250 huelgas que fueron duramente reprimida por el r\u00e9gimen. Pero a pesar de esta nueva realidad, en 1910 el principal problema de la sociedad mexicana segu\u00eda siendo el de la tierra.  <br \/>Seg\u00fan las cifras del censo de 1910, M\u00e9xico contaba con 15.160 habitantes sobre un territorio cercano a dos millones de kil\u00f3metros cuadrados. De su poblaci\u00f3n, m\u00e1s de tres millones eran campesinos, jornaleros agr\u00edcolas o peones; estableciendo un baremo aproximado de cuatro miembros por familia campesina se puede concluir un censo en torno a doce millones. Por otro lado, una minor\u00eda de hacendados (834 consignados en el censo) y \u201cagricultores\u201d (411.000) se repart\u00edan 168 millones de hect\u00e1reas, lo que en la pr\u00e1ctica significaba el poder absoluto sobre la tierra.  <br \/>De este substrato social y econ\u00f3mico extremadamente injusto surgieron las fuerzas de la guerra campesina m\u00e1s imponente de la historia latinoamericana del siglo XX. Una aut\u00e9ntica gesta revolucionaria protagonizada por la Divisi\u00f3n del Norte dirigida por Francisco Villa, que asestar\u00eda derrotas humillantes a los ej\u00e9rcitos constitucionalistas, y las tropas campesinas del ejercito Libertador del Sur lideradas por Emiliano Zapata, que establecieron en el Estado de Morelos una aut\u00e9ntica comuna campesina.  <br \/>La guerra agraria, que se prolong\u00f3 durante una d\u00e9cada, mostr\u00f3 todo el potencial revolucionario del campesinado pobre al mismo tiempo que sus debilidades: su incapacidad de desarrollar un programa pol\u00edtico independiente capaz de derrotar la acci\u00f3n combinada de la burgues\u00eda y del imperialismo. Para lograrlo hubiera requerido del concurso del proletariado y de un partido revolucionario independiente armado de un programa socialista. Ambos requisitos no estuvieron presentes en aquellos gigantescos acontecimientos.  <\/p>\n<p>\u00a1Tierra y Libertad!  <\/p>\n<p>En el prologo a la obra monumental que escribi\u00f3 sobre la Revoluci\u00f3n Rusa, Trotsky desarroll\u00f3 una idea sumamente profunda: \u201cLa din\u00e1mica de los acontecimientos revolucionarios est\u00e1 directamente determinada por los r\u00e1pidos, tensos y violentos cambios que sufre la psicolog\u00eda de las clases formadas antes de la revoluci\u00f3n (&#8230;) solo estudiando los procesos pol\u00edticos se alcanza a comprender el papel de los partidos y los dirigentes, que en modo alguno queremos negar. Son un elemento, si no independiente, si muy importante de este proceso. Sin una organizaci\u00f3n dirigente, la energ\u00eda de las masas se disipar\u00eda, como se disipa el vapor no contenido en una caldera. Pero sea como fuere, lo que impulsa el movimiento no es la caldera ni el pist\u00f3n, sino el vapor. \u201d  <br \/>La revoluci\u00f3n mexicana, como la revoluci\u00f3n francesa, la rusa de 1917 o la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola en 1936-1939, fue el producto de un gigantesco movimiento de las masas oprimidas. En el caso de M\u00e9xico, el campesinado jugo el papel preponderante por el propio desarroll\u00f3 socio-econ\u00f3mico del pa\u00eds, basado en una estructura productiva primaria. Las masas campesinas de M\u00e9xico iniciaron una prolongada y feroz lucha de resistencia contra el despojo de sus tierras por la clase dominante, y esta lucha se organiz\u00f3 sobre la base de sus propias comunidades agrarias tradicionales.  <br \/>No obstante es preciso recordar que la primera gran asonada de la futura rebeli\u00f3n fue anunciada por el proletariado, espec\u00edficamente en junio de 1906 cuando los mineros del norte de Sonora rompieron la paz social del porfiriato protagonizando una gran huelga. A esta sigui\u00f3 el conflicto de los trabajadores textiles de R\u00edo Blanco en el estado de Veracruz que acab\u00f3 en una sangrienta matanza de centenares de obreros por parte de las fuerzas militares del r\u00e9gimen.  <br \/>En ambos casos la direcci\u00f3n de la lucha estaba vinculada al Partido liberal de Ricardo Flores Mag\u00f3n que, de una posici\u00f3n nacionalista peque\u00f1oburguesa, evolucion\u00f3 hacia postulados radicales y anarquistas. La influencia del anarquismo y el anarcosindicalismo dej\u00f3 una profunda huella en el movimiento obrero mexicano que se prolong\u00f3 hasta la d\u00e9cada de los treinta del siglo pasado. De ese patrimonio ideol\u00f3gico se mantiene hasta hoy la bandera rojinegra, el emblema de las huelgas obreras y estudiantiles en todo el pa\u00eds.  <br \/>Como en toda crisis revolucionaria, las contradicciones se dejaron sentir en primer lugar en las filas de la propia clase dominante. Frente a la postura intransigente de Porfirio D\u00edaz surgieron otras favorables a realizar concesiones que evitaran el estallido revolucionario. Entre ellas destacaba la del joven terrateniente Francisco Madero, que se convirti\u00f3 en el l\u00edder de la oposici\u00f3n burguesa que reclamaba el fin de la dictadura y el establecimiento de un r\u00e9gimen constitucional.  <br \/>En un contexto de extrema polarizaci\u00f3n, ambas tendencias de la burgues\u00eda intentaban defender al sistema del incendio revolucionario que se avecinaba. Pero tanto los que se opon\u00edan a las reformas pol\u00edticas, como lo partidarios de estas, no pudieron impedir lo que irremediablemente ocurrir\u00eda: el colapso del r\u00e9gimen y un nuevo escenario en el que todo el poder de la vieja clase dominante qued\u00f3 suspendido en el aire.  <br \/>Para ventaja de la clase dominante mexicana, a diferencia de Rusia en 1917, no exist\u00eda en M\u00e9xico ninguna organizaci\u00f3n revolucionaria con influencia entre las masas que pudiese ofrecer un programa socialista consecuente. Ni entre el proletariado urbano, ni entre las masas de campesinos desheredados, exist\u00eda una organizaci\u00f3n semejante a la bolchevique, con cuadros experimentados y una tradici\u00f3n pol\u00edtica forjada en combates anteriores.  <br \/>De una manera absolutamente distorsionada las aspiraciones de las masas pobres del campo encontraron un canal de expresi\u00f3n en las tendencias opositoras al r\u00e9gimen, aunque estas fueran declaradamente burguesas. La cuesti\u00f3n central del asunto, no obstante, no estribaba en la voluntad pol\u00edtica de los opositores burgueses cuyo programa moderado no pod\u00eda ofrecer ninguna soluci\u00f3n fundamental a los problemas acuciantes de millones de campesinos. El factor decisivo fue la voluntad de las masas, pues en el momento en que estas se pusieron en marcha desbordaron a los dirigentes de la oposici\u00f3n y trazaron sus propios objetivos emancipadores a trav\u00e9s de m\u00e9todos de lucha revolucionarios, amenazando las propias bases del r\u00e9gimen capitalista.  <br \/>M\u00e1s de noventa a\u00f1os despu\u00e9s, circunstancias similares se est\u00e1n reproduciendo en M\u00e9xico, entre los deseos y las aspiraciones de millones de trabajadores, campesinos y j\u00f3venes de todos los rincones del pa\u00eds y los objetivos estrechos de la dirigencia del PRD, que en ning\u00fan caso pretende sobrepasar el marco del capitalismo mexicano. La resoluci\u00f3n de esta profunda contradicci\u00f3n no depender\u00e1 tan s\u00f3lo de las intenciones de Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador, por mucha autoridad que haya ganado en las \u00faltimas batallas contra la oligarqu\u00eda, sino de la conciencia y la voluntad de las masas movilizadas y de la capacidad de los marxistas para construir una direcci\u00f3n revolucionaria a la altura de la responsabilidad hist\u00f3rica.  <br \/>Hace casi un siglo, en junio de 1910, Francisco Madero desafi\u00f3 el fraude electoral cocinado por Porfirio D\u00edaz. Su programa fundamental, el llamado Plan de San Luis, fue declarar nulas las elecciones y autoproclamarse Presidente provisional del pa\u00eds. Junto a esta proclama institucional, que obviamente constitu\u00eda el eje de las aspiraciones maderistas, el programa recog\u00eda tan solo una demanda social: restituir a sus antiguos propietarios campesinos, en su mayor\u00eda indios, las tierras de las que hab\u00edan sido despojados por los tribunales y las autoridades aplicando abusivamente la ley de terrenos bald\u00edos. En ning\u00fan caso se hablaba de expropiaci\u00f3n de los terratenientes, la clase a la que pertenec\u00eda el propio Madero.  <br \/>Esta modesta demanda, que algunos sectarios autoproclamados marxistas habr\u00edan despreciado con desd\u00e9n, fue suficiente para apoderarse de la imaginaci\u00f3n de millones, convocar a la naci\u00f3n oprimida y desatar una guerra campesina devastadora. En noviembre del mismo a\u00f1o, cientos de miles de campesinos se alzaron en armas para no abandonarlas hasta 1920.  <br \/>A partir de esa fecha los ej\u00e9rcitos guerrilleros del norte mandados por Villa y Orozco realizaron una campa\u00f1a victoriosa hasta tomar Ciudad Ju\u00e1rez el 10 de mayo de 1911. Al mismo tiempo en el sur, los campesinos liderados por Emiliano Zapata ocupaban el 1 de mayo Cuernavaca, la capital del estado de Morelos.  <br \/>La acci\u00f3n exitosa de los ej\u00e9rcitos campesinos fue suficiente para provocar el pavor entre las filas Maderistas. Una cosa era exigir a Porfirio poner fin a su r\u00e9gimen de dictadura y otra muy diferente que los campesinos armados impusieran, de verdad, la reforma agraria.  <br \/>En aquel momento el miedo a un movimiento independiente del campesinado que arrasara con todo forz\u00f3 el armisticio entre las fuerzas insurgentes y el gobierno. Mediante los acuerdos de Ciudad Ju\u00e1rez, firmados por los representantes de Madero y de Porfirio D\u00edaz, se aseguraba una salida institucional a la crisis armada a trav\u00e9s de la renuncia del \u00faltimo a la presidencia de la Rep\u00fablica. De esta manera Madero era encumbrado a la m\u00e1xima instancia pol\u00edtica del pa\u00eds pretendiendo dar carpetazo a un asunto que se le escapaba de las manos.  <br \/>En todo este esquema pol\u00edtico, sin embargo, hab\u00eda un peque\u00f1o asunto no previsto: la demanda fundamental por el que las masas campesinas del pa\u00eds se hab\u00edan movilizado y luchado heroicamente quedaba sin satisfacer. Y el campesinado no respet\u00f3 las ordenes de los militares constitucionalistas. Grupos de indios y peones armados tomaron las tierras de las haciendas y las pusieron a producir en un movimiento de ocupaci\u00f3n de latifundios que se extendi\u00f3 por toda la Rep\u00fablica.  <br \/>La revoluci\u00f3n mexicana puesta en marcha desde abajo a trav\u00e9s de la iniciativa de millones de explotados pondr\u00eda a jaque a la burgues\u00eda y el imperialismo durante nueve largos a\u00f1os, escribiendo una de las p\u00e1ginas m\u00e1s heroicas de la historia.  <\/p>\n<p>Las masas y los l\u00edderes  <\/p>\n<p>Toda revoluci\u00f3n constituye un momento decisivo y excepcional de la historia en el que se pone de manifiesto el papel trascendental de ciertos individuos. Analizando este hecho Plej\u00e1nov dej\u00f3 escrito lo siguiente: \u201cGracias a las peculiaridades de su car\u00e1cter, los individuos pueden influir en los destinos de la sociedad. A veces, su influencia llega a ser muy considerable, pero tanto la posibilidad misma de esta influencia como sus proporciones son determinadas por la organizaci\u00f3n de la sociedad, por la correlaci\u00f3n de fuerzas que en ellas act\u00faan. El car\u00e1cter del individuo constituye un papel s\u00f3lo all\u00ed, s\u00f3lo entonces y s\u00f3lo en el grado en que lo permiten las relaciones sociales (&#8230;) Los talentos aparecen, siempre y en todas partes, all\u00ed d\u00f3nde existen condiciones favorables para su desarrollo. Esto significa que todo talento convertido en fuerza social es fruto de las relaciones sociales. Pero si esto es as\u00ed, se comprende por qu\u00e9 los hombres de talento, como hemos dicho, s\u00f3lo pueden hacer variar el aspecto individual y no la orientaci\u00f3n general de los acontecimientos; ellos mismos existen gracias \u00fanicamente a esta orientaci\u00f3n; si no fuera por eso nunca habr\u00edan podido cruzar el umbral que separa lo potencial de lo real\u201d  <br \/>La revoluci\u00f3n mexicana tuvo nombres propios, pero el que brill\u00f3 con mayor intensidad encarnando los anhelos m\u00e1s profundos de millones de hombres y mujeres fue el de Emiliano Zapata. No es este el lugar para hablar extensamente de Zapata. Muchos lo han hecho brillantemente dejando claro que su nombre esta unido a la lucha de clases m\u00e1s intransigente de la historia de M\u00e9xico. Por eso cuando entre la izquierda reformista la figura de Zapata se utiliza de forma intencionada para justificar una pol\u00edtica que el siempre combati\u00f3, se hace necesario volver a subrayar que Zapata encarn\u00f3 el programa m\u00e1s radical y avanzado de toda la revoluci\u00f3n, el que hizo que esta llegara m\u00e1s lejos en la ruptura con las relaciones de propiedad imperantes en el momento y, sobre todo, el que supo ver que las conquistas revolucionarias solo pod\u00edan ser defendidas por el poder armado de los oprimidos y el auxilio de sus hermanos del mundo.  <br \/>Cuando Madero trat\u00f3 de dar por finalizada la revoluci\u00f3n, Zapata no se content\u00f3 con llamamientos a la desobediencia civil, organiz\u00f3 a los campesinos pobres y les proporcion\u00f3 una perspectiva revolucionaria: continuar la lucha hasta el final desafiando el poder de la oligarqu\u00eda \u201cconstitucionalista\u201d. Y esto lo hizo a trav\u00e9s de la toma de tierras y la expropiaci\u00f3n de los terratenientes creando un poder pol\u00edtico y militar alternativo basado en la representaci\u00f3n directa de la poblaci\u00f3n. El Ej\u00e9rcito Libertador del Sur siempre se sustent\u00f3 en la participaci\u00f3n y en la iniciativa del campesinado y el proletariado agr\u00edcola de la regi\u00f3n, especialmente del Estado de Morelos donde estableci\u00f3 una aut\u00e9ntica comuna campesina.  <br \/>El texto fundamental de la estrategia zapatista fue el llamado plan de Ayala con en el que se intent\u00f3 proclamar la independencia del movimiento campesino respecto a la direcci\u00f3n burguesa de la revoluci\u00f3n. En \u00e9l se afirma la expropiaci\u00f3n completa de la de las tierras de los grandes propietarios, la devoluci\u00f3n de todas las tierras comunales arrebatadas en los decenios anteriores y la nacionalizaci\u00f3n de todos los bienes de los enemigos de la revoluci\u00f3n.  <br \/>Este programa se transform\u00f3 en el ariete pol\u00edtico con el que Zapata y sus seguidores desafiaron todo el orden burgu\u00e9s y los sucesivos gobiernos que lo representaron: Madero, Huerta y Carranza. Aunque no era conscientemente socialista, la aplicaci\u00f3n del programa zapatista significaba, en la pr\u00e1ctica, la destrucci\u00f3n de las bases econ\u00f3micas y pol\u00edticas del r\u00e9gimen capitalista mexicano. Pero la realizaci\u00f3n del programa revolucionario agrario, ya fuera en el M\u00e9xico insurgente de 1910, en la Rusia de 1917 o en la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola de 1936-1939, exig\u00eda del concurso de un poder centralizado y estatal, basado en las masas, y esto solo pod\u00eda surgir de la participaci\u00f3n consciente del proletariado en la revoluci\u00f3n: el poder obrero con un programa socialista que hiciera extensible la expropiaci\u00f3n de la propiedad latifundista al conjunto de la econom\u00eda capitalista, la banca y el comercio bajo el control democr\u00e1tico de los obreros y los campesinos.  <br \/>A pesar de todas sus limitaciones pol\u00edticas, la lucha guerrillera de los ej\u00e9rcitos campesinos contra las tropas gubernamentales alcanz\u00f3 trazos \u00e9picos. Todo el pueblo campesino formaba parte del ej\u00e9rcito suministrando la base combatiente, de intendencia e informaci\u00f3n necesaria.  <br \/>Junto a Emiliano Zapata, el otro gran jefe militar de la revoluci\u00f3n fue Pancho Villa al frente de su Divisi\u00f3n del Norte. En los campos de batalla, los ej\u00e9rcitos villistas se convirtieron en una aut\u00e9ntica pesadilla para la burgues\u00eda mexicana. Sin el programa pol\u00edtico de Zapata, Pancho Villa demostr\u00f3 que bas\u00e1ndose en la fuerza incontenible de la revoluci\u00f3n y las aspiraciones de las masas, un ej\u00e9rcito de campesinos puede convertirse en una formidable maquina de guerra victoriosa frente a los ej\u00e9rcitos burgueses.  <br \/>En su avance irresistible, la revoluci\u00f3n campesina no tardo en llegar al coraz\u00f3n del Estado Mexicano. El 4 de diciembre de 1914, las tropas campesinas de Norte y del Sur, encabezadas por Villa y Zapata respectivamente, se encontraron en las afueras de la ciudad de M\u00e9xico, en la localidad sure\u00f1a de Xochimilco. De las actas taquigr\u00e1ficas que han quedado registradas del encuentro que mantuvieron los dos grandes dirigentes de la revoluci\u00f3n, se desprende los propios l\u00edmites del programa campesino: ni Zapata ni Villa quer\u00edan tomar el poder pol\u00edtico al que ve\u00edan \u201ccomo un rancho muy grande\u201d, en palabras del propio Villa.  <br \/>En su magn\u00edfico texto sobre estos acontecimientos, Adolfo Gilly se\u00f1ala acertadamente: \u201cLo que demuestra el empuje poderoso de la revoluci\u00f3n es que los campesinos llegaron a intentar independizarse pol\u00edticamente del gobierno de la burgues\u00eda, instaurando ellos un gobierno en la capital del pa\u00eds bajo su ocupaci\u00f3n, y no simplemente manteniendo la guerra en los campos. Pero el poder campesino mediado por los peque\u00f1o burgueses, los \u201cgabinetes\u201d como dir\u00eda Pancho Villa, al no llegar a ser un poder proletario, irremediablemente era un poder burgu\u00e9s suspendido en el aire, en contradicci\u00f3n con el gobierno burgu\u00e9s real de Carranza, pero en el fondo mucho m\u00e1s en contradicci\u00f3n con la misma base campesina insurrecta que lo sosten\u00eda frente a Carranza&#8230;\u201d.  <br \/>Despu\u00e9s de duros combates que se prolongaron por seis a\u00f1os, la burgues\u00eda mexicana liderada por aquellos representantes pol\u00edticos y militares que mejor pudieron dominar la guerra campesina y que no dudaron en apoyarse en sectores del proletariado urbano para derrotarla, acabaron con el ala izquierda de la revoluci\u00f3n. Emiliano Zapata fue asesinado el 10 de abril de 1920 cuando el reflujo entre las masas revolucionarias era un hecho.  <br \/>El enorme potencial transformador de la guerra campesina y la honestidad revolucionaria de Emiliano Zapata han quedado grabadas en la conciencia de generaciones de luchadores. Lo que no es tan conocido de la cr\u00f3nica revolucionaria fueron los intentos del propio Zapata para inspirarse pol\u00edticamente de los grandes acontecimientos de la lucha de clases internacional. Esta actitud le llev\u00f3 a intentar comprender la importancia del internacionalismo y lo que represent\u00f3 la revoluci\u00f3n rusa de 1917.  <br \/>En una carta de Zapata fechada el 14 de febrero de 1918 en Tlaltizapan, cuartel general del Ej\u00e9rcito Libertador en el Estado de Morelos, dirigida a Jenaro Amescua y que este public\u00f3 en mayo de 1918 en el diario El Mundo de La Habana, el dirigente campesino escribi\u00f3: \u201cMucho ganar\u00edamos, mucho ganar\u00eda la humanidad y la justicia, si todos los pueblos de Am\u00e9rica y toda las naciones de la vieja Europa comprendieran que la causa del M\u00e9xico revolucionario y la causa de Rusia son y representan la cusa de la humanidad, el inter\u00e9s supremo de todos los pueblos oprimidos (&#8230;) Aqu\u00ed como all\u00e1, hay grandes se\u00f1ores, inhumanos codiciosos y crueles que de padres a hijos han vendido explotando hasta la tortura a grandes masas de campesinos. Y como all\u00e1 los hombres esclavizados, los hombres de conciencia dormida, empiezan a despertar, a sacudirse , a agitarse, a castigar (&#8230;) No es de extra\u00f1ar por lo mismo, que el proletariado mundial aplauda y admire la Revoluci\u00f3n rusa, del mismo modo que otorgara toda su adhesi\u00f3n, su simpat\u00eda y su apoyo a esta revoluci\u00f3n mexicana, al darse cabal cuenta de sus fines\u201d.  <br \/>De esta gigantesca revoluci\u00f3n surgi\u00f3 el r\u00e9gimen burgu\u00e9s contempor\u00e1neo que se prolong\u00f3 durante d\u00e9cadas en M\u00e9xico. Un r\u00e9gimen burgu\u00e9s d\u00e9bil, basado en una estructura econ\u00f3mica precaria, y dependiente en extremo de los intereses estrat\u00e9gicos y econ\u00f3micos del imperialismo estadounidense.  <br \/>En un magn\u00edfico texto sobre la Revoluci\u00f3n, Octavio Fern\u00e1ndez dirigente de la Oposici\u00f3n de Izquierdas en M\u00e9xico se\u00f1al\u00f3 la clave de este proceso hist\u00f3rico: \u201cLa burgues\u00eda ind\u00edgena nacida al calor de la revoluci\u00f3n, impotente de nacimiento y org\u00e1nicamente ligada por un cord\u00f3n umbilical a la propiedad agraria y al campo imperialista, ha sido incapaz de resolver las tareas hist\u00f3ricas de la revoluci\u00f3n\u201d. Y esta situaci\u00f3n se mantiene noventa a\u00f1os despu\u00e9s.  <br \/>Es cierto que la revoluci\u00f3n mexicana no transform\u00f3 las relaciones de propiedad capitalista pero como toda revoluci\u00f3n genuina de masas implic\u00f3 un cambio pol\u00edtico de calado. Los aut\u00e9nticos protagonistas de la revoluci\u00f3n, los campesinos y jornaleros del campo, fueron expropiados pol\u00edticamente, pero su peso hist\u00f3rico se dej\u00f3 sentir en las peculiaridades del r\u00e9gimen burgu\u00e9s que se consolid\u00f3 despu\u00e9s de 1920.  <br \/>El r\u00e9gimen de Obreg\u00f3n, que se afianz\u00f3 eliminando los aspectos m\u00e1s odiados del carrancismo gracias al pacto pol\u00edtico con los dirigentes del movimiento obrero agrupados en la Central Regional Obrera mexicana (CROM) y los lideres zapatistas, era la expresi\u00f3n m\u00e1s acabada de las concesiones que la burgues\u00eda mexicana tuvo que realizar para mantenerse en el poder.  <br \/>\u201cDe este modo\u201d, se\u00f1ala Gilly \u201cel r\u00e9gimen burgu\u00e9s se apoy\u00f3 en obreros y campesinos, a trav\u00e9s de las burocracias sindicales, para estabilizarse y desarrollarse, y lo hizo en nombre de la revoluci\u00f3n. Pero qued\u00f3 prisionero de ese apoyo social y de la revoluci\u00f3n misma: su extrema debilidad de origen le impidi\u00f3 desarrollar una base de clase propia e independiente, cosa que solo habr\u00eda podido lograr en alianza con los representantes del viejo r\u00e9gimen (&#8230;) Por lo mismo, el parlamentarismo y el juego de partidos burgueses parlamentarios, propio de la democracia capitalista, muri\u00f3 para siempre en M\u00e9xico y el parlamento, aunque subsisti\u00f3 de nombre, no desempe\u00f1\u00f3 nunca funci\u00f3n alguna en la pol\u00edtica nacional. La extrema concentraci\u00f3n del poder presidencialista no expresa la fuerza del sistema, sino la debilidad social del r\u00e9gimen capitalista frente a las masas, que no puede soportar las luchas legales y parlamentarias entre los sectores y partidos burgueses, sino que debe poner su destino completamente en manos de un arbitro supremo, el Presidente. Es la esencia misma del bonapartismo.\u201d  <\/p>\n<p>Bonapartismo \u201csui generis\u201d  <\/p>\n<p>El r\u00e9gimen bonapartista mexicano se mantuvo, con diferentes variantes a derecha e izquierda, durante ocho d\u00e9cadas.  <br \/>Despu\u00e9s del asesinato del Presidente Obreg\u00f3n, decidido por los sectores m\u00e1s a la derecha de la burgues\u00eda, fue Plutarco El\u00edas Calles, que en el pasado se hab\u00eda cubierto de fraseolog\u00eda \u201csocialista\u201d para mantener su apoyo entre las masas, quien dirigi\u00f3 el proceso de consolidaci\u00f3n del Estado bonapartista burgu\u00e9s alej\u00e1ndolo definitivamente de las influencias de la revoluci\u00f3n campesina.  <br \/>En 1929 Calles fund\u00f3 el Partido Nacional Revolucionario (PNR), consiguiendo integrar todas las tendencias y camarillas burguesas en que se apoyaba el r\u00e9gimen, a la vez que lograba poner bajo su control a las organizaciones de masas, obreras y campesinas. Con esta maniobra, resultante de una correlaci\u00f3n de fuerzas de la que no pod\u00eda sustraerse, obtuvo algo que estrat\u00e9gicamente ha garantizado la continuidad del capitalismo mexicano: asegurarse una base de masas a trav\u00e9s del charrismo sindical y pol\u00edtico y, por otra parte, impedir el funcionamiento independiente de las organizaciones de clase respecto del Estado burgu\u00e9s.  <br \/>El PNR fue el antecedente del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y, como partido bonapartista por excelencia, ten\u00eda que apoyarse en diferentes clases para asegurar la estabilidad del orden burgu\u00e9s. As\u00ed, en 1931 el gobierno de Calles elabor\u00f3 la primera ley Federal del Trabajo que, otorgando algunas conquistas de relieve a los trabajadores, garantiz\u00f3 al Estado la capacidad para interferir en la organizaci\u00f3n de los sindicatos, reconociendo o desconociendo a las direcciones sindicales y condicionando el derecho de huelga al poder declararlas inexistentes.  <br \/>Paralelamente, a principios de la d\u00e9cada de los treinta, se desarroll\u00f3 dentro del propio PNR una tendencia que, presionada por la insatisfacci\u00f3n creciente de las masas campesinas con la labor del gobierno opuesto a llevar a cabo ning\u00fan reparto de tierra, y afectada por la crisis general del capitalismo y los \u201cavances\u201d de la URSS, empez\u00f3 a desarrollar un lenguaje socializante a favor de reformas que profundizasen la revoluci\u00f3n.  <br \/>Detr\u00e1s de esta tendencia estaban las aspiraciones de las masas revolucionarias del campesinado, a las que se a\u00f1adi\u00f3 el gran protagonista de la \u00e9poca contempor\u00e1nea: el proletariado industrial, que protagoniz\u00f3 durante aquellos a\u00f1os un fuerte movimiento huelgu\u00edstico con un gran contenido anticapitalista y antiimperialista.  <br \/>De esta situaci\u00f3n de extrema polarizaci\u00f3n social, marcada internacionalmente por la revoluci\u00f3n derrotada en Europa y el ascenso del fascismo, surgi\u00f3 el Cardenismo, forma peculiar del bonapartismo burgu\u00e9s, que utilizando una ret\u00f3rica nacionalista revolucionaria llev\u00f3 a cabo medidas como la nacionalizaci\u00f3n de los ferrocarriles y de la industria petrol\u00edfera, en manos brit\u00e1nicas y norteamericanas, la extensi\u00f3n de la educaci\u00f3n p\u00fablica \u201csocialista\u201d, un nuevo reparto agrario y una pol\u00edtica internacional apoyada en manifestaciones p\u00fablicas de fe antiimperialista.  <br \/>Lo m\u00e1s significativo de estas acciones fue que para llevarlas a cabo, L\u00e1zaro C\u00e1rdenas se tuvo que apoyar en el empuje de las masas y, m\u00e1s exactamente, del proletariado y sus organizaciones sindicales. Fueron las huelgas de los trabajadores electricistas, de ferrocarrileros, de los jornaleros agr\u00edcolas, de los petroleros los que dieron fuerza a las medidas del gobierno de C\u00e1rdenas.  <br \/>En ese contexto naci\u00f3 la Confederaci\u00f3n Nacional de Trabajadores de M\u00e9xico (CTM) en marzo de 1938, dejando constancia en su programa fundacional de una orientaci\u00f3n socialista: \u201cEl proletariado mexicano reconoce el car\u00e1cter internacional del movimiento obrero y campesino y la lucha por el socialismo (&#8230;) El proletariado de M\u00e9xico luchar\u00e1 fundamentalmente por la total abolici\u00f3n del r\u00e9gimen capitalista\u201d.  <br \/>Aunque pudiese aparentar lo contrario, la nueva central sindical dirigida por Vicente Lombardo Toledano no puso nunca en entredicho la subordinaci\u00f3n del movimiento sindical frente al poder del Estado, a pesar de toda su ret\u00f3rica socialista incluso marxista.  <br \/>Siguiendo un curso paralelo, el Partido Comunista Mexicano que agrupaba a una parte de la vanguardia obrera y campesina, minoritaria pero importante por su influencia, nunca fue capaz de disputar la direcci\u00f3n del movimiento a estos sectores de la inteligencia peque\u00f1o burguesa nacionalista. El PCM se vio condicionado en todo momento por la deriva estalinista de su pol\u00edtica: primero adoptando una posici\u00f3n sectaria frente a C\u00e1rdenas, imposici\u00f3n obligada por la orientaci\u00f3n ultraizquierdista del tercer periodo estalinista; m\u00e1s tarde realizando un seguidismo sin principios de C\u00e1rdenas y Vicente Lombardo Toledano a los que la direcci\u00f3n del partido encumbr\u00f3 como m\u00e1ximos campeones del frente populismo. De esta manera, desde el lado del partido obrero que deb\u00eda organizar al proletariado y al campesinado mexicano bajo la bandera del marxismo revolucionario tambi\u00e9n se contribuyo eficazmente a atarlo al carro de la colaboraci\u00f3n de clases y la subordinaci\u00f3n gubernamental.  <br \/>En cualquier caso, el cardenismo reflejaba la b\u00fasqueda de las masas oprimidas de una nueva oportunidad para completar la revoluci\u00f3n iniciada en 1910. Esta vez para terminarla de una forma definitiva, a trav\u00e9s de la revoluci\u00f3n socialista. El hecho de que C\u00e1rdenas se manifestara a favor de la educaci\u00f3n socialista, de que se enfrentara decididamente al imperialismo anglo-americano con la expropiaci\u00f3n de la industria petrolera, que rompiese con la pol\u00edtica de \u201cno intervenci\u00f3n\u201d contra la zona republicana durante la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola o que concediese asilo pol\u00edtico a Le\u00f3n Trotsky, es buena prueba de las presiones extraordinarias que reflej\u00f3 este sector de la inteligencia peque\u00f1o burguesa que trataba de emancipar a su manera a los oprimidos del pa\u00eds.  <br \/>Todas estas medidas audaces, no obstante, ten\u00edan sus l\u00edmites. C\u00e1rdenas nunca pretendi\u00f3 romper radicalmente con las relaciones de propiedad capitalista, ni establecer la nacionalizaci\u00f3n completa de la econom\u00eda. Mucho menos dar el poder a los trabajadores, aunque necesit\u00f3 del auxilio del movimiento sindical, bajo su control, para consolidar sus reformas.  <br \/>Estas eran las formas externas de un tipo de \u201cbonapartismo sui generis\u201d como lo defini\u00f3 Trotsky en un magn\u00edfico art\u00edculo escrito en 1939: \u201cEn los pa\u00edses industrialmente atrasados el capital extranjero juega un rol decisivo. De ah\u00ed la relativa debilidad de la burgues\u00eda nacional en relaci\u00f3n al proletariado nacional. El gobierno oscila entre el capital extranjero y el nacional, entre la relativamente d\u00e9bil burgues\u00eda nacional y el relativamente poderoso proletariado.  <br \/>Esto le da al gobierno un car\u00e1cter bonapartista sui g\u00e9neris, de \u00edndole particular. Se eleva, por as\u00ed decirlo, por encima de las clases. En realidad puede gobernar o bien convirti\u00e9ndose en instrumento del capital extranjero y sometiendo al proletariado con las cadenas de una dictadura policial, o bien maniobrando con el proletariado, llegando incluso a hacerle concesiones, ganando de este modo la posibilidad de disponer de cierta libertad en relaci\u00f3n a los capitalistas extranjeros.\u201d  <br \/>En 1938 C\u00e1rdenas sustituy\u00f3 el PNR por el Partido de la Revoluci\u00f3n Mexicana. Y lo constituy\u00f3 fortaleciendo a\u00fan m\u00e1s que su predecesor los v\u00ednculos con el movimiento obrero y campesino, a trav\u00e9s del apoyo de la Confederaci\u00f3n Nacional Campesina y la CTM. Como ya ocurriera con la CTM, en el programa inicial del PRM se utilizaba sin rubor la ret\u00f3rica del socialismo: \u201cuno de sus objetivos fundamentales es la preparaci\u00f3n del pueblo para la implantaci\u00f3n de una democracia de los trabajadores y para llegar al r\u00e9gimen socialista.\u201d  <br \/>El periodo cardenista represent\u00f3 la fase m\u00e1s \u00e1lgida de la lucha de clases desde el avance zapatista sobre ciudad de M\u00e9xico en diciembre de 1914. Si hubiera existido un partido marxista de masas en aquel periodo, si el PCM hubiera sido un aut\u00e9ntico partido leninista y no un organismo al servicio de la colaboraci\u00f3n de clases y los intereses diplom\u00e1ticos de la burocracia estalinista de Mosc\u00fa, las inmejorables condiciones para organizar la lucha por el poder obrero hubieran fructificado en la transformaci\u00f3n socialista de M\u00e9xico. Pero en aquellas circunstancias, la voluntad de millones de oprimidos dispuestos a tomar el cielo por asalto no encontr\u00f3 su correspondencia en una direcci\u00f3n a la altura que la historia exig\u00eda.  <\/p>\n<p>Crisis social y econ\u00f3mica  <\/p>\n<p>Durante el pasado mes de julio las masas oprimidas de M\u00e9xico han escrito un nuevo capitulo de la revoluci\u00f3n. Si atendemos a los an\u00e1lisis de la prensa burguesa fue el aparentemente inocuo terreno electoral el que ha desatado el conflicto. Decimos aparentemente, porque solo los superficiales comentaristas burgueses pueden considerar la disputa electoral la causa de esta escalada de la lucha de clases.  <br \/>En realidad el gigantesco conflicto social que ha movilizado a millones de trabajadores, campesinos y j\u00f3venes de todo M\u00e9xico se ha larvado durante d\u00e9cadas de oprobio, represi\u00f3n policial, explotaci\u00f3n econ\u00f3mica, marginalidad, emigraci\u00f3n forzosa y colapso de la sociedad capitalista. Hoy las masas mexicanas se han levantado y como sus hermanos de clase en Venezuela o Bolivia, no van a abandonar f\u00e1cilmente la escena pol\u00edtica.  <br \/>Toda la historia reciente de M\u00e9xico es a la vez la cr\u00f3nica del fracaso de la econom\u00eda de libre mercado y del r\u00e9gimen pol\u00edtico que la sustenta. A pesar de todas sus riquezas petrol\u00edferas y de todo su potencial agr\u00edcola, M\u00e9xico es un pa\u00eds pobre y entregado al imperialismo norteamericano. Y la responsable de esta situaci\u00f3n no es otra que la oligarqu\u00eda mexicana y sus instrumentos pol\u00edticos: el Partido de Acci\u00f3n Nacional (PAN) y el Partido Revolucionario Institucional (PRI).  <br \/>M\u00e9xico sufri\u00f3 duramente la ofensiva del capital norteamericano a trav\u00e9s del Tratado de Libre Comercio (TLC) que supuso la apertura sin restricciones del mercado nacional a los bienes de capital y de consumo de EEUU, y la ruina econ\u00f3mica para el campo mexicano y la industria nacional. M\u00e9xico se ha hecho a\u00fan m\u00e1s dependiente del imperialismo norteamericano, hasta transformarse en un pa\u00eds maquilador de las mercanc\u00edas semielaboradas que se producen en otros, fundamentalmente en los propios EEUU, y cuyas exportaciones en un 80% se venden en el mercado norteamericano.  <br \/>Toda esta cat\u00e1strofe se planific\u00f3 durante los \u00faltimos sexenios presidenciales del PRI y se profundiz\u00f3 bajo la presidencia panista de Fox.  <br \/>No obstante aspectos esenciales de esta estrategia y que eran claves para el imperialismo norteamericano no han podido ser llevados a t\u00e9rmino. En concreto la privatizaci\u00f3n de la industria petrolera y de la electricidad, as\u00ed como reformas fundamentales del mercado laboral a trav\u00e9s de la modificaci\u00f3n de la Ley Federal del Trabajo han sido paralizadas por la acci\u00f3n decidida de las masas mexicanas, no solo de los trabajadores implicados sino del conjunto de la poblaci\u00f3n. Estas conquistas del movimiento obrero que perduran en la conciencia de generaciones se han transformado en el mayor escollo pol\u00edtico para los planes de la oligarqu\u00eda. Es, sin duda, una diferencia cualitativa con la din\u00e1mica que se pudo imponer en el conjunto de Latinoam\u00e9rica durante la d\u00e9cada de los noventa.  <br \/>A pesar de todo, las contrarreformas de la \u00faltima d\u00e9cada han tenido consecuencias desastrosas. Por ejemplo, en 1994 cuando se aprob\u00f3 el TLC la cantidad total de trabajadores empleados en la industria manufacturera era de1.394.487. Una d\u00e9cada despu\u00e9s, en junio de 2004, la cifra era de 1.256.544, es decir, casi 150.000 trabajadores menos. Mientras en 1994 se utilizaba el 74% de la capacidad industrial instalada, diez a\u00f1os despu\u00e9s la cifra era del 63%.  <br \/>Entre el 2001 y el primer trimestre de 2005 la poblaci\u00f3n econ\u00f3micamente activa (PEA) creci\u00f3 en cinco millones doscientas mil personas. Sin embargo en el mismo periodo tan s\u00f3lo se generaron 327.640 empleos seg\u00fan cifras de los sindicatos. No es dif\u00edcil de entender que esta situaci\u00f3n insostenible empuje a millones de mexicanos a la emigraci\u00f3n forzada: un promedio de un mill\u00f3n de mexicanos huye todos los a\u00f1os de M\u00e9xico en direcci\u00f3n a los EEUU buscando una vida mejor para sus familias. En esto momentos las entradas de divisas generadas por los inmigrantes suponen el mayor componente del PIB, seguidos por los ingresos del petr\u00f3leo y el turismo.  <br \/>Seg\u00fan estudios del propio Gobierno mexicano el 60% de la poblaci\u00f3n vive en situaci\u00f3n de pobreza, y un 40% por debajo del umbral. Pobreza para el gobierno mexicano significa disponer de tres d\u00f3lares diarios per c\u00e1pita para poder sobrevivir en un pa\u00eds d\u00f3nde el precio de la canasta b\u00e1sica es muy similar al del estado espa\u00f1ol.  <br \/>Todos estos factores est\u00e1n detr\u00e1s de la rebeli\u00f3n que hoy sacude M\u00e9xico. Ha sido la acumulaci\u00f3n de una gigantesca frustraci\u00f3n, profundizada tras seis a\u00f1os de Gobierno foxista que no han hecho sino agrandar la brecha abierta entre los grandes capitalistas y la masa de trabajadores y pobres de M\u00e9xico, la causa de la profunda transformaci\u00f3n de la conciencia colectiva de los oprimidos mexicanos.  <\/p>\n<p>El proceso molecular de toma de conciencia  <\/p>\n<p>Esta transformaci\u00f3n colosal en la conciencia de millones de explotados se ha reflejado en toda una serie de hechos a lo largo de la \u00faltima d\u00e9cada. Sin duda, el levantamiento del EZLN en enero de 1995 en las olvidadas tierras de Chiapas fue un aldabonazo.  <br \/>La guerra campesina trajo a escena la situaci\u00f3n de extrema humillaci\u00f3n de las masas ind\u00edgenas del campo, oprimidas por el terrateniente, el banquero y el comerciante mexicano y su compinche imperialista. La lucha del EZLN despert\u00f3 un apoyo y solidaridad en el conjunto de la clase obrera mexicana de tal calado, que condicion\u00f3 las decisiones de la clase dominante. La primera intenci\u00f3n de responder con un genocidio, como hubiera sido lo normal en otro momento de la historia de M\u00e9xico, tuvo que ser abandonado en beneficio de una pol\u00edtica que combin\u00f3 la represi\u00f3n, en algunos casos muy dura, con una mascarada de negociaci\u00f3n. Pero al cabo de una d\u00e9cada los mismos problemas de las masas chiapanecas siguen sin soluci\u00f3n.  <br \/>La comandancia del EZLN tuvo una oportunidad hist\u00f3rica de liderar el nuevo proceso de la revoluci\u00f3n mexicana. Pero renunci\u00f3 a ello. Desde las primeras declaraciones de Marcos, al que nadie discute su valent\u00eda y arrojo, se vislumbraban los l\u00edmites de su programa pol\u00edtico. Marcos y el EZLN no aspiraban al poder, tal como afirmaban en toda entrevista concedida o en cualquier declaraci\u00f3n que sal\u00eda de sus cuarteles en la Sierra Lacandona. Pero si no es con el poder pol\u00edtico y por tanto con el econ\u00f3mico \u00bfC\u00f3mo se pueden resolver los problemas del campesinado y los trabajadores de Chiapas y de todo M\u00e9xico?  <br \/>El programa peque\u00f1o burgu\u00e9s de Marcos deslumbr\u00f3 a muchos intelectuales de \u201cizquierdas\u201d tanto de M\u00e9xico como de Europa y EEUU. Moviliz\u00f3 a sectores del movimiento estudiantil y de la peque\u00f1a burgues\u00eda ilustrada y progresista, que ve\u00edan en la acci\u00f3n y el discurso del EZLN una nueva v\u00eda alejada del marxismo capaz de representar una alternativa al capitalismo. Pero la tozudez de los acontecimientos ha demostrado que la l\u00ednea pol\u00edtica del EZLN no representaba tal alternativa. No era con autonom\u00eda cultural ni con \u201crespeto\u201d como se conseguir\u00eda alcanzar la dignidad de las masas ind\u00edgenas.  <br \/>Los problemas del indio mexicano son los mismos que los del trabajador, que los del campesino, por que ellos mismos componen la base de la clase obrera y jornalera. Es el problema del desempleo, de los bajos salarios, de la falta de vivienda, de la ausencia de infraestructuras civiles, agua, alcantarillado, electricidad; del acceso a la ense\u00f1anza, a la sanidad digna, p\u00fablica y gratuita. El respeto a la cultura ind\u00edgena, a la lengua nativa es tambi\u00e9n un problema de clase y, como los anteriores, solo encontrar\u00e1 soluci\u00f3n a trav\u00e9s de la lucha unificada del campesinado pobre y del proletariado urbano contra el capitalismo. Solo el socialismo podr\u00e1 dar satisfacci\u00f3n a las necesidades del campo chiapaneco, como al del resto del pa\u00eds.  <br \/>Marcos renuncio a defender este programa y ahora ha dejado claro los l\u00edmites de su pol\u00edtica manteniendo una postura absolutamente sectaria y arrogante contra el Partido de la Revoluci\u00f3n Democr\u00e1tica (PRD). Su insistencia en identificar al PRD con el PAN y el PRI le ha llevado al aislamiento pol\u00edtico arrojando agua al molino de la reacci\u00f3n. No ha entendido que las masas han utilizado el canal de expresi\u00f3n que les proporcionaba el PRD y la oportunidad de sacudirse de la espalda el peso muerto del PAN. Marcos ha preferido los consejos ultraizquierdistas de sus amigos universitarios, al margen del movimiento real de las masas, y su propio despecho, que encontrar un camino para organizar con un programa socialista a millones de oprimidos. La historia castiga muy duramente este tipo de errores.  <br \/>En cualquier caso, no fue el levantamiento del EZLN el \u00fanico s\u00edntoma del profundo cambio que se avecinaba en el pa\u00eds.  <br \/>En abril de 1999 estall\u00f3 la gran huelga de estudiantes de la UNAM que se prolong\u00f3 durante meses y marc\u00f3 la vida pol\u00edtica del pa\u00eds. La dureza del conflicto y la gran simpat\u00eda que despert\u00f3 entre los trabajadores supuso un hito en la historia del movimiento estudiantil. Esta rebeli\u00f3n masiva de la juventud universitaria, que en M\u00e9xico esta ligada por su extracci\u00f3n de clase y su tradici\u00f3n de lucha a las masas populares, actuaba como un s\u00edntoma evidente de la enorme tensi\u00f3n que se estaba acumulando en los cimientos de la sociedad.  <br \/>La juventud actu\u00f3 como la caballer\u00eda ligera del gran ejercito de los trabajadores que no tardar\u00eda en ponerse en marcha. Las rupturas en el movimiento obrero mexicano, el desgajamiento de la CTM de numerosos sindicatos que conformaron la Uni\u00f3n Nacional de Trabajadores (UNT); las movilizaciones independientes el Primero de Mayo que han llenado las calles del centro capitalino de decenas de miles de trabajadores en los \u00faltimos a\u00f1os y, sobre todo, las luchas masivas contra los intentos de privatizaci\u00f3n de la industria petrolera y del sector el\u00e9ctrico que han convocado a centenares de miles de trabajadores de todos los rincones de M\u00e9xico, han moldeado la conciencia de los oprimidos en estos \u00faltimos a\u00f1os.  <br \/>No ha sido tanto el gran n\u00famero de huelgas durante la \u00faltima d\u00e9cada, como el sentimiento antiburocr\u00e1tico que se ha extendido entre secciones amplias del proletariado mexicano el que ha dominado el panorama. Y este sentimiento cuestionaba frontalmente uno de los pilares en los que se ha sustentado el r\u00e9gimen bonapartista burgu\u00e9s mexicano: el charrismo sindical.  <br \/>En el \u00faltimo periodo, no obstante, la acci\u00f3n huelguista ha vuelto a recrudecerse. La lucha del Colegio de Bachilleres y las movilizaciones de los trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social han sido el preludio de las grandes huelgas de los \u00faltimos meses. En marzo de este a\u00f1o los trabajadores mineros y metal\u00fargicos llevaron a cabo una huelga protagonizada por m\u00e1s de doscientos cincuenta mil obreros del sector y que fue seguida de nuevas luchas en mayo, esta vez contra la intromisi\u00f3n del estado en la vida interna del sindicato minero. La reacci\u00f3n vengativa del gobierno panista termin\u00f3 en la matanza de varios trabajadores que participaban en la lucha.  <br \/>El conflicto minero se desarroll\u00f3 paralelo al de los docentes de Oaxaca que han convertido su lucha en un desaf\u00edo al Estado, resistiendo una feroz represi\u00f3n policial. Estos hechos, que pusieron sobre la mesa la convocatoria de una huelga general para el 28 de junio que finalmente no fue organizada ante el temor de los mismos dirigentes sindicales de verse desbordados por completo, marcan la irrupci\u00f3n de los destacamentos pesados del proletariado mexicano.  <br \/>La clase obrera mexicana ha entrado de lleno en la escena. Pero no ha sido solo en el frente industrial donde ha dejado su poderosa huella. El factor decisivo ha sido su incorporaci\u00f3n a la lucha pol\u00edtica tomando partido decididamente para garantizar el triunfo electoral del PRD. Y esa decisi\u00f3n ha abierto una crisis de consecuencias revolucionarias.  <\/p>\n<p>Un nuevo cap\u00edtulo de la revoluci\u00f3n mexicana  <\/p>\n<p>En el mes de marzo de 2006, los marxistas mexicanos agrupados en la Tendencia Militante escrib\u00edan lo siguiente en su documento de Perspectivas para la revoluci\u00f3n mexicana: \u201cLos intentos del gobierno foxista por impedir que AMLO pudiese encabezar la candidatura del PRD a la presidencia de la Rep\u00fablica se ha convertido en el l\u00e1tigo que ha espoleado definitivamente el movimiento de masas contra la derecha, abriendo un nuevo periodo en la lucha de clases. El 7 de abril de 2005 m\u00e1s de medio mill\u00f3n de personas se concentraron en el Z\u00f3calo, esperando la votaci\u00f3n de la C\u00e1mara de Diputados y el 27 del mismo mes vivimos una movilizaci\u00f3n (marcha silenciosa) de mill\u00f3n y medio de personas. Ambas movilizaciones son la cristalizaci\u00f3n del ambiente que existi\u00f3 en 2004 y podr\u00eda convertirse en la t\u00f3nica general del pr\u00f3ximo periodo.  <br \/>\u201cestas dos movilizaciones hist\u00f3ricas han puesto de manifiesto la fuerza inmensa de los trabajadores, el potencial explosivo que se acumula en lo subterr\u00e1neo y que llegado el momento saldr\u00e1 de una forma mucho m\u00e1s violenta. Lo que Marx denomin\u00f3 el topo de la historia, que excava por debajo de la superficie aparentemente en calma y que no descansa, ha vuelto a emerger con una fuerza tal que puso a temblar al gobierno con apenas una primera prueba de su capacidad.  <br \/>\u201cQuince d\u00edas despu\u00e9s de que la C\u00e1mara de diputados votara esta canallada, el Gobierno fox tuvo que echarse atr\u00e1s y en cadena nacional declarar nulo el proceso de desafuero. La retirada humillante de Fox ha sido una conquista hist\u00f3rica de las masas mexicanas y ha elevado la confianza de los oprimidos en sus propias fuerzas. El desaf\u00edo que el imperialismo y la burgues\u00eda lanzaron a los trabajadores ha concluido en una amarga derrota para la clase dominante. Este hecho no puede pasar desapercibido para los marxistas, pues constituye un elemento de capital importancia para el futuro.  <br \/>\u201c(&#8230;) Esta situaci\u00f3n abri\u00f3 un periodo como no se hab\u00eda vivido, por lo menos, desde la fundaci\u00f3n del PRD.\u201d  <br \/>Todas las l\u00edneas aqu\u00ed expuestas han sido confirmadas brillantemente por los acontecimientos. El m\u00e9todo marxista es la superioridad de la previsi\u00f3n sobre la sorpresa y s\u00f3lo los marxistas fueron capaces de identificar la din\u00e1mica viva de la lucha de clases mexicana y orientarse firmemente hacia las bases obreras y campesinas del PRD.  <br \/>Es una ley hist\u00f3rica que cuando la clase obrera y los oprimidos en general han decidido pasar a la acci\u00f3n, tomar en sus manos su propio destino poniendo su sello en los acontecimientos, lo hacen en primer lugar a trav\u00e9s de sus organizaciones tradicionales.  <br \/>Tras d\u00e9cadas de opresi\u00f3n prisita y de represi\u00f3n sangrienta de las luchas obreras y campesinas, de la matanza de Tlatelolco del 2 de noviembre de 1968, de maniobras charristas contra las corrientes democr\u00e1ticas del sindicalismo. Asimilando la experiencia de 1988 cuando la victoria electoral del Frente Democr\u00e1tico encabezado por Cuathemoc Cardenas fue malograda por un fraude descarado del priismo, y tras la dura escuela del Gobierno del \u201ccambio\u201d de Vicente Fox, las masas mexicanas han dicho basta.  <br \/>Utilizando la herramienta que ten\u00edan a su alcance, han dado una victoria electoral a Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador que sin duda ha sido mucho mayor de lo que el propio aparato del PRD esperaba.  <br \/>Durante los largos meses de campa\u00f1a electoral un hecho destac\u00f3 por encima de todos: la furia con que la clase dominante atacaba a AMLO en todos los foros p\u00fablicos del pa\u00eds. \u00bfC\u00f3mo se explica esta contradicci\u00f3n aparente?\u00bfAcaso AMLO, como se han desga\u00f1itado gritando todos los sectarios de M\u00e9xico y el mundo entero, no es un burgu\u00e9s que abandon\u00f3 el PRI y que cuenta entre sus amistades a multimillonarios como Carlos Slim? \u00bfNo es una realidad que miles de militantes priistas y cientos de dirigentes del m\u00e1s alto nivel del PRI han desembarcado en las filas del PRD? Entonces \u00bfPor que ese odio visceral de la clase dominante y del imperialismo, de todos los medios de comunicaci\u00f3n de la burgues\u00eda, incluso de algunos tan \u201cprogresistas\u201d como el diario El Pa\u00eds, contra L\u00f3pez Obrador y contra el PRD?  <br \/>Si utilizamos un m\u00e9todo dial\u00e9ctico de an\u00e1lisis y no el empirismo formalista no es dif\u00edcil encontrar una respuesta a esta contradicci\u00f3n aparente. Ciertamente AMLO no es ning\u00fan l\u00edder obrero forjado en la dura escuela de las huelgas, ni jam\u00e1s ha compartido las ideas del socialismo. Tambi\u00e9n es cierto que L\u00f3pez Obrador procede del PRI como una buena parte de la direcci\u00f3n actual del PRD, aunque este no es la \u00fanica fuente de la que bebe el partido.  <br \/>Miles de viejos militantes del antiguo PCM, m\u00e1s tarde del PSUM (Partido Socialista Unificado de M\u00e9xico), del PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores) y, sobre todo, de las organizaciones campesinas y sindicales de todo M\u00e9xico conforman la base del PRD. Es por tanto una obligaci\u00f3n diferenciar siempre que se trata de este tipo de partidos, en pa\u00edses ex coloniales o de desarrollo capitalista tard\u00edo, lo que representa su direcci\u00f3n y lo que representa la base, que en muchos casos constituye los principales destacamentos de la revoluci\u00f3n. Incluso, m\u00e1s importante, es comprender la relaci\u00f3n dial\u00e9ctica que se desarrolla entre los l\u00edderes y las aspiraciones de las masas que los siguen, y como se produce una interacci\u00f3n que no siempre se mantiene dentro de los l\u00edmites respetables para la clase dominante.  <br \/>La burgues\u00eda mexicana y el imperialismo no temen las ideas de L\u00f3pez Obrador, lo que realmente temen es a las masas que le siguen. Temen que L\u00f3pez Obrador, con su discurso y sus promesas, desate un proceso que desborde los l\u00edmites del capitalismo y amenace el poder de la oligarqu\u00eda mexicana y los intereses imperialistas en el pa\u00eds, que no son pocos.  <br \/>El Departamento de Estado norteamericano ha seguido muy de cerca los acontecimientos en M\u00e9xico utilizando para ello la experiencia de lo ocurrido en los \u00faltimos a\u00f1os en el continente. Y despu\u00e9s de observar muy detenidamente la din\u00e1mica del proceso, y de considerar todos los factores, se ha inclinado finalmente a favor del fraude electoral para impedir que AMLO llegue a la Presidencia. Las razones de esta decisi\u00f3n solo se pueden entender considerando el conjunto del proceso pol\u00edtico latinoamericano, a lo que hay que sumar lo ocurrido con las masas de trabajadores inmigrantes en EEUU durante esta primavera.  <br \/>Para la clase dominante norteamericana, Latinoam\u00e9rica se ha convertido en una amenaza fundamental a sus intereses estrat\u00e9gicos. Despu\u00e9s de la ca\u00edda del estalinismo y el colapso de la URSS, los imperialistas respiraban confiados creyendo haber conjurado para siempre el peligro de la revoluci\u00f3n. Y aparentemente estaban en lo cierto. La derrota de la URSS modific\u00f3 por completo la correlaci\u00f3n de fuerzas mundial, permitiendo a los imperialistas intervenir a su antojo en cualquier rinc\u00f3n del planeta. Eso al menos era lo que pensaban los estrategas de Washington.  <br \/>Por otra parte la ofensiva privatizadora hab\u00eda desmantelado los restos de empresa p\u00fablica que todav\u00eda subsist\u00eda en Latinoam\u00e9rica abriendo el camino a las grandes ganancias que las multinacionales norteamericanas y europeas, especialmente espa\u00f1olas, obtuvieron de la sangre de los trabajadores latinoamericanos. Los dirigentes reformistas y ex estalinistas de las organizaciones obreras se contagiaban del nuevo credo neoliberal y la pol\u00edtica de colaboraci\u00f3n de clases era practicada con ah\u00ednco. Todo pintaba de color de rosa para los capitalistas norteamericanos hasta que el id\u00edlico cuadro se les vino abajo.  <br \/>La revoluci\u00f3n, la peor de sus pesadillas, ha hecho de nuevo su aparici\u00f3n con fuerza redoblada. Es el caso de Venezuela, donde la revoluci\u00f3n bolivariana encabezada por Hugo Chavez y protagonizada por las masas trabajadoras ha derrotado en tres ocasiones los intentos contrarrevolucionarios de la oligarqu\u00eda y los imperialistas. La posibilidad de una ruptura decisiva con el capitalismo en Venezuela es una eventualidad demasiado real para los imperialistas. La opci\u00f3n de una intervenci\u00f3n militar directa, o de un golpe de Estado como en el pasado, no es posible en estos momentos cuando las tropas norteamericanas se encuentran empantanadas en Iraq y la burgues\u00eda venezolana esta desmoralizada a causa de las derrotas sufridas.  <br \/>Los imperialistas tambi\u00e9n han comprendido la enorme influencia de la revoluci\u00f3n venezolana entre las masas oprimidas de Latinoam\u00e9rica y son perfectamente conscientes de que el triunfo definitivo de la revoluci\u00f3n socialista en Venezuela y la expropiaci\u00f3n de los capitalistas nacionales y extranjeros, contagiar\u00eda al conjunto del continente. La revoluci\u00f3n no se detendr\u00eda en las fronteras de Venezuela, se extender\u00eda a numerosos pa\u00edses en los que el capitalismo no es m\u00e1s que un callej\u00f3n sin salida.  <br \/>Ya est\u00e1n recibiendo un aviso muy claro con los acontecimientos que se est\u00e1n desarrollando en Bolivia, d\u00f3nde aparentemente Evo Morales se hab\u00eda desentendido de las pol\u00edticas m\u00e1s radicales. Pero el triunfo electoral de Evo, que deb\u00eda haber dado carpetazo a la insurrecci\u00f3n revolucionaria de los trabajadores bolivianos de oto\u00f1o del 2005, no es m\u00e1s que una etapa del proceso. Evo debe su victoria a las masas y la presi\u00f3n de estas sobre su gobierno se ha dejado sentir desde el primer momento, culminando con el decreto de nacionalizaci\u00f3n de los hidrocarburos y la intensificaci\u00f3n de sus v\u00ednculos pol\u00edticos con Hugo Ch\u00e1vez y Fidel Castro.  <br \/>M\u00e9xico es un pa\u00eds clave para los imperialistas. Un gobierno de AMLO, que se moviera en coordenadas pol\u00edticas que no son del gusto de la clase dominante como demostr\u00f3 durante su mandato como Alcalde del DF, podr\u00eda abrir las puertas a un movimiento ingobernable de las masas trabajadoras o, al menos, que desbordara a la direcci\u00f3n del PRD poniendo sobre el tapete exigencias de corte anticapitalista. Los imperialistas son conscientes, y la burgues\u00eda mexicana tambi\u00e9n, que los procesos en Latinoam\u00e9rica juegan a favor de esta perspectiva.  <br \/>Para complicar las cosas, la clase obrera mexicana se ha instalado m\u00e1s al norte de R\u00edo Bravo. La masa de inmigrantes que durante a\u00f1os ha sido explotada duramente, sin que la burocracia de los sindicatos norteamericanos levantase un solo dedo, ha realizado una demostraci\u00f3n de fuerza imponente. Las manifestaciones masivas de abril y la gran huelga general del Primero de Mayo en la que participaron diez millones de trabajadores latinos, en su mayor\u00eda de origen mexicano, ha representado la movilizaci\u00f3n independiente de la clase obrera de EEUU m\u00e1s importante desde las grandes luchas de los a\u00f1os treinta. En palabras de muchos comentaristas, se trata de un movimiento de mayor calado que el de los derechos civiles de los a\u00f1os sesenta o el organizado contra la guerra de Vietnam en los setenta. Un proceso revolucionario en M\u00e9xico tendr\u00e1 indudablemente un impacto inmediato entre esta masa de trabajadores.  <br \/>Estas son las razones de fondo de la oligarqu\u00eda mexicana y el imperialismo para optar por el fraude e impedir que AMLO gobierne. Paralelamente tambi\u00e9n desarrollan otras l\u00edneas de intervenci\u00f3n, infiltrando masivamente a pol\u00edticos prisitas en las filas del PRD para controlar la estructura del partido. Pero eso no ha sido suficiente. No quieren comprobar lo que pasar\u00eda con un gobierno de AMLO despu\u00e9s de las experiencias conocidas de Venezuela y Bolivia. No es que no se f\u00eden de L\u00f3pez Obrador, no se f\u00edan de las masas mexicanas.  <br \/>El fraude masivo perpetrado contra las masas de M\u00e9xico, que los respetables hombres del PAN y del PRI niegan a pesar de todas las pruebas publicadas en diarios como La Jornada y revistas como Proceso y de todas las denuncias presentadas por los militantes del PRD y no refutadas por las autoridades, no va a salvar a la clase dominante mexicana ni a los imperialistas. Por el contrario, convertir\u00e1 su<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>M\u00e9xico ruge por sus cuatro costados. 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