{"id":3339,"date":"2010-07-28T12:57:53","date_gmt":"2010-07-28T12:57:53","guid":{"rendered":"https:\/\/luchadeclases.org.ve\/wp_temp\/?p=3339"},"modified":"2010-07-28T12:57:53","modified_gmt":"2010-07-28T12:57:53","slug":"la-revolucion-mexicana-pasado-presente-y-futuro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/luchadeclases.com\/?p=3339","title":{"rendered":"La Revoluci\u00f3n Mexicana: pasado, presente y futuro"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Este a&ntilde;o es el cent&eacute;simo aniversario de uno de los grandes eventos de la historia moderna. El 20 de noviembre de 1910, Francisco I. Madero denunci&oacute; el fraude electoral perpetrado por el presidente D&iacute;az, y llam&oacute; a una insurrecci&oacute;n nacional. Esto marc&oacute; el inicio de la Revoluci&oacute;n Mexicana. Hoy, las condiciones han madurado para otra revoluci&oacute;n, esta vez con un poderoso proletariado a la cabeza. Durante la mayor parte de su historia, M&eacute;xico ha sido dominado por una peque&ntilde;a &eacute;lite que mantiene en sus manos la parte del le&oacute;n de la riqueza, mientras que la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n ha vivido en condiciones de avasallante pobreza.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"caption\" src=\"http:\/\/www.marxist.com\/images\/thumbs\/200x228-images-stories-mexico-Francisco_I_Madero_campaigning.jpg\" alt=\"Francisco I. Madero\" width=\"200\" height=\"228\" style=\"float: right;\" \/> <a class=\"thumbnail\" href=\"http:\/\/www.marxist.com\/images\/stories\/mexico\/Francisco_I_Madero_campaigning.jpg\" target=\"_blank\" title=\"Francisco I. Madero\" rel=\"lightbox[9488]\"><\/a>Bajo el gobierno del General Porfirio D&iacute;az, la brecha entre ricos y pobres se convirti&oacute; en un abismo infranqueable.<\/p>\n<p>La oposici&oacute;n a D&iacute;az surgi&oacute; bajo el liderazgo de la burgues&iacute;a liberal con gente como Madero. Pero la fuerza motora real de la revoluci&oacute;n, vino de abajo. La naciente clase obrera mexicana comenzaba a hacerse consciente de s&iacute; misma. Luchas obreras importantes, comenzando con la huelga minera en Cananea, estaban sacudiendo a M&eacute;xico. Sintiendo temblar la tierra bajo sus pies, D&iacute;az fue forzado a celebrar elecciones en 1910, pero para asegurarse el triunfo, encarcel&oacute; a su principal contrincante, Madero.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de escapar de la prisi&oacute;n, Madero continu&oacute; su batalla contra D&iacute;az. Declar&oacute; que las elecciones hab&iacute;an sido fraudulentas y llam&oacute; a una insurrecci&oacute;n a nivel nacional contra el Porfiriato. Pero, para que la lucha por la democracia triunfara, ten&iacute;a que vincularse con las reivindicaciones m&aacute;s urgentes de la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n &mdash;los campesinos&mdash;. La lucha campesina por las tierras fue el verdadero motor de la revoluci&oacute;n democr&aacute;tico burguesa. Los ej&eacute;rcitos campesinos de Pancho Villa en el norte, y el l&iacute;der campesino Emiliano Zapata en el sur, acosaron al ej&eacute;rcito mexicano en una cl&aacute;sica guerra de guerrillas.<\/p>\n<h4><strong>La revoluci&oacute;n permanente<\/strong><\/h4>\n<p>No es posible entender la Revoluci&oacute;n Mexicana sin referirse a la Teor&iacute;a de la Revoluci&oacute;n Permanente de Trotsky. La esencia de &eacute;sta consiste en que <em>la burgues&iacute;a colonial y la burgues&iacute;a de los pa&iacute;ses atrasados son incapaces de llevar adelante las tareas de la revoluci&oacute;n democr&aacute;tico-burguesa<\/em>. Esto se debe a sus v&iacute;nculos con los terratenientes e imperialistas. Los bancos tienen hipotecadas las tierras, los industriales poseen vastas extensiones de tierras en el pa&iacute;s, los terratenientes invierten en la industria y todo a su vez est&aacute; amarrado y vinculado con el imperialismo en una red de intereses creados, opuestos a cualquier cambio sustancial.