{"id":6,"date":"2004-04-29T00:00:00","date_gmt":"2004-04-29T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luchadeclases.org.ve\/wp_temp\/?p=6"},"modified":"2004-04-29T00:00:00","modified_gmt":"2004-04-29T00:00:00","slug":"encuentros-con-hugo-chz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/luchadeclases.com\/?p=6","title":{"rendered":"Encuentros con Hugo Ch\u00e1vez"},"content":{"rendered":"<p>Alan Woods:&nbsp;La semana pasada, como ya saben los lectores de&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.marxist.com\">In Defence of Marxism<\/a>, visit&eacute; Caracas para asistir al Segundo Encuentro Mundial de Solidaridad con la Revoluci&oacute;n Venezolana, que se llev&oacute; a cabo en el segundo aniversario de la derrota del intento de contrarrevoluci&oacute;n de abril de 2002. En el transcurso de una agitada semana habl&eacute; en varias reuniones defendiendo un punto de vista marxista, principalmente ante una audiencia formada por trabajadores y pobres ?activistas del movimiento bolivariano y principales protagonistas de la revoluci&oacute;n venezolana?. Asist&iacute; a un mitin de masas el 12 de abril y presenci&eacute; de primera mano el fervor revolucionario que motiva a las masas y que les permiti&oacute; frenar la contrarrevoluci&oacute;n.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.3em;\">Tambi&eacute;n tuve la oportunidad de reunirme y conversar con el presidente de la Rep&uacute;blica Bolivariana de Venezuela, Hugo Ch&aacute;vez. Como escritor e historiador marxista suelo escribir sobre hombres y mujeres que han hecho historia. Pero no es algo habitual tener la oportunidad de observar de cerca a un protagonista del proceso hist&oacute;rico, hacerle preguntas y poder formarme una impresi&oacute;n no a partir de los art&iacute;culos aparecidos en los peri&oacute;dicos, sino a partir de mi experiencia personal.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p> Me gustar&iacute;a dejar algunas cosas claras antes de entrar en materia. Abordo la revoluci&oacute;n venezolana como un revolucionario y no como un observador externo, y por supuesto no como un adulador o un sicofante. La adulaci&oacute;n es la enemiga de las revoluciones porque es enemiga de la verdad y las revoluciones, por encima de todo, necesitan conocer la verdad. El fen&oacute;meno del &ldquo;turismo revolucionario&rdquo; lo encuentro profundamente detestable. En el caso de Venezuela est&aacute; particularmente fuera de lugar porque aqu&iacute; la revoluci&oacute;n se encuentra en grave peligro. Los discursos est&uacute;pidos que constantemente hablan de los logros de la revoluci&oacute;n bolivariana pero que convenientemente ignoran los peligros a las que a&uacute;n se enfrenta, son falsos amigos de la revoluci&oacute;n y no se puede confiar en ellos. <\/p>\n<p> Una revoluci&oacute;n exitosa siempre tiene muchos &ldquo;amigos&rdquo;. Esos elementos de clase media que se sienten atra&iacute;dos por el poder como moscas a la miel, que est&aacute;n dispuestos a alabar la revoluci&oacute;n en la medida que &eacute;sta sigua en el poder, que no hacen nada &uacute;til para salvarla de sus enemigos, que derraman l&aacute;grimas de cocodrilo cuando es derrocada y al d&iacute;a siguiente pasan al siguiente asunto que tienen anotado en su agenda -&ldquo;amigos&rdquo; as&iacute; no valen la pena. Un verdadero amigo no es quien siempre te da la raz&oacute;n. Un verdadero amigo es aquel que no teme mirarte directamente a los ojos para decirte que te has equivocado. <\/p>\n<p> Los mejores amigos de la revoluci&oacute;n venezolana ?en realidad los &uacute;nicos amigos verdaderos son la clase obrera mundial y sus representantes m&aacute;s conscientes? son los marxistas revolucionarios. Estas son las personas que mueven cielo y tierra para defender la revoluci&oacute;n venezolana contra sus