{"id":52,"date":"2004-02-17T00:00:00","date_gmt":"2004-02-17T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luchadeclases.org.ve\/wp_temp\/?p=52"},"modified":"2004-02-17T00:00:00","modified_gmt":"2004-02-17T00:00:00","slug":"las-malvinas-el-marxismo-y-la-guerra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/luchadeclases.com\/?p=52","title":{"rendered":"Las Malvinas: El Marxismo y la Guerra"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">El tercer art&iacute;culo lleva otro t&iacute;tulo llamativo y colorido: Alan Woods y la guerra de Las Malvinas: God save the Queen&#8230; y a los kelpers. Es en este momento cuando Luis Oviedo me informa que, adem&aacute;s de todos mis dem&aacute;s pecados contrarrevolucionarios, tambi&eacute;n soy un imperialista y un mon&aacute;rquico. &iquest;C&oacute;mo llega mi amigo a tan interesante conclusi&oacute;n?<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"line-height: 1.3em;\">Luis Oviedo dice lo siguiente: &ldquo;Con los soldados de la Reina, Woods gritaba a todo pulm&oacute;n, &lsquo;Argies go home&rsquo;. Para el Socialist Appeal, las Malvinas son inglesas y no un territorio ocupado colonialmente. Por eso plantearon la &lsquo;autodeterminaci&oacute;n de los kelpers&rsquo; <\/span><span style=\"font-family: Symbol;\"> &frac34; <\/span><span style=\"line-height: 1.3em;\">que no quer&iacute;an separarse de Gran Breta&ntilde;a<\/span><span style=\"font-family: Symbol;\"> &frac34; <\/span><span style=\"line-height: 1.3em;\"> pero no la independencia de las islas&rdquo;.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p>En primer lugar Woods dif&iacute;cilmente podr&iacute;a haber gritado junto con los soldados de la Reina porque Woods no viv&iacute;a en aquella &eacute;poca en Gran Breta&ntilde;a, sino en Espa&ntilde;a. En segundo lugar, ni Woods ni nadie m&aacute;s de la izquierda brit&aacute;nica ha gritado jam&aacute;s &ldquo;Argies go home&rdquo;, ni en voz alta ni en susurros. Esta es otra invenci&oacute;n del amigo Luis cuya imaginaci&oacute;n, aparte de su viveza, definitivamente tiene un car&aacute;cter m&oacute;rbido y ligeramente hist&eacute;rico. Pero la histeria dif&iacute;cilmente es un argumento. <\/p>\n<p>Para comenzar, una peque&ntilde;a correcci&oacute;n basada en los hechos: Luis Oviedo hace referencia a la posici&oacute;n de Socialist Appeal. Como &eacute;l debe saber, Socialist Appeal ni siquiera exist&iacute;a en aquel momento, al menos con ese nombre. Sus comentarios hacen referencia a la postura de la tendencia Militant, de la que Ted Grant y yo entonces &eacute;ramos dirigentes. Nosotros siempre adoptamos una posici&oacute;n internacionalista consecuente, y nuestra postura en esta cuesti&oacute;n no era ninguna excepci&oacute;n. Pero como el compa&ntilde;ero Oviedo est&aacute; decidido a encontrar fallos a todo, tambi&eacute;n los debe encontrar aqu&iacute;. &iquest;C&oacute;mo lo hace? <\/p>\n<p>En primer lugar, me somete a una severa cr&iacute;tica por utilizar la palabra Falklands, en lugar del t&eacute;rmino espa&ntilde;ol Malvinas. Esto es presentado como una prueba irrefutable de que somos agentes abiertos del imperialismo. Este argumento es una chiquillada. Es tan simple como que en ingl&eacute;s el nombre de estas islas es: Falklands. Si yo escribiera en castellano utilizar&iacute;a el t&eacute;rmino Malvinas (y no Los Falklands, como algunas veces hace Luis para causar un mayor efecto), y esto se puede comprobar leyendo los art&iacute;culos que aparecen en nuestra p&aacute;gina web escritos en castellano. Pero como estoy sentando en London (no Londres) y escribo en ingl&eacute;s, he utilizado el nombre ingl&eacute;s. Sin embargo, para complacerle, haremos una peque&ntilde;a concesi&oacute;n y utilizaremos el t&eacute;rmino Malvinas, aunque yo escriba el art&iacute;culo originalmente en ingl&eacute;s. <\/p>\n<p>Luis Oviedo incluye unas cuantas notas del documento escrito por Ted Grant en mayo de 1982. Pero, siguiendo su m&eacute;todo habitual, cita p&aacute;rrafos aislados sacados de contexto para distorsionar su significado. Y concluye: &ldquo;Es decir, que la corriente de nuestro contrincante Alan Woods impulsaba la guerra imperialista contra la Argentina&rdquo;. Llegados a este punto incluso la paciencia de un santo se agotar&iacute;a. Lo que Oviedo escribe aqu&iacute; es una mentira descarada y escandalosa. Ahora trataremos la guerra de Las Malvinas y nuestra actitud hacia ella, adem&aacute;s de la actitud marxista hacia la guerra en general. <\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; provoc&oacute; la guerra? <\/p>\n<p>La actitud de los marxistas hacia la guerra est&aacute; determinada por las circunstancias concretas. No la determinan consideraciones superficiales como &ldquo;qui&eacute;n atac&oacute; primero&rdquo; y otras cosas por el estilo. Lo determinante es qu&eacute; clases hacen la guerra, por qu&eacute; objetivos espec&iacute;ficos y en los intereses de qui&eacute;n. Para elaborar una posici&oacute;n con relaci&oacute;n a un conflicto determinado, es necesario atravesar la demagogia y las mentiras patri&oacute;ticas que siempre lanza la clase dominante de ambos lados, y desenmascarar los verdaderos motivos que provocan la guerra. Adem&aacute;s, es necesario defender una posici&oacute;n de clase de una forma habilidosa para que podamos encontrar eco entra las masas. <\/p>\n<p>&iquest;Cu&aacute;les fueron las circunstancias concretas de la guerra de las Malvinas? Para clarificar nuestra posici&oacute;n primero es necesario recordar la cadena de acontecimientos que llevaron a la guerra. La raz&oacute;n por la cual decidi&oacute; la Junta iniciar la guerra no tiene nada que ver con la verdadera lucha de liberaci&oacute;n nacional. Fue una maniobra dise&ntilde;ada para desviar la revoluci&oacute;n. <\/p>\n<p>La Junta argentina era la esencia destilada de la contrarrevoluci&oacute;n. Treinta mil personas murieron asesinadas o desaparecieron. Muchas m&aacute;s fueron encarceladas y torturadas. No obstante, Galtieri manten&iacute;a unas relaciones excelentes con Washington y Londres. Pero en 1982 la Junta estaba completamente desacreditada y pend&iacute;a de un hilo. La econom&iacute;a atravesaba serias dificultades, el desempleo crec&iacute;a y la tasa de inflaci&oacute;n alcanz&oacute; el 150 por ciento. El descontento era masivo y comenzaron las manifestaciones y las huelgas. Esto culmin&oacute; con la manifestaci&oacute;n del 30 de marzo en Buenos Aires donde hubo 2.000 detenidos y cientos de heridos. <\/p>\n<p>Vi&ntilde;eta publicada en el Militant 597, 16 de Abril, 1982 <br \/>1979&#8230; Oh General, usted danza divinamente&#8230; ahora, &iquest;cuantos destructores quisiera? <br \/>1981&#8230; se mueve usted tan bi&eacute;n. &iquest;Tiene suficientes tanques y &#8230;? <br \/>No me pise el pi&eacute; maldito dictador <\/p>\n<p>La propia Junta estaba dividida. Necesitaban algo para conseguir desviar el movimiento revolucionario. Primero consideraron la posibilidad de una guerra con Chile por el Canal de Beagle. M&aacute;s tarde decidieron que una invasi&oacute;n de las Malvinas ser&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil. &iquest;Por qu&eacute;? Porque sus buenos amigos de Londres les hab&iacute;an dado a entender que Gran Breta&ntilde;a estaba dispuesta a ayudarles entreg&aacute;ndoles las islas. Por lo tanto, la Junta estaba convencida de que la invasi&oacute;n no encontrar&iacute;a resistencia. <\/p>\n<p>El jefe de la delegaci&oacute;n brit&aacute;nica, Richard Luce, respondi&oacute; al gobierno de Buenos Aires: &ldquo;En un lenguaje diplom&aacute;tico la respuesta de Luce significaba que Gran Breta&ntilde;a estaba dispuesta a buscar la forma para que Argentina finalmente pudiera conseguir su objetivo de tener la soberan&iacute;a de las islas, y, si ten&iacute;an paciencia, lo conseguir&iacute;an&rdquo;. (The Falklands War. The Full Story. Publicado por The Sunday Times, p. 26). <\/p>\n<p>Galtieri tambi&eacute;n estaba convencido de que EEUU le apoyar&iacute;a. Ten&iacute;a buenas razones para creerlo ya que era un estrecho aliado del imperialismo estadounidense. La Junta actuaba como el chacal de los imperialistas estadounidenses. Argentina era el principal aliado del presidente Reagan en Am&eacute;rica del Sur. Galtieri lleg&oacute; tan lejos que incluso envi&oacute; tropas argentinas para apoyar al gobierno de derechas de El Salvador. Tambi&eacute;n ayud&oacute; a EEUU en su lucha contra los sandinistas. Como admiti&oacute; un funcionario estadounidense: &ldquo;Argentina ten&iacute;a un ej&eacute;rcito de 500 hombres operando principalmente en Honduras para provocar actos de sabotaje en Nicaragua. Era algo en lo que cre&iacute;an, era una extensi&oacute;n de la guerra sucia&rdquo;. <\/p>\n<p>Esto expresa muy claramente la verdadera relaci&oacute;n entre Argentina y el imperialismo: no era la relaci&oacute;n de un esclavo colonial oprimido, sino la de un socio subordinado, un compinche complaciente, participando de una forma entusiasta en todos los cr&iacute;menes del bandido principal. Presentar esta relaci&oacute;n como una relaci&oacute;n tradicional entre una colonia (o semicolonia) y el imperialismo simplemente no se ajusta a la realidad. <\/p>\n<p>Jean Kirkpatrick, embajadora de EEUU en la ONU, era una gran admiradora de la Junta. No era un secreto su idea de que EEUU deb&iacute;a apoyar a la Junta argentina y todas las dem&aacute;s dictaduras de Am&eacute;rica Latina como una forma de combatir el comunismo. Apoy&oacute; la invasi&oacute;n de las islas y esta idea contaba con un fuerte apoyo dentro del Departamento de Estado. Esto anim&oacute; m&aacute;s a Galtieri que lleg&oacute; a creer que podr&iacute;a invadir con total impunidad. <\/p>\n<p>No es f&aacute;cil ocultar los preparativos de una invasi&oacute;n. Pero los imperialistas ingleses ignoraron todos los avisos. La raz&oacute;n es bastante clara: el imperialismo brit&aacute;nico no quer&iacute;a una guerra con la Junta ya que manten&iacute;an excelentes relaciones. Un sector de la administraci&oacute;n Tory quer&iacute;a ayudar a la Junta entreg&aacute;ndole las islas. Pero la Junta, aterrorizada por el creciente ambiente revolucionario, ten&iacute;a bastante prisa. <\/p>\n<p>Incluso cuando en el 2 de marzo Costa M&eacute;ndez envi&oacute; a Lord Carrington lo que significaba un ultim&aacute;tum, amenazando con romper las negociaciones a menos que los brit&aacute;nicos hicieran concesiones inmediatas, Londres tampoco adopt&oacute; medidas serias para evitar la invasi&oacute;n. En aquel momento el env&iacute;o de un peque&ntilde;o grupo de operaciones probablemente habr&iacute;a sido suficiente para que la Junta se lo pensase dos veces. Pero la inactividad de Londres dio a Galtieri luz verde para la invasi&oacute;n. Nadie en el gobierno brit&aacute;nico le dijo a Buenos Aires: &ldquo;Si invad&iacute;s, tomaremos medidas&rdquo;. <\/p>\n<p>El env&iacute;o del grupo de operaciones del Atl&aacute;ntico Sur fue una acci&oacute;n imperialista por parte de Gran Breta&ntilde;a y as&iacute; lo denunciamos. Pero la intenci&oacute;n no era invadir, conquistar o esclavizar a Argentina. Es una completa equivocaci&oacute;n compararlo con Iraq <span style=\"font-family: Symbol;\"> &frac34; <\/span>que fue ocupado por los imperialistas<span style=\"font-family: Symbol;\"> &frac34; <\/span> o Brasil en los a&ntilde;os treinta. Argentina no fue invadida ni ocupada. Su poblaci&oacute;n no fue esclavizada. Nunca fue esa la intenci&oacute;n. A prop&oacute;sito, si los imperialistas brit&aacute;nicos hubieran invadido Argentina, como han hecho con Iraq, nuestra postura habr&iacute;a sido apoyar a Argentina. Pero no fue ese el caso. <\/p>\n<p>El objetivo de los imperialistas brit&aacute;nicos era m&aacute;s limitado. Estaban decididos a recuperar las islas debido al golpe que hab&iacute;a sufrido su prestigio con la invasi&oacute;n argentina. Algunas personas &ldquo;inteligentes&rdquo; dijeron que el objetivo era la explotaci&oacute;n del petr&oacute;leo que supuestamente exist&iacute;a en las aguas mar&iacute;timas que rodean las islas. Pero veinte a&ntilde;os despu&eacute;s no hay ning&uacute;n signo de esto, aunque se han hecho con bastante dinero con sus ricas aguas pesqueras. <\/p>\n<p>La paradoja es que si la Junta no hubiera tenido tanta prisa, podr&iacute;a haber conseguido las islas sin la necesidad de una guerra. Londres no estaba interesado en las Malvinas, en ese momento las islas eran una considerable carga financiera y sin importancia econ&oacute;mica o estrat&eacute;gica para Gran Breta&ntilde;a. Desde hac&iacute;a alg&uacute;n tiempo la Junta argentina <span style=\"font-family: Symbol;\"> &frac34; <\/span>no debemos olvidar que manten&iacute;a excelentes relaciones con Margaret Thatcher<span style=\"font-family: Symbol;\"> &frac34; <\/span> manten&iacute;a negociaciones con Londres para la entrega de las islas. Por razones que deber&iacute;an estar claras incluso para Oviedo, los habitantes de las islas no estaban precisamente entusiasmados con esta perspectiva. Pero a Carrington le eran indiferentes los sentimientos de los isle&ntilde;os, por eso en secreto negociaba la entrega de las islas a la Junta. <\/p>\n<p>Galtieri, a partir de estos antecedentes, interpret&oacute;, equivocadamente, que los brit&aacute;nicos no har&iacute;an nada si &eacute;l invad&iacute;a las islas. Fue un serio error. Para una potencia imperialista como Gran Breta&ntilde;a el prestigio es algo muy importante, ya que tiene acuerdos de defensa con muchos pa&iacute;ses, por ejemplo con algunos estados petroleros del Golfo P&eacute;rsico. Las fotos de prensa que mostraban a soldados brit&aacute;nicos tendidos en el suelo, prisioneros del ej&eacute;rcito argentino, recorrieron todo el mundo y esto supon&iacute;a un golpe para su prestigio. No lo pod&iacute;an tolerar. Por lo tanto, el imperialismo brit&aacute;nico contraatac&oacute;. <\/p>\n<p>La invasi&oacute;n de las islas, por lo tanto, fue un error de c&aacute;lculo por parte de Galtieri. No obstante, s&iacute; logr&oacute; su objetivo inmediato. Una vez anunciada la invasi&oacute;n de las Malvinas, el movimiento revolucionario fue desbordado por una oleada patri&oacute;tica. Los sindicatos inmediatamente desconvocaron las huelgas y en lugar de manifestaciones callejeras contra la Junta, hubo manifestaciones patri&oacute;ticas de masas donde la poblaci&oacute;n ondeaba banderas argentinas y aplaud&iacute;a a los generales. <\/p>\n<p>La guerra es la continuaci&oacute;n de la pol&iacute;tica por otros medios. Es tanto una cuesti&oacute;n pol&iacute;tica como militar. Hace mucho tiempo Napole&oacute;n dijo que la moral ten&iacute;a una importancia vital en la guerra. Si la clase obrera hubiera tomado el poder, podr&iacute;a haber llevado a cabo una verdadera lucha contra el imperialismo. Pero un r&eacute;gimen reaccionario nunca puede luchar contra el imperialismo porque est&aacute; atado con mil hilos a &eacute;l. En realidad, la &uacute;nica raz&oacute;n para que Galtieri invadiera es que estaba convencido de que no encontrar&iacute;a resistencia. &ldquo;Habr&aacute; mucho ruido&rdquo;, pronostic&oacute; Costa M&eacute;ndez, &ldquo;eso es todo&rdquo;. Fue una gran equivocaci&oacute;n. <\/p>\n<p>La invasi&oacute;n de las islas puso a los imperialistas brit&aacute;nicos en una situaci&oacute;n dif&iacute;cil. Un sector de la clase dominante (Luce, Carrington) quer&iacute;a entregar las islas a la Junta, no quer&iacute;a una guerra porque eso amenazar&iacute;a la estabilidad del r&eacute;gimen de Buenos Aires. Eso explica la total inactividad de los brit&aacute;nicos antes de la invasi&oacute;n, algo que de otra forma ser&iacute;a inexplicable, ya que es materialmente imposible que no hubieran &ldquo;observado&rdquo; los preparativos de la invasi&oacute;n. <\/p>\n<p>Londres le lanz&oacute; la indirecta a la Junta de que le entregar&iacute;a las islas, s&oacute;lo hab&iacute;a que esperar un poco. Pero la Junta no pod&iacute;a esperar porque de un momento a otro tem&iacute;a una revoluci&oacute;n. Actuaron tan precipitadamente que les desconcert&oacute;. Thatcher estaba furiosa y exigi&oacute; una respuesta. No pod&iacute;a aceptar que Argentina humillara al ej&eacute;rcito brit&aacute;nico. La fracci&oacute;n de los tories favorable a la entrega de las islas a Galtieri, como un hombre lanza un hueso a un perro, se encontr&oacute; en minor&iacute;a. Carrington tuvo que dimitir y la guerra entonces se convirti&oacute; en algo inevitable. <\/p>\n<p>La Junta qued&oacute; conmocionada al ver que los brit&aacute;nicos estaban dispuestos a luchar. En el transcurso de las negociaciones la Junta casi inmediatamente renunci&oacute; a su demanda de soberan&iacute;a. Esto demostraba que no era una verdadera guerra de liberaci&oacute;n nacional, s&oacute;lo era una intriga reaccionaria para salvar del derrocamiento a la Junta. Les aterrorizaba el ej&eacute;rcito brit&aacute;nico, pero les aterrorizaba a&uacute;n m&aacute;s las masas argentinas. Los generales reaccionarios ten&iacute;an miedo de una guerra y estaban dispuestos a aceptar un compromiso para salvar la cara, pero Thatcher fue implacable. No estaba dispuesta a aceptar otra cosa que no fuera la rendici&oacute;n total y la entrega de las islas. <\/p>\n<p>La guerra puso a los imperialistas estadounidenses en una situaci&oacute;n dif&iacute;cil: tanto Galtieri como Thatcher eran aliados valiosos. Pero cuando fracasaron los intentos de Washington de conseguir una salida negociada, Reagan tuvo que decidirse y lo hizo a favor de Gran Breta&ntilde;a, en &uacute;ltima instancia un aliado m&aacute;s antiguo e importante. <\/p>\n<p>La brutalidad de Thatcher y los imperialistas brit&aacute;nicos se pudo ver en el hundimiento del Belgrano donde se perdieron m&aacute;s de 368 vidas. Pero tambi&eacute;n las vidas del personal brit&aacute;nico les importaba muy poco. Una prueba de ello es que estaban dispuestos a enviar la flota al sur del Atl&aacute;ntico sin ning&uacute;n tipo de cobertura a&eacute;rea. Thatcher deliberadamente orden&oacute; el hundimiento del Belgrano para sabotear una soluci&oacute;n negociada, propuesta por los estadounidenses y que Costa M&eacute;ndez estaba a punto de aceptar. <\/p>\n<p>&iquest;Por qu&eacute; perdi&oacute; Argentina la guerra? <\/p>\n<p>En ning&uacute;n momento Luis Oviedo hace la pregunta m&aacute;s importante: &iquest;por qu&eacute; fracas&oacute; la invasi&oacute;n de las islas? Desde un punto de vista militar Argentina pod&iacute;a y deber&iacute;a haber ganado la guerra. El env&iacute;o de la flota brit&aacute;nica a trav&eacute;s del Atl&aacute;ntico sin una cobertura a&eacute;rea adecuada era una total aventura que s&oacute;lo pod&iacute;a contemplarla una arribista peque&ntilde;o burguesa e ignorante como Thatcher (sus generales estaban en contra porque sab&iacute;an los peligros que entra&ntilde;aba esta aventura). <\/p>\n<p>&iquest;Era inevitable la victoria de los brit&aacute;nicos? De ninguna forma. En la guerra muy pocas cosas son inevitables. Fue Napole&oacute;n quien dijo que la guerra era la m&aacute;s complicada de todas las ecuaciones. Desde un punto de vista puramente militar