<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"caption\" src=\"http:\/\/www.marxist.com\/images\/stories\/mexico\/Porfirio_diaz002.jpg\" alt=\"Porfiro D&iacute;az\" width=\"200\" height=\"324\" style=\"float: left;\" \/>Porfiro D&iacute;azEsta es la raz&oacute;n por la cual, aunque Rusia en 1917 era un pa&iacute;s atrasado como M&eacute;xico, la tarea de llevar adelante la revoluci&oacute;n democr&aacute;tico-burguesa recay&oacute; en los hombros del proletariado. Pero el proletariado, habiendo conquistado el poder a la cabeza del campesinado y la mayor&iacute;a de la naci&oacute;n, no se detuvo tras lograr las tareas democr&aacute;tico-burguesas de expropiar a los terratenientes, unir a la naci&oacute;n y expulsar a los imperialistas, sino que pas&oacute; inmediatamente a las tareas socialistas de la expropiaci&oacute;n de la burgues&iacute;a y el establecimiento de un Estado Obrero. <em>&Eacute;sta era la &uacute;nica manera en que el enorme potencial de la Revoluci&oacute;n Mexicana pudo haber desembocado en una transformaci&oacute;n social completa<\/em>.<\/p>\n<p>La debilidad de la Revoluci&oacute;n Mexicana era la debilidad de la revoluci&oacute;n campesina. El campesinado era suficientemente fuerte como para derrocar el orden existente, pero no para imprimir su sello en el destino hist&oacute;rico de M&eacute;xico. &Eacute;sta no es la excepci&oacute;n a la regla. Siempre, desde la Revuelta Campesina Inglesa del siglo XIV y la Guerra Campesina en Alemania en el siglo XVI, toda la historia nos muestra que el campesinado es incapaz de jugar un papel independiente. En &uacute;ltima instancia, el resultado de la lucha se decide en las ciudades y no en las dispersas &aacute;reas rurales.<\/p>\n<p>El campesinado, una clase de individuos que por su propia naturaleza no est&aacute;n unidos por la producci&oacute;n, es el instrumento perfecto para el bonapartismo, ya sea burgu&eacute;s o proletario. Es una clase que puede ser manipulada y enga&ntilde;ada. Durante la mayor parte de la historia, el destino del campesinado ha sido jugar el papel de subalterno de la burgues&iacute;a, quien ha usado al campesinado de ariete para eliminar a sus enemigos feudales e instalarse ella misma en el poder.<\/p>\n<p>Era tal el nivel de descomposici&oacute;n del orden existente, que los insurgentes lograron arrebatar el control a las fuerzas gubernamentales en sus respectivas regiones. La insurgencia campesina se dispers&oacute; como fuego arrasador. Los ej&eacute;rcitos campesinos de Zapata mostraron un tremendo coraje y determinaci&oacute;n luchando contra los viejos opresores. Pero al final, la revoluci&oacute;n fue secuestrada por la burgues&iacute;a y sus representantes pol&iacute;ticos.<\/p>\n<p>D&iacute;az fue forzado a reconocer la derrota y dimiti&oacute; en mayo de 1911. Huy&oacute; a Francia despu&eacute;s de haber firmado los Tratados de Ciudad Ju&aacute;rez y Madero, el Kerensky mexicano, fue elegido presidente. Pero el nuevo gobierno burgu&eacute;s no satisfac&iacute;a las expectativas del campesinado levantado. Bajo la direcci&oacute;n del verdadero h&eacute;roe de la Revoluci&oacute;n Mexicana, Emiliano Zapata, la guerra campesina continu&oacute;. Los llamados de Madero a los campesinos para que aguardaran pacientemente una reforma agraria ordenada llegaban a o&iacute;dos sordos. Los campesinos hab&iacute;an o&iacute;do muchas veces promesas vac&iacute;as de los hombres en el poder, quienes fing&iacute;an defender los intereses del pueblo campesino.