{"id":37,"date":"1988-10-08T00:00:00","date_gmt":"1988-10-08T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luchadeclases.org.ve\/wp_temp\/?p=37"},"modified":"1988-10-08T00:00:00","modified_gmt":"1988-10-08T00:00:00","slug":"alemania-de-la-revoluci-la-contrarrevoluci","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/luchadeclases.com\/?p=37","title":{"rendered":"Alemania: De la Revoluci\u00f3n a la Contrarrevoluci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Alemania fue la cuna del marxismo, Marx y Engels pasaron gran parte de su vida educando y desarrollando al movimiento obrero alem&aacute;n. El Partido Socialdem&oacute;crata Alem&aacute;n (SPD) desde su fundaci&oacute;n demostr&oacute; lealtad al marxismo y era visto como personificaci&oacute;n de la tradici&oacute;n revolucionaria alemana. Era el partido m&aacute;s poderoso de la Segunda Internacional (organizaci&oacute;n que agrupaba a los principales partidos socialistas antes de la Primera Guerra Mundial) era el partido obrero m&aacute;s fuerte del mundo. En 1912 el SPD ten&iacute;a un mill&oacute;n de militantes, m&aacute;s de 15.000 liberados, activos econ&oacute;micos por valor de 21 millones de marcos, 90 peri&oacute;dicos diarios, 62 imprentas, su propia agencia socialista de noticias y una multitudinaria Escuela Central Socialista.&nbsp;<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.3em;\">Consegu&iacute;a 4,3 millones de votos, m&aacute;s de un tercio del electorado total, ten&iacute;a m&aacute;s de 2,5 millones de afiliados sindicales. Su fortaleza como partido era incomparablemente mayor que la del Partido Bolchevique antes de la Revoluci&oacute;n de Octubre. Con estas cifras, parec&iacute;a que el movimiento obrero alem&aacute;n ten&iacute;a una fuerte posici&oacute;n y la revoluci&oacute;n socialista estaba asegurada. Por desgracia el SPD no utiliz&oacute; su fortaleza y recursos para derrocar al capitalismo, al final termin&oacute; convirti&eacute;ndose en un medio que sirvi&oacute; para el ascenso de la burocracia.&nbsp;<\/span><br \/>La relativa paz social existente en Europa entre la derrota de la Comuna de Par&iacute;s en 1871, y el fin del auge en 1912, consigui&oacute; que los sindicatos y los partidos socialdem&oacute;cratas se convirtieran en poderosas organizaciones de masas. El desarrollo de la socialdemocracia alemana dentro en este marco de auge org&aacute;nico del capitalismo, contagi&oacute; a sus dirigentes del h&aacute;bito de la negociaci&oacute;n, y pensaban que la revoluci&oacute;n socialista se podr&iacute;a conseguir de manera gradual. <br \/>La presi&oacute;n ejercida por las organizaciones de masas durante este per&iacute;odo de auge econ&oacute;mico, consigui&oacute; el aumento del nivel de vida de los trabajadores. Esta situaci&oacute;n inculc&oacute; a la direcci&oacute;n del movimiento obrero ilusiones en que podr&iacute;an obtener reformas indefinidamente. Seg&uacute;n crec&iacute;an los sindicatos, tambi&eacute;n lo hac&iacute;an sus recursos, y gradualmente tambi&eacute;n lo hac&iacute;an las condiciones de vida de los dirigentes socialdem&oacute;cratas, empezando a alejarse de las masas, en palabras de Marx: &ldquo;el ser social determina la conciencia&rdquo;. <br \/>Estas d&eacute;cadas de desarrollo gradual y pac&iacute;fico, transformaron totalmente el car&aacute;cter de la socialdemocracia. Los dirigentes obreros ced&iacute;an a las presiones del capitalismo, para toda una capa de dirigentes, las frases marxistas era algo que quedaba muy bien para las manifestaciones del 1&ordm; de mayo u otras ocasiones por el estilo, mientras que en el trabajo diario se adaptaban a la sociedad burguesa. Los sindicatos y el SPD eran poderosos y ricos, y empezaban a abrigar a toda una capa de arribistas. Estas capas privilegiadas estaban muy interesadas en el mantenimiento del estatus quo, ya no eran un instrumento para el derrocamiento del capitalismo, sino para la conciliaci&oacute;n entre las clases. <\/p>\n<p>&iquest;Revisi&oacute;n del marxismo? <\/p>\n<p>A finales de los a&ntilde;os noventa del siglo pasado, Eduard Bernstein, comenz&oacute; a desarrollar la ideolog&iacute;a de estos sectores privilegiados, la excusa era la revisi&oacute;n del marxismo. Animaba al partido a reconocer los cambios que se hab&iacute;an producido en la sociedad desde los tiempos de Marx. Para Bernstein, el capitalismo hab&iacute;a cambiado, superado sus contradicciones y eliminado los ciclos de boom\/recesi&oacute;n, las diferencias de clase se hab&iacute;an desdibujado y por tanto la lucha de clases estaba obsoleta. Su oportunismo se puede resumir en la frase: &ldquo;No importa el objetivo final, este no es nada; el movimiento es todo&rdquo;. Bernstein fue el precursor de los posteriores dirigentes reformistas que cambiaron las ideas del marxismo con la excusa de que no se correspond&iacute;a con el aut&eacute;ntico desarrollo de la sociedad. Las ideas de Kinnock, Gonz&aacute;lez, Mitterand, Papandreou, no son nuevas, son un vulgar refrito de las expresadas por Bernstein en el siglo pasado. <br \/>Karl Kautsky y otros dirigentes iniciaron la lucha contra el revisionismo de Bernstein. El ataque de Kautsky a Bernstein: &ldquo;C&oacute;mo te atreves a renunciar a nuestra herencia&rdquo;, no era una genuina defensa del marxismo revolucionario. Para Kautsky las ideas del marxismo se hab&iacute;an convertido en bloques de piedra. Era un centrista t&iacute;pico, marxista en las palabras y oportunista en los hechos. Su vulgarizaci&oacute;n del marxismo fue un intento de reconciliar la reforma y la revoluci&oacute;n. Para Kautsky, teor&iacute;a e ideas estaban separadas de la pr&aacute;ctica reformista y de las demandas cotidianas del movimiento. Todos los centristas terminan adapt&aacute;ndose a las reformas dentro del capitalismo, al terminar la guerra en 1914, Kautsky predicaba &iexcl;la defensa nacional!. Los congresos del partido de 1901 y 1903, y el de la Segunda Internacional de 1904, aprobaron resoluciones condenando el nuevo revisionismo de Bernstein. En la pr&aacute;ctica supuso bastante poco. El secretario del SPD, Ignaz Auer, expresaba el cinismo de la burocracia, al escribir a Bernstein en 1899: &ldquo;Estimado Ede, formalmente no se ha tomado una decisi&oacute;n de las cosas que tu sugieres, esas cosas no se dicen, simplemente se hacen&rdquo;. <br \/>En la Segunda Internacional, Kautsky era considerado por sus amigos como el &ldquo;Papa del Marxismo&rdquo;. Lenin apoy&oacute; su lucha contra Bernstein, en ese momento se consideraba un seguidor de Kautsky. Lenin consideraba a los bolcheviques como el sector de \u00abBebel &ndash; Kautsky&rdquo; de la Socialdemocracia rusa, en 1906 afirmaba: &ldquo;Nuestra lucha es la posici&oacute;n revolucionaria de la socialdemocracia frente al oportunismo, de ninguna manera se trata de crear una tendencia bolchevique original \uf0beesto es confirmado por Kautsky&#8230;&rdquo;. Fue s&oacute;lo la brillante revolucionaria, Rosa Luxemburgo, quien pod&iacute;a observar la actuaci&oacute;n de Kautsky de cerca, quien reconoci&oacute; con claridad los l&iacute;mites de este pseudo &ndash; marxismo. <br \/>Todos los individuos y las grandes teor&iacute;as son puestos a prueba por los acontecimientos, la mayor prueba que se pod&iacute;a presentar fue la guerra mundial. En los Congresos Internacionales de Stuttgart en 1907, y en Basilea en 1912, aprobaron resoluciones contra la perspectiva de una guerra imperialista, y hac&iacute;an un llamamiento a luchar contra ella con todos los medios disponibles, incluso la huelga general. A pesar de esta actitud, el estallido de la guerra en agosto de 1914 hizo pedazos la Internacional. <br \/>La guerra era una prueba del impase del imperialismo, las fuerzas productivas hab&iacute;an superado el l&iacute;mite que supon&iacute;a la existencia del estado nacional y la propiedad privada de los medios de producci&oacute;n. El capitalismo alem&aacute;n, que entr&oacute; tarde en escena, perdi&oacute; cuando las potencias imperialistas, en especial Gran Breta&ntilde;a, se repartieron el planeta. La &uacute;nica salida que le quedaba al capitalismo alem&aacute;n para romper la camisa de fuerza que supon&iacute;a el mercado nacional, era conseguir una nueva divisi&oacute;n del mundo. La guerra mundial era inevitable. <br \/>En casi todos los pa&iacute;ses, los dirigentes socialdem&oacute;cratas capitularon ante sus respectivas burgues&iacute;as nacionales, descartaron la lucha de clases y el internacionalismo. El 4 de agosto, el presidente del SPD ley&oacute; una declaraci&oacute;n en el Reichstag: <br \/>&ldquo;Nos enfrentamos a la dura realidad de la guerra. Estamos amenazados por los horrores de invasiones hostiles&#8230; <br \/>Tenemos que parar este peligro y salvaguardar la cultura y la independencia de nuestro pa&iacute;s. Tenemos que honrar a lo que hemos prometido siempre: en la hora del peligro, no debemos desertar de nuestra patria&#8230; Guiados por estos principios, votaremos a favor de los cr&eacute;ditos de guerra&rdquo;. <br \/>Para confundir a los trabajadores y justificar su capitulaci&oacute;n y alianza con los partidos burgueses y los reaccionarios Junkers, utilizaron a su conveniencia citas sacadas de contexto de Marx y Engels, escritas en 1848 y 1859. <br \/>El prestigio del partido alem&aacute;n dentro de la Internacional era tal, que al principio Lenin cuando vio en el peri&oacute;dico del