{"id":54,"date":"2002-04-23T00:00:00","date_gmt":"2002-04-23T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luchadeclases.org.ve\/wp_temp\/?p=54"},"modified":"2002-04-23T00:00:00","modified_gmt":"2002-04-23T00:00:00","slug":"lecciones-de-francia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/luchadeclases.com\/?p=54","title":{"rendered":"Lecciones de Francia"},"content":{"rendered":"<p>El domingo 21 de abril se celebraron las elecciones presidenciales francesas y han provocado un terremoto pol&iacute;tico que ha sacudido los cimientos del pa&iacute;s. La caracter&iacute;stica principal ha sido la polarizaci&oacute;n a derecha e izquierda. El resultado fue el colapso parcial de la derecha gaullista (Chirac), que consigui&oacute; menos del 20 por ciento de los votos. En las &uacute;ltimas dos semanas hab&iacute;a perdido el 14% de los votos.&nbsp;<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.3em;\">El nivel de abstenci&oacute;n en la primera ronda presidencial ha sido r&eacute;cord: m&aacute;s del 28% no ha votado. Esto es una se&ntilde;al del profundo descontento con todos los partidos pol&iacute;ticos establecidos, no s&oacute;lo con los socialistas y comunistas, tambi&eacute;n con Chirac. &ldquo;En general&rdquo;, dice The Independent, &ldquo;los resultados equivalen a un rechazo extraordinario de las corrientes pol&iacute;ticas en Francia. El resultado total de la extrema izquierda disidente ha sido del 22 por ciento. Si a&ntilde;adimos a la extrema derecha y otros votos populistas, casi la mitad de los electores franceses, hay que admitir un n&uacute;mero bajo de electores, ha votado por los llamados candidatos &lsquo;marginales&rsquo;&rdquo;.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p>Un sector de los votantes gaullistas deben haber votado por Le Pen y esto le ha permitido pasar a la ronda final. En las &uacute;ltimas elecciones presidenciales Le Pen consigui&oacute; el 15,3%. Ahora el 17%. Si tenemos en cuenta que la escisi&oacute;n del FN ha conseguido el 3 por ciento, esto significa que los partidos de extrema derecha han conseguido aproximadamente el 20 por ciento, pr&aacute;cticamente lo mismo que Chirac. Esto ha provocado conmoci&oacute;n en toda la clase pol&iacute;tica francesa. Temen -correctamente- que el avance del Frente Nacional (FN) de Le Pen desestabilice toda la situaci&oacute;n pol&iacute;tica en Francia. <\/p>\n<p>El desglose de votos entre los principales contendientes ha sido el siguiente: <\/p>\n<p>Jacques Chirac 5.666.440 19,88% <br \/>Jean-Marie Le Pen 4.805.307 16,86% <br \/>Lionel Jospin 4.610.749 16,18% <\/p>\n<p>De este modo, Le Pen se ha confirmado como uno de los dos candidatos que disputar&aacute;n la presidencia con Chirac. Ha sido un golpe terrible para la izquierda y el movimiento obrero. Jospin, el candidato socialista, se ha visto relegado a un humillante tercer puesto, despu&eacute;s del gaullista Chirac y el ultra-derechista Le Pen. La prensa ha puesto todo el &eacute;nfasis de su cobertura de los resultados electorales en el giro a la derecha. Lo han presentado en t&eacute;rminos alarmistas, no s&oacute;lo en Francia. <\/p>\n<p>Fracaso del reformismo <\/p>\n<p>La caracter&iacute;stica m&aacute;s llamativa es el colapso del voto del Partido Socialista -ha conseguido s&oacute;lo el 16 por ciento-. Jospin ha conseguido el peor resultado de un candidato de izquierdas en unas elecciones presidenciales francesas. Esto ha provocado una gran agitaci&oacute;n dentro el partido. Laurent Fabius, el ministro de econom&iacute;a franc&eacute;s, describi&oacute; el resultado como un &ldquo;cataclismo terror&iacute;fico. &iquest;C&oacute;mo nos ver&aacute;n en el extranjero? &iquest;Qu&eacute; mensaje va a enviar Francia? Esta no es la Francia que queremos. Nuestro pueblo [la izquierda] simplemente llora&rdquo;. Pero lo que se necesita no son l&aacute;grimas, sino un cambio de pol&iacute;tica. <\/p>\n<p>Jospin ha anunciado su retirada de la pol&iacute;tica activa. Pero los dirigentes del PS se han negado a sacar las conclusiones necesarias. &iexcl;Culpan al electorado porque no les ha votado! Esto nos recuerda a algo que escribi&oacute; Bertolt Brecht despu&eacute;s de la abortada insurrecci&oacute;n anti-estalinista en Alemania Oriental en 1953: &ldquo;Con sus actos el gobierno ha aprobado un voto de no-confianza en el pueblo. Por lo tanto deber&iacute;a disolverse y elegir otro&rdquo;. <\/p>\n<p>En realidad la derrota electoral es el resultado del fracaso del PS a la hora de aplicar una pol&iacute;tica socialista. Los votantes socialistas, desilusionados con el gobierno, han castigado a la direcci&oacute;n con la abstenci&oacute;n o el voto a otros partidos de izquierda. El PS es el &uacute;nico responsable de esto. Ha tenido muchas oportunidades de llevar adelante la transformaci&oacute;n socialista de la sociedad. La &uacute;ltima oportunidad fue en 1997, cuando Jospin lleg&oacute; al poder con una mayor&iacute;a aplastante. Este voto masivo era un voto para un cambio fundamental. La derecha qued&oacute; hecha a&ntilde;icos, dividida y desmoralizada. Si Jospin hubiera querido, podr&iacute;a r&aacute;pidamente haber aprobado una ley en la Asamblea para nacionalizar los bancos y los monopolios, y al mismo tiempo, animar a los trabajadores, peque&ntilde;os campesinos y soldados para que emprendieran desde abajo emprendieran la acci&oacute;n que les permitiera hacerse cargo del funcionamiento de la sociedad, formando comit&eacute;s de acci&oacute;n para combatir a la reacci&oacute;n y defender el gobierno. <\/p>\n<p>En su lugar, el &ldquo;realista&rdquo; Jospin, d&oacute;cilmente, acept&oacute; el dominio del Capital, con todas