{"id":3276,"date":"2010-06-06T17:33:45","date_gmt":"2010-06-06T17:33:45","guid":{"rendered":"https:\/\/luchadeclases.org.ve\/wp_temp\/?p=3276"},"modified":"2010-06-06T17:33:45","modified_gmt":"2010-06-06T17:33:45","slug":"apuntes-arte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/luchadeclases.com\/?p=3276","title":{"rendered":"Teor\u00eda: Apuntes Marxistas sobre el Origen del Arte"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marxist.com\/images\/thumbs\/250x166-images-stories-art-Historias_de_Cronopios_-_Cueve_de_las_Manos.jpg\" width=\"200\" height=\"133\" style=\"float: left; margin-left: 12px; margin-right: 12px;\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El desarrollo de la materia no sigue una l&iacute;nea continua y estable. Los a&ntilde;os de prosperidad y el desarrollo de las actividades econ&oacute;micas y sociales, les llevar&iacute;an a buscar en las piedras algo m&aacute;s que una herramienta para cortar, golpear o romper. Las manos de estos hombres y mujeres hab&iacute;an demostrado ser capaces de transformar la materia y a s&iacute; mismos, y dotados de un cerebro mayor y m&aacute;s complejo, la materia se ve&iacute;a de otra forma.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As&iacute;, la talla de las rocas dar&iacute;a un salto cualitativo m&aacute;s all&aacute; de la simple utilidad pr&aacute;ctica. Formas m&aacute;s &ldquo;acertadas&rdquo; le dar&iacute;an a estos guijarros una utilidad superior a lo puramente econ&oacute;mico.<span style=\"line-height: 1.3em;\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<div class=\"articletext\" style=\"text-align: justify;\">Manifiestan categ&oacute;ricamente Karl Marx y Friedrich Engels en <em>La Ideologia Alemana <\/em>que:<\/div>\n<blockquote><p>&ldquo;&#8230;la primera premisa de toda existencia humana y tambi&eacute;n, por tanto, de toda historia, es que los hombres se hallen para &#8216;hacer historia&#8217;, en condiciones de poder vivir. Ahora bien, para vivir hace falta comer, beber, alojarse bajo un techo, vestirse y algunas cosas m&aacute;s. El primer hecho hist&oacute;rico es, por consiguiente, la producci&oacute;n de los medios indispensables para la satisfacci&oacute;n de estas necesidades, es decir, la producci&oacute;n de la vida material misma, y no cabe duda de que es &eacute;ste un hecho hist&oacute;rico, una condici&oacute;n fundamental de toda historia, que lo mismo hoy que hace miles de a&ntilde;os, necesita cumplirse todos los d&iacute;as y a todas horas, simplemente para asegurar la vida de los hombres&rdquo;<sup>1<\/sup>.<\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Georgi Plej&aacute;nov, siguiendo las tesis de la concepci&oacute;n materialista de la historia, relaciona los or&iacute;genes del arte directamente con el trabajo y a las actividades econ&oacute;micas de las primeras sociedades. Las conclusiones del padre del marxismo ruso se basan en las observaciones hechas sobre las pr&aacute;cticas art&iacute;sticas y culturales de los pueblos &ldquo;primitivos&rdquo; relacionadas en diferentes obras de los siglos XVII al XIX que podr&iacute;amos considerar como precursoras de la antropolog&iacute;a moderna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin ser necesariamente una &ldquo;imitaci&oacute;n&rdquo; de la realidad, las creaciones art&iacute;sticas de los pueblos m&aacute;s atrasados estuvieron ligadas a la cacer&iacute;a y la agricultura, primeras actividades econ&oacute;micas del ser humano. Las cavernas de Altamira, Lascaux y Chauvet, descubiertas en el siglo pasado<sup>2<\/sup>, as&iacute; como las piezas escult&oacute;ricas m&aacute;s antig&uuml;as encontradas hasta ahora, entre las que destacan las famosas venus prehist&oacute;ricas que, de manera casi un&aacute;nime, la mayor&iacute;a de estudios relacionan con la fertilidad, prueban lo acertado de las conclusiones de Plej&aacute;nov, a pesar de lo limitado de las evidencias en ese entonces. Vale agregar que aun hoy estamos harto lejos de tener suficiente