SPD, Vorwaerts la noticia de que hab&iacute;an votado a favor del presupuesto de guerra del K&aacute;iser, cre&iacute;a que era una falsificaci&oacute;n del Estado Mayor alem&aacute;n. <br \/>Rosa Luxemburgo describi&oacute; a la Internacional como un &ldquo;cad&aacute;ver putrefacto&rdquo; que hab&iacute;a traicionado al proletariado, lo hab&iacute;a entregado, atado de pies y manos a la maquinaria militar de los capitalistas. <\/p>\n<p>Los internacionalistas y la guerra <\/p>\n<p>Aquellos que permanecieron fieles a las ideas del internacionalismo en el mundo eran un pu&ntilde;ado. Cuando se reunieron en Zimmerwald en 1915, hac&iacute;an la broma de que los internacionalistas del mundo cog&iacute;an en dos carrozas. Lenin, Trotsky, Liebknecht, Luxemburgo, John MacLean y James Connolly, junto con otros estaban reducidos a min&uacute;sculos grupos en distintos pa&iacute;ses. Sin embargo lucharon para mantener los principios del marxismo y las ideas del internacionalismo. Se diferenciaron de los socialchovinistas, socialpatriotas, o antiguos dirigentes obreros que apoyaron a &ldquo;su propia&rdquo; clase dominante en la guerra. Los internacionalistas defend&iacute;an las ideas fundamentales, la naturaleza de clase de la guerra imperialista, la naturaleza de clase del estado, el derecho de las naciones a la autodeterminaci&oacute;n, y la necesidad de la revoluci&oacute;n social. La izquierda de Zimmerwald mantuvo una posici&oacute;n revolucionaria firme, y terminar&iacute;an convirti&eacute;ndose en el embri&oacute;n de la futura Tercera Internacional. <br \/>En el seno del SPD, una peque&ntilde;a minor&iacute;a aglutinada en torno a Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo, luchaban contra la pol&iacute;tica prob&eacute;lica de la direcci&oacute;n. En diciembre de 1914, Liebknecht fue el &uacute;nico diputado socialdem&oacute;crata en el Reichstag que vot&oacute; contra los Cr&eacute;ditos de Guerra del K&aacute;iser. En poco tiempo, la disensi&oacute;n se extendi&oacute; r&aacute;pidamente a trav&eacute;s de la organizaci&oacute;n del partido, grupos en las provincias aprobaban resoluciones contra la pol&iacute;tica de guerra. En abril de 1915 apareci&oacute; el primer y &uacute;nico n&uacute;mero del peri&oacute;dico Die Internationale editado por Rosa Luxemburgo y Franz Mehring, la censura gubernamental lo prohibi&oacute;. La secci&oacute;n del partido de Luxemburgo &ndash;Mehring &ndash; Liebknecht empez&oacute; a ser conocida por el &ldquo;Grupo Internacional&rdquo;, n&uacute;cleo alrededor del cual cristalizar&iacute;a el futuro Partido Comunista Alem&aacute;n. El d&iacute;a de A&ntilde;o Nuevo de 1916 celebr&oacute; su primer congreso en casa de Liebknecht, en &eacute;l se tom&oacute; la decisi&oacute;n de editar un peri&oacute;dico clandestino llamado Espartaco, nombre del revolucionario esclavo romano, a partir de entonces el grupo pasar&iacute;a a ser conocido como Espartaquistas. <br \/>A causa del impacto de la guerra, en el seno del SPD se empez&oacute; a extender la oposici&oacute;n, reflejaba el creciente descontento entre los Diputados del Reichstag. En marzo de 1915, 25 diputados del SPD votaron contra los Cr&eacute;ditos de Guerra, en agosto ya eran 36, y en diciembre 43 de los 108 diputados rompieron la disciplina del partido. <br \/>La desilusi&oacute;n con la guerra comenz&oacute; a afectar a las masas. En 1&ordm; de mayo de 1916, tras una campa&ntilde;a de agitaci&oacute;n lanzada por los Espartaquistas en las f&aacute;bricas de Berl&iacute;n, se celebr&oacute; una manifestaci&oacute;n de masas en la plaza Potsdamer, 10.000 trabajadores gritaban: &ldquo;&iexcl; Abajo la guerra!, &iexcl;Abajo el gobierno!. Karl Liebknecht fue arrestado por hacer agitaci&oacute;n contra la guerra y en junio condenado a dos a&ntilde;os y seis meses de trabajos forzados. El d&iacute;a del juicio, m&aacute;s de 50.000 trabajadores de la industria del armamento armados con herramientas estaban a las puertas del tribunal, se celebraron manifestaciones en Stuttgart, huelgas en Bremen y Braunschweig. Las autoridades aumentaron la represi&oacute;n, arrestaron a cientos de trabajadores Espartaquistas que fueron condenados a duras sentencias de c&aacute;rcel. En julio de 1916 Rosa Luxemburgo fue arrestada de nuevo, pero la represi&oacute;n llegaba tarde, el hielo ya estaba roto, y en noviembre 30.000 trabajadores se manifestaban en Francfort contra la guerra. <\/p>\n<p>Nacimiento del USPD <\/p>\n<p>La creciente oposici&oacute;n entre los trabajadores a la pesadilla que acontec&iacute;a en las trincheras, presionaba a la base del SPD, la oposici&oacute;n se extedi&oacute; no s&oacute;lo al Reichstag, sino a todos los niveles del partido. En marzo de 1916 ya era una gran mayor&iacute;a la que se neg&oacute; a votar el presupuesto en el Reichstag, en junio se opusieron a los nuevos impuestos: &ldquo;el &uacute;ltimo recurso para la guerra imperialista que no toleraremos&rdquo;. Esta oposici&oacute;n fue ganando terreno entre la base y tom&oacute; el control del partido en Berl&iacute;n, Bremen, Leipzig y en otros centros industriales claves. En la primera conferencia nacional de enero de 1917 esta oposici&oacute;n, \uf0becon una composici&oacute;n amorfa\uf0be, comenz&oacute; a tomar forma m&aacute;s organizada. Por este motivo fueron r&aacute;pidamente expulsados, 120.000 entraron en el nuevo Partido Socialdem&oacute;crata Independiente de Alemania (USPD o Independientes). <br \/>En este nuevo partido estaban juntos marxistas y revisionistas. Revolucionarios y reformistas de repente se unieron en su lucha contra la guerra. Individuos como Karl Kautsky, Bernstein (que hab&iacute;a girado hacia el pacifismo), Luxemburgo y Liebknecht eran todos militantes del USPD. El grupo Espartaquista se constituy&oacute; como una secci&oacute;n aut&oacute;noma del nuevo partido. La ruptura de los Independientes con el SPD era un reflejo del fermento existente, no s&oacute;lo en las filas del SPD, sino tambi&eacute;n en las filas de toda la clase obrera. Decenas de miles de trabajadores militantes, radicalizados por la guerra y los efectos de la Revoluci&oacute;n de Febrero en Rusia, entraron en sus filas. Se convirti&oacute; en un cl&aacute;sico partido centrista, oscilando entre las ideas del marxismo y las del reformismo. <br \/>El centrismo como Trotsky lo defini&oacute;: &ldquo;est&aacute; compuesto de todas aquellas tendencias&#8230; que est&aacute;n entre el reformismo y el marxismo&rdquo;. Surge del proceso de transformaci&oacute;n de las organizaciones de masas, este proceso no se desarrolla en l&iacute;nea recta, sino a trav&eacute;s de una forma contradictoria y dial&eacute;ctica. El centrismo es un fen&oacute;meno inestable que obedece a diferentes intereses materiales, desde el reformismo \uf0berepresentando a la aristocracia obrera\uf0be, al marxismo \uf0berepresenta los intereses del proletariado\uf0be. Lo decisivo es la direcci&oacute;n en la cual se desarrolla el partido centrista, a causa de su inestabilidad, puede girar totalmente hacia la revoluci&oacute;n o convertirse en una cl&aacute;sica organizaci&oacute;n reformista. El nuevo USPD estaba girando hacia una posici&oacute;n revolucionaria. <br \/>En 1917 el cansancio de la guerra estaba hundiendo al pueblo alem&aacute;n. Los soldados del frente estaban asqueados de la guerra, su carnicer&iacute;a, brutalidad, gas venenoso, hambre y por encima de todo, la incompetencia del Estado Mayor. A causa del bloqueo econ&oacute;mico que padec&iacute;a Alemania, las condiciones de vida de la clase obrera ca&iacute;an dram&aacute;ticamente, las reservas de carb&oacute;n empezaban a escasear, durante el crudo invierno de 1917-18 decenas de miles de ni&ntilde;os hambrientos murieron de fr&iacute;o. La raci&oacute;n alimenticia descendi&oacute; dr&aacute;sticamente, el consumo por adulto no sobrepasaba las q.000 calor&iacute;as diarias, la mortalidad infantil aument&oacute; un 50% desde 1913. En las trincheras las p&eacute;rdidas de vidas humanas eran enormes, los franceses calcularon que entre agosto de 1914 y febrero de 1917, un soldado frac&eacute;s ca&iacute;a abatido cada minuto. <\/p>\n<p>La Revoluci&oacute;n Rusa <\/p>\n<p>En estas condiciones, las noticias de la triunfante revoluci&oacute;n Bolchevique de noviembre de 1917 tuvieron un efecto electrificante. En cada cuartel y en cada f&aacute;brica, los trabajadores hablaban de la victoria de la clase obrera rusa, la situaci&oacute;n cambiana, era un rayo de esperanza en la oscuridad de la guerra mundial. El primer decreto del gobierno Sovi&eacute;tico a los pueblos del mundo, fue un armisticio inmediato y la firma de una paz democr&aacute;tica basada en la autodeterminaci&oacute;n y la renuncia a las anexiones. Los Bolcheviques hicieron p&uacute;blicos los acuerdos secretos firmados por r&eacute;gimen zarista y el antiguo gobierno de Kerensky con los Aliados, renunciaron a todos los territorios prometidos a Rusia, y abandonaban la guerra. <br \/>Este anuncio tuvo un efecto poderoso en la psicolog&iacute;a de la clase obrera internacional. En 1917, se amotinaban 54 divisiones del ej&eacute;rcito franc&eacute;s, en diciembre estallaba una oleada huelgu&iacute;stica que culminar&iacute;a con la marcha de 150.000 trabajadores por Par&iacute;s. En 1918 m&aacute;s de un mill&oacute;n de trabajadores participaban en huelgas por toda Gran Breta&ntilde;a, en enero de 1918, 700.000 trabajadores