enemigos. Al mismo tiempo, los verdaderos amigos de la revoluci&oacute;n ?amigos leales y honestos? siempre hablar&aacute;n sin temor alguno. Cuando consideremos que se est&aacute; siguiendo el camino correcto lo elogiaremos. Cuando pensemos que se est&aacute; cometiendo errores haremos una cr&iacute;tica amistosa pero firme. &iquest;Qu&eacute; otro tipo de comportamiento se puede esperar de los verdaderos revolucionarios e internacionalistas? <\/p>\n<p> En un discurso tras otro en Venezuela -incluidas varias entrevistas en televisi&oacute;n- me preguntaron mi opini&oacute;n sobre la revoluci&oacute;n venezolana y respond&iacute; en el siguiente sentido: &ldquo;Vuestra revoluci&oacute;n es una inspiraci&oacute;n para los trabajadores de todo el mundo; hab&eacute;is conseguido milagros; sin embargo, la fuerza motriz de la revoluci&oacute;n es la clase obrera y las masas, ah&iacute; est&aacute; el secreto de su triunfo futuro. La revoluci&oacute;n no ha terminado a&uacute;n y no terminar&aacute; hasta que destruya el poder econ&oacute;mico de los banqueros y los capitalistas. Para conseguirlo, las masas deben armarse y estar organizados en comit&eacute;s de acci&oacute;n, organizados en todos los niveles. Los trabajadores deben tener sus propias organizaciones independientes y deben construir la Tendencia Marxista Revolucionaria&rdquo;. <\/p>\n<p> La democracia y la clase dominante <\/p>\n<p> En todos los lugares en los que habl&eacute; estas ideas fueron recibidas con gran entusiasmo. En ning&uacute;n momento se me presion&oacute; para modificar o cambiar mis ideas. En cada uno de los niveles encontr&eacute; un considerable inter&eacute;s en las ideas del Marxismo. Contrariamente a las lamentables mentiras y calumnias diseminadas por todas partes (con algo de ayuda de la CIA), la Venezuela revolucionaria disfruta de completa democracia. A la oposici&oacute;n burguesa, que constantemente conspira contra la democracia, se la permite defender sus ideas tan libremente como a m&iacute; &ndash;en realidad m&aacute;s libremente, porque posee los principales canales de televisi&oacute;n desde donde constantemente lanza propaganda contrarrevolucionaria e incluso hace llamamientos abiertos al golpe de estado. <\/p>\n<p> Resultan ir&oacute;nicos los argumentos de los enemigos de la revoluci&oacute;n cuando dicen que Ch&aacute;vez es un dictador. A diferencia del actual inquilino de la Casa Blanca, que nunca consigui&oacute; la mayor&iacute;a y disfruta de los frutos de su cargo porque el resultad de las elecciones fueron ama&ntilde;ados, Hugo Ch&aacute;vez gan&oacute; dos elecciones de forma contundente y otros cinco procesos electorales han ratificado su programa, todo en un intervalo de seis a&ntilde;os. Ch&aacute;vez introdujo una nueva constituci&oacute;n caracterizada por su car&aacute;cter democr&aacute;tico. Ir&oacute;nicamente, es esta nueva constituci&oacute;n, que le concede a la poblaci&oacute;n el derecho a convocar un refer&eacute;ndum para echar a un gobierno impopular, la que est&aacute; utilizando la oposici&oacute;n para intentar echar a Ch&aacute;vez del gobierno, aunque sin &eacute;xito. As&iacute; que ambas partes apelan a las mismas leyes y a la misma constituci&oacute;n. <\/p>\n<p> Al principio la oligarqu&iacute;a no sab&iacute;a que hacer con el gobierno de Ch&aacute;vez. Pensaba que ser&iacute;a como los otros gobiernos. Y en Venezuela, como en cualquier otro pa&iacute;s donde existe la democracia formal, los gobiernos elegidos son una mercanc&iacute;a como cualquier otra: se pueden comprar y vender &ndash;s&oacute;lo hace falta decidir el precio exacto. El precio de Hugo Ch&aacute;vez era desconocido pero, como antiguo oficial del ej&eacute;rcito, pensaban que seguramente entrar&iacute;a pronto en raz&oacute;n. Para la clase dominante los discursos que hacen los pol&iacute;ticos durante las campa&ntilde;as electorales son s&oacute;lo la calderilla de la pol&iacute;tica &ndash;no son para tom&aacute;rselos en serio. <\/p>\n<p> Un pol&iacute;tico conservador brit&aacute;nico le dijo en cierta ocasi&oacute;n a un socialista: &ldquo;Ustedes nunca pueden ganar porque nosotros siempre compraremos a sus dirigentes.