informaci&oacute;n sobre nuestro pasado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la introducci&oacute;n de su conocida obra<em> La historia del arte<\/em> Ernst Hans G&ouml;mbrich dice que &ldquo;No existe, realmente, el Arte. Tan s&oacute;lo hay artistas&rdquo;<sup>3<\/sup> a quienes define, a su vez, como aquellos que buscan la forma acertada en sus obras<sup>4<\/sup>. Dejando a un lado el eventual debate sobre esta definici&oacute;n est&aacute; claro que en alguna parte de la Historia surge el oficio o la actividad de &ldquo;artista&rdquo;. Hasta entonces, las pr&aacute;cticas relacionadas con lo que hoy entendemos por arte habr&iacute;an estado integradas a los diferentes aspectos de la vida de los primeros hombres y mujeres. El artista, como lo concebimos hoy, es un producto de la divisi&oacute;n del trabajo a trav&eacute;s de la historia y, tal vez, en alg&uacute;n punto lejano de nuestro pasado, cada<em> homo sapiens<\/em> que habitaba la faz de La Tierra era artista, mago, s&aacute;cerdote y m&eacute;dico; as&iacute; como tambi&eacute;n cazador, explorador y recolector. Pero adem&aacute;s, no como un individuo aislado, sino como parte de una comunidad de artista-mago-sacerdote-m&eacute;dico-cazador-explorador-recolectores como &eacute;l o ella<sup>5<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Coloquialmente, palabras como primitivo o rupestre son usadas para referirse a aquello que est&aacute; elaborado con tosquedad. Empero, cuando estudiamos el arte de los pueblos que llamamos primitivos encontramos, no solo belleza (un concepto que en est&eacute;tica se hace cada vez menos eficaz), tambi&eacute;n encontramos una importante destreza t&eacute;cnica y un nivel de complejidad considerable en la concepci&oacute;n de la forma. Es de anotar, adem&aacute;s, que estas obras fueron hechas con herramientas mucho m&aacute;s rudimentarias que aquellas usadas por los artistas y artesanos de las sociedades esclavistas que aprendieron a usar el hierro y otros metales. Estrictamente hablando, aquellos primeros escultores usaron piedras afiladas y talladas con la ayuda de otras piedras. Seguramente agua y materias de origen vegetal o animal tambi&eacute;n, pero nada m&aacute;s que eso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De acuerdo a lo expuesto por Friedrich Engels en <em>El papel del trabajo en la transformaci&oacute;n del mono en hombre,<\/em> el trabajo no s&oacute;lo permiti&oacute; a los primeros hom&iacute;nidos evolucionar hasta el<em> homo sapiens <\/em>actual, tambi&eacute;n les permiti&oacute; desarrollar el lenguaje. A lo conclu&iacute;do por el fil&oacute;sofo alem&aacute;n hace m&aacute;s de 130 a&ntilde;os, agregamos que el trabajo les llev&oacute;, adem&aacute;s, a la &ldquo;forma&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Volviendo a E. H. G&ouml;mbrich, este demuestra que todos los seres humanos tenemos el concepto de forma metido en la cabeza. Tener este sentido nos permite experimentar lo que el investigador austr&iacute;aco llama &ldquo;placer est&eacute;tico&rdquo; cuando apreciamos una obra de arte. &iquest;Pero, de d&oacute;nde surge esta &ldquo;forma&rdquo; que todos tenemos en la cabeza? Ser&iacute;a idealista y carente de fundamento decir que nacemos con ella<sup>6<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el art&iacute;culo mencionado arriba, Engels demuestra, entre otras cosas, que la capacidad de fabricar herramientas es lo que diferencia al ser humano de las dem&aacute;s especies. A pesar de que se ha descubierto que los chimpanc&eacute;s Gombe y Mahale fabrican peque&ntilde;as lanzas deshojando ramas cuya punta afilan con los dientes para cazar hormigas que viven en el interior de los troncos, la afirmaci&oacute;n de Engels sigue siendo v&aacute;lida. M&aacute;s bien, demuestra la validez de las tesis evolutivas expuestas en el siglo XIX por Engels y Darwin<sup>7<\/sup>. La fabricaci&oacute;n de estas lanzas parece ser reciente y hasta ahora no parece haber generado cambios significativos en el