{"id":36,"date":"2002-05-01T00:00:00","date_gmt":"2002-05-01T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luchadeclases.org.ve\/wp_temp\/?p=36"},"modified":"2002-05-01T00:00:00","modified_gmt":"2002-05-01T00:00:00","slug":"los-cuatro-primeros-ade-la-internacional-comunista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/luchadeclases.com\/?p=36","title":{"rendered":"Los cuatro primeros a\u00f1os de la Internacional Comunista"},"content":{"rendered":"<p>Este texto es el prefacio a una recopilaci\u00f3n de escritos sobre los primeros a\u00f1os de la Internacional Comunista publicada en 1924. De hecho sirvi\u00f3 para preparar pol\u00edticamente el Quinto Congreso de la IC (junio de 1924). En dicho congreso, la troika St <!--more--> Este texto es el prefacio a una recopilaci\u00f3n de escritos sobre los primeros a\u00f1os de la Internacional Comunista publicada en 1924. De hecho sirvi\u00f3 para preparar pol\u00edticamente el Quinto Congreso de la IC (junio de 1924). En dicho congreso, la troika Stalin-Zinoviev-Kamenev se impondr\u00e1 manteniendo la l\u00ednea de la \u2018bolchevizaci\u00f3n\u2019 de los partidos comunistas, una mezcla de ultraizquierdismo y rumbo profundamente derechista, combinado con la destrucci\u00f3n del r\u00e9gimen interno que imperaba en la Internacional en tiempos de Lenin. <\/p>\n<hr>\n<p>La media d\u00e9cada de existencia de la Internacional Comunista est\u00e1 dividida en dos periodos por su tercer congreso mundial. Durante los dos primeros a\u00f1os, la vida y la actividad de la Komintern estuvieron \u00edntegra y exclusivamente marcadas por la guerra imperialista y sus consecuencias. Las perspectivas revolucionarias fueron elaboradas a partir de las consecuencias de la guerra. A causa de las convulsiones sociales que provoc\u00f3 la guerra, todos consideramos evidente que la fermentaci\u00f3n pol\u00edtica entre las masas iba a intensificarse constantemente hasta la conquista del poder por el proletariado. En los manifiestos del primer y segundo congresos que se incluyen en este volumen se hace evidente esta apreciaci\u00f3n de los acontecimientos. La valoraci\u00f3n principista que estos documentos hacen de la situaci\u00f3n de posguerra sigue conservando a\u00fan hoy d\u00eda toda su fuerza. Pero el ritmo de estos procesos se manifest\u00f3 diferente. <\/p>\n<p>La guerra no condujo directamente a la victoria del proletariado en Europa occidental. Hoy es absolutamente evidente que para lograr la victoria en 1919 y 1920 faltaba un partido revolucionario. <\/p>\n<p>Los j\u00f3venes partidos comunistas comenzaron a adquirir una cierta entidad  \u2014apenas un esbozo de lo que deber\u00edan ser \u2014 cuando ya comenzaba a refluir el poderoso fermento que hab\u00eda actuado entre las masas. Lo sucedido en Alemania en marzo de 1921 ilustra perfectamente la contradicci\u00f3n que exist\u00eda entre las condiciones reales y la pol\u00edtica de la Internacional Comunista. Algunos Partidos Comunistas, o al menos sus alas izquierdas, se afanaban en desencadenar la ofensiva mientras que millones de proletarios, tras las derrotas iniciales, sufr\u00edan las consecuencias de la posguerra y se limitaban a observar atentamente a los partidos comunistas. En el tercer congreso mundial, Lenin constat\u00f3 la creciente diferenciaci\u00f3n entre el desarrollo del movimiento de masas y la t\u00e1ctica de los partidos comunistas, y con mano firme impuls\u00f3 un giro decisivo en la pol\u00edtica de la Internacional. Nos encontramos ahora lo suficientemente lejos del tercer congreso para poder evaluar sus trabajos con la necesaria perspectiva, pudi\u00e9ndose afirmar que para la Internacional Comunista el giro efectuado en el tercer congreso tuvo la misma importancia que el de Brest-Litovsk para la rep\u00fablica sovi\u00e9tica. Si la Tercera Internacional hubiera seguido mec\u00e1nicamente por el mismo camino, una de cuyas etapas fueron los acontecimientos de marzo en Alemania, puede que en un a\u00f1o o dos s\u00f3lo hubieran quedado los restos de los partidos comunistas. En el tercer congreso se inicia un nuevo curso: los partidos toman en consideraci\u00f3n el hecho de que a\u00fan deben ganar a las masas y que el asalto al poder tendr\u00e1 que estar precedido por un prolongado periodo de preparaci\u00f3n. Ah\u00ed es donde entra en escena el Frente \u00danico, la t\u00e1ctica para llegar a las masas a trav\u00e9s de reivindicaciones transitorias. A este &quot;nuevo curso&quot; est\u00e1n dedicados los discursos y art\u00edculos que contiene la segunda parte de este volumen. <\/p>\n<p>El segundo periodo de desarrollo de la Internacional Comunista, en el que tuvo lugar un incremento de la influencia de sus principales secciones entre las masas trabajadoras, abarca la poderosa oleada revolucionaria que sacudi\u00f3 Alemania a finales de 1923. Una vez m\u00e1s Europa se encontraba presa de convulsiones en cuyo centro estaba la cuesti\u00f3n del Ruhr. Una vez m\u00e1s se plantea en Alemania, en toda su crudeza y acuidad, el problema del poder. Pero la burgues\u00eda sobrevivir\u00e1 una vez m\u00e1s. Se abri\u00f3 entonces un tercer cap\u00edtulo en el desarrollo de la Internacional Comunista. La tarea del V Congreso mundial consiste en identificar las caracter\u00edsticas de este nuevo periodo y deducir de ellas las tareas