<\/p>\n<h4><strong>Una Guerra Revolucionaria<\/strong><\/h4>\n<p>En noviembre de 1911, Madero asumi&oacute; el poder, pero fue arrestado y ejecutado por los oficiales del ej&eacute;rcito reaccionario. Esto provoc&oacute; un nuevo alzamiento campesino, que elimin&oacute; los &uacute;ltimos vestigios del ej&eacute;rcito porfirista. Zapata se dispuso a tomar el poder en el Estado de Morelos, donde llev&oacute; a cabo un programa agrario revolucionario. Ech&oacute; a los terratenientes y distribuy&oacute; las tierras entre los campesinos. Los ej&eacute;rcitos de Zapata y Villa estaban muy bien organizados y derrotaron a fuerzas superiores porque ellos eran ej&eacute;rcitos revolucionarios, librando una guerra revolucionaria contra los explotadores. Este es un punto que regularmente se oculta en la historia oficial de la Revoluci&oacute;n Mexicana.<\/p>\n<p><a class=\"thumbnail\" href=\"http:\/\/www.marxist.com\/images\/thumbs\/270x370-images-stories-mexico-Emiliano_Zapata-Libreria_del_Congreso.jpg\" target=\"_blank\" title=\"Emiliano Zapata\" rel=\"lightbox[9488]\"><img decoding=\"async\" class=\"caption\" src=\"http:\/\/www.marxist.com\/images\/thumbs\/200x274-images-thumbs-270x370-images-stories-mexico-Emiliano_Zapata-Libreria_del_Congreso.jpg\" alt=\"Emiliano Zapata\" width=\"200\" height=\"274\" style=\"float: right;\" \/><\/a>Emiliano ZapataEl papel m&aacute;s decisivo en la revoluci&oacute;n lo jugaron los oprimidos y los pobres (campesinos, as&iacute; como trabajadores rurales). Estos eran los m&aacute;s pobres entre los pobres, gente con una educaci&oacute;n formal muy limitada. Empujados por la revoluci&oacute;n, los hombres y mujeres despose&iacute;dos pelearon como tigres. Pobremente armados y sin entrenamiento militar formal, infligieron innumerables derrotas a las fuerzas gubernamentales a pesar de las ametralladoras, la artiller&iacute;a y los oficiales profesionales de &eacute;stas &uacute;ltimas.<\/p>\n<p>Vemos la misma historia repetirse una y otra vez en la historia de las revoluciones. &iquest;C&oacute;mo pudieron los voluntarios descalzos de la Convenci&oacute;n derrotar al ej&eacute;rcito de la Europa mon&aacute;rquica? &iquest;C&oacute;mo las milicias norteamericanas sin entrenamiento mantuvieron en jaque a los mercenarios del Rey Jorge? &iquest;C&oacute;mo el Ej&eacute;rcito Rojo Bolchevique derrot&oacute; a los 21 ej&eacute;rcitos invasores en 1917-1920? En cada caso, los ej&eacute;rcitos revolucionarios prevalecieron porque fueron inspirados por un ardiente deseo de sacrificar todo &mdash;incluso sus vidas&mdash; por la causa de la revoluci&oacute;n. En contraste, los aparentemente formidables ej&eacute;rcitos de los antiguos reg&iacute;menes eran ej&eacute;rcitos de mercenarios contratados o esclavos obligados a pelear por algo en lo que ellos no cre&iacute;an.<\/p>\n<p>La revoluci&oacute;n agraria pod&iacute;a haber sido la base para un completo cambio social en M&eacute;xico, en las mismas l&iacute;neas de la Revoluci&oacute;n Bolchevique de 1917. Pero hab&iacute;a una diferencia con Rusia: la ausencia de un partido como el Partido Bolchevique, que bajo la direcci&oacute;n de Lenin y Trotsky, dirigi&oacute; a los obreros y campesinos rusos al poder en noviembre de 1917. A diferencia de Rusia, los campesinos mexicanos no pudieron encontrar una direcci&oacute;n revolucionaria en las ciudades, en la forma del proletariado bajo la gu&iacute;a de un Partido Leninista. As&iacute;, todo el hero&iacute;smo y sacrificio de los campesinos sirvi&oacute; simplemente como la escalera sobre la cual la burgues&iacute;a mexicana se alz&oacute; y tom&oacute; el poder. Pero una vez instalada en el Palacio Presidencial, la burgues&iacute;a comenz&oacute; a preparar la traici&oacute;n a sus aliados campesinos.