entorno de los chimpanc&eacute;s. Probablemente en algunos miles de a&ntilde;os, dependiendo de las condiciones materiales, esta pr&aacute;ctica, si se complejiza, podr&iacute;a dar lugar a un salto evolutivo de esta especie hacia un nuevo tipo de hom&iacute;nido. Al fin y al cabo, las diferencias gen&eacute;ticas entre el chimpanc&eacute; y el ser humano, dif&iacute;cilmente llegan al 2%. Pero mientras no se d&eacute; este salto evolutivo, el ser humano seguir&aacute; siendo el &uacute;nico animal capaz de fabricar herramientas para procurarse medios de vida y transformar su realidad material. En 1994 Savage-Rumbaugh y Lewin publicaron <em>Kanzi: The Ape at the Brink of the Human Mind<\/em> en el que analizaron las capacidades de Kanzi, un bonobo cautivo de quien esperaban que llegase a fabricar herramientas de piedra. A pesar de las habilidades de Kanzi el experimento result&oacute; infructuoso: &ldquo;Hasta ahora Kanzi ha demostrado un grado relativamente bajo de sutilieza tecnol&oacute;gica en cada uno de [los cuatro criterios] comparados a los observados en el registro del Paleol&iacute;tico inferior.&rdquo; &ldquo;Por supuesto que hay una clara diferencia entre la habilidad picapedrera de Kanzi y los fabricantes de herramientas de Olduvai, lo que parece implicar que esos humanos primitivos hab&iacute;an dejado de hecho de ser simios&rdquo;<sup>8<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con respecto a este caso mencionan Alan Woods y Ted Grant en <em>Raz&oacute;n y Revoluci&oacute;n: <\/em><\/p>\n<blockquote><p>&ldquo;Los primeros humanos eran capaces de descuartizar cad&aacute;veres de grandes animales, para lo que necesitaban herramientas de piedra afiladas. Sin duda los primeros hom&iacute;nidos utilizaban solamente utensilios ya hechos, como palos. Es el mismo tipo de actividad que podemos ver en los chimpanc&eacute;s. Si los humanos se hubiesen quedado en una dieta principalmente vegetariana, no hubiesen tenido necesidad de fabricar herramientas de piedra. Pero la capacidad de fabricarlas les dio acceso a una nueva fuente de comida. Esto sigue siendo cierto incluso si aceptamos que los primeros humanos no eran cazadores, sino principalmente carro&ntilde;eros. Seguir&iacute;an necesitando herramientas para abrirse paso a trav&eacute;s de la recia piel de los animales m&aacute;s grandes&rdquo;<sup>9<\/sup>.<\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primero de nuestros antepasados que fabric&oacute; herramientas, y de ah&iacute; su nombre, fue el <em>homo habilis, <\/em>que vivi&oacute; entre 2.3 y 1.4 millones de a&ntilde;os atr&aacute;s. Es de suponer que el <em>homo habilis,<\/em> incluso alguno de sus antepasados, pudo haber empleado lanzas como las de los chimpanc&eacute;s de Goodall, pero debido a la r&aacute;pida descomposici&oacute;n de la materia vegetal no disponemos de evidencias para afirmarlo. Las pocas herramientas que conservamos de nuestros antepasados son de piedra y marfil, materiales resistentes al paso del tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las herramientas m&aacute;s viejas que conocemos son los cantos tallados; esto es, guijarros con bordes tallados de manera rudimentaria. Los m&aacute;s antiguos datan de entre 2.9 y 2.4 millones de a&ntilde;os. Aunque las fechas no son exactas, se puede deducir que fueron fabricadas antes del <em>homo habilis. <\/em>Se deduce que este borde se lograba golpeando la piedra contra una roca mayor. No sabemos qu&eacute; uso se le daba a estos guijarros. Sabemos, por ejemplo, que no s&oacute;lo se usaba el n&uacute;cleo tallado, tambi&eacute;n las lascas filosas que sal&iacute;an de la talla eran aprovechadas. Tal vez los n&uacute;cleos eran armas y herramientas de corte, mientras que las lascas ser&iacute;an cuchillas. Con el paso del tiempo, estos primitivos cantos tallados dieron paso a cabezas de hacha mucho m&aacute;s elaboradas. En estas, ya encontramos un sentido de la forma que, ciertamente, surgi&oacute; de la experiencia acumulada sobre la pr&aacute;ctica