{"id":3561,"date":"2011-01-20T14:36:59","date_gmt":"2011-01-20T14:36:59","guid":{"rendered":"https:\/\/luchadeclases.org.ve\/wp_temp\/?p=3561"},"modified":"2011-01-20T14:36:59","modified_gmt":"2011-01-20T14:36:59","slug":"porque-marxistas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/luchadeclases.com\/?p=3561","title":{"rendered":"\u00bfPor qu\u00e9 somos marxistas?"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/mexico.elmilitante.org\/files\/marx340a.jpg\" width=\"127\" height=\"127\" style=\"border: 1px solid black; margin: 5px; float: left; text-align: right;\" \/>Han pasado dos d&eacute;cadas desde que Francis Fukuyama publicara un libro titulado <em>El Fin de la Historia y el Ultimo Hombre<\/em>, proclamando el triunfo definitivo de la econom&iacute;a de mercado y la democracia burguesa. Esta idea parec&iacute;a ser confirmada por casi 20 a&ntilde;os de mercados al alza y un crecimiento econ&oacute;mico pr&aacute;cticamente ininterrumpido. Pol&iacute;ticos, banqueros de los bancos centrales y gerentes de Wall Street estaban convencidos de que finalmente hab&iacute;an domesticado el ciclo econ&oacute;mico de booms y depresiones.<span style=\"line-height: 1.3em;\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>Ahora, dos d&eacute;cadas despu&eacute;s de la ca&iacute;da de la URSS, no queda piedra sobre piedra de las ilusiones de la burgues&iacute;a. El mundo est&aacute; experimentando la crisis m&aacute;s profunda desde la d&eacute;cada de 1930. Frente a una situaci&oacute;n catastr&oacute;fica a escala mundial, la burgues&iacute;a de EE.UU., Europa y Jap&oacute;n est&aacute;n en estado de p&aacute;nico. En los a&ntilde;os 30, Trotsky dijo que la burgues&iacute;a estaba \u00abdesliz&aacute;ndose al desastre con los ojos cerrados\u00bb. Esas palabras son aplicables con precisi&oacute;n a la situaci&oacute;n actual, podr&iacute;an haber sido escritas ayer.<\/p>\n<p>Durante los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os, los economistas burgueses se jactaron de que no habr&iacute;a m&aacute;s booms y depresiones, que los ciclos hab&iacute;an sido abolidos. Es un hecho real que durante d&eacute;cadas los economistas burgueses nunca predijeron un solo boom o una sola depresi&oacute;n. Hab&iacute;an elaborado una nueva maravillosa teor&iacute;a llamada \u00abhip&oacute;tesis del mercado eficiente\u00bb. En realidad no hay nada nuevo al respecto, equivale a la vieja idea de: \u00abDejado a su aire, el mercado lo resolver&aacute; todo. &Eacute;l solo se equilibrar&aacute;. Siempre y cuando el gobierno no interfiera, antes o despu&eacute;s todo estar&aacute; bien\u00bb. A lo cual, John Maynard Keyness emiti&oacute; la c&eacute;lebre respuesta, \u00abA largo plazo, todos estamos muertos\u00bb.<\/p>\n<p>En la primera d&eacute;cada del s.XXI, es cada vez m&aacute;s evidente que el capitalismo ha agotado su potencial progresista. En lugar de desarrollar la industria, la ciencia y la tecnolog&iacute;a, las socava constantemente. Las fuerzas productivas se estancan, se cierran f&aacute;bricas como si fueran cajas de cerillas, y millones son echados del trabajo. Todos estos son s&iacute;ntomas que muestran que el desarrollo de las fuerzas productivas en una escala mundial ha ido m&aacute;s all&aacute; de los estrechos l&iacute;mites de la propiedad privada y del Estado nacional.<\/p>\n<p>Esa es la raz&oacute;n fundamental de la crisis actual, la cual ha expuesto la bancarrota del capitalismo en el sentido m&aacute;s literal de la palabra. La dif&iacute;cil situaci&oacute;n de Irlanda y Grecia proporciona la confirmaci&oacute;n gr&aacute;fica del estado de enfermedad del capitalismo europeo. Ma&ntilde;ana el contagio se extender&aacute; a Portugal y Espa&ntilde;a. Pero Gran Breta&ntilde;a e Italia no est&aacute;n muy por detr&aacute;s, y Francia, Alemania y Austria les seguir&aacute;n inexorablemente en su tendencia a la baja.