<\/p>\n<p>El estrato superior de la burgues&iacute;a mexicana se alarm&oacute; del movimiento revolucionario de las masas, el cual estaba escap&aacute;ndose de su control. Tem&iacute;an (correctamente) que la soluci&oacute;n revolucionaria a la cuesti&oacute;n agraria fuera el punto de partida para un completo asalto a toda la propiedad privada. Por esta raz&oacute;n decidieron detener el proceso. Su primer acto fue deshacerse del l&iacute;der m&aacute;s arrojado de los campesinos revolucionarios. As&iacute;, en 1919, Zapata fue asesinado por Jes&uacute;s Guajardo, actuando bajo las &oacute;rdenes del General Pablo Gonz&aacute;lez. El asesinato del dirigente campesino fue una clara muestra del car&aacute;cter contrarrevolucionario del r&eacute;gimen carrancista.<\/p>\n<h4><strong>Bonapartismo<\/strong><\/h4>\n<p><a class=\"thumbnail\" href=\"http:\/\/www.marxist.com\/images\/stories\/mexico\/Zapata_and_villa.png\" target=\"_blank\" title=\"Pancho Villa and Emiliano Zapata\" rel=\"lightbox[9488]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"caption\" src=\"http:\/\/www.marxist.com\/images\/thumbs\/250x120-images-stories-mexico-Zapata_and_villa.png\" alt=\"Pancho Villa and Emiliano Zapata\" width=\"250\" height=\"120\" style=\"float: left;\" \/><\/a>Pancho Villa and Emiliano ZapataLo que pas&oacute; despu&eacute;s muestra cruelmente las limitaciones de una revoluci&oacute;n puramente campesina. El asesinato de Zapata priv&oacute; al movimiento campesino de cualquier posibilidad de desarrollarse como una fuerza centralizada coherente. Zapata no ten&iacute;a partido, y su asesinato se realiz&oacute; con la intenci&oacute;n por parte de la clase dominante de desorganizar y atomizar el movimiento revolucionario en el campo. Y funcion&oacute;. El movimiento revolucionario se parti&oacute; en muchas fracciones distintas. El destino del campesinado &mdash;y de la Revoluci&oacute;n Mexicana&mdash; iba a ser decidido en otro lugar y por otras fuerzas de clase.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de la muerte de Zapata, el movimiento campesino, fuerza motora de la Revoluci&oacute;n, sufri&oacute; una derrota decisiva a manos de las fracciones burguesas en torno a Obreg&oacute;n y Carranza. A partir de ese momento, toda la naci&oacute;n degener&oacute; en un estado de caos, con las fuerzas de Pancho Villa arrasando el norte y diferentes fracciones peleando por el control del Estado. Unidades guerrilleras aisladas deambularon todo el pa&iacute;s, destruyendo y quemando grandes haciendas y ranchos. A veces, era dif&iacute;cil distinguir las guerrillas genuinamente revolucionarias del mero bandidaje.<\/p>\n<p>La sociedad no puede existir en un estado de permanente inestabilidad. La burgues&iacute;a anhelaba el &ldquo;orden&rdquo;. Las masas estaban exhaustas y sus l&iacute;deres no ofrec&iacute;an perspectivas. Un equilibrio inestable de las fuerzas fue eventualmente establecido por la victoria del pol&iacute;tico burgu&eacute;s Venustiano Carranza, quien en 1917 tom&oacute; la presidencia y promulg&oacute; una nueva Constituci&oacute;n. La Constituci&oacute;n de 1917, que es la que formalmente sigue en vigor hasta el d&iacute;a de hoy, marc&oacute; la victoria de la Revoluci&oacute;n democr&aacute;tico-burguesa en M&eacute;xico. Su eje central era la reforma agraria, misma que en forma de <em>ejido<\/em> (cooperativas campesinas), llev&oacute; a cabo la redistribuci&oacute;n de una gran porci&oacute;n de tierras pose&iacute;das por acaudalados terratenientes para d&aacute;rselas a los campesinos.