del trabajo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando se observan estas herramientas salta a la vista que nuestros lejanos ancestros precisaron de dar muchos golpes para descubrir que una determinada <em>forma <\/em>del n&uacute;cleo, hac&iacute;a la herramienta m&aacute;s efectiva para sus fines. No descartamos que el ritmo haya servido para hacer placentera una acci&oacute;n en principio mon&oacute;tona y que tal vez inspirara alg&uacute;n tipo de canci&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El desarrollo de la materia no sigue una l&iacute;nea continua y estable. Los a&ntilde;os de prosperidad y el desarrollo de las actividades econ&oacute;micas y sociales, les llevar&iacute;an a buscar en las piedras algo m&aacute;s que una herramienta para cortar, golpear o romper. Las manos de estos hombres y mujeres hab&iacute;an demostrado ser capaces de transformar la materia y a s&iacute; mismos, y dotados de un cerebro mayor y m&aacute;s complejo, la materia se ve&iacute;a de otra forma. As&iacute;, la talla de las rocas dar&iacute;a un salto cualitativo m&aacute;s all&aacute; de la simple utilidad pr&aacute;ctica. Formas m&aacute;s &ldquo;acertadas&rdquo; le dar&iacute;an a estos guijarros una utilidad superior a lo puramente econ&oacute;mico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Habr&iacute;an de pasar un mill&oacute;n de a&ntilde;os para que los cantos tallados, las primeras cabezas de hacha y las puntas de lanza se transformaran en peque&ntilde;as esculturas de piedra y marfil. Ser&iacute;a pretencioso y fuera de lugar intentar describir paso a paso, los procesos que llevaron a un <em>homo habilis <\/em>que afilaba piedras a convertirse, despu&eacute;s de varios saltos evolutivos, en un <em>homo sapiens sapiens<\/em> que talla peque&ntilde;as esculturas. Sin embargo, surgen un par de ideas sueltas que vale la pena expresar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A nuestro modo de ver, las formas est&eacute;ticas surgen en los primeros humanos de la efectividad que tengan las herramientas para unos determinados fines. La experiencia permanente de que una determinada forma hac&iacute;a a una herramienta m&aacute;s eficaz, habr&iacute;a llevado a buscar la perfecci&oacute;n de esa forma en s&iacute; misma. Esta b&uacute;squeda colectiva, en principio por lograr una hacha o lanza m&aacute;s efectiva, pondr&iacute;a en el trabajo los deseos de estos individuos por mejorar sus condiciones de vida en un entorno que les era adverso. El trabajo colectivo cargar&iacute;a de significado esa forma buscada, y cuando decimos que un objeto o una forma adquieren un significado compartido por un grupo humano estamos hablando del s&iacute;mbolo. Este nuevo pensamiento simb&oacute;lico ser&iacute;a el veh&iacute;culo a trav&eacute;s del cu&aacute;l nuestros antepasados buscar&iacute;an la forma m&aacute;s all&aacute; de la herramienta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque tradicionalmente el arte es audiovisual, es decir, la aproximaci&oacute;n a la obra de arte se hace vali&eacute;ndose de la vista o del o&iacute;do, no quiere decir esto que la experiencia est&eacute;tica se limite a estos dos &oacute;rganos en todos los casos de nuestra historia. Lo m&aacute;s probable es que la mano haya sido, m&aacute;s que una extremidad, un &oacute;rgano vital para el hombre primitivo, lo que conocemos como sentido del tacto, pudo haber sido una verdadera forma de comunicaci&oacute;n entonces. <a class=\"thumbnail\" href=\"http:\/\/www.marxist.com\/images\/stories\/art\/Historias_de_Cronopios_-_Cueve_de_las_Manos.jpg\" target=\"_blank\" title=\"Figura  1. Cueva de las Manos. Valle del Alto R&iacute;o (Argentina). Foto de Historias de Cronopios.\" rel=\"lightbox[9297]\"><img decoding=\"async\" class=\"caption\" src=\"http:\/\/www.marxist.com\/images\/thumbs\/250x166-images-stories-art-Historias_de_Cronopios_-_Cueve_de_las_Manos.jpg\" alt=\"Figura  1. Cueva de las Manos. Valle del Alto R&iacute;o (Argentina). Foto de Historias de Cronopios.