t\u00e1cticas. <\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 no ha podido triunfar la revoluci\u00f3n alemana? Todas las razones hay que buscarlas en la t\u00e1ctica y no en las condiciones objetivas. Nos hemos enfrentado a una situaci\u00f3n revolucionaria cl\u00e1sica y la hemos dejado escapar. A partir de la ocupaci\u00f3n del Ruhr, y m\u00e1s a\u00fan cuando se hizo evidente la bancarrota de la resistencia pasiva, hubiera sido necesario que el Partido Comunista adoptara una orientaci\u00f3n firme y resuelta hacia la conquista del poder. S\u00f3lo un valiente giro t\u00e1ctico hubiera podido cohesionar al proletariado alem\u00e1n en su lucha por el poder. Si en el tercer congreso, y en parte en el cuarto, dijimos a los camaradas alemanes: &quot;no os ganar\u00e9is a las masas mas que combatiendo con ellas sobre la base de reivindicaciones transitorias&quot;, a mediados de 1923, la cuesti\u00f3n se planteaba ya de otro modo: despu\u00e9s de todo lo que el proletariado alem\u00e1n tuvo que sufrir en aquellos a\u00f1os podr\u00eda haber sido arrastrado a la batalla decisiva si hubiera estado convencido de que la lucha iba en serio, o como dicen los alemanes aufs ganze (lo que se plantea no es tal o cual aspecto parcial, sino lo esencial), que el Partido Comunista estaba dispuesto a emprender la lucha y era capaz de lograr la victoria. Pero el Partido Comunista rectific\u00f3 tarde y sin la firmeza necesaria. Incluso en septiembre-octubre de 1923, las corrientes de izquierda y derecha, a pesar de los duros enfrentamientos que mantuvieron, mostraron ambas el mismo fatalismo ante el desarrollo de la revoluci\u00f3n. Cuando la situaci\u00f3n objetiva exig\u00eda un giro decisivo, el partido se limit\u00f3 a esperar la revoluci\u00f3n en lugar de organizarla. &quot;La revoluci\u00f3n no se hace con \u00f3rdenes&quot;, arg\u00fc\u00edan tanto la derecha como la izquierda, confundiendo la revoluci\u00f3n como un todo con una de sus etapas, la de la toma del poder. Mi art\u00edculo: &quot;\u00bfSe hace la revoluci\u00f3n con \u00f3rdenes?&quot;, estaba dedicado a esta cuesti\u00f3n y en \u00e9l se resumen las innumerables discusiones y pol\u00e9micas que tuvieron lugar. Ciertamente la pol\u00edtica del partido hab\u00eda sufrido un giro radical en octubre. Pero ya era demasiado tarde. Durante 1923 las masas trabajadoras comprendieron, o sintieron, que se acercaba el momento del combate decisivo. Pero no vieron en el Partido Comunista la resoluci\u00f3n y la confianza necesarias. Y cuando comenzaron los preparativos apresurados para la insurrecci\u00f3n, perdi\u00f3 inmediatamente el equilibrio y, tambi\u00e9n, sus lazos con las masas. Lo mismo le ocurre al jinete que llega suavemente ante un obst\u00e1culo elevado y clava, nervioso, las espuelas en los flancos del caballo. Aunque \u00e9ste intente saltar la barrera, es muy probable que se rompa las patas. En lo que a nosotros respecta, se detuvo ante la barrera y rod\u00f3 por tierra. Estas son las razones de la cruel derrota que sufri\u00f3 el Partido Comunista alem\u00e1n y la Internacional el pasado noviembre de 1923. <\/p>\n<p>Cuando se produjo un vuelco en las relaciones de fuerza y los fascistas legalizados actuaron a la luz del d\u00eda mientras los comunistas se hund\u00edan en la ilegalidad, algunos de nuestros camaradas estimaron que &quot;hab\u00edamos sobreestimado la situaci\u00f3n; la revoluci\u00f3n no est\u00e1 a\u00fan madura&quot;. Pero en realidad, la revoluci\u00f3n no fracas\u00f3 porque en general &quot;no estaba madura&quot;, sino porque su eslab\u00f3n decisivo  \u2014la direcci\u00f3n \u2014 se quebr\u00f3 en el momento decisivo. &quot;Nuestro&quot; error no resid\u00eda en &quot;nuestra&quot; sobrestimaci\u00f3n de las condiciones de la revoluci\u00f3n, sino en &quot;nuestra&quot; subestimaci\u00f3n de estas condiciones. &quot;Nuestro&quot; error consisti\u00f3 en que durante semanas continuamos repitiendo las mismas banalidades porque &quot;la revoluci\u00f3n no se hace con \u00f3rdenes&quot; y dejamos pasar as\u00ed el momento propicio. <\/p>\n<p>\u00bfSe hab\u00eda ganado el Partido Comunista a la mayor\u00eda de los trabajadores durante los \u00faltimos meses del a\u00f1o? Es dif\u00edcil decir cu\u00e1l hubiera sido el resultado de un sondeo en ese momento. Estas cuestiones no se deciden mediante una encuesta, sino por la din\u00e1mica del movimiento. A pesar de que en las filas de la socialdemocracia a\u00fan estaban encuadrados gran n\u00famero de obreros, s\u00f3lo una fracci\u00f3n insignificante hubiera estado dispuesta a adoptar una postura hostil, ni siquiera pasivamente, al giro. La mayor\u00eda del partido socialdem\u00f3crata, y de los partidos burgueses, estaba profundamente afectada por el opresivo impasse del r\u00e9gimen democr\u00e1tico-burgu\u00e9s y se limitaba a esperar el desenlace. Todas las discusiones sobre las temibles fuerzas de la reacci\u00f3n, los cientos de miles de miembros de la Reichswehr negra, etc., se revelaron como monstruosas exageraciones que no afectaban para nada el \u00e1nimo de los elementos capaces de un sentido revolucionario. S\u00f3lo la Reichswehr oficial representaba una fuerza real. Pero num\u00e9ricamente era muy d\u00e9bil y hubiera sido barrida por el asalto de millones de hombres. <\/p>\n<p>Junto a las masas cuya afecci\u00f3n se hab\u00eda ganado ya el Partido Comunista, gravitaban masas a\u00fan m\u00e1s numerosas que esperaban la se\u00f1al para el combate y una direcci\u00f3n. Como no las recibieron, empezaron a alejarse de los comunistas tan espont\u00e1neamente como se les hab\u00edan aproximado. As\u00ed se explica el r\u00e1pido cambio en la relaci\u00f3n de fuerzas que permiti\u00f3 la victoria pol\u00edtica de Secker sin apenas resistencia. Paralelamente, los pol\u00edticos que lo apoyaban, escud\u00e1ndose en su r\u00e1pido \u00e9xito proclamaban: &quot;Veis, el proletariado no quiere combatir&quot;. De hecho, tras media d\u00e9cada de luchas revolucionarias, los trabajadores alemanes no buscaban s\u00f3lo un combate, buscaban un combate que les condujera por fin a la victoria. Como no encontraron la direcci\u00f3n necesaria evitaron el enfrentamiento, demostrando que hab\u00edan asimilado profundamente las lecciones de 1918-21. <\/p>\n<p>El Partido Comunista alem\u00e1n contaba con 3.600.000 electores. \u00bfCu\u00e1ntos ha perdido? Tambi\u00e9n es dif\u00edcil responder a esta cuesti\u00f3n. Los resultados de las elecciones parciales a los Landstag, municipalidades, etc., confirman que el partido comunista ha participado en las elecciones al Reichstag en una situaci\u00f3n de extrema debilidad. \u00a1Y a pesar de todo ha obtenido 3.600.000 votos! &quot;Mirad&quot;, se nos dice, &quot;el Partido Comunista alem\u00e1n ha sido severamente criticado, \u00a1pero a\u00fan representa una fuerza poderosa!&quot; Despu\u00e9s de todo, el quid de la cuesti\u00f3n reside en que 3.600.000 votos en mayo, cuando ya hab\u00eda pasado el momento culminante de la acci\u00f3n espont\u00e1nea de las masas y el retroceso del r\u00e9gimen burgu\u00e9s, prueban que el partido comunista era la fuerza decisiva hacia finales de a\u00f1o, pero que, desgraciadamente, ello no fue comprendido ni utilizado a tiempo. Los que hoy en d\u00eda incluso se niegan a admitir que la derrota se debe a la subestimaci\u00f3n, o m\u00e1s precisamente a una evaluaci\u00f3n tard\u00eda de la situaci\u00f3n excepcionalmente revolucionaria del a\u00f1o pasado, los que persisten en ello, corren el riesgo de no aprender nada y se niegan a reconocer la revoluci\u00f3n la pr\u00f3xima vez que llame a la puerta. <\/p>\n<p>* * * <\/p>\n<p>Las circunstancias en las que el Partido Comunista Alem\u00e1n ha renovado sus \u00f3rganos dirigentes se inscriben en este estado de cosas(1). El partido entero esperaba y deseaba la lucha y la victoria, en cambio se encontr\u00f3 con una derrota sin combate. Es natural que volviera su vista hacia su antigua direcci\u00f3n. La cuesti\u00f3n de saber si la izquierda hubiera podido asumir mejor sus tareas si hubiera ostentado la direcci\u00f3n no tiene demasiada importancia. Francamente no lo creemos. Ya hemos dejado claro que a pesar de la intensa lucha fraccional, el ala izquierda compart\u00eda la pol\u00edtica del antiguo comit\u00e9 central respecto a cuestiones esenciales: la toma del poder y una orientaci\u00f3n pol\u00edtica vaga, semi-fatalista, dilatoria. Pero el solo hecho de que la izquierda estuviera en la oposici\u00f3n la convert\u00eda en el recambio natural de una direcci\u00f3n que hab\u00eda sido recusada. Ahora la izquierda tiene la direcci\u00f3n. Se abre una nueva etapa en el desarrollo del partido alem\u00e1n. Es preciso tenerlo en cuenta como punto de partida. Es imprescindible hacer todo lo posible por ayudar a la nueva direcci\u00f3n del partido a asumir sus obligaciones. Y para ello es necesario ante todo identificar claramente los peligros. El primero podr\u00eda ser el de observar una actitud insuficientemente seria ante la derrota del a\u00f1o pasado, una actitud que intentara hacer creer que no ha pasado nada extraordinario, solamente un ligero retraso, que la situaci\u00f3n revolucionaria volver\u00e1 a presentarse; continuaremos como antes: hacia el asalto decisivo. \u00a1Es falso! La crisis del a\u00f1o pasado constituy\u00f3 un despilfarro descomunal de la energ\u00eda revolucionaria del proletariado. La clase obrera necesitar\u00e1 tiempo para digerir la tr\u00e1gica derrota del a\u00f1o pasado, una derrota sin combate decisivo, una derrota sin tentativa siquiera de combate decisivo. Necesitar\u00e1 tiempo para orientarse de nuevo de forma revolucionaria en una situaci\u00f3n objetiva. Esto, evidentemente, no significa que tengan que pasar muchos a\u00f1os. Pero unas pocas semanas no bastar\u00e1n. El mayor peligro es que la estrategia del partido alem\u00e1n intente pasar por encima de los procesos que ocurren en el seno del proletariado alem\u00e1n a consecuencia de la derrota del pasado a\u00f1o. <\/p>\n<p>En \u00faltimo an\u00e1lisis, como ya sabemos, la econom\u00eda decide. Los limitados \u00e9xitos econ\u00f3micos que ha logrado la burgues\u00eda alemana son en s\u00ed el resultado inevitable del debilitamiento del proceso revolucionario, un cierto reforzamiento  \u2014muy superficial e inestable \u2014 de la &quot;ley y el orden&quot; burgueses, etc. Pero el restablecimiento del m\u00ednimo equilibrio capitalista en Alemania no ha podido hacerse substancialmente m\u00e1s que en el periodo de julio a noviembre del a\u00f1o pasado. La v\u00eda de la estabilizaci\u00f3n provoca siempre tales conflictos entre Trabajo y Capital, y Francia pone tantas dificultades en el camino, que el proletariado alem\u00e1n tiene garantizados los fundamentos econ\u00f3micos favorables para la revoluci\u00f3n por un periodo indefinido. Siendo esto as\u00ed, estos procesos parciales que ocurren en los fundamentos econ\u00f3micos  \u2014agravaciones temporales o, por el contrario, remisiones temporales de la crisis y sus manifestaciones auxiliares \u2014 no nos son para nada indiferentes. Si un proletariado relativamente bien alimentado y poderoso se muestra siempre sensible al menor deterioro de su situaci\u00f3n, a la inversa, el proletariado alem\u00e1n, agotado, sufriendo y pasando hambre desde hace mucho tiempo, ser\u00e1 tambi\u00e9n sensible a la menor mejora de su situaci\u00f3n. Se comprende as\u00ed el actual reforzamiento  \u2014otra vez, pero extremadamente inestable \u2014 de la socialdemocracia alemana y de la burocracia sindical. Hoy m\u00e1s que nunca estamos obligados a observar atentamente las fluctuaciones de la situaci\u00f3n comercial e industrial en Alemania y c\u00f3mo repercuten en el nivel de vida del obrero alem\u00e1n. <\/p>\n<p>La econom\u00eda decide, pero s\u00f3lo en \u00faltimo an\u00e1lisis. Los procesos pol\u00edtico-psicol\u00f3gicos que tienen lugar en el seno del proletariado alem\u00e1n, y que seguramente tienen una l\u00f3gica propia, adquieren ahora una significaci\u00f3n m\u00e1s directa. El partido ha conseguido 3.600.000 votos: \u00a1eso es un gran n\u00facleo proletario! Sin embargo, una situaci\u00f3n revolucionaria directa siempre se caracteriza por el flujo de elementos dudosos hacia nuestras filas. Muchos obreros socialdem\u00f3cratas, suponemos, han debido plantearse lo siguiente ante las elecciones: &quot;somos perfectamente conscientes de que nuestros dirigentes son unos miserables redomados, \u00bfpero a qui\u00e9n vamos a votar? Los comunistas promet\u00edan tomar el poder, pero se han mostrado incapaces y s\u00f3lo han beneficiado a la reacci\u00f3n. \u00bfVamos a apoyar a los nazis?&quot;. Y haciendo de tripas coraz\u00f3n han votado a los socialdem\u00f3cratas. Podemos esperar que la escuela de la reacci\u00f3n burguesa haga que buena parte del proletariado alem\u00e1n asimile pronto una orientaci\u00f3n revolucionaria, m\u00e1s definitiva y firmemente. Es preciso alimentar este proceso por todos los medios. Es preciso acelerarlo. Pero es imposible saltarse las etapas inevitables. Caracterizar la situaci\u00f3n como si nada extraordinario hubiera pasado, como si s\u00f3lo se hubiera producido una ligera sacudida, etc., ser\u00eda completamente falso y s\u00f3lo augurar\u00eda los m\u00e1s groseros errores estrat\u00e9gicos. Lo que ha sucedido no es s\u00f3lo un ralentizamiento superficial sino una enorme derrota cuya significaci\u00f3n debe ser asimilada por la vanguardia proletaria. Apoy\u00e1ndose en estas lecciones, la vanguardia proletaria debe acelerar los procesos de reagrupamiento de las fuerzas proletarias en torno a los 3.600.000. El flujo revolucionario asciende, despu\u00e9s refluye, para inmediatamente volver a subir en un proceso que tiene su propia l\u00f3gica y sus propios plazos. Las revoluciones no s\u00f3lo surgen, repetimos, las revoluciones se organizan. <\/p>\n<p>S\u00f3lo es posible organizar una revoluci\u00f3n sobre la base de su evoluci\u00f3n interna. Ignorar un estado de \u00e1nimo cr\u00edtico, precautorio, esc\u00e9ptico, de amplias capas del proletariado despu\u00e9s de lo que ha pasado es prepararse para un nuevo fracaso. Al d\u00eda siguiente de la derrota ni el m\u00e1s valeroso de los partidos revolucionarios puede llamar a una nueva revoluci\u00f3n, igual que el mejor ginec\u00f3logo no puede disponer un parto cada tres o cinco meses. <\/p>\n<p>Que el brote revolucionario del a\u00f1o pasado abortara no cambia el fondo de las cosas. El proletariado alem\u00e1n tiene que pasar por una fase de recuperaci\u00f3n y reagrupamiento de sus fuerzas para un nuevo envite revolucionario antes de que el Partido Comunista, evaluando la situaci\u00f3n, pueda llamar a un nuevo asalto. Sabemos adem\u00e1s que corre el peligro de no reconocer una nueva situaci\u00f3n revolucionaria y mostrase as\u00ed incapaz de utilizarla para sus fines. <\/p>\n<p>Marzo de 1921 y noviembre de 1923 han constituido dos de las mayores lecciones que ha recibido el Partido Comunista Alem\u00e1n. En el primer caso, el partido pag\u00f3 su impaciencia revolucionaria; en el segundo, fue incapaz de identificar una situaci\u00f3n revolucionaria y la dej\u00f3 escapar. <\/p>\n<p>A &quot;derecha&quot; e &quot;izquierda&quot; hay grandes peligros que constituyen los l\u00edmites de la pol\u00edtica del partido proletario en nuestra \u00e9poca. Seguimos esperando que en un futuro no lejano, enriquecido por las luchas, las derrotas y la experiencia, el Partido Comunista Alem\u00e1n consiga gobernar su nave entre la Escila de &quot;marzo&quot; y la Caribdis de &quot;noviembre&quot; para proporcionar al proletariado alem\u00e1n lo que tan arduamente se ha merecido: \u00a1la victoria! <\/p>\n<p>Mientras que en Alemania las \u00faltimas elecciones parlamentarias, celebradas cuando a\u00fan estaba reciente el impacto de los acontecimientos del a\u00f1o pasado, han dado un impulso hacia la derecha al campo burgu\u00e9s, en el resto de Europa y en Am\u00e9rica la tendencia de las distintas coaliciones burguesas se orienta hacia el &quot;conciliacionismo&quot;. En