<\/p>\n<p>Los economistas y pol&iacute;ticos burgueses y, sobre todo, los reformistas, est&aacute;n desesperadamente buscando alg&uacute;n tipo de reactivaci&oacute;n para salir de esta crisis. Ellos miran al restablecimiento del ciclo econ&oacute;mico como la salvaci&oacute;n. Los l&iacute;deres de la clase trabajadora, los l&iacute;deres sindicales y los l&iacute;deres socialdem&oacute;cratas creen que esta crisis es algo temporal. Imaginan que puede ser resuelta haciendo algunos ajustes al sistema existente, que todo lo que se necesita es m&aacute;s control y regulaci&oacute;n, y que podemos volver a las condiciones anteriores. <em>Pero esta crisis no es una crisis normal, no es temporal. Marca un punto de inflexi&oacute;n fundamental en el proceso, el punto en el que el capitalismo ha llegado a un callej&oacute;n sin salida hist&oacute;rico. Lo mejor que se puede esperar es una d&eacute;bil recuperaci&oacute;n, acompa&ntilde;ada por un alto desempleo y un largo periodo de austeridad, recortes y ca&iacute;da de los niveles de vida.<\/em><\/p>\n<h4>La crisis de la ideolog&iacute;a burguesa<\/h4>\n<p>El marxismo es en primer lugar una filosof&iacute;a y un punto de vista sobre el mundo. En los escritos filos&oacute;ficos de Marx y Engels no encontramos un sistema filos&oacute;fico cerrado, sino una serie de brillantes puntos de vista y consejos, los cuales, si fueran desarrollados, proveer&iacute;an una valiosa adici&oacute;n al arsenal metodol&oacute;gico de la ciencia.<\/p>\n<p>En ning&uacute;n sitio est&aacute; m&aacute;s clara la crisis ideol&oacute;gica de la burgues&iacute;a que en el campo de la filosof&iacute;a. En sus primeras etapas, cuando la burgues&iacute;a representaba el progreso, era capaz de producir grandes pensadores: Hobbes y Locke, Kant y Hegel. Pero en la &eacute;poca de su decadencia senil, la burgues&iacute;a es incapaz de producir grandes ideas. De hecho, es incapaz de producir ning&uacute;n tipo de ideas.<\/p>\n<p>Ya que la burgues&iacute;a moderna es incapaz de audaces generalizaciones, niega el concepto mismo de ideolog&iacute;a. Por esa raz&oacute;n el discurso postmodernista habla del \u00abfin de la ideolog&iacute;a\u00bb. Niegan el concepto de progreso simplemente porque bajo el capitalismo no es posible un progreso superior. Engels escribi&oacute; una vez: \u00abLa filosof&iacute;a y el estudio del mundo actual tienen la misma relaci&oacute;n que el onanismo y el amor sexual\u00bb. La filosof&iacute;a burguesa moderna prefiere la primera a la segunda. En su obsesi&oacute;n por combatir el marxismo, ha arrastrado a la filosof&iacute;a de vuelta al peor periodo de su antiguo, desgastado y est&eacute;ril pasado.<\/p>\n<p>El materialismo dial&eacute;ctico es una visi&oacute;n din&aacute;mica de la comprensi&oacute;n del funcionamiento de la naturaleza, la sociedad y el pensamiento. Lejos de ser una idea pasada de moda del s.XIX, es una visi&oacute;n sorprendentemente moderna de la naturaleza y la sociedad. La dial&eacute;ctica elimina la forma fija, r&iacute;gida y ex&aacute;nime de mirar las cosas que era caracter&iacute;stica de la antigua escuela mec&aacute;nica de la f&iacute;sica cl&aacute;sica. Muestra que bajo ciertas circunstancias las cosas pueden volverse en su contrario.