\" width=\"250\" height=\"166\" style=\"float: right;\" \/><\/a>Figura 1. Cueva de las Manos. Valle del Alto R&iacute;o (Argentina). Foto de Historias de Cronopios.Las manos de la figura 1 corresponden a ni&ntilde;os de trece a&ntilde;os de edad, aproximadamente. Algunos consideran que aquellos humanos que visitaron La Cueva de las Manos en Santa Cruz (Argentina) eran de una talla menor a los humanos actuales, as&iacute; que tal ves los &ldquo;firmantes&rdquo; de esta cueva eran algo mayores. Hayan tenido trece, quince o dieciocho a&ntilde;os de edad, lo cierto es que estas manos registradas por un m&eacute;todo pr&aacute;cticamente igual al moderno estarcido o <em>stencil <\/em>son parte de un ritual de ingreso al mundo de los adultos. No era una mano la que hab&iacute;a mejorado sus condiciones generaci&oacute;n tras generaci&oacute;n, era la suma de todas las manos las que procuraban los medios de subsistencia y, por qu&eacute; no, los proteg&iacute;a con su magia de las fuerzas de la naturaleza. El trabajo colectivo, la obra de tantas manos unidas, hab&iacute;a elevado al ser humano por encima de las dem&aacute;s especies. Estas manos transmiten hoy, como en el 7.350 a.n.e. la textura de la piedra indestructible que hab&iacute;an manipulado una generaci&oacute;n tras otra para proveerse de mejores condiciones de vida. Este mural construido con el aporte de los hombres de toda la tribu (ninguna de las manos parece ser femenina) es un recuerdo o memoria colectiva, una importante lecci&oacute;n acumulada se dejaba para la posteridad: La fortaleza y permanencia de la tribu se soportaba en la uni&oacute;n de los hombres a trav&eacute;s del trabajo y la acci&oacute;n conjunta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En muchos yacimientos prehist&oacute;ricos se han encontrado instrumentos musicales. Flautas de hueso, principalmente. Esto permite suponer que ya desde entonces se conoc&iacute;a la m&uacute;sica. &iquest;C&oacute;mo sonaba? Es dif&iacute;cil descifrarlo por la ausencia de registros de las obra musicales prehist&oacute;ricas. Podemos inferir, sin embargo que, por lo menos, hab&iacute;a un concepto de ritmo. Que, por ejemplo, puede percibirse en el mural de la cueva de las manos. Ciertamente un ritmo que se experimentaba m&aacute;s all&aacute; del o&iacute;do. Sensaci&oacute;n posible para muchos seres humanos y evidente para la mayor parte de los m&uacute;sicos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Plej&aacute;nov considera el ritmo un factor fundamental para entender el concepto de forma en el hombre primitivo.<\/p>\n<blockquote><p>&ldquo;&#8230;la capacidad del hombre de percibir el ritmo y de deleitarse con &eacute;l hace que el productor primitivo se someta gustoso a cierto ritmo en el proceso de su trabajo y acompa&ntilde;e los movimientos productivos de su cuerpo con sonidos acompasados de su voz o con el sonido cadencioso de diversos objetos que lleva colgados. Ahora bien, &iquest;de qu&eacute; depende ese ritmo al que se somete el productor primitivo? &iquest;Por qu&eacute; los movimientos productivos de su cuerpo observan precisamente esa cadencia y no otra? Ello depende del car&aacute;cter tecnol&oacute;gico del proceso de producci&oacute;n, de la t&eacute;cnica de la producci&oacute;n dada. (&#8230;) A medida que se desarrollan las fuerzas productivas, disminuye la importancia de la actividad r&iacute;tmica en el proceso de producci&oacute;n&#8230;&rdquo;<sup>10<\/sup>.<\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a class=\"thumbnail\" href=\"http:\/\/www.marxist.com\/images\/stories\/art\/Georgi_Nemtzov_-_Venus_of_Willendorf.jpg\" target=\"_blank\" title=\"Fig. 2. Venus de Willendorf. Foto de Georgi Nemtzov.\" rel=\"lightbox[9297]\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"caption\" src=\"http:\/\/www.marxist.com\/images\/thumbs\/225x223-images-stories-art-Georgi_Nemtzov_-_Venus_of_Willendorf.jpg\" alt=\"Fig. 2. Venus de Willendorf. Foto de Georgi Nemtzov.