<\/p>\n<p>Con esta medida, la burgues&iacute;a Mexicana logr&oacute; desmovilizar a los ej&eacute;rcitos campesinos revolucionarios y, as&iacute;, desactivar el peligro. Los campesinos vieron esto como una victoria. Pero la burgues&iacute;a fue la verdadera ganadora. Logr&oacute; hacerse due&ntilde;a del Estado. Pero al hacerlo, tuvo que tener cuidado y apelar al instinto revolucionario de las masas, tanto de los campesinos como, hasta cierto punto, de la clase obrera.<\/p>\n<p>Igual que la Revoluci&oacute;n Francesa culmin&oacute; con el dominio de Napole&oacute;n Bonaparte, la Revoluci&oacute;n Mexicana desemboc&oacute; en un r&eacute;gimen burgu&eacute;s con claras caracter&iacute;sticas bonapartistas. As&iacute;, la burgues&iacute;a impuls&oacute; una contrarrevoluci&oacute;n bajo la bandera de la Revoluci&oacute;n, que se convirti&oacute; en una <em>Instituci&oacute;n<\/em>. El propio PRI, el llamado Partido Revolucionario Institucional, fue un partido bonapartista, a trav&eacute;s del cual, la burgues&iacute;a mexicana, habi&eacute;ndose hecho del poder estatal a costa de la revoluci&oacute;n popular, busc&oacute; la manera de disfrazar su dominio de clase equilibr&aacute;ndose h&aacute;bilmente entre las clases en conflicto.<\/p>\n<p>De una forma que tiene pocos precedentes en la historia, la burgues&iacute;a convirti&oacute; el enga&ntilde;o y la demagogia en un fino arte. Despu&eacute;s de Carranza, otros dirigentes continuaron impulsando reformas, por ejemplo, en la educaci&oacute;n y en la distribuci&oacute;n de tierras. La burgues&iacute;a, maniobrando h&aacute;bilmente maniobras entre las clases, logr&oacute; un cierto grado de estabilidad durante generaciones, lo que fue excepcional en Latinoam&eacute;rica.<\/p>\n<p><a class=\"thumbnail\" href=\"http:\/\/www.marxist.com\/images\/stories\/mexico\/Fuerzas_surianas_Emiliano_Zapata.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"lightbox[9488]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marxist.com\/images\/thumbs\/250x185-images-stories-mexico-Fuerzas_surianas_Emiliano_Zapata.jpg\" width=\"250\" height=\"185\" style=\"float: right;\" \/><\/a>Como el hijo bastardo de la Revoluci&oacute;n Mexicana, el PRI, mientras representaba los intereses de clase de la burgues&iacute;a nacional, siempre ten&iacute;a un ala de izquierdas, misma que se apoyaba en los trabajadores y campesinos para asestarle golpes al imperialismo. Uno de los l&iacute;deres m&aacute;s radicales de este ala de izquierdas fue el General C&aacute;rdenas, el hombre que invit&oacute; a Trotsky a residir en M&eacute;xico, cuando todos los otros gobiernos &ldquo;democr&aacute;ticos&rdquo; del mundo le hab&iacute;an cerrado las puertas. C&aacute;rdenas fue sin duda un dem&oacute;crata revolucionario genuino, que nacionaliz&oacute; la industria mexicana del petr&oacute;leo en 1938.<\/p>\n<p>C&aacute;rdenas fue muy lejos con su pol&iacute;tica de nacionalizaci&oacute;n, apoy&aacute;ndose en las masas revolucionarias para darle golpes al imperialismo. Jam&aacute;s dej&oacute; de ser un burgu&eacute;s revolucionario, pero demostr&oacute; un gran arrojo al enfrentarse al imperialismo, por lo que Trotsky expres&oacute; una c&aacute;lida admiraci&oacute;n. La herencia de L&aacute;zaro C&aacute;rdenas provey&oacute; al PRI de una s&oacute;lida base de apoyo, misma que dur&oacute; d&eacute;cadas. Ese fue el secreto de la relativa estabilidad que el capitalismo mexicano disfrut&oacute; hasta apenas reci&eacute;n. Durante siete d&eacute;cadas, el PRI tuvo la supremac&iacute;a total, a trav&eacute;s de una combinaci&oacute;n de marruller&iacute;a, corrupci&oacute;n y violencia cuidadosamente organizada. Pero ahora todo esto se acab&oacute;. Un nuevo y turbulento periodo se abre en M&eacute;xico.<\/p>\n<h4><strong>La herencia que defendemos<\/strong><\/h4>\n<p>La Revoluci&oacute;n de 1910-1920 fue un gran paso adelante para M&eacute;xico. Resolvi&oacute; parcialmente la cuesti&oacute;n agraria &mdash;aunque no enteramente&mdash;. Destruy&oacute; el poder de la vieja oligarqu&iacute;a corrupta, que maltrat&oacute; a M&eacute;xico durante d&eacute;cadas. Sent&oacute; las bases para un desarrollo m&aacute;s amplio del capitalismo y la industrializaci&oacute;n y, por lo tanto, para la creaci&oacute;n de un poderoso proletariado mexicano. Pero al final, la revoluci&oacute;n permaneci&oacute; incompleta, inacabada y fallida.<\/p>\n<p>La raz&oacute;n de este fracaso fue la ausencia de una fuerte clase revolucionaria en los centros urbanos, capaz de proveer una direcci&oacute;n coherente al tempestuoso y heroico movimiento de la revoluci&oacute;n campesina. El movimiento del proletariado mexicano apenas estaba en su infancia. Esta inmadurez y falta de desarrollo se vieron reflejadas en el dominio de los anarquistas, quienes desplegaron su usual confusi&oacute;n en relaci&oacute;n con el movimiento democr&aacute;tico-revolucionario.<\/p>\n<p>Un siglo despu&eacute;s, la situaci&oacute;n es completamente diferente. La mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n vive ahora en las ciudades. El peso espec&iacute;fico del proletariado es mil veces mayor. Junto con las masas semi-proletarias y los pobres rurales y urbanos, la clase trabajadora constituye la mayor&iacute;a decisiva de la sociedad. Hoy, la &uacute;nica clase que realmente refrenda las tradiciones de Zapata y la Revoluci&oacute;n Mexicana es el proletariado, el cual tiene el poder potencial de transformar la sociedad de pies a cabeza. Pero para que este colosal potencial se convierta en realidad, son necesarias algunas cosas.<\/p>\n<p>En toda sociedad moderna, el poder de la clase trabajadora es patente. Es el resultado necesario de una industria moderna y de relaciones de producci&oacute;n establecidas por el capitalismo mismo. En la sociedad moderna, no gira una sola rueda ni se prende un solo foco, ni suena ning&uacute;n tel&eacute;fono sin el amable permiso de la clase obrera. &Eacute;ste es un poder colosal, pero los trabajadores no son conscientes de que poseen tan tremendo poder.<\/p>\n<p>Hagamos un paralelo con la naturaleza. El vapor es tambi&eacute;n un enorme poder. Es la base de la Revoluci&oacute;n Industrial. Pero el vapor s&oacute;lo se convierte en poder real, opuesto al mero poder potencial, cuando es direccionado y concentrado en un punto, a trav&eacute;s de una caja de pistones. En la ausencia de este mecanismo, el vapor simplemente se disipa in&uacute;tilmente en la atm&oacute;sfera. El equivalente pol&iacute;tico de una caja de pistones es un partido revolucionario con una direcci&oacute;n revolucionaria.<\/p>\n<p>Esta afirmaci&oacute;n se muestra directamente en la Historia Mexicana reciente. El inmenso poder de la clase trabajadora se vio en el movimiento de masas del 2006. Aquellos eventos plantearon decisivamente el tema de la importancia central de la direcci&oacute;n. La clase dominante mexicana y sus patrones en Washington estaban aterrados de la victoria de L&oacute;pez Obrador, candidato del ala de izquierdas del PRD. Por esta raz&oacute;n tomaron las medidas necesarias para manipular las elecciones.