&rdquo; Siguiendo el mismo principio, la oligarqu&iacute;a intent&oacute; alcanzar un acuerdo con el nuevo gobierno. Incluso escribieron favorablemente sobre Hugo Ch&aacute;vez. Siguiendo el viejo principio de la pol&iacute;tica venezolana, pensaban que se podr&iacute;a llegar a un acuerdo amistoso sobre las siguientes bases: &ldquo;Mira, este es un pa&iacute;s con grandes recursos y riquezas, hay bastante para todos nosotros. As&iacute; que realmente no hace falta discutir. Vamos a llegar a un acuerdo de caballeros: toma lo que quieras que nosotros nos quedamos con el resto&rdquo;. <\/p>\n<p> Desgraciadamente para la clase dominante, no todo el mundo est&aacute; en venta. Incluso cuando el gobierno aprob&oacute; la nueva constituci&oacute;n, la oligarqu&iacute;a no desesper&oacute;. El nuevo gobierno aprob&oacute; una constituci&oacute;n que es la m&aacute;s democr&aacute;tica de Am&eacute;rica Latina, quiz&aacute; de todo el mundo. Le concede derechos a todos, independientemente de raza, color o sexo. Naturalmente la oligarqu&iacute;a no se lo tom&oacute; en serio. Despu&eacute;s de todo &iquest;qu&eacute; es una constituci&oacute;n sino un simple pedazo de papel? El razonamiento de la oligarqu&iacute;a era impecable y reflejaba la realidad de todas las leyes y constituciones de una democracia burguesa formal. No son para tom&aacute;rselas en serio. Tan solo son un adorno dise&ntilde;ado para encubrir con un velo la verdadera situaci&oacute;n que es el dominio de una enriquecida minor&iacute;a sobre la mayor&iacute;a. <\/p>\n<p> La democracia, el parlamento, las elecciones, la libertad de expresi&oacute;n y los sindicatos libres son vistos por la clase dominante como un mal necesario, que pueden tolerarse en la medida que no representan una amenaza para la dictadura de los bancos y los monopolios. Pero en cuanto el mecanismo de la democracia es utilizado por las masas para introducir un cambio fundamental en la sociedad, la actitud de la clase dominante cambia. Comienza a gritar la palabra &ldquo;dictadura&rdquo; incluso cuando, como en Venezuela, el gobierno ha sido elegido democr&aacute;ticamente por una aplastante mayor&iacute;a. Utilizan su m&uacute;sculo econ&oacute;mico, su control de la vida econ&oacute;mica de la naci&oacute;n, su control de los medios de comunicaci&oacute;n de masas y la judicatura para acosar, sabotear y socavar al gobierno elegido democr&aacute;ticamente. Es decir, recurren a m&eacute;todos extraparlamentarios para derrocar el gobierno. <\/p>\n<p> Imaginar que las leyes y las constituciones salvar&aacute;n al gobierno en estas condiciones resulta extremadamente ingenuo. Las medidas extraparlamentarias de la clase dominante no se pueden derrotar con discursos en el parlamento y llamamientos a la constituci&oacute;n. S&oacute;lo se pueden derrotar con la acci&oacute;n extraparlamentaria de las masas. La experiencia de la revoluci&oacute;n venezolana confirma cien por cien esta afirmaci&oacute;n. Una cosa es aprobar una constituci&oacute;n que da derechos a la mayor&iacute;a y otra es cambiar realmente estos derechos. Para actuar en inter&eacute;s de la mayor&iacute;a es necesario enfrentarse a los intereses creados de la oligarqu&iacute;a. Y esto no se puede hacer sin una lucha frontal. <\/p>\n<p> El golpe del 11 de abril <\/p>\n<p> Tan pronto como la oligarqu&iacute;a se dio cuenta de que no podr&iacute;a llegar a un acuerdo con Ch&aacute;vez, que no podr&iacute;a comprarle, comenz&oacute; a atacarle. La elite