Inglaterra y Dinamarca la burgues\u00eda gobierna por medio de los partidos de la segunda internacional. La victoria del Bloque de Izquierdas en Francia significa una participaci\u00f3n m\u00e1s o menos encubierta (probablemente abierta) de los socialistas en el gobierno. El fascismo italiano ha tomado el camino de la &quot;regulaci\u00f3n&quot; parlamentaria de su pol\u00edtica. En los Estados Unidos, las ilusiones conciliacionistas se han movilizado bajo la bandera del &quot;Tercer Partido&quot;. En el Jap\u00f3n, la oposici\u00f3n ha ganado las elecciones. <\/p>\n<p>Cuando un barco pierde su tim\u00f3n, a veces es preciso hacer funcionar alternativamente sus motores izquierdo y derecho: el barco navega en zigzag y desperdicia mucha energ\u00eda, pero sigue avanzando. Hoy en d\u00eda esta es la forma en que navegan los Estados capitalistas europeos. La burgues\u00eda se ve forzada a alternar m\u00e9todos fascistas y socialdem\u00f3cratas. El fascismo es el principal partido en los pa\u00edses en los que el proletariado ha estado m\u00e1s cerca del poder, pero sin lograr tomarlo o conservarlo: Italia, Alemania, Hungr\u00eda, etc. Por el contrario, las tendencias conciliacionistas comienzan a ser preponderantes all\u00ed donde la burgues\u00eda siente menos directamente el ascenso proletario, pues si bien se considera bastante fuerte como para no tener que recurrir a la acci\u00f3n directa de las bandas fascistas, no se cree tanto como para avanzar sin la cobertura menchevique. <\/p>\n<p>En tiempos del cuarto congreso del Comintern, que se desarroll\u00f3 enteramente bajo el signo de la ofensiva capitalista y la reacci\u00f3n fascista, escrib\u00edamos que si la revoluci\u00f3n alemana no encontraba una salida a la situaci\u00f3n existente en ese momento y daba una nueva direcci\u00f3n a todo el proceso pol\u00edtico europeo, pod\u00edamos tener la seguridad de que un periodo conciliacionista suceder\u00eda al periodo fascista, especialmente de la llegada al poder del Labour Party en Inglaterra y del Bloque de Izquierdas en Francia. En ese momento, esa previsi\u00f3n aparec\u00eda como la semilla de&#8230; ilusiones conciliacionistas. Algunos lograban continuar siendo revolucionarios cerrando los ojos. <\/p>\n<p>Utilicemos, sin embargo, las citas. En el art\u00edculo Perspectivas pol\u00edticas, publicado en el Izvestia del 30 de noviembre, polemizaba contra las opiniones simplistas, no marxistas, mecanicistas, para las que pretendidamente el proceso pol\u00edtico conduce del reforzamiento autom\u00e1tico del fascismo y del comunismo a la victoria del proletariado. En dicho art\u00edculo se puede leer: <\/p>\n<p>&quot;Desde el 16 de junio [de 1921], mi discurso al Ejecutivo de la IC desarrollaba la idea de que si un ascenso revolucionario no ten\u00eda lugar pronto en Europa y Francia, entonces toda la vida parlamentaria y pol\u00edtica de Francia cristalizar\u00eda inevitablemente sobre el Bloque de Izquierdas, contrapuesto al Bloque &quot;Nacional&quot; que dominaba en ese momento. Pas\u00f3 a\u00f1o y medio y la revoluci\u00f3n no lleg\u00f3. Cualquiera, pues, que haya seguido la vida pol\u00edtica francesa no podr\u00e1 negar que  \u2014con la excepci\u00f3n de los comunistas y los sindicalistas revolucionarios \u2014 todo el mundo se prepara actualmente para el reemplazo del Bloque Nacional por el Bloque de Izquierdas. Ciertamente, la situaci\u00f3n en Francia contin\u00faa marcada por la ofensiva capitalista, interminables amenazas contra Alemania, etc. Pero paralelamente aumenta la confusi\u00f3n entre la burgues\u00eda, especialmente en sus capas intermedias, que viven con miedo al ma\u00f1ana, est\u00e1n desencantadas por la pol\u00edtica de &quot;reparaciones&quot;, se aprietan el cintur\u00f3n para yugular la crisis financiera que reduce los gastos en beneficio del imperialismo, albergan la esperanza del restablecimiento de relaciones con Rusia, etc. <\/p>\n<p>&quot;Esta atm\u00f3sfera impregna tambi\u00e9n a una fracci\u00f3n de la clase obrera por medio de los socialistas y sindicalistas reformistas. De esto se deduce que la continuidad de la ofensiva del capitalismo y la reacci\u00f3n francesa no est\u00e1 en contradicci\u00f3n con el hecho de que la burgues\u00eda francesa se prepara claramente para una nueva orientaci\u00f3n&quot;. <\/p>\n<p>Y un poco m\u00e1s adelante en el mismo art\u00edculo, escrib\u00edamos: <\/p>\n<p>&quot;La situaci\u00f3n en Inglaterra no es menos instructiva. Como consecuencia de las recientes elecciones, el predominio de la coalici\u00f3n liberal-conservadora ha sido reemplazado por un gabinete puramente conservador. \u00a1Un evidente desplazamiento hacia la \u2018derecha\u2019! Pero, por otra parte, precisamente los resultados de estas pasadas elecciones prueban que la Inglaterra burgu\u00e9s-conciliacionista ya se ha preparado para una nueva situaci\u00f3n, para el caso de un agravamiento de las contradicciones y de las dificultades (y estos dos aspectos son inevitables)&#8230; \u00bfSon \u00e9stas bases serias para pensar que el actual r\u00e9gimen conservador conducir\u00e1 inevitablemente a la dictadura del proletariado en Inglaterra? No vemos que existan tales fundamentos. Al contrario, consideramos que las actuales contradicciones insolubles  \u2014econ\u00f3micas, coloniales e internacionales \u2014 del Imperio brit\u00e1nico ofrecer\u00e1n un importante fermento para la oposici\u00f3n medio-plebeya que conforma el autodenominado Labour Party. Seg\u00fan todos los indicativos, en Inglaterra, m\u00e1s que en ning\u00fan otro pa\u00eds del globo, antes de llegar a la dictadura del proletariado, la clase obrera tendr\u00e1 que pasar por la etapa de un gobierno \u2018laborista\u2019 vertebrado por un Labour Party reformista-pacifista que ya ha recibido unos cuatro millones de votos en las \u00faltimas elecciones&quot;. <\/p>\n<p>&quot;\u00bfPero acaso no implica esto que en su opini\u00f3n se ha producido una atenuaci\u00f3n de las contradicciones pol\u00edticas? \u00a1Despu\u00e9s de todo esto es un cierto oportunismo de derecha!