{"id":4005,"date":"2011-09-20T16:43:06","date_gmt":"2011-09-20T16:43:06","guid":{"rendered":"https:\/\/luchadeclases.org.ve\/wp_temp\/?p=4005"},"modified":"2011-09-20T16:43:06","modified_gmt":"2011-09-20T16:43:06","slug":"libia-septiembre2011","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/luchadeclases.com\/?p=4005","title":{"rendered":"Revoluci\u00f3n y contrarrevoluci\u00f3n en Libia"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><img decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-4004\" src=\"https:\/\/luchadeclases.com\/wp-content\/uploads\/2011\/09\/libia-septiembre.jpg\" alt=\"libia-septiembre\" width=\"158\" height=\"150\" style=\"margin-right: 7px; float: left;\" \/>La ola revolucionaria que barri&oacute; el norte de &Aacute;frica y Oriente Medio, derrocando, o desestabilizando los reg&iacute;menes establecidos, fue vista como un desastre por las potencias imperialistas. Y con raz&oacute;n. La estabilidad de estas dictaduras era de vital importancia estrat&eacute;gica para el imperialismo. Serv&iacute;an para aterrorizar a las masas del mundo &aacute;rabe.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>Facilitaban la explotaci&oacute;n de los trabajadores y el saqueo de los recursos de la regi&oacute;n. Lo mismo ocurr&iacute;a en Libia, donde, inicialmente, el levantamiento del 19 de febrero en Bengasi constitu&iacute;a una extensi&oacute;n de la revoluci&oacute;n en Egipto y T&uacute;nez. Sin embargo, en el curso posterior de los acontecimientos, la revoluci&oacute;n libia qued&oacute; desviada en provecho de los objetivos estrat&eacute;gicos de las potencias imperialistas.<\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.3em;\">Para justificar su intervenci&oacute;n militar, Sarkozy, Cameron y Obama fingieron descubrir la naturaleza dictatorial del r&eacute;gimen de Gadafi. Sin embargo, todos apoyaban su r&eacute;gimen en v&iacute;speras de la revoluci&oacute;n. Desde la ca&iacute;da del r&eacute;gimen, han aparecido documentos revelando que la CIA y el MI6 trabajaban en estrecha colaboraci&oacute;n con los servicios de inteligencia de Gadafi, incluyendo el suministro de informaci&oacute;n sobre sus oponentes. Adem&aacute;s, seg&uacute;n el Wall Street Journal, ciertas empresas occidentales, tales como Bull, Boeing, Narus y Amesys le habr&iacute;an suministrado al r&eacute;gimen equipos de vigilancia, para facilitar la eliminaci&oacute;n de opositores.<\/span><\/p>\n<p><strong>La intervenci&oacute;n imperialista<\/strong><\/p>\n<p> No nos detendremos aqu&iacute; en los pretextos oficiales para la intervenci&oacute;n. Esta, obviamente, no tiene nada que ver con la democracia y la protecci&oacute;n de los civiles. La verdad es que los imperialistas vieron en la situaci&oacute;n que se desarroll&oacute; en Libia a principios de marzo, la oportunidad de intervenir para fortalecer su posici&oacute;n en una regi&oacute;n de importancia estrat&eacute;gica. Se trataba para ellos de imponer un gobierno totalmente sometido a sus intereses -y tomar el control, de paso, del petr&oacute;leo y de los contratos civiles y militares. Bajo Gadafi, como ahora, lo &uacute;nico que preocupaba a los imperialistas es preservar sus propios intereses econ&oacute;micos y estrat&eacute;gicos.<\/p>\n<p> Esta operaci&oacute;n militar fue posible gracias a las caracter&iacute;sticas espec&iacute;ficas de la situaci&oacute;n en Libia, despu&eacute;s del primer brote de la insurrecci&oacute;n en Bengasi, que b&aacute;sicamente, ten&iacute;a las mismas causas que las revoluciones en T&uacute;nez y Egipto. La apertura de la econom&iacute;a libia a los inversores capitalistas extranjeros ha permitido a una peque&ntilde;a minor&iacute;a de la poblaci&oacute;n concentrar una riqueza enorme en sus manos, mientras que las desigualdades sociales iban en aumento.<\/p>\n<p>El movimiento de Bengasi fue seguido por levantamientos y manifestaciones importantes en otras ciudades. Las capas m&aacute;s oprimidas de la poblaci&oacute;n quer&iacute;an poner fin a la dictadura y a la explotaci&oacute;n. Esto arrastr&oacute; a parte de las clases medias y de los soldados libios. Pero la escala del movimiento en otras ciudades no&nbsp;alcanz&oacute; el nivel de la insurrecci&oacute;n en Bengasi. En Tr&iacute;poli, una ciudad decisiva, la poblaci&oacute;n se ha mantenido relativamente pasiva. De lo contrario, los imperialistas no hubiesen podido lanzar sus operaciones militares, al igual que no pudieron hacerlo en T&uacute;nez y Egipto. Es el agotamiento del impulso insurreccional -y en particular la situaci&oacute;n en Tr&iacute;poli&ndash; el que abri&oacute; la posibilidad de intervenci&oacute;n. La revoluci&oacute;n hab&iacute;a perdido fuerza y la intervenci&oacute;n imperialista arruin&oacute; la posibilidad de un levantamiento revolucionario generalizado.<\/p>\n<p> <strong>El CNT<\/strong><\/p>\n<p> Dada la relativa facilidad con la que las masas tunecinas y egipcias derrocaron a Ben Al&iacute; y Mubarak, los insurgentes libios sin duda pensaban en un principio que Gadafi no durar&iacute;a mucho tiempo. Y no eran los &uacute;nicos en pensar de esa manera. Muchos ex ministros, diplom&aacute;ticos y jefes militares abandonaron un barco que cre&iacute;an que se hund&iacute;a. De ser ejecutores sangrientos del r&eacute;gimen de Gadafi, se convirtieron en tantos nuevos &ldquo;opositores&rdquo;. Estos ex-gadafistas, junto con muchos agentes de las potencias occidentales, dominan el actual Consejo Nacional de Transici&oacute;n (CNT). El presidente de este Consejo, Moustafa Abdel Jalil, era el Ministro de Justicia de Gadafi, es decir su torturador en jefe. En cuanto a Mahmoud Jibril, que preside el ejecutivo del CNT, estaba a la cabeza de la \u00abOficina de desarrollo econ&oacute;mico nacional\u00bb de Libia desde 2007. En otras palabras, fue la punta de lanza de la pol&iacute;tica de liberalizaci&oacute;n y privatizaci&oacute;n de la econom&iacute;a libia. Apoyado pol&iacute;tica, militar y financieramente por las potencias imperialistas, el CNT no es un organismo revolucionario, sino contrarrevolucionario. Muchas veces en la historia, ha ocurrido que una fracci&oacute;n de la vieja clase dominante se aprovechara de una revoluci&oacute;n que le es totalmente ajena para tomar el poder. Eso es exactamente lo que ocurri&oacute; en Libia.<\/p>\n<p> <strong>La ca&iacute;da de Gadafi<\/strong><\/p>\n<p> Sarkozy y Cameron estaban convencidos de que el r&eacute;gimen de Gadafi caer&iacute;a con rapidez pero no fue as&iacute;. A pesar de la intensidad de los bombardeos, las \u00absanciones financieras\u00bb contra Gadafi y el armamento de las milicias que operan sobre el terreno, el antiguo r&eacute;gimen se mantuvo durante seis meses. Sin embargo, Gadafi no ten&iacute;a una base importante de apoyo entre la poblaci&oacute;n. El dictador libio era odiado por las masas. Su poder se basaba esencialmente en un aparato represivo brutal. Decenas de miles de personas -hombres, mujeres y ni&ntilde;os- languidec&iacute;an en las c&aacute;rceles de Tr&iacute;poli, donde sufrieron violaciones y abusos atroces.<\/p>\n<p>Lo que le ha permitido a Gadafi aguantar tanto tiempo y mantener el control de una fracci&oacute;n importante del ej&eacute;rcito es precisamente la aparici&oacute;n a la cabeza de los \u00abrebeldes\u00bb de estos reaccionarios conocidos por todos los libios &ndash;as&iacute; como tambi&eacute;n su connivencia con las potencias imperialistas. Pero al final, los miles de misiles que cayeron sobre las tropas y la infraestructura del r&eacute;gimen hizo que sus fuerzas armadas se volvieran ineficaces. Careciendo de un fuerte apoyo, el r&eacute;gimen se desintegr&oacute;, y su evidente debilidad cre&oacute; las condiciones para un levantamiento de j&oacute;venes y trabajadores en Tr&iacute;poli, que derribaron al r&eacute;gimen como un castillo de naipes. Los insurgentes tripolitanos hab&iacute;an estado luchando durante diecis&eacute;is horas, cuando las milicias de fuera de la ciudad, transportadas al lugar con el apoyo de la OTAN, llegaron para proclamar \u00absu\u00bb victoria.<\/p>\n<p> Las milicias, que los medios occidentales agrupan bajo la etiqueta de \u00abfuerzas rebeldes\u00bb, no son pol&iacute;ticamente homog&eacute;neas. Entre ellas se encuentran miles de j&oacute;venes y trabajadores que lucharon heroicamente -a menudo a costa de sus vidas- para derrocar a la dictadura que ten&iacute;an buenas razones para odiar. Se consideran a s&iacute; mismos como revolucionarios que luchan por una Libia libre y democr&aacute;tica. Pero estos elementos no predominan. No son ellos ni sus representantes los que ocupan las posiciones de liderazgo y que tomar&aacute;n el poder en el pa&iacute;s. Las milicias m&aacute;s poderosas est&aacute;n bajo el control de los elementos reaccionarios que no son mejores que Gadafi.<\/p>\n<p> Es dif&iacute;cil predecir lo que suceder&aacute; en Libia en los pr&oacute;ximos meses. Los sucesores de Gadafi no lograr&aacute;n consolidar f&aacute;cilmente un r&eacute;gimen estable, dada la rivalidad entre los jefes militares, algunos de los cuales est&aacute;n vinculados a Al Qaeda, como Abdel-Hakim Belhaj, hoy comandante de las fuerzas rebeldes en Tr&iacute;poli. Mientras Gadafi estaba en el poder, estas rivalidades -marcadas por el asesinato del general Abdul Fattah Younes- se mantuvieron en un segundo plano. Pero ahora, aparecer&aacute;n a plena luz del d&iacute;a. A esto hay tambi&eacute;n que a&ntilde;adirle la rivalidad entre las potencias imperialistas que participaron en la guerra. Por &uacute;ltimo, los trabajadores y j&oacute;venes libios no permitir&aacute;n f&aacute;cilmente la imposici&oacute;n de una nueva dictadura encabezada por ex gadafistas y otros elementos reaccionarios. Desde este punto de vista, la prioridad de los imperialistas y la clase dominante de Libia ser&aacute; el desarme de todos los insurgentes genuinamente revolucionarios y el establecimiento de un gobierno represivo al servicio de los intereses capitalistas.<\/p>\n<p> El curso posterior de los acontecimientos en Libia depender&aacute; en gran parte de la evoluci&oacute;n de la situaci&oacute;n internacional. Especialmente, en un primer momento, de lo que ocurra en T&uacute;nez y Egipto. Las revoluciones en los pa&iacute;ses vecinos est&aacute;n a&uacute;n inacabadas y experimentar&aacute;n nuevas fases de crecimiento. Si la clase obrera tomara el poder en T&uacute;nez o Egipto, esto cambiar&iacute;a por completo el equilibrio de poder entre las clases en Libia y en todo el norte de &Aacute;frica.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">12 de septiembre de 2011<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La ola revolucionaria que barri&oacute; el norte de &Aacute;frica y Oriente Medio, derrocando, o desestabilizando los reg&iacute;menes establecidos, fue vista como un desastre por las potencias imperialistas. Y con raz&oacute;n. La estabilidad de estas dictaduras era de vital importancia estrat&eacute;gica para el imperialismo. 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