<\/p>\n<p>Como todo el mundo sabe, no hay nada nuevo en esto. &iexcl;Ser&iacute;a una tarea muy dif&iacute;cil encontrar una elecci&oacute;n en M&eacute;xico que no haya sido fraudulenta! A&uacute;n as&iacute;, en esta ocasi&oacute;n, las cosas fueron diferentes. Millones de mexicanos se volcaron a las calles para protestar contra del fraude electoral. Acamparon en la capital y rehusaron irse de ah&iacute;, desafiando cualquier intento de la autoridad para moverlos. Este magn&iacute;fico movimiento de las masas tuvo el potencial de convertirse en un movimiento genuinamente revolucionario.<\/p>\n<p>Todo lo que se requer&iacute;a era convocar una Huelga General, establecer comit&eacute;s de acci&oacute;n elegidos democr&aacute;ticamente y compuestos por obreros, campesinos, desempleados, mujeres y j&oacute;venes, y as&iacute; el camino se habr&iacute;a abierto para la transferencia del poder a los trabajadores y campesinos. Pero esto no se hizo, las energ&iacute;as de las masas se disiparon gradualmente como vapor en la atm&oacute;sfera y la oportunidad se perdi&oacute;.<\/p>\n<p>No obstante, &eacute;ste no es el fin de la historia. El gobierno de Calder&oacute;n no puede hacer lo que la burgues&iacute;a hizo en el pasado. La crisis del capitalismo significa que no hay espacio para maniobrar. Est&aacute; obligada a atacar los niveles de vida y los derechos del pueblo mexicano. &Eacute;sa es la raz&oacute;n del ataque brutal al Sindicato Mexicano de Electricistas. Pero los trabajadores mexicanos no permanecer&aacute;n con los brazos cruzados mientras los banqueros y capitalistas destruyen todo lo que conquistaron en el pasado. El escenario est&aacute; dispuesto para nuevos y violentos enfrentamientos de clase que volver&aacute;n peque&ntilde;os los eventos de la primer Revoluci&oacute;n Mexicana<\/p>\n<p>Una nueva Revoluci&oacute;n Mexicana &mdash;la Revoluci&oacute;n Socialista&mdash; se est&aacute; gestando. &Eacute;sta tendr&aacute; un impacto miles de veces mayor que la primera Revoluci&oacute;n Mexicana. Mandar&aacute; olas de choque a trav&eacute;s de toda Am&eacute;rica Central y del Sur, provocando levantamientos revolucionarios por doquier. Los efectos de una revoluci&oacute;n proletaria en M&eacute;xico no parar&aacute;n en el R&iacute;o Bravo.<\/p>\n<p>Hace ya mucho tiempo, Porfirio D&iacute;az acu&ntilde;&oacute; la c&eacute;lebre frase &ldquo;Pobre M&eacute;xico, tan lejos de Dios, tan cerca de los Estados Unidos&rdquo;. Pero ahora la inexorable dial&eacute;ctica de la historia ha volteado esta relaci&oacute;n de pies a cabeza. El imperialismo norteamericano, que ha explotado y oprimido a M&eacute;xico y al resto de Latinoam&eacute;rica desde hace mucho tiempo, ahora vive con pavor de la ola revolucionaria que recorre el continente. Todos los esfuerzos del Estado m&aacute;s poderoso del mundo para erigir barreras que impidan la entrada de seres humanos a su territorio ser&aacute;n completamente est&eacute;riles para impedir el influjo de las ideas revolucionarias.<\/p>\n<p>La crisis global del capitalismo golpea duramente a los Estados Unidos. Para millones de personas, el sue&ntilde;o americano se ha convertido en la pesadilla americana. Washington conspira constantemente contra el gobierno de Hugo Ch&aacute;vez, pues entiende que la Revoluci&oacute;n Venezolana es el punto de referencia para el movimiento revolucionario en toda Latinoam&eacute;rica. Conspiraron para impedir que L&oacute;pez Obrador ascendiera a la presidencia en 2006, porque no quer&iacute;an otro Ch&aacute;vez (como cre&iacute;an que podr&iacute;a serlo) en su patio trasero.