{"id":3813,"date":"2011-05-26T14:48:18","date_gmt":"2011-05-26T14:48:18","guid":{"rendered":"https:\/\/luchadeclases.org.ve\/wp_temp\/?p=3813"},"modified":"2018-03-19T16:48:54","modified_gmt":"2018-03-19T16:48:54","slug":"trotsky-y-la-internacional-revolucionaria-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/luchadeclases.com\/?p=3813","title":{"rendered":"Trotsky y la lucha por una internacional revolucionaria (1933-1946). Primera parte."},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><img decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-3810\" src=\"https:\/\/luchadeclases.com\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/trotsky-mexico.jpg\" alt=\"trotsky-mexico\" width=\"203\" height=\"244\" style=\"margin-right: 7px; float: left;\" \/>Cuando uno lee las centenares de cartas que Trotsky escribi&oacute; para forjar una nueva direcci&oacute;n marxista, y cuando uno estudia la actividad de sus partidarios durante la Segunda Guerra Mundial, no es posible hacer otra cosa que asombrarse frente a la magnitud de las lecciones que esta &eacute;poca contiene para el presente.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong style=\"line-height: 1.3em;\">Introducci&oacute;n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La figura de Lev Davidovich Trotsky est&aacute; siendo objeto de una nueva oleada de inter&eacute;s entre historiadores y escritores de todo tipo. Recientemente salieron dos nuevas obras sobre el revolucionario ruso, la primera del profesor norteamericano Robert Service y la segunda de <span style=\"color: #000000;\">Bertrand M. Patenaude<\/span>, un historiador de la universidad de Standford. Ambas pertenecen a la clase de libros comerciales de la burgues&iacute;a- llenos de errores sobre los hechos m&aacute;s b&aacute;sicos- que tratan de presentar a Trotsky como un actor pol&iacute;tico autoritario que solo perdi&oacute; la lucha de poder contra Stalin por sus descuidos t&aacute;cticos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra obra, mucha m&aacute;s simp&aacute;tica en su estilo y en su contenido, es la reciente novela de Leonardo Padura, &ldquo;El Hombre que amaba a los perros&rdquo; que transmite un relato de las vidas de Trotsky y su asesino Ram&oacute;n Mercader, ambas historias proyectadas sobre la vida de Iv&aacute;n, un cubano que representa la generaci&oacute;n de la Cuba post-revolucionaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otro art&iacute;culo hemos <a href=\"https:\/\/luchadeclases.com\/?p=3718\">rese&ntilde;ado esta importante contribuci&oacute;n<\/a>, pero es importante destacar que aunque tiene gran valor a la hora de reivindicar a Trotsky, tambi&eacute;n contiene ciertos errores en la apreciaci&oacute;n que el autor hace de algunos aspectos de su actividad pol&iacute;tica. La raz&oacute;n principal es que la mayor parte de los datos que conciernen a la vida de Trotsky han sido tomados por Padura de la triolog&iacute;a de Isaac Deutscher &ndash; El profeta desarmado, El Profeta Armado y El Profeta Desterrado. Esta biograf&iacute;a, aunque conten&iacute;a algunos datos interesantes, ten&iacute;a la enorme desventaja de ser escrito por un hombre que no ten&iacute;a una comprensi&oacute;n fundada del <em>m&eacute;todo <\/em>de Trotsky y por lo tanto cay&oacute; en toda una serie de malinterpretaciones de elementos claves de su vida, sobre todo de su &uacute;ltima fase.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que une todos los libros mencionados es la falta de un an&aacute;lisis serio del intento de Trotsky de crear una nueva internacional revolucionaria, la Cuarta Internacional. Todos los ven con cierto desprecio, haciendo alusi&oacute;n a su tama&ntilde;o reducido, a su aislamiento de las grandes masas trabajadoras y a las escisiones que tuvieron lugar en el movimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras la mayor parte de los bi&oacute;grafos de Trotsky estaban llenos de aprecio por las grandes obras literarias de Trotsky, como <em>Mi Vida<\/em> o <em>Historia de la revoluci&oacute;n rusa, <\/em>nunca entendieron porqu&eacute; el creador del ej&eacute;rcito rojo lleg&oacute; a gastar horas incontables de sus &uacute;ltimos a&ntilde;os en redactar cartas, cr&iacute;ticas, manifiestos y programas que solo llegaban a un pu&ntilde;ado de personas y que en muchos casos trataron cuestiones pr&aacute;cticas del trabajo cotidiano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En nuestra opini&oacute;n este gran inconveniente se debe principalmente al hecho de que los autores eran <em>intelectuales al margen del movimiento obrero<\/em>. No ten&iacute;an el conocimiento de un <em>activista<\/em> y consecuentemente sus libros no fueron escritos con la metodolog&iacute;a de un militante revolucionario. En cambio, cuando uno lee las centenares de cartas que Trotsky escribi&oacute; para forjar una nueva direcci&oacute;n marxista, y cuando uno estudia la actividad de sus partidarios durante la Segunda Guerra Mundial, no es posible hacer otra cosa que asombrarse frente a la magnitud de las lecciones que esta &eacute;poca contiene para el presente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" alignright size-full wp-image-3811\" src=\"https:\/\/luchadeclases.com\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/trotsky-francia.jpg\" alt=\"trotsky-francia\" width=\"300\" height=\"226\" style=\"float: right; margin-left: 12px; margin-right: 12px;\" srcset=\"https:\/\/luchadeclases.com\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/trotsky-francia.jpg 409w, https:\/\/luchadeclases.com\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/trotsky-francia-300x226.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>El objetivo de este art&iacute;culo es, por un lado, servir como una introducci&oacute;n a la lectura de los &uacute;ltimos escritos de Trotsky y, por el otro lado, extraer las principales lecciones del intento de crear una Cuarta Internacional. Por razones de espacio, no podemos dar un an&aacute;lisis completo de la posterior historia del trotskismo y hemos decidido limitarnos a dibujar las principales razones del declive de la Cuarta Internacional despu&eacute;s la Segunda Guerra Mundial. Para una historia m&aacute;s completa recomendamos la lectura de la obra de Ted Grant:<em> <a href=\"http:\/\/www.marxist.com\/history-british-trotskyism-ted-grant.htm\">Historia del trotskismo brit&aacute;nico<\/a><\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el trabajo de investigaci&oacute;n para este art&iacute;culo ha sido necesario rescatar al verdadero Trotsky, enterrado bajo una monta&ntilde;a de distorsiones y manipulaciones. No solo estamos haciendo referencia a las perversas mentiras del estalinismo, ni tampoco a las caricaturas de los historiadores burgueses, sino tambi&eacute;n a los &ldquo;te&oacute;ricos&rdquo; de las peque&ntilde;as sectas mal llamadas trotskistas que han usurpado el nombre del gran revolucionario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siempre obstinados con las peleas internas y con los antagonismos personales, estos se&ntilde;ores ten&iacute;an un <em>modus operandi<\/em>, un estilo y una vida completamente apartados del movimiento real de las masas. Sus denuncias hist&eacute;ricas y su esquematismo no les permiti&oacute; nunca entrar en contacto con el verdadero movimiento obrero y, en consecuencia, dieron un mal nombre al trotskismo, cosa que hizo a muchos trabajadores alejarse y rechazar la colaboraci&oacute;n con la IV Internacional y sus fragmentos posteriores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mismo Trotsky, que ten&iacute;a un profundo conocimiento de la psicolog&iacute;a de las masas, hizo todo lo posible por deshacerse de sectarios y por educar a sus cuadros en el m&eacute;todo bolchevique de ganar a las masas. En este art&iacute;culo mostraremos c&oacute;mo Trotsky hizo varios intentos por empujar a sus seguidores hacia las organizaciones de masas, no solo para influir sobre ellas, sino tambi&eacute;n para renovar su propio movimiento con sangre nueva y romper con el c&iacute;rculo vicioso de la vida de un grupo peque&ntilde;o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&gt;&ldquo;<strong>La obra m&aacute;s importante de mi vida&rdquo;<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es en el a&ntilde;o 1933 que Trotsky llega a la conclusi&oacute;n de que habr&aacute; que construir una nueva internacional revolucionaria. Antes hab&iacute;a mantenido la postura de oposici&oacute;n dentro de los partidos comunistas oficiales, intentando reconquistar los partidos y la Internacional Comunista para un verdadero programa marxista. Pero fue la cat&aacute;strofe en Alemania, donde la loca &ldquo;teor&iacute;a&rdquo; del Tercer Per&iacute;odo y la consecuente denominaci&oacute;n de los socialdem&oacute;cratas como &ldquo;social-fascistas&rdquo;- impidieron un frente &uacute;nico entre el PC y la socialdemocracia alemana que pod&iacute;a haber evitado la llegado de Hitler al poder, abri&oacute; las puertas al fascismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde aquel momento, Trotsky sac&oacute; la conclusi&oacute;n de que un partido y una internacional que no solo eran incapaces de actuar correctamente en los momentos decisivos, sino que tambi&eacute;n eran org&aacute;nicamente incapaces de aprender de sus errores, al proclamar la derrota hist&oacute;rica de la clase obrera alemana como una victoria (&ldquo;Despu&eacute;s Hitler, nuestro turno&rdquo;), no pod&iacute;an ser recuperados como instrumentos de la revoluci&oacute;n proletaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Contrariamente a sus bi&oacute;grafos, el mismo Lev Davidovich consider&oacute; que la tarea de forjar esta nueva internacional revolucionaria era la &ldquo;obra m&aacute;s importante de su vida&rdquo;. En uno de sus escritos menos conocidos, <em>El diario en el exilio<\/em>, escribi&oacute; en 1935 lo siguiente:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abY a&uacute;n pienso que el trabajo en el que estoy comprometido ahora, a pesar de su naturaleza extremadamente insuficiente y fragmentaria, es el m&aacute;s importante de mi vida, m&aacute;s importante que 1917, m&aacute;s importante que el per&iacute;odo de la guerra civil o cualquier otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abPara aclarar mejor el asunto, lo explicar&eacute; de la siguiente manera: aunque yo no hubiera estado presente en 1917 en San Petersburgo, la Revoluci&oacute;n de Octubre hubiera sucedido igualmente,&nbsp;<em>a condici&oacute;n de que Lenin estuviera presente y al mando.<\/em> Si Lenin ni yo hubi&eacute;ramos estado presentes en San Petersburgo, no hubiese habido Revoluci&oacute;n de Octubre: la direcci&oacute;n del Partido Bolchevique habr&iacute;a impedido que sucediera -&iexcl;no tengo la menor duda!-. Si Lenin no hubiera estado en San Petersburgo, dudo que hubiera podido vencer la resistencia de los l&iacute;deres bolcheviques. La lucha contra el \u00abtrotskismo\u00bb (contra la revoluci&oacute;n proletaria) habr&iacute;a comenzado en mayo de 1917, y el resultado de la revoluci&oacute;n habr&iacute;a estado en entredicho. Pero, repito, la presencia de Lenin garantiz&oacute; la Revoluci&oacute;n de Octubre y su desarrollo victorioso. Lo mismo se podr&iacute;a decir de la guerra civil, aunque en su primer per&iacute;odo, en especial en el momento de la ca&iacute;da de Simbirsk y Kaz&aacute;n, Lenin tuviera muchas dudas. Pero esto sin duda fue un ambiente pasajero que, con toda probabilidad, nunca le admiti&oacute; a nadie excepto a m&iacute;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abAs&iacute; que no puedo hablar de la &lsquo;indispensabilidad&#8217; de mi trabajo, incluso en el per&iacute;odo de 1917 a 1921. Pero ahora mi trabajo es &lsquo;indispensable&#8217; en el pleno sentido de la palabra. No es arrogancia. El colapso de las dos Internacionales ha creado un problema que ninguno de los dirigentes de estas Internacionales est&aacute; dispuesto a resolver. Las vicisitudes de mi destino personal me han situado ante este problema y armado con una experiencia importante para ocuparme de &eacute;l. Ahora lo m&aacute;s importante para m&iacute; es llevar adelante la misi&oacute;n de armar a una nueva generaci&oacute;n con el m&eacute;todo revolucionario, por encima de los dirigentes de la Segunda y de la Tercera Internacional. Y yo estoy totalmente de acuerdo con Lenin (o incluso con Turgueniev) que el peor vicio es tener m&aacute;s de 55 a&ntilde;os de edad. Necesito al menos cinco a&ntilde;os m&aacute;s de trabajo ininterrumpido para asegurar la sucesi&oacute;n\u00bb<sup><a class=\"sdendnoteanc\" name=\"sdendnote1anc\" href=\"#sdendnote1sym\"><sup>i<\/sup><\/a><\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&gt;<strong><br \/>Los primeros pasos: El bloque de los cuatro<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg&uacute;n Trotsky, la nueva internacional por supuesto no iba a caer del cielo de un d&iacute;a para el otro, sino que iba a ser un proceso de formaci&oacute;n, involucrando distintos sectores dentro del movimiento obrero que hab&iacute;an llegado a esta conclusi&oacute;n, o que se acercaban a ella. La degeneraci&oacute;n de la Tercera Internacional y la bancarrota de la Segunda, en un contexto de auge del fascismo y de la peor crisis capitalista de la historia, creaba un vac&iacute;o en la escena pol&iacute;tica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue en este contexto que Trotsky recibi&oacute; con gran entusiasmo la noticia de la formaci&oacute;n y el brusco giro a la izquierda del ILP, el Partido Laborista Independiente de Gran Breta&ntilde;a. Los l&iacute;deres del ILP incluso comenzaron a flirtear con la idea de crear una nueva internacional revolucionaria, aunque posteriormente dieron marcha atr&aacute;s. Otras organizaciones, sobre todo escisiones de los partidos socialistas en Europa, estaban acerc&aacute;ndose a la misma conclusi&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los partidarios de Trotsky, los bolcheviques-leninistas, participaron en este debate y en la Conferencia que se celebr&oacute; entre catorce organizaciones y partidos del movimiento obrero en Paris en agosto de 1933. El encuentro fue parecido a la conferencia de Zimmerwald en 1915 que, pese a la enorme confusi&oacute;n te&oacute;rica, agrup&oacute; a la gente que estaba opuesta a la guerra mundial. Igual que en Zimmerwald, tambi&eacute;n en la conferencia de Paris se evidenci&oacute; un sector de derechas y otro de izquierdas. Los integrantes del &uacute;ltimo fueron cuatro organizaciones, (la OPI [Oposici&oacute;n de Izquierda Internacional], el SAP de Alemania y dos partidos holandeses, el RSP y el OSP), que firmaron una declaraci&oacute;n a favor de una nueva internacional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta iniciativa, a pesar de las limitaciones program&aacute;ticas y los posteriores desacuerdos, mostraba que Trotsky estaba plenamente dispuesto a trabajar con otros grupos, incluso con gente que venia de otras tradiciones dentro del movimiento obrero. Jam&aacute;s tuvo miedo a la discusi&oacute;n franca y honesta con grupos o individuos que se estaban moviendo hacia el programa bolchevique. No obstante, al mismo tiempo exig&iacute;a una transparencia y honestidad a sus aliados y se reservaba el derecho a mantener y defender siempre sus propias posturas:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&ldquo;La intransigencia revolucionaria no consiste en exigir que se reconozca <em>a priori<\/em> nuestro \u00abliderazgo\u00bb, ni en presentarles continuamente a nuestros aliados ultim&aacute;tums y amenazas de rupturas, de eliminaci&oacute;n de firmas, etc&eacute;tera. Esos m&eacute;todos se los dejamos, por un lado, a los bur&oacute;cratas stalinistas y por el otro, a algunos aliados impacientes. Somos muy conscientes de que m&aacute;s de una vez surgir&aacute;n desacuerdos entre nosotros y nuestros aliados. Pero esperamos, m&aacute;s aun, estamos convencidos, de que la marcha de los acontecimientos revelar&aacute; en la pr&aacute;ctica la imposibilidad de participar simult&aacute;neamente en el bloque principista de los cuatro y en el bloque sin principios de la mayor&iacute;a. Sin recurrir a \u00abultim&aacute;tums\u00bb impropios, reivindicamos sin embargo nuestro pleno derecho no s&oacute;lo a levantar nuestras ban&shy;deras sino tambi&eacute;n a plantearles abiertamente a nues&shy;tros aliados lo que opinamos respecto a lo que conside&shy;ramos sus errores. Esperamos de parte de ellos la mis&shy;ma franqueza. As&iacute; se fortalecer&aacute; nuestra alianza.&rdquo;<sup><a class=\"sdendnoteanc\" name=\"sdendnote2anc\" href=\"#sdendnote2sym\"><sup>ii<\/sup><\/a><\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&gt;<strong>El giro franc&eacute;s<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Trotsky era completamente consciente de la debilidad de sus fuerzas, no solo desde el punto de vista num&eacute;rico, sino tambi&eacute;n de la falta de experiencia pol&iacute;tica de las fuerzas del trotskismo. En una de sus discusiones con un visitante en su casa en M&eacute;xico en abril de 1939 lo explic&oacute; as&iacute;:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&ldquo;Tenemos camaradas como Naville y otros que se nos han acercado hace quince, diecis&eacute;is o m&aacute;s a&ntilde;os, cuando eran muchachos j&oacute;venes. Ahora son personas maduras y en toda su vida consciente s&oacute;lo han sufrido golpes, derrotas terribles a escala internacional y, por lo tanto, est&aacute;n m&aacute;s o menos acostumbrados a esa situaci&oacute;n. Ellos aprecian mucho la correcci&oacute;n de sus concepciones y pueden analizar, pero nunca tuvieron capacidad para penetrar, para trabajar con las masas, y no la han adquirido.&rdquo;<sup><a class=\"sdendnoteanc\" name=\"sdendnote3anc\" href=\"#sdendnote3sym\"><sup>iii<\/sup><\/a><\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este fue uno de los factores principales por el que comenz&oacute; a recomendar un giro hacia los partidos socialistas, comenzando en Francia, y en especial a sus federaciones juveniles. En su opini&oacute;n, los trotskistas deb&iacute;an entrar a estas organizaciones para ganar a los mejores elementos proletarios. La t&aacute;ctica que posteriormente fue llamada &ldquo;el entrismo&rdquo;, no solo ten&iacute;a como intenci&oacute;n incrementar el n&uacute;mero de seguidores, sino tambi&eacute;n dar una vida nueva al r&eacute;gimen interno de los grupos trotskistas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto era vital para educar a los cuadros marxistas en la escuela de la lucha de clases. Para Trotsky no era suficiente simplemente comentar la vida de un partido desde la &oacute;ptica de un observador externo, sino que era necesario confluir con las masas en la propia acci&oacute;n revolucionaria, luchando hombro a hombro con la izquierda contra la derecha:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&ldquo;Para un revolucionario, no basta con tener ideas correctas. No olvidemos que <em>El capital <\/em>y el <em>Manifiesto comunista <\/em>ya establecieron ideas correctas, sin que ello impidiera la propagaci&oacute;n de ideas falsas. La tarea del partido revolucionario consiste en fundir esas ideas correctas con el movimiento obrero de masas. Solo de este modo pueden las ideas transformarse en fuerzas motrices.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un peri&oacute;dico y sus lectores no bastan para formar una organizaci&oacute;n revolucionar&iacute;a. Uno puede escribir y leer art&iacute;culos revolucionarios d&iacute;a y noche y seguir, en realidad, fuera del movimiento revolucionario. Se pueden dar buenos consejos a las organizaciones obreras&#8230; desde fuera del campo de juego. Esto ya es algo, pero no basta para constituir una organizaci&oacute;n revolucionaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(&hellip;)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En relaci&oacute;n con el Partido Socialista, la Liga ha demostrado no s&oacute;lo insuficiente iniciativa, sino tambi&eacute;n un obstinado sectarismo. En vez de asumir como tarea la de crear una fracci&oacute;n dentro de la SFIO tan pronto como se manifest&oacute; una crisis en su seno, la Liga exigi&oacute; que todo socialista se convenciera de la correcci&oacute;n de nuestras ideas y dejara su organizaci&oacute;n de masas para unirse al grupo de los lectores de <em>La<\/em> <em>Verit&eacute;. <\/em>Para crear una fracci&oacute;n interna habr&iacute;a sido necesario seguir al movimiento de masas, adaptarnos al medio, llevar a cabo tareas cotidianas menudas. Pero precisamente en este campo decisivo la Liga hasta el momento, no ha sido capaz, con muy pocas excepciones, de avanzar en lo m&aacute;s m&iacute;nimo. Se permiti&oacute; la p&eacute;rdida de mucho tiempo valioso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(&#8230;)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las cr&iacute;ticas, las ideas, las consignas de la Liga son en general correctas, pero particularmente inadecuadas en el actual per&iacute;odo. Las ideas revolucionarias deben volverse vivas cotidianamente por medio de la experiencia de las masas mismas. Sin embargo, &iquest;c&oacute;mo podr&iacute;a la Liga explicar esto a las masas, cuando ella misma est&aacute; separada de la experiencia de aqu&eacute;llas? Es necesario agregar, por otra parte, que varios camaradas ni siquiera ven la necesidad de tal experiencia. Les parece suficiente formarse una opini&oacute;n en base a los relatos period&iacute;sticos que leen, y luego expresar esos conceptos en art&iacute;culos o charlas. La verdad es que hasta las ideas m&aacute;s correctas escapan por completo a la atenci&oacute;n de las masas, cuando no reflejan directamente su pensamiento y acci&oacute;n.