\" width=\"225\" height=\"223\" style=\"float: left; text-align: left;\" \/><\/a>La pieza que muestra la figura 2 fue, por mucho tiempo, la obra de arte m&aacute;s antigua que se conociese. La llamamos <em>Venus de Willendorf.<\/em> Data m&aacute;s o menos del 24.000-22.000 a.n.e. Sus diminutos pies le impiden mantenerse en pie por si misma. Adem&aacute;s, es bastante peque&ntilde;a, tiene 11.5 cm de altura. La figura 3 muestra un tipo de cabeza de hacha conocido como bifaz. Tiene m&aacute;s o menos 350.000 a&ntilde;os de antig&uuml;edad y mide 13.5 cm. En principio parece ser una herramienta de corte, pero paleont&oacute;logos como Juan Luis Arsuaga, que han estudiado las piezas arquol&oacute;gicas de Atapuerca, la sierra espa&ntilde;ola donde fue encontrado este bifaz, consideran que pudo haber servido adem&aacute;s como elemento votivo funerario. Ciertamente ya estar&iacute;amos hablando de un comprensi&oacute;n simb&oacute;lica de la realidad bastante desarrollada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La yuxtaposici&oacute;n de estas dos piezas nos permite ver sin mucho esfuerzo una evoluci&oacute;n de la forma hacia algo m&aacute;s complejo. En ambas el tama&ntilde;o es similar, tienen un extremo terminado en punta y otro m&aacute;s ancho. El salto se hace m&aacute;s evidente cuando se compara los bifaces con otras venus prehist&oacute;ricas que comparten caracter&iacute;sticas comunes entre s&iacute;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por obvias razones, pocas personas pueden estar cerca de la <em>Venus de Willendorf <\/em>y s&oacute;lo algunos privilegiados han gozado del placer de tenerla entre sus manos. Uno de estos afortunados es Chrisofer L. C. E. Witcombe. En un art&iacute;culo titulado <em>Women in Prehistory Witcombe <\/em>defiende la hip&oacute;tesis de que esta venus fue esculpida por una mujer, lo cual ya dice mucho sobre las relaciones de producci&oacute;n en las sociedades primitivas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a class=\"thumbnail\" href=\"http:\/\/www.marxist.com\/images\/stories\/art\/Bifaz_de_Atapuerca.jpg\" target=\"_blank\" title=\"Fig. 3. Bifaz.\" rel=\"lightbox[9297]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"caption\" src=\"http:\/\/www.marxist.com\/images\/thumbs\/250x206-images-stories-art-Bifaz_de_Atapuerca.jpg\" alt=\"Fig. 3. Bifaz.\" width=\"250\" height=\"206\" style=\"float: right;\" \/><\/a>En el desarrollo de su argumentaci&oacute;n el autor se pregunta por el lugar en el espacio que ocupaba esta obra. Sus pies pr&aacute;cticamente ausentes hacen imposible que se sostenga por s&iacute; misma. Por otro lado, llama la atenci&oacute;n que la artista se concentr&oacute; en la parte frontal de la figura. El dorso es, incluso, poco interesante, por lo menos desde lo visual.<\/p>\n<blockquote><p>&ldquo;Tampoco parece que haya sido hecha para yacer en posici&oacute;n supina. De hecho, su posici&oacute;n m&aacute;s agradable y satisfactoria es cuando se le sostiene en la palma de la mano. Cuando es vista en estas condiciones, se transforma absolutamente en una pieza de escultura. Al imaginar los dedos agarrando sus masas redondeadas y adiposas, se convierte en un objeto muy sensual, su carne resulta suave y blanda al tacto. &rdquo;<sup>11<\/sup>.<\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las sensaciones descritas ser&iacute;an similares a la que habr&iacute;an experimentado aquellas primeras artistas que sintieron en sus manos y vieron ante s&iacute; los deseos colectivos de un mundo mejor. Su sentido del tacto habr&iacute;a estado m&aacute;s desarrollado y habr&iacute;an sentido en esas carnes &ldquo;suaves y blandas&rdquo; la fertilidad; es decir, una abundancia tal de alimentos que les permitir&iacute;a engordar a sus anchas; no har&iacute;a falta trabajar y los brazos, esbeltos por la falta de actividad descansar&iacute;an pl&aacute;cidamente sobre los ingentes pechos, listos a amamantar una numerosa descendencia que asegurar&iacute;a el futuro de la especie; se acabar&iacute;an las largas