de Austro &ndash; Hungr&iacute;a secundar&iacute;an una huelga general en apoyo a las propuestas de paz de los bolcheviques. En febrero los marineros austro &ndash; h&uacute;ngaros se sumaron a las protestas, llegaron a controlar la mitad de la flota de guerra. Un marinero condenado a muerte por participar en el mot&iacute;n, dir&iacute;an poco antes de su ejecuci&oacute;n: &ldquo;Lo que ocurri&oacute; en Rusia nos dio valor. A partir de ahora habr&aacute; un nuevo sol que brillar&aacute; no s&oacute;lo para los Eslavos sino para todas las naciones y traer&aacute; la paz y la justicia&rdquo;. <br \/>En abril de 1917, Alemania ya hab&iacute;a experimentado la segunda huelga general de masas contra la guerra. Doscientos mil trabajadores marcharon por Berl&iacute;n y Leipzig, en 1918 seguir&iacute;a la huelga m&aacute;s grande celebrada en los a&ntilde;os de guerra, m&aacute;s de un mill&oacute;n de trabajadores se movilizaronn contra el tratado de Brest &ndash; Litovsk, que el r&eacute;gimen alem&aacute;n trataba de imponer al gobierno Bolchevique. Esta situaci&oacute;n pon&iacute;a en evidencia el profundo efecto que tuvo la propaganda dirigida por Le&oacute;n Trotsky durante las negociaciones de Brest &ndash; Litovsk. La huelga de enero, fue organizada por el grupo de oposici&oacute;n sindical llamado Revolutionaere Obleute (El enlace sindical revolucionario). Este grupo se form&oacute; para oponerse a la guerra y a la tregua pol&iacute;tica de los dirigentes obreros. M&aacute;s tarde entrar&iacute;an al USPD, igual que la Liga Espartaquista, manten&iacute;a una existencia separada dentro del partido. La huelga terminar&iacute;a en una derrota, y m&aacute;s de 50.000 huelguistas ser&iacute;an llamados a filas y enviados al frente. M&aacute;s tarde Lenin comentar&iacute;a que esta acci&oacute;n fue &ldquo;un giro en la opini&oacute;n entre el proletariado alem&aacute;n&rdquo;. <\/p>\n<p> En mitad de la revoluci&oacute;n <\/p>\n<p>El viejo r&eacute;gimen sent&iacute;a como el terreno se mov&iacute;a a sus pies. El creciente fermento revolucionario en el frente, combinado con la oleada huelgu&iacute;stica en las ciudades hizo nacer un sentimiento de p&aacute;nico en la clase dominante. En palabras del Secretario de Estado, Hintze: &ldquo;Es necesario evitar una rebeli&oacute;n desde abajo con una revoluci&oacute;n por arriba&rdquo;. R&aacute;pidamente se form&oacute; un gobierno parlamentario, a su cabeza se situ&oacute; al primo del K&aacute;iser, el Pr&iacute;ncipe Max von Baden. Para apaciguar a las masas, incluyeron en &eacute;l al Socialdem&oacute;crata Philipp Scheidemann. En octubre anunciaron una amnist&iacute;a para los prisioneros pol&iacute;ticos, liberaron a Karl Liebknecht que fue recibido por 20.000 trabajadores berlineses. Pero esta amnist&iacute;a no se aplic&oacute; a Rosa Luxemburgo que continu&oacute; en prisi&oacute;n preventiva. <br \/>Las reformas llegaban demasiado tarde. Los frentes militares comenzaron a colapsar, en 1918 m&aacute;s de 4.000 soldados desertaron. Los Generales Ludendorff y Hindenburg del Estado Mayor escribieron al nuevo gobierno para proponer un armisticio a los Aliados, la propuesta fue rechazada. El 28 de octubre de 1918, el Estado Mayor Alem&aacute;n, en una apuesta desesperada, decidi&oacute; lanzar un ataque naval en el Mar del Norte para salvar el honor de la Armada alemana, arriesgando la vida de 80.000 hombres. Esto fue la gota que colm&oacute; el vaso. <br \/>Jan Valtin, militante de la Liga Juvenil Espartaquista relata lo ocurrido en su autobiograf&iacute;a: <\/p>\n<p>&ldquo;Hacia finales de octubre de 1918, mi padre escrib&iacute;a que la Flota de Alta Mar, ten&iacute;a &oacute;rdenes de lanzar un ataque final contra Inglaterra. No era un secreto. Los oficiales, escrib&iacute;a mi padre en su estilo directo, se regocijaron toda la noche. Hablaban del viaje de la flota hacia la muerte. Exist&iacute;a el rumor de que la flota ten&iacute;a &oacute;rdenes de caer en la batalla para salvar el honor de la generaci&oacute;n que la construy&oacute;. Su honor no es nuestro honor, escrib&iacute;a mi padre. <br \/>Dos d&iacute;as m&aacute;s tarde la flota se puso en camino. La gente en Bremen estaba m&aacute;s malhumorada que nunca. <br \/>Entonces llegaron noticias emocionantes. &iexcl;Mot&iacute;n en la flota del K&aacute;iser!. Los j&oacute;venes hijos de la burgues&iacute;a que hab&iacute;an lucido sus gorras de marinero ahora las dejaban en casa. En ventas y puertas, frente a las tiendas de alimentaci&oacute;n se o&iacute;an voces ansiosas. &iexcl;La flota volver&aacute;!&#8230; &iexcl;No la flota no regresar&aacute;!. &iexcl;Eso es asesinar!. &iexcl;La guerra acaba!, los m&aacute;s j&oacute;venes en la calle gritaban &iexcl;hurra!. <\/p>\n<p>Los amotinados de Kiel tomaron posesi&oacute;n del barco Thueringen, echaron las anclas y desarmaron a los oficiales. El acorazado Helgoland sigui&oacute; el mismo destino. La flota comenz&oacute; a regresar a puerto, el resultado de estos motines fue el arrestao y encarcelamiento de 500 marineros. Valtin contin&uacute;a: <\/p>\n<p>&ldquo;Esa noche vi a los marineros amotinados llegar a Bremen en caravanas de camiones requisados \uf0bebanderas rojas ondeaban en las armas de guerra de los camiones\uf0be. Miles de personas se arremolinaban en las calles. A menudo los camiones se deten&iacute;an y los marineros cantaban&#8230; <br \/>Me dirig&iacute; al Brill, una plaza en la parte occidental de la ciudad. Desde aqu&iacute; empuj&eacute; mi bicicleta a trav&eacute;s de la multitud. La poblaci&oacute;n estaba en las calles. En todas partes masas de humanidad, un mar en movimiento, cuerpos empujados y caras distorsionadas dirigi&eacute;ndose al centro de la ciudad. Muchos trabajadores iban armados con armas, con bayonetas y con martillos. Sent&iacute; entonces, como el espect&aacute;culo de trabajadores armados hac&iacute;a hervir la sangre a aquellos que simpatizaban con los manifestantes. Cantando roncamente llegaban desde Oslebshausen los convictos liberados por los marineros, llevaban sus abrigos de soldado grises encima de sus uniformes de prisi&oacute;n. Pero el verdadero s&iacute;mbolo de esta revoluci&oacute;n, no era ni los trabajadores armados, ni los prisioneros cantando, sino los amotinados de la flota con las cintas hondeando sobre sus hombros&#8230; <br \/>A los pies de la estatua de Roland una temerosa anciana acurrucada: &lsquo;Ach du liebe Gott&rsquo;, gem&iacute;a, &iquest;Qu&eacute; es todo esto?. Un joven trabajador que daba intermitentemente gritos de j&uacute;bilo, a quien segu&iacute;a desde el Brill, sacudi&oacute; a la anciana de los hombres, ri&oacute; sonoramente: &lsquo;Revoluci&oacute;n, se&ntilde;ora, revoluci&oacute;n&rsquo;. <\/p>\n<p>La revoluci&oacute;n comenz&oacute; el 3 de noviembre con el mot&iacute;n naval de Kiel. Cuarenta mil marineros y estibadores salieron a las calles y el Consejo de Ttrabajadores y Marineros tom&oacute; el centro de la ciudad El 4 de noviembre la revoluci&oacute;n se extendi&oacute;: banderas rojas ondeaban en cada barco. El 6 de noviembre, los Consejos de Obreros, Ssoldados y Marineros llegaron al poder en Hamburgo, Bremen y Luebeck. Los d&iacute;as 7 y 8 de noviembre les seguir&iacute;an Dresden, Leipzig, Chemnitz, Magdeburg, Brunswick, Francfort, Colonia, Stuttgart, Nuremberg y Magdeburg . No fue hasta el 9 de noviembre, cuando el Consejo de Obreros y Ssoldados tomar&iacute;a la capital, Berl&iacute;n, el centro previo a la revoluci&oacute;n, &iexcl;sede suprema de los cuarteles generales del ej&eacute;rcito!. <br \/>Durante la d&eacute;cada anterior, toda nueva capa de arribistas lleg&oacute; a la direcci&oacute;n del SPD, gente como Friedrich Ebert, Gustav Noske y Philipp Scheidemann. Resulta ir&oacute;nico que individuos como Bernstein girasen a la izquierda durante la guerra y terminasen en el centrista USPD. Los nuevos dirigentes socialdem&oacute;cratas miraban con desprecio a los trabajadores normales. Scheidemann exclamaba con verdadero horror que &ldquo;soldados condecorados con la Cruz de Hierro le llevaron en hombros&rdquo;. R&aacute;pidamente llam&oacute; al Palacio del Emperador: &ldquo;Hemos hecho todo lo que estaba en nuestro poder para controlar a las masas&rdquo;, y exig&iacute;a la abdicaci&oacute;n del K&aacute;iser para calmar la furia de los trabajadores. <\/p>\n<p>&ldquo;Odio a la revoluci&oacute;n como al diablo&rdquo; <\/p>\n<p>El car&aacute;cter contrarrevolucionario de Noske se pudo ver con claridad cuando fue enviado a Kiel para poner fin a la rebeli&oacute;n naval. No era tampoco un secreto el apoyo de Ebert a la monarqu&iacute;a. Estos nuevos dirigentes del SPD comprend&iacute;an perfectamente que su papel era hacer todo lo posible para frenar la revoluci&oacute;n. Sus actuaciones escandalosas no fueron producto de la ingenuidad sino de la traici&oacute;n consciente. <br \/>El jefe del gobierno, el Pr&iacute;ncipe Max Von Baden, se acerc&oacute; a Ebert y le pregunt&oacute;: &ldquo;Si yo consiguiese con &eacute;xito persuadir al K&aacute;iser, &iquest;ten pondr&iacute;as de mi lado en la lucha contra la revoluci&oacute;n social?. Ebert le respondi&oacute;: &ldquo;Si el K&aacute;iser no abdica, la revoluci&oacute;n social es inevitable, y yo no la deseo, en realidad la odio como al diablo&rdquo;. <br \/>Pero el K&aacute;iser estaba decidido a continuar, hab&iacute;a perdido totalmente el contacto con la