&rdquo;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Trotsky, La liga frente a un giro, Junio de 1934<sup><a class=\"sdendnoteanc\" name=\"sdendnote4anc\" href=\"#sdendnote4sym\"><sup>iv<\/sup><\/a><\/sup>)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Posteriormente Trotsky hizo las mismas recomendaciones a sus seguidores en Inglaterra respecto al ILP (El Partido Laborista Independiente) y en Estados Unidos con el Partido Socialista. En muchos de los casos, sus partidarios recibieron los consejos con bastante conservadurismo y se negaron a entrar en las organizaciones mencionadas, o entraron solo un pu&ntilde;ado y demasiado tarde para influir sobre las corrientes de izquierdas que se estaban desarrollando en el seno de los partidos socialistas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&gt;<strong><br \/>Trotsky y la revoluci&oacute;n espa&ntilde;ola<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pa&iacute;s d&oacute;nde la negativa de los camaradas de Trotsky a seguir sus recomendaciones gener&oacute; m&aacute;s controversia, fue sin duda Espa&ntilde;a. El estudio de los escritos de Trotsky sobre la revoluci&oacute;n espa&ntilde;ola merece un art&iacute;culo o incluso un libro aparte<sup><a class=\"sdendnoteanc\" name=\"sdendnote5anc\" href=\"#sdendnote5sym\"><sup>v<\/sup><\/a><\/sup>, pero aqu&iacute; vamos a limitarnos a analizar los puntos m&aacute;s importantes para aclarar las lecciones principales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde la proclamaci&oacute;n de la Segunda Rep&uacute;blica en abril de 1931, Espa&ntilde;a hab&iacute;a vivido una revoluci&oacute;n de enormes dimensiones en toda la vida social y pol&iacute;tica. La posterior incapacidad del gobierno republicano-socialista de cumplir con sus promesas, sobre todo con una reforma agraria para el beneficio del campesinado pobre y explotado, dio origen a la derrota electoral de la izquierda en noviembre de 1933 y al &ldquo;bienio negro&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La heroica resistencia de los trabajadores ante la posible entrada al gobierno nacional del partido de ultraderecha, la CEDA, en 1934 fue el inicio de la insurrecci&oacute;n y la comuna proletaria en Asturias que solo pudo ser aplastada por el ej&eacute;rcito, al mando del general Franco. Fue &eacute;ste &uacute;ltimo quien de nuevo dirigi&oacute; una intentona golpista en julio de 1936, para destruir la revoluci&oacute;n de una vez por todas. Pero los valientes trabajadores de Catalu&ntilde;a y de gran parte de Espa&ntilde;a se levantaron e impidieron la victoria fascista, haci&eacute;ndose los gobernantes temporales de Barcelona y de otras partes del pa&iacute;s. La guerra civil espa&ntilde;ola comenz&oacute; en julio de 1936 y dur&oacute; tres a&ntilde;os hasta la victoria definitiva de Franco en abril de 1939.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue en este contexto que Trotsky intent&oacute; construir un partido revolucionario que pudiera jugar el mismo papel que el Partido Bolchevique hab&iacute;a jugado en Rusia en 1917. Una victoria de la revoluci&oacute;n en Espa&ntilde;a hubiese significado un verdadero terremoto que podr&iacute;a haber cambiado toda la correlaci&oacute;n de fuerzas a nivel internacional, cosa que justifica la gran atenci&oacute;n que Trotsky prest&oacute; a la revoluci&oacute;n espa&ntilde;ola.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-3812\" src=\"https:\/\/luchadeclases.com\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/trotsky-fjs-espana-1934.jpg\" alt=\"trotsky-fjs-espana-1934\" width=\"412\" height=\"280\" style=\"margin-right: 8px; float: left;\" srcset=\"https:\/\/luchadeclases.com\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/trotsky-fjs-espana-1934.jpg 600w, https:\/\/luchadeclases.com\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/trotsky-fjs-espana-1934-300x204.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 412px) 100vw, 412px\" \/>Desde 1930 Trotsky hab&iacute;a tenido a uno de sus viejos amigos, su ex-secretario Andreu Nin, en Espa&ntilde;a. Nin era un cuadro experimentado que permaneci&oacute; muchos a&ntilde;os en la URSS, como Presidente de la Federaci&oacute;n Sindical Roja. Desde su llegada a Espa&ntilde;a inici&oacute; un gran intercambio de correspondencia con Trotsky sobre los problemas actuales de la revoluci&oacute;n y las tareas de los comunistas espa&ntilde;oles. Nin desarroll&oacute; cada vez m&aacute;s diferencias con Trotsky; mientras el primero deseaba una fusi&oacute;n sobre un programa ecl&eacute;ctico con el grupo comunista de derechas alrededor de Joaquin Maurin, Trotsky plante&oacute; la necesidad de preservar la claridad ideolog&iacute;a y la disciplina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el curso del a&ntilde;o 1934 se dio en Espa&ntilde;a el mismo fen&oacute;meno de radicalizaci&oacute;n en las Juventudes Socialistas que se hab&iacute;a visto en Francia. La Federaci&oacute;n de Juventudes Socialistas incluso lleg&oacute; a invitar a los trotskistas a entrar al Partido Socialista para &ldquo;bolchevizarlo&rdquo;<sup><a class=\"sdendnoteanc\" name=\"sdendnote6anc\" href=\"#sdendnote6sym\"><sup>vi<\/sup><\/a><\/sup>. El dirigente del ala de izquierdas del Partido Socialista, Largo Caballero, quien organizaba a su gente alrededor de la revista <em>Claridad<\/em>, hablaba a favor de la &ldquo;dictadura del proletariado&rdquo; y citaba los escritos de Lenin. Pero en lugar de entender esta posibilidad hist&oacute;rica, Nin y la gente de su entorno rechazaron los llamamientos de Trotsky a entrar al PS y la FJS. Los estalinistas fueron m&aacute;s astutos y lograron fusionar su min&uacute;scula organizaci&oacute;n juvenil con las juventudes socialistas, conquistando por primera vez una base s&oacute;lida en la juventud de la clase obrera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fusi&oacute;n del grupo de Nin (la Izquierda Comunista) con la organizaci&oacute;n catalana de Maur&iacute;n (el Bloque Obrero y Campesino) dio origen a un nuevo partido: el POUM (Partido Obrero de Unificaci&oacute;n Marxista). Aunque fue acusado de ser trotskista por los estalinistas, y aunque sus militantes de base mostraron gran valent&iacute;a en la guerra civil (incluido el propio Nin que fue torturado y asesinado por los estalinistas), el POUM nunca fue trotskista. En lugar de organizar la revoluci&oacute;n desde abajo, extendiendo el poder de los consejos obreros y campesinos, vacilaron entre posturas reformistas y revolucionarias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Reconocieron la legitimidad del gobierno burgu&eacute;s catal&aacute;n, la Generalitat, y entraron a este gobierno con Nin en el cargo de Ministro de Justicia. Aceptaron la entrega al gobierno de las armas de las milicias, cosa que el gobierno estaba fomentando con la excusa de crear un ej&eacute;rcito profesional &uacute;nico. Los dirigentes del POUM tambi&eacute;n decidieron llamar a sus militantes a la retirada durante las famosas Jornadas de Mayo en Barcelona, en 1937, cuando los estalinistas intentaron liquidar el control obrero en la central telef&oacute;nica de la ciudad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo esto fue criticado duramente por Trotsky, quien en &uacute;ltima instancia explic&oacute; la derrota de la revoluci&oacute;n espa&ntilde;ola por la no existencia de un verdadero partido revolucionario. En su brillante escrito <em>Clase, partido y direcci&oacute;n<\/em> explic&oacute; que el aplastamiento de la revoluci&oacute;n espa&ntilde;ola no fue el resultado de una supuesta &ldquo;baja conciencia&rdquo; de la clase obrera sino de la traici&oacute;n de sus dirigentes:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">&ldquo;El camino de lucha seguido por los obreros cortaba en todo momento bajo un determinado &aacute;ngulo el de las direcciones y, en los momentos m&aacute;s cr&iacute;ticos, este &aacute;ngulo era de 180&ordm;. La direcci&oacute;n entonces, directa o indirectamente, ayudaba a someter a los obreros por la fuerza de las armas. En mayo de 1937, los obreros de Catalu&ntilde;a se sublevaron, no s&oacute;lo a pesar de sus propias direcciones sino en contra suya.<br \/>(&#8230;)<br \/>El proletariado puede \u00abtolerar\u00bb durante bastante tiempo a una direcci&oacute;n que ya ha sufrido una total degeneraci&oacute;n interna, pero que no ha tenido la ocasi&oacute;n de manifestarlo en el curso de los grandes acontecimientos. Es necesario un gran choque hist&oacute;rico para revelar de forma aguda, la contradicci&oacute;n que existe entre la direcci&oacute;n y la clase. Los choques hist&oacute;ricos m&aacute;s potentes son las guerras y las revoluciones. Por esta raz&oacute;n la clase obrera es tomada a menudo de sorpresa por la guerra y la revoluci&oacute;n. Pero incluso cuando la antigua direcci&oacute;n ha revelado su propia corrupci&oacute;n interna, la clase no puede improvisar inmediatamente una nueva direcci&oacute;n, sobre todo si no ha heredado del per&iacute;odo precedente los cuadros revolucionarios s&oacute;lidos, capaces de aprovechar el derrumbamiento del viejo partido dirigente.<br \/>(&#8230;) <br \/>La victoria no es el fruto sazonado de la \u00abmadurez\u00bb del proletariado. La victoria es una tarea estrat&eacute;gica. Es necesario utilizar las condiciones favorables de una crisis revolucionaria a fin de movilizar a las masas; tomando como punto de partida el nivel determinado de su \u00abmadurez\u00bb, es necesario empujarlas a ir hacia adelante, ense&ntilde;arles a darse cuenta que el enemigo no es omnipotente, que est&aacute; desgarrado por sus contradicciones, que reina el p&aacute;nico detr&aacute;s de su imponente fachada. Si el partido bolchevique no hubiese conseguido llevar a buen t&eacute;rmino ese trabajo, no se podr&iacute;a hablar ni de revoluci&oacute;n proletaria. Los soviets hubiesen sido aplastados por la contrarrevoluci&oacute;n y los peque&ntilde;os sabios de todos los pa&iacute;ses habr&iacute;an escrito art&iacute;culos o libros cuyo motivo hubiese sido que s&oacute;lo visionarios impenitentes pod&iacute;an so&ntilde;ar en Rusia con la dictadura de un proletariado tan d&eacute;bil num&eacute;ricamente y tan poco maduro.&rdquo;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Incre&iacute;blemente, los mismos argumentos sobre la &ldquo;falta de madurez&rdquo; y &ldquo;bajo nivel de conciencia de las masas&rdquo; son utilizados por los reformistas en relaci&oacute;n a la revoluci&oacute;n venezolana para encubrir su propia bancarrota a la hora de completar la revoluci&oacute;n, expropiando a los capitalistas, los banqueros y los terratenientes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Igual que en Espa&ntilde;a, en Venezuela el problema central es la falta de una aut&eacute;ntica direcci&oacute;n marxista al frente de la revoluci&oacute;n. Y tal como en la revoluci&oacute;n espa&ntilde;ola, en Venezuela durante las jornadas del 11, 12 y 13 de abril de 2002, la actividad de las masas estaba en 180 grados de contradicci&oacute;n con la actividad de los ministros reformistas. Mientras los &uacute;ltimos se estaban escondiendo y huyendo del golpe de estado, las masas se opusieron valerosamente, tomando el control de las calles y confraternizando con los elementos revolucionarios en el ej&eacute;rcito.<\/p>\n<p>Pero precisamente, como en la revoluci&oacute;n espa&ntilde;ola, la Venezuela revolucionaria puede ser derrotada, pues carece de una direcci&oacute;n marxista que pueda conducir toda la energ&iacute;a de las masas a la toma del poder por parte de la clase obrera. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&gt;<strong><br \/>Los debates con los dirigentes del SWP norteamericano:<br \/>El m&eacute;todo de reivindicaciones transitorias<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El partido m&aacute;s grande del movimiento de Trotsky era sin duda el SWP norteamericano (Socialist Worker Party). Sus dirigentes hab&iacute;an seguido sus consejos y en poco tiempo hab&iacute;an logrado, primero, fusionarse con el partido de Muste (el American Workers&#8217; Party), en realidad para ganar a los seguidores de AWP al trotskismo, sin hacer concesiones pol&iacute;ticas, y luego hab&iacute;an entrado el Partido Socialista para ganar a su organizaci&oacute;n juvenil, la Young Peoples Socialist League. Tambi&eacute;n hab&iacute;an conquistado posiciones importantes en Minneapolis, dirigiendo la gran huelga de los camioneros en 1934. El SWP contaba alrededor de 2,000 militantes al final de los a&ntilde;os 30.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No obstante, Trotsky era plenamente consciente de la debilidad te&oacute;rica de los dirigentes del partido norteamericano. Intentaba prepararlos para los grandes acontecimientos que estaban por venir, dot&aacute;ndolos de un m&eacute;todo de an&aacute;lisis dial&eacute;ctico y de una actitud militante frente a la intervenci&oacute;n en el movimiento de masas. Durante 1938 y 1939 tuvo varias discusiones importantes con Cannon, Schatchman, Vincent Dunne, Joseph Hansen y otros l&iacute;deres de la secci&oacute;n estadounidense.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las discusiones duraron d&iacute;as enteros y su contenido ten&iacute;a un car&aacute;cter amplio, no solo tratando de la situaci&oacute;n actual del trabajo pr&aacute;ctico en los Estados Unidos, sino tambi&eacute;n de cuestiones m&aacute;s generales de t&aacute;ctica y estrategia revolucionarias. Las notas tomadas de las discusiones fueron publicadas posteriormente y constituyen una verdadera mina de oro en cuanto a lecciones para el trabajo revolucionario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El punto trascendental en todos los debates fue <em>el m&eacute;todo <\/em>para conectar con las capas m&aacute;s activas de las masas y, por ende, <em>las consignas transitorias<\/em> para ganarlas. En aquellos momentos hab&iacute;a un ambiente creciente entre los trabajadores norteamericanos a favor de la acci&oacute;n unitaria del proletariado, pero la clase carec&iacute;a de un partido obrero a nivel nacional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un reflejo de este ambiente fue el lanzamiento del LNPL (Labour&#8217;s Non-Partisan League) como una herramienta pol&iacute;tica de los trabajadores. El LNPL fue formado por l&iacute;deres sindicales que trataban de limitarlo a ser una oficina bajo su control burocr&aacute;tico que recomendar&iacute;a el voto al candidato burgu&eacute;s Roosevelt. Los dirigentes del SWP estaban dudosos sobre participar en el LNPL pero Trotsky insist&iacute;a en luchar por &ldquo;una pol&iacute;tica que pueda dar a los sindicatos la posibilidad de poner su peso en la balanza&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Explicaba que era necesario contraponer las consignas revolucionarias a las del reformismo en el seno del LNPL, de una forma concreta y audaz que pudiera ser entendido por los trabajadores:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&ldquo;Nosotros estamos por un partido, por un partido independiente de las masas trabajadoras, que tome el poder del estado. Debemos concretarlo: estamos por la creaci&oacute;n de comit&eacute;s de f&aacute;brica, por el control obrero en la industria a trav&eacute;s de los comit&eacute;s de f&aacute;brica. Todas estas cuestiones est&aacute;n ahora en el ambiente. Ellos hablan de tecnocracia y adelantan la consigna de &ldquo;producir para utilizar&rdquo;. Nosotros nos oponemos a esta f&oacute;rmula de charlatanes y proponemos el control obrero de la producci&oacute;n mediante los comit&eacute;s de f&aacute;bricas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(&#8230;)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nosotros decimos, los comit&eacute;s de f&aacute;brica deben examinar los libros de contabilidad. Hemos de desarrollar este programa paralelamente a la idea del partido obrero en los sindicatos y a la de piquetes de obreros armados, es decir, la milicia obrera. De lo contrario es una abstracci&oacute;n, y una abstracci&oacute;n es un arma en manos de la clase enemiga.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(&#8230;) <br \/>Naturalmente, debemos dar nuestro primer paso de tal forma que acumulemos experiencia para el trabajo pr&aacute;ctico, no comprometernos en f&oacute;rmulas abstractas, sino desarrollar un programa concreto de acci&oacute;n y de reivindicaciones, en el sentido de que este programa de transici&oacute;n surge de las condiciones actuales de la sociedad capitalista, pero conduce inmediatamente m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites del capitalismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(&#8230;)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi&eacute;n nos es posible difundir las consignas de nuestro programa de transici&oacute;n y observar la reacci&oacute;n de las masas. Veremos qu&eacute; consignas se deben eligir y cu&aacute;les abandonar; pero si renunciamos a nuestras consignas antes de experimentar, antes de examinar la reacci&oacute;n de las masas, entonces nunca avanzaremos.&rdquo;<sup><a class=\"sdendnoteanc\" name=\"sdendnote7anc\" href=\"#sdendnote7sym\"><sup>vii<\/sup><\/a><\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Frente al escepticismo, sobre todo por parte de Schatchman, Trotsky explic&oacute; que la consigna de una milicia obrera era una necesidad inherente en la situaci&oacute;n concreta de Estados Unidos, a&uacute;n cuando este pa&iacute;s estaba muy lejos y la amenaza fascista parec&iacute;a algo ajena. Subray&oacute; por un lado que los acontecimientos de Europa ten&iacute;a un impacto fuerte en la conciencia de los obreros norteamericanos y por otro lado que la milicia obrera podr&iacute;a plantearse como una forma concreta para proteger m&iacute;tines sindicales y piquetes de las bandas fascistas y de los rompehuelgas (esquiroles) comprados por los patrones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro debate clave fue sobre la enmienda Ludlow, un parlamentario burgu&eacute;s norteamericano que hab&iacute;a propuesto un refer&eacute;ndum sobre la participaci&oacute;n o no de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. El pensamiento esquem&aacute;tico y abstracto de los dirigentes del SWP hab&iacute;a conducido al partido a rechazar cualquier uso de la consigna a favor de este refer&eacute;ndum.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Trotsky se opuso de frente a Cannon y a sus colegas y les dio una lecci&oacute;n importante de c&oacute;mo abordar cuestiones de consignas democr&aacute;ticas y vincularlas a la lucha por el socialismo. En primer lugar explic&oacute; que mientras no podamos derrumbar de una vez la democracia burguesa, hay que utilizar los medios que &eacute;sta provee (por limitados que sean) para movilizar a las masas a favor de nuestro programa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por supuesto no pensaba que un refer&eacute;ndum podr&iacute;a evitar el estallido de la guerra, ni decidir realmente si los Estados Unidos participaran o no, pero Trotsky pensaba que &ldquo;No podemos disipar estas ilusiones [de las masas] por decisiones <em>a priori<\/em>, sino &uacute;nicamente en el curso de la lucha&rdquo;. Agregaba que era necesario decir abiertamente a las masas que los revolucionarios luchar&iacute;an al lado de sus hermanos de clase a favor del refer&eacute;ndum propuesto por Ludlow, demostrando que &eacute;l no estar&iacute;a realmente interesado en realizarlo y <em>que la clase obrera solo podr&iacute;a confiar en sus propias fuerzas para realizar semejante refer&eacute;ndum.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las palabras de Trotsky sobre la enmienda Ludlow podr&iacute;an haber sido escritas perfectamente sobre las consignas democr&aacute;ticas en T&uacute;nez y Egipto hoy, d&oacute;nde millones de hombres y mujeres est&aacute;n luchando contra los restos de las dictaduras de Ben Ali y Mubarak. Tambi&eacute;n es una buena respuesta a todos los elementos sectarios que han negado la necesidad de apoyar las consignas democr&aacute;ticas, entre ellas la convocatoria de una Asamblea Constituyente. Vemos en todas estas discusiones el m&eacute;todo dial&eacute;ctico de Trotsky, frente a las ideas mec&aacute;nicas del sectarismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>[Puedes leer la&nbsp;<\/em><a href=\"https:\/\/luchadeclases.com\/?p=3848\"><em>Segunda Parte ac&aacute;<\/em><\/a><em>y la <a href=\"https:\/\/luchadeclases.com\/?p=3959\">Tercera Parte ac&aacute;<\/a>]<\/em>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"sdendnote1\" style=\"text-align: justify;\"><strong><br \/>NOTAS:<\/strong><a class=\"sdendnotesym\" name=\"sdendnote1sym\" href=\"#sdendnote1anc\">i<\/a>LDT: <em>Diario en el exilio<\/em>. 1935. Cita reproducido en introducci&oacute;n a &ldquo;My Life&rdquo;, Pinguin Books, London, 1979. P&aacute;ginas ix-x<\/div>\n<div id=\"sdendnote2\" style=\"text-align: justify;\"><a class=\"sdendnotesym\" name=\"sdendnote2sym\" href=\"#sdendnote2anc\">ii<\/a>LDT:<em> La conferencia de Par&iacute;s: un firme n&uacute;cleo para una nueva internacional<\/em>, 1ro de septiembre de 1933<\/div>\n<div id=\"sdendnote3\" style=\"text-align: justify;\"><a class=\"sdendnotesym\" name=\"sdendnote3sym\" href=\"#sdendnote3anc\">iii<\/a>LDT: <em>Luchando contra la corriente<\/em>, abril de 1939.