era bastante posible que Argentina ganara la guerra. Pero la respuesta a esta pregunta no es militar sino pol&iacute;tica. La guerra siempre expone la podredumbre de un r&eacute;gimen reaccionario. La aventura de las Malvinas sac&oacute; cruelmente a la luz la debilidad del capitalismo argentino y de la Junta. En el momento de la verdad colapsaron como un castillo de naipes. <\/p>\n<p>Es verdad que el ej&eacute;rcito brit&aacute;nico era una fuerza profesional bien entrenada y equipada. Pero eso no explica todo. La situaci&oacute;n de las fuerzas brit&aacute;nicas ten&iacute;a de su parte muchas desventajas. En primer lugar, la proporci&oacute;n entre la defensa y el ataque es de tres a uno. Es decir, para hacer frente a una situaci&oacute;n defensiva normalmente hacen falta tres soldados atacantes por cada defensor. En realidad, el ej&eacute;rcito argentino superaba en n&uacute;mero al brit&aacute;nico, aproximadamente en una proporci&oacute;n de tres a uno. Esto le daba una gran ventaja. Adem&aacute;s mientras la flota brit&aacute;nica cruzaba el Atl&aacute;ntico ten&iacute;an suficiente tiempo para fortificar las islas y atrincherarse. <\/p>\n<p>Las fuerzas brit&aacute;nicas luchaban lejos de casa. Sus l&iacute;neas de suministro eran largu&iacute;simas, la p&eacute;rdida de un solo portaavi&oacute;n habr&iacute;a supuesto un desastre. Como lo fue la p&eacute;rdida de un barco de suministro clave <span style=\"font-family: Symbol;\"> &frac34; <\/span>el Atlantic Conveyor<span style=\"font-family: Symbol;\"> &frac34; <\/span> alcanzado por misiles exocet argentinos. Desde un punto de vista militar, la expedici&oacute;n brit&aacute;nica era una aventura irresponsable. Recuerdo que un grupo de oficiales del ej&eacute;rcito espa&ntilde;ol public&oacute; una carta en El Pa&iacute;s, en la que afirmaban categ&oacute;ricamente que los argentinos no pod&iacute;an perder. Pero los brit&aacute;nicos consiguieron recuperar las islas sin demasiados problemas. &iquest;Por qu&eacute;? <\/p>\n<p>No se puede decir que el soldado brit&aacute;nico medio sea m&aacute;s valiente que el soldado argentino medio. Los argentinos son capaces de mostrar un gran valor y lo han demostrado muchas veces en la historia. Pero aqu&iacute; la cuesti&oacute;n de la moral es decisiva. Y esto es inseparable del r&eacute;gimen existente en el ej&eacute;rcito y la sociedad. Un r&eacute;gimen reaccionario corrupto s&oacute;lo puede producir un ej&eacute;rcito reaccionario y corrupto. Oficiales como Lami Dozo fueron entrenados desde muy j&oacute;venes en una ideolog&iacute;a fascista. Varios de sus tutores fueron nazis alemanes como Hans-Ulrich Rudel, que fue arrestado por los estadounidenses en 1945 y liberado despu&eacute;s. En su libro A pesar de todo apoyaba casi todo lo que hicieron los nazis. <\/p>\n<p>Otro de sus tutores, Jord&aacute;n Bruno Genta, que fue asesinado por los Montoneros en 1974, escribi&oacute; una serie de libros lanzando obscenidades contra los masones y los jud&iacute;os. Tambi&eacute;n escribi&oacute; una doctrina para la fuerza a&eacute;rea que justificaba la intervenci&oacute;n militar en la pol&iacute;tica y defend&iacute;a la devoci&oacute;n, no a la constituci&oacute;n, sino a &ldquo;Dios y la madre patria&rdquo;. Cualquier acci&oacute;n realizada por el ej&eacute;rcito deb&iacute;a tener como objetivo la defensa de la &ldquo;madre patria&rdquo; (l&eacute;ase oligarqu&iacute;a) con la excusa de ser &ldquo;la voluntad de Dios&rdquo;. Este tipo de pensamiento fascista se resum&iacute;a en su libro, Guerra contrarrevolucionaria, y sirvi&oacute; de inspiraci&oacute;n para los escuadrones de la muerte fascistas de la Triple A. <\/p>\n<p>Semejante entorno es un terreno abonado para producir asesinos y canallas pero no buenos generales y luchadores. El ej&eacute;rcito es s&oacute;lo un reflejo de la sociedad y el ej&eacute;rcito que invadi&oacute; las Malvinas era un reflejo de la sociedad argentina de esa &eacute;poca. No era un verdadero ej&eacute;rcito de liberaci&oacute;n. Todav&iacute;a era el ej&eacute;rcito de la Junta, encabezado por los mismos g&aacute;ngsteres reaccionarios que hab&iacute;an asesinado a 30.000 personas. El capit&aacute;n Alfredo Astiz era un esp&eacute;cimen t&iacute;pico. Conocido con nombres diferentes como &ldquo;el &aacute;ngel rubio&rdquo;, &ldquo;el halc&oacute;n&rdquo; y &ldquo;el carnicero de C&oacute;rdoba&rdquo;, se distingui&oacute; por ser un asesino y torturador de mujeres durante la guerra sucia. Pero no demostr&oacute; el mismo esp&iacute;ritu cuando se enfrent&oacute; al ej&eacute;rcito brit&aacute;nico, se rindi&oacute; como un cobarde y m&aacute;s tarde regres&oacute; a Buenos Aires con un billete de primera clase. <\/p>\n<p>La guerra tambi&eacute;n es una cuesti&oacute;n de clase. Los reclutas procedentes de la clase obrera que fueron enviados a las islas no estaban preparados para la guerra. Muchos de ellos no dispon&iacute;an de un equipamiento apropiado, ropa e incluso comida. Estaban desmoralizados y eso explica por qu&eacute; los brit&aacute;nicos consiguieron recuperar con relativa facilidad las islas. Aqu&iacute; est&aacute; lo esencial del problema. Era absurdo imaginar que este r&eacute;gimen y este ej&eacute;rcito podr&iacute;an llevar a cabo una lucha seria contra el imperialismo brit&aacute;nico. <\/p>\n<p>El juego reaccionario de la Junta fracas&oacute;. Una carta publicada en La Prensa el 12 de julio de 1982 dec&iacute;a: &ldquo;Nunca m&aacute;s debemos permitir que un gobierno que no elegimos nos env&iacute;e a una guerra que no quer&iacute;amos&rdquo;. Como siempre la principal v&iacute;ctima fue la clase obrera. A la larga lista de cr&iacute;menes de la Junta se debe a&ntilde;adir los nombres de aquellos j&oacute;venes soldados argentinos que murieron en las islas en unas condiciones terribles a causa de un r&eacute;gimen corrupto e incompetente. Carec&iacute;an de las cosas m&aacute;s b&aacute;sicas: ropas apropiadas, botas, comida&#8230; &iquest;C&oacute;mo se supon&iacute;a que iban a luchar contra el ej&eacute;rcito brit&aacute;nico? Pero sobre todo, los j&oacute;venes soldados argentinos enviados a las Malvinas carec&iacute;an de motivaci&oacute;n y moral. Por eso perdieron. <\/p>\n<p>Despu&eacute;s de la guerra los comandantes brit&aacute;nicos expresaron su sorpresa porque el ej&eacute;rcito argentino no present&oacute; una gran resistencia. El comandante Chris Keeble dijo lo siguiente de la batalla de Goose Green: <\/p>\n<p>&ldquo;Se nos hab&iacute;a dicho muchas tonter&iacute;as acerca de su equipamiento, su comida y que abundaba la disenter&iacute;a. Todo eso era realmente irrelevante. Sab&iacute;amos que cuando lleg&aacute;ramos a las Falklands tendr&iacute;amos los mismos problemas: hongos en los pies, escasez de este o aquel tipo. La cuesti&oacute;n que decide todo es qui&eacute;n est&aacute; dispuesto a luchar. No hab&iacute;a un hombre en nuestra secci&oacute;n de paracaidistas que no quisiera llevar a cabo esa operaci&oacute;n. Su debilidad [de los argentinos] incluso antes de que hubi&eacute;semos atacado nosotros era que realmente no estaban dispuestos a luchar. No apoyaban cien por cien la actuaci&oacute;n de su gobierno en las Falklands. Todas esas tonter&iacute;as que se les meti&oacute; en la cabeza desde su nacimiento acerca de las Malvinas <span style=\"font-family: Symbol;\"> &frac34; <\/span>si estaban tan comprometidos &iquest;por qu&eacute; no lucharon? <span style=\"font-family: Symbol;\"> &frac34; <\/span>&rdquo;. (The Falklands War &ndash; the Full Story, published by the Sunday Times.) <\/p>\n<p>En estas l&iacute;neas hay m&aacute;s que un poco de arrogancia imperialista. Pero tambi&eacute;n hay un elemento de realidad. En la guerra se espera que los soldados luchen y mueran por una causa. Los reclutas argentinos no quer&iacute;an morir por el gobierno reaccionario y corrupto que les hab&iacute;a enviado all&iacute;, mal entrenados, a una roca congelada en el Atl&aacute;ntico Sur por razones que no estaban totalmente claras para ellos. Un sargento paracaidista brit&aacute;nico dijo: &ldquo;Lo sent&iacute; por ellos, especialmente por los j&oacute;venes; realmente no sab&iacute;an por qu&eacute; estaban all&iacute;&rdquo;. (Ibid.) <\/p>\n<p>Lo que ocurri&oacute; en la guerra de 1982 es una prueba de que la burgues&iacute;a argentina corrupta y podrida es incapaz de jugar ning&uacute;n papel progresista, ni en casa ni en el extranjero: eso es lo que deben explicar a la poblaci&oacute;n los marxistas argentinos. La captura forzosa de las islas por parte de una dictadura militar sangrienta no ten&iacute;a ni un solo &aacute;tomo de contenido progresista. Y por eso fracas&oacute;. <\/p>\n<p>La &uacute;nica forma de resolver la cuesti&oacute;n de las Malvinas es que la clase obrera argentina tome el poder. La existencia de un verdadero r&eacute;gimen de democracia obrera en Buenos Aires ser&iacute;a un poderoso polo de atracci&oacute;n para todos los pueblos, incluidos los habitantes de las Malvinas. <\/p>\n<p>Una Argentina socialista inmediatamente tomar&iacute;a la iniciativa de establecer una Federaci&oacute;n Socialista de Am&eacute;rica Latina. Con pleno empleo, niveles de vida m&aacute;s altos y plenos derechos democr&aacute;ticos, ser&iacute;a una perspectiva irresistible, no s&oacute;lo para los pueblos de habla hispana de Am&eacute;rica del Sur, sino tambi&eacute;n para los habitantes de las islas. <\/p>\n<p>Debemos plantear la cuesti&oacute;n de una forma concreta. &iquest;Qu&eacute; poder de atracci&oacute;n puede tener para alguien el actual r&eacute;gimen capitalista argentino? &iexcl;Desempleo de masas, pobreza y hambre no son una buena publicidad! Muchos ciudadanos argentinos han tenido que salir al extranjero en busca de suerte. En estas condiciones &iquest;por qu&eacute; deber&iacute;a la poblaci&oacute;n de las Malvinas querer unirse a Argentina? Si se hace la pregunta es para responderla. Se debe plantear en t&eacute;rminos de clase, no como si fuera demagogia nacionalista vac&iacute;a. <\/p>\n<p>Hablemos claramente. El problema de las Malvinas nunca lo solucionar&aacute; la corrupta y reaccionaria burgues&iacute;a argentina. La oligarqu&iacute;a argentina ha arrastrado un pa&iacute;s pr&oacute;spero a un abismo de pobreza y hambre. No es capaz de solucionar ni uno solo de los problemas de la poblaci&oacute;n argentina. Imaginar que esta burgues&iacute;a puede solucionar la cuesti&oacute;n de las Malvinas simplemente es una locura. La condici&oacute;n previa para resolver esta cuesti&oacute;n <span style=\"font-family: Symbol;\"> &frac34; <\/span>y todas las otras cuestiones a las que se enfrentan las masas<span style=\"font-family: Symbol;\"> &frac34; <\/span> es que la clase obrera tome el poder. <\/p>\n<p>&iquest;Una &ldquo;guerra de liberaci&oacute;n nacional&rdquo;? <\/p>\n<p>Veinte a&ntilde;os despu&eacute;s nosotros no tenemos nada que ocultar o de que avergonzarnos. Pero entre los elementos honestos de la izquierda argentina hay dudas. La demanda de un debate honrado va en aumento. Los elementos chovinistas est&aacute;n perdiendo terreno. Incluso Luis Oviedo muestra signos de querer moderar su entusiasmo con la aventura de las Malvinas cuando se da prisa en asegurarnos que el PO se opuso a la invasi&oacute;n de las islas: <\/p>\n<p>&ldquo;Aclaremos: Pol&iacute;tica Obrera (antecedente del Partido Obrero) se opuso a la invasi&oacute;n (fue la &uacute;nica que lo hizo), pero no a defender a la Argentina encabezada por Galtieri contra la flota imperialista de la Thatcher abastecida por la base norteamericana de la isla Ascensi&oacute;n y guiada por los sat&eacute;lites de Reagan&rdquo;. <\/p>\n<p>El PO ha puesto el grito en el cielo sobre nuestra supuesta &ldquo;traici&oacute;n&rdquo; y posici&oacute;n &ldquo;pro-imperialista&rdquo;. Pero en estas acusaciones irresponsables no hay ni una sola palabra de verdad. Nunca hemos ocultado nuestra posici&oacute;n sobre las Malvinas porque no tenemos nada que ocultar. Invitamos a los compa&ntilde;eros en Argentina a que vuelvan a publicar lo que escribieron en aquella &eacute;poca. Que la gente juzgue por s&iacute; misma qui&eacute;n ten&iacute;a una posici&oacute;n equivocada en aquellos momentos y despu&eacute;s. <\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; posici&oacute;n ten&iacute;a la izquierda argentina sobre la cuesti&oacute;n de la guerra? &iquest;Era l&iacute;cito, por unas cuantas islas en el Atl&aacute;ntico, olvidar a los 30.000 muertos y tender la mano a la Junta, aunque fuera temporalmente? Nosotros creemos que no. Imaginar que la reaccionaria Junta argentina podr&iacute;a jugar un papel progresista en este conflicto demostraba una gran ingenuidad. La guerra es la continuaci&oacute;n de la pol&iacute;tica por otros medios. La invasi&oacute;n de las Malvinas era s&oacute;lo la continuaci&oacute;n de la pol&iacute;tica interior de la Junta, dictada por la necesidad de supervivencia y para crear una desviaci&oacute;n: <\/p>\n<p>La naturaleza reaccionaria de la invasi&oacute;n de las islas est&aacute; muy bien expresada en el siguiente pasaje: <\/p>\n<p>\u00abLo primero que debe quedar en claro es que no basta la recuperaci&oacute;n de un territorio que nos pertenece hist&oacute;rica y geogr&aacute;ficamente y que se encuentra en manos imperialistas, para estar en presencia de una acci&oacute;n real de independencia nacional. Es evidente que ello depende de los fines que presiden ese acto de recuperaci&oacute;n, as&iacute; como de la pol&iacute;tica de conjunto del gobierno que lo efectiviza. Si la recuperaci&oacute;n de las Malvinas es para cambiar de amo en el Atl&aacute;ntico Sur, o para resolver un litigio que obstaculiza la entrega de las riquezas de la regi&oacute;n al capital extranjero, est&aacute; claro que la acci&oacute;n tiene una apariencia antiimperialista, pero su proyecci&oacute;n real es un mayor sometimiento al imperialismo. Una cosa as&iacute; no debe sorprender en un continente en donde el nacionalismo burgu&eacute;s tiene un entrenamiento de larga data en la demagogia y en la t&aacute;ctica del enga&ntilde;o a las masas populares\u00bb. <\/p>\n<p>Esto est&aacute; muy bien y expresa la esencia de la cuesti&oacute;n. No tenemos una diferencia fundamental con lo que dicen estas l&iacute;neas. &iquest;Qui&eacute;n es el autor? El compa&ntilde;ero Jorge Altamira, dirigente del PO. Y contin&uacute;a: <\/p>\n<p>&ldquo;Hoy, el Estado argentino que emprende la recuperaci&oacute;n de las Malvinas est&aacute; en manos de los agentes directos e indirectos de las potencias que someten a nuestra naci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; alcance puede tener un acto de soberan&iacute;a cuando el pa&iacute;s que lo emprende (cuando no el gobierno que lo ejecuta) est&aacute; pol&iacute;ticamente dominado por los agentes de la opresi&oacute;n nacional? Se desprende de aqu&iacute; que la prioridad es otra: aplastar primero a la reacci&oacute;n interna, cortar los v&iacute;nculos del sometimiento (econ&oacute;micos y diplom&aacute;ticos) y construir un poderosos frente interno antiimperialista y revolucionario, basado en los trabajadores. La prioridad de una real lucha nacional es quebrar el frente interno de la reacci&oacute;n y poner en pie el frente revolucionario de las masas. As&iacute; ocurri&oacute; en todas las grandes gestas emancipadoras nacionales: las revoluciones francesa, rusa, china, cubana. En relaci&oacute;n a la prioridad fundamental de la lucha por la liberaci&oacute;n nacional, la ocupaci&oacute;n de las Malvinas es una acci&oacute;n distraccionista, de la que la dictadura pretende sacar r&eacute;ditos internos e internacionales para los explotadores argentinos y las burgues&iacute;as imperialistas que los \u00abprotegen\u00bb\u00bb. <\/p>\n<p>Ver: Malvinas: Para luchar contra el imperialismo, ning&uacute;n apoyo a la dictadura (5 de abril de 1982, Pol&iacute;tica Obrera N&deg; 328, Revista Internacionalismo, A&ntilde;o II, N&deg; 5,agosto -octubre de 1982). http:\/\/www.ceip.org.ar\/boletin\/malvinasPo.htm <\/p>\n<p>Intrigas imperialistas <\/p>\n<p>El compa&ntilde;ero Altamira trata algunos puntos interesantes sobre los objetivos reales de la Junta. Un mes antes de la ocupaci&oacute;n de las Malvinas el peri&oacute;dico La Prensa (3\/3\/1982) public&oacute; una extensa informaci&oacute;n sobre el car&aacute;cter y los objetivos de la operaci&oacute;n. &ldquo;Seg&uacute;n fuentes argentinas a las que hemos tenido acceso, el gobierno de EEUU habr&iacute;a expresado su &lsquo;comprensi&oacute;n&rsquo; respecto a la nueva posici&oacute;n de Buenos Aires, as&iacute; como su convicci&oacute;n de que la recuperaci&oacute;n de las Malvinas para Argentina constituye, en este preciso momento, casi una condici&oacute;n sine qua non para el establecimiento de una adecuada estructura defensiva occidental en el Atl&aacute;ntico Sur, capaz de resistir la penetraci&oacute;n sovi&eacute;tica en la regi&oacute;n, disipar las tensiones duraderas sobre el estrecho de Beagle entre Argentina y Chile, donde hoy en d&iacute;a est&aacute; mediando el Vaticano; la resoluci&oacute;n de esta mediaci&oacute;n podr&iacute;a depender de una posici&oacute;n estrat&eacute;gica o geopol&iacute;tica m&aacute;s fuerte o m&aacute;s d&eacute;bil de Argentina en la zona sur, no s&oacute;lo en el Beagle. Ambas cuestiones parecen estar &iacute;ntimamente relacionadas, no s&oacute;lo desde el punto de vista militar general y la seguridad econ&oacute;mica, tambi&eacute;n parecen estar relacionadas con los intereses diplom&aacute;ticos de la Iglesia Cat&oacute;lica. En cuanto a Washington, todo el mundo est&aacute; de acuerdo en que la recuperaci&oacute;n argentina de las Malvinas quiz&aacute; abrir&iacute;a las puertas para la creaci&oacute;n de bases militares conjuntas en las islas, o el alquiler de las bases a EEUU, tendr&iacute;an entonces una mayor capacidad de control sobre toda la zona que la que tendr&iacute;an con cualquier posici&oacute;n defensiva en el Beagle, ya pertenezca a Argentina, Chile o cualquier otro pa&iacute;s occidental (estas no son categor&iacute;as mutualmente excluyentes)&rdquo;. <\/p>\n<p>&ldquo;De acuerdo con nuestras fuentes&rdquo;, contin&uacute;a La Prensa, &ldquo;los planes argentinos tambi&eacute;n se extienden a intereses brit&aacute;nicos que van m&aacute;s all&aacute; de los espec&iacute;ficamente relacionados con los habitantes de las islas, que en cualquier caso recibir&iacute;an los t&eacute;rminos m&aacute;s generosos con relaci&oacute;n a su estatus cultural, pol&iacute;tico y de propiedad, libre acceso a todos los bienes argentinos e incluso compensaciones econ&oacute;micas especiales. En este punto, incluso nos dijeron que Buenos Aires estar&iacute;a dispuesto a ofrecer a British Petroleum y otras empresas brit&aacute;nicas una parte de la explotaci&oacute;n de los hidrocarburos y otras fuentes en algunas zonas de la regi&oacute;n, as&iacute; como facilidades para su armada, de tal forma que el retorno de la soberan&iacute;a sobre las islas de ninguna manera reducir&iacute;a, sino todo lo contrario, incrementar&iacute;a las perspectivas de Gran Breta&ntilde;a en el Atl&aacute;ntico Sur. Sin duda, esta actitud tiene el objetivo no s&oacute;lo de conseguir una soluci&oacute;n pac&iacute;fica al conflicto, sino tambi&eacute;n consolidar el apoyo t&aacute;cito de EEUU si se produjera un enfrentamiento militar, con el objetivo de aliviar tanto como sea posible las fricciones de Washington con sus &lsquo;primos&rsquo; y aliados de la OTAN&rdquo;. <\/p>\n<p>Este an&aacute;lisis fue corroborado al d&iacute;a siguiente por La Naci&oacute;n (4\/3\/1982): &ldquo;La diplomacia estadounidense est&aacute; intentando determinar si el renovado esfuerza de Argentina por recuperar la posesi&oacute;n de las Islas Malvinas est&aacute; relacionado con la creciente internacionalizaci&oacute;n de la situaci&oacute;n continental americana. <\/p>\n<p>El rearme de Venezuela, el anuncio de las primeras maniobras navales de la OTAN en el Golfo de M&eacute;xico y la b&uacute;squeda de nuevas bases estadounidenses en la costa occidental del Caribe, son expresiones de la nueva dimensi&oacute;n atribuida a la defensa del continente. <\/p>\n<p>Esto coincide con el esfuerzo inesperado y vigoroso a favor de una soluci&oacute;n r&aacute;pida al conflicto por la posesi&oacute;n del archipi&eacute;lago que controla las rutas navales australes. Los ingleses all&iacute; m&aacute;s de un siglo, pero su armada se ha ido reduciendo debido a los enormes problemas presupuestarios del Reino Unido. <\/p>\n<p>La armada estadounidense, adem&aacute;s, piensa que la flota cubana, aunque peque&ntilde;a, constituye una amenaza para las rutas continentales. Los barcos cubanos no pueden operar en el Atl&aacute;ntico Sur pero su actividad en el Caribe puede interferir en los esfuerzos de la armada estadounidense en los pasillos australes. <\/p>\n<p>Eso ser&iacute;a m&aacute;s amenazador en el caso de una crisis potencial en el Oc&eacute;ano &Iacute;ndico, que es uno de los escenarios de las estrategias navales estadounidenses. Fuentes diplom&aacute;ticas norteamericanas se&ntilde;alan que a estos elementos habr&iacute;a que a&ntilde;adir lo que perciben como excelentes relaciones militares entre Argentina y EEUU. <\/p>\n<p>Aunque claramente Washington siempre intenta dejar claro la cuesti&oacute;n de las Malvinas, las nuevas circunstancias podr&iacute;an llevar a una revisi&oacute;n de su postura, o al menos podr&iacute;a animar a Argentina para forzar ese cambio. <\/p>\n<p>&#8230; Las noticias de los medios de comunicaci&oacute;n dudan de que sean hechos aislados la venta de aviones a Venezuela, la b&uacute;squeda de bases en el Caribe y las primeras maniobras militares de la OTAN en la regi&oacute;n. <\/p>\n<p>Lo que no duda nadie es que Washington pone la cuesti&oacute;n de la defensa de sus aliados continentales en una perspectiva global que podr&iacute;a llevarle a intentar persuadir a Gran Breta&ntilde;a para que solucione con sus aliados clave el irritante conflicto del sur. <\/p>\n<p>La impresi&oacute;n existente en los c&iacute;rculos diplom&aacute;ticos es que mientras no hay elementos formales que permitan determinar qu&eacute; est&aacute; ocurriendo, en cambio, s&iacute; podr&iacute;a estar ocurriendo algo. Ni Argentina ni Estados Unidos est&aacute;n c&oacute;modos y, adem&aacute;s, no est&aacute;n actuando en t&aacute;ndem&rdquo;. <\/p>\n<p>&iexcl;Ah&iacute; lo tenemos! La Junta en Buenos Aires, lejos de planear una guerra contra el imperialismo, estaba participando en maniobras con el imperialismo estadounidense para garantizar el regreso de las islas a Argentina para fortalecer la posici&oacute;n del imperialismo en el estrat&eacute;gicamente importante Atl&aacute;ntico Sur. Esperaban llegar a un acuerdo con el imperialismo brit&aacute;nico, cuyos intereses estar&iacute;an salvaguardados, como dice el art&iacute;culo: &ldquo;Buenos Aires estar&iacute;a dispuesto a ofrecer a British Petroleum y otras empresas brit&aacute;nicas una parte de la explotaci&oacute;n de los hidrocarburos y otras fuentes en algunas zonas de la regi&oacute;n, as&iacute; como facilidades para su armada, de tal forma que el retorno de la soberan&iacute;a sobre las islas de ninguna manera reducir&iacute;a, sino todo lo contrario, incrementar&iacute;a las perspectivas de Gran Breta&ntilde;a en el Atl&aacute;ntico Sur&rdquo;. <\/p>\n<p>Es dif&iacute;cil ver c&oacute;mo estas intrigas reaccionarias se pueden confundir con una &ldquo;guerra de liberaci&oacute;n nacional&rdquo;. La Junta no estaba planeando luchar contra el imperialismo, sino que, como ayudantes fieles del imperialismo, intentaban llegar a un acuerdo secreto con Londres para garantizar la entrega de las islas. Desgraciadamente para ellos, calcularon mal y todo el plan sali&oacute; mal. Se encontraron en una guerra que no quer&iacute;an y que perdieron. Los imperialistas estadounidenses que apoyaban la dictadura y sus intrigas, se vieron obligados a abandonar a la Junta para evitar un conflicto con Londres. <\/p>\n<p>El compa&ntilde;ero Altamira concluye: &ldquo;Toda esta informaci&oacute;n debe ser conectada a un problema m&aacute;s general: la pol&iacute;tica exterior es la continuaci&oacute;n de la pol&iacute;tica interior, y la pol&iacute;tica interior y exterior de Galtieri-Alemann es de sometimiento al imperialismo. Es por eso que, cualesquiera sean las derivaciones de la crisis internacional, como resultado de las contradicciones y alianzas entre yanquis e ingleses y entre la dictadura y ambas, la ocupaci&oacute;n de las Malvinas no es parte de una pol&iacute;tica de liberaci&oacute;n o independencia nacionales, sino un simulacro de soberan&iacute;a nacional, porque se limita a lo territorial mientras su contenido social sigue siendo proimperialista. El Estado nacional es formalmente soberano en todo el territorio continental argentino, y esto no est&aacute; en contradicci&oacute;n con el hecho de que, por su pol&iacute;tica econ&oacute;mica e internacional, est&eacute; sometido al imperialismo. Tomar la recuperaci&oacute;n de las Malvinas como un hecho aislado de soberan&iacute;a y, peor, ocultando la activa negociaci&oacute;n con el imperialismo por parte de la dictadura para integrar la ocupaci&oacute;n en una estrategia proimperialista, es dejarse arrastrar, conciente o inconcientemente, por la demagogia burguesa&rdquo;. <\/p>\n<p>Adem&aacute;s, &ldquo;Cualquiera sea el curso de los acontecimientos&rdquo;, escrib&iacute;a el compa&ntilde;ero Altamira, &ldquo;, lo que est&aacute; claro es que la ocupaci&oacute;n de las Malvinas no es el eje de la liberaci&oacute;n nacional. La dictadura ha apelado a ella para salir de su profunda crisis e impasse internas&rdquo;. <\/p>\n<p>Esto no podr&iacute;a estar m&aacute;s claro y ser m&aacute;s correcto. Hay que felicitar a Jorge Altamira por la posici&oacute;n que adopt&oacute; con relaci&oacute;n a la invasi&oacute;n de las Malvinas. En aquel momento era necesario resistir todos los intentos de la demagogia burguesa de desinformar a los trabajadores, consciente o inconscientemente. Eso ocurr&iacute;a entonces y tambi&eacute;n ocurre ahora. Y si la demagogia burguesa hace veintid&oacute;s a&ntilde;os intent&oacute; presentar la aventura reaccionaria de la Junta como una &ldquo;guerra de liberaci&oacute;n nacional&rdquo;, entonces sigue siendo hoy igualmente incorrecto. <\/p>\n<p>Finalmente, el compa&ntilde;ero Altamira dice: &ldquo;Si se da una guerra, no es por patrioterismo sino por aut&eacute;ntico antiimperialismo que planteamos: guerra a muerte, guerra revolucionaria al imperialismo. Esto es no s&oacute;lo una guerra naval en el Sur, sino ataque a las propiedades imperialistas en todo el terreno nacional, confiscaci&oacute;n del capital extranjero y, por sobre todo, armamento de los trabajadores&rdquo;. <\/p>\n<p>Fue correcto plantear la cuesti&oacute;n en t&eacute;rminos de una lucha antiimperialista, bas&aacute;ndose en lo que hab&iacute;a de progresista en los instintos de las masas e intentar dar a la guerra un verdadero contenido antiimperialista, sobre todo, exigiendo la expropiaci&oacute;n de la propiedad de los imperialistas, que Galtieri, naturalmente, se neg&oacute; a hacer. Altamira escribe: <\/p>\n<p>&ldquo;El viernes 2 s&oacute;lo del Banco de Londres fueron retirados dep&oacute;sitos por diez millones de d&oacute;lares. Tuvo que intervenir la Thatcher los fondos argentinos en Londres, para que la dictadura se despabilara con un rid&iacute;culo control de cambios, que no impide la fuga de capitales por el mercado negro, ni impide que el capital de otras naciones imperialistas acompa&ntilde;e el boicot econ&oacute;mico. La dictadura ya est&aacute; capitulando&rdquo;. <\/p>\n<p>Y concluye: <\/p>\n<p>&ldquo;Ante el conjunto de la situaci&oacute;n presente y ante los intentos de someter a los trabajadores al seguidismo y apoyo a la dictadura, declaramos que es necesario mantener la independencia obrera y antiimperialista, con un programa preciso: <\/p>\n<p>1) Denuncia del intento de capitular ante el imperialismo, sea mediante una negociaci&oacute;n entreguista (econ&oacute;mica o pol&iacute;tica exterior), o mediante un retiro de tropas a cambio de la devoluci&oacute;n gradual y condicionada del archipi&eacute;lago. <\/p>\n<p>2) Reivindicar la intervenci&oacute;n de la propiedad de todo el capital extranjero que ya est&aacute; saboteando o especulando contra la econom&iacute;a nacional. <\/p>\n<p>3) En caso de guerra, extenderla a todo el pa&iacute;s, atacando y confiscando al gran capital imperialista y, por sobre todo, llamar a los trabajadores a armarse. <\/p>\n<p>4) Satisfacci&oacute;n inmediata de las reivindicaciones planteadas por los sindicatos y otras organizaciones de trabajadores, y satisfacci&oacute;n de los reclamos del movimiento de familiares y madres sobre los desaparecidos [las 30.000 personas asesinadas por la dictadura]. <\/p>\n<p>5) Impulsar la formaci&oacute;n de un frente &uacute;nico antiiperialista, que impulse pr&aacute;cticamente este programa&rdquo;. <\/p>\n<p>Todas estas reivindicaciones son excelentes, como lo es su conclusi&oacute;n final: &ldquo;La clase obrera tiene que ser conciente de esto, porque si se ciega ante la situaci&oacute;n, se va a armar un recambio a su costa. Por eso sigue en pie la reivindicaci&oacute;n de la democracia pol&iacute;tica irrestricta y una asamblea Constituyente Soberana&rdquo;. <\/p>\n<p>Esto va al fondo de la cuesti&oacute;n: sobre todo en una situaci&oacute;n b&eacute;lica la clase obrera no puede permitirse dejarse cegar por las presiones del patriotismo y la &ldquo;unidad nacional&rdquo;, sino que debe mantener su independencia de clase. A prop&oacute;sito, en esa situaci&oacute;n, cuando Argentina estaba bajo una dictadura y no exist&iacute;an los derechos democr&aacute;ticos, las reivindicaciones democr&aacute;ticas necesariamente ocupaban una posici&oacute;n central, incluida la reivindicaci&oacute;n de la asamblea constituyente. Entonces s&iacute; era correcta, porque emanaba de la situaci&oacute;n. Hoy no lo hace y por lo tanto no es correcta. <\/p>\n<p>La posici&oacute;n de los marxistas brit&aacute;nicos <\/p>\n<p>Ya hemos se&ntilde;alado la posici&oacute;n que adopt&oacute; el compa&ntilde;ero Altamira en 1982. &iquest;Qu&eacute; postura adoptaron los marxistas brit&aacute;nicos? Luis Oviedo dice que apoyamos al imperialismo brit&aacute;nico y adoptamos una posici&oacute;n chovinista contra los argentinos en general (&iexcl;Argentinos fuera!&rdquo;). Esto es lo que escribi&oacute; Ted Grant en aquella &eacute;poca con relaci&oacute;n a las tareas de los marxistas argentinos: <\/p>\n<p>&ldquo;En Argentina, el papel de los marxistas debe consistir en una oposici&oacute;n h&aacute;bil a la guerra. Los marxistas argentinos desenmascarar&aacute;n las inconsistencias de la Junta se&ntilde;alando la situaci&oacute;n catastr&oacute;fica de la econom&iacute;a causada por la casta militar. Moment&aacute;neamente, la Junta ha logrado desviar a las masas argentinas en l&iacute;neas nacionalistas. Pero los marxistas demostrar&aacute;n la incapacidad de la casta militar para llevar a cabo una guerra revolucionaria, sin la cual la victoria argentina sobre Inglaterra, que todav&iacute;a es una potencia imperialista relativamente poderosa, est&aacute; pr&aacute;cticamente descartada. &iquest;Por qu&eacute; la Junta no se emplea a fondo para ganar la guerra? Los capitalistas argentinos, en cuyos intereses se basa la Junta, est&aacute;n vinculados al capital financiero norteamericano y brit&aacute;nico. Los marxistas argentinos exigir&aacute;n la expropiaci&oacute;n de todo el capital extranjero, empezando con las inversiones brit&aacute;nicas. <\/p>\n<p>Exigir&aacute;n la devoluci&oacute;n de Argentina a los argentinos: es decir, la expropiaci&oacute;n del capital industrial y agr&iacute;cola. Desenmascarar&aacute;n los privilegios y la incompetencia de los altos mandos, corruptos y putrefactos, am&eacute;n de su incompetencia militar. Sin la verdadera planificaci&oacute;n de la industria, un racionamiento justo, y una distribuci&oacute;n equitativa de los productos a todo el mundo, ser&iacute;a imposible proseguir eficazmente la guerra. Los marxistas criticar&aacute;n los prop&oacute;sitos totalmente ego&iacute;stas de la Junta y la burgues&iacute;a argentina, cuya intenci&oacute;n, en caso de poder mantener el control de las Malvinas, ser&iacute;a ganar fabulosos beneficios, en calidad de socio de segunda categor&iacute;a del imperialismo norteamericano, en detrimento de los intereses de la clase obrera. Los marxistas explicar&aacute;n como la victoria sobre el poderoso imperialismo brit&aacute;nico no puede ser obtenida con m&eacute;todos militares, y mucho menos bajo direcci&oacute;n de la Junta totalitaria, sino solamente con m&eacute;todos sociales y pol&iacute;ticos. El derrocamiento de la Junta por parte de los obreros y el establecimiento de una Argentina socialista, ser&iacute;a el arma m&aacute;s potente en la lucha contra el imperialismo en su conjunto, y, de modo particular, contra los imperialismos brit&aacute;nico y estadounidense. La clase obrera argentina entonces podr&aacute; proponer el establecimiento de una Federaci&oacute;n Socialista de Argentina y las Malvinas, con una Inglaterra socialista. Entonces, un gobierno socialista de Argentina explicar&iacute;a como el problema de las Malvinas estuvo totalmente exagerado durante generaciones por la burgues&iacute;a argentina para sus propios fines. Har&iacute;an un llamamiento a todos los trabajadores de Am&eacute;rica Latina para derrumbar el sistema econ&oacute;mico del capitalismo y el imperialismo, para derrocar a sus propias juntas y preparar el camino para el establecimiento de una Federaci&oacute;n Socialista de Am&eacute;rica Latina. <\/p>\n<p>Los prop&oacute;sitos de la Junta no pueden ser los prop&oacute;sitos de la clase obrera, sea en la pol&iacute;tica interior, sea respecto de la pol&iacute;tica exterior. Para los capitalistas, la guerra ser&aacute; rentable. Para los obreros y soldados la guerra significar&aacute; sufrimientos y muertes. En el transcurso de la guerra, si &eacute;sta se prolongase, las ideas marxistas de esta &iacute;ndole conseguir&iacute;an un enorme apoyo en Argentina y en toda Am&eacute;rica Latina. El derrocamiento de la Junta significar&iacute;a el inicio de la revoluci&oacute;n socialista argentina, si bien en sus comienzos tender&iacute;a de forma distorsionada hacia el peronismo, debido a la ausencia de una direcci&oacute;n marxista&rdquo;. (Ted Grant. La crisis de las Malvinas. Los marxistas ante la guerra. Mayo 1982) <\/p>\n<p>&iquest;En qu&eacute; punto difiere esta posici&oacute;n de la que defendi&oacute; Jorge Altamira? En lo fundamental no hay diferencia. A&uacute;n as&iacute;, Luis Oviedo persiste en el mito de que ten&iacute;amos una posici&oacute;n &ldquo;imperialista&rdquo;. Realmente no hay m&aacute;s ciego que el que no quiere ver. <\/p>\n<p>La cuesti&oacute;n de los &lsquo;kelpers&rsquo; <\/p>\n<p>Despu&eacute;s de leer con placer los escritos de Jorge Altamira de 1982, regresamos con poqu&iacute;simas ganas a los escritos de Luis Oviedo en 2004. Contin&uacute;a tan pesado como el taladro de un dentista: <\/p>\n<p>&ldquo;Woods prostituye el derecho a la autodeterminaci&oacute;n de los pueblos al ponerlo al servicio del reforzamiento de la opresi&oacute;n colonial. Pero como para los marxistas toda reivindicaci&oacute;n nacional est&aacute; subordinada a la revoluci&oacute;n proletaria, su planteo de &lsquo;autodeterminaci&oacute;n de los kelpers&rsquo;, algo que evidentemente no hizo porque habr&iacute;a puesto en evidencia la completa ridiculez de sus posiciones. <\/p>\n<p>Estos partidarios del &lsquo;socialismo colonial&rsquo; son los que atacan al Partido Obrero&rdquo;. (Mi &eacute;nfasis.) <\/p>\n<p>Responderemos a esta basura tan amablemente como podamos. En primer lugar, el compa&ntilde;ero Oviedo no plantea la cuesti&oacute;n de la autodeterminaci&oacute;n de una forma marxista. Est&aacute; indignado por nuestra supuesta defensa de los &ldquo;kelpers&rdquo;, como &eacute;l llama a los habitantes de las islas. Porque nosotros planteamos la cuesti&oacute;n de los derechos de los isle&ntilde;os como uno de los elementos de la ecuaci&oacute;n (no necesariamente el m&aacute;s importante) nos acusa de ser &ldquo;defensores del socialismo colonial&rdquo;. <\/p>\n<p>Hablemos claramente, para que incluso Luis Oviedo pueda comprender lo que estamos diciendo: para nosotros es indiferente a quien de las dos partes pertenecen estas islas. La clase obrera brit&aacute;nica no tiene ning&uacute;n inter&eacute;s en mantener sobre ellas el control brit&aacute;nico. Nuestro principal deber era luchar contra nuestra propia burgues&iacute;a, oponernos a la pol&iacute;tica reaccionaria del gobierno Thatcher. En ning&uacute;n momento, directa o indirectamente, apoyamos la guerra. A&uacute;n hay m&aacute;s: si cualquier marxista brit&aacute;nico hubiera apoyado esta guerra hubiera sido considerado una traici&oacute;n. <\/p>\n<p>El compa&ntilde;ero Oviedo asume que la posici&oacute;n de los marxistas brit&aacute;nicos con relaci&oacute;n a la guerra estaba determinada por la posici&oacute;n de los &ldquo;kelpers&rdquo;. Esto est&aacute; muy alejado de la realidad. Somos perfectamente conscientes de que los imperialistas siempre utilizan a los peque&ntilde;os pueblos para sus propios objetivos reaccionarios. Los imperialistas brit&aacute;nicos no est&aacute;n interesados en las opiniones de la poblaci&oacute;n que vive en las islas y en realidad estaban dispuestos a entregarlas a Argentina antes de la invasi&oacute;n de la Junta, como se&ntilde;alaba Ted Grant: <\/p>\n<p>&ldquo;Thatcher y los conservadores quieren hacer ver que la suerte y los deseos de los habitantes de las islas Falklands son el factor primordial en todas sus consideraciones. En la pr&aacute;ctica, es la &uacute;ltima cosa que les preocupa. Sacrificar&iacute;an los intereses de los malvinenses en un abrir y cerrar de ojos si esto correspondiese a los intereses del imperialismo brit&aacute;nico. Es el prestigio del imperialismo brit&aacute;nico y la perspectiva de las riquezas ex&oacute;ticas de la Ant&aacute;rtida lo que determina la pol&iacute;tica del gobierno de Londres y no los intereses de los malvinenses&rdquo;. (Ted Grant. Ib&iacute;d.,) <\/p>\n<p>La cuesti&oacute;n de los &ldquo;kelpers&rdquo; de ninguna forma afect&oacute; nuestro an&aacute;lisis de la guerra como una guerra imperialista por parte de Gran Breta&ntilde;a, como ya explicamos en profundidad. Por otro lado, el hecho de que hubiera una dictadura militar en Buenos Aires tampoco alter&oacute; nuestra opini&oacute;n sobre la guerra, de la misma forma que la existencia del r&eacute;gimen Nazi en Alemania no cambiaba la naturaleza imperialista de la Segunda Guerra Mundial. En ambos casos, los marxistas brit&aacute;nicos calificamos la guerra como imperialista. Espero que ahora est&eacute; suficientemente claro. <\/p>\n<p>La cuesti&oacute;n es que los imperialistas brit&aacute;nicos utilizaron c&iacute;nicamente los cr&iacute;menes de la Junta y la opresi&oacute;n de los habitantes de las islas como un pretexto para enviar la flota. Est&aacute;bamos obligados a responder a estos argumentos, que tuvieron un cierto efecto en las masas brit&aacute;nicas. La realidad es que en Gran Breta&ntilde;a no hab&iacute;a demasiado entusiasmo por la guerra. Pero el argumento de una dictadura fascista que oprim&iacute;a a los habitantes de la isla tuvo un efecto y era necesario responder. <\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo respondimos? Nosotros dijimos: es verdad que la Junta es un r&eacute;gimen monstruoso. Pero la clase dominante brit&aacute;nica estaba a favor de este r&eacute;gimen. Eran los mejores amigos hasta la invasi&oacute;n, hasta que Thatcher y compa&ntilde;&iacute;a de repente &ldquo;descubrieron&rdquo; que era una dictadura fascista que torturaba y asesinaba a la gente. No podemos tener ninguna confianza en los tories y la clase dominante. A los dirigentes laboristas les dijimos: romped el frente &uacute;nico con los tories. Exigimos elecciones generales y defendimos la consigna: un gobierno laborista con un programa socialista. <\/p>\n<p>A los trabajadores brit&aacute;nicos les dijimos: s&iacute;, la Junta tambi&eacute;n es nuestro enemigo. Pero los imperialistas brit&aacute;nicos no pueden defender en ninguna parte los intereses de la clase obrera. La clase obrera debe tomar el poder en sus manos y entonces estar&aacute; en posici&oacute;n de hacer una guerra revolucionaria contra la Junta. Haremos un llamamiento a nuestros hermanos y hermanas de Argentina para que se levanten contra la dictadura y les ayudaremos. Adem&aacute;s, propondremos una federaci&oacute;n socialista de Gran Breta&ntilde;a y Argentina que una a los dos pueblos. Entonces, la cuesti&oacute;n de las Malvinas se puede resolver de forma amistosa sobre bases libres y voluntarias. <\/p>\n<p>Luis Oviedo se r&iacute;e ante la idea de una guerra revolucionaria. Claramente no es consciente de que &eacute;sta fue la posici&oacute;n de Lenin durante la Primera Guerra Mundial. Los bolcheviques defend&iacute;an para Rusia la posici&oacute;n del derrotismo revolucionario. Se negaron a apoyar la guerra imperialista y en su lugar defend&iacute;an la revoluci&oacute;n. Explicaron incesantemente a los trabajadores y campesinos rusos que el principal enemigo estaba en casa. Pero ya en 1915 Lenin se&ntilde;al&oacute; que si los trabajadores rusos llegaban al poder, entonces la naturaleza de la guerra cambiar&iacute;a. Una rep&uacute;blica rusa de trabajadores tendr&iacute;a el derecho a llevar a cabo una guerra revolucionaria contra la Alemania del K&aacute;iser. En tal caso ser&iacute;a permisible que el Ej&eacute;rcito Rojo utilizara m&eacute;todos militares para ayudar a la revoluci&oacute;n alemana. Tambi&eacute;n debemos recordar que Trotsky estaba a favor de que el Ej&eacute;rcito Rojo interviniera contra Alemania despu&eacute;s de la victoria de Hitler. <\/p>\n<p>La idea de una guerra revolucionaria ya estaba inscrita en la bandera del Partido Bolchevique antes de 1917. Por supuesto, la condici&oacute;n previa era que los trabajadores rusos tomaran el poder. Nosotros defendimos la perspectiva de un gobierno obrero en Gran Breta&ntilde;a que llevara a cabo una guerra revolucionaria contra la Junta, mientras que hac&iacute;a un llamamiento a la clase obrera argentina para que se levantara. En estas condiciones, dijimos, habr&iacute;amos estado de acuerdo en luchar contra la Junta, pero nunca bajo la direcci&oacute;n de la burgues&iacute;a. Esta era exactamente la misma idea que Lenin plante&oacute; en 1915-16. <\/p>\n<p>El compa&ntilde;ero Oviedo habla mucho del derecho de autodeterminaci&oacute;n pero en ning&uacute;n momento dice en qu&eacute; consiste ese derecho. El derecho de autodeterminaci&oacute;n es para gente, no para rocas. No podemos apoyar cada aventura militar iniciada por la burgues&iacute;a de los antiguos pa&iacute;ses coloniales destinada a conquistar la tierra y las fuentes de materias primas. Luis Oviedo se queja de que describimos como una anexi&oacute;n la invasi&oacute;n de las Malvinas. &iquest;C&oacute;mo se puede llamar de otra forma cuando toda la poblaci&oacute;n de las islas se opon&iacute;a a ello? &iquest;Una liberaci&oacute;n? &iquest;Qu&eacute; tipo de liberaci&oacute;n es la que elimina todos los derechos democr&aacute;ticos de los que disfrutaba esta poblaci&oacute;n, reduci&eacute;ndola a la misma servidumbre que &ldquo;disfrutaba&rdquo; el resto de la naci&oacute;n argentina? &iexcl;Qu&eacute; burla! <\/p>\n<p>&iquest;Podemos hacer ahora una pregunta? &iquest;Qu&eacute; sugiere Luis Oviedo que deber&iacute;a haberse hecho con la poblaci&oacute;n de las Malvinas? A esta pregunta no responde. No es cierto que nuestra actitud hacia la guerra estuviera determinada por esta cuesti&oacute;n. Eso ser&iacute;a completamente incorrecto. &iquest;Pero es correcto por parte de Argentina ignorar y pisotear los derechos de estas personas? Semejante sugerencia ir&iacute;a en contra de la letra y el esp&iacute;ritu del internacionalismo proletario. La respuesta es muy simple. Sobre bases capitalistas no es posible una soluci&oacute;n equitativa a la cuesti&oacute;n nacional. Eso necesariamente implica la violaci&oacute;n de los derechos de uno u otro grupo nacional. S&oacute;lo la clase obrera tomando el poder puede conseguir una soluci&oacute;n justa y democr&aacute;tica al problema nacional. Esa es la &uacute;nica soluci&oacute;n. <\/p>\n<p>Nosotros denunciamos la aventura militar de Thatcher en el Atl&aacute;ntico Sur y expusimos la hipocres&iacute;a de la clase dominante brit&aacute;nica que manten&iacute;a excelentes relaciones con la Junta, hasta que esta &uacute;ltima invadi&oacute; las islas, s&oacute;lo despu&eacute;s descubri&oacute; que la Junta era &ldquo;fascista&rdquo;, que asesinaba y torturaba. Thatcher y sus compinches no estaban interesados en el destino de los habitantes de las islas, lo utilizaron demag&oacute;gicamente para influir en la poblaci&oacute;n brit&aacute;nica y que &eacute;sta aceptara la guerra. Por lo tanto, est&aacute;bamos obligados a tener en cuenta esta cuesti&oacute;n en nuestra propaganda p&uacute;blica. <\/p>\n<p>&iexcl;Ah! dice Luis. &iquest;Y por qu&eacute; Woods no exigi&oacute; la retirada del ej&eacute;rcito brit&aacute;nico de las Malvinas para dar la independencia a los habitantes de las islas? Este es un argumento bastante peculiar. En primer lugar, nadie ha dicho jam&aacute;s que los habitantes de las Malvinas constituyan una naci&oacute;n o defendido que puedan formar un estado independiente. En segundo lugar, debemos recordar que los marxistas no est&aacute;n obligados a defender la independencia, sino s&oacute;lo el derecho de autodeterminaci&oacute;n, es decir, el derecho a que un pueblo concreto decida si quiere vivir dentro de las fronteras de un estado determinado. <\/p>\n<p>En cuanto a los habitantes de las islas, todo lo que podemos decir es que deber&iacute;an tener el derecho a decidir libremente en que Estado desean vivir. &ldquo;&iexcl;Pero decidir&aacute;n seguir siendo brit&aacute;nicos!&rdquo; se quejar&aacute; Luis. Quiz&aacute;s. Pero ante esto Luis Oviedo no puede hacer demasiado. Aunque este resultado no es en absoluto seguro. Una Argentina capitalista no tendr&aacute; ning&uacute;n atractivo para la poblaci&oacute;n de las islas, pero la cuesti&oacute;n ser&iacute;a diferente con una Argentina socialista. <\/p>\n<p>La clase obrera, como explicaba Lenin, defiende una democracia que excluye la retenci&oacute;n forzosa de cualquier grupo de gente dentro de las fronteras de un estado. Esa es precisamente la base del principio leninista del derecho de autodeterminaci&oacute;n. La idea de que resulta aceptable obligar a anexionarse a un grupo de la poblaci&oacute;n contra su voluntad es una abominaci&oacute;n y no tiene nada en com&uacute;n con el marxismo leninismo. Eso se aplica a los habitantes de habla inglesa de las Malvinas y para todos los dem&aacute;s. <\/p>\n<p>El compa&ntilde;ero Oviedo se cree muy listo cuando en realidad a cada paso s&oacute;lo tropieza en nuevos errores y contradicciones. La reivindicaci&oacute;n de retirada de las tropas surgir&iacute;a en una situaci&oacute;n colonial normal, donde la poblaci&oacute;n se sintiera oprimida por un ej&eacute;rcito extranjero de ocupaci&oacute;n. Pero esta no es una situaci&oacute;n colonial normal. La poblaci&oacute;n de las islas, enfrentada a la realidad de una brutal ocupaci&oacute;n militar por parte de un r&eacute;gimen dictatorial, como era de esperar, reaccion&oacute; contra el gobierno argentino. Ante esa perspectiva prefer&iacute;a la presencia de los soldados brit&aacute;nicos. &iquest;Resulta esto sorprendente? Con 30.000 v&iacute;ctimas de la Junta hay que admitir que no. <\/p>\n<p>La oposici&oacute;n al dominio colonial es la oposici&oacute;n a la opresi&oacute;n nacional. Pero en el momento de la invasi&oacute;n, la poblaci&oacute;n de las islas era enteramente brit&aacute;nica. Si hubiera existido una minor&iacute;a argentina en las islas que hubiera estado oprimida, entonces habr&iacute;amos tenido que tener eso en cuenta. Pero en el momento de la invasi&oacute;n no hab&iacute;a un solo argentino viviendo en las islas. Hacer una analog&iacute;a con los colonos franceses en Argelia es falso, porque los colonos eran una minor&iacute;a de la poblaci&oacute;n, la mayor&iacute;a estaba formada por &aacute;rabes oprimidos. Era una situaci&oacute;n completamente diferente a la que exist&iacute;a en las Malvinas en v&iacute;speras de la invasi&oacute;n. <\/p>\n<p>Los habitantes de las islas no era una poblaci&oacute;n colonialmente oprimida. Todo lo contrario, lo que tem&iacute;an era ser oprimidos por la Junta y esos temores eran fundados, porque la Junta estaba oprimiendo a su propio pueblo. &iquest;En nombre de qu&eacute; intereses se les iba a privar a esta gente de sus derechos m&aacute;s elementales? &iquest;Qu&eacute; hab&iacute;a de progresista en esclavizar a la poblaci&oacute;n que viv&iacute;a en estas islas? &iquest;A quien habr&iacute;a beneficiado si la Junta hubiera triunfado en su aventura militar? Estas cuestiones concretas ni siquiera las tiene en consideraci&oacute;n Luis Oviedo. Su sabidur&iacute;a empieza y termina con la desnuda afirmaci&oacute;n: &ldquo;Las Malvinas pertenecen a Argentina&rdquo;. <\/p>\n<p>Aceptemos en inter&eacute;s de la discusi&oacute;n que esto es as&iacute;. &iquest;C&oacute;mo podemos conseguir que las Malvinas se unan a Argentina? &iquest;Por la fuerza? Aparte de que la incorporaci&oacute;n forzosa de gente a un estado al que no desean pertenecer nunca ha sido la posici&oacute;n de los marxistas, la soluci&oacute;n militar se ha intentado y ha fracasado. Veintid&oacute;s a&ntilde;os despu&eacute;s las Malvinas siguen firmemente bajo el control brit&aacute;nico y no hay cambio de la situaci&oacute;n a la vista. Todas las diatribas patri&oacute;ticas y ondear de banderas en el mundo no cambiar&aacute;n esto. &iquest;Qu&eacute; soluci&oacute;n propone el PO para resolver el problema? Nada. Y esto no es en absoluto sorprendente ya que sobre bases capitalistas no hay soluci&oacute;n posible. <\/p>\n<p>La verdad es siempre concreta. Los socialistas (e incluso los dem&oacute;cratas consecuentes) defienden una soluci&oacute;n de las disputas nacionales a trav&eacute;s de la uni&oacute;n voluntaria de los pueblos. Pero sobre las bases actuales para la poblaci&oacute;n de las islas la idea de unirse a Argentina no tiene ning&uacute;n atractivo. Pol&iacute;ticamente, despu&eacute;s de la experiencia de 1982, ning&uacute;n gobierno en Londres podr&iacute;a aceptar la entrega de las islas a Argentina mientras los habitantes de las islas est&eacute;n en contra. La &uacute;nica forma de convencer a la poblaci&oacute;n de las islas que se unan a Argentina es que los trabajadores argentinos tomen el poder en sus manos y establezcan una democracia obrera. Eso abrir&iacute;a el camino para una federaci&oacute;n voluntaria. Con este acuerdo los habitantes de las islas tendr&iacute;an muchas ventajas. Una vez que estuvieran convencidos de que sus derechos e idioma no estar&iacute;an amenazados, aceptar&iacute;an voluntariamente esa uni&oacute;n. Y desde un punto de vista marxista, una uni&oacute;n voluntaria es la &uacute;nica clase de uni&oacute;n en la que estamos interesados. <\/p>\n<p>El marxismo y la autodeterminaci&oacute;n <\/p>\n<p>Los nacionalistas burgueses de los antiguos pa&iacute;ses coloniales siempre est&aacute;n intentando hacer sonar los tambores de la &ldquo;unidad nacional&rdquo;. Intentan defender que la clase obrera debe dejar a un lado sus intereses y unirse a ellos en la supuesta &ldquo;lucha contra el imperialismo&rdquo;, algo que es incapaz de realizar la burgues&iacute;a nacionalista. Uno de los principales argumentos es que debemos tener una soluci&oacute;n inmediata y &ldquo;pr&aacute;ctica&rdquo;, que normalmente significa la guerra. <\/p>\n<p>Sobre esta cuesti&oacute;n, Lenin escribi&oacute; lo siguiente: <\/p>\n<p>&ldquo;La burgues&iacute;a, que act&uacute;a, como es natural, en los comienzos de todo movimiento nacional como fuerza hegem&oacute;nica (dirigente) del mismo, llama labor pr&aacute;ctica al apoyo a todas las aspiraciones nacionales. Pero la pol&iacute;tica del proletariado en el problema nacional (como en los dem&aacute;s problemas) s&oacute;lo apoya a la burgues&iacute;a en una direcci&oacute;n determinada, pero nunca coincide con su pol&iacute;tica. La clase obrera s&oacute;lo apoya a la burgues&iacute;a en aras de la paz nacional (que la burgues&iacute;a no puede dar plenamente y es viable s&oacute;lo si hay una completa democratizaci&oacute;n), en beneficio de la igualdad de derechos, en beneficio de la situaci&oacute;n m&aacute;s favorable posible para la lucha de clases. Por eso, precisamente contra el practicismo de la burgues&iacute;a, los proletarios propugnan una pol&iacute;tica de principios en el problema nacional, prestando a la burgues&iacute;a siempre un apoyo s&oacute;lo condicional. En el problema nacional, toda burgues&iacute;a desea o privilegios para su naci&oacute;n o ventajas exclusivas para &eacute;sta; precisamente eso es lo que se llama \u00abpr&aacute;ctico\u00bb. El proletariado est&aacute; en contra de toda clase de privilegios, en contra de toso exclusivismo. Exigirle \u00abpracticismo\u00bb significa ir a remolque de la burgues&iacute;a, caer en el oportunismo&rdquo;. (Lenin. El derecho de las naciones a la autodeterminaci&oacute;n. Mosc&uacute;. Editorial Progreso. 1981) <\/p>\n<p>Hay que observar que Lenin dice que existen condiciones determinadas en las que es permisible que la clase obrera de los pa&iacute;ses coloniales o semi-coloniales den un apoyo condicional a la burgues&iacute;a. &iquest;De qu&eacute; condiciones hablaba Lenin? Est&aacute; claro que hablaba de la lucha de liberaci&oacute;n nacional contra el imperialismo, la lucha de los pueblos oprimidos por la autodeterminaci&oacute;n y la independencia nacional. <\/p>\n<p>Los marxistas brit&aacute;nicos siempre han defendido firmemente la libertad de las colonias que ten&iacute;a el imperialismo brit&aacute;nico en &Aacute;frica, Asia y Oriente Medio. Era nuestro deber internacionalista y en cada caso lo cumplimos rigurosamente. La acusaci&oacute;n de que &eacute;ramos de alguna forma &ldquo;socialistas coloniales&rdquo; es simplemente rid&iacute;cula. <\/p>\n<p>La defensa del derecho de autodeterminaci&oacute;n era, y sigue siendo, nuestra posici&oacute;n. La defensa del derecho de autodeterminaci&oacute;n no est&aacute; condicionada por la naturaleza del r&eacute;gimen. Defendimos a Abisinia contra la Italia de Mussolini, a pesar del r&eacute;gimen feudal reaccionario de Haili Selassi. El pueblo abisinio estaba llevando a cabo una guerra de liberaci&oacute;n nacional contra la esclavizaci&oacute;n extranjera. Incluso si la potencia ocupante fuera democr&aacute;tica en lugar de fascista, los marxistas habr&iacute;an tenido que apoyar a Abisinia. <\/p>\n<p>El caso era similar en Brasil durante los a&ntilde;os treinta, que algunas personas err&oacute;neamente han citado para trazar un paralelismo con la guerra de las Malvinas. Trotsky explic&oacute; que los marxistas tendr&iacute;an que apoyar a Brasil frente al imperialismo brit&aacute;nico, aunque el pa&iacute;s estuviera gobernado por el r&eacute;gimen fascista de Vargas. <\/p>\n<p>&iquest;Es correcto hacer una analog&iacute;a de lo que escribi&oacute; Trotsky en los a&ntilde;os treinta con relaci&oacute;n a Brasil y la guerra de las Malvinas? En aquella &eacute;poca, Trotsky estaba considerando la posibilidad de un acto de agresi&oacute;n del imperialismo brit&aacute;nico contra Brasil, que implicaba la invasi&oacute;n y la esclavizaci&oacute;n colonial de Brasil por parte de Gran Breta&ntilde;a. En tales circunstancias, explicaba Trotsky, los marxistas tendr&iacute;an que defender a Brasil, incluso aunque estuviera bajo una dictadura fascista. Todo esto es correcto y es ABC para los marxistas. <\/p>\n<p>&iquest;Pero era este el caso en la guerra de 1982 entre Gran Breta&ntilde;a y Argentina? &iquest;Era esta realmente una guerra de conquista, ocupaci&oacute;n y esclavizaci&oacute;n colonial de Argentina? No lo era. La naturaleza de la ocupaci&oacute;n de las Malvinas por parte de la Junta fue muy bien explicada por Jorge Altamira y hay poco que a&ntilde;adir a lo que &eacute;l dijo. Era una guerra reaccionaria por ambas partes. No beneficiaba a los trabajadores ni de Gran Breta&ntilde;a ni de Argentina. Por lo tanto, exigir que deber&iacute;amos haber apoyado a uno de los grupos de bandidos frente al otro es algo totalmente incorrecto. <\/p>\n<p>La guerra era reaccionaria, una guerra imperialista por parte de Gran Breta&ntilde;a y el deber de los marxistas brit&aacute;nicos era el de oponerse a su propia burgues&iacute;a. Por su parte, los marxistas argentinos ten&iacute;an el deber de oponerse a la burgues&iacute;a argentina y a sus agentes en la Junta. Exigir, en este caso concreto, que los marx<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El tercer art&iacute;culo lleva otro t&iacute;tulo llamativo y colorido: Alan Woods y la guerra de Las Malvinas: God save the Queen&#8230; y a los kelpers. 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