caminatas en busca de nuevos medios de vida y no har&iacute;a falta tener pies. Tal vez por esto mismo no har&iacute;an falta los ojos y o&iacute;dos siempre alertas y en la cabeza se podr&iacute;a trazar el paso de los d&iacute;as<sup>12<\/sup>. Hace m&aacute;s de 20 milenios en una regi&oacute;n de Europa las mujeres de entonces fueron capaces de experimentar la forma como motor del placer est&eacute;tico y habr&iacute;an usado este nuevo poder para mantener vivos una memoria de sus deseos por una vida mejor. Una vida sin necesidades que satisfacer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos deseos no han desaparecido, infortunadamente. Aunque hoy &ldquo;todo escolar sabe&rdquo; que un cuerpo como la de las Venus prehist&oacute;ricas representa un cuadro m&eacute;dico poco saludable, muchos seres humanos de hoy padecen carencias materiales similares a las privaciones que sufrieron aquellas maestras prehist&oacute;ricas. En el caso de los pobres modernos no se debe a una falta de recursos, sino a que la clase dominante les impide el acceso a estos. Adem&aacute;s se les niega el derecho a dejar un registro de su pasado. Hoy, la pr&aacute;ctica del arte se ve obligada, necesariamente, a enfrentarse a la propiedad privada para poder existir y cada obra de arte que se crea sin el consentimiento del capital es un acto de rebeli&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque la distancia que nos separe de la escultora de Willendorf sea de milenios, igual que ella los seres humanos buscamos, de una u otra forma hacernos a un mundo mejor. A veces nuestros esfuerzos materiales no son suficientes, pero el arte nos permite valernos de la forma para materializar nuestros deseos, aunque sea en el plano de lo simb&oacute;lico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El <em>arte por el arte<\/em> no existe. Y c&oacute;mo lo hemos demostrado, nunca ha existido. Igual que las hachas, los martillos, las gr&uacute;as y las sider&uacute;rgicas, el arte cumple una funci&oacute;n. No quiere decir esto que el arte deba retroceder a la condici&oacute;n de herramienta. Todo lo contrario. Igual que en el pasado tenemos necesidades est&eacute;ticas que s&oacute;lo se satisfacen poni&eacute;ndonos en contacto con las formas cercanas a nuestro sentir. Estas necesidades, m&aacute;s complejas que lo m&aacute;s b&aacute;sico de nuestra fisiolog&iacute;a (que ya es en s&iacute; bastante compleja), nos exigen algo m&aacute;s que herramientas. Sobre esta necesidad se construyen el arte, la religi&oacute;n, la filosof&iacute;a y las ciencias. As&iacute;, nuestro desarrollo material nos permite enriquecer nuestra relaci&oacute;n con el mundo sensible, pero este nuevo sentir necesita alimentarse de nuevas formas para desarrollarse. Formas que dialoguen y crezcan con las relaciones sociales, culturales y emocionales cada vez m&aacute;s complejas que hemos ido creando en todos estos siglos de di&aacute;logo activo con la realidad. Si el desarrollo de las fuerzas productivas se estanca, por ende las formas y las ideas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mayor&iacute;a de j&oacute;venes de hoy, seres humanos que est&aacute;n dejando de ser ni&ntilde;os y ni&ntilde;as para convertirse en hombres y mujeres al servicio del capital y as&iacute; procurarse medios de vida, no pueden, seg&uacute;n muestran las cifras, desear un futuro mejor que el de sus antecesores<sup>13<\/sup>. Ni siquiera nuestros ancestros de La Cueva de las Manos, vieron ante s&iacute; una situaci&oacute;n tan desesperanzadora, ten&iacute;an una conciencia de que gracias a su pasado pod&iacute;an garantizarle un futuro a sus hijos. Hoy es todo lo contrario. El <em>No Futuro <\/em>espetado por los <em>punks <\/em>brit&aacute;nicos fue un grito de advertencia que expresaba las preocupaciones de la juventud brit&aacute;nica en los setentas. Los adultos capitalistas de hoy se han encargado de que las pesadillas de los j&oacute;venes trabajadores de ayer se hagan realidad y la noticia se ha filtrado <em>all-media.