{"id":4691,"date":"2013-07-10T14:55:02","date_gmt":"2013-07-10T14:55:02","guid":{"rendered":"https:\/\/luchadeclases.org.ve\/wp_temp\/?p=4691"},"modified":"2013-07-10T14:55:02","modified_gmt":"2013-07-10T14:55:02","slug":"principios-de-comunismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/luchadeclases.com\/?p=4691","title":{"rendered":"Principios del Comunismo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">El trabajo \u00abPrincipios del comunismo\u00bb es un proyecto de programa de la Liga de los Comunistas. Lo escribi&oacute; Engels en Par&iacute;s por encargo del Comit&eacute; Comarcal de la Liga. Sin embargo, luego de que como resultado de su II Congreso (29 de noviembre-8 de diciembre de 1847), la Liga les encargara a Marx y Engels la redacci&oacute;n de un programa para la Liga, los autores abandonaron la forma de catequismo que marc&oacute; la obra aqu&iacute; reproducida y optaron por escribir el programa en forma de minifiesto. El resultado se conoce como el&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.marxists.org\/espanol\/m-e\/1840s\/48-manif.htm\">Manifiesto del Partido Comunista<\/a>. Al escribirlo, los autores utilizaron las tesis expuestas por Engels en los \u00abPrincipios del comunismo\u00bb<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Escrito en alem&aacute;n por F. Engels a fines de octubre y en noviembre de 1847. Se publica de acuerdo con el manuscrito. Publicado por vez primera como edici&oacute;n aparte en 1914. <\/em> <\/p>\n<p>I. &iquest;Qu&eacute; es el comunismo? <\/p>\n<p>El comunismo es la doctrina de las condiciones de la liberaci&oacute;n del proletariado. <\/p>\n<p>II. &iquest;Qu&eacute; es el proletariado? <\/p>\n<p>El proletariado es la clase social que consigue sus medios de subsistencia exclusivamente de la venta de su trabajo, y no del r&eacute;dito de alg&uacute;n capital; es la clase, cuyas dicha y pena, vida y muerte y toda la existencia dependen de la demanda de trabajo, es decir, de los per&iacute;odos de crisis y de prosperidad de los negocios, de las fluctuaciones de una competencia desenfrenada. Dicho en pocas palabras, el proletariado, o la clase de los proletarios, es la clase trabajadora del siglo XIX. <\/p>\n<p>III. &iquest;Quiere decir que los proletarios no han existido siempre? <\/p>\n<p>No. Las clases pobres y trabajadoras han existido siempre, siendo pobres en la mayor&iacute;a de los casos. Ahora bien, los pobres, los obreros que viviesen en las condiciones que acabamos de se&ntilde;alar, o sea los proletarios, no han existido siempre, del mismo modo que la competencia no ha sido siempre libre y desenfrenada. <\/p>\n<p>IV. &iquest;C&oacute;mo apareci&oacute; el proletariado? <\/p>\n<p>El proletariado naci&oacute; a ra&iacute;z de la revoluci&oacute;n industrial, que se produjo en Inglaterra en la segunda mitad del siglo pasado y se repiti&oacute; luego en todos los pa&iacute;ses civilizados del mundo. Dicha revoluci&oacute;n se debi&oacute; al invento de la m&aacute;quina de vapor, de las diversas m&aacute;quinas de hilar, del telar mec&aacute;nico y de toda una serie de otros dispositivos mec&aacute;nicos. Estas m&aacute;quinas, que costaban muy caras y, por eso, s&oacute;lo estaban al alcance de los grandes capitalistas, transformaron completamente el antiguo modo de producci&oacute;n y desplazaron a los obreros anteriores, puesto que las m&aacute;quinas produc&iacute;an mercanc&iacute;as m&aacute;s baratas y mejores que las que pod&iacute;an hacer &eacute;stos con ayuda de sus ruecas y telares imperfectos. Las m&aacute;quinas pusieron la industria enteramente en manos de los grandes capitalistas y redujeron a la nada el valor de la peque&ntilde;a propiedad de los obreros (instrumentos, telares, etc.), de modo que los capitalistas pronto se apoderaron de todo, y los obreros se quedaron con nada. As&iacute; se instaur&oacute; en la producci&oacute;n de tejidos el sistema fabril. En cuanto se dio el primer impulso a la introducci&oacute;n de m&aacute;quinas y al sistema fabril; este &uacute;ltimo se propag&oacute; r&aacute;pidamente en las dem&aacute;s ramas de la industria, sobre todo en el estampado de tejidos, la impresi&oacute;n de libros, la alfarer&iacute;a y la metalurgia. El trabajo comenz&oacute; a dividirse m&aacute;s y m&aacute;s entre los obreros individuales de tal manera que el que antes efectuaba todo el trabajo pas&oacute; a realizar nada m&aacute;s que una parte del mismo. Esta divisi&oacute;n del trabajo permiti&oacute; fabricar los productos m&aacute;s r&aacute;pidamente y, por consecuencia, de modo m&aacute;s barato. Ello redujo la actividad de cada obrero a un procedimiento mec&aacute;nico, muy sencillo, constantemente repetido, que la m&aacute;quina pod&iacute;a realizar con el mismo &eacute;xito o incluso mucho mejor. Por tanto, todas estas ramas de la producci&oacute;n cayeron, una tras otra, bajo la dominaci&oacute;n del vapor, de las m&aacute;quinas y del sistema fabril, exactamente del mismo modo que la producci&oacute;n de hilados y de tejidos. En consecuencia, ellas se vieron enteramente en manos de los grandes capitalistas, y los obreros quedaron privados de los &uacute;Itimos restos de su independencia. Poco a poco, el sistema fabril extendi&oacute; su dominaci&oacute;n no ya s&oacute;lo a la manufactura, en el sentido estricto de la palabra, sino que comenz&oacute; a apoderarse m&aacute;s y m&aacute;s de las actividades artesanas, ya que tambi&eacute;n en esta esfera los grandes capitalistas desplazaban cada vez m&aacute;s a los peque&ntilde;os maestros, montando grandes talleres, en los que era posible ahorrar muchos gastos e implantar una detallada divisi&oacute;n del trabajo. As&iacute; llegamos a que, en los pa&iacute;ses civilizados, casi en todas las ramas del trabajo se afianza la producci&oacute;n fabril y, casi en todas estas ramas, la gran industria desplaza a la artesan&iacute;a y la manufactura. Como resultado de ello, se arruina m&aacute;s y m&aacute;s la antigua clase media, sobre todo los peque&ntilde;os artesanos, cambia completamente la anterior situaci&oacute;n de los trabajadores y surgen dos clases nuevas, que absorben paulatinamente a todas las dem&aacute;s, a saber: <\/p>\n<p>I. La clase de los grandes capitalistas, que son ya en todos los pa&iacute;ses civilizados casi los &uacute;nicos poseedores de todos los medios de existencia, como igualmente de las materias primas y de los instrumentos (m&aacute;quinas, f&aacute;bricas, etc.) necesarios para la producci&oacute;n de los medios de existencia. Es la clase de los burgueses, o sea, burgues&iacute;a. <\/p>\n<p>II. La clase de los completamente despose&iacute;dos, de los que en virtud de ello se ven forzados a vender su trabajo a los burgueses, al fin de recibir en cambio los medios de subsistencia necesarios para vivir. Esta clase se denomina la clase de los proletarios, o sea, proletariado. <\/p>\n<p>V. &iquest;En qu&eacute; condiciones se realiza esta venta del trabajo de los proletarios a los burgueses? <\/p>\n<p>El trabajo es una mercanc&iacute;a como otra cualquiera, y su precio depende, por consiguiente, de las mismas leyes que el de cualquier otra mercanc&iacute;a. Pero, el precio de una mercanc&iacute;a, bajo el dominio de la gran industria o de la libre competencia, que es lo mismo, como lo veremos m&aacute;s adelante, es, por t&eacute;rmino medio, siempre igual a los gastos de producci&oacute;n de dicha mercanc&iacute;a. Por tanto, el precio del trabajo es tambi&eacute;n igual al costo de producci&oacute;n del trabajo. Ahora bien, el costo de producci&oacute;n del trabajo consta precisamente de la cantidad de medios de subsistencia indispensables para que el obrero est&eacute; en condiciones de mantener su capacidad de trabajo y para que la clase obrera no se extinga. El obrero no percibir&aacute; por su trabajo m&aacute;s que lo indispensable para ese fin; el precio del trabajo o el salario ser&aacute;, por consiguiente, el m&aacute;s bajo, constituir&aacute; el m&iacute;nimo de lo indispensable para mantener la vida. Pero, por cuanto en los negocios existen per&iacute;odos mejores y peores, el obrero percibir&aacute; unas veces m&aacute;s, otras menos, exactamente de la misma manera que el fabricante cobra unas veces m&aacute;s, otras menos, por sus mercanc&iacute;as. Y, al igual que el fabricante, que, por t&eacute;rmino medio, contando los tiempos buenos y los malos, no percibe por sus mercanc&iacute;as ni m&aacute;s ni menos que su costo de producci&oacute;n, el obrero percibir&aacute;, por t&eacute;rmino medio, ni m&aacute;s ni menos que ese m&iacute;nimo. Esta ley econ&oacute;mica del salario se aplicar&aacute; m&aacute;s rigurosamente en la medida en que la gran industria vaya penetrando en todas las ramas de la producci&oacute;n. <\/p>\n<p>VI. &iquest;Qu&eacute; clases trabajadores exist&iacute;an antes de la revoluci&oacute;n industrial? <\/p>\n<p>Las clases trabajadoras han vivido en distintas condiciones, seg&uacute;n las diferentes fases de desarrollo de la sociedad, y han ocupado posiciones distintas respecto de las clases poseedoras y dominantes. En la antig&uuml;edad, los trabajadores eran esclavos de sus amos, como lo son todav&iacute;a en un gran n&uacute;mero de pa&iacute;ses atrasados e incluso en la parte meridional de los Estados Unidos. En la Edad Media eran siervos de los nobles propietarios de tierras, como lo son todav&iacute;a en Hungr&iacute;a, Polonia y Rusia. Adem&aacute;s, en la Edad Media, hasta la revoluci&oacute;n industrial, exist&iacute;an en las ciudades oficiales artesanos que trabajaban al servicio de la peque&ntilde;a burgues&iacute;a y, poco a poco, en la medida del progreso de la manufactura, comenzaron a aparecer obreros de manufactura que iban a trabajar contratados por grandes capitalistas. <\/p>\n<p>VII. &iquest;Qu&eacute; diferencia hay entre el proletario y el esclavo? <\/p>\n<p>El esclavo est&aacute; vendido de una vez y para siempre, en cambio, el proletario tiene que venderse &eacute;l mismo cada d&iacute;a y cada hora. Todo esclavo individual, propiedad de un se&ntilde;or determinado, tiene ya asegurada su existencia por miserable que sea, por inter&eacute;s de &eacute;ste. En cambio el proletario individual es, valga la expresi&oacute;n, propiedad de toda la clase de la burgues&iacute;a. Su trabajo no se compra m&aacute;s que cuando alguien lo necesita, por cuya raz&oacute;n no tiene la existencia asegurada. Esta existencia est&aacute; asegurada &uacute;nicamente a toda la clase de los proletarios. El esclavo est&aacute; fuera de la competencia. El proletario se halla sometido a ello y siente todas sus fluctuaciones. El esclavo es considerado como una cosa, y no miembro de la sociedad civil. El proletario es reconocido como persona, como miembro de la sociedad civil. Por consiguiente, el esclavo puede tener una existencia mejor que el proletario, pero este &uacute;ltimo pertenece a una etapa superior de desarrollo de la sociedad y se encuentra a un nivel m&aacute;s alto que el esclavo. Este se libera cuando de todas las relaciones de la propiedad privada no suprime m&aacute;s que una, la relaci&oacute;n de esclavitud, gracias a lo cual s&oacute;lo entonces se convierte en proletario; en cambio, el proletario s&oacute;lo puede liberarse suprimiendo toda la propiedad privada en general. <\/p>\n<p>VIII. &iquest;Qu&eacute; diferencia hay entre el proletario y el siervo? <\/p>\n<p>El siervo posee en propiedad y usufructo un instrumento de producci&oacute;n y una porci&oacute;n de tierra, a cambio de lo cual entrega una parte de su producto o cumple ciertos trabajos. El proletario trabaja con instrumentos de producci&oacute;n pertenecientes a otra persona, por cuenta de &eacute;sta, a cambio de una parte del producto. El siervo da, al proletario le dan. El siervo tiene la existencia asegurada, el proletario no. El siervo est&aacute; fuera de la competencia, el proletario se halla sujeto a ella. El siervo se libera ya refugi&aacute;ndose en la ciudad y haci&eacute;ndose artesano, ya dando a su amo dinero en lugar de trabajo o productos, transformandose en libre arrendatario, ya expulsando a su se&ntilde;or feudal y haci&eacute;ndose &eacute;l mismo propietario. Dicho en breves palabras, se libera entrando de una manera u otra en la clase poseedora y en la esfera de la competencia. El proletario se libera suprimiendo la competencia, la propiedad privada y todas las diferencias de clase. <\/p>\n<p>IX. &iquest;Qu&eacute; diferencia hay entre el proletario y el artesano? 1 <\/p>\n<p>X. &iquest;Qu&eacute; diferencia hay entre el proletario y el obrero de manufactura? <\/p>\n<p>El obrero de manufactura de los siglos XVI-XVIII pose&iacute;a casi en todas partes instrumentos de producci&oacute;n: su telar, su rueca para la familia y un peque&ntilde;o terreno que cultivaba en las horas libres. El proletario no tiene nada de eso. El obrero de manufactura vive casi siempre en el campo y se halla en relaciones m&aacute;s o menos patriarcales con su se&ntilde;or o su patrono. El proletario suele vivir en grandes ciudades y no lo unen a su patrono m&aacute;s que relaciones de dinero. La gran industria arranca al obrero de manufactura de sus condiciones patriarcales; &eacute;ste pierde la propiedad que todav&iacute;a pose&iacute;a y s&oacute;lo entonces se convierte en proletario. <\/p>\n<p>XI. &iquest;Cu&aacute;les fueron las consecuencias directas de la revoluci&oacute;n industrial y de la divisi&oacute;n de la sociedad en burgueses y proletarios? <\/p>\n<p>En primer lugar, en virtud de que el trabajo de las m&aacute;quinas reduc&iacute;a m&aacute;s y m&aacute;s los precios de los art&iacute;culos industriales, en casi todos los pa&iacute;ses del mundo el viejo sistema de la manufactura o de la industria basada en el trabajo manual fue destruido enteramente. Todos los pa&iacute;ses semib&aacute;rbaros que todav&iacute;a quedaban m&aacute;s o menos al margen del desarrollo hist&oacute;rico y cuya industria se basaba todav&iacute;a en la manufactura, fueron arrancados violentamente de su aislamiento. Comenzaron a comprar mercanc&iacute;as m&aacute;s baratas a los ingleses, dejando que se muriesen de hambre sus propios obreros de manufactura. As&iacute;, pa&iacute;ses que durante milenios no conocieron el menor progreso, como, por ejemplo, la India, pasaron por una completa revoluci&oacute;n, e incluso la China marcha ahora de cara a la revoluci&oacute;n. Las cosas han llegado a tal punto que una nueva m&aacute;quina que se invente ahora en Inglaterra podr&aacute;, en el espacio de un a&ntilde;o, condenar al hambre a millones de obreros de China. De este modo, la gran industria ha ligado los unos a los otros a todos los pueblos de la tierra, ha unido en un solo mercado mundial todos los peque&ntilde;os mercados locales, ha preparado por doquier el terreno para la civilizaci&oacute;n y el progreso y ha hecho las cosas de tal manera que todo lo que se realiza en los pa&iacute;ses civilizados debe necesariamente repercutir en todos los dem&aacute;s, por tanto, si los obreros de Inglaterra o de Francia se liberan ahora, ello debe suscitar revoluciones en todos los dem&aacute;s pa&iacute;ses, revoluciones que tarde o temprano culminar&aacute;n tambi&eacute;n all&iacute; en la liberaci&oacute;n de los obreros. <\/p>\n<p>En segundo lugar, en todas las partes en que la gran industria ocup&oacute; el lugar de la manufactura, la burgues&iacute;a aument&oacute; extraordinariamente su riqueza y poder y se erigi&oacute; en primera clase del pa&iacute;s. En consecuencia, en todas las partes en las que se produjo ese proceso, la burgues&iacute;a tom&oacute; en sus manos el poder pol&iacute;tico y desaloj&oacute; las clases que dominaban antes: la aristocracia, los maestros de gremio y la monarqu&iacute;a absoluta, que representaba a la una y a los otros. La burgues&iacute;a acab&oacute; con el poder&iacute;o de la aristocracia y de la nobleza, suprimiendo el mayorazgo o la inalienabilidad de la posesi&oacute;n de tierras, como tambi&eacute;n todos los privilegios de la nobleza. Destruy&oacute; el poder&iacute;o de los maestros de gremio, eliminando todos los gremios y los privilegios gremiales. En el lugar de unos y otros puso la libre competencia, es decir, un estado de la sociedad en la que cada cual ten&iacute;a derecho a dedicarse a la rama de la industria que le gustase y nadie pod&iacute;a imped&iacute;rselo a no ser la falta de capital necesario para tal actividad. Por consiguiente, la implantaci&oacute;n de la libre competencia es la proclamaci&oacute;n p&uacute;blica de que, de ahora en adelante, los miembros de la sociedad no son iguales entre s&iacute; &uacute;nicamente en la medida en que no lo son sus capitales, que el capital se convierte en la fuerza decisiva y que los capitalistas, o sea, los burgueses, se erigen as&iacute; en la primera clase de la sociedad. Ahora bien, la libre competencia es indispensable en el per&iacute;odo inicial del desarrollo de la gran industria, porque es el &uacute;nico r&eacute;gimen social con el que la gran industria puede progresar. Tras de aniquilar de este modo el poder&iacute;o social de la nobleza y de los maestros de gremio, puso fin tambi&eacute;n al poder pol&iacute;tico de la una y los otros. Llegada a ser la primera clase de la sociedad, la burgues&iacute;a se proclam&oacute; tambi&eacute;n la primera clase en la esfera pol&iacute;tica. Lo hizo implantando el sistema representativo, basado en la igualdad burguesa ante la ley y en el reconocimiento legislativo de la libre competencia. Este sistema fue instaurado en los pa&iacute;ses europeos bajo la forma de la monarqu&iacute;a constitucional. En dicha monarqu&iacute;a s&aacute;lo tienen derecho de voto los poseedores de cierto capital, es decir, &uacute;nicamente los burgueses. Estos electores burgueses eligen a los diputados, y estos diputados burgueses, vali&eacute;ndose del derecho a negar los impuestos, eligen un gobierno burgu&eacute;s. <\/p>\n<p>En tercer lugar, la revoluci&oacute;n indistrial ha creado en todas partes el proletariado en la misma medida que la burgues&iacute;a. Cuanto m&aacute;s ricos se hac&iacute;an los burgueses, m&aacute;s numerosos eran los proletarios. Visto que s&oacute;lo el capital puede dar ocupaci&oacute;n a los proletarios y que el capital s&oacute;lo aumenta cuando emplea trabajo, el crecimiento del proletariado se produce en exacta correspondencia con el del capital. Al propio tiempo, la revoluci&oacute;n industrial agrupa a los burgueses y a los proletarios en grandes ciudades, en las que es m&aacute;s ventajoso fomentar la industria, y can esa concentraci&oacute;n de grandes masas en un mismo lugar le inculca a los proletarios la conciencia de su fuerza. Luego, en la medida del progreso de la revoluci&oacute;n industrial, en la medida en que se inventan nuevas m&aacute;quinas, que eliminan el trabajo manual, la gran industria ejerce una presi&oacute;n creciente sobre los salarios y los reduce, como hemos dicho, al m&iacute;nimo, haciendo la situaci&oacute;n del proletariado cada vez m&aacute;s insoportable. As&iacute;, por una parte, como consecuencia del descontento creciente del proletariado y, por la otra, del crecimiento del poder&iacute;o de &eacute;ste, la revoluci&oacute;n industrial prepara la revoluci&oacute;n social que ha de realizar el proletariado. <\/p>\n<p>XII. &iquest;Cu&aacute;les han sido las consecuencias siguientes de la revoluci&oacute;n industrial? <\/p>\n<p>La gran industria cre&oacute;, con la m&aacute;quina de vapor y otras m&aacute;quinas, los medios de aumentar la producci&oacute;n industrial r&aacute;pidamente, a bajo costo y hasta el infinito. Merced a esta facilidad de ampliar la producci&oacute;n, la libre competencia, consecuencia necesaria de esta gran industria, adquiri&oacute; pronto un car&aacute;cter extraordinariamente violento; un gran n&uacute;mero de capitalistas se lanz&oacute; a la industria, en breve plazo se produjo m&aacute;s de lo que se pod&iacute;a consumir. Como consecuencia, no se pod&iacute;an vender las mercanc&iacute;as fabricadas y sobrevino la llamada crisis comercial; las f&aacute;bricas tuvieron que parar, los fabricantes quebraron y los obreros se quedaron sin pan. Y en todas partes se extendi&oacute; la mayor miseria. Al cabo de cierto tiempo se vendieron los productos sobrantes, las f&aacute;bricas volvieron a funcionar, los salarios subieron y, poco a poco, los negocios marcharon mejor que nunca. Pero no por mucho tiempo, ya que pronto volvieron a producirse demasiadas mercanc&iacute;as y sobrevino una nueva crisis que transcurri&oacute; exactamente de la misma manera que la anterior. As&iacute;, desde comienzos del presente siglo, en la situaci&oacute;n de la industria se han producido continuamente oscilaciones entre per&iacute;odos de prosperidad y per&iacute;odos de crisis, y casi regularmente, cada cinco o siete a&ntilde;os se ha producido tal crisis, con la particularidad de que cada vez acarreaba las mayores calamidades para los obreros, una agitaci&oacute;n revolucionaria general y un peligro colosal para todo el r&eacute;gimen existente. <\/p>\n<p>XIII. &iquest;Cu&aacute;les son las consecuencias de estas crisis comerciales que se repiten regularmente? <\/p>\n<p>En primer lugar, la de que la gran industria, que en el primer per&iacute;odo de su desarrollo cre&oacute; la libre competencia, la ha rebasado ya; que la competencia y, hablando en t&eacute;rminos generales, la producci&oacute;n industrial en manos de unos u otros particulares se ha convertido para ella en una traba a la que debe y ha de romper; que la gran industria, mientras siga sobre la base actual, no puede existir sin conducir cada siete a&ntilde;os a un caos general que supone cada vez un peligro para toda la civilizaci&oacute;n y no s&oacute;lo sume en la miseria a los proletarios, sino que arruina a muchos burgueses; que, por consiguiente, la gran industria debe destruirse ella misma, lo que es absolutamente imposible, o reconocer que hace imprescindible una organizaci&oacute;n completamente nueva de la sociedad, en la que la producci&oacute;n industrial no ser&aacute; m&aacute;s dirigida por unos u otros fabricantes en competencia entre s&iacute;, sino por toda la sociedad con arreglo a un plan determinado y de conformidad con las necesidades de todos los miembros de la sociedad. <\/p>\n<p>En segundo lugar, que la gran industria y la posibilidad, condicionada por &eacute;sta, de ampliar hasta el infinito la producci&oacute;n permiten crear un r&eacute;gimen social en el que se producir&aacute;n tantos medios de subsistencia que cada miembro de la sociedad estar&aacute; en condiciones de desarrollar y emplear libremente todas sus fuerzas y facultades; de modo que, precisamente la peculiaridad de la gran industria que en la sociedad moderna engendra toda la miseria y todas las crisis comerciales ser&aacute; en la otra organizaci&oacute;n social justamente la que ha de acabar con esa miseria y esas fluctuaciones pre&ntilde;adas de tantas desgracias. <\/p>\n<p>Por tanto, est&aacute; probado claramente: <\/p>\n<p>1) que en la actualidad todos estos males se deben &uacute;nicamente al r&eacute;gimen social, el cual ya no responde m&aacute;s a las condiciones existentes; <\/p>\n<p>2) que ya existen los medios de supresi&oacute;n definitiva de estas calamidades por v&iacute;a de la construcci&oacute;n de un nuevo orden social. <\/p>\n<p>XIV. &iquest;C&oacute;mo debe ser ese nuevo orden social? <\/p>\n<p>Ante todo, la administraci&oacute;n de la industria y de todas las ramas de la producci&oacute;n en general dejar&aacute; de pertenecer a unos u otros individuos en competencia. En lugar de esto, las ramas de la producci&oacute;n pasar&aacute;n a manos de toda la sociedad, es decir, ser&aacute;n administradas en beneficio de toda la sociedad, con arreglo a un plan general y con la participaci&oacute;n de todos los miembros de la sociedad. Por tanto, el nuevo orden social suprimir&aacute; la competencia y la sustituir&aacute; con la asociaci&oacute;n. En vista de que la direcci&oacute;n de la industria, al hallarse en manos de particulares, implica necesariamente la existencia de la propiedad privada y por cuanto la competencia no es otra cosa que ese modo de dirigir la industria, en el que la gobiernan propietarios privados, la propiedad privada va unida inseparablemente a la direcci&oacute;n individual de la industria y a la competencia. As&iacute;, la propiedad privada debe tambi&eacute;n ser suprimida y ocupar&aacute;n su lugar el usufructo colectivo de todos los instrumentos de producci&oacute;n y el reparto de los productos de com&uacute;n acuerdo, lo que se llama la comunidad de bienes. <\/p>\n<p>La supresi&oacute;n de la propiedad privada es incluso la expresi&oacute;n m&aacute;s breve y mas caracter&iacute;stica de esta transformaci&oacute;n de todo el r&eacute;gimen social, que se ha hecho posible merced al progreso de la industria. Por eso los comunistas la planteen can raz&oacute;n como su principal reivindicaci&oacute;n. <\/p>\n<p>XV. &iquest;Eso quiere decir que la supresi&oacute;n de la propiedad privada no era posible antes? <\/p>\n<p>No, no era posible. Toda transformaci&oacute;n del orden social, todo cambio de las relaciones de propiedad es consecuencia necesaria de la aparici&oacute;n de nuevas fuerzas productivas que han dejado de corresponder a las viejas relaciones de propiedad. As&iacute; ha surgido la misma propiedad privada. La propiedad privada no ha existido siempre; cuando a fines de la Edad Media surgi&oacute; el nuevo modo de producci&oacute;n bajo la forma de la manufactura, que no encuadraba en el marco de la propiedad feudal y gremial, esta manufactura, que no correspond&iacute;a ya a las viejas relaciones de propiedad, dio vida a una nueva forma de propiedad: la propiedad privada. En efecto, para la manufactura y para el primer per&iacute;odo de desarrollo de la gran industria no era posible ninguna otra forma de propiedad adem&aacute;s de la propiedad privada, no era posible ning&uacute;n orden social adem&aacute;s del basado en esta propiedad. Mientras no se pueda conseguir una cantidad de productos que no s&oacute;lo baste para todos, sino que se quede cierto excedente para aumentar el capital social y seguir fomentando las fuerzas productivas, deben existir necesariamente una clase dominante que disponga de las fuerzas productivas de la sociedad y una clase pobre y oprimida. La constituci&oacute;n y el car&aacute;cter de estas clases dependen del grado de desarrollo de la producci&oacute;n. La sociedad de la Edad Media, que tiene por base el cultivo de la tierra, nos da el se&ntilde;or feudal y el siervo; las ciudades de las postrimer&iacute;as de la Edad Media nos dan el maestro artesano, el oficial y el jornalero; en el siglo XVII, el propietario de manufactura y el obrero de &eacute;sta; en el siglo XIX, el gran fabricante y el proletario. Es claro que, hasta el presente, las fuerzas productivas no se han desarrollado a&uacute;n al punto de proporcionar una cantidad de bienes suficiente para todos y para que la propiedad privada sea ya una traba, un obst&aacute;culo para su progreso. Pero hoy, cuando, merced al desarrollo de la gran industria, en primer lugar, se han constituido capitales y fuerzas productivas en proporciones sin precedentes y existen medios para aumentar en breve plazo hasta el infinito estas fuerzas productivas; cuando, en segundo lugar, estas fuerzas productivas se concentran en manos de un reducido n&uacute;mero de burgueses, mientras la gran masa del pueblo se va convirtiendo cada vez m&aacute;s en proletarios, con la particularidad de que su situaci&oacute;n se hace m&aacute;s precaria e insoportable en la medida en que aumenta la riqueza de los burgueses; cuando, en tercer lugar, estas poderosas fuerzas productivas, que se multiplican con tanta facilidad hasta rebasar el marco de la propiedad privada y del burgu&eacute;s, provocan continuamente las mayores conmociones del orden social, s&oacute;lo ahora la supresi&oacute;n de la propiedad privada se ha hecho posible e incluso absolutamente necesaria. <\/p>\n<p>XVI. &iquest;Ser&aacute; posible suprimir por v&iacute;a pac&iacute;fica la propiedad privada? <\/p>\n<p>Ser&iacute;a de desear que fuese as&iacute;, y los comunistas, como es l&oacute;gico, ser&iacute;an los &uacute;ltimos en oponerse a ello. Los comunistas saben muy bien que todas las conspiraciones, adem&aacute;s de in&uacute;tiles, son incluso perjudiciales. Est&aacute;n perfectamente al corriente de que no se pueden hacer las revoluciones premeditada y arbitrariamente y que &eacute;stas han sido siempre y en todas partes una consecuencia necesaria de circunstancias que no depend&iacute;an en absoluto de la voluntad y la direcci&oacute;n de unos u otros partidos o clases enteras. Pero, al propio tiempo, ven que se viene aplastando por la violencia el desarrollo del proletariado en casi todos los pa&iacute;ses civilizados y que, con ello, los enemigos mismos de los comunistas trabajan con todas sus energ&iacute;as para la revoluci&oacute;n. Si todo ello termina, en fin de cuentas, empujando al proletariado subyugado a la revoluci&oacute;n, nosotros, los comunistas, defenderemos con hechos, no menos que como ahora lo hacemos de palabra, la causa del proletariado. <\/p>\n<p>XVII. &iquest;Ser&aacute; posible suprimir de golpe la propiedad privada? <\/p>\n<p>No, no ser&aacute; posible, del mismo modo que no se puede aumentar de golpe las fuerzas productivas existentes en la medida necesaria para crear una econom&iacute;a colectiva. Por eso, la revoluci&oacute;n del proletariado, que se avecina seg&uacute;n todos los indicios, s&oacute;lo podr&aacute; transformar paulatinamente la sociedad actual, y acabar&aacute; con la propiedad privada &uacute;nicamente cuando haya creado la necesaria cantidad de medios de producci&oacute;n. <\/p>\n<p>XVIII. &iquest;Qu&eacute; v&iacute;a de desarrollo tomar&aacute; esa revoluci&oacute;n? <\/p>\n<p>Establecer&aacute;, ante todo, un r&eacute;gimen democr&aacute;tico y, por tanto, directa o indirectamente, la dominaci&oacute;n pol&iacute;tica del proletariado. Directamente en Inglaterra, donde los proletarios constituyen ya la mayor&iacute;a del pueblo. Indirectamente en Francia y en Alemania, donde la mayor&iacute;a del pueblo no consta &uacute;nicamente de proletarios, sino, adem&aacute;s, de peque&ntilde;os campesinos y peque&ntilde;os burgueses de la ciudad, que se encuentran s&oacute;lo en la fase de transformaci&oacute;n en proletariado y que, en lo tocante a la satisfacci&oacute;n de sus intereses pol&iacute;ticos, dependen cada vez m&aacute;s del proletariado, por cuya raz&oacute;n han de adherirse pronto a las reivindicaciones de &eacute;ste. Para ello, quiz&aacute;, se necesite una nueva lucha que, sin embargo, no puede tener otro desenlace que la victoria del proletariado. <\/p>\n<p>La democracia ser&iacute;a absolutamente in&uacute;til para el proletariado si no la utilizara inmediatamente como medio para llevar a cabo amplias medidas que atentasen directamente contra la propiedad privada y asegurasen la existencia del proletariado. Las medidas m&aacute;s importantes, que dimanan necesariamente de las condiciones actuales, son: <\/p>\n<p>1) Restricci&oacute;n de la propiedad privada mediante el impuesto progresivo, el alto impuesto sobre las herencias, la abolici&oacute;n del derecho de herencia en las l&iacute;neas laterales (hermanos, sobrinos, etc.), pr&eacute;stamos forzosos, etc. <\/p>\n<p>2) Expropiaci&oacute;n gradual de los propietarios agrarios, fabricantes, propietarios de ferrocarriles y buques, parcialmente con ayuda de la competencia por parte de la industria estatal y, parcialmente de modo directo, con indemnizaci&oacute;n en asignados. <\/p>\n<p>3) Confiscaci&oacute;n de los bienes de todos los emigrados y de los rebeldes contra la mayor&iacute;a del pueblo. <\/p>\n<p>4) Organizaci&oacute;n del trabajo y ocupaci&oacute;n de los proletarios en fincas, f&aacute;bricas y talleres nacionales, con lo cual se eliminar&aacute; la competencia entre los obreros, y los fabricantes que queden, tendr&aacute;n que pagar salarios tan altos como el Estado. <\/p>\n<p>5) Igual deber obligatorio de trabajo para todos los miembros de la sociedad hasta la supresi&oacute;n completa de la propiedad privada. Formaci&oacute;n de ej&eacute;rcitos industriales, sobre todo para la agricultura. <\/p>\n<p>6) Centralizaci&oacute;n de los cr&eacute;ditos y la banca en las manos del Estado a trav&eacute;s del Banco Nacional, con capital del Estado. Cierre de todos los bancos privados. <\/p>\n<p>7) Aumento del n&uacute;mero de f&aacute;bricas, talleres, ferrocarriles y buques nacionales, cultivo de todas las tierras que est&aacute;n sin labrar y mejoramiento del cultivo de las dem&aacute;s tierras en consonancia con el aumento de los capitales y del n&uacute;mero de obreros de que dispone la naci&oacute;n. <\/p>\n<p>8) Educaci&oacute;n de todos los ni&ntilde;os en establecimientos estatales y a cargo del Estado, desde el momento en que puedan prescindir del cuidado de la madre. Conjugar la educaci&oacute;n con el trabajo fabril. <\/p>\n<p>9) Construcci&oacute;n de grandes palacios en las fincas del Estado para que sirvan de vivienda a las comunas de ciudadanos que trabajen en la industria y la agricultura y unan las ventajas de la vida en la ciudad y en el campo, evitando as&iacute; el car&aacute;cter unilateral y los defectos de la una y la otra. <\/p>\n<p>10) Destrucci&oacute;n de todas las casas y barrios insalubres y mal construidos. <\/p>\n<p>11) Igualdad de derecho de herencia para los hijos leg&iacute;timos y los naturales. <\/p>\n<p>12) Concentraci&oacute;n de todos los medios de transporte en manos de la naci&oacute;n. <\/p>\n<p>Por supuesto, todas estas medidas no podr&aacute;n ser llevadas a la pr&aacute;ctica de golpe. Pero cada una entra&ntilde;a necesariamente la siguiente. Una vez emprendido el primer ataque radical contra la propiedad privada, el proletariado se ver&aacute; obligado a seguir siempre adelante y a concentrar m&aacute;s y m&aacute;s en las manos del Estado todo el capital, toda la agricultura, toda la industria, todo el transporte y todo el cambio. Este es el objetivo a que conducen las medidas mencionadas. Ellas ser&aacute;n aplicables y surtir&aacute;n su efecto centralizador exactamente en el mismo grado en que el trabajo del proletariado multiplique las fuerzas productivas del pa&iacute;s. Finalmente, cuando todo el capital, toda la producci&oacute;n y todo el cambio est&eacute;n concentrados en las manos de la naci&oacute;n, la propiedad privada dejar&aacute; de existir de por s&iacute;, el dinero se har&aacute; superfluo, la producci&oacute;n aumentar&aacute; y los hombres cambiar&aacute;n tanto que se podr&aacute;n suprimir tambi&eacute;n las &uacute;ltimas formas de relaciones de la vieja sociedad. <\/p>\n<p>XIX. &iquest;Es posible esta revoluci&oacute;n en un solo pa&iacute;s? <\/p>\n<p>No. La gran industria, al crear el mercado mundial, ha unido ya tan estrechamente todos los pueblos del globo terrestre, sobre todo los pueblos civilizados, que cada uno depende de lo que ocurre en la tierra del otro. Adem&aacute;s, ha nivelado en todos los pa&iacute;ses civilizados el desarrollo social a tal punto que en todos estos pa&iacute;ses la burgues&iacute;a y el proletariado se han erigido en las dos clases decisivas de la sociedad, y la lucha entre ellas se ha convertido en la principal lucha de nuestros d&iacute;as. Por consecuencia, la revoluci&oacute;n comunista no ser&aacute; una revoluci&oacute;n puramente nacional, sino que se producir&aacute; simult&aacute;neamente en todos los pa&iacute;ses civilizados, es decir, al menos en Inglaterra, en Am&eacute;rica, en Francia y en Alemania. Ella se desarrollar&aacute; en cada uno de estos pa&iacute;ses m&aacute;s r&aacute;pidamente o m&aacute;s lentamente, dependiendo del grado en que est&eacute; en cada uno de ellos m&aacute;s desarrollada la industria, en que se hayan acumulado m&aacute;s riquezas y se disponga de mayores fuerzas productivas. Por eso ser&aacute; m&aacute;s lenta y dif&iacute;cil en Alemania y m&aacute;s r&aacute;pida y f&aacute;cil en Inglaterra. Ejercer&aacute; igualmente una influencia considerable en los dem&aacute;s pa&iacute;ses del mundo, modificar&aacute; de ra&iacute;z y acelerar&aacute; extraordinariamente su anterior marcha del desarrollo. Es una revoluci&oacute;n universal y tendr&aacute;, por eso, un &aacute;mbito universal. <\/p>\n<p>XX. &iquest;Cu&aacute;les ser&aacute;n las consecuencias de la supresi&oacute;n definitiva de la propiedad privada? <\/p>\n<p>Al quitar a los capitalistas privados el usufructo de todas las fuerzas productivas y medios de comunicaci&oacute;n, as&iacute; como el cambio y el reparto de los productos, al administrar todo eso con arreglo a un plan basado en los recursos disponibles y las necesidades de toda la sociedad, &eacute;sta suprimir&aacute;, primeramente, todas las consecuencias nefastas ligadas al actual sistema de direcci&oacute;n de la gran industria. Las crisis desaparecer&aacute;n; la producci&oacute;n ampliada, que es, en la sociedad actual, una superproducci&oacute;n y una causa tan poderosa de la miseria, ser&aacute; entonces muy insuficiente y deber&aacute; adquirir proporciones mucho mayores. En lugar de engendrar la miseria, la producci&oacute;n superior a las necesidades perentorias de la sociedad permitir&aacute; satisfacer las demandas de todos los miembros de &eacute;sta, engendrar&aacute; nuevas demandas y crear&aacute;, a la vez, los medios de satisfacerlas. Ser&aacute; la condici&oacute;n y la causa de un mayor progreso y lo llevar&aacute; a cabo, sin suscitar, como antes, el trastorno peri&oacute;dico de todo el orden social. La gran industria, liberada de las trabas de la propiedad privada, se desarrollar&aacute; en tales proporciones que, comparado con ellas, su estado actual parecer&aacute; tan mezquino como la manufactura al lado de la gran industria moderna. Este avance de la industria brindara a la sociedad suficiente cantidad de productos para satisfacer las necesidades de todos. Del mismo modo, la agricultura, en la que, debido al yugo de la propiedad privada y al fraccionamiento de las parcelas, resulta dif&iacute;cil el empleo de los perfeccionamientos ya existentes y de los adelantos de la ciencia experimentar&aacute; un nuevo auge y ofrecer&aacute; a disposici&oacute;n de la sociedad una cantidad suficiente de productos. As&iacute;, la sociedad producir&aacute; lo bastante para organizar la distribuci&oacute;n con vistas a cubrir las necesidades de todos sus miembros. Con ello quedar&aacute; superflua la divisi&oacute;n de la sociedad en clases distintas y antag&oacute;nicas. Dicha divisi&oacute;n, adem&aacute;s de superflua, ser&aacute; incluso incompatible con el nuevo r&eacute;gimen social. La existencia de clases se debe a la divisi&oacute;n del trabajo, y esta &uacute;ltima, bajo su forma actual desaparecer&aacute; enteramente, ya que, para elevar la producci&oacute;n industrial y agr&iacute;cola al mencionado nivel no bastan s&oacute;lo los medios auxiliares mec&aacute;nicos y qu&iacute;micos. Es preciso desarrollar correlativamente las aptitudes de los hombres que emplean estos medios. Al igual que en el siglo pasado, cuando los campesinos y los obreros de las manufacturas, tras de ser incorporados a la gran industria, modificaron todo su r&eacute;gimen de vida y se volvieron completamente otros, la direcci&oacute;n colectiva de la producci&oacute;n por toda la sociedad y el nuevo progreso de dicha producci&oacute;n que resultara de ello necesitar&aacute;n hombres nuevos y los formar&aacute;n. La gesti&oacute;n colectiva de la producci&oacute;n no puede correr a cargo de los hombres tales como lo son hoy, hombres que dependen cada cual de una rama determinada de la producci&oacute;n, est&aacute;n aferrados a ella, son explotados por ella, desarrollan nada m&aacute;s que un aspecto de sus aptitudes a cuenta de todos los otros y s&oacute;lo conocen una rama o parte de alguna rama de toda la producci&oacute;n. La industria de nuestros d&iacute;as est&aacute; ya cada vez menos en condiciones de emplear tales hombres. La industria que funciona de modo planificado merced al esfuerzo com&uacute;n de toda la sociedad presupone con m&aacute;s motivo hombres con aptitudes desarrolladas universalmente, hombres capaces de orientarse en todo el sistema de la producci&oacute;n. Por consiguiente, desaparecer&aacute; del todo la divisi&oacute;n del trabajo, minada ya en la actualidad por la m&aacute;quina, la divisi&oacute;n que hace que uno sea campesino, otro, zapatero, un tercero, obrero fabril, y un cuarto, especulador de la bolsa. La educaci&oacute;n dar&aacute; a los j&oacute;venes la posibilidad de asimilar r&aacute;pidamente en la pr&aacute;ctica todo el sistema de producci&oacute;n y les permitir&aacute; pasar sucesivamente de una rama de la producci&oacute;n a otra, seg&uacute;n sean las necesidades de la sociedad o sus propias inclinaciones. Por consiguiente, la educaci&oacute;n los liberar&aacute; de ese car&aacute;cter unilateral que la divisi&oacute;n actual del trabajo impone a cada individuo. As&iacute;, la sociedad organizada sobre bases comunistas dar&aacute; a sus miembros la posibilidad de emplear en todos los aspectos sus facultades desarrolladas universalmente. Pero, con ello desaparecer&aacute;n inevitablemente las diversas clases. Por tanto, de una parte, la sociedad organizada sobre bases comunistas es incompatible con la existencia de clases y, de la otra, la propia construcci&oacute;n de esa sociedad brinda los medios para suprimir las diferencias de clase. <\/p>\n<p>De ah&iacute; se desprende que ha de desaparecer igualmente la oposici&oacute;n entre la ciudad y el campo. Unos mismos hombres se dedicar&aacute;n al trabajo agr&iacute;cola y al industrial, en lugar de dejar que lo hagan dos clases diferentes. Esto es una condici&oacute;n necesaria de la asociaci&oacute;n comunista y por razones muy materiales. La dispersi&oacute;n de la poblaci&oacute;n rural dedicada a la agricultura, a la par con la concentraci&oacute;n de la poblaci&oacute;n industrial en las grandes ciudades, corresponde s&oacute;lo a una etapa todav&iacute;a inferior de desarrollo de la agricultura y la industria y es un obst&aacute;culo para el progreso, cosa que se hace ya sentir con mucha fuerza. <\/p>\n<p>La asociaci&oacute;n general de todos los miembros de la sociedad al objeto de utilizar colectiva y racionalmente las fuerzas productivas; el fomento de la producci&oacute;n en proporciones suficientes para cubrir las necesidades de todos; la liquidaci&oacute;n del estado de cosas en el que las necesidades de unos se satisfacen a costa de otros; la supresi&oacute;n completa de las clases y del antagonismo entre ellas; el desarrollo universal de las facultades de todos los miembros de la sociedad merced a la eliminaci&oacute;n de la anterior divisi&oacute;n del trabajo, mediante la educaci&oacute;n industrial, merced al cambio de actividad, a la participaci&oacute;n de todos en el usufructo de los bienes creados por todos y, finalmente, mediante la fusi&oacute;n de la ciudad con el campo ser&aacute;n los principales resultados de la supresi&oacute;n de la propiedad privada. <\/p>\n<p>XXI. &iquest;Qu&eacute; influencia ejercer&aacute; el r&eacute;gimen social comunista en la familia? <\/p>\n<p>Las relaciones entre los sexos tendr&aacute;n un car&aacute;cter puramente privado, perteneciente s&oacute;lo a las personas que toman parte en ellas, sin el menor motivo para la ingerencia de la sociedad. Eso es posible merced a la supresi&oacute;n de la propiedad privada y a la educaci&oacute;n de los ni&ntilde;os por la sociedad, con lo cual se destruyen las dos bases del matrimonio actual ligadas a la propiedad privada: la dependencia de la mujer respecto del hombre y la dependencia de los hijos respecto de los padres. En ello reside, precisamente, la respuesta a los alaridos altamente moralistas de los burguesotes con motivo de la comunidad de las mujeres, que, seg&uacute;n &eacute;stos, quieren implantar los comunistas. La comunidad de las mujeres es un fen&oacute;meno que pertenece enteramente a la sociedad burguesa y existe hoy plenamente bajo la forma de prostituci&oacute;n. Pero, la prostituci&oacute;n descansa en la propiedad privada y desaparecer&aacute; junto con ella. Por consiguiente, la organizaci&oacute;n comunista, en lugar de implantar la comunidad de las mujeres, la suprimir&aacute;. <\/p>\n<p>XXII. &iquest;Cu&aacute;l ser&aacute; la actitud de la organizaci&oacute;n comunista hacia las nacionalidades existentes? <\/p>\n<p>&#8211; Queda 2. <\/p>\n<p>XXIII. &iquest;Cu&aacute;l ser&aacute; su actitud hacia las religiones existentes? <\/p>\n<p>&#8211; Queda. <\/p>\n<p>XXIV. &iquest;Cu&aacute;l es la diferencia entre los comunistas y los socialistas? <\/p>\n<p>Los llamados socialistas se dividen en tres categor&iacute;as. <\/p>\n<p>La primera consta de partidarios de la sociedad feudal y patriarcal, que ha sido destruida y sigue si&eacute;ndolo a diario por la gran industria, el comercio mundial y la sociedad burguesa creada por ambos. Esta categor&iacute;a saca de los males de la sociedad moderna la conclusi&oacute;n de que hay que restablecer la sociedad feudal y patriarcal, ya que estaba libre de estos males. Todas sus propuestas persiguen, directa o indirectamente, este objetivo. Los comunistas luchar&aacute;n siempre en&eacute;rgicamente contra esa categor&iacute;a de socialistas reaccionarios, pese a su fingida compasi&oacute;n de la miseria del proletariado y las amargas l&aacute;grimas que vierten con tal motivo, puesto que estos socialistas: <\/p>\n<p>1) se proponen un objetivo absolutamente imposible; <\/p>\n<p>2) se esfuerzan por restablecer la dominaci&oacute;n de la aristocracia, los maestros de gremio y los propietarios de manufacturas, con su s&eacute;quito de monarcas absolutos o feudales, funcionarios, soldados y curas, una sociedad que, cierto, estar&iacute;a libre de los vicios de la sociedad actual, pero, en cambio, acarrear&iacute;a, cuando menos, otros tantos males y, adem&aacute;s, no ofrecer&iacute;a la menor perspectiva de liberaci&oacute;n, con ayuda de la organizaci&oacute;n comunista, de los obreros oprimidos; <\/p>\n<p>3) muestran sus verdaderos sentimientos cada vez que el proletariado se hace revolucionario y comunista: se al&iacute;an inmediatamente a la burgues&iacute;a contra los proletarios. <\/p>\n<p>La segunda categor&iacute;a consta de partidarios de la sociedad actual, a los que los males necesariamente provocados por &eacute;sta inspiran temores en cuanto a la existencia de la misma. Ellos quieren, por consiguiente, conservar la sociedad actual, pero suprimir los males ligados a ella. A tal objeto, unos proponen medidas de simple beneficencia; otros, grandiosos planes de reformas que, so pretexto de reorganizaci&oacute;n de la sociedad, se plantean el mantenimiento de las bases de la sociedad actual y, con ello, la propia sociedad actual. Los comunistas deber&aacute;n igualmente combatir con energ&iacute;a contra estos socialistas burgueses, puesto que &eacute;stos trabajan para los enemigos de los comunistas y defienden la sociedad que los comunistas quieren destruir. <\/p>\n<p>Finalmente, la tercera categor&iacute;a consta de socialistas democr&aacute;ticos. Al seguir el mismo camino que los comunistas, se proponen llevar a cabo una parte de las medidas se&ntilde;aladas en la pregunta&#8230; 3, pero no como medidas de transici&oacute;n al comunismo, sino como un medio suficiente para acabar con la miseria y los males de la sociedad actual. Estos socialistas democr&aacute;ticos son proletarios que no ven todav&iacute;a con bastante claridad las condiciones de su liberaci&oacute;n, o representantes de la peque&ntilde;a burgues&iacute;a, es decir, de la clase que, hasta la conquista de la democracia y la aplicaci&oacute;n de las medidas socialistas dimanantes de &eacute;sta, tiene en muchos aspectos los mismos intereses que los proletarios. Por eso, los comunistas se entender&aacute;n con esos socialistas democr&aacute;ticos en los momentos de acci&oacute;n y deben, en general, atenerse en esas ocasiones y en lo posible a una pol&iacute;tica com&uacute;n con ellos, siempre que estos socialistas no se pongan al servicio de la burgues&iacute;a dominante y no ataquen a los comunistas. Por supuesto, estas acciones comunes no excluyen la discusi&oacute;n de las divergencias que existen entre ellos y los comunistas. <\/p>\n<p>XXV. &iquest;Cu&aacute;l es la actitud de los comunistas hacia los dem&aacute;s partidos pol&iacute;ticos de nuestra &eacute;poca? <\/p>\n<p>Esta actitud es distinta en los diferentes pa&iacute;ses. En Inglaterra, Francia y B&eacute;lgica, en las que domina la burgues&iacute;a, los comunistas todav&iacute;a tienen intereses comunes con diversos partidos democr&aacute;ticos, con la particularidad de que esta comunidad de intereses es tanto mayor cuanto m&aacute;s los dem&oacute;cratas se acercan a los objetivos de los comunistas en las medidas socialistas que los dem&oacute;cratas defienden ahora en todas partes, es decir, cuanto m&aacute;s clara y expl&iacute;citamente defienden los intereses del proletariado y cuanto m&aacute;s se apoyan en el proletariado. En Inglaterra, por ejemplo, los cartistas 4, que constan de obreros, se aproximan inconmensurablemente m&aacute;s a los comunistas que los peque&ntilde;oburgueses democr&aacute;ticos o los llamados radicales. <\/p>\n<p>En Norteam&eacute;rica, donde ha sido proclamada la Constituci&oacute;n democr&aacute;tica, los comunistas deber&aacute;n apoyar al partido que quiere encaminar esta Constituci&oacute;n contra la burgues&iacute;a y utilizarla en beneficio del proletariado, es decir, al partido de la reforma agraria nacional. <\/p>\n<p>En Suiza, los radicales, aunque constituyen todav&iacute;a un partido de composici&oacute;n muy heterog&eacute;nea, son, no obstante, los &uacute;nicos con los que los comunistas pueden concertar acuerdos, y entre estos radicales los m&aacute;s progresistas son los de Vand y los de Ginebra. <\/p>\n<p>Finalmente, en Alemania est&aacute; todav&iacute;a por delante la lucha decisiva entre la burgues&iacute;a y la monarqu&iacute;a absoluta. Pero, como los comunistas no pueden contar con una lucha decisiva con la burgues&iacute;a antes de que &eacute;sta llegue al poder, les conviene a los comunistas ayudarle a que conquiste lo m&aacute;s pronto posible la dominaci&oacute;n, a fin de derrocarla, a su vez, lo m&aacute;s pronto posible. Por tanto, en la lucha de la burgues&iacute;a liberal contra los gobiernos, los comunistas deben estar siempre del lado de la primera, precavi&eacute;ndose, no obstante, contra el autoenga&ntilde;o en que incurre la burgues&iacute;a y sin fiarse en las aseveraciones seductoras de &eacute;sta acerca de las ben&eacute;ficas consecuencias que, seg&uacute;n ella, traer&aacute; al proletariado la victoria de la burgues&iacute;a. Las &uacute;nicas ventajas que la victoria de la burgues&iacute;a brindar&aacute; a los comunistas ser&aacute;n: 1) diversas concesiones que aliviar&aacute;n a los comunistas la defensa, la discusi&oacute;n y la propagaci&oacute;n de sus principios y, por tanto, aliviar&aacute;n la cohesi&oacute;n del proletariado en una clase organizada, estrechamente unida y dispuesta a la lucha, y 2) la seguridad de que el d&iacute;a en que caigan los gobiernos absolutistas, llegar&aacute; la hora de la lucha entre los burgueses y los proletarios. A partir de ese d&iacute;a, la pol&iacute;tica del partido de los comunistas ser&aacute; aqu&iacute; la misma que en los pa&iacute;ses donde domina ya la burgues&iacute;a. <\/p>\n<p>Escrito en alem&aacute;n por F. Engels a fines de octubre y en noviembre de 1847. Se publica de acuerdo con el manuscrito. Publicado por vez primera como edici&oacute;n aparte en 1914.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"line-height: 1.3em;\">NOTAS&nbsp;<\/span><br \/>[1] Aqu&iacute; Engels deja en blanco el manuscrito para redactar luego la respuesta a la pregunta IX. <br \/>[2] En el manuscrito, en lugar de respuesta a la pregunta 22, as&iacute; como a la siguiente, la 23, figura la palabra &laquo;queda&raquo;. Por lo visto, estima que la respuesta deb&iacute;a quedar en la forma que estaba expuesta en uno de los proyectos previos, que no nos han llegado, del programa de la Liga de los Comunistas. <br \/>[3] En el manuscrito est&aacute; en blanco ese lugar; tr&aacute;tase de la pregunta XVIII. <br \/>[4] Se les llam&oacute; Chartists o cartistas los participantes en el movimiento obrero de Gran Breta&ntilde;a entre los a&ntilde;os 1830s y 1850s que se libr&oacute; con la reivindicaci&oacute;n de la aprobaci&oacute;n de una \u00abCarta del Pueblo\u00bb que garantize, entre otras cosas, el sufragio universal.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El trabajo \u00abPrincipios del comunismo\u00bb es un proyecto de programa de la Liga de los Comunistas. Lo escribi&oacute; Engels en Par&iacute;s por encargo del Comit&eacute; Comarcal de la Liga. 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