<\/p>\n<p>La noci&oacute;n dial&eacute;ctica de que la acumulaci&oacute;n gradual de peque&ntilde;os cambios puede, en un momento cr&iacute;tico, transformarse en un gigantesco salto, ha recibido una notable confirmaci&oacute;n en la moderna teor&iacute;a del caos y sus derivadas. La teor&iacute;a del caos ha terminado con el tipo de estrecho determinismo mecanicista reduccionista que domin&oacute; la ciencia durante m&aacute;s de cien a&ntilde;os. La dial&eacute;ctica marxista es una expresi&oacute;n del siglo XIX sobre lo que la teor&iacute;a del caos expresa ahora matem&aacute;ticamente: la interrelaci&oacute;n de las cosas, la naturaleza org&aacute;nica de las relaciones entre las entidades.<\/p>\n<p>El estudio de transiciones de fase constituye una de las &aacute;reas m&aacute;s importantes de la f&iacute;sica contempor&aacute;nea. Hay un n&uacute;mero infinito de ejemplos sobre el mismo fen&oacute;meno. La transformaci&oacute;n de la cantidad en calidad es una ley universal. En su libro, <em>Ubiquity<\/em>, Mark Buchanan muestra esto a trav&eacute;s de fen&oacute;menos tan diversos como ataques al coraz&oacute;n, avalanchas, incendios forestales, el aumento y ca&iacute;da de poblaciones animales, crisis burs&aacute;tiles, guerras e, incluso, mediante cambios en la moda y las escuelas de arte. A&uacute;n m&aacute;s asombroso, estos acontecimientos pueden expresarse mediante una f&oacute;rmula matem&aacute;tica conocida como una ley de potencias.<\/p>\n<p>Estos notables descubrimientos fueron anticipados hace mucho por Marx y Engels, los cuales pusieron la filosof&iacute;a dial&eacute;ctica de Hegel sobre una base racional (esto es, materialismo). En su <em>L&oacute;gica<\/em> (1813) Hegel escribi&oacute;: \u00abSe ha convertido en una broma com&uacute;n en la historia dejar que grandes efectos surjan de peque&ntilde;as causas\u00bb. Esto fue mucho antes de que se oyera hablar del \u00abefecto mariposa\u00bb. Al igual que los terremotos o las erupciones volc&aacute;nicas, las revoluciones son el resultado de la lenta acumulaci&oacute;n de contradicciones durante un largo periodo. El proceso finalmente alcanza un punto cr&iacute;tico en el que se produce un salto repentino.<\/p>\n<h4>Materialismo hist&oacute;rico<\/h4>\n<p>Todo sistema social cree que representa la &uacute;nica forma posible de existencia para el ser humano. Que sus instituciones, su religi&oacute;n y su moralidad son la &uacute;ltima palabra que puede ser dicha. Esto es lo que los can&iacute;bales, los sacerdotes egipcios, Mar&iacute;a Antonieta y el Zar Nicol&aacute;s fervientemente creyeron. Y eso es lo que Francis Fukuyama quer&iacute;a demostrar cuando nos asegur&oacute;, sin el menor fundamento, que el llamado sistema de libre empresa es el &uacute;nico sistema posible, justo cuando est&aacute; empezando a hundirse.<\/p>\n<p>De la misma manera que Charles Darwin explica que las especies no son inmutables, y que poseen un pasado, un presente y un futuro, cambiando y evolucionando, Marx y Engels explican que un sistema social dado no es algo eternamente fijo. La analog&iacute;a entre la sociedad y la naturaleza es, por supuesto, s&oacute;lo aproximada. Pero incluso el examen m&aacute;s superficial de la historia muestra que la interpretaci&oacute;n gradualista carece de base. La sociedad, al igual que la naturaleza, conoce largos periodos de cambio lento y gradual, pero incluso aqu&iacute; la l&iacute;nea es interrumpida por avances explosivos: guerras y revoluciones, en las cuales el proceso de cambio es enormemente acelerado. De hecho, son estos acontecimientos los que act&uacute;an como el motor principal del desarrollo hist&oacute;rico.<\/p>\n<p>La causa principal de los cambios revolucionarios es el hecho de que un sistema socio-econ&oacute;mico particular haya alcanzado sus l&iacute;mites y sea incapaz de desarrollar las fuerzas productivas como antes. El marxismo analiza los motivos principales que yacen tras el desarrollo de la sociedad humana desde las m&aacute;s tempranas sociedades tribales hasta el d&iacute;a de hoy. La concepci&oacute;n materialista de la historia nos permite entender la historia no como una serie de incidentes inconexos e imprevistos, sino m&aacute;s bien como parte de un proceso comprendido e interrelacionado claramente. Son una serie de acciones y reacciones que cubren la pol&iacute;tica, la econom&iacute;a y todo el espectro del desarrollo social.