comenz&oacute; a organizar y movilizar sus fuerzas. Utilizaron su control de los medios de comunicaci&oacute;n para enloquecer a la clase media. Utilizaron a la CIA para sobornar a los dirigentes sindicales para que organizaran huelgas reaccionarias, siguiendo el mismo patr&oacute;n que la huelga de camioneros contra el gobierno de Salvador Allende en Chile. Comenzaron una huelga de inversi&oacute;n y se llevaron miles de millones a cuentas bancarias de Miami. Estaban preparando el terreno para el golpe contrarrevolucionario del 11 de abril de 2002. <\/p>\n<p> Sobra decir que todos los hilos de esta conspiraci&oacute;n los movi&oacute; Washington. &iquest;Por qu&eacute; odia el imperialismo estadounidense a Ch&aacute;vez? &iquest;Por qu&eacute; le teme a la revoluci&oacute;n bolivariana? Ch&aacute;vez no ha expropiado la propiedad de las grandes empresas estadounidenses en Venezuela. No ha detenido el env&iacute;o de petr&oacute;leo a los EEUU. No ha nacionalizado las propiedades de la oligarqu&iacute;a. <\/p>\n<p> En parte, la hostilidad de Washington hacia Ch&aacute;vez est&aacute; dictada por su feroz determinaci&oacute;n a resistir las imposiciones del imperialismo estadounidense. Desde el principio fue uno de los m&aacute;s firmes defensores de mantener alto el precio del petr&oacute;leo, una pol&iacute;tica que va en contra de los intereses del capitalismo estadounidense que lucha por salir de una recesi&oacute;n y necesita mantener bajos los precios del petr&oacute;leo. En el pasado, Washington pod&iacute;a basarse en el gobierno de Caracas que siempre estaba dispuesto a adoptar una pol&iacute;tica m&aacute;s flexible (por una adecuada suma de dinero). La empresa venezolana de petr&oacute;leo, PDVSA, aunque formalmente nacionalizada, estaba controlada por bur&oacute;cratas corruptos que gestionaban a PDVSA como cualquier otra empresa capitalista y eran m&aacute;s que amigos de las multinacionales petroleras norteamericanas. <\/p>\n<p> Sin embargo, la verdadera raz&oacute;n del odio subyacente del imperialismo estadounidense hacia Ch&aacute;vez hay que buscarlo por otro lado. Actualmente no hay un solo r&eacute;gimen capitalista estable desde Tierra del Fuego hasta R&iacute;o Grande. Una oleada revolucionaria est&aacute; recorriendo a todo el continente latinoamericano. Esto ha llenado de temor y malos augurios a los estrategas del Capital en Washington. Los ojos del mundo est&aacute;n puestos en el Medio Oriente, una zona de vital importancia econ&oacute;mica y estrat&eacute;gica para el imperialismo estadounidense. Pero Am&eacute;rica Latina es considerada como el patio trasero de los EEUU. Los acontecimientos en el sur afectan a los EEUU de una forma muy directa. <\/p>\n<p> La revoluci&oacute;n bolivariana de Hugo Ch&aacute;vez es una amenaza directa para el imperialismo estadounidense porque sirve de ejemplo a las masas oprimidas del resto de Am&eacute;rica Latina. Ha despertado a las masas de su largo letargo invernal y las ha sacado a la lucha. La lista de conquistas pr&aacute;cticas de la revoluci&oacute;n es impresionante. Ha llevado a cabo algunas reformas importantes para los trabajadores y las masas empobrecidas. Un mill&oacute;n y medio de personas han aprendido a leer y escribir y otras tres millones est&aacute;n participando en planes educativos a distintos niveles. Doce millones de personas, muchas de las cuales nunca antes hab&iacute;an visto a un m&eacute;dico, han recibido atenci&oacute;n m&eacute;dica de los doctores cubanos que son enviados a vivir en los pueblos y barrios pobres. Casi dos millones de hect&aacute;reas de tierra han sido distribuidas entre los campesinos. <\/p>\n<p> Estas son conquistas reales. Pero la verdadera ganancia de la revoluci&oacute;n es m&aacute;s importante e intangible. No se puede pesar, medir o contar, pero resulta decisiva. La revoluