{"id":3558,"date":"2011-01-17T14:08:07","date_gmt":"2011-01-17T14:08:07","guid":{"rendered":"https:\/\/luchadeclases.org.ve\/wp_temp\/?p=3558"},"modified":"2011-01-17T14:08:07","modified_gmt":"2011-01-17T14:08:07","slug":"alan-woods-66123","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/luchadeclases.com\/?p=3558","title":{"rendered":"2011: Optimismo o pesimismo \u2013 Primera parte"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marxist.com\/images\/stories\/europe\/Latuff_n_Dromos-Euro_timebomb-thumb.gif\" alt=\"2011: Optimismo o pesimismo &ndash; Primera parte. Illustracion: Latuff y Dromos\" width=\"120\" height=\"74\" style=\"float: left;\" \/>El a&ntilde;o 2011 comenz&oacute; con los t&iacute;picos brindis por la salud, la felicidad y el &eacute;xito. Mientras los burgueses agarraban sus copas de champagne, parec&iacute;a como si sus sue&ntilde;os se hubieran hecho realidad. El hundimiento de los mercados financieros que amenazaba con destruir la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica en 2010 no se materializ&oacute;. Es probable que la producci&oacute;n mundial se haya incrementado en un 5%, mucho m&aacute;s deprisa de lo que se preve&iacute;a.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&ldquo;<em>Quien r&iacute;e es que a&uacute;n no ha escuchado las malas noticias<\/em>&rdquo;. (Bretch)<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">Todo era perfecto en el m&aacute;s perfecto de los mundos capitalistas. A&uacute;n as&iacute;, siempre hay algunas nubes negras que oscurecen el cielo. A pesar de la recuperaci&oacute;n del crecimiento en Alemania, que se ha basado en las exportaciones, la crisis en la zona euro permanece irresuelta. Y el crecimiento de las manufacturas alemanas depende de los inciertos pron&oacute;sticos sobre la econom&iacute;a capitalista global.<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Biblia nos dice que la fe mueve monta&ntilde;as. Parece que, en el despertar de este nuevo a&ntilde;o, la burgues&iacute;a se ha tomado esto al pie de la letra. Se sienten tan aliviados de que lo peor se haya evitado (por el momento) que, por primera vez en muchos a&ntilde;os, se han permitido expresar sentimientos optimistas sobre el panorama de la econom&iacute;a mundial.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">El t&eacute;rmino b&iacute;blico &ldquo;fe&rdquo; se traduce al lenguaje de la econom&iacute;a pol&iacute;tica burguesa como &ldquo;confianza&rdquo;. De hecho, como categor&iacute;a de la Econom&iacute;a Pol&iacute;tica, la &ldquo;confianza&rdquo; es muy superior a la fe. No s&oacute;lo puede mover monta&ntilde;as sino que &ndash; lo que es m&aacute;s importante &ndash; puede mover las Bolsas. La religi&oacute;n dice que s&oacute;lo si tenemos fe salvaremos nuestra alma inmortal. Los economistas nos dicen que s&oacute;lo si tenemos confianza salvaremos la econom&iacute;a mundial.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras cada escuela moderna de filosof&iacute;a burguesa se esconde el idealismo subjetivo. La base filos&oacute;fica de la econom&iacute;a pol&iacute;tica burguesa no es una excepci&oacute;n a la regla. Un reciente editorial de <em>The Economist<\/em> nos lo confirma. Nos dice: &ldquo;La confianza determina si los consumidores gastan y, por tanto, si las compa&ntilde;&iacute;as invierten. <em>El poder de los pensamientos positivos<\/em>, como Vincent Peale se&ntilde;al&oacute;, es enorme&rdquo;.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desafortunadamente, la experiencia nos ense&ntilde;a que no importa hasta qu&eacute; punto un pobre est&eacute; convencido de que es un billonario, en la realidad sigue siendo pobre. S&oacute;lo la confianza, por grande que sea, no puede llenar un est&oacute;mago vac&iacute;o en Bangladesh o hacer que un desempleado en Michigan encuentre trabajo. Tampoco &ldquo;el poder de los pensamientos positivos&rdquo; ayudar&aacute; a tapar el enorme agujero dejado en las finanzas p&uacute;blicas por la crisis capitalista m&aacute;s seria desde la Gran Depresi&oacute;n.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La base material del optimismo<\/h4>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante los &uacute;ltimos cuatrocientos a&ntilde;os el pensamiento burgu&eacute;s occidental se ha basado en el optimismo, la ilustraci&oacute;n y el progreso. Oliver Cromwell y sus seguidores pensaron que su revoluci&oacute;n hab&iacute;a tra&iacute;do el Reino de Dios a la tierra. Los <em>padres fundadores<\/em> de los Estados Unidos de Am&eacute;rica estaban convencidos de que el pa&iacute;s que hab&iacute;an creado ser&iacute;a mejor que ning&uacute;n otro, garantizando a sus ciudadanos la vida, la libertad y la b&uacute;squeda de la felicidad.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante la Gran Revoluci&oacute;n Francesa la burgues&iacute;a despert&oacute; a las masas semiproletarias de Par&iacute;s para luchar contra el despotismo feudal bajo la bandera de la Libertad, la Igualdad, la Fraternidad y el Gobierno de la Raz&oacute;n. Entretanto, en Inglaterra, una revoluci&oacute;n a&uacute;n mayor estaba comenzando: una revoluci&oacute;n industrial basada en la fuerza del vapor, las m&aacute;quinas y el sistema fabril.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">En aquellos tiempos el optimismo de la burgues&iacute;a ten&iacute;a una base material, porque el capitalismo, a pesar de todos sus cr&iacute;menes y atroz brutalidad, jugaba un papel progresista en el derrocamiento de un sistema feudal decadente y degenerado al desarrollar las fuerzas productivas. En su b&uacute;squeda de beneficios, los capitalistas desarrollaron la industria, la agricultura, la ciencia y la tecnolog&iacute;a hasta niveles jam&aacute;s so&ntilde;ados. Al hacerlo, de forma inconsciente, desarrollaron tambi&eacute;n la base material para una formaci&oacute;n social superior &ndash;el socialismo&ndash; y la clase destinada a derrocar el capitalismo &ndash; el proletariado&ndash;.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">La burgues&iacute;a ha compartido (y a&uacute;n comparte) esa ilusi&oacute;n com&uacute;n a todas las clases sociales que han ejercido un papel dominante en la historia &#8211; desde los esclavistas romanos a la aristocracia feudal &ndash; es decir, que su sistema socioecon&oacute;mico representaba la fase m&aacute;s avanzada y definitiva del desarrollo de la humanidad. Crec&iacute;an fervientemente en la famosa frase de Leibniz, parodiada cruelmente por Voltaire en su <em>C&aacute;ndido<\/em>, que dice: &ldquo;<em>todo es para mejor en el mejor de los mundos posibles<\/em>&rdquo;.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">En ning&uacute;n otro lugar ese sentimiento de optimismo ha estado m&aacute;s arraigado que en Inglaterra, el antiguo &ldquo;taller del mundo&rdquo;, que dominaba el mundo sobre la base de su poder&iacute;o industrial y riqueza. Esa era la base para la visi&oacute;n del mundo que la clase dominante brit&aacute;nica posey&oacute; hasta 1914. La filosof&iacute;a del liberalismo brit&aacute;nico se derivaba de una versi&oacute;n superficial de la teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n, por la que hoy era siempre mejor que ayer y ma&ntilde;ana ser&iacute;a mejor que hoy. Esto, a su vez, no era m&aacute;s que un reflejo idealizado de la realidad material: el r&aacute;pido desarrollo de las fuerzas productivas.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Primera Guerra Mundial hizo estallar por los aires la reconfortante utop&iacute;a del liberalismo burgu&eacute;s. Y desde entonces nunca se ha vuelto a recuperar totalmente. La historia del &uacute;ltimo siglo es la historia de convulsas revueltas de las fuerzas productivas contra los l&iacute;mites estrechos de la propiedad privada y el Estado nacional. Esto se expres&oacute; en dos guerras mundiales devastadoras y en un catastr&oacute;fico colapso econ&oacute;mico en el periodo de entreguerras. La idea de que la condici&oacute;n humana era susceptible de mejorar continuamente se ve&iacute;a contradicha a cada momento por la dura realidad.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Periodos hist&oacute;ricos diferentes<\/h4>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">La historia no avanza a lo largo de una l&iacute;nea recta. Tampoco lo hace en un ciclo eterno de &ldquo;ondas largas&rdquo;, tal y como imaginaba Kondratiev. Sus teor&iacute;as parecen haberse puesto de moda entre algunos economistas burgueses que buscan consuelo en la idea de que &ldquo;todo lo que baja ha de subir&rdquo;. De esta manera, los burgueses intentan recuperar su optimismo perdido. Sin embargo, esto es tan posible como para una &ldquo;dama deshonrada&rdquo; lo es recuperar su virginidad.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo cierto es que hay periodos definidos en el desarrollo del capitalismo, y cada uno de ellos tiende a ser diferente de los dem&aacute;s. Si estudiamos la historia del capitalismo en los &uacute;ltimos 150 a&ntilde;os, observamos, por un lado, una serie constante de auges y ca&iacute;das (a los que los economistas burgueses suelen referirse como el &ldquo;ciclo econ&oacute;mico&rdquo;). Estos &ldquo;ciclos&rdquo; siguen unas pautas un tanto irregulares que pueden, y de hecho lo hacen, variar en periodos diferentes. En la &eacute;poca de Marx, el ciclo normal duraba en torno a los diez a&ntilde;os, aunque no hay una regla definitiva acerca de la regularidad de los ciclos econ&oacute;micos, que pueden variar de manera considerable.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, junto a los ciclos normales de expansi&oacute;n y contracci&oacute;n, es tambi&eacute;n posible detectar tendencias m&aacute;s amplias que caracterizan diferentes periodos. Esto es cierto no s&oacute;lo en relaci&oacute;n al capitalismo, sino tambi&eacute;n sobre otras formaciones socio-econ&oacute;micas. El estudio de la historia romana se divide en dos mitades claramente distinguibles, separadas por un turbulento periodo de lucha de clases que anunci&oacute; el final de la Rep&uacute;blica y los comienzos del Imperio. Esencialmente, este cambio reflejaba el principio del fin de la econom&iacute;a esclavista.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">El declive de la esclavitud se extendi&oacute; a lo largo de m&aacute;s de tres siglos. Durante este largo periodo de declive hubo momentos de recuperaci&oacute;n, incluso de brillantez, pero la l&iacute;nea general fue descendente, conduciendo finalmente al colapso, las invasiones b&aacute;rbaras y lo que llamamos la <em>Edad de las Tinieblas<\/em>. El resultado final fue el surgimiento de un nuevo sistema socioecon&oacute;mico que conocemos como feudalismo.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los aproximadamente dos siglos en que el capitalismo ha existido, hubo un per&iacute;odo inicial caracterizado por un desarrollo explosivo de las fuerzas productivas. La historia nunca ha conocido una revoluci&oacute;n tan formidable en la industria, la agricultura, la ciencia y la tecnolog&iacute;a. Esta fue precisamente la base material para la confianza de la burgues&iacute;a y sus ide&oacute;logos. La confianza de la burgues&iacute;a en el per&iacute;odo de su ascenso fue s&oacute;lo parcialmente mermada por las crisis peri&oacute;dicas de sobreproducci&oacute;n que comenzaron a darse en la primera mitad del siglo XIX. Cada crisis fue seguida por un nuevo e incluso m&aacute;s tempestuoso crecimiento del comercio y la industria.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy, muchos turistas de visita en Londres se maravillan ante el espect&aacute;culo de la Torre de Londres, una imponente estructura levantada hace m&aacute;s de un siglo que combina el aspecto de una catedral g&oacute;tica con enormes estructuras de la revoluci&oacute;n industrial construidas en s&oacute;lido acero, tornillos y remaches brit&aacute;nicos. No es s&oacute;lo un puente sobre el r&iacute;o. Es una declaraci&oacute;n, un manifiesto, con el que la burgues&iacute;a brit&aacute;nica anunciaba al resto del mundo: &ldquo;Somos grandes. Ricos. Podemos hacer lo que queramos. Y nuestro poder perdurar&aacute; mil a&ntilde;os.&rdquo;<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de la Primera Guerra Mundial hubo un periodo de prosperidad econ&oacute;mica. Esto permiti&oacute; a la burgues&iacute;a hacer ciertas concesiones a la clase obrera, que empez&oacute; a ser consciente de su fuerza al formar sindicatos y organizaciones pol&iacute;ticas de masas (la socialdemocracia). En teor&iacute;a, los partidos de masas de la Segunda Internacional (Socialista) se basaban en el marxismo (con la excepci&oacute;n del partido laborista brit&aacute;nico). Pero en la pr&aacute;ctica la socialdemocracia europea era cada vez m&aacute;s reformista.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con la excepci&oacute;n de Rusia, en la mayor&iacute;a de pa&iacute;ses europeos el largo periodo de prosperidad econ&oacute;mica apacigu&oacute; la lucha de clases. &Eacute;sta fue la base material para el auge de la burocracia y el reformismo. En sus declaraciones los l&iacute;deres de la socialdemocracia predicaban la lucha de clases y la revoluci&oacute;n socialista. Pero su psicolog&iacute;a hab&iacute;a sido modelada por d&eacute;cadas de paz social y actividad parlamentaria. Compart&iacute;an la misma visi&oacute;n optimista de la burgues&iacute;a liberal: hoy mejor que ayer, ma&ntilde;ana mejor que hoy.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">El verano de 1914 destruy&oacute; estas pac&iacute;ficas ilusiones gradualistas. La Primera Guerra Mundial marc&oacute; el comienzo de un periodo enteramente diferente. La Revoluci&oacute;n Rusa de 1917 preludi&oacute; un periodo de colosal inestabilidad pol&iacute;tica y social. Los a&ntilde;os de entreguerras tuvieron un car&aacute;cter totalmente distinto al periodo anterior a 1914. El <em>boom<\/em> especulativo de los a&ntilde;os veinte condujo al mayor colapso econ&oacute;mico de la historia. El <em>Crash<\/em> de 1929 llev&oacute; a la Gran Depresi&oacute;n de los a&ntilde;os 30, que s&oacute;lo acab&oacute; con la Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu&eacute;llos fueron a&ntilde;os turbulentos de revoluci&oacute;n y contra revoluci&oacute;n que pusieron en cuesti&oacute;n la propia supervivencia del capitalismo. Pero la historia demuestra que el capitalismo puede salir de la mayor de la crisis. Ya en 1920 Lenin hab&iacute;a explicado a los ultraizquierdistas que la &ldquo;crisis final del capitalismo&rdquo; no exist&iacute;a. En tanto en cuanto el proletariado no derroque a la burgues&iacute;a, &eacute;sta siempre encontrar&aacute; una forma de salir del atolladero. El precio que la humanidad deba pagar por ello es otra cuesti&oacute;n.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El periodo de posguerra<\/h4>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por razones que ya hemos explicado en otro lugar (ver <em>&iquest;Habr&aacute; una recesi&oacute;n?<\/em>, de Ted Grant), los a&ntilde;os que siguieron a la Segunda Guerra Mundial fueron diferentes a los del periodo de entreguerras. Contrariamente a lo que Trotsky esperaba, el capitalismo tuvo &eacute;xito a la hora de restablecer un nuevo equilibrio tras la guerra.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde 1947 a 1973, el capitalismo mundial experiment&oacute; un r&aacute;pido crecimiento. En este periodo el ciclo econ&oacute;mico era m&aacute;s corto, lo que reflejaba cambios en las pautas de inversi&oacute;n, pero las recesiones eran menos profundas y m&aacute;s breves, apenas perceptibles. En los pa&iacute;ses capitalistas avanzados (el llamado Tercer Mundo era totalmente diferente) se disfrutaba de pleno empleo y de niveles de vida crecientes. Durante toda esta fase la lucha de clases en Europa y Estados Unidos no fue muy aguda. A&uacute;n as&iacute;, no debemos olvidar que en el momento &aacute;lgido del periodo de crecimiento econ&oacute;mico de la posguerra, en 1968, la mayor huelga general de la historia tuvo lugar en Francia.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta fase lleg&oacute; a su final con la primera recesi&oacute;n profunda en 1973-74. Los 70 fueron muy diferentes a los 50 o a los 60. Una vez m&aacute;s, la revoluci&oacute;n volv&iacute;a al orden del d&iacute;a en Portugal, Espa&ntilde;a, Grecia e Italia. En otros pa&iacute;ses europeos, como Francia o Reino Unido, hubo grandes movimientos de trabajadores y j&oacute;venes. Al otro lado del mundo encontramos los movimientos revolucionarios de masas en Pakist&aacute;n y Bangladesh. Pero todas estas prometedoras oportunidades fueron desbaratadas por el comportamiento de sus l&iacute;deres y acabaron en derrota.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los a&ntilde;os 80 marcaron un nuevo giro en la situaci&oacute;n. La clase dirigente se aprovech&oacute; del reflujo en el movimiento y pas&oacute; a la contraofensiva. Bajo la bandera del monetarismo, el thatcherismo y el reaganismo, la burgues&iacute;a reaccion&oacute; contra las pol&iacute;ticas keynesianas previas. Deseaban volver a los buenos tiempos del capitalismo del &ldquo;laissez faire&rdquo;, reduciendo al m&iacute;nimo la participaci&oacute;n del Estado en la econom&iacute;a y haciendo que todo dependiera de la &ldquo;econom&iacute;a de libre mercado&rdquo;.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ca&iacute;da de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y de sus sat&eacute;lites, junto con la integraci&oacute;n de China dentro del mercado mundial, profundiz&oacute; esta tendencia reaccionaria. La entrada de 1000 millones de personas en la econom&iacute;a global capitalista abr&iacute;a la posibilidad a nuevos mercados y a inversiones altamente rentables. Se cre&oacute; la ilusi&oacute;n de que &ldquo;todo era para mejor en el mejor de los mundos posibles&rdquo;. Las m&aacute;quinas de la econom&iacute;a mundial rug&iacute;an a pleno rendimiento. La especulaci&oacute;n se dispar&oacute; hasta cotas inimaginables. El optimismo de la burgues&iacute;a experimentaba un renacimiento milagroso. Incluso llegaron a escribir acerca del &ldquo;fin de la historia&rdquo;.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, como cualquier otro <em>boom <\/em>en la historia, &eacute;ste tambi&eacute;n acab&oacute; en l&aacute;grimas. La recesi&oacute;n de 2008 fue, seguramente, la crisis econ&oacute;mica m&aacute;s importante desde la Gran Depresi&oacute;n y, posiblemente, en la historia del capitalismo. Economistas y pol&iacute;ticos se vieron obligados a tragarse sus propias palabras. Los mismos gobiernos que hab&iacute;an insistido en que las fuerzas del mercado deb&iacute;an decidirlo todo, corr&iacute;an ahora con prisa indecente a rescatar a la banca con billones de d&oacute;lares de dinero p&uacute;blico.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">La creciente alarma entre la clase dominante se reflej&oacute; en la sucesiva adopci&oacute;n de medidas contra el p&aacute;nico por los bancos centrales, que ya no pretend&iacute;an evitar la recesi&oacute;n, sino limitar sus efectos. Pero, a pesar de todas estas medidas, la crisis se profundiza y se extiende cada vez m&aacute;s.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Lo que dijimos<\/h4>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como en toda crisis capitalista real, el problema central es la sobreproducci&oacute;n. En la actualidad, &eacute;sta se expresa como un exceso de capacidad global. Para usar una expresi&oacute;n acu&ntilde;ada por el socialista ut&oacute;pico Fourier, nos enfrentamos a una &ldquo;crisis plet&oacute;rica&rdquo;. Hay demasiado acero, demasiado cemento, demasiados coches, demasiadas oficinas vac&iacute;as, demasiado petr&oacute;leo&#8230;<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">En tanto en cuanto el exceso de producci&oacute;n no se elimine, no podr&aacute; haber una aut&eacute;ntica recuperaci&oacute;n en la econom&iacute;a mundial. Los economistas burgueses no tienen soluci&oacute;n para este problema. Ocupan su tiempo en ensayar las m&aacute;s incre&iacute;bles piruetas. Tras d&eacute;cadas persiguiendo el Santo Grial &ldquo;de la econom&iacute;a de la oferta&rdquo;, vuelven, de repente, a las pr&aacute;cticas de vud&uacute; de la econom&iacute;a keynesiana.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los mismos que denunciaban ritualmente los males de los d&eacute;ficits keynesianos defienden ahora que se regalen billones a los bancos. El &uacute;nico resultado ha sido incurrir en d&eacute;ficits tan enormes que requerir&aacute;n el trabajo de toda una generaci&oacute;n para pagarlos. Ninguna de estas pol&iacute;ticas puede resolver la crisis. Las pol&iacute;ticas de Brown y Bush nacieron de la desesperaci&oacute;n. Eran un intento de volver a inflar la misma burbuja que caus&oacute; el l&iacute;o en el que estamos metidos.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 2008 escrib&iacute;amos as&iacute;: <a href=\"http:\/\/www.marxist.com\/crisis-capitalismo-mundial-acelera.htm\">http:\/\/www.marxist.com\/crisis-capitalismo-mundial-acelera.htm<\/a><\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<blockquote>\n<p>&ldquo;La expansi&oacute;n sin precedentes del cr&eacute;dito en el &uacute;ltimo per&iacute;odo sirvi&oacute; para mantener niveles altos de demanda en EEUU y en otros pa&iacute;ses. Pero ahora esta situaci&oacute;n ha llegado a sus l&iacute;mites. Todo el proceso se convierte en su contrario. Nadie quiere prestar dinero y pocos desean pedir prestado. La sociedad es presa de un sentimiento de taca&ntilde;er&iacute;a y avaricia. Las masas no tienen dinero para gastar, s&oacute;lo deudas que pagar. Aquellos que anteriormente prestaban alegremente dinero ahora reclaman sus deudas. Muchos de los que contrajeron hipotecas para comprar casas no pueden pagarlas y se encuentran con el desahucio. Como el precio de sus viviendas ha ca&iacute;do, ahora est&aacute;n cargados con deudas enormes, que a diferencia del precio de las viviendas, no caen.<\/p>\n<p>&ldquo;Los banqueros, ayer ansiosos por prestar dinero a todos, ahora lo est&aacute;n por acaparar dinero y no compartir ni un c&eacute;ntimo. Esta actitud mezquina y desconfiada no es s&oacute;lo para con los propietarios privados y peque&ntilde;os empresarios, sino tambi&eacute;n para con otros bancos. No est&aacute;n dispuestos a prestar dinero a otros bancos porque no est&aacute;n seguros de recuperarlo. [&hellip;]\n<p>&ldquo;Como el cr&eacute;dito es la savia del sistema capitalista, la interrupci&oacute;n de la oferta de cr&eacute;dito significa que no s&oacute;lo las &lsquo;malas&rsquo; empresas entrar&aacute;n en bancarrota sino tambi&eacute;n las &lsquo;buenas&rsquo;. La sequ&iacute;a de cr&eacute;dito amenaza a todo el proceso productivo de la sociedad con un estrangulamiento lento. [&hellip;]\n<p>&ldquo;En realidad la burgues&iacute;a est&aacute; atrapada. Haga lo que haga estar&aacute; mal. Si no intervienen bombeando dinero en los bancos y en las empresas fracasadas, habr&iacute;a una recesi&oacute;n profunda con desempleo de masas como en los a&ntilde;os treinta. Pero si recurren a m&eacute;todos keynesianos de financiaci&oacute;n del d&eacute;ficit, crear&aacute;n unas deudas enormes que socavar&aacute;n cualquier futura recuperaci&oacute;n y actuar&aacute;n como un tremendo dragado de la inversi&oacute;n productiva, creando las condiciones para un largo per&iacute;odo de recortes y austeridad&rdquo;.<\/p>\n<\/blockquote><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dos a&ntilde;os despu&eacute;s no tenemos raz&oacute;n alguna para cambiar una sola coma.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La crisis en los Estados Unidos<\/h4>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que ocurre en la econom&iacute;a de los Estados Unidos es decisivo para el futuro del mundo. Los Estados Unidos es el pa&iacute;s m&aacute;s rico del mundo. Pero ha usado todos sus recursos para evitar caer en recesi&oacute;n. Al rev&eacute;s que Europa, la econom&iacute;a norteamericana ha escapado de la austeridad justo antes de Navidad. El Congreso ha ratificado el acuerdo entre Obama y los republicanos por el que se extienden los recortes fiscales sobre los ricos a cambio de incrementar el gasto como est&iacute;mulo. El acuerdo no reside s&oacute;lo en exenciones fiscales por otros dos a&ntilde;os, sino que a&ntilde;adi&oacute; otro 2% del PIB en recortes fiscales para 2011. Lo que esto significa es m&aacute;s beneficios para los ricos a cambio de m&aacute;s promesas vac&iacute;as.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los economistas predicen que el producto americano crecer&aacute; hasta un 4% este a&ntilde;o. Pero los pol&iacute;ticos americanos est&aacute;n siguiendo una estrategia muy arriesgada. De hecho, est&aacute;n intentando volver a inflar la burbuja. Pero la perspectiva presupuestaria a largo plazo es catastr&oacute;fica y ni Obama ni los republicanos tienen idea de c&oacute;mo arreglar el d&eacute;ficit. La Reserva Federal es responsable por la solidez de la principal divisa del mundo. Hasta ahora, los mercados han preferido mirar para otro lado ante las dudosas actividades de las autoridades monetarias estadounidenses. Am&eacute;rica es a&uacute;n considerada un refugio seguro para el capital. Tienen &ldquo;confianza&rdquo;. Pero &iquest;Cu&aacute;nto durar&aacute; esta confianza cuando se vea contradicha por la realidad econ&oacute;mica?<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se han dado billones de d&oacute;lares a los bancos con la esperanza de que volvieran de nuevo a prestar dinero. Pero no lo han hecho. Los banqueros no est&aacute;n dispuestos a prestar bajo las circunstancias actuales y no cambiar&aacute;n de opini&oacute;n, independientemente de los recortes en los tipos de inter&eacute;s o de los subsidios que reciban. El desempleo en los Estados Unidos permanece alto, colgando como un peso muerto sobre la econom&iacute;a norteamericana y mundial. Como resultado, enormes d&eacute;ficits presupuestarios amenazan la estabilidad de todo el sistema financiero mundial.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">En un intento desesperado por reflotar la econom&iacute;a, la Reserva Federal contin&uacute;a comprando bonos americanos. Esto es equivalente a un drogadicto inyect&aacute;ndose una nueva dosis de estimulantes. Con cada inyecci&oacute;n, el paciente necesita una dosis mayor hasta que finalmente entra en coma. El consiguiente tratamiento de abstinencia podr&iacute;a ser muy doloroso.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunos quiz&aacute;s vean un crecimiento m&aacute;s r&aacute;pido en el futuro pr&oacute;ximo; pero un n&uacute;mero creciente est&aacute; preocupado por la enorme brecha en el d&eacute;ficit americano. Si esas preocupaciones se convierten en p&aacute;nico, los Estados Unidos podr&iacute;an sufrir una crisis de deuda p&uacute;blica en 2011. Cuando quiera que ocurra, tarde o temprano los mercados concluir&aacute;n que, despu&eacute;s de todo, el d&oacute;lar no es tan fuerte. Una vez que el p&aacute;nico comience, se extender&aacute; y no parar&aacute; hasta que el orden financiero mundial haya dado un vuelco. Las consecuencias para Am&eacute;rica y la econom&iacute;a mundial en su conjunto son incalculables.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">La clase dominante norteamericana sufre de esquizofrenia aguda. Por un lado, defiende el saqueo de las finanzas p&uacute;blicas para salvar a los bancos; por otro, se lamentan y rechinan los dientes ante las crecientes deudas del Estado. As&iacute;, los republicanos amenazan con poner todo tipo de trabas e impedimentos a las propuestas de Obama en el Congreso.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">La divisi&oacute;n en la clase dominante estadounidense se expresa en un amargo conflicto entre la Casa Blanca y los republicanos. Este conflicto saca a la luz las profundas contradicciones que existen a todos los niveles en la sociedad estadounidense. El reciente intento de asesinato de una congresista dem&oacute;crata es un reflejo de la extrema polarizaci&oacute;n en la vida pol&iacute;tica y en la sociedad norteamericana. El pistolero fue declarado mentalmente desequilibrado, pero los l&iacute;deres del ala derecha republicana est&aacute;n tambi&eacute;n algo desequilibrados. El hecho de que una peque&ntilde;o burguesa hist&eacute;rica como Sarah Palin pueda ser seriamente considerada como l&iacute;der de la naci&oacute;n m&aacute;s poderosa de la Tierra es una prueba m&aacute;s que suficiente.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">En realidad, ni los dem&oacute;cratas y ni los republicanos tienen ninguna soluci&oacute;n. Barack Obama ha sido r&aacute;pidamente desenmascarado como lo que era, un orador de ret&oacute;rica vac&iacute;a. Incapaz de resolver uno s&oacute;lo de los graves problemas a los que se enfrenta el pueblo americano. Los republicanos, conscientes de su impotencia, le tienen acorralado. Las elementos m&aacute;s lun&aacute;ticos y reaccionarios se est&aacute;n organizando en el llamado Tea Party &ndash;un movimiento heterog&eacute;neo que explota una serie de agravios entre diferentes capas de la sociedad estadounidense y un amorfo deseo de &ldquo;cambio&rdquo;&ndash;, el mismo deseo amorfo que previamente se hab&iacute;a expresado en el movimiento por Obama.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los trabajadores de los Estados Unidos ten&iacute;an que pasar por la dolorosa escuela del se&ntilde;or Obama para poder aprender una amarga lecci&oacute;n. Ni los dem&oacute;cratas ni los republicanos tienen algo que ofrecer al pueblo americano bajo las presentes circunstancias. La demagogia de Obama ha sido desenmascarada. Ma&ntilde;ana ser&aacute; el turno de los republicanos.<\/p>\n<p><em>[Continuar&aacute;&#8230;]<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El a&ntilde;o 2011 comenz&oacute; con los t&iacute;picos brindis por la salud, la felicidad y el &eacute;xito. Mientras los burgueses agarraban sus copas de champagne, parec&iacute;a como si sus sue&ntilde;os se hubieran hecho realidad. El hundimiento de los mercados financieros que amenazaba con destruir la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica en 2010 no se materializ&oacute;. 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