&quot;. As\u00ed han objetado los camaradas que no pueden protegerse de las tendencias oportunistas m\u00e1s que ignor\u00e1ndolas. \u00a1Como si prever un incremento temporal de las ilusiones conciacionistas significara compartirlas de alg\u00fan modo! Claro que es mucho m\u00e1s simple no prever nada, limitarse a repetir f\u00f3rmulas sagradas. Pero ya no hay necesidad de seguir con la pol\u00e9mica. Los acontecimientos han verificado estos prop\u00f3sitos: el gobierno de Mac Donald en Inglaterra, el ministerio Staunig en Dinamarca, la victoria del Bloque de Izquierdas en Francia y de los partidos de oposici\u00f3n en el Jap\u00f3n, y la figura de LaFolette se dibuja en el horizonte pol\u00edtico de los Estados Unidos, una figura sin futuro, podemos estar seguros de ello. <\/p>\n<p>Las elecciones en Francia proporcionan la verificaci\u00f3n final de otra pol\u00e9mica: la que gira en torno a la influencia del Partido Socialista Franc\u00e9s(2). Como todos sabemos, este &quot;partido&quot; no tiene apenas organizaci\u00f3n. Su prensa oficial es muy limitada y apenas cuenta con lectores. Partiendo de estos hechos incuestionables algunos camaradas han concluido que el Partido Socialista es insignificante. Este punto de vista, confortable pero falso, ha encontrado expresi\u00f3n ocasional hasta en algunos documentos oficiales del Comintern. En realidad es radicalmente falso evaluar la influencia de los socialistas franceses bas\u00e1ndose en su organizaci\u00f3n o la circulaci\u00f3n de su prensa. El Partido Socialista es un aparato cuyo objetivo es atraer a los trabajadores hacia el terreno de la burgues\u00eda &quot;radical&quot;. Los elementos m\u00e1s atrasados de la clase obrera, al igual que los m\u00e1s privilegiados, no necesitan organizaci\u00f3n, ni prensa de partido. No se afilian ni al partido ni a los sindicatos, votan por los socialistas y leen la prensa amarilla. La relaci\u00f3n entre militantes, abonados a la prensa del partido y electores no es la misma para socialistas y comunistas. Ya hemos tenido ocasi\u00f3n de hablar m\u00e1s de una vez sobre esto. Acudamos de nuevo a las citas. El 2 de marzo de 1922 escrib\u00edamos en Pravda: <\/p>\n<p>&quot;Si tenemos en cuenta el hecho de que el Partido Comunista tiene 130.000 miembros mientras que los socialistas son 30.000, entonces es evidente el enorme \u00e9xito del comunismo en Francia. Pero si ponemos en relaci\u00f3n estas cifras con la fuerza num\u00e9rica de la clase obrera en s\u00ed, la existencia de sindicatos reformistas y de tendencias anticomunistas en los sindicatos revolucionarios, entonces la cuesti\u00f3n de la hegemon\u00eda del Partido Comunista en el movimiento obrero se nos representa como una cuesti\u00f3n compleja que est\u00e1 lejos de ser resuelta por nuestra preponderancia num\u00e9rica sobre los disidentes (socialistas). En ciertas condiciones estos \u00faltimos pueden manifestarse como un factor contrarrevolucionario en el seno de la clase obrera mucho m\u00e1s significativo de lo que parecer\u00eda si se evaluaran las cosas s\u00f3lo sobre la base de la debilidad de su organizaci\u00f3n, la insignificante circulaci\u00f3n y el contenido ideol\u00f3gico de su \u00f3rgano de prensa, Le Populaire&quot;. <\/p>\n<p>Recientemente hemos tenido ocasi\u00f3n de volver a tratar el problema. A principios de este a\u00f1o, un documento describ\u00eda al Partido Socialista como &quot;moribundo&quot; e indicaba que s\u00f3lo &quot;algunos trabajadores&quot; votar\u00edan por \u00e9l, etc., etc. El 7 de enero de este a\u00f1o yo escrib\u00eda a este respecto lo siguiente: <\/p>\n<p>&quot;Es muy f\u00e1cil decir que el Partido Socialista Franc\u00e9s est\u00e1 en las \u00faltimas y que s\u00f3lo \u2018algunos\u2019 trabajadores votar\u00e1n por \u00e9l. Esto es una ilusi\u00f3n. El Partido Socialista Franc\u00e9s es la organizaci\u00f3n electoral de una importante fracci\u00f3n de las masas obreras pasivas y semi-pasivas. Si entre los comunistas la proporci\u00f3n ente los que est\u00e1n organizados y los que votan es, pongamos, de 1 por cada 10 o 20, entre los socialistas esta proporci\u00f3n puede estar alrededor de 1 por cada 50 o 100. Durante las campa\u00f1as electorales nuestra tarea consiste, en gran medida, en captar un sector considerable de esta masa de trabajadores pasivos que se animan en las elecciones&quot;. <\/p>\n<p>Las recientes elecciones han confirmado plena y definitivamente este punto de vista. Los comunistas, que cuentan con una organizaci\u00f3n y una prensa mucho m\u00e1s fuertes, han obtenido muchos menos votos que los socialistas. Incluso las proporciones aritm\u00e9ticas