<\/p>\n<p>Los temores del imperialismo norteamericano se encuentran bien cimentados. Hoy, la poblaci&oacute;n hispana de Norteam&eacute;rica ha rebasado a los afroamericanos como la minor&iacute;a &eacute;tnica mayoritaria. La misma est&aacute; abrumadoramente compuesta por los sectores peor pagados y m&aacute;s explotados de la sociedad. Las recientes movilizaciones masivas de trabajadores inmigrantes en Estados Unidos revelaron un potencial revolucionario considerable. Una revoluci&oacute;n en M&eacute;xico ser&iacute;a la chispa que prender&iacute;a el polvor&iacute;n. Se extender&iacute;a r&aacute;pidamente a trav&eacute;s de toda la sociedad norteamericana, planteando la cuesti&oacute;n del cambio social y pol&iacute;tico fundamental en la naci&oacute;n capitalista m&aacute;s poderosa del mundo entero.<\/p>\n<p><a name=\"_GoBack\"><\/a> La Revoluci&oacute;n Mexicana fue, en realidad, s&oacute;lo la primera etapa. Fue una gloriosa anticipaci&oacute;n que se&ntilde;al&oacute; el camino a seguir. Sacudi&oacute; a la sociedad mexicana de su letargo y la prepar&oacute; para una gran revoluci&oacute;n cultural. Los logros de la m&uacute;sica, el arte y la literatura mexicana son merecidamente celebrados, como tambi&eacute;n lo son la antropolog&iacute;a, la arquitectura y la ciencia. Los nombres de Diego Rivera, Orozco, Ponce, Revueltas son reconocidos a nivel mundial. Todos &eacute;stos son los hijos de la Revoluci&oacute;n Mexicana, misma que ser&iacute;a incomprensible sin &eacute;stos.<\/p>\n<p>Si la revoluci&oacute;n burguesa en M&eacute;xico ha tenido tan profundos efectos, dif&iacute;cilmente se puede imaginar cu&aacute;l ser&aacute; el impacto que tendr&aacute; la pr&oacute;xima revoluci&oacute;n socialista. Un plan socialista de producci&oacute;n despertar&iacute;a el enorme potencial del pueblo mexicano. Movilizar&iacute;a el vasto potencial cultural y productivo de esta gran tierra y producir&iacute;a una revoluci&oacute;n cultural, art&iacute;stica y cient&iacute;fica de magnitudes que el mundo jam&aacute;s ha visto. Para nosotros, la Revoluci&oacute;n Mexicana no es un recuerdo distante del pasado. Es, m&aacute;s bien, un vistazo fugaz del futuro: un futuro lleno de esperanza e inspiraci&oacute;n para el pueblo de M&eacute;xico y del mundo entero.<\/p>\n<p>Londres, 14 de julio de 2010.<\/p>\n<p>P&aacute;gina web de la CMI en M&eacute;xico: <a href=\"http:\/\/www.marxist.com\/weblinks\/americas\/militante-mexico.htm\"><em>Militante<\/em><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este a&ntilde;o es el cent&eacute;simo aniversario de uno de los grandes eventos de la historia moderna. El 20 de noviembre de 1910, Francisco I. Madero denunci&oacute; el fraude electoral perpetrado por el presidente D&iacute;az, y llam&oacute; a una insurrecci&oacute;n nacional. Esto marc&oacute; el inicio de la Revoluci&oacute;n Mexicana. Hoy, las condiciones han madurado para otra &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[24],"tags":[],"post_format":[],"flags":[],"class_list":["post-3339","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historia"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3339","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3339"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3339\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3339"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3339"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3339"},{"taxonomy":"post_format","embeddable":true,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fpost_format&post=3339"},{"taxonomy":"flags","embeddable":true,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fflags&post=3339"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}