<\/div>\n<div id=\"sdendnote4\" style=\"text-align: justify;\"><a class=\"sdendnotesym\" name=\"sdendnote4sym\" href=\"#sdendnote4anc\">iv<\/a>Recomendemos la lectura de los art&iacute;culos y cartas de Trotsky sobre este tema que se encuentran disponibles en Internet en el libro 4 de los escritos: <span style=\"color: #000080;\"><span style=\"text-decoration: underline;\"><a href=\"http:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/ceip\/escritos\/libro4\/index.htm\">http:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/ceip\/escritos\/libro4\/index.htm<\/a><\/span><\/span><\/div>\n<div id=\"sdendnote5\" style=\"text-align: justify;\"><a class=\"sdendnotesym\" name=\"sdendnote5sym\" href=\"#sdendnote5anc\">v<\/a>Entre los escritos que analizan la postura de Trotsky sobre la revoluci&oacute;n espa&ntilde;ola se puede destacar la introducci&oacute;n que hizo Pierre Brou&eacute; a la versi&oacute;n espa&ntilde;ola del tomo de los escritos de LDT sobre Espa&ntilde;a, y tambi&eacute;n el art&iacute;culo de Juan Manuel Municio, <em>&ldquo;Trotsky, La izquierda comunista y el POUM&rdquo;<\/em> publicada en Marxismo Hoy No. 2, 1995: <a href=\"http:\/\/revolucionespanola.elmilitante.org\/articulos\/mh_3.htm\">http:\/\/revolucionespanola.elmilitante.org\/articulos\/mh_3.htm<\/a><\/div>\n<div id=\"sdendnote6\" style=\"text-align: justify;\"><a class=\"sdendnotesym\" name=\"sdendnote6sym\" href=\"#sdendnote6anc\">vi<\/a>Para m&aacute;s detalles hist&oacute;ricos sobre la evoluci&oacute;n de las Juventudes Socialistas en Espa&ntilde;a: Pierre Brou&eacute;<em>: The Spanish Socialist Youth (When Carillo was a leftist)<\/em>, reproducido en Revolutionary History, 2007.<\/div>\n<div id=\"sdendnote7\" style=\"text-align: justify;\"><a class=\"sdendnotesym\" name=\"sdendnote7sym\" href=\"#sdendnote7anc\">vii<\/a>LDT: <em>C&oacute;mo luchar por un partido obrero en los EE.UU<\/em>, marzo, 1938. Reproducido en <em>El programa de transici&oacute;n<\/em>, CEIP, 2008, Buenos Aires, p&aacute;ginas 183-203<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"overflow: hidden; position: absolute; width: 1px; height: 1px; top: 0px; left: -10000px;\">Cuando uno lee las centenares de cartas que Trotsky escribi&oacute; para forjar una nueva direcci&oacute;n marxista, y cuando uno estudia la actividad de sus partidarios durante la Segunda Guerra Mundial, no es posible hacer otra cosa que asombrarse frente a la magnitud de las lecciones que esta &eacute;poca contiene para el presente.&nbsp;&nbsp;<strong>Introducci&oacute;n<\/strong>La figura de Lev Davidovich Trotsky est&aacute; siendo objeto de una nueva oleada de inter&eacute;s entre historiadores y escritores de todo tipo. Recientemente salieron dos nuevas obras sobre el revolucionario ruso, la primera del profesor norteamericano Robert Service y la segunda de <span style=\"color: #000000;\">Bertrand M. Patenaude<\/span>, un historiador de la universidad de Standford. Ambas pertenecen a la clase de libros comerciales de la burgues&iacute;a- llenos de errores sobre los hechos m&aacute;s b&aacute;sicos- que tratan de presentar a Trotsky como un actor pol&iacute;tico autoritario que solo perdi&oacute; la lucha de poder contra Stalin por sus descuidos t&aacute;cticos.&nbsp;Otra obra, mucha m&aacute;s simp&aacute;tica en su estilo y en su contenido, es la reciente novela de Leonardo Padura, &ldquo;El Hombre que amaba a los perros&rdquo; que transmite un relato de las vidas de Trotsky y su asesino Ram&oacute;n Mercader, ambas historias proyectadas sobre la vida de Iv&aacute;n, un cubano que representa la generaci&oacute;n de la Cuba post-revolucionaria.&nbsp;En otro art&iacute;culo hemos rese&ntilde;ado esta importante contribuci&oacute;n, pero es importante destacar que aunque tiene gran valor a la hora de reivindicar a Trotsky, tambi&eacute;n contiene ciertos errores en la apreciaci&oacute;n que el autor hace de algunos aspectos de su actividad pol&iacute;tica. La raz&oacute;n principal es que la mayor parte de los datos que conciernen a la vida de Trotsky han sido tomados por Padura de la triolog&iacute;a de Isaac Deutscher &ndash; El profeta desarmado, El Profeta Armado y El Profeta Desterrado. Esta biograf&iacute;a, aunque conten&iacute;a algunos datos interesantes, ten&iacute;a la enorme desventaja de ser escrito por un hombre que no ten&iacute;a una comprensi&oacute;n fundada del <em>m&eacute;todo <\/em>de Trotsky y por lo tanto cay&oacute; en toda una serie de malinterpretaciones de elementos claves de su vida, sobre todo de su &uacute;ltima fase.&nbsp;Lo que une todos los libros mencionados es la falta de un an&aacute;lisis serio del intento de Trotsky de crear una nueva internacional revolucionaria, la Cuarta Internacional. Todos los ven con cierto desprecio, haciendo alusi&oacute;n a su tama&ntilde;o reducido, a su aislamiento de las grandes masas trabajadoras y a las escisiones que tuvieron lugar en el movimiento.&nbsp;Mientras la mayor parte de los bi&oacute;grafos de Trotsky estaban llenos de aprecio por las grandes obras literarias de Trotsky, como <em>Mi Vida<\/em> o <em>Historia de la revoluci&oacute;n rusa, <\/em>nunca entendieron porqu&eacute; el creador del ej&eacute;rcito rojo lleg&oacute; a gastar horas incontables de sus &uacute;ltimos a&ntilde;os en redactar cartas, cr&iacute;ticas, manifiestos y programas que solo llegaban a un pu&ntilde;ado de personas y que en muchos casos trataron cuestiones pr&aacute;cticas del trabajo cotidiano.&nbsp;En nuestra opini&oacute;n este gran inconveniente se debe principalmente al hecho de que los autores eran <em>intelectuales al margen del movimiento obrero<\/em>. No ten&iacute;an el conocimiento de un <em>activista<\/em> y consecuentemente sus libros no fueron escritos con la metodolog&iacute;a de un militante revolucionario. En cambio, cuando uno lee las centenares de cartas que Trotsky escribi&oacute; para forjar una nueva direcci&oacute;n marxista, y cuando uno estudia la actividad de sus partidarios durante la Segunda Guerra Mundial, no es posible hacer otra cosa que asombrarse frente a la magnitud de las lecciones que esta &eacute;poca contiene para el presente.&nbsp;El objetivo de este art&iacute;culo es, por un lado, servir como una introducci&oacute;n a la lectura de los &uacute;ltimos escritos de Trotsky y, por el otro lado, extraer las principales lecciones del intento de crear una Cuarta Internacional. Por razones de espacio, no podemos dar un an&aacute;lisis completo de la posterior historia del trotskismo y hemos decidido limitarnos a dibujar las principales razones del declive de la Cuarta Internacional despu&eacute;s la Segunda Guerra Mundial. Para una historia m&aacute;s completa recomendamos la lectura de la obra de Ted Grant:<em> Historia del trotskismo brit&aacute;nico<\/em>.&nbsp;En el trabajo de investigaci&oacute;n para este art&iacute;culo ha sido necesario rescatar al verdadero Trotsky, enterrado bajo una monta&ntilde;a de distorsiones y manipulaciones. No solo estamos haciendo referencia a las perversas mentiras del estalinismo, ni tampoco a las caricaturas de los historiadores burgueses, sino tambi&eacute;n a los &ldquo;te&oacute;ricos&rdquo; de las peque&ntilde;as sectas mal llamadas trotskistas que han usurpado el nombre del gran revolucionario.&nbsp;Siempre obstinados con las peleas internas y con los antagonismos personales, estos se&ntilde;ores ten&iacute;an un <em>modus operandi<\/em>, un estilo y una vida completamente apartados del movimiento real de las masas. Sus denuncias hist&eacute;ricas y su esquematismo no les permiti&oacute; nunca entrar en contacto con el verdadero movimiento obrero y, en consecuencia, dieron un mal nombre al trotskismo, cosa que hizo a muchos trabajadores alejarse y rechazar la colaboraci&oacute;n con la IV Internacional y sus fragmentos posteriores.&nbsp;El mismo Trotsky, que ten&iacute;a un profundo conocimiento de la psicolog&iacute;a de las masas, hizo todo lo posible por deshacerse de sectarios y por educar a sus cuadros en el m&eacute;todo bolchevique de ganar a las masas. En este art&iacute;culo mostraremos c&oacute;mo Trotsky hizo varios intentos por empujar a sus seguidores hacia las organizaciones de masas, no solo para influir sobre ellas, sino tambi&eacute;n para renovar su propio movimiento con sangre nueva y romper con el c&iacute;rculo vicioso de la vida de un grupo peque&ntilde;o.&nbsp;&ldquo;<strong>La obra m&aacute;s importante de mi vida&rdquo;<\/strong>Es en el a&ntilde;o 1933 que Trotsky llega a la conclusi&oacute;n de que habr&aacute; que construir una nueva internacional revolucionaria. Antes hab&iacute;a mantenido la postura de oposici&oacute;n dentro de los partidos comunistas oficiales, intentando reconquistar los partidos y la Internacional Comunista para un verdadero programa marxista. Pero fue la cat&aacute;strofe en Alemania, donde la loca &ldquo;teor&iacute;a&rdquo; del Tercer Per&iacute;odo y la consecuente denominaci&oacute;n de los socialdem&oacute;cratas como &ldquo;social-fascistas&rdquo;- impidieron un frente &uacute;nico entre el PC y la socialdemocracia alemana que pod&iacute;a haber evitado la llegado de Hitler al poder, abri&oacute; las puertas al fascismo.&nbsp;Desde aquel momento, Trotsky sac&oacute; la conclusi&oacute;n de que un partido y una internacional que no solo eran incapaces de actuar correctamente en los momentos decisivos, sino que tambi&eacute;n eran org&aacute;nicamente incapaces de aprender de sus errores, al proclamar la derrota hist&oacute;rica de la clase obrera alemana como una victoria (&ldquo;Despu&eacute;s Hitler, nuestro turno&rdquo;), no pod&iacute;an ser recuperados como instrumentos de la revoluci&oacute;n proletaria.&nbsp;Contrariamente a sus bi&oacute;grafos, el mismo Lev Davidovich consider&oacute; que la tarea de forjar esta nueva internacional revolucionaria era la &ldquo;obra m&aacute;s importante de su vida&rdquo;. En uno de sus escritos menos conocidos, <em>El diario en el exilio<\/em>, escribi&oacute; en 1935 lo siguiente:\u00bbY a&uacute;n pienso que el trabajo en el que estoy comprometido ahora, a pesar de su naturaleza extremadamente insuficiente y fragmentaria, es el m&aacute;s importante de mi vida, m&aacute;s importante que 1917, m&aacute;s importante que el per&iacute;odo de la guerra civil o cualquier otro.\u00bbPara aclarar mejor el asunto, lo explicar&eacute; de la siguiente manera: aunque yo no hubiera estado presente en 1917 en San Petersburgo, la Revoluci&oacute;n de Octubre hubiera sucedido igualmente,&nbsp;<em>a condici&oacute;n de que Lenin estuviera presente y al mando.<\/em> Si Lenin ni yo hubi&eacute;ramos estado presentes en San Petersburgo, no hubiese habido Revoluci&oacute;n de Octubre: la direcci&oacute;n del Partido Bolchevique habr&iacute;a impedido que sucediera -&iexcl;no tengo la menor duda!-. Si Lenin no hubiera estado en San Petersburgo, dudo que hubiera podido vencer la resistencia de los l&iacute;deres bolcheviques. La lucha contra el \u00abtrotskismo\u00bb (contra la revoluci&oacute;n proletaria) habr&iacute;a comenzado en mayo de 1917, y el resultado de la revoluci&oacute;n habr&iacute;a estado en entredicho. Pero, repito, la presencia de Lenin garantiz&oacute; la Revoluci&oacute;n de Octubre y su desarrollo victorioso. Lo mismo se podr&iacute;a decir de la guerra civil, aunque en su primer per&iacute;odo, en especial en el momento de la ca&iacute;da de Simbirsk y Kaz&aacute;n, Lenin tuviera muchas dudas. Pero esto sin duda fue un ambiente pasajero que, con toda probabilidad, nunca le admiti&oacute; a nadie excepto a m&iacute;.\u00bbAs&iacute; que no puedo hablar de la &lsquo;indispensabilidad&#8217; de mi trabajo, incluso en el per&iacute;odo de 1917 a 1921. Pero ahora mi trabajo es &lsquo;indispensable&#8217; en el pleno sentido de la palabra. No es arrogancia. El colapso de las dos Internacionales ha creado un problema que ninguno de los dirigentes de estas Internacionales est&aacute; dispuesto a resolver. Las vicisitudes de mi destino personal me han situado ante este problema y armado con una experiencia importante para ocuparme de &eacute;l. Ahora lo m&aacute;s importante para m&iacute; es llevar adelante la misi&oacute;n de armar a una nueva generaci&oacute;n con el m&eacute;todo revolucionario, por encima de los dirigentes de la Segunda y de la Tercera Internacional. Y yo estoy totalmente de acuerdo con Lenin (o incluso con Turgueniev) que el peor vicio es tener m&aacute;s de 55 a&ntilde;os de edad. Necesito al menos cinco a&ntilde;os m&aacute;s de trabajo ininterrumpido para asegurar la sucesi&oacute;n\u00bb<sup><a class=\"sdendnoteanc\" name=\"sdendnote1anc\" href=\"#sdendnote1sym\"><sup>i<\/sup><\/a><\/sup>&nbsp;<strong>Los primeros pasos: El bloque de los cuatro<\/strong>Seg&uacute;n Trotsky, la nueva internacional por supuesto no iba a caer del cielo de un d&iacute;a para el otro, sino que iba a ser un proceso de formaci&oacute;n, involucrando distintos sectores dentro del movimiento obrero que hab&iacute;an llegado a esta conclusi&oacute;n, o que se acercaban a ella. La degeneraci&oacute;n de la Tercera Internacional y la bancarrota de la Segunda, en un contexto de auge del fascismo y de la peor crisis capitalista de la historia, creaba un vac&iacute;o en la escena pol&iacute;tica.&nbsp;Fue en este contexto que Trotsky recibi&oacute; con gran entusiasmo la noticia de la formaci&oacute;n y el brusco giro a la izquierda del ILP, el Partido Laborista Independiente de Gran Breta&ntilde;a. Los l&iacute;deres del ILP incluso comenzaron a flirtear con la idea de crear una nueva internacional revolucionaria, aunque posteriormente dieron marcha atr&aacute;s. Otras organizaciones, sobre todo escisiones de los partidos socialistas en Europa, estaban acerc&aacute;ndose a la misma conclusi&oacute;n.&nbsp;Los partidarios de Trotsky, los bolcheviques-leninistas, participaron en este debate y en la Conferencia que se celebr&oacute; entre catorce organizaciones y partidos del movimiento obrero en Paris en agosto de 1933. El encuentro fue parecido a la conferencia de Zimmerwald en 1915 que, pese a la enorme confusi&oacute;n te&oacute;rica, agrup&oacute; a la gente que estaba opuesta a la guerra mundial. Igual que en Zimmerwald, tambi&eacute;n en la conferencia de Paris se evidenci&oacute; un sector de derechas y otro de izquierdas. Los integrantes del &uacute;ltimo fueron cuatro organizaciones, (la OPI [Oposici&oacute;n de Izquierda Internacional], el SAP de Alemania y dos partidos holandeses, el RSP y el OSP), que firmaron una declaraci&oacute;n a favor de una nueva internacional.&nbsp;Esta iniciativa, a pesar de las limitaciones program&aacute;ticas y los posteriores desacuerdos, mostraba que Trotsky estaba plenamente dispuesto a trabajar con otros grupos, incluso con gente que venia de otras tradiciones dentro del movimiento obrero. Jam&aacute;s tuvo miedo a la discusi&oacute;n franca y honesta con grupos o individuos que se estaban moviendo hacia el programa bolchevique. No obstante, al mismo tiempo exig&iacute;a una transparencia y honestidad a sus aliados y se reservaba el derecho a mantener y defender siempre sus propias posturas:&ldquo;La intransigencia revolucionaria no consiste en exigir que se reconozca <em>a priori<\/em> nuestro \u00abliderazgo\u00bb, ni en presentarles continuamente a nuestros aliados ultim&aacute;tums y amenazas de rupturas, de eliminaci&oacute;n de firmas, etc&eacute;tera. Esos m&eacute;todos se los dejamos, por un lado, a los bur&oacute;cratas stalinistas y por el otro, a algunos aliados impacientes. Somos muy conscientes de que m&aacute;s de una vez surgir&aacute;n desacuerdos entre nosotros y nuestros aliados. Pero esperamos, m&aacute;s aun, estamos convencidos, de que la marcha de los acontecimientos revelar&aacute; en la pr&aacute;ctica la imposibilidad de participar simult&aacute;neamente en el bloque principista de los cuatro y en el bloque sin principios de la mayor&iacute;a. Sin recurrir a \u00abultim&aacute;tums\u00bb impropios, reivindicamos sin embargo nuestro pleno derecho no s&oacute;lo a levantar nuestras ban&shy;deras sino tambi&eacute;n a plantearles abiertamente a nues&shy;tros aliados lo que opinamos respecto a lo que conside&shy;ramos sus errores. Esperamos de parte de ellos la mis&shy;ma franqueza. As&iacute; se fortalecer&aacute; nuestra alianza.&rdquo;<sup><a class=\"sdendnoteanc\" name=\"sdendnote2anc\" href=\"#sdendnote2sym\"><sup>ii<\/sup><\/a><\/sup>&nbsp;<strong>El giro franc&eacute;s<\/strong>Trotsky era completamente consciente de la debilidad de sus fuerzas, no solo desde el punto de vista num&eacute;rico, sino tambi&eacute;n de la falta de experiencia pol&iacute;tica de las fuerzas del trotskismo. En una de sus discusiones con un visitante en su casa en M&eacute;xico en abril de 1939 lo explic&oacute; as&iacute;:&ldquo;Tenemos camaradas como Naville y otros que se nos han acercado hace quince, diecis&eacute;is o m&aacute;s a&ntilde;os, cuando eran muchachos j&oacute;venes. Ahora son personas maduras y en toda su vida consciente s&oacute;lo han sufrido golpes, derrotas terribles a escala internacional y, por lo tanto, est&aacute;n m&aacute;s o menos acostumbrados a esa situaci&oacute;n. Ellos aprecian mucho la correcci&oacute;n de sus concepciones y pueden analizar, pero nunca tuvieron capacidad para penetrar, para trabajar con las masas, y no la han adquirido.&rdquo;<sup><a class=\"sdendnoteanc\" name=\"sdendnote3anc\" href=\"#sdendnote3sym\"><sup>iii<\/sup><\/a><\/sup>&nbsp;Este fue uno de los factores principales por el que comenz&oacute; a recomendar un giro hacia los partidos socialistas, comenzando en Francia, y en especial a sus federaciones juveniles. En su opini&oacute;n, los trotskistas deb&iacute;an entrar a estas organizaciones para ganar a los mejores elementos proletarios. La t&aacute;ctica que posteriormente fue llamada &ldquo;el entrismo&rdquo;, no solo ten&iacute;a como intenci&oacute;n incrementar el n&uacute;mero de seguidores, sino tambi&eacute;n dar una vida nueva al r&eacute;gimen interno de los grupos trotskistas.&nbsp;Esto era vital para educar a los cuadros marxistas en la escuela de la lucha de clases. Para Trotsky no era suficiente simplemente comentar la vida de un partido desde la &oacute;ptica de un observador externo, sino que era necesario confluir con las masas en la propia acci&oacute;n revolucionaria, luchando hombro a hombro con la izquierda contra la derecha:&nbsp;&ldquo;Para un revolucionario, no basta con tener ideas correctas. No olvidemos que <em>El capital <\/em>y el <em>Manifiesto comunista <\/em>ya establecieron ideas correctas, sin que ello impidiera la propagaci&oacute;n de ideas falsas. La tarea del partido revolucionario consiste en fundir esas ideas correctas con el movimiento obrero de masas. Solo de este modo pueden las ideas transformarse en fuerzas motrices.Un peri&oacute;dico y sus lectores no bastan para formar una organizaci&oacute;n revolucionar&iacute;a. Uno puede escribir y leer art&iacute;culos revolucionarios d&iacute;a y noche y seguir, en realidad, fuera del movimiento revolucionario. Se pueden dar buenos consejos a las organizaciones obreras&#8230; desde fuera del campo de juego. Esto ya es algo, pero no basta para constituir una organizaci&oacute;n revolucionaria.(&hellip;)En relaci&oacute;n con el Partido Socialista, la Liga ha demostrado no s&oacute;lo insuficiente iniciativa, sino tambi&eacute;n un obstinado sectarismo. En vez de asumir como tarea la de crear una fracci&oacute;n dentro de la SFIO tan pronto como se manifest&oacute; una crisis en su seno, la Liga exigi&oacute; que todo socialista se convenciera de la correcci&oacute;n de nuestras ideas y dejara su organizaci&oacute;n de masas para unirse al grupo de los lectores de <em>La<\/em> <em>Verit&eacute;. <\/em>Para crear una fracci&oacute;n interna habr&iacute;a sido necesario seguir al movimiento de masas, adaptarnos al medio, llevar a cabo tareas cotidianas menudas. Pero precisamente en este campo decisivo la Liga hasta el momento, no ha sido capaz, con muy pocas excepciones, de avanzar en lo m&aacute;s m&iacute;nimo. Se permiti&oacute; la p&eacute;rdida de mucho tiempo valioso.(&#8230;)Las cr&iacute;ticas, las ideas, las consignas de la Liga son en general correctas, pero particularmente inadecuadas en el actual per&iacute;odo. Las ideas revolucionarias deben volverse vivas cotidianamente por medio de la experiencia de las masas mismas. Sin embargo, &iquest;c&oacute;mo podr&iacute;a la Liga explicar esto a las masas, cuando ella misma est&aacute; separada de la experiencia de aqu&eacute;llas? Es necesario agregar, por otra parte, que varios camaradas ni siquiera ven la necesidad de tal experiencia. Les parece suficiente formarse una opini&oacute;n en base a los relatos period&iacute;sticos que leen, y luego expresar esos conceptos en art&iacute;culos o charlas. La verdad es que hasta las ideas m&aacute;s correctas escapan por completo a la atenci&oacute;n de las masas, cuando no reflejan directamente su pensamiento y acci&oacute;n.&rdquo;(Trotsky, La liga frente a un giro, Junio de 1934<sup><a class=\"sdendnoteanc\" name=\"sdendnote4anc\" href=\"#sdendnote4sym\"><sup>iv<\/sup><\/a><\/sup>)Posteriormente Trotsky hizo las mismas recomendaciones a sus seguidores en Inglaterra respecto al ILP (El Partido Laborista Independiente) y en Estados Unidos con el Partido Socialista. En muchos de los casos, sus partidarios recibieron los consejos con bastante conservadurismo y se negaron a entrar en las organizaciones mencionadas, o entraron solo un pu&ntilde;ado y demasiado tarde para influir sobre las corrientes de izquierdas que se estaban desarrollando en el seno de los partidos socialistas.&nbsp;<strong>Trotsky y la revoluci&oacute;n espa&ntilde;ola<\/strong>El pa&iacute;s d&oacute;nde la negativa de los camaradas de Trotsky a seguir sus recomendaciones gener&oacute; m&aacute;s controversia, fue sin duda Espa&ntilde;a. El estudio de los escritos de Trotsky sobre la revoluci&oacute;n espa&ntilde;ola merece un art&iacute;culo o incluso un libro aparte<sup><a class=\"sdendnoteanc\" name=\"sdendnote5anc\" href=\"#sdendnote5sym\"><sup>v<\/sup><\/a><\/sup>, pero aqu&iacute; vamos a limitarnos a analizar los puntos m&aacute;s importantes para aclarar las lecciones principales.&nbsp;Desde la proclamaci&oacute;n de la Segunda Rep&uacute;blica en abril de 1931, Espa&ntilde;a hab&iacute;a vivido una revoluci&oacute;n de enormes dimensiones en toda la vida social y pol&iacute;tica. La posterior incapacidad del gobierno republicano-socialista de cumplir con sus promesas, sobre todo con una reforma agraria para el beneficio del campesinado pobre y explotado, dio origen a la derrota electoral de la izquierda en noviembre de 1933 y al &ldquo;bienio negro&rdquo;.&nbsp;La heroica resistencia de los trabajadores ante la posible entrada al gobierno nacional del partido de ultraderecha, la CEDA, en 1934 fue el inicio de la insurrecci&oacute;n y la comuna proletaria en Asturias que solo pudo ser aplastada por el ej&eacute;rcito, al mando del general Franco. Fue &eacute;ste &uacute;ltimo quien de nuevo dirigi&oacute; una intentona golpista en julio de 1936, para destruir la revoluci&oacute;n de una vez por todas. Pero los valientes trabajadores de Catalu&ntilde;a y de gran parte de Espa&ntilde;a se levantaron e impidieron la victoria fascista, haci&eacute;ndose los gobernantes temporales de Barcelona y de otras partes del pa&iacute;s. La guerra civil espa&ntilde;ola comenz&oacute; en julio de 1936 y dur&oacute; tres a&ntilde;os hasta la victoria definitiva de Franco en abril de 1939.&nbsp;Fue en este contexto que Trotsky intent&oacute; construir un partido revolucionario que pudiera jugar el mismo papel que el Partido Bolchevique hab&iacute;a jugado en Rusia en 1917. Una victoria de la revoluci&oacute;n en Espa&ntilde;a hubiese significado un verdadero terremoto que podr&iacute;a haber cambiado toda la correlaci&oacute;n de fuerzas a nivel internacional, cosa que justifica la gran atenci&oacute;n que Trotsky prest&oacute; a la revoluci&oacute;n espa&ntilde;ola.&nbsp;Desde 1930 Trotsky hab&iacute;a tenido a uno de sus viejos amigos, su ex-secretario Andreu Nin, en Espa&ntilde;a. Nin era un cuadro experimentado que permaneci&oacute; muchos a&ntilde;os en la URSS, como Presidente de la Federaci&oacute;n Sindical Roja. Desde su llegada a Espa&ntilde;a inici&oacute; un gran intercambio de correspondencia con Trotsky sobre los problemas actuales de la revoluci&oacute;n y las tareas de los comunistas espa&ntilde;oles. Nin desarroll&oacute; cada vez m&aacute;s diferencias con Trotsky; mientras el primero deseaba una fusi&oacute;n sobre un programa ecl&eacute;ctico con el grupo comunista de derechas alrededor de Joaquin Maurin, Trotsky plante&oacute; la necesidad de preservar la claridad ideolog&iacute;a y la disciplina.<br \/>En el curso del a&ntilde;o 1934 se dio en Espa&ntilde;a el mismo fen&oacute;meno de radicalizaci&oacute;n en las Juventudes Socialistas que se hab&iacute;a visto en Francia. La Federaci&oacute;n de Juventudes Socialistas incluso lleg&oacute; a invitar a los trotskistas a entrar al Partido Socialista para &ldquo;bolchevizarlo&rdquo;<sup><a class=\"sdendnoteanc\" name=\"sdendnote6anc\" href=\"#sdendnote6sym\"><sup>vi<\/sup><\/a><\/sup>. El dirigente del ala de izquierdas del Partido Socialista, Largo Caballero, quien organizaba a su gente alrededor de la revista <em>Claridad<\/em>, hablaba a favor de la &ldquo;dictadura del proletariado&rdquo; y citaba los escritos de Lenin. Pero en lugar de entender esta posibilidad hist&oacute;rica, Nin y la gente de su entorno rechazaron los llamamientos de Trotsky a entrar al PS y la FJS. Los estalinistas fueron m&aacute;s astutos y lograron fusionar su min&uacute;scula organizaci&oacute;n juvenil con las juventudes socialistas, conquistando por primera vez una base s&oacute;lida en la juventud de la clase obrera.&nbsp;La fusi&oacute;n del grupo de Nin (la Izquierda Comunista) con la organizaci&oacute;n catalana de Maur&iacute;n (el Bloque Obrero y Campesino) dio origen a un nuevo partido: el POUM (Partido Obrero de Unificaci&oacute;n Marxista). Aunque fue acusado de ser trotskista por los estalinistas, y aunque sus militantes de base mostraron gran valent&iacute;a en la guerra civil (incluido el propio Nin que fue torturado y asesinado por los estalinistas), el POUM nunca fue trotskista. En lugar de organizar la revoluci&oacute;n desde abajo, extendiendo el poder de los consejos obreros y campesinos, vacilaron entre posturas reformistas y revolucionarias.&nbsp;Reconocieron la legitimidad del gobierno burgu&eacute;s catal&aacute;n, la Generalitat, y entraron a este gobierno con Nin en el cargo de Ministro de Justicia. Aceptaron la entrega al gobierno de las armas de las milicias, cosa que el gobierno estaba fomentando con la excusa de crear un ej&eacute;rcito profesional &uacute;nico. Los dirigentes del POUM tambi&eacute;n decidieron llamar a sus militantes a la retirada durante las famosas Jornadas de Mayo en Barcelona, en 1937, cuando los estalinistas intentaron liquidar el control obrero en la central telef&oacute;nica de la ciudad.&nbsp;Todo esto fue criticado duramente por Trotsky, quien en &uacute;ltima instancia explic&oacute; la derrota de la revoluci&oacute;n espa&ntilde;ola por la no existencia de un verdadero partido revolucionario. En su brillante escrito <em>Clase, partido y direcci&oacute;n<\/em> explic&oacute; que el aplastamiento de la revoluci&oacute;n espa&ntilde;ola no fue el resultado de una supuesta &ldquo;baja conciencia&rdquo; de la clase obrera sino de la traici&oacute;n de sus dirigentes:&nbsp;<span style=\"color: #000000;\">&ldquo;El camino de lucha seguido por los obreros cortaba en todo momento bajo un determinado &aacute;ngulo el de las direcciones y, en los momentos m&aacute;s cr&iacute;ticos, este &aacute;ngulo era de 180&ordm;. La direcci&oacute;n entonces, directa o indirectamente, ayudaba a someter a los obreros por la fuerza de las armas. En mayo de 1937, los obreros de Catalu&ntilde;a se sublevaron, no s&oacute;lo a pesar de sus propias direcciones sino en contra suya.<br \/>(&#8230;)<br \/>El proletariado puede \u00abtolerar\u00bb durante bastante tiempo a una direcci&oacute;n que ya ha sufrido una total degeneraci&oacute;n interna, pero que no ha tenido la ocasi&oacute;n de manifestarlo en el curso de los grandes acontecimientos. Es necesario un gran choque hist&oacute;rico para revelar de forma aguda, la contradicci&oacute;n que existe entre la direcci&oacute;n y la clase. Los choques hist&oacute;ricos m&aacute;s potentes son las guerras y las revoluciones. Por esta raz&oacute;n la clase obrera es tomada a menudo de sorpresa por la guerra y la revoluci&oacute;n. Pero incluso cuando la antigua direcci&oacute;n ha revelado su propia corrupci&oacute;n interna, la clase no puede improvisar inmediatamente una nueva direcci&oacute;n, sobre todo si no ha heredado del per&iacute;odo precedente los cuadros revolucionarios s&oacute;lidos, capaces de aprovechar el derrumbamiento del viejo partido dirigente.<br \/>(&#8230;) <br \/>La victoria no es el fruto sazonado de la \u00abmadurez\u00bb del proletariado. La victoria es una tarea estrat&eacute;gica. Es necesario utilizar las condiciones favorables de una crisis revolucionaria a fin de movilizar a las masas; tomando como punto de partida el nivel determinado de su \u00abmadurez\u00bb, es necesario empujarlas a ir hacia adelante, ense&ntilde;arles a darse cuenta que el enemigo no es omnipotente, que est&aacute; desgarrado por sus contradicciones, que reina el p&aacute;nico detr&aacute;s de su imponente fachada. Si el partido bolchevique no hubiese conseguido llevar a buen t&eacute;rmino ese trabajo, no se podr&iacute;a hablar ni de revoluci&oacute;n proletaria. Los soviets hubiesen sido aplastados por la contrarrevoluci&oacute;n y los peque&ntilde;os sabios de todos los pa&iacute;ses habr&iacute;an escrito art&iacute;culos o libros cuyo motivo hubiese sido que s&oacute;lo visionarios impenitentes pod&iacute;an so&ntilde;ar en Rusia con la dictadura de un proletariado tan d&eacute;bil num&eacute;ricamente y tan poco maduro.&rdquo;<\/span><span style=\"color: #000000;\">Incre&iacute;blemente, los mismos argumentos sobre la &ldquo;falta de madurez&rdquo; y &ldquo;bajo nivel de conciencia de las masas&rdquo; son utilizados por los reformistas en relaci&oacute;n a la revoluci&oacute;n venezolana para encubrir su propia bancarrota a la hora de completar la revoluci&oacute;n, expropiando a los capitalistas, los banqueros y los terratenientes.<\/span><span style=\"color: #000000;\">Igual que en Espa&ntilde;a, en Venezuela el problema central es la falta de una aut&eacute;ntica direcci&oacute;n marxista al frente de la revoluci&oacute;n. Y tal como en la revoluci&oacute;n espa&ntilde;ola, en Venezuela durante las jornadas del 11, 12 y 13 de abril de 2002, la actividad de las masas estaba en 180 grados de contradicci&oacute;n con la actividad de los ministros reformistas. Mientras los &uacute;ltimos se estaban escondiendo y huyendo del golpe de estado, las masas se opusieron valerosamente, tomando el control de las calles y confraternizando con los elementos revolucionarios en el ej&eacute;rcito.<\/span><span style=\"color: #000000;\">Pero precisamente, como en la revoluci&oacute;n espa&ntilde;ola, la Venezuela revolucionaria puede ser derrotada, pues carece de una direcci&oacute;n marxista que pueda conducir toda la energ&iacute;a de las masas a la toma del poder por parte de la clase obrera. <\/span>&nbsp;<strong>Los debates con los dirigentes del SWP norteamericano:<br \/>El m&eacute;todo de reivindicaciones transitorias<\/strong>El partido m&aacute;s grande del movimiento de Trotsky era sin duda el SWP norteamericano (Socialist Worker Party). Sus dirigentes hab&iacute;an seguido sus consejos y en poco tiempo hab&iacute;an logrado, primero, fusionarse con el partido de Muste (el American Workers&#8217; Party), en realidad para ganar a los seguidores de AWP al trotskismo, sin hacer concesiones pol&iacute;ticas, y luego hab&iacute;an entrado el Partido Socialista para ganar a su organizaci&oacute;n juvenil, la Young Peoples Socialist League. Tambi&eacute;n hab&iacute;an conquistado posiciones importantes en Minneapolis, dirigiendo la gran huelga de los camioneros en 1934. El SWP contaba alrededor de 2,000 militantes al final de los a&ntilde;os 30.&nbsp;No obstante, Trotsky era plenamente consciente de la debilidad te&oacute;rica de los dirigentes del partido norteamericano. Intentaba prepararlos para los grandes acontecimientos que estaban por venir, dot&aacute;ndolos de un m&eacute;todo de an&aacute;lisis dial&eacute;ctico y de una actitud militante frente a la intervenci&oacute;n en el movimiento de masas. Durante 1938 y 1939 tuvo varias discusiones importantes con Cannon, Schatchman, Vincent Dunne, Joseph Hansen y otros l&iacute;deres de la secci&oacute;n estadounidense.&nbsp;Las discusiones duraron d&iacute;as enteros y su contenido ten&iacute;a un car&aacute;cter amplio, no solo tratando de la situaci&oacute;n actual del trabajo pr&aacute;ctico en los Estados Unidos, sino tambi&eacute;n de cuestiones m&aacute;s generales de t&aacute;ctica y estrategia revolucionarias. Las notas tomadas de las discusiones fueron publicadas posteriormente y constituyen una verdadera mina de oro en cuanto a lecciones para el trabajo revolucionario.&nbsp;El punto trascendental en todos los debates fue <em>el m&eacute;todo <\/em>para conectar con las capas m&aacute;s activas de las masas y, por ende, <em>las consignas transitorias<\/em> para ganarlas. En aquellos momentos hab&iacute;a un ambiente creciente entre los trabajadores norteamericanos a favor de la acci&oacute;n unitaria del proletariado, pero la clase carec&iacute;a de un partido obrero a nivel nacional.&nbsp;Un reflejo de este ambiente fue el lanzamiento del LNPL (Labour&#8217;s Non-Partisan League) como una herramienta pol&iacute;tica de los trabajadores. El LNPL fue formado por l&iacute;deres sindicales que trataban de limitarlo a ser una oficina bajo su control burocr&aacute;tico que recomendar&iacute;a el voto al candidato burgu&eacute;s Roosevelt. Los dirigentes del SWP estaban dudosos sobre participar en el LNPL pero Trotsky insist&iacute;a en luchar por &ldquo;una pol&iacute;tica que pueda dar a los sindicatos la posibilidad de poner su peso en la balanza&rdquo;.&nbsp;Explicaba que era necesario contraponer las consignas revolucionarias a las del reformismo en el seno del LNPL, de una forma concreta y audaz que pudiera ser entendido por los trabajadores:&nbsp;&ldquo;Nosotros estamos por un partido, por un partido independiente de las masas trabajadoras, que tome el poder del estado. Debemos concretarlo: estamos por la creaci&oacute;n de comit&eacute;s de f&aacute;brica, por el control obrero en la industria a trav&eacute;s de los comit&eacute;s de f&aacute;brica. Todas estas cuestiones est&aacute;n ahora en el ambiente. Ellos hablan de tecnocracia y adelantan la consigna de &ldquo;producir para utilizar&rdquo;. Nosotros nos oponemos a esta f&oacute;rmula de charlatanes y proponemos el control obrero de la producci&oacute;n mediante los comit&eacute;s de f&aacute;bricas.(&#8230;)Nosotros decimos, los comit&eacute;s de f&aacute;brica deben examinar los libros de contabilidad. Hemos de desarrollar este programa paralelamente a la idea del partido obrero en los sindicatos y a la de piquetes de obreros armados, es decir, la milicia obrera. De lo contrario es una abstracci&oacute;n, y una abstracci&oacute;n es un arma en manos de la clase enemiga.(&#8230;) <br \/>Naturalmente, debemos dar nuestro primer paso de tal forma que acumulemos experiencia para el trabajo pr&aacute;ctico, no comprometernos en f&oacute;rmulas abstractas, sino desarrollar un programa concreto de acci&oacute;n y de reivindicaciones, en el sentido de que este programa de transici&oacute;n surge de las condiciones actuales de la sociedad capitalista, pero conduce inmediatamente m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites del capitalismo.(&#8230;)Tambi&eacute;n nos es posible difundir las consignas de nuestro programa de transici&oacute;n y observar la reacci&oacute;n de las masas. Veremos qu&eacute; consignas se deben eligir y cu&aacute;les abandonar; pero si renunciamos a nuestras consignas antes de experimentar, antes de examinar la reacci&oacute;n de las masas, entonces nunca avanzaremos.&rdquo;<sup><a class=\"sdendnoteanc\" name=\"sdendnote7anc\" href=\"#sdendnote7sym\"><sup>vii<\/sup><\/a><\/sup>&nbsp;Frente al escepticismo, sobre todo por parte de Schatchman, Trotsky explic&oacute; que la consigna de una milicia obrera era una necesidad inherente en la situaci&oacute;n concreta de Estados Unidos, a&uacute;n cuando este pa&iacute;s estaba muy lejos y la amenaza fascista parec&iacute;a algo ajena. Subray&oacute; por un lado que los acontecimientos de Europa ten&iacute;a un impacto fuerte en la conciencia de los obreros norteamericanos y por otro lado que la milicia obrera podr&iacute;a plantearse como una forma concreta para proteger m&iacute;tines sindicales y piquetes de las bandas fascistas y de los rompehuelgas (esquiroles) comprados por los patrones.&nbsp;Otro debate clave fue sobre la enmienda Ludlow, un parlamentario burgu&eacute;s norteamericano que hab&iacute;a propuesto un refer&eacute;ndum sobre la participaci&oacute;n o no de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. El pensamiento esquem&aacute;tico y abstracto de los dirigentes del SWP hab&iacute;a conducido al partido a rechazar cualquier uso de la consigna a favor de este refer&eacute;ndum.&nbsp;Trotsky se opuso de frente a Cannon y a sus colegas y les dio una lecci&oacute;n importante de c&oacute;mo abordar cuestiones de consignas democr&aacute;ticas y vincularlas a la lucha por el socialismo. En primer lugar explic&oacute; que mientras no podamos derrumbar de una vez la democracia burguesa, hay que utilizar los medios que &eacute;sta provee (por limitados que sean) para movilizar a las masas a favor de nuestro programa.&nbsp;Por supuesto no pensaba que un refer&eacute;ndum podr&iacute;a evitar el estallido de la guerra, ni decidir realmente si los Estados Unidos participaran o no, pero Trotsky pensaba que &ldquo;No podemos disipar estas ilusiones [de las masas] por decisiones <em>a priori<\/em>, sino &uacute;nicamente en el curso de la lucha&rdquo;. Agregaba que era necesario decir abiertamente a las masas que los revolucionarios luchar&iacute;an al lado de sus hermanos de clase a favor del refer&eacute;ndum propuesto por Ludlow, demostrando que &eacute;l no estar&iacute;a realmente interesado en realizarlo y <em>que la clase obrera solo podr&iacute;a confiar en sus propias fuerzas para realizar semejante refer&eacute;ndum.<\/em>&nbsp;Las palabras de Trotsky sobre la enmienda Ludlow podr&iacute;an haber sido escritas perfectamente sobre las consignas democr&aacute;ticas en T&uacute;nez y Egipto hoy, d&oacute;nde millones de hombres y mujeres est&aacute;n luchando contra los restos de las dictaduras de Ben Ali y Mubarak. Tambi&eacute;n es una buena respuesta a todos los elementos sectarios que han negado la necesidad de apoyar las consignas democr&aacute;ticas, entre ellas la convocatoria de una Asamblea Constituyente. Vemos en todas estas discusiones el m&eacute;todo dial&eacute;ctico de Trotsky, frente a las ideas mec&aacute;nicas del sectarismo. <\/p>\n<div id=\"sdendnote1\" style=\"text-align: justify;\"><a class=\"sdendnotesym\" name=\"sdendnote1sym\" href=\"#sdendnote1anc\">i<\/a>LDT: <em>Diario en el exilio<\/em>. 1935. Cita reproducido en introducci&oacute;n a &ldquo;My Life&rdquo;, Pinguin Books, London, 1979. P&aacute;ginas ix-x<\/div>\n<div id=\"sdendnote2\" style=\"text-align: justify;\"><a class=\"sdendnotesym\" name=\"sdendnote2sym\" href=\"#sdendnote2anc\">ii<\/a>LDT:<em> La conferencia de Par&iacute;s: un firme n&uacute;cleo para una nueva internacional<\/em>, 1ro de septiembre de 1933<\/div>\n<div id=\"sdendnote3\" style=\"text-align: justify;\"><a class=\"sdendnotesym\" name=\"sdendnote3sym\" href=\"#sdendnote3anc\">iii<\/a>LDT: <em>Luchando contra la corriente<\/em>, abril de 1939.<\/div>\n<div id=\"sdendnote4\" style=\"text-align: justify;\"><a class=\"sdendnotesym\" name=\"sdendnote4sym\" href=\"#sdendnote4anc\">iv<\/a>Recomendemos la lectura de los art&iacute;culos y cartas de Trotsky sobre este tema que se encuentran disponibles en Internet en el libro 4 de los escritos: <span style=\"color: #000080;\"><span style=\"text-decoration: underline;\"><a href=\"http:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/ceip\/escritos\/libro4\/index.htm\">http:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/ceip\/escritos\/libro4\/index.htm<\/a><\/span><\/span><\/div>\n<div id=\"sdendnote5\" style=\"text-align: justify;\"><a class=\"sdendnotesym\" name=\"sdendnote5sym\" href=\"#sdendnote5anc\">v<\/a>Entre los escritos que analizan la postura de Trotsky sobre la revoluci&oacute;n espa&ntilde;ola se puede destacar la introducci&oacute;n que hizo Pierre Brou&eacute; a la versi&oacute;n espa&ntilde;ola del tomo de los escritos de LDT sobre Espa&ntilde;a, y tambi&eacute;n el art&iacute;culo de Juan Manuel Municio, <em>&ldquo;Trotsky, La izquierda comunista y el POUM&rdquo;<\/em> publicada en Marxismo Hoy No. 2, 1995: <a href=\"http:\/\/revolucionespanola.elmilitante.org\/articulos\/mh_3.htm\">http:\/\/revolucionespanola.elmilitante.org\/articulos\/mh_3.htm<\/a><\/div>\n<div id=\"sdendnote6\" style=\"text-align: justify;\"><a class=\"sdendnotesym\" name=\"sdendnote6sym\" href=\"#sdendnote6anc\">vi<\/a>Para m&aacute;s detalles hist&oacute;ricos sobre la evoluci&oacute;n de las Juventudes Socialistas en Espa&ntilde;a: Pierre Brou&eacute;<em>: The Spanish Socialist Youth (When Carillo was a leftist)<\/em>, reproducido en Revolutionary History, 2007.<\/div>\n<div id=\"sdendnote7\" style=\"text-align: justify;\"><a class=\"sdendnotesym\" name=\"sdendnote7sym\" href=\"#sdendnote7anc\">vii<\/a>LDT: <em>C&oacute;mo luchar por un partido obrero en los EE.UU<\/em>, marzo, 1938. Reproducido en <em>El programa de transici&oacute;n<\/em>, CEIP, 2008, Buenos Aires, p&aacute;ginas 183-203<\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando uno lee las centenares de cartas que Trotsky escribi&oacute; para forjar una nueva direcci&oacute;n marxista, y cuando uno estudia la actividad de sus partidarios durante la Segunda Guerra Mundial, no es posible hacer otra cosa que asombrarse frente a la magnitud de las lecciones que esta &eacute;poca contiene para el presente.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3810,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"post_format":[],"flags":[],"class_list":["post-3813","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-teoria-marxista"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/luchadeclases.com\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/trotsky-mexico.jpg","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3813","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3813"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3813\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5613,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3813\/revisions\/5613"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3810"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3813"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3813"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3813"},{"taxonomy":"post_format","embeddable":true,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fpost_format&post=3813"},{"taxonomy":"flags","embeddable":true,"href":"https:\/\/luchadeclases.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fflags&post=3813"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}