sus consecuencias. Es verdad que ha hecho algunas reformas, pero para la mayor&iacute;a no ha cambiado nada fundamental. El desempleo en Francia todav&iacute;a est&aacute; en el nueve por ciento (oficialmente). La situaci&oacute;n de los j&oacute;venes -electores naturales de la izquierda- es incluso peor. Un reciente art&iacute;culo de BusinessWeek dec&iacute;a lo siguiente: &ldquo;El desempleo en Francia entre los j&oacute;venes menores de 25 a&ntilde;os alcanza el 20,8%, una de las tasas m&aacute;s altas de Europa y dos veces m&aacute;s que la tasa de paro entre los trabajadores franceses con mayor edad. La tasa de pobreza entre los veintea&ntilde;eros franceses pas&oacute; de menos del 6% en los a&ntilde;os ochenta, a casi el 9% a finales de los a&ntilde;os noventa, mientras que los niveles de pobreza para los de mayor edad mejoraron&rdquo;. (22\/4\/02). <\/p>\n<p>Aunque lo que dice BusinessWeek sobre la pobreza entre los trabajadores de mayor edad no es del todo correcto. Aunque hablaba de la &ldquo;izquierda&rdquo; e implant&oacute; algunas reformas como la jornada semanal de 35 horas, Jospin, en la pr&aacute;ctica, ha aplicado una pol&iacute;tica en la l&iacute;nea del liberalismo por-burgu&eacute;s del FMI. En los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os, los ricos se han hecho m&aacute;s ricos, y los pobres m&aacute;s pobres. Lo que es verdad, es que los j&oacute;venes han sufrido de una forma desproporcionada: <\/p>\n<p>&ldquo;El desempleo es s&oacute;lo uno de las aflicciones de la generaci&oacute;n m&aacute;s joven. La escuela p&uacute;blica est&aacute; en crisis, con muchas clases masificadas y plagadas de violencia. Aunque Francia gasta m&aacute;s que la media europea en educaci&oacute;n, los cr&iacute;ticos recursos se distribuyen injustamente, con un pu&ntilde;ado de escuelas de elite que consigue m&aacute;s dinero y mejores profesores, mientras que las escuelas que acogen a los estudiantes m&aacute;s pobres se llevan la peor parte. &lsquo;Tenemos un sistema educativo de dos velocidades y estamos hartos de &eacute;l&rsquo;, estas son las palabras de Mariloy Jampolsky, una estudiante de secundaria de 17 a&ntilde;os. Ella pertenece a un grupo de estudiantes que recientemente protagonizaron protestas en varias ciudades por las condiciones educativas. Una reciente encuesta realizada a j&oacute;venes de entre 18 y 24 a&ntilde;os, dice que el 60% pensaba que las escuelas hab&iacute;an fracasado con ellos&rdquo;. (Ib&iacute;d.) <\/p>\n<p>Jospin presentaba la imagen de un socialista de izquierdas que se opon&iacute;a al abiertamente pro-burgu&eacute;s Tony Blair. En realidad, la diferencia entre Jospin y Blair era una diferencia de estilo m&aacute;s que de contenido. El gobierno Jospin ha seguido con las privatizaciones, cierres y p&eacute;rdidas de empleo -todo en nombre de la liberalizaci&oacute;n-. Como destacaba recientemente The Economist, Francia se ha estado &ldquo;encaminando hacia una forma m&aacute;s &lsquo;anglosajona&rsquo; de hacer negocios. Con un primer ministro socialista han pasado a manos privadas m&aacute;s bienes p&uacute;blicos que antes. Los costes laborales se han reducido&rdquo;. (20\/4\/02). <\/p>\n<p>Esto era inevitable. No es posible aplicar una pol&iacute;tica en inter&eacute;s de la clase obrera mientras que los bancos y los monopolios sigan controlando la econom&iacute;a. No es el gobierno el que dicta la econom&iacute;a bajo el capitalismo, sino la econom&iacute;a la que dicta al gobierno. Consiguientemente, Jospin acab&oacute; prisionero de las grandes empresas y alejado de una amplia capa de su electorado. De este modo, el &rdquo;realismo&rdquo; de los dirigentes reformistas se ha convertido en la peor clase de utop&iacute;a. <\/p>\n<p>Despu&eacute;s de la primera vuelta Le Pen dijo que: &ldquo;Es una inspiraci&oacute;n para m&iacute; trabajar duro, la perseverancia y la ayuda de Dios para poder superar finalmente todos los obst&aacute;culos&rdquo;. El Todopoderoso puede haber ayudado o no al l&iacute;der del FN, pero lo que m&aacute;s le ayud&oacute; ha sido la mala pol&iacute;tica y la peor campa&ntilde;a de los dirigentes del PS. Como admit&iacute;a The Guardian (22 de abril), Jospin contaba con muchos &ldquo;seguidores desencantados que esperaban una campa&ntilde;a m&aacute;s en&eacute;rgica y radical&rdquo;. <\/p>\n<p>&ldquo;La estrategia socialista&rdquo;, explica el mismo art&iacute;culo, &ldquo;se bas&oacute; siempre en apelar a los votantes centristas y Jospin en determinado momento lleg&oacute; a decir que su campa&ntilde;a no era &lsquo;socialista&rsquo;&rdquo;. Esta era una receta acabada para la derrota. Ir&oacute;nicamente, Jospin giraba hacia el centro justo cuando el &ldquo;centro&rdquo; en Francia est&aacute; empezando a desintegrarse. Como es habitual, estos dirigentes obreros &ldquo;realistas&rdquo; han sido incapaces de captar el ambiente real de la sociedad. En contraste, Le Pen ha sido m&aacute;s cuidadoso. <\/p>\n<p>Le Pen es un g&aacute;ngster reaccionario, pero no est&aacute; loco. En sus discursos electorales ha evitado hacer referencias a la inmigraci&oacute;n o a la ley y el orden, en su lugar, ha hecho un llamamiento demag&oacute;gico a los trabajadores de cuello azul &ldquo;arruinados por la euro-globalizaci&oacute;n y la pobreza&rdquo; para que le voten en la segunda vuelta. Le Pen ha dicho que era &ldquo;socialmente de izquierdas y econ&oacute;micamente de derechas&rdquo;, un &ldquo;patriota&rdquo; que traer&iacute;a el &ldquo;renacimiento franc&eacute;s&rdquo;. El corresponsal de la BBC dijo que los discursos de Le Pen habr&iacute;an sido los t&iacute;picos &iexcl;de un candidato del PCF en los a&ntilde;os