realidad y hablaba sobre la impertinencia de sus s&uacute;bditos hacia su Rey, y la necesidad de reprimirles, con &ldquo;bombas de humo, gas, bombarderos y lanzallamas&rdquo;. El General Groener le respondi&oacute; francamente: Majestad, ya no tiene ej&eacute;rcito&rdquo;. <br \/>Los soldados armados vagaban por las calles de Berl&iacute;n y todav&iacute;a el K&aacute;iser vacilaba. La clase dominante ten&iacute;a que actuar r&aacute;pido, al igual que el SPD, bajo esta presi&oacute;n, el gobierno reci&eacute;n nombrado dimiti&oacute;. El Pr&iacute;ncipe Max, sin demora se anticip&oacute; a la respuesta del K&aacute;iser, y anunci&oacute; su abdicaci&oacute;n. Wilhelm II se qued&oacute; asombrado cuando escucho estas noticias &iexcl;de segunda mano!. <br \/>La oleada revolucionaria que agitaba Alemania era similar a los acontecimientos de Rusia en febrero de 1917. Los trabajadores, soldados y marineros ten&iacute;an el poder en sus manos, formaron espont&eacute;amente consejos que se hicieron cargo de la situaci&oacute;n. Todav&iacute;a las masas no diferenciaban entre los diferentes sectores socialistas. &lsquo;Por pura lealtad, cientos de miles de trabajadores se dirig&iacute;an a su antiguo partido, el que hab&iacute;an ayudado a construir, no importaba cu&aacute;n violentamente discreparan con su pol&iacute;tica&#8230; la lealtad a su organizaci&oacute;n se convert&iacute;a en algo instintivo para el trabajador&rdquo;. (Evelyn Anderson, Hammer or Anvil). En febrero de 1917 en Rusia, las masas no distingu&iacute;an Bolcheviques, Mencheviques y Socialrevolucionarios. Trotsky explicaba que Mencheviques y Socialrevolucionarios ten&iacute;an m&aacute;s recursos a su disposici&oacute;n, m&aacute;s agitadores, m&aacute;s propagandistas, m&aacute;s v&iacute;nculos con la inteligencia, y eran capaces de utilizar estos puntos de apoyo para influir a las masas en la lucha. En Alemania al igual que en Rusia, s&oacute;lo la experiencia directa podr&iacute;a poner a prueba la lealtad de los trabajadores. A corto plazo, a pesar del papel traidor de los dirigentes del SPD, oponi&eacute;ndose a la revoluci&oacute;n, las masas ve&iacute;an su organizaci&oacute;n tradicional como la personificaci&oacute;n del partido que les hab&iacute;an despertado a la vida pol&iacute;tica. En este contexto, la USPD jug&oacute; un papel importante pero secundario. <\/p>\n<p>&iexcl;Larga vida a la revoluci&oacute;n! <\/p>\n<p>Las manifestaciones de masas armadas que convulsionaron Berl&iacute;n, obligaron al aterrorizado Max Von Baden a actuar, nombr&oacute; Primer Ministro a Ebert Canciller: <\/p>\n<p>&ldquo;La revoluci&oacute;n est&aacute; a punto de triunfar, no podemos aplastarla pero quiz&aacute;s consigamos estrangularla&#8230; si Ebert se presenta a m&iacute; de las calles como el dirigente del pueblo, entonces tendremos una rep&uacute;blica; si es Liebknecht tendremos Bolchevismo. Pero si abdica el K&aacute;iser y se nombra a Ebert Canciller, entonces habr&aacute; un rayo de esperanza para la monarqu&iacute;a. Quiz&aacute; sea posible desviar las energ&iacute;as revolucionarias a los canales legales de una campa&ntilde;a electoral&rdquo;. <\/p>\n<p>Poco tiempo despu&eacute;s, Scheidemann estaba ocupado comiendo sopa en el restaurante del Reichstag, cuando escuch&oacute; fuertes gritos de la multitud del exterior. Sali&oacute; al balc&oacute;n y anunci&oacute; espont&aacute;neamente que Ebert era Canciller. Entonces grit&oacute;: &iexcl;larga vida a la Gran Rep&uacute;blica Alemana!. <br \/>Tan Pronto como Ebert escuch&oacute; estas noticias se enfureci&oacute;, seg&uacute;n la historia de Richard Watt, The Kings Depart: &ldquo;Su cara se torn&oacute; l&iacute;vida&#8230; dio un pu&ntilde;etazo en la mesa. Estaba furioso con la presunci&oacute;n de Scheidemann: &iexcl;&lsquo;No tiene derecho a proclamar la rep&uacute;blica&rsquo;!. Era demasiado tarde&#8230; <br \/>El primer acto ya como Canciller del dirigente del SPD, fue pedir a von Baden que aceptase la Regencia, a la espera de restaurar la monarqu&iacute;a constitucional. El primer llamamiento de Ebert a las masas fue: &ldquo;&iexcl;Ciudadanos!, os hago una s&uacute;plica urgente: &iexcl;dejad las calles!. &iexcl;Mantener la ley y el orden!. <br \/>El poder real estaba en manos de los Consejos de Obreros, Soldados y Marineros que se hab&iacute;an extendido a lo largo y ancho de Alemania. Los delegados eran elegidos en reuniones de masas en cada f&aacute;brica, cuartel y barco, era la &uacute;nica forma de ver representados sus intereses. Estos consejos eran similares a los soviets (palabra rusa para designar un consejo obrero), se extendieron espont&aacute;neamente en Rusia en 1905 y de nuevo en 1917. Pero los trabajadores y soldados, al igual que sus hom&oacute;logos rusos despu&eacute;s de febrero, no eran conscientes de su poder. De haberlo sido habr&iacute;an establecido la base para un estado obrero alem&aacute;n, en lugar de ceder el poder a la coalici&oacute;n SPD\/USPD. <br \/>Los acontecimientos se suced&iacute;an con rapidez. El 10 de noviembre una reuni&oacute;n del Consejo de Obreros y Soldados de Berl&iacute;n, eligi&oacute; un comit&eacute; ejecutivo provisional, ante la ausencia de un gobierno electo que tuviera el poder en sus manos, se nombr&oacute; un gobierno de comisarios del pueblo. El nuevo gobierno estaba compuesto exclusivamente de miembros del SPD y USPD: tres de la mayor&iacute;a socialista (SPD): Ebert, Scheidemann y Landsberg; y tres Independientes Socialistas (USPD): Haase, Dittmann y Barth. Aunque descansaban sobre los consejos de obreros, estos dirigentes pronto comenzaron a acomodarse a la vieja burocracia estatal y al Alto Mando Alem&aacute;n. <\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; tipo de democracia? <\/p>\n<p>El prop&oacute;sito de Ebert, Scheidemann y dem&aacute;s dirigentes socialdem&oacute;cratas, era restablecer la ley y el orden tan r&aacute;pidamente como fuera posible, para que el control y el poder regresase a manos de la clase dominante. Mientras los Espartaquistas hac&iacute;an campa&ntilde;a para la celebrci&oacute;n de un Congreso Nacional de los Consejos de Obreros y Soldados, primera condici&oacute;n para el establecimiento de una genuina rep&uacute;blica socialista de trabajadores, por su parte los dirigentes del SPD propusieron la formaci&oacute;n de una Asamblea Constituyente. <br \/>Al comenzar a disiparse la amenaza de revoluci&oacute;n, la burgues&iacute;a alemana, que ayer apoyaba a la autocracia, ahora era una ferviente dem&oacute;crata. Los partidos burgueses se reorganizaron y cambiaron de nombre, dedicaron todas sus fuerzas al llamamiento para la convocatoria de una asamblea constituyente, era una manera de socavar la posici&oacute;n de los consejos obreros. <br \/>El llamamiento a una asamblea constituyente suscit&oacute; una gran controversia. En su lucha contra la autocracia, la consigna era parte de las demandas democr&aacute;ticas del SPD. La consigna gan&oacute; un gran apoyo entre las masas, en reacci&oacute;n a los gobiernos antidemocr&aacute;ticos del K&aacute;iser. La revoluci&oacute;n de noviembre adem&aacute;s envidenci&oacute; la existencia de otro poder, los Consejos de Obreros y Soldados, que en Rusia se convertir&iacute;an en la base del poder obrero. Los Espartaquistas en ese momento eran una minor&iacute;a entre la clase obrera alemana, y mantuvieron una posici&oacute;n ultraizquierdista en relaci&oacute;n a la convocatoria de una asamblea nacional. <br \/>Durante la lucha contra el zarismo, los Bolcheviques incluyeron en su programa la formaci&oacute;n de una asamblea constituyente revolucionaria. La incluyeron porque ten&iacute;an en cuenta las profundas aspiraciones democr&aacute;ticas de los trabajadores, campesinos y otras capas explotadas despu&eacute;s de a&ntilde;os de dominio autocr&iacute;tico. Dependiendo de las relaciones de las fuerzas de clase en una situaci&oacute;n revolucionaria, una asamblea constituyente puede proporcionar un forum para los representantes de la clase obrera para que puedan ganar un apoyo m&aacute;s amplio entre las masas. <br \/>Incluso despu&eacute;s de la formaci&oacute;n de los soviets en febrero de 1917, los Bolcheviques segu&iacute;an a&uacute;n defendiendo una asamblea constituyente, hasta ese momento el gobierno provisional se hab&iacute;a resistido a su convocatoria. Esta situaci&oacute;n no evit&oacute; que los Bolcheviques a partir de abril , adoptaran la consigna central: &iexcl;Todos el poder a los soviets!. De ninguna manera les imped&iacute;a explicar las ventajas de la democracia sovi&eacute;tica sobre la asamblea constituyente. <br \/>Lenin respondi&oacute; a las cr&iacute;ticas de Karl Kautsky al poder de los soviets en su libro, La revoluci&oacute;n proletaria y el renegado Kautsky. Lenin criticaba las distorsiones que Kautsky hac&iacute;a de las ideas de Marx con relaci&oacute;n al estado. Kautsky no reconoc&iacute;a la importancia de los soviets como &oacute;rganos de democracia obrera. En relaci&oacute;n a Alemania, defend&iacute;a la necesidad de combinar consejos de obreros con el estado burgu&eacute;s. Pasaba por alto los intereses irreconciliables de clase, representados en este caso por los consejos de obreros, frente al gobierno de Ebert. Era incapaz de comprender lo que significaba el &ldquo;doble poder&rdquo; surgido tras la revoluci&oacute;n de noviembre. Si los Consejos de Obreros y Soldados consolidaban su posici&oacute;n en la sociedad, sentar&iacute;a las bases para una democracia obrera, en caso contrario la burgues&iacute;a restablecer&iacute;a su dominio y reconstruir&iacute;a su aparato del estado. Al contrario de lo que defend&iacute;a Kautsky, no exist&iacute;a un camino medio. <br \/>Los Espartaquistas eran conscientes de la vital importancia de los Consejos Obreros en la revoluci&oacute;n, y denunciaban a todo aquel que propon&iacute;a la idea de una asamblea constituyente. No llegaban a comprender que exist&iacute;an capas de trabajadores que a&uacute;n ten&iacute;an ilusiones en el parlamentarismo y en sus dirigentes reformistas, los m&aacute;s avanzados, el sector revolucionario del proletariado tendr&iacute;a que hacer campa&ntilde;a para destruir estas ilusiones y socavar la influencia del reformismo. Mientras que amplios sectores de trabajadores ve&iacute;an en la asamblea constituyente una salida hacia delante, en la medida que los Espartaquistas todav&iacute;a no ten&iacute;a el apoyo aplastante de la clase obrera, era incorrecto que los revolucionarios rechazasen por principio la lucha en torno al llamamiento de asamblea constituyente. <br \/>Denunciaron a los dirigentes del SPD y el USPD como agentes de la burgues&iacute;a por apoyar la asamblea. Rosa Luxemburgo denominaba a la asamblea nacional, &ldquo;desv&iacute;o cobarde&rdquo; y &ldquo;c&aacute;scara vac&iacute;a&rdquo;. Para los Espartaquistas la cuesti&oacute;n se reduc&iacute;a de una manera simplista a t&eacute;rminos de democracia burguesa contra democracia socialista. Los Espartaquistas mantuvieron una actitud completamente ultraizquierdista, el izquierdista Bremen, rechazaba al Consejo de Obreros y Soldados de Dresden, porque no &iexcl;pod&iacute;an mezclarse con los elementos contrarrevolucionarios del SPD!. Aunque eran luchadores revolucionarios con gran coraje, carec&iacute;an de comprensi&oacute;n de la estrategia y las t&aacute;cticas. Fueron barridos por las luchas de los trabajadores e intoxicados por la revoluci&oacute;n. <br \/>Un de sus consignas era: &ldquo;&iexcl;Abolici&oacute;n de todos los parlamentos, transferencia de todo el poder a los consejos de obreros y soldados!&rdquo;. Simplemente los dejaban en manos de los dirigentes reformistas que se basaban en las simpat&iacute;as democr&aacute;ticas de las masas, y fueron capaces de denunciar a los Espartaquistas de &ldquo;terroristas&rdquo;, &ldquo;antidemocr&aacute;ticos&rdquo;, etc., <br \/>El 16 de diciembre, el Congreso Nacional de Consejos de Obreros y Soldados apoy&oacute; la Asamblea Nacional, anticipando su apertura al 19 de enero. Un mes antes, el Comit&eacute; Ejecutivo del Consejo de Obreros y Soldados de Berl&iacute;n adopt&oacute; la misma decisi&oacute;n. Karl Radek, recordar&iacute;a cuando lleg&oacute; a Alemania a mediados del mes de diciembre: <\/p>\n<p>&ldquo;Busqu&eacute; el peri&oacute;dico (Rote Fhane), estaba alarmado. Por el tono del peri&oacute;dico parec&iacute;a que el conflicto final estaba sobre nosotros. No pod&iacute;a ser m&aacute;s estridente, si s&oacute;lo pudieren exagerarlo&#8230; <br \/>Era el tema de c&oacute;mo relacionar la Asamblea Constituyente que sembraba controversia&#8230; se trataba de inducir la idea de contraponer la consigna de los consejos a la de asamblea constituyente. Pero el propio congreso de consejos estaba a favor de la Asamblea Constituyente. Dif&iacute;cilmente pod&iacute;as omitir esta etapa. Rosa y Liebknecht reconoc&iacute;an eso&#8230; pero el joven Partido esta decidido contra ella.&rdquo; <\/p>\n<p>Los bolcheviques y la Asamblea Constituyente <\/p>\n<p>El 26 de diciembre de 1918, Lenin planteaba claramente cual era la posici&oacute;n de los Bolcheviques: <\/p>\n<p>&ldquo;La consigna de convocar una asamblea constituyente era una parte perfectamente leg&iacute;tima del programa revolucionario de la socialdemocracia&#8230; Mientras se exige la convocatoria de una asamblea constituyente, la socialdemocracia revolucionaria, incluso desde el principio de la revoluci&oacute;n en 1917, repetidamente enfatizaba la idea de que la Rep&uacute;blica de los Soviets era una forma m&aacute;s elevada de democracia, que la rep&uacute;blica burguesa con una asamblea constituyente.&rdquo; <\/p>\n<p>Lenin explic&oacute; constantemente que una cosa era tener una posici&oacute;n te&oacute;rica totalmente elaborada y otra aplicarla a las condiciones concretas. En Alemania, en noviembre de 1918 el poder estaba en realidad en manos de los Consejos de Obreros y Soldados, pero el proletariado no era consciente de su dominio. Al igual que en febrero de 1917 en Rusia, los trabajadores y campesinos entregaron el poder a los &ldquo;compromisarios&rdquo;, y estos se lo devolvieron a la burgues&iacute;a. <br \/>Mientras los bolcheviques, entre febrero y octubre de 1917, defend&iacute;an &ldquo;&iexcl;Todo el poder a los soviets!&rdquo;, tambi&eacute;n inclu&iacute;an en su programa la Asamblea Constituyente. Incluso despu&eacute;s de octubre, cuanto los Soviets tomaron el poder en sus manos, se sigui&oacute; adelante con las elecciones de noviembre para la asamblea constituyente. Las elecciones eran vistas como forma de consolidar el apoyo de las clases medias y el campesinado, y de legitimar las conquistas de octubre entre todos los sectores y en cada rinc&oacute;n del pa&iacute;s. No obstante las elecciones reflejaron el peso que ten&iacute;an muchos sectores que se quedaron detr&aacute;s de los trabajadores y campesinos radicalizados de las ciudades. En enero de 1918 se convoc&oacute; la Asamblea Constituyente, la mayor&iacute;a de delegados (predominaban el ala de derechas de los Socialrevolucionarios y Mencheviques) eran contrarios al gobierno de los soviets. <br \/>En Alemania la consigna de la asamblea constituyente estaba ligada, antes los ojos de los trabajadores m&aacute;s avanzados, a sus aspiraciones revolucionarias; en Rusia en 1918, cuando los soviets, los aut&eacute;nticos &oacute;rganos democr&aacute;ticos de las masas, ya hab&iacute;an llevado adelante la transformaci&oacute;n social, la asamblea constituyente fue aprovechada por los terratenientes, capitalistas y partidarios de los &ldquo;Blancos&rdquo; como veh&iacute;culo de la contrarrevoluci&oacute;n. Cuando la correlaci&oacute;n de fuerzas cambi&oacute; totalmente, los derechos &ldquo;democr&aacute;ticos&rdquo; formales de una asamblea constituyente reaccionaria se convirtieron en una amenaza para la revoluci&oacute;n socialista, y por ese motivo los Soviets disolvieron la Asamblea. Debido a las condiciones existentes en Alemania de 1918 \uf0be la clase obrera no hab&iacute;a tomado el poder\uf0be el tema de la asamblea constituyente adquir&iacute;a un car&aacute;cter totalmente diferente. <br \/>Lenin en su libro El izquierdismo enfermedad infantil del comunismo, trata las tendencias ultraizquierdistas surgidas en el seno de los j&oacute;venes partidos comunistas, e intenta extraer todas las experiencias y lecciones del desarrollo del Bolchevismo. Lenin intentaba educar a todas estas capas j&oacute;venes: &ldquo;Las t&aacute;cticas deben estar basadas en la apreciaci&oacute;n moderada y estrictamente objetiva de todas las fuerzas de clase.. (&#8230;) Es muy f&aacute;cil mostrar la furia &lsquo;revolucionaria&rsquo; lanzando improperios sobre el oportunismo parlamentario&rdquo;. En cada ocasi&oacute;n era necesario tener en cuenta la conciencia de clase obrera en ese momento a la hora de elaborar la propaganda y las consignas. &ldquo;Podr&iacute;as no conectar con el nivel de las masas, sino que en el nivel m&aacute;s atrasado de la clase. Eso es incuestionable (&#8230;) Pero al mismo tiempo se debe seguir sobriamente el estado actual de la conciencia de clase y la preparaci&oacute;n del conjunto de la clase (no s&oacute;lo de su vanguardia), y sobre todo de la clase obrera (no s&oacute;lo de sus elementos m&aacute;s avanzados)&rdquo;. Al tratar la actitud hacia el parlamento de los comunistas de &ldquo;izquierda&rdquo; alemanes, Lenin explicaba: <\/p>\n<p>&ldquo;No debemos creer que lo para nosotros es obsoleto, lo es para la clase, para las masas&#8230; &iquest;C&oacute;mo se puede decir que el &lsquo;parlamentarismo es obsoleto&rsquo;, cuando &lsquo;millones&rsquo;, &lsquo;legiones&rsquo; de proletarios no s&oacute;lo est&aacute;n a favor del parlamentarismo en general, y se les califica (seg&uacute;n los izquierdistas alemanes) de contrarrevolucionarios?. Es obvio que el parlamentarismo no est&aacute; a&uacute;n obsoleto pol&iacute;ticamente. Es obvio que los &lsquo;izquierdistas&rsquo; se han equivocado en su deseo, su actitud pol&iacute;tica e ideol&oacute;gica, para la realidad objetiva. Ese es el error m&aacute;s peligroso que pueden cometer los revolucionarios.&rdquo; <\/p>\n<p>Lenin insist&iacute;a en la necesidad de calibrar constantemente la conciencia de la clase obrera, con todas sus ilusiones, para elaborar el material, la propaganda y consignas de acuerdo con el nivel de conciencia y de esta forma conseguir un mayor eco. Las ilusiones de las masas no se pueden superar repitiendo s&oacute;lo en abstracto la importancia que tienen los soviets, se supera demostrando en la pr&aacute;ctica la correcci&oacute;n de las ideas revolucionarias y poni&eacute;ndolas a prueba en la experiencia. El sectarismo ultraizquierdista se mantiene gritando en los aleda&ntilde;os de la lucha de los trabajadores, los aut&eacute;nticos marxistas participan en la lucha, con todas sus ilusiones, para lograr elevar el nivel de conciencia en cada etapa del desarrollo de la lucha. <br \/>Defender el boicot a la Asamblea Nacional, cuando las masas est&aacute;n aplastantemente a favor, era una postura equivocada. Al final a pesar del boicot del PCA, el 83 por ciento de la poblaci&oacute;n particip&oacute; en las elecciones, el porcentaje m&aacute;s grande incluso antes de la guerra. <br \/>Lo mismo ocurri&oacute; con la consigna defendida a partir del 8 de diciembre: &ldquo;&iexcl;Abajo con el gobierno!