se han aproximado mucho a las que se hab\u00edan previsto&#8230; Sin embargo, el hecho de que nuestro partido haya recogido aproximadamente 900.000 votos representa un importante \u00e9xito. \u00a1especialmente si tenemos en cuenta el crecimiento real de nuestra influencia en el cintur\u00f3n parisino! <\/p>\n<p>Podemos estar seguros de que la entrada de los socialistas en el Bloque de Izquierdas y su participaci\u00f3n en el gobierno crear\u00e1n unas condiciones favorables para el aumento de la influencia pol\u00edtica de los comunistas, ya que constituyen el \u00fanico partido libre de todo lazo con el r\u00e9gimen burgu\u00e9s. <\/p>\n<p>En Am\u00e9rica, las ilusiones conciliacionistas de la peque\u00f1a burgues\u00eda, principalmente de los campesinos, y las ilusiones peque\u00f1o-burguesas del proletariado, se orientan hacia la formaci\u00f3n de Tercer Partido. Por ahora se movilizan alrededor del senador LaFolette o, m\u00e1s precisamente, alrededor de su nombre, pues el senador, de casi 70 a\u00f1os, nunca encontr\u00f3 el momento de abandonar el Partido Republicano. Todo esto entra dentro del orden normal de las cosas. Pero la posici\u00f3n de algunos dirigentes del Partido Comunista Americano exigiendo al partido que pida el voto para LaFolette con el fin de incrementar la influencia comunista entre los campesinos, es cuanto menos sorprendente(3). Adem\u00e1s, se cita como ejemplo al bolchevismo ruso, que pretendidamente se habr\u00eda ganado a los campesinos con este tipo de pol\u00edtica(4). En fin, que no se nos ahorran variaciones sobre un tema que ya ha perdido el menor atisbo de sentido, a saber, que la &quot;subestimaci\u00f3n&quot; del campesinado ser\u00eda uno de los rasgos fundamentales del menchevismo. La historia del marxismo y del bolchevismo en Rusia es ante todo la lucha contra los narodniki (populistas). Esta lucha anunciaba ya las primicias del combate contra el menchevismo y su objetivo fundamental era asegurar el car\u00e1cter proletario del partido. D\u00e9cadas de lucha contra los narodniki peque\u00f1o-burgueses permitieron al bolchevismo, en el momento decisivo, es decir cuando se libr\u00f3 la lucha abierta por el poder, destruir a los SR [social-revolucionarios] de un solo golpe, arrebat\u00e1ndoles su programa agrario y consiguiendo que las masas campesinas se alinearan tras el partido. La expropiaci\u00f3n pol\u00edtica de los SR era la condici\u00f3n previa para la expropiaci\u00f3n econ\u00f3mica de la nobleza y de la burgues\u00eda. Es evidente que el camino que est\u00e1n dispuestos a seguir algunos camaradas americanos no tiene nada que ver con el bolchevismo. Para un Partido Comunista joven y d\u00e9bil, falto de temple revolucionario, jugar el papel de gancho electoral y concentrador de los &quot;electores progresistas&quot; para el senador republicano LaFolette significa avanzar hacia la disoluci\u00f3n del partido en la peque\u00f1a burgues\u00eda. Despu\u00e9s de todo, el oportunismo no se expresa s\u00f3lo por el etapismo, sino tambi\u00e9n por la impaciencia pol\u00edtica: a menudo intenta cosechar antes de haber sembrado, obtener \u00e9xitos que no guardan relaci\u00f3n con su influencia. \u00a1La subestimaci\u00f3n del trabajo fundamental  \u2014el desarrollo del car\u00e1cter proletario del partido \u2014 es el rasgo caracter\u00edstico del oportunismo! La insuficiente confianza en las potencialidades del proletariado es la fuente de las piruetas que se hace para ganar la confianza del campesinado, unas acrobacias que pueden costarle la existencia al Partido Comunista. Por supuesto, el Partido Comunista debe estar atento a las necesidades y el estado de \u00e1nimo del campesinado y utilizar la crisis pol\u00edtica actual para extender su influencia en el campo. Pero lo que no puede hacer es acompa\u00f1ar a los campesinos, y a la peque\u00f1a burgues\u00eda en general, a trav\u00e9s de todas sus etapas y zigzags. No puede secundar voluntariamente sus ilusiones y desilusiones, corriendo tras LaFolette para dejarlo despu\u00e9s al descubierto. En \u00faltima instancia, las masas campesinas seguir\u00e1n al Partido Comunista en la batalla contra la burgues\u00eda s\u00f3lo cuando est\u00e9n convencidas de que este partido represente una fuerza capaz de arrebatarle el poder a la burgues\u00eda. Y el Partido Comunista no puede convertirse en tal fuerza  \u2014incluso para los campesinos \u2014 m\u00e1s que actuando como vanguardia del proletariado, no como retaguardia de un tercer partido. <\/p>\n<p>La rapidez con la que un punto de partida err\u00f3neo desemboca en los peores errores pol\u00edticos la demuestra un documento elaborado por el autodenominado Comit\u00e9 de Organizaci\u00f3n, constituido para proyectar el congreso del Tercer Partido en junio y designar a LaFolette como candidato a las presidenciales. El presidente de dicho comit\u00e9 es uno de los dirigentes del partido obrero-campesino de Minessota. Su secretario es un comunista, designado para este cargo por el Partido Comunista. Y ahora, este comunista ha puesto su firma en un manifiesto dirigido a los &quot;electores progresistas&quot;, declara que el objetivo del movimiento es lograr &quot;la unidad pol\u00edtica nacional&quot; y, refutando la acusaci\u00f3n de que la campa\u00f1a est\u00e1 controlada por los comunistas, declara que estos no son m\u00e1s que una minor\u00eda insignificante y que incluso si intentaran apoderarse de la direcci\u00f3n no podr\u00edan lograrlo, pues el &quot;partido&quot; [obrero-campesino] tiene como objetivo lograr una legislaci\u00f3n constructiva y no utop\u00edas. \u00a1Y el Partido Comunista asume la responsabilidad de estas abominaciones ante los ojos de la clase obrera! \u00bfPor qu\u00e9? Porque los inspiradores de ese monstruoso oportunismo, imbuidos de escepticismo en cuanto al proletariado americano, est\u00e1n impacientes por transferir el centro de gravedad del partido hacia el campesinado  \u2014un entorno sacudido por la crisis agraria \u2014. Volviendo a asumir, incluso con reservas, las peores ilusiones de la peque\u00f1a burgues\u00eda, no es dif\u00edcil autoconvencerse de que se dirige a la peque\u00f1a burgues\u00eda. Considerar que el bolchevismo consiste en eso es no comprender nada del bolchevismo. <\/p>\n<p>Es dif\u00edcil prever cuanto durar\u00e1 la actual fase de conciliacionismo. En todo caso la Europa burguesa no podr\u00e1 restablecer su equilibrio econ\u00f3mico interior, y tampoco su equilibrio econ\u00f3mico con Am\u00e9rica. En lo concerniente a las reparaciones est\u00e1 habiendo, es verdad, una tentativa real para resolverlo amigablemente. El acceso al poder del Bloque de Izquierdas en Francia reforzar\u00e1 esta pol\u00edtica. Pero la contradicci\u00f3n fundamental subsiste \u00edntegramente: para pagar, Alemania debe exportar, para pagar mucho debe exportar mucho. Ahora bien, las exportaciones alemanas son una amenaza para las exportaciones inglesas y francesas. Para tener de nuevo la posibilidad de competir victoriosamente en el mercado europeo, extremadamente reducido, la burgues\u00eda alemana tendr\u00e1 que superar grandes dificultades interiores, lo que provocar\u00e1, ineluctablemente, una exacerbaci\u00f3n de la lucha de clases. Por otro lado, la misma Francia soporta enormes deudas cuyo pago a\u00fan no ha comenzado a satisfacer. Para empezar a hacerlo le es preciso ampliar sus exportaciones, es decir, acrecentar, en materia de comercio exterior, los obst\u00e1culos de Inglaterra, cuyas exportaciones est\u00e1n al 75% de su nivel anterior a la guerra. Ante los problemas econ\u00f3micos, pol\u00edticos y militares esenciales, el gobierno conciliador de Mac Donald manifiesta una incapacidad mayor de la que se pod\u00eda esperar. No es preciso decir que las cosas no ir\u00e1n mejor en Francia con el Bloque de Izquierdas. La situaci\u00f3n desesperada de Europa, disimulada actualmente mediante tratados internacionales e interiores se manifestar\u00e1 de nuevo en su esencia revolucionaria. Sin duda alguna, los partidos comunistas se mostrar\u00e1n entonces m\u00e1s aguerridos. Las recientes elecciones parlamentarias en muchos pa\u00edses demuestran ya que el comunismo representa una poderosa fuerza y que esta fuerza sigue en aumento. <\/p>\n<hr>\n<p>NOTAS <\/p>\n<p>1. En mayo de 1924, el congreso del KPD procedi\u00f3 a la renovaci\u00f3n de sus \u00f3rganos dirigentes tras el fracaso del &quot;octubre alem\u00e1n&quot;. La izquierda, ligada a Zinoviev y dirigida por R. Fisher, reemplaz\u00f3 al grupo dirigido por H. Brandler. La nueva direcci\u00f3n adopt\u00f3 un rumbo ultra-izquierdista. As\u00ed, nada m\u00e1s llegar al Parlamento, R. Fischer comienza declarando: &quot;nosotros, comunistas, estamos dispuestos a cometer actos de alta traici\u00f3n&quot;. Por ello en este texto hay varios pasajes relativos a la necesidad de no intentar saltarse las etapas. <\/p>\n<p>2. Este problema hab\u00eda sido ampliamente discutido en las sesiones celebradas por la comisi\u00f3n francesa de la IC (1922). La direcci\u00f3n de entonces del PCF consideraba, en efecto, despreciable la influencia de los disidentes de la SFIO. Esta direcci\u00f3n abandon\u00f3 despu\u00e9s el PCF. Cf., sobre todo, las intervenciones de Trotsky al respecto (mayo-junio de 1922). <\/p>\n<p>3. El Comit\u00e9 Ejecutivo de la Internacional Comunista rechaz\u00f3, por supuesto, una pol\u00edtica tan falsa y peligrosa. La direcci\u00f3n del CEIC estuvo plenamente acertada. Unos d\u00edas despu\u00e9s, el senador LaFolette lanz\u00f3 un ataque en toda regla contra los comunistas y declar\u00f3 piadosamente que \u00e9l no ten\u00eda nada que ver con esa gentuza, fruto rojo de Belceb\u00fa y de Mosc\u00fa. Esperemos que esta lecci\u00f3n les sea provechosa a los super-estragegas aludidos. [Notas de Trotsky]. <\/p>\n<p>4. El representante de la IC en los Estados Unidos, Pepper, est\u00e1 en el punto de mira. En agosto de 1923 hab\u00eda escrito: &quot;Am\u00e9rica se dirige hacia su tercera revoluci\u00f3n. (&#8230;) la revoluci\u00f3n LaFolette. Esta revoluci\u00f3n incluir\u00e1 elementos de la gran revoluci\u00f3n francesa y de la revoluci\u00f3n rusa de Kerensky. En su ideolog\u00eda habr\u00e1n elementos de jeffersonismo, de las cooperativas danesas, del Ku-Klux-Klan y del bolchevismo. S\u00f3lo despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n de LaFolette comenzar\u00e1n a jugar un papel independiente los obreros y los granjeros explotados<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este texto es el prefacio a una recopilaci\u00f3n de escritos sobre los primeros a\u00f1os de la Internacional Comunista publicada en 1924. 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