sesenta! <\/p>\n<p>Uno de los lugartenientes de Le Pen se&ntilde;al&oacute; que la raz&oacute;n por la cual el l&iacute;der del FN no se concentr&oacute; en la ley y el orden y la emigraci&oacute;n, es por que no ten&iacute;a que hacerlo. Otros lo hicieron por &eacute;l, sobre todo Chirac. El presidente de la rep&uacute;blica ayud&oacute; en gran medida al ascenso de la ultra derecha al hacer campa&ntilde;a en el territorio de Le Pen, el crimen y la inseguridad. Despu&eacute;s, al ver que la situaci&oacute;n se le escapaba de las manos, hizo uno de sus c&eacute;lebres cambios de direcci&oacute;n y apel&oacute; a la &ldquo;tolerancia, la apertura y el respeto por los derechos humanos&rdquo;. Pidi&oacute; una coalici&oacute;n nacional derecha e izquierda para apoyar su candidatura en nombre de la &ldquo;generosidad y la apertura&#8230; y la gran aventura europea que hemos apoyado y deseado&rdquo;. <\/p>\n<p>El castigo al Partido Comunista <\/p>\n<p>Los franceses tienen un refr&aacute;n que dice: &ldquo;Plus &ccedil;a change, plus c&rsquo;est le m&ecirc;me chose&rdquo;. Los dirigentes obreros son incluso peores que los Borbones, de quienes se dice que no aprend&iacute;an nada y olvidaban todo. Los dirigentes de los partidos socialista y comunista, desgraciadamente, no han aprendido nada y han olvidado todo. Ahora se quejan del peligro de la reacci&oacute;n, pero no pueden o no quieren entender que su pol&iacute;tica y conducta son directamente responsables de esta situaci&oacute;n. <\/p>\n<p>Incluso m&aacute;s llamativo que la derrota del PS es el colapso del voto del PC. Su electorado claramente ha querido castigar al partido por colaborar con los socialistas en una pol&iacute;tica que inclu&iacute;a las privatizaciones -por ejemplo en el transporte donde hay un ministro del PC-. El Partido Comunista ha conseguido menos del 4 por ciento, su peor resultado en la historia. La mayor&iacute;a de sus votantes han dado su apoyo a los candidatos que se llaman trotskistas. Los resultados han sido los siguientes: <\/p>\n<p>Arlette Laguiller (LO) 1.630.244 5,72% <br \/>Olivier Besancenot (LCR) 1.210.694 4,25% <br \/>Robert Hue (PCF) 960.757 3,37% <br \/>Daniel Gluckstein (PT) 132.072 0,47% <\/p>\n<p>El hecho de que los partidos a la izquierda del PC hayan conseguido casi un 11 por ciento entre ellos, es una indicaci&oacute;n clara del creciente potencial para una pol&iacute;tica revolucionaria en Francia. Es un s&iacute;ntoma del ambiente revolucionario que se est&aacute; desarrollando entre una capa de los trabajadores y j&oacute;venes avanzados. Esto demuestra hacia donde se dirige Francia. Desgraciadamente, los dirigentes del PS y el PC -por no mencionar a los dirigentes sindicales- no han comprendido nada de esto. <\/p>\n<p>Naturalmente, los partidos socialista y comunista culpan de su derrota y el avance de Le Pen en la primera vuelta a la extrema izquierda, en lugar de culpar a su administraci&oacute;n de la pol&iacute;tica neoliberal e imperial en nombre de la clase dominante francesa. En realidad, los resultados demuestran que un frente electoral unido de trotskistas y comunistas podr&iacute;an hacer tenido muchas posibilidades para competir en la segunda vuelta (incluso fragmentados han conseguido el 14 por ciento de los votos). <\/p>\n<p>La raz&oacute;n del &eacute;xito de Le Pen no est&aacute; en el hecho de que partidos como LO y la LCR se hayan presentado a las elecciones. Sin embargo, las dos cosas est&aacute;n relacionadas. El voto por los partidos de la extrema izquierda y extrema derecha del espectro pol&iacute;tico -y tambi&eacute;n el incremento de la abstenci&oacute;n- es una expresi&oacute;n de lo mismo. Es un producto del profundo desencanto de las masas con el orden existente. Es in&uacute;til pronunciar discursos sobre las maravillas de la democracia a aquellos que han perdido su empleo en el &uacute;ltimo per&iacute;odo, o aquellos que no tienen una vivienda para su familia; o a al peque&ntilde;o campesino o tendero que ven como los bancos y grandes monopolios se quedan con sus negocios. Lo que las masas quieren es un cambio fundamental de la sociedad. Han demostrado eso en varias formas durante a&ntilde;os y este cambio se puede conseguir f&aacute;cilmente. <\/p>\n<p>En 1968, los dirigentes obreros, y especialmente los del PC, tuvieron la posibilidad de tomar el poder pac&iacute;ficamente. En realidad el poder estaba en las manos de los trabajadores, y ninguna fuerza sobre la tierra les habr&iacute;a detenido. Incluso De Gaulle confes&oacute; al embajador estadounidense: &ldquo;El juego ha terminado, en pocos d&iacute;as los comunistas tomar&aacute;n el poder&rdquo;. Esa perspectiva era completamente posible, de no haber sido por la conducta de los dirigentes del PC y la CGT. Su rechazo a tomar el poder cuando lo pod&iacute;an haber hecho, prepar&oacute; el camino para al regreso de la reacci&oacute;n gaullista. La actual derrota del PC franc&eacute;s es un castigo por su abandono de una genuina pol&iacute;tica comunista; no s&oacute;lo ahora, sino durante d&eacute;cadas. <\/p>\n<p>Los dirigentes del PC durante muchos a&ntilde;os han seguido servilmente los dictados de la burocracia estalinista en Mosc&uacute;. Hace algunos a&ntilde;os, incluso antes de la ca&iacute;da de la URSS, rompieron con Mosc&uacute;. Pero en lugar de regresar a una genuina pol&iacute;tica leninista, se convirtieron en otro partido reformista, no cualitativamente diferente al PS. Los dirigentes imaginaban que esto era realismo, cuando en realidad era exactamente lo contrario. Es una ley que si hay dos partidos reformistas, uno m&aacute;s que peque&ntilde;o que otro, los trabajadores siempre