&rdquo;. Era una consigna ultraizquierdista e incorrecta, lo &uacute;nico que consegu&iacute;an dado su d&eacute;bil apoyo entre la poblaci&oacute;n, era maleducar a sus 3.000 militantes y alimentar la impaciencia de los trabajadores que ten&iacute;an puestos sus ojos en la insurrecci&oacute;n. El 22 de abril de 1917 Lenin avisaba del mal uso de la consigna: <\/p>\n<p>&ldquo;La consigna &lsquo;Abajo el gobierno provisional&rsquo;, en el momento actual es incorrecta, ante la ausencia de una s&oacute;lida mayor&iacute;a, para la mayor&iacute;a de las personas esta consigna es una frase vac&iacute;a, con un car&aacute;cter aventurista&rdquo;. <\/p>\n<p>La tarea de los Bolcheviques era: (1) explicar la l&iacute;nea proletaria; (2) criticar la pol&iacute;tica peque&ntilde;o burguesa; (3) realizar una propaganda y agitaci&oacute;n; (4) organizar, organizar, y de nuevo organizar. <br \/>Lenin luch&oacute; contra cualquier rasgo de putchismo y blanquismo en el Partido Bolchevique. La tarea principal era ganar a la mayor&iacute;a de los trabajadores, a trav&eacute;s de explicar pacientemente, con ideas ultraizquierdistas lo &uacute;nico que se consegu&iacute;a era maleducar a los cuadros y desorientar al partido. Lenin escribir&iacute;a de nuevo en abril: <\/p>\n<p>&ldquo;En estas tesis, reduc&iacute;a la cuesti&oacute;n a una lucha por la influencia dentro de los Soviets de Diputados, Obreros, trabajadores agr&iacute;colas, soldados y campesinos. Para no dejar ninguna sombra de duda en este aspecto, insist&iacute; dos veces en la necesidad de realizar un trabajo paciente y persistente, adaptado a las necesidades pr&aacute;cticas de las masas&rdquo;. <\/p>\n<p>El fracaso de Luxemburgo y Liebknecht en dotar de la formaci&oacute;n suficiente a los cuadros Espartaquistas en la estrategia y t&aacute;cticas, lo que permiti&oacute; mantener la influencia que los ultraizquierdista ten&iacute;an en la organizaci&oacute;n Espartaquista. <br \/>El 11 de noviembre, los Espartaquistas cambiaron formalmente su nombre de Grupo Internacional a Liga Espartaquista, y abrieron negociaciones con los Enlaces Sindicales Revolucionarios y el USPD. A pesar de tener m&aacute;s influencia que militancia, los Espartaquistas ten&iacute;an muy poco en los consejos, pr&aacute;cticamente ten&iacute;an s&oacute;lo gente en Brunswick y Stuttgart, no ten&iacute;an a nadie en el ejecutivo de los consejos en Berl&iacute;n. <br \/>Hacia finales de noviembre, el Alto Mando Alem&aacute;n en connivencia con Ebert, hizo planes para ocupar Berl&iacute;n con tropas leales, para establecer un gobierno fuerte. &ldquo;Diez divisiones se pusieron en marcha hacia Berl&iacute;n&rdquo;, el General Groener explicar&iacute;a m&aacute;s tarde: &ldquo;Para arrebatar el poder a los Consejos de Obreros y Soldados, Ebert estuvo de acuerdo&#8230; elaboramos un programa para limpiar Berl&iacute;n y desarmar a los Espartaquistas&rdquo;. <br \/>El 6 de diciembre tuvo lugar un intento de golpe militar, cuando las tropas marchaban hacia la Canciller&iacute;a para declarar Presidente a Ebert, &eacute;ste dio largas y pidi&oacute; tiempo para consultar con sus colegas de gobierno. Mientras grupos de soldados leales al gobierno asaltaron el peri&oacute;dico Espartaquista, Rote Fahne, atacaron una manifestaci&oacute;n Espartaquista, asesinando a 14 personas, mientras otros arrestaban al Comit&eacute; Ejecutivo del Consejo de Berl&iacute;n. Espont&aacute;neamente los trabajadores siguieron a los soldados del Reichswehr, liberaron a los dirigentes del Ejecutivo y frustraron el intento de golpe. <br \/>Los dirigentes del SPD restaron importancia a los acontecimientos, culpando a los Espartaquistas de la provocaci&oacute;n. Aprovechando la oportunidad, la Liga Espartaquista organiz&oacute; manifestaciones e incluso huelgas contra el intento de golpe. La furia de los trabajadores de Berl&iacute;n quedaba reflejada en la manifestaci&oacute;n de 150.000 personas celebrada el 8 de diciembre. Los Espartaquistas publicaron un llamamiento urgente: &ldquo;&iexcl;Trabajadores, soldados, compa&ntilde;eros!, &iexcl;La revoluci&oacute;n est&aacute; en peligro!. &iexcl;Debemos preservar nuestra conquista del 9 de noviembre!&#8230; Los criminales son los Wels, Cheidemann, Ebert y compa&ntilde;&iacute;a&#8230; debemos echar a los culpables fuera del gobierno. Debemos salvar la revoluci&oacute;n&#8230; adelante con la tarea, &iexcl;a la lucha!&rdquo;. <br \/>Las tropas de Broener comenzaron a llegar a la capital, Ebert les dio la bienvenida. Pero en poco tiempo comenzaron a fraternizar con los radicalizados trabajadores de Berl&iacute;n, ahora la clase dominante estaba obligada a esperar el momento adecuado. <br \/>El 16 de diciembre se celebr&oacute; un Congreso Nacional de Consejos de Obreros y Soldados en Berl&iacute;n. Las normas para elegir de delegados se dejaron en manos de los organismos regionales, por este motivo el congreso estaba al margen de lo que estaba ocurriendo en el resto de Alemania. Cuatro quintas partes de los 489 delegados eran militantes o simpatizantes del SPD, 195 liberados sindicalistas, 187 trabajadores asalariados. Por tanto era m&aacute;s que predecible, que el grueso del congreso apoyase la asamblea constituyente. <br \/>Aunque la mayor&iacute;a del congreso apoyaba al SPD, su pol&iacute;tica estaba lejos de ser conservadora. Se aprob&oacute; por mayor&iacute;a una resoluci&oacute;n a favor de la abolici&oacute;n del ej&eacute;rcito permanente y a favor de la creaci&oacute;n de una milicia del pueblo. Exigieron tambi&eacute;n la supresi&oacute;n de los rangos militares, y que fuesen los soldados los que eligieran a sus oficiales con el derecho a revocarlos en cualquier momento. Adem&aacute;s los consejos de soldados ten&iacute;an que ser los responsables de mantener la disciplina en las fuerzas armadas. Tambi&eacute;n aprobaron por aplastante mayor&iacute;a una resoluci&oacute;n, exigiendo la nacionalizaci&oacute;n inmediata de todas las industrias clave. <br \/>Los ministros del SPD, se enfrentaban a una rebeli&oacute;n de los oficiales, y no ten&iacute;an ninguna intenci&oacute;n de llevar adelante esas demandas, al contrario, establecieron v&iacute;nculos estrechos con el Alto Mando Alem&aacute;n. <br \/>Durente el 23 y 24 de diciembre se hubo choques entre el ej&eacute;rcito regular y los marineros amotinados en Berl&iacute;n. El gobierno exig&iacute;a que el 80 por ciento de las tropas navales fueran licenciadas y los cuarteles evacuados. Su negativa llev&oacute; a la utilizaci&oacute;n de tropas leales al gobierno contra ellos, terminaron con 67 heridos. No era la primera vez que el Reichswehr era utilizado de esa forma, debido a estos acontecimientos los ministros del USPD dimitieron y fueron sustituidos por otros del SPD, entre ellos se encontraba el ambicioso Gustav Noske. <br \/>Durante el mes de diciembre la alianza entre mon&aacute;rquicos y elementos contrarrevolucionarios de distinta procedencia (junto con dirigentes del SPD), encabezaron una caza de brujas contra la Liga Espartaquista. La Liga Anti &ndash; bolchevique, financiada con dinero p&uacute;blico, llen&oacute; de carteles las paredes de las ciudades en los que difamaban a los dirigentes Espartaquistas. Se cre&oacute; una atm&oacute;sfera homicida para lanzar un pr&oacute;gromo contra Liebknecht y Luxemburgo. Aparecieron gigantescos carteles con el siguiente texto: <\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Trabajadores!, &iexcl;Ciudadanos! <br \/>&iexcl;La ca&iacute;da de la patria es inminente! <br \/>&iexcl;Salv&eacute;mosla! <br \/>La amenaza no viene desde el exterior, sino del interior: <br \/>Por el grupo Espartaquista. <br \/>&iexcl;Golpead de muerte a su direcci&oacute;n! <br \/>&iexcl;Acabar con Liebknecht! <br \/>&iexcl;Entonces tendremos la paz, el trabajo y el pan! <br \/>Firmado por los soldados desde el frente&rdquo; <\/p>\n<p>La fundaci&oacute;n del Partido Comunista <\/p>\n<p>La situaci&oacute;n se polariz&oacute; r&aacute;pidamente. A finales de diciembre bajo el impacto de la Revoluci&oacute;n Bolchevique, empez&oacute; a surgir en el seno de la Liga Espartaquista una presi&oacute;n para transformar la organizaci&oacute;n en un partido comunista centralizado. Lanzaron un ultim&aacute;tum al USPD, en el que estaban afiliados, exig&iacute;an la organizaci&oacute;n de un congreso extraordinario que discutiera la nueva situaci&oacute;n, como era previsible se negaron, los Espartaquistas celebraron su conferencia el 29 de diciembre, asistieron 127 delegados, incluyendo la Juventud Socialista Libre, fundaron el Partido Comunista de Alemania (PCA). Al igual que en los otros partidos comunistas reci&eacute;n fundados, este se llen&oacute; de ultraizquierdistas, esto se reflej&oacute; en la decisi&oacute;n que tomaron, a pesar del aviso de Rosa Luxemburgo, por 62 votos a favor y 23 en contra, de boicotear las elecciones a la Asamblea Nacional que se iban a celebrar en junio. <br \/>Otto Ruehle dir&iacute;a frases como estas: &ldquo;Debemos estimular continuamente la vida pol&iacute;tica en las calles&#8230; debe ser nuestra tarea tratar de romperla (la Asamblea Nacional) por la fuerza. Si no tenemos &eacute;xito en ello, iremos a Schilda. Despu&eacute;s estableceremos aqu&iacute;, en Berl&iacute;n, un nuevo gobierno. Todav&iacute;a tenemos dos semanas&rdquo;. Se debatieron otras dos mociones en las que se declaraba la militancia en los sindicatos incompatible con la del nuevo partido. Los comunistas deber&iacute;an entrar a los Consejos Obreros, y &ldquo;continuar de manera decidida el trabajo de luchar contra los sindicatos&rdquo;. <br \/>El nuevo Partido Comunista fue incapaz de reconocer el giro de las masas hacia sus organizaciones sindicales. Antes de la revoluci&oacute;n de noviembre hab&iacute;a 1,5 millones de afiliados sindicales, a finales de diciembre de 1918, ya eran 2,2 millones, y a finales de 1919, 7,3 millones. Con grandes dificultades la direcci&oacute;n del partido impidi&oacute; la aprobaci&oacute;n de estas resoluciones. Una semana m&aacute;s tarde llegar&iacute;a el bautismo del fuego del PCA. <\/p>\n<p>LA CONTRARREVOLUCION ASOMA LA CABEZA <\/p>\n<p>En la mayor&iacute;a de las revoluciones, donde los acontecimientos se alargan en el tiempo, despu&eacute;s del resplandor inicial de la victoria, las masas pueden empezar sentir que las conquistas de la revoluci&oacute;n se les escapan de las manos. Los sectores m&aacute;s avanzados del proletariado, al darse cuenta del peligro de la situaci&oacute;n, comienzan a impacientarse e intentar volver a coger la iniciativa. Esta era la situaci&oacute;n en diciembre de 1918 y a principios de 1919 en Alemania. <br \/>Se pueden ver paralelismos similares en la Revoluci&oacute;n Rusa, en junio y a principios de julio de 1917, las capas avanzadas de trabajadores, en particular en Petrogrado, giraron hacia el derrocamiento del Gobierno Provisional. Durante los &ldquo;D&iacute;as de Julio&rdquo;, los trabajadores del revolucionario Petrogrado, organizaron manifestaciones de masas armadas contra Kerensky, en respuesta la provocaci&oacute;n del Gobierno Provisional que quer&iacute;a trasladar el Regimiento de Ametralladores al frente. Lenin comprendi&oacute; los peligros de la toma prematura el poder: &ldquo;Debemos estar atentos y ser cuidadosos, para no caer en la provocaci&oacute;n&#8230; un movimiento equivocado por nuestra parte podr&iacute;a arruinar todo&#8230;.&rdquo;. <br \/>Los Bolcheviques no se alejaron de los trabajadores revolucionarios de Petrogrado, al contrario, intervinieron al frente de las manifestaciones para asegurar que su car&aacute;cter fuera organizado y pac&iacute;fico. A&uacute;n as&iacute; no evitaron que la reacci&oacute;n atacase al Partido Bolchevique en Julio, pero al menos fueron capaces de mantener intacta a la vanguardia del proletariado ruso. La forma de actuar del Partido Bolchevique le granjearon un prestigio enorme entre la clase obrera, y prepararon el terreno para ganar para el partido a la mayor&iacute;a de los trabajadores y campesinos, y as&iacute; preparar el camino para el &eacute;xito de la Revoluci&oacute;n de Octubre. <br \/>En la Revoluci&oacute;n Espa&ntilde;ola en mayo de 1937 en Barcelona, se dieron acontecimientos similares. El gobierno Republicano, presionado por los estalinistas, actuando como fuerza contrarrevolucionaria, intentaron apoderarse de la telef&oacute;nica de Barcelona que estaba en manos de los anarquistas. Esta provocaci&oacute;n caus&oacute; choques armados con el gobierno Republicano, y termin&oacute; con el aplastamiento sangriento de la rebeli&oacute;n y la prohibici&oacute;n del POUM. Como no era tan fuerte como el Partido Bolchevique, la derrota de mayo fue un golpe para los sectores m&aacute;s avanzados del proletariado espa&ntilde;ol. Puso las bases para la derrota de la Revoluci&oacute;n Espa&ntilde;ola y la victoria de Franco en 1939. <\/p>\n<p>La &ldquo;sublevaci&oacute;n Espartaquista&rdquo; <\/p>\n<p>A principios de enero en Berl&iacute;n, exist&iacute;a un estado de crisis. Los tres ministros del USPD hab&iacute;an dimitido del gobierno. Comenzaban a circular rumores de un golpe de estado, la campa&ntilde;a de la extrema derecha contra los Espartaquistas estaba en pleno apogeo, y comenz&oacute; a extenderse un ambiente de ansia y frustraci&oacute;n entre los trabajadores m&aacute;s avanzados. Despu&eacute;s de su formaci&oacute;n, el PCA comenz&oacute; a campa&ntilde;a implacable contra el gobierno Socialdem&oacute;crata, para extender y completar la revoluci&oacute;n socialista. La reacci&oacute;n, asociada con los ministros derechistas, estaba preparando el enfrentamiento sangriento con los Espartaquistas y la base de los Independientes para dar un golpe decisivo contra la revoluci&oacute;n y preparar el terreno para la restauraci&oacute;n del viejo orden. <br \/>En 1925 el General Gorreen, en un juicio en Munich, describ&iacute;a el complot tramado entre el Estado Mayor, Ebert y Noske: &ldquo;El 29 de diciembre, Ebert llam&oacute; a Noske para dirigir las tropas contra los Espartaquistas. El mismo d&iacute;a se reunieron cuerpos de voluntarios, ahora ya estaba todo preparado para abrir las hostilidades&rdquo;. El General Georg Maercker recordar&iacute;a tambi&eacute;n en sus memorias: &ldquo;En los primeros d&iacute;as de enero asist&iacute; a una reuni&oacute;n con Noske, &eacute;l acababa de regresar de Kiel, se celebr&oacute; en los Cuarteles Generales del Estado Mayor en Berl&iacute;n, con los dirigentes del Freikorps, para ver los detalles de la marcha (en Berl&iacute;n)&rdquo;. Noske, quien el 6 de enero fue nombrado Comisarios del Pueblo de Defensa, respondi&oacute; a la petici&oacute;n de ocuparse de los trabajadores de Berl&iacute;n, con las siguientes palabras: &ldquo;Uno de nosotros tiene que ser el polic&iacute;a&rdquo;. Noske estaba entusiasmado con su nuevo papel. <br \/>A finales de diciembre, la Liga Anti &ndash; Bolchevique puso un precio de 10.000 marcos a la cabeza del representante bolchevique en Alemania, Karl Radek. Al tiempo se estaba realizando una campa&ntilde;a denigrante contra Emil Eichhorn, presidente de la polic&iacute;a de Berl&iacute;n y militante del USPD. Eichhorn organiz&oacute; una nueva fuerza policial de &ldquo;izquierda&rdquo;, con 2.000 trabajadores y soldados. Las acusaciones contra Eichhorn, fueron utilizadas para provocar a los Espartaquistas, al USPD y a los trabajadores berlineses para que entraran demasiado pronto en acci&oacute;n. El 3 de enero, despu&eacute;s de toda una serie de acusaciones falsas, el Ministro de Interior oblig&oacute; a Eichhorn a dimitir, y le sustituy&oacute; el derechista socialdem&oacute;crata, Eugen Ernst. <br \/>El Ejecutivo de Berl&iacute;n del USPD, que estaba discutiendo con los Enlaces Sindicales Revolucionarios, adopt&oacute; inmediatamente una resoluci&oacute;n de apoyo a Eichhorn. Se reunieron con los dirigentes del PCA para realizar una acci&oacute;n conjunta. La ejecutiva del USPD de Berl&iacute;n, junto con los Enlaces Sindicales Revolucionarios y el PCA, convocaron una manifestaci&oacute;n de masas el 5 de enero. Cientos de miles de trabajadores marcharon hacia los cuarteles generales de la polic&iacute;a. Se form&oacute; un &ldquo;Comit&eacute; Revolucionario&rdquo; en Berl&iacute;n, con representantes de las tres fuerzas. Fueron informados de que la guarnici&oacute;n de Berl&iacute;n les apoyaba, y que pod&iacute;an fiarse de la ayuda militar de Spandau y Francfort. Por tanto el Comit&eacute; decidi&oacute;, oponerse a la dimisi&oacute;n y utilizar la oportunidad para intentar derribar el gobierno de Ebert &ndash; Noske &ndash; Scheidemann. <br \/>En diciembre grupos de trabajadores revolucionarios ocuparon las oficinas editoriales de Vorwaerts, el peri&oacute;dico del SPD, ahora volv&iacute;an a ocuparlas. Despu&eacute;s se ocuparon otras imprentas importantes, al d&iacute;a siguiente 500.000 trabajadores tomaron las calles, y las principales f&aacute;bricas se declararon en huelga. Una vez m&aacute;s, el Comit&eacute; Revolucionario convocaba manifestaciones, pero sin planes, sin una estrategia definida, ni que objetivos cumplir. <br \/>Los trabajadores no s&oacute;lo ocuparon Vorwaerts y las oficinas de prensa, sino tambi&eacute;n la imprenta del Reich, los edificios del ferrocarril, los almacenes de alimentos, y otros edificios. Incluso ocuparon el Reichstag durante un breve per&iacute;odo de tiempo. Noske m&aacute;s tarde escribir&iacute;a: <\/p>\n<p>&ldquo;Grandes masas de trabajadores&#8230; respondieron a la llamada de lucha. Su consigna favorita, &lsquo;&iexcl;Abajo, abajo, abajo! (con el gobierno), resonaba una vez m&aacute;s. Tuve que cruzar la procesi&oacute;n del puente Brandenburgo, la de Tiergarten, y de nuevo frente a los cuarteles generales del Estado Mayor. Muchos iban armados, varios camiones con ametralladoras permanec&iacute;an en Siegessaule. Repetidamente, pregunt&eacute; amablemente que me permitieran pasar, yo ten&iacute;a un recado urgente. Me permitieron cruzar, si las multitudes hubieran estado decididas, dirigentes conscientes, en lugar de charlatanes, a mediod&iacute;a Berl&iacute;n habr&iacute;a ca&iacute;do en sus manos&rdquo;. <\/p>\n<p>La postura oficial del PCA en ese momento era contraria a intentar derrocar al gobierno Socialdem&oacute;crata. Dado el balance de fuerzas esta acci&oacute;n hubiera sido una aventura. Pero el tono general de la prensa del PCA, Rote Fahne estaba lleno de ataques al gobierno y urg&iacute;a a los trabajadores a tomar la iniciativa. Los dos representantes del PCA en el comit&eacute;, Liebknecht y Wilhelm Pieck, sin la autoridad del partido, respaldaron la resoluci&oacute;n de apoyo a la insurrecci&oacute;n. Liebknecht era un dirigente de los trabajadores, un hombre de acci&oacute;n cautivado por el movimiento de las masas. Para &eacute;l la revoluci&oacute;n era una reacci&oacute;n nerviosa. No era un te&oacute;rico, y carec&iacute;a de una comprensi&oacute;n firme de las t&aacute;cticas y estrategia necesarias para llevar con &eacute;xito la revoluci&oacute;n. El &ldquo;Comit&eacute; Revolucionario&rdquo; discuti&oacute; interminablemente, pero fracas&oacute; en proporcionar una direcci&oacute;n coherente al movimiento de masas, el cual comenz&oacute; a disiparse. Esta prolongada vacilaci&oacute;n e indecisi&oacute;n tuvo consecuencias catastr&oacute;ficas, confundiendo y desorientando al proletariado. <\/p>\n<p>El terror Blanco <\/p>\n<p>Las fuerzas de la contrarrevoluci&oacute;n se hab&iacute;an preparado para una confrontaci&oacute;n sangrienta con los trabajadores de Berl&iacute;n. El 10 de enero el Regimiento de Freikorps de Postdam comenz&oacute; el ataque. El 11 de enero, Noske moviliz&oacute; un nuevo contingente de tropas encabezadas por oficiales mon&aacute;rquicos. El gobierno estaba decidido a recuperar el edificio del Vorwaerts por la fuerza. En las primeras horas, la artiller&iacute;a pesada y el ataque de morteros caus&oacute; un gran da&ntilde;o y muchos heridos. Los rebeldes perd&iacute;an las esperanzas, 300 trabajadores que permanec&iacute;an en el edificio se vieron obligados a rendirse. En una semana murieron 156 personas, y cientos resultaron heridos. En palabras de Paul Froelich, &ldquo;El terror blanco ha comenzado&rdquo;. <br \/>La contrarrevoluci&oacute;n actu&oacute; r&aacute;pidamente, en un corto espacio de tiempo, dos dirigentes del PCA, Leo Jogiches y Hubo Eberlein, fueron arrestados. El ministro Philipp Scheidemann puso un precio no oficial a las cabezas de Liebknecht y Luxemburgo, 100.000 marcos alemanes. La prensa burguesa clamaba a acabar con los bolcheviques de una vez por todas, incluso el peri&oacute;dico del SPD, Vorwaerts, entr&oacute; en el juego. El 13 de enero publicaron un poema que terminaba con el siguiente verso: <\/p>\n<p>&ldquo;Muchos cientos cad&aacute;veres en hilera &#8211; &iexcl;Proletarios! <br \/>Karl, Radek, Rosa y Compa&ntilde;&iacute;a. <br \/>Ninguno de ellos est&aacute; aqu&iacute;, ni uno de ellos aqu&iacute;. <br \/>&iexcl;Proletarios!&rdquo; <\/p>\n<p>El 15 de enero Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo fueron arrestados por los reaccionarios oficiales del Freikorps. Fueron llevados a los cuarteles generales de la Divisi&oacute;n de Guardias de Cavalry para la &ldquo;investigaci&oacute;n&rdquo;. Primero asesinaron a Liebknecht, dijeron que trataba de escapar. Despu&eacute;s condujeron a Rosa Luxemburgo al exterior del edificio, un oficial la destroz&oacute; el cr&aacute;neo con la culata de su rifle, lanzaron su cuerpo al Canal Landwehr, que ser&iacute;a descubierto el 31 de mayo. Los oficiales responsables de los asesinatos, fueron condenados a dos breves sentencias, poco despu&eacute;s quedar&iacute;an libres. El proletariado alem&aacute;n hab&iacute;a perdido a dos de sus dirigentes m&aacute;s excepcionales. <br \/>Los sectarios han sacado conclusiones totalmente err&oacute;neas de la denominada Insurrecci&oacute;n Espartaquista. La existencia de un partido revolucionario de masas como los Bolcheviques en 1918-19 podr&iacute;a haber transformado totalmente la situaci&oacute;n. Pero la cuesti&oacute;n clave es c&oacute;mo construir ese partido. Chris Harman en su libro, La revoluci&oacute;n perdida, reprende a Rosa Luxemburgo: <\/p>\n<p>&ldquo;Su error t&aacute;ctico no se puede explicar por nada que hubiera ocurrido en diciembre o enero, fue un error anterior \uf0be en 1912 y 1916, en el momento en que subestim&oacute; la importancia de construir un partido socialista revolucionario independiente\uf0be&#8230; contrastaba con el &eacute;nfasis que Lenin hac&iacute;a en la independencia pol&iacute;tica y organizativa de los revolucionarios con relaci&oacute;n a los centristas&rdquo;. <\/p>\n<p>Esta interpretaci&oacute;n est&aacute; totalmente equivocada, adem&aacute;s de tergiversar a Lenin, muestra el desconocimiento de la experiencia del Bolchevismo. El fracaso de Rosa Luxemburgo a la hora de construir un partido revolucionario de masas, no fue por no haber roto antes con la socialdemocracia y entonces formar una secta independiente, el error fue no haber construido mucho antes una tendencia homog&eacute;nea y organizada en el seno del SPD. El Grupo Internacional no se form&oacute; hasta principios de 1916, era una federaci&oacute;n de grupos. En ese sentido subestim&oacute; la importancia de la organizaci&oacute;n. <br \/>Harman comete el error de no reconocer que el Bolchevismo se desarrollo dentro del marco del Partido Socialdem&oacute;crata Ruso, los Bolcheviques de Lenin formaban el ala revolucionaria de la socialdemocracia y llevaron adelante una lucha te&oacute;rica y pol&iacute;tica, frente a los Mencheviques dentro de la misma organizaci&oacute;n. No fue hasta 1912 cuando la fracci&oacute;n Bolchevique se constituy&oacute; como un partido independiente. En la arena internacional, Lenin se consider&oacute; partidario de Karl Kautsky hasta 1914. En ese momento, Rosa Luxemburgo estaba m&aacute;s acertada en sus cr&iacute;ticas a Kautsky que Lenin, al fin y al cabo ella estaba m&aacute;s cerca de las actividades diarias de Kautsky. Lenin hasta 1914 consideraba al SPD bajo la direcci&oacute;n de Bebel &ndash; Kautsky como modelo de partido de la Segunda Internacional. Las cr&iacute;ticas Bolcheviques de los Mencheviques eran vistas de la misma forma que los ataques de Kautsky contra los revisionistas agrupados en torno a Bernstein. <br \/>Cuando se formaron partidos comunistas de masas en Alemania, Francia e Italia, no surgieron de peque&ntilde;os grupos o sectas, sino que emergieron de grandes escisiones dentro de la antigua socialdemocracia \uf0belos partidos tradicionales de la clase obrera\uf0be. Precisamente la raz&oacute;n por la cual el Partido Comunista Brit&aacute;nico permaneci&oacute; como una secta se debi&oacute; a su incapacidad de ganar a los trabajadores frente a una organizaci&oacute;n de masas como era el Partido Laborista. Incluso despu&eacute;s de su formaci&oacute;n como partido independiente en 1920, Lenin defendi&oacute; en&eacute;rgicamente la necesidad de que el Partido Comunista se afiliara al Partido Laborista. Esta tambi&eacute;n fue la postura adoptada por el Segundo Congreso de la Comintern. &iquest;Por qu&eacute;?. Es una total contradicci&oacute;n la interpretaci&oacute;n que Harman hace de Lenin. Fue un intento de crear un Partido Comunista Brit&aacute;nico de masas fuera del Partido Laborista para ganar a sus militantes sobre la base de los acontecimientos. La postura de Lenin era combatir las ideas del reformismo y revisionismo, pero nunca permiti&oacute; que las fuerzas del marxismo quedaran aisladas de las de la clase obrera. Eso ser&iacute;a caer en los est&eacute;riles errores del sectarismo. <br \/>Despu&eacute;s de la carnicer&iacute;a de Berl&iacute;n, el 19 de enero se convocaron nuevas elecciones a la Asamblea Nacional (Reichstag). De nuevo el PCA cometi&oacute; el error de boicotear las elecciones. El SPD consigui&oacute; 11,5 millones de votos, mientras que el USPD consegu&iacute;a 2,5 millones. Los dos partidos obreros, que formalmente representaban al marxismo y al socialismo, consegu&iacute;an el 45 por ciento de los votos. Entre todos los partidos burgueses de derechas consigieron el 15 por ciento de los votos. <br \/>Lo primero que hizo el SPD fue dirigirse a los Independientes para que entraran en el nuevo gobierno. Cuando &eacute;stos se negaron, se dirigieron a los partidos burgueses: los Dem&oacute;cratas y el Partido de Centro, que no s&oacute;lo estuvieron de acuerdo con participar, sino que adem&aacute;s aceptaron &iexcl;el programa de socializaci&oacute;n!. <br \/>Despu&eacute;s de la derrota de la &ldquo;Insurrecci&oacute;n Espartaquista&rdquo;, las fuerzas contrarrevolucionarias, de los Freikorps y otras divisiones &ldquo;leales&rdquo;, tomaron la iniciativa en varias provincias para restaurar la ley y el orden. En febrero sus tropas ocuparon Bremen y obligaron a disolver el Consejo de Obreros y Soldados. Lo mismo ocurri&oacute; en Bremerhaven y Cuxhaven. En Alemania central las tropas del gobierno desalojaron los consejos en una ciudad tras otra. Los trabajadores no renunciaron a sus conquistas, lucharon ferozmente y murieron miles durant<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alemania fue la cuna del marxismo, Marx y Engels pasaron gran parte de su vida educando y desarrollando al movimiento obrero alem&aacute;n. El Partido Socialdem&oacute;crata Alem&aacute;n (SPD) desde su fundaci&oacute;n demostr&oacute; lealtad al marxismo y era visto como personificaci&oacute;n de la tradici&oacute;n revolucionaria alemana. 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