<\/p>\n<p>La relaci&oacute;n entre todos estos fen&oacute;menos es una relaci&oacute;n dial&eacute;ctica compleja. Muy a menudo se hacen intentos de desacreditar al marxismo recurriendo a una caricatura de su m&eacute;todo de an&aacute;lisis hist&oacute;rico. La distorsi&oacute;n com&uacute;n es que Marx y Engels \u00abredujeron todo a la econom&iacute;a\u00bb. Esta patente absurdidad fue contestada en muchas ocasiones por Marx y Engels, como en el siguiente extracto de la carta de Engels a Bloch:<\/p>\n<p>\u00abSeg&uacute;n la concepci&oacute;n materialista de la historia, el factor que <em>en &uacute;ltima instancia<\/em> determina la historia es la producci&oacute;n y la reproducci&oacute;n de la vida real. Ni Marx ni yo hemos afirmado nunca m&aacute;s que esto. Si alguien lo tergiversa diciendo que el factor econ&oacute;mico es el <em>&uacute;nico <\/em>determinante, convertir&aacute; aquella tesis en una frase vacua, abstracta, absurda\u00bb.<\/p>\n<h4><em>El manifiesto comunista<\/em><\/h4>\n<p>El libro m&aacute;s moderno que uno puede leer hoy es el <em>Manifiesto del Partido Comunista<\/em>, escrito en 1848. Cierto, tal o cual detalle deber&iacute;a ser cambiado, pero en todo lo fundamental, sus ideas son tan relevantes y ciertas hoy como cuando fueron escritas por primera vez. Por el contrario, la inmensa mayor&iacute;a de los libros escritos hace siglo y medio son hoy de un mero inter&eacute;s hist&oacute;rico.<\/p>\n<p>Lo que m&aacute;s choca del <em>Manifiesto<\/em> es la forma en la cual anticipa los fen&oacute;menos fundamentales que ocupan nuestra atenci&oacute;n a escala mundial en la actualidad. Veamos un ejemplo; en la &eacute;poca en la que Marx y Engels estaban escribiendo, el mundo de las grandes empresas multinacionales era todav&iacute;a la m&uacute;sica de un futuro muy lejano. A pesar de esto, ellos explicaron como \u00abla empresa libre\u00bb y la competencia llevar&iacute;an inevitablemente a la concentraci&oacute;n del capital y a la monopolizaci&oacute;n de las fuerzas productivas.<\/p>\n<p>Es francamente c&oacute;mico leer lo dicho por los defensores del \u00abmercado\u00bb en cuanto a los supuestos errores de Marx en esta cuesti&oacute;n, cuando en realidad fue una de sus m&aacute;s precisas, brillantes y acertadas predicciones. <em>Hoy es totalmente indiscutible que el proceso de concentraci&oacute;n de capital previsto por Marx ha ocurrido, est&aacute; ocurriendo y, de hecho, ha alcanzado cotas sin precedentes en el curso de los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os<\/em>.<\/p>\n<p>Durante d&eacute;cadas, los soci&oacute;logos burgueses intentaron refutar estas afirmaciones y \u00abdemostrar\u00bb que la sociedad se estaba volviendo m&aacute;s igualitaria y que, consecuentemente, la lucha de clases era tan anticuada como el telar manual y el arado de madera. La clase obrera hab&iacute;a desaparecido, dec&iacute;an, y todos &eacute;ramos clase media. En cuanto a la concentraci&oacute;n del capital, el futuro estaba con la peque&ntilde;a empresa, y \u00ablo peque&ntilde;o es bello\u00bb.<\/p>\n<p>&iexcl;Qu&eacute; ir&oacute;nicas suenan estas afirmaciones hoy! La econom&iacute;a del mundo entero est&aacute; ahora dominada por no m&aacute;s de 200 compa&ntilde;&iacute;as gigantes, la gran mayor&iacute;a de las cuales est&aacute;n basadas en USA. El proceso de monopolizaci&oacute;n ha alcanzado proporciones sin precedentes. En el primer trimestre de 2006 las fusiones y las adquisiciones en USA ascendieron a 10.000 millones de d&oacute;lares al d&iacute;a. Esta ferviente actividad no significa un desarrollo real de las fuerzas productivas, sino lo contrario. Y el ritmo de la monopolizaci&oacute;n no disminuye, sino aumenta. El 19-20 de noviembre de 2006, el valor de las fusiones y las adquisiciones en USA ascendieron al r&eacute;cord de 75.000 millones de d&oacute;lares, &iexcl;en s&oacute;lo 24 horas! Las absorciones u OPAs (Oferta P&uacute;blica de Adquisici&oacute;n) son una especie de canibalismo empresarial que es inevitablemente seguido de la liquidaci&oacute;n de activos, el cierre de f&aacute;bricas y despidos &ndash;esto es, la destrucci&oacute;n masiva y gratuita de los medios de producci&oacute;n y el sacrificio de miles de puestos de trabajo en el altar del beneficio&ndash;.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, hay un incremento constante de la desigualdad. En todos los pa&iacute;ses, la proporci&oacute;n de los beneficios en la renta nacional est&aacute; en un nivel r&eacute;cord, mientras que la proporci&oacute;n de los salarios est&aacute; en un m&iacute;nimo hist&oacute;rico. El verdadero secreto del auge actual es que los capitalistas est&aacute;n sacando cantidades r&eacute;cord de plusval&iacute;a de la clase trabajadora. En EE.UU., los trabajadores est&aacute;n produciendo de media un tercio m&aacute;s que hace diez a&ntilde;os, aunque los salarios reales se han estancado o ca&iacute;do en t&eacute;rminos reales. Los beneficios han seguido en auge y los ricos se est&aacute;n volviendo cada vez m&aacute;s ricos a expensas de la clase obrera.<\/p>\n<p>Tomemos otro ejemplo aun m&aacute;s llamativo: la globalizaci&oacute;n. El aplastante dominio del mercado mundial es la manifestaci&oacute;n m&aacute;s importante de nuestra &eacute;poca, y esto se supone que es un descubrimiento reciente. De hecho, la globalizaci&oacute;n fue predicha y explicada por Marx y Engels hace m&aacute;s de 150 a&ntilde;os. No obstante, cuando el <em>Manifiesto<\/em> fue escrito, no hab&iacute;a pr&aacute;cticamente ning&uacute;n dato emp&iacute;rico para sustentar tal hip&oacute;tesis. La &uacute;nica econom&iacute;a capitalista realmente desarrollada era Inglaterra. Las industrias nacientes de Francia y Alemania (que no exist&iacute;an como una entidad unida) todav&iacute;a estaban protegidas detr&aacute;s de altos muros arancelarios &ndash;un hecho que es convenientemente olvidado hoy, cuando los gobiernos y economistas occidentales lanzan duros sermones al resto del mundo sobre la necesidad de abrir sus econom&iacute;as&ndash;.<\/p>\n<p>A escala mundial, los resultados de la globalizada \u00abeconom&iacute;a de mercado\u00bb son horribles. En el 2000 las 200 personas m&aacute;s ricas ten&iacute;an tanta riqueza como las 2.000 millones m&aacute;s pobres. Seg&uacute;n cifras de la ONU, 1.200 millones de personas est&aacute;n viviendo con menos de dos d&oacute;lares al d&iacute;a. De estos, ocho millones de hombres, mujeres y ni&ntilde;os mueren cada a&ntilde;o porque no tienen dinero suficiente para sobrevivir. Todo el mundo est&aacute; de acuerdo en que el asesinato de seis millones de personas en el Holocausto nazi fue un terrible crimen contra la humanidad, pero aqu&iacute; tenemos un Holocausto silencioso que mata ocho millones de personas inocentes cada a&ntilde;o y nadie tiene nada que decir al respecto.