votar&aacute;n por el m&aacute;s grande de los dos, y el peque&ntilde;o terminar&aacute; desapareciendo. <\/p>\n<p>Al entrar en una coalici&oacute;n de gobierno con Jospin, los dirigentes del PC abandonaron completamente cualquier posibilidad de una pol&iacute;tica independiente. Aplicaron fielmente la pol&iacute;tica de Jospin, incluida las privatizaciones. Este fue el caso del ministro del PC de transportes. El resultado fue una conclusi&oacute;n predeterminada. Los trabajadores al no ver una diferencia fundamental entre el PC y el PS, excepto que el PS es m&aacute;s grande. Ahora el PC ha pagado el precio por su oportunismo. Incre&iacute;blemente, su voto fue m&aacute;s bajo que el los candidatos del LO y la LCR. La lecci&oacute;n es bastante clara. A menos que el PC rompa radicalmente con la pol&iacute;tica del reformismo y comience a luchar por una verdadera pol&iacute;tica comunista, se ver&aacute; abocado a la extinci&oacute;n. <\/p>\n<p>Francia y Europa <\/p>\n<p>El &ldquo;nuevo orden mundial&rdquo;, como ya pronosticamos hace diez a&ntilde;os, se est&aacute; manifestando como el per&iacute;odo m&aacute;s turbulento y agitado desde los a&ntilde;os treinta. En muchos aspectos, el per&iacute;odo actual es m&aacute;s similar al tormentoso per&iacute;odo entre guerras que al largo per&iacute;odo de auge capitalista que sigui&oacute; a la Segunda Guerra Mundial. Esto lo vemos m&aacute;s claramente en Francia. Y Francia demuestra a los dem&aacute;s pa&iacute;ses en Europa su propio futuro como si fuera un espejo. <\/p>\n<p>La burgues&iacute;a y sus estrategas no tienen la m&aacute;s vaga idea de adonde les lleva la situaci&oacute;n actual. Durante alg&uacute;n tiempo se parec&iacute;an parecido a los marineros de la antig&uuml;edad que navegaban hacia el borde del mundo desconocido y entraban en mares inexplorados donde los viejos mapas escrib&iacute;an: &ldquo;aqu&iacute; hay monstruos&rdquo;. Mientras que el boom del &uacute;ltimo per&iacute;odo continuaba, se sent&iacute;an razonablemente confiados. Despu&eacute;s de todo, el &ldquo;comunismo&rdquo; hab&iacute;a colapsado con la ca&iacute;da de la URSS y el capitalismo avanzaba triunfante en todos los frentes. <\/p>\n<p>En EEUU este per&iacute;odo estuvo marcado por el ascenso de los Dem&oacute;cratas. Los trabajadores en EEUU pod&iacute;an disfrutar de una econom&iacute;a en expansi&oacute;n y del pleno empleo, a costa de sacrificar su vida familiar, su salud, felicidad y trabajando largas y agotadoras jornadas. Estaban dispuestos a pasar por alto los pecadillos amorosos de Clinton, recordando su c&eacute;lebre frase: &ldquo;&iexcl;Eso es econom&iacute;a, est&uacute;pido!&rdquo; <\/p>\n<p>En Europa, vimos la victoria de los socialdem&oacute;cratas en un pa&iacute;s tras otro. En Gran Breta&ntilde;a, la victoria del Partido Laborista fue la mayor victoria parlamentaria de la historia y signific&oacute; el final de dieciocho a&ntilde;os de gobierno conservador. El presidente Kohl, el &ldquo;h&eacute;roe&rdquo; de la unificaci&oacute;n alemana, fue echado sin ceremonias y sustituido por los socialdem&oacute;cratas. En Italia, la izquierda gan&oacute; las elecciones por primera vez desde los a&ntilde;os cuarenta. En Francia, donde los partidos de derecha hab&iacute;an conseguido la mayor victoria en un siglo, fueron expulsados del poder en 1997 con una victoria por sorpresa del Partido socialista de Jospin, que consigui&oacute; un record, el 47% de los votos. <\/p>\n<p>Con la excepci&oacute;n de Espa&ntilde;a, donde los socialistas perdieron el poder frente a la derecha de Aznar, era el reino supremo de la socialdemocracia en Europa. Este parec&iacute;a el per&iacute;odo posterior a 1924, cuando, en un clima de recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica, Europa estuvo dominada por lo que Trotsky llam&oacute; el Bloque de Izquierdas. El fracaso a la hora de realizar la revoluci&oacute;n socialista en Alemania y otros pa&iacute;ses despu&eacute;s de 1917, llev&oacute; a una estabilizaci&oacute;n temporal del capitalismo, y la consecuente recuperaci&oacute;n del reformismo. Sin embargo, este fue s&oacute;lo un interludio temporal entre una crisis y otra. Prepar&oacute; el camino para el tormentoso per&iacute;odo que sigui&oacute; al colapso de 1929, un per&iacute;odo de revoluci&oacute;n y contrarrevoluci&oacute;n. <\/p>\n<p>Sobra decir que las perspectivas de la burgues&iacute;a en esa &eacute;poca eran tan miopes como en la actualidad. Intoxicada por el &eacute;xito de la econom&iacute;a estadounidense en los a&ntilde;os veinte, estaba convencida de que el per&iacute;odo de crisis capitalitas estaba superado y que el futuro ser&iacute;a un avance ininterrumpido de progreso, prosperidad y, por supuesto, democracia. Werner Sombart, un economista alem&aacute;n que en alg&uacute;n momento se consider&oacute; marxista, escribi&oacute; un libro en el que explicaba como ya no era posible una recesi&oacute;n. Sin embargo, el momento de su publicaci&oacute;n no pod&iacute;a haber sido m&aacute;s desafortunado. Apareci&oacute; en las librer&iacute;as en 1929. <\/p>\n<p>Si la burgues&iacute;a en ese momento comprend&iacute;a muy poco, los dirigentes reformistas no comprendieron nada en absoluto. Estaban ocupados preconizando la paz social cuando las contradicciones del capitalismo estaban abriendo un abismo entre las clases. Temerosos ante el ascenso del fascismo, los socialdem&oacute;cratas (y m&aacute;s tarde los estalinistas) plantearon el Frente Popular entre los partidos obreros y los sectores &ldquo;progresistas&rdquo; de la burgues&iacute;a para &ldquo;defender la democracia&rdquo;. Esta fue la llamada pol&iacute;tica del mal