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El arte le ha permitido a hombres y mujeres a lo largo de la historia, compartir sus deseos por un mundo mejor. El imperialismo, en su fase de decadencia y m&aacute;ximo punto de desarrollo, se muestra incapaz de que esta parte de nuestra realidad que ha tomado m&aacute;s de veinte mil a&ntilde;os en construirse siga siendo posible. Cambiar esta realidad implica superar la actual sociedad con una &ldquo;&#8230;en que el libre desarrollo de cada uno condicione el libre desarrollo de todos&rdquo;. Para que esto sea posible solo existe una v&iacute;a: el socialismo.<\/p>\n<hr \/>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">NOTAS<\/h4>\n<ol>\n<li style=\"text-align: justify;\">Carlos Marx &amp; Federico Engels. La ideolog&iacute;a alemana. En Feuerbach: Contraposici&oacute;n entre la concepci&oacute;n materialista y la idealista. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, 1973. p. 26.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Si bien la cueva de Altamira fue descubierta en 1879, no se reconoci&oacute; su autenticidad hasta entrado el s. XX mucho despu&eacute;s de la muerte de Pl&eacute;janov.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">E. H. Gombrich. La historia del arte. Debate. Madrid, 1997.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Ibid. p. 32.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Todo parece indicar que la primera divisi&oacute;n del trabajo se dio entre el hombre y la mujer. En este sentido v&eacute;ase F. Engels. El or&iacute;gen de la familia, la propiedad privada y el estado. Fundaci&oacute;n Federico Engels. Madrid, 2006. p. 172<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">E. H. Gombrich. Ibid. p. 46.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">V&eacute;ase el art&iacute;culo de Jane Goodall &ldquo;Chimpanzees &ndash; Bridging the Gap&rdquo; en PAOLA CAVALIERI &amp; PETER SINGER (eds.), The Great Ape Project New York: St. Martin&#8217;s Griffin, 1993, pp. 10-18.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">S. Savage-Rumbaugh y R. Lewin, Kanzi. The Ape at the Brink of Human Mind, p. 218. En Alan Woods &amp; Ted Grant. Raz&oacute;n y Revoluci&oacute;n. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, 2005. p. 309.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Alan Woods &amp; Ted Grant. Raz&oacute;n y Revoluci&oacute;n. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, 2005. p. 309.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">J. Plej&aacute;nov. Cartas sin direcci&oacute;n. En Cartas sin direcci&oacute;n\/El arte y la vida social. Ediciones en Lenguas Extranjeras. Mosc&uacute;. 1956. p. 37.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\"><a class=\"ext\" href=\"http:\/\/witcombe.sbc.edu\/willendorf\/willendorfwoman.html\" target=\"_blank\" title=\"http:\/\/witcombe.sbc.edu\/willendorf\/willendorfwoman.html\">http:\/\/witcombe.sbc.edu\/willendorf\/willendorfwoman.html<\/a><\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">La cabeza de la mencionada pieza est&aacute; cubierta por siete c&iacute;rculos conc&eacute;ntricos. No sabemos si aluden al pelo trenzado o a alg&uacute;n tipo de sombrero o tocado.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Eurostat. Youth in Europe. A statistical portrait. Luxemburg: Publications Office of the European Union. 2009. p. 183. Disponible en <a href=\"http:\/\/epp.eurostat.ec.europa.eu\/cache\/ITY_OFFPUB\/KS-78-09-920\/EN\/KS-78-09-920-EN.PDF\">http:\/\/epp.eurostat.ec.europa.eu\/cache\/ITY_OFFPUB\/KS-78-09-920\/EN\/KS-78-09-920-EN.PDF<\/a><\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El desarrollo de la materia no sigue una l&iacute;nea continua y estable. Los a&ntilde;os de prosperidad y el desarrollo de las actividades econ&oacute;micas y sociales, les llevar&iacute;an a buscar en las piedras algo m&aacute;s que una herramienta para cortar, golpear o romper. 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