{"id":3668,"date":"2011-03-21T13:29:59","date_gmt":"2011-03-21T13:29:59","guid":{"rendered":"https:\/\/luchadeclases.org.ve\/wp_temp\/?p=3668"},"modified":"2011-03-21T13:29:59","modified_gmt":"2011-03-21T13:29:59","slug":"comuna-paris","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/luchadeclases.com\/?p=3668","title":{"rendered":"Lecciones de la Comuna de Par\u00eds en su 140\u00ba aniversario"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"line-height: 1.3em;\">La Comuna de Par&iacute;s de 1871 fue uno de los episodios m&aacute;s grandes e inspiradores de la historia de la clase obrera. Fue un gran movimiento revolucionario en el que los trabajadores de Par&iacute;s reemplazaron el Estado capitalista por sus propios &oacute;rganos de gobierno y mantuvieron el poder pol&iacute;tico durante m&aacute;s de dos meses antes de caer. Los trabajadores parisinos lucharon, en condiciones extremadamente dif&iacute;ciles, para poner fin a la explotaci&oacute;n y la opresi&oacute;n, para reorganizar la sociedad sobre bases completamente nuevas.<\/span><\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.3em;\">Veinte a&ntilde;os antes del advenimiento de la Comuna, tras la derrota de la insurrecci&oacute;n obrera en junio de 1848, el golpe militar del 2 de diciembre de 1851 llev&oacute; al poder al emperador Napole&oacute;n III. A finales de la d&eacute;cada de los sesenta, sin embargo, el fin del auge econ&oacute;mico y la recuperaci&oacute;n del movimiento obrero debilitaron seriamente al r&eacute;gimen. En agosto de 1870 los ej&eacute;rcitos de Napole&oacute;n III marcharon contra Bismarck. La guerra, seg&uacute;n Napole&oacute;n III, permitir&iacute;a a Francia conquistar nuevos territorios, debilitar a los enemigos internos y poner fin a la crisis financiera e industrial que asolaba el pa&iacute;s.<\/span><\/p>\n<p><strong>Guerra y revoluci&oacute;n <\/strong><\/p>\n<p>El intento de Napole&oacute;n III de invadir Alemania fue su perdici&oacute;n. El 2 de septiembre, en Sed&aacute;n &#8211; frontera oriental de Francia- el ej&eacute;rcito de Bismarck captur&oacute; al emperador junto a 100.000 soldados. En Par&iacute;s, las masas tomaron las calles de la capital para exigir el fin del imperio y la proclamaci&oacute;n de una rep&uacute;blica democr&aacute;tica.<\/p>\n<p>La llamada oposici&oacute;n republicana estaba aterrorizada por este movimiento de las masas, pero a pesar de todo, el 4 de septiembre se vieron obligados a declarar la rep&uacute;blica y a formar un \u00abgobierno de defensa nacional\u00bb. Las tropas alemanas r&aacute;pidamente rodearon Par&iacute;s y establecieron un cerco sobre la ciudad. El pueblo apoy&oacute; inicialmente al nuevo gobierno en nombre de la \u00abunidad\u00bb contra un enemigo extranjero. Sin embargo, esta unidad tard&oacute; poco en romperse.<\/p>\n<p>Fuera del ej&eacute;rcito regular, una milicia formada por 200.000 personas -la Guardia Nacional, formada mayoritariamente por trabajadores- estaba decidida a defender Par&iacute;s.&nbsp; Pero los trabajadores armados dentro de Par&iacute;s eran una amenaza mayor para los intereses de clase de los capitalistas franceses que el ej&eacute;rcito extranjero que estaba a las puertas de la ciudad. El gobierno decidi&oacute; que lo mejor ser&iacute;a capitular ante Bismarck tan pronto como fuera posible.<\/p>\n<p><strong>Par&iacute;s y la Asamblea Nacional<\/strong><\/p>\n<p>Las zonas rurales de Francia estaban a favor de la paz y los votos del campesinado en las elecciones de la Asamblea Nacional de febrero dieron la mayor&iacute;a a los candidatos conservadores y mon&aacute;rquicos. La Asamblea nombr&oacute; jefe de gobierno a un empedernido reaccionario: Adolphe Thiers. El choque entre Par&iacute;s y la mayor&iacute;a \u00abrural\u00bb de la Asamblea era inevitable.<\/p>\n<p>La reaccionaria Asamblea Nacional provocaba constantemente a los parisinos, a los que calificaba de criminales y asesinos. Par&iacute;s se vio privada de su estatus como capital de Francia, transferida a Versalles.<\/p>\n<p><strong>Transformaci&oacute;n de la Guardia Nacional <\/strong><\/p>\n<p>La Guardia Nacional eligi&oacute; un \u00abComit&eacute; Central de la Federaci&oacute;n de Guardias Nacionales\u00bb que representaba a 215 batallones, equipados con 2.000 ca&ntilde;ones y 450.000 armas de fuego. Declararon \u00abel derecho absoluto de los Guardias Nacionales a elegir sus dirigentes y revocarlos tan pronto como perdieran la confianza de sus electores\u00bb. En esencia, el Comit&eacute; Central y sus correspondientes estructuras en cada batall&oacute;n fueron precursores de los soviets de trabajadores y soldados, que aparecieron en Rusia durante las revoluciones de 1905 y 1917.<\/p>\n<p>Para Thiers, su tarea inmediata era poner fin a la situaci&oacute;n de \u00abdoble poder\u00bb en Par&iacute;s. Los ca&ntilde;ones bajo la direcci&oacute;n de la Guardia Nacional eran toda una amenaza a la \u00abley y el orden\u00bb capitalistas. A las 3 de la madrugada del 18 de marzo, el gobierno envi&oacute; soldados regulares a tomar estos ca&ntilde;ones. Sin embargo, el ej&eacute;rcito se desmoron&oacute; ante los Guardias Nacionales sin ofrecer la menor resistencia.<\/p>\n<p>Thiers no hab&iacute;a previsto la deserci&oacute;n de sus tropas. Presa del p&aacute;nico, huy&oacute; de Par&iacute;s y orden&oacute; al ej&eacute;rcito abandonar la ciudad. Quer&iacute;a salvar lo que quedaba del ej&eacute;rcito y evitar el contagio del Par&iacute;s revolucionario.<\/p>\n<p> El viejo aparato del Estado estaba fuera de juego y la Guardia Nacional tom&oacute; los puntos estrat&eacute;gicos de la ciudad sin encontrar ninguna resistencia. El d&iacute;a 18 de marzo por la tarde, se form&oacute; un nuevo gobierno revolucionario basado en el poder armado de la Guardia Nacional.<\/p>\n<p><strong style=\"line-height: 1.3em;\">Gobierno revolucionario&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.3em;\">La primera disyuntiva a la que se enfrent&oacute; el Comit&eacute; Central fue qu&eacute; hacer con el poder. Despu&eacute;s de mucha discusi&oacute;n se acord&oacute; organizar elecciones en los barrios (comunas). Al grito de \u00ab&iexcl;viva la Comuna!\u00bb los miembros del Comit&eacute; Central expresaban el deseo de delegar el poder cuanto antes. La cuesti&oacute;n inmediata sobre la que decidir era qu&eacute; hacer con Thiers y el ej&eacute;rcito, en retirada hacia Versalles. Algunos propusieron perseguirlos para acabar con lo que quedaba de las fuerzas de Thiers. Pero sus llamamientos cayeron en saco roto.<\/span><\/p>\n<p>Thiers aprovech&oacute; las vacilaciones de los comuneros utiliz&oacute; para iniciar una campa&ntilde;a de propaganda y mentiras contra Par&iacute;s, dirigida a las provincias, y, con la ayuda de Bismarck, reforz&oacute; la cantidad de armas y soldados para preparar un nuevo ataque sobre Par&iacute;s.<\/p>\n<p> La reci&eacute;n elegida Comuna sustituy&oacute; la direcci&oacute;n de la Guardia Nacional por un gobierno oficial del Par&iacute;s revolucionario. El gobierno estaba formado por personas relacionadas con el movimiento revolucionario de una u otra forma. De sus 90 miembros, 25 eran trabajadores, 13 pertenec&iacute;an al Comit&eacute; Central de la Guardia Nacional y 15 a la Asociaci&oacute;n Internacional de Trabajadores. Los blanquistas (seguidores de Blanqui, prisionero de Thiers) hombres en&eacute;rgicos siempre dispuestos a medidas extremas y dram&aacute;ticas pero con ideas pol&iacute;ticas muy vagas, y los internacionalistas, eran una cuarta parte de la Comuna.<\/p>\n<p><strong style=\"line-height: 1.3em;\">Construyendo una nueva sociedad&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.3em;\">La Comuna elimin&oacute; todos los privilegios de los funcionarios, congel&oacute; los alquileres, los talleres abandonados pasaron a estar controlados por los trabajadores, limit&oacute; el trabajo nocturno, garantiz&oacute; la subsistencia de los pobres y los enfermos. La Comuna declar&oacute; que su objetivo era poner fin a \u00abla anarqu&iacute;a y la competencia ruinosa entre los trabajadores por el beneficio de los capitalistas\u00bb y la \u00abdiseminaci&oacute;n de los ideales socialistas\u00bb. Se ilegalizaron los ej&eacute;rcitos \u00abseparados y aparte del pueblo\u00bb. Se requisaron los edificios p&uacute;blicos para aquellos que no ten&iacute;an un techo bajo el que cobijarse. La educaci&oacute;n p&uacute;blica era para todos, lo mismo ocurr&iacute;a con los teatros, los centros de cultura y aprendizaje. A los trabajadores extranjeros se los trataba como hermanos y hermanas, como soldados de la \u00abrep&uacute;blica universal del trabajo internacional\u00bb. Se celebraban reuniones d&iacute;a y noche, en ellas miles de hombres y mujeres normales debat&iacute;an sobre todos y cada uno de los aspectos de la vida social y sobre c&oacute;mo organizar la sociedad en inter&eacute;s del bien com&uacute;n.<\/span><\/p>\n<p>El car&aacute;cter social y pol&iacute;tico de esa sociedad, era incuestionablemente socialista.<\/p>\n<p>Se ha escrito mucho sobre la incoherencia, la p&eacute;rdida de tiempo y energ&iacute;a, sobre los errores del pueblo parisino en las diez semanas que estuvo en el poder dentro de los muros de una ciudad asediada. La mayor&iacute;a son verdad. Marx y Engels fueron muy cr&iacute;ticos con los comuneros por no tomar el control del Banco de Francia, que segu&iacute;a pagando millones de francos a Thiers para armarse contra Par&iacute;s. Sin embargo, la mayor&iacute;a de las iniciativas importantes tomadas por los trabajadores apuntaban en direcci&oacute;n a la completa emancipaci&oacute;n social y econ&oacute;mica de la poblaci&oacute;n asalariada como clase. Ante todo, a la Comuna le falt&oacute; tiempo. El camino hacia el socialismo fue cortado por el regreso del ej&eacute;rcito de Versalles y el terrible ba&ntilde;o de sangre que puso fin a la Comuna.<\/p>\n<p><strong style=\"line-height: 1.3em;\">El aplastamiento de la Comuna<\/strong><\/p>\n<p>Sin duda, la Comuna subestim&oacute; la amenaza que representaba Versalles, ni intent&oacute; atacar ni tampoco se prepar&oacute; seriamente para su defensa. A pesar del entusiasmo de los batallones de comuneros, &eacute;stos carec&iacute;an de preparaci&oacute;n pol&iacute;tica y militar serios.<\/p>\n<p>El ej&eacute;rcito de Versalles entr&oacute; en Par&iacute;s el 21 de mayo de 1871. Los comuneros lucharon con tremendo valor y finalmente el 28 de mayo fueron derrotados. Las fuerzas de Thiers provocaron una terrible carnicer&iacute;a en la que murieron m&aacute;s de 30.000 hombres, mujeres y ni&ntilde;os, en las semanas siguientes asesinaron aproximadamente a otras 20.000 personas.<\/p>\n<p>Marx y Engels siguieron de cerca los acontecimientos de la Comuna y sacaron muchas lecciones del primer intento de construir un Estado obrero. Sus conclusiones se pueden encontrar en los escritos publicados bajo el t&iacute;tulo &ldquo;La guerra civil en Francia&rdquo;. Antes del 18 de marzo declararon que, debido a las circunstancias desfavorables, la toma del poder representaba \u00abuna locura desesperada&rdquo;. Sin embargo, tras los acontecimientos del 18 de marzo y el inicio de la revoluci&oacute;n, saludaron la Comuna con un entusiasmo incondicional.<\/p>\n<p>En la Francia moderna, como en todos los pa&iacute;ses industrializados del mundo, las condiciones materiales para la consecuci&oacute;n de estos grandes objetivos hoy son incomparablemente m&aacute;s favorables que en 1871. Ahora nuestro deber es crear una base firme para conseguir la sociedad por la que lucharon y murieron los hombres y mujeres de la Comuna.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Comuna de Par&iacute;s de 1871 fue uno de los episodios m&aacute;s grandes e inspiradores de la historia de la clase obrera. 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