menor. Pero la historia ha sometido esta teor&iacute;a a un veredicto muy cruel. En cada caso, sin excepci&oacute;n, el &ldquo;mal menor&rdquo; llev&oacute; directamente a un mal mayor. El Frente Popular, al subordinar a la clase obrera a la burgues&iacute;a &ldquo;democr&aacute;tica&rdquo;, desarm&oacute; y desorient&oacute; al movimiento obrero y garantiz&oacute; la victoria de la reacci&oacute;n y el fascismo. <\/p>\n<p>El ejemplo m&aacute;s terrible de esto fue Espa&ntilde;a, donde una coalici&oacute;n de socialistas, comunistas, republicanos, m&aacute;s tarde se unieron los anarquistas y el POUM, destruyeron la revoluci&oacute;n y permitieron la victoria de Franco. En Francia, donde exist&iacute;a una situaci&oacute;n revolucionaria, el PC y el PS formaron una alianza con los radicales burgueses y de esta forma perdieron la oportunidad de que la clase obrera tomara el poder. Esto llev&oacute; a la victoria de la reacci&oacute;n en Francia y la formaci&oacute;n del r&eacute;gimen de Vichy. En realidad, la burgues&iacute;a francesa &ldquo;democr&aacute;tica&rdquo; prefer&iacute;a capitular ante Hitler a armar a la clase obrera para defender Francia, tem&iacute;an otra Comuna de Par&iacute;s. <\/p>\n<p>Hasta hace poco, parec&iacute;a que Europa estaba firmemente bajo el control de los socialdem&oacute;cratas. Las contradicciones del capitalismo te&oacute;ricamente se hab&iacute;an superado. Pero ahora ha salido a la luz la verdad, el reformismo no elimina las contradicciones del capitalismo, en realidad las exacerba, mientras desilusiona a las masas y prepara el camino para la victoria de la reacci&oacute;n e incluso mayores convulsiones sociales y pol&iacute;ticas. Esa es la &uacute;nica lecci&oacute;n de los a&ntilde;os treinta. Blair en Gran Breta&ntilde;a y Schroeder en Alemania tambi&eacute;n est&aacute;n preparando el camino para un movimiento en direcci&oacute;n hacia la reacci&oacute;n. Por supuesto, no tienen la m&aacute;s m&iacute;nima idea esto. Ellos est&aacute;n, por citar a Trotsky, desliz&aacute;ndose hacia el desastre con los ojos cerrados. <\/p>\n<p>&iquest;El peligro del fascismo? <\/p>\n<p>El espectacular avance de Le Pen ha encendido las luces de alarma. El resultado ha provocado conmoci&oacute;n en toda Europa. El Daily Express, un peri&oacute;dico de derechas tory, hoy publicaba en su portada con grandes letras: EL REGRESO DEL FASCISMO. El mismo tema, en un grado u otro, ha aparecido en muchos peri&oacute;dicos. <\/p>\n<p>Los dirigentes de los partidos socialista y comunista inmediatamente se han declarado a favor de un &ldquo;bloque democr&aacute;tico&rdquo; para frenar a Le Pen. Piden a los trabajadores que voten a Chirac como &ldquo;el mal menor&rdquo;. Justifican esto diciendo que Le Pen es un fascista y una amenaza para la democracia. Pero este argumento es completamente defectuoso y representa una peligrosa trampa para la clase obrera francesa. <\/p>\n<p>En verdad, los intentos de comparar la situaci&oacute;n actual en Francia con el ascenso de Hitler en Alemania, son totalmente falsos. Es verdad que Le Pen es un reaccionario extremo, un racista y un digno heredero de las tradiciones del Vichy franc&eacute;s. Es como Haider en Austria. Pero Haider, como ya hemos explicado en otra ocasi&oacute;n, no era un fascista, sino un pol&iacute;tico marcapasos del fascismo en Austria. Su victoria en las urnas sin duda fue un fen&oacute;meno reaccionario, pero no signific&oacute; la formaci&oacute;n de una dictadura totalitaria, la destrucci&oacute;n de los sindicatos y la victoria de la negra reacci&oacute;n. Todo lo contrario, provoc&oacute; un gran movimiento de los j&oacute;venes y trabajadores austriacos. <\/p>\n<p>En la pr&aacute;ctica, una vez elegido, Haider se comport&oacute; igual que un t&iacute;pico pol&iacute;tico burgu&eacute;s de derechas. Lo mismo ocurre con Fini, el dirigente de los neofascistas en Italia. No hay raz&oacute;n para suponer que Le Pen actuar&iacute;a de una forma diferente si llegara al Palacio del El&iacute;seo. Por supuesto, es necesario frenar a este g&aacute;ngster de derechas. Pero para hacer esto, es necesario que el movimiento obrero tenga una comprensi&oacute;n correcta del fen&oacute;meno al que se enfrenta. <\/p>\n<p>El equilibrio de fuerzas de clase ha cambiado radicalmente desde los d&iacute;as de Hitler o Mussolini. La reserva de masas de la reacci&oacute;n se ha reducido profundamente. El campesinado, que era la gran mayor&iacute;a en Italia y Francia antes de la Segunda Guerra Mundial, y una clase muy grande en Alemania, ahora se reduce a una peque&ntilde;a minor&iacute;a. La clase obrera es la mayor&iacute;a decisiva de la sociedad. El poder del proletariado franc&eacute;s se pudo ver en mayo de 1968, cuando diez millones de trabajadores ocuparon las f&aacute;bricas. En estas condiciones, la victoria del fascismo con su disfraz tradicional como movimiento de masas de la peque&ntilde;a burgues&iacute;a y l&uacute;mpemproletariado, est&aacute; descartada. Pero seg&uacute;n se profundiza la crisis del capitalismo, no se puede excluir en absoluto que la burgues&iacute;a en Europa llegue a la conclusi&oacute;n de que la democracia es un lujo que no pueden mantener. <\/p>\n<p>En el momento actual, el sector decisivo de la clase dominante francesa no est&aacute; en absoluto c&oacute;moda ante la perspectiva de una victoria de Le Pen. La raz&oacute;n de esta incomodidad no es una adhesi&oacute;n particular a la democracia en abstracto. La clase dominante francesa siempre se ha distinguido por su buena voluntad para recurrir a los m&eacute;todos dictatoriales y la represi&oacute;n violenta contra la clase obrera, siempre que ha