<\/p>\n<p>Junto a la miseria y el sufrimiento humano m&aacute;s espantosos hay una org&iacute;a de enriquecimiento obsceno y ostentaci&oacute;n. En todo el mundo hay en la actualidad 945 multimillonarios con una riqueza total de 3,5 billones de d&oacute;lares. Muchos son ciudadanos de estadounidenses. Bill Gates tiene una fortuna personal estimada de unos 56.000 millones de d&oacute;lares. Warren Buffet no va muy por detr&aacute;s con 52.000 millones. Ahora, ellos alardean de que esta riqueza indecorosa se est&aacute; extendiendo a \u00abnaciones m&aacute;s pobres\u00bb. Entre los s&uacute;per ricos hay 13 chinos, 14 indios y 19 rusos. &iexcl;Y esto se supone que es motivo de celebraci&oacute;n!<\/p>\n<h4>Lucha de clases<\/h4>\n<p>El materialismo hist&oacute;rico nos ense&ntilde;a que las condiciones determinan la conciencia. El problema es que la conciencia est&aacute; rezagada detr&aacute;s de la situaci&oacute;n objetiva, las organizaciones de masas est&aacute;n rezagadas tras esta y, por encima de todo, los l&iacute;deres de la clase obrera est&aacute;n m&aacute;s rezagados que nada o nadie. Esta es la mayor contradicci&oacute;n del periodo actual. Debe ser resuelto, y ser&aacute; resuelto.<\/p>\n<p>Los idealistas siempre han presentado la conciencia como la fuerza motriz de todo el progreso humano. Pero incluso el estudio m&aacute;s superficial de la historia muestra que la conciencia humana siempre tiende a quedarse tras los acontecimientos. Lejos de ser revolucionaria, es innatamente y profundamente conservadora. A la mayor&iacute;a de la gente no le gusta la idea del cambio, y menos a&uacute;n la de una convulsi&oacute;n violenta que transforme las condiciones existentes. Ellos tienden a adherirse a las ideas familiares, las instituciones conocidas, la moral tradicional, la religi&oacute;n y los valores del orden social existente. Pero dial&eacute;cticamente, las cosas se transforman en su contrario. Tarde o temprano, la conciencia se pondr&aacute; en sinton&iacute;a con la realidad de una forma explosiva. Eso es precisamente lo que es una revoluci&oacute;n.<\/p>\n<p>El marxismo explica que <em>en &uacute;ltima instancia<\/em>, la clave de todo desarrollo social es el desarrollo de las fuerzas productivas. Mientras la sociedad avanza, es decir, mientras sea capaz de desarrollar la industria, la agricultura, la ciencia y la tecnolog&iacute;a, es vista como viable por la gran mayor&iacute;a de la gente. Bajo tales condiciones, hombres y mujeres generalmente no cuestionan la sociedad existente, su moralidad y sus leyes. Por el contrario, son vistas como algo natural e inevitable: tan natural e inevitable como la salida y la puesta del sol.<\/p>\n<p>Grandes acontecimientos son necesarios para permitir a las masas sacudirse la pesada carga de la tradici&oacute;n, el h&aacute;bito y la rutina y para que abrace nuevas ideas. Tal es la posici&oacute;n tomada por la concepci&oacute;n materialista de la historia, que fue brillantemente expresada por Carlos Marx en su c&eacute;lebre frase \u00abel ser social determina la conciencia\u00bb. Se necesitan grandes eventos para poner al descubierto la inconsistencia del viejo orden y convencer a las masas de la necesidad de su completa destrucci&oacute;n. Este proceso no es autom&aacute;tico y lleva tiempo.<\/p>\n<p>En el &uacute;ltimo periodo pareci&oacute; que la lucha de clases en Europa era cosa del pasado. Pero ahora, todas las contradicciones acumuladas est&aacute;n saliendo a la superficie, preparando el camino para una explosi&oacute;n de la lucha de clases en todas partes. Incluso en pa&iacute;ses como Austria, donde durante d&eacute;cadas la clase dominante trajo paz social mediante reformas, se est&aacute;n preparando acontecimientos tempestuosos. Cambios repentinos y profundos est&aacute;n impl&iacute;citos en la situaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Cuando Marx y Engels escribieron <em>El Manifiesto<\/em> eran dos hombres j&oacute;venes, 29 y 27 a&ntilde;os respectivamente. Estaban escribiendo en un periodo de negra reacci&oacute;n. La clase obrera estaba aparentemente inm&oacute;vil. <em>El Manifiesto<\/em> mismo fue escrito en Bruselas, donde sus autores hab&iacute;an sido forzados a escapar como refugiados pol&iacute;ticos. Y sin embargo, en el momento en el que <em>El Manifiesto Comunista<\/em> vio la luz por primera vez en febrero de 1848, la revoluci&oacute;n hab&iacute;a entrado en erupci&oacute;n en las calles de Par&iacute;s, y en los meses siguientes se extendi&oacute; como un fuego arrasador a trav&eacute;s de pr&aacute;cticamente la totalidad de Europa.<\/p>\n<p>Estamos entrado en un periodo de m&aacute;xima convulsi&oacute;n que durar&aacute; algunos a&ntilde;os, similar al periodo en Espa&ntilde;a de 1930 a 1937. Habr&aacute; derrotas y reveses, pero bajo esas condiciones las masas aprender&aacute;n muy r&aacute;pido. Claro est&aacute;, no debemos exagerar: todav&iacute;a estamos en los inicios de un proceso de radicalizaci&oacute;n. Pero est&aacute; muy claro aqu&iacute; que estamos siendo testigos del inicio de un cambio de conciencia de las masas. Cada vez m&aacute;s gente est&aacute; cuestionando el capitalismo. Est&aacute; abierta a las ideas del marxismo de una forma que no era el caso antes. En el pr&oacute;ximo periodo ideas que estaban confinadas en peque&ntilde;os grupos de revolucionarios ser&aacute;n abrazadas con entusiasmo por millones.<\/p>\n<p>Por consiguiente, podemos responder al se&ntilde;or Fukuyama de esta manera: la historia no ha terminado. De hecho, apenas ha empezado. Cuando las generaciones futuras echen la vista atr&aacute;s a nuestra actual \u00abcivilizaci&oacute;n\u00bb, tendr&aacute;n aproximadamente la misma actitud que nosotros adoptamos hacia el canibalismo. La condici&oacute;n previa para la consecuci&oacute;n de un nivel m&aacute;s elevado de desarrollo humano es el final de la anarqu&iacute;a capitalista y el establecimiento de un plan racional y democr&aacute;tico de producci&oacute;n en el cual los hombres y las mujeres puedan asumir sus vidas y su destino en sus propias manos.<\/p>\n<p>\u00ab&iexcl;Esto es una Utop&iacute;a imposible!\u00bb, nos dir&aacute;n los supuestos \u00abrealistas\u00bb. Pero lo que es absolutamente irreal es imaginar que los problemas que encara la humanidad pueden ser resueltos sobre la base del sistema actual, que ha tra&iacute;do al mundo a su actual lastimoso estado. Decir que la humanidad es incapaz de encontrar una mejor alternativa a las leyes de la jungla es una monstruosa calumnia a la raza humana.<\/p>\n<p>Mediante el aprovechamiento del colosal potencial de la ciencia y la tecnolog&iacute;a, liber&aacute;ndolas de las monstruosas trabas de la propiedad privada y el estado nacional, ser&aacute; posible resolver todos los problemas que oprimen nuestro mundo y lo amenazan de destrucci&oacute;n. La historia humana real s&oacute;lo comenzar&aacute; cuando los hombres y las mujeres hayan puesto fin a la esclavitud capitalista y hayan dado los primeros pasos hacia el reino de la libertad.<em><br \/> <\/em><\/p>\n<div class=\"field field-type-text field-field-fecha-articulo\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item odd\">\n<div class=\"field-label-inline-first\">Fecha:<\/div>\n<p> Londres, 19 de noviembre de 2010<\/p><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Han pasado dos d&eacute;cadas desde que Francis Fukuyama publicara un libro titulado El Fin de la Historia y el Ultimo Hombre, proclamando el triunfo definitivo de la econom&iacute;a de mercado y la democracia burguesa. Esta idea parec&iacute;a ser confirmada por casi 20 a&ntilde;os de mercados al alza y un crecimiento econ&oacute;mico pr&aacute;cticamente ininterrumpido. 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