sentido que sus intereses fundamentales estaban amenazados. Es una de clases dominantes m&aacute;s venales, traidoras y reaccionarias de Europa. Y detr&aacute;s del brillo de barniz del encanto y cultura gala, Chirac es el representante de esta clase dominante. No debemos olvidar que el gaullismo es un descendiente lineal del bonapartismo, y que el bonapartismo es un invento franc&eacute;s. <\/p>\n<p>Cuando llegue la hora de ajustar las cuentas con la clase obrera en Francia, la clase dominante no quiere que en el poder est&eacute;n los perros rabiosos del fascismo. &iexcl;No! Los mantendr&aacute;n en la reserva, como auxiliares de la reacci&oacute;n, para aterrorizar a los trabajadores, los inmigrantes y los estudiantes de extrema izquierda. Cuando llegue el momento, los banqueros y capitalistas franceses abandonar&aacute;n la democracia con la misma facilidad con que tiran una camiseta usada. Encontrar&aacute;n a alg&uacute;n hombre de negocios &ldquo;respetable&rdquo; o un general que asuma las riendas del poder y &ldquo;restaure el orden&rdquo;, como hicieron en 1848, 1871 y 1940. Pero esa hora todav&iacute;a no ha llegado. Saben muy bien que si se mueven demasiado r&aacute;pido en esta direcci&oacute;n, provocar&iacute;an una guerra civil y no es seguro que la puedan ganar. Por eso no quieren los servicios de Le Pen. <\/p>\n<p>Sin embargo, la tendencia hacia un conflicto abierto entre las clases en Francia crece seg&uacute;n pasa el tiempo. Los intentos de los dirigentes reformistas del PS y PC de evitarlo con llamamientos a mantener la unidad del centro, son in&uacute;tiles y contraproductivos. &iquest;Cu&aacute;l es el contenido de este &ldquo;centro&rdquo;? &iquest;Cu&aacute;l es su programa? La defensa de la democracia contra la supuesta amenaza del &ldquo;fascismo&rdquo;. Esto, en esencia, es un programa para el mantenimiento del status quo. Pero &iquest;de d&oacute;nde viene esta amenaza? &iexcl;Del masivo descontento con el mismo status quo que el &ldquo;centro&rdquo; quiere defender! <\/p>\n<p>C&oacute;mo derrotar a la reacci&oacute;n <\/p>\n<p>En realidad, a pesar de la ruidosa campa&ntilde;a sobre la amenaza a la &ldquo;democracia&rdquo;, est&aacute; descartado que Le Pen gane la segunda vuelta. Aunque Chirac s&oacute;lo consiguiera un estrecho margen sobre Le Pen en la primera ronda, un 19,65 por ciento frente al 17,06 por ciento, hay pocas dudas de que regresar&aacute; de nuevo al Palacio del El&iacute;seo dentro de dos semanas. Una encuesta telef&oacute;nica realizada la misma noche electoral, dice que Chirac ganar&iacute;a la segunda vuelta con un 78 por ciento frente al 22 por ciento de Le Pen. Muchos votantes socialistas y comunistas, de mala gana, votar&aacute;n a Chirac. Pero la victoria de Chirac no resuelve nada. <\/p>\n<p>Despu&eacute;s de haber aprovechado la campa&ntilde;a para construir su base electoral, Le Pen tendr&aacute; el lujo de sentarse y observar mientras los partidos reformistas y burgueses contin&uacute;an administrando la crisis del capitalismo. Esto le proporcionar&aacute; todo lo que necesita para ganar nuevos adeptos y prepararse para las pr&oacute;ximas elecciones. Al pedir a la gente que vote a Chirac, los socialistas y comunistas s&oacute;lo preparar&aacute;n el terreno para la victoria de la derecha en las elecciones de junio. Francia podr&iacute;a encontrarse con un presidente y una mayor&iacute;a de derechas en la Asamblea. Y el PS y el PC ser&aacute;n los responsables de los resultados. El &uacute;nico que se beneficiar&aacute; ser&aacute; el FN. <\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; conclusiones sacar&aacute; Chirac del &eacute;xito de Le Pen? S&oacute;lo esta: que para triunfar es necesario imitar al FN, hacer sonar los tambores de la ley y el orden, limitar la inmigraci&oacute;n (con un todo &ldquo;moderado&rdquo;, por supuesto) y otras cosas por el estilo. Con el disfraz de &ldquo;fortalecer el centro&rdquo;, todo el centro de gravedad de la pol&iacute;tica francesa girar&aacute; a la derecha. Al implicarse con los partidos burgueses, los socialistas y comunistas se encontrar&aacute;n comprometidos. Y los agentes abiertos de la reacci&oacute;n estar&aacute;n esperando a la pr&oacute;xima crisis. <\/p>\n<p>Para derrotar a la reacci&oacute;n, es necesario destruir las condiciones sociales que la provocan. Para eliminar el racismo, no es suficiente con hacer discursos moralistas sobre la hermandad de los hombres. Es necesario eliminar el desempleo, ese terrible c&aacute;ncer que destruye vidas humanas y crea una generaci&oacute;n alienada que busca a alguien a quien culpar de sus problemas y lo encuentra en el llamado problema de la inmigraci&oacute;n. Es necesario destruir las casuchas que desfiguran las ciudades de Francia y dar a cada familia una casa decente donde vivir. Es necesaria una reforma real del sistema educativo para garantizar una educaci&oacute;n digna para todos. Pero nada de esto es posible con un sistema que pone los beneficios de un pu&ntilde;ado de ricas familias por encima de los intereses vitales del pueblo franc&eacute;s. <\/p>\n<p>La condici&oacute;n previa para esto es que los socialistas y los comunistas rompan con Chirac y la burgues&iacute;a, y que realicen una pol&iacute;tica independiente. &iexcl;Ninguna confianza en la burgues&iacute;a y sus partidos! Los partidos socialista y comunista deben luchar por el poder con un programa para la transformaci&oacute;n socialista de la sociedad. Ese es el &uacute;nico camino. <\/p>\n<p>&iquest;Apoyamos la campa&ntilde;a Frenar a Le Pen? &iexcl;Por supuesto! Los marxistas franceses estar&aacute;n en primera l&iacute;nea de lucha contra este reaccionario rabioso. Pero decimos que la clase obrera debe luchar contra Le Pen con sus propios m&eacute;todos: con manifestaciones de masas, con reuniones p&uacute;blicas de protesta, con agitaci&oacute;n en los centros de trabajo y con huelgas. &iexcl;La CGT, CFDT y FO deben convocar una huelga general de 24 horas! Debemos crear comit&eacute;s de acci&oacute;n en las f&aacute;bricas, en los barrios obreros, en los institutos, en las universidades&#8230; Debemos atraer a los inmigrantes, a las mujeres y los j&oacute;venes. Debemos organizar un movimiento de protesta nacional que sacuda los cimientos de Francia. S&oacute;lo por este camino podemos infligir una derrota decisiva sobre los racistas y fascistas y parar el avance del FN. Pero al combinar nuestras fuerzas con los representantes podridos y desacreditados del capitalismo, s&oacute;lo caeremos en manos de la reacci&oacute;n. <\/p>\n<p>Se est&aacute; desarrollando una situaci&oacute;n pre-revolucionaria <\/p>\n<p>Parad&oacute;jicamente, cuando todos chillan por la reacci&oacute;n (&iexcl;e incluso el fascismo!) en Francia, los marxistas vemos las cosas con una luz completamente diferente. Noel Mam&egrave;re, el candidato verde, dijo que el avance de Le Pen hab&iacute;a provocado &ldquo;la crisis pol&iacute;tica m&aacute;s seria en Francia desde la Segunda Guerra Mundial&rdquo;. Esto podr&iacute;a ser verdad. Pero lo que la crisis refleja es el callej&oacute;n sin salida del capitalismo, su incapacidad para resolver las necesidades m&aacute;s apremiantes de la poblaci&oacute;n. Eso s&oacute;lo se puede conseguir con la transformaci&oacute;n revolucionaria de la sociedad. E incluso en la situaci&oacute;n actual, los elementos revolucionarios est&aacute;n claramente presentes. <\/p>\n<p>Es bien conocido que en Francia la primera vuelta da la oportunidad a la gente, tanto de izquierdas como derechas, de expresar un voto de protesta. Pueden permitirse el lujo de dar a los partidos tradicionales una advertencia para que sepan que no est&aacute;n satisfechos con su trabajo y esperan algo mejor. La clase pol&iacute;tica por lo tanto puede reconfortarse con que estos resultados son &ldquo;s&oacute;lo una protesta&rdquo;. <\/p>\n<p>Hasta cierto punto obviamente esto es verdad, pero no es menos verdad que en esta ocasi&oacute;n la protesta ha ido m&aacute;s lejos de lo que esperaban. Los resultados son bastante extraordinarios y en absoluto eran lo que esperaban los analistas pol&iacute;ticos. Lo que vemos aqu&iacute; es la manifestaci&oacute;n concreta en el plano pol&iacute;tico de un fen&oacute;meno que hemos explicado insistentemente para todo el que quiera escuchar: que la caracter&iacute;stica m&aacute;s fundamental de la situaci&oacute;n mundial actual es la extrema inestabilidad a todos los niveles: econ&oacute;mico, social, pol&iacute;tico y militar. <\/p>\n<p>La reacci&oacute;n inmediata en Francia fue un ambiente de miedo y aprensi&oacute;n, especialmente, en las comunidades inmigrantes. Algunos jud&iacute;os ya hablaban de emigrar a Israel (que es como saltar de la tostadora al fuego), mientras que algunos &aacute;rabes estaban considerando regresar a Argelia o T&uacute;nez. Este temor es comprensible. La poblaci&oacute;n de Francia se enfrenta a dos semanas en las que este demagogo reaccionario tendr&aacute; acceso sin precedentes a la televisi&oacute;n y a la prensa para poder extender su veneno racista. Las bandas fascistas y racistas se crecer&aacute;n y se reunir&aacute;n alrededor de la bandera negra del FN. Existe el peligro de ataques a inmigrantes y a activistas socialistas y comunistas. <\/p>\n<p>El temor es muy real. Pero cuando comience a desaparecer el humo de la confusi&oacute;n, el temor y la desesperaci&oacute;n r&aacute;pidamente se transformar&aacute;n en rabia y deseo de luchar. Por eso es lo que m&aacute;s asusta a la clase dominante, que son conscientes de las tradiciones revolucionarias del pueblo franc&eacute;s. Marx se&ntilde;al&oacute; que Francia es un pa&iacute;s donde la lucha de clases siempre se lucha hasta el final. El enorme abismo que existe entre la izquierda y la derecha es un s&iacute;ntoma de las contradicciones insalvables que se est&aacute;n abriendo entre las clases. <\/p>\n<p>Newton se&ntilde;al&oacute; hace tiempo que cada acci&oacute;n causa una reacci&oacute;n contraria. Lo que es verdad para la mec&aacute;nica elemental tambi&eacute;n lo es para la sociedad. El ascenso de la extrema derecha provocar&aacute; una reacci&oacute;n de la izquierda. Ya lo ha hecho. Durante las &uacute;ltimas dos noches se han producido violentas manifestaciones en las principales ciudades del pa&iacute;s. Eso es lo que aterroriza a la clase dominante y a todos los dirigentes pol&iacute;ticos tradicionales. <\/p>\n<p>Hemos explicado muchas veces las caracter&iacute;sticas b&aacute;sicas de una situaci&oacute;n revolucionaria. Primero, que la clase dominante est&eacute; dividida e incapaz de gobernar a la antigua usanza. Este es ciertamente el caso de Francia, donde los partidos de la derecha est&aacute;n fragmentados. Por eso Le Pen ha conseguido su empuje, para consternaci&oacute;n de la clase dominante. <\/p>\n<p>La segunda condici&oacute;n es que la clase media vacile entre la burgues&iacute;a y el proletariado. La caracter&iacute;stica b&aacute;sica de los pol&iacute;ticos franceses durante la &uacute;ltima d&eacute;cada ha sido precisamente los giros violentos a derecha e izquierda y, otra vez a la derecha. Esta tremenda volatilidad es un s&iacute;ntoma de la extrema inestabilidad, sobre todo, en las capas medias de la sociedad. <\/p>\n<p>La tercera condici&oacute;n es que la clase obrera est&eacute; preparada para luchar. En el &uacute;ltimo per&iacute;odo los trabajadores franceses han estado en la l&iacute;nea de frente del movimiento en Europa. Ha habido oleadas de huelgas, que han incluido pr&aacute;cticamente a todos los sectores de la sociedad. El mismo esp&iacute;ritu de lucha se puede ver entre los estudiantes. La situaci&oacute;n actual no es diferente. El avance del FN no ha acobardado a los j&oacute;venes y trabajadores, les ha puesto en pie <\/p>\n<p>La &uacute;ltima condici&oacute;n es la existencia de un partido revolucionario con una direcci&oacute;n decidida. En Francia no hay escasez de candidatos para ese papel. Pero ninguno de ellos ha demostrado ser capaz de poner esto en pr&aacute;ctica. Despu&eacute;s de todo, un partido revolucionario deber&iacute;a ser capaz de dirigir a las masas. La tarea central es esa: no la conquista del poder, sino la conquista de las masas. Pero a pesar de la buena proyecci&oacute;n de los partidos de izquierda en las elecciones, todav&iacute;a hay un largo camino que recorrer para conseguir este objetivo. <\/p>\n<p>Lo que est&aacute; cada vez m&aacute;s claro es que el trotskysmo ahora est&aacute; encontrando un eco en el movimiento comunista en una forma que era impensable en el pasado. Esto es una gran satisfacci&oacute;n para aquellos que hemos luchado durante tantos a&ntilde;os por las ideas de Trotsky. Por lo tanto es una pena que para muchos que pretender defender las ideas de Le&oacute;n Trotsky mantengan una actitud sectaria y ultraizquierdista con los trabajadores socialistas y comunistas que todav&iacute;a disponen del apoyo de la mayor&iacute;a de los trabajadores organizados en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses. Si el trotskysmo triunfa, debe a toda costa conectar con las organizaciones de masas de la clase obrera. Esa fue siempre la posici&oacute;n del propio Trotsky, aunque para muchos de los que hablan en sus nombres esto permanece como un libro cerrado con siete llaves. <\/p>\n<p>Marx se&ntilde;al&oacute; que algunas veces la revoluci&oacute;n necesita el l&aacute;tigo de la contrarrevoluci&oacute;n. En horas, en las mejores tradiciones del movimiento franc&eacute;s, hubo una explosi&oacute;n espont&aacute;nea de protesta popular. Las manifestaciones de izquierda contra Le Pen inmediatamente tomaron las calles de Par&iacute;s y otras ciudades. John Lichfield, el corresponsal de The Independent en Par&iacute;s dec&iacute;a: <\/p>\n<p>&ldquo;Unas 10.000 personas se han reunido en Par&iacute;s desde primeras horas cantando: &lsquo;Todos somos hijos de inmigrantes&rsquo;. La violencia ti&ntilde;&oacute; la protesta pac&iacute;fica cuando unos miles se separaron, aparentemente se dirig&iacute;an al palacio presidencial y se enfrentaron con la polic&iacute;a en la Plaza de la Concordia. La enorme ventana del restaurante Maxim fue rota. Varios cientos de manifestantes se desmandaron en la margen izquierda, rompiendo algunas paradas de autobuses y ventanas de tiendas. La polic&iacute;a arrest&oacute; a unas docenas de personas. En otras ciudades tambi&eacute;n se reunieron manifestantes, desde Marsella en el sur, a Lille en el norte y Estrasburgo en el este&rdquo;. (The Independent, 22 de abril, 2002) <\/p>\n<p>El aumento de los votos de la izquierda y derecha radicales es m&aacute;s que una protesta. Es un reflejo de una creciente polarizaci&oacute;n entre las clases. Es un s&iacute;ntoma temprano del desarrollo de una situaci&oacute;n pre-revolucionaria en Francia. En las calles de Par&iacute;s, Toulouse, Lille y tambi&eacute;n Marsella, donde hay una gran poblaci&oacute;n inmigrante, los trabajadores y j&oacute;venes de Francia est&aacute;n manifest&aacute;ndose y la polic&iacute;a est&aacute; respondiendo con balas de goma y gas lacrim&oacute;geno. &iexcl;Esto incluso antes de que empiece la campa&ntilde;a de la segunda vuelta! <\/p>\n<p>El movimiento en Francia est&aacute; a&uacute;n en sus inicios. La vanguardia proletaria tendr&aacute; tiempo de organizarse y construir las fuerzas necesarias para llevar la lucha hasta el final. Los trabajadores y j&oacute;venes aprender&aacute;n de su propia experiencia, ayudados por la tendencia marxista que participar&aacute; en la lucha, hombro con hombro con la clase. El movimiento podr&iacute;a continuar durante varios a&ntilde;os, con alzas y bajas. Habr&aacute; momentos de avance, pero tambi&eacute;n momentos de derrota, de cansancio, desmoralizaci&oacute;n e incluso reacci&oacute;n. Pero cada victoria de la reacci&oacute;n s&oacute;lo ser&aacute; el preludio de nuevas agitaciones. Los acontecimientos actuales en Francia son la prueba viva de esto. Una cosa es cierta: no hay soluci&oacute;n posible sobre las bases del capitalismo. <\/p>\n<p>La crisis del capitalismo ahora est&aacute; adquiriendo proporciones verdaderamente globales. S&oacute;lo la semana pasada tuvimos la primera huelga general en Italia en veinte a&ntilde;os, millones de trabajadores salieron a las calles de todas las ciudades italianas. El gobierno de derechas de Berlusconi de repente se encontr&oacute; frente al abismo. Si la derecha gana en Francia debido al fracaso del reformismo, eso s&oacute;lo abrir&aacute; un nuevo cap&iacute;tulo tormentoso en el proceso revolucionario que ahora ha comenzado en toda Europa. <\/p>\n<p>23 de abril, 2002<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El domingo 21 de abril se celebraron las elecciones presidenciales francesas y han provocado un terremoto pol&iacute;tico que ha sacudido los cimientos del pa&iacute;s. La caracter&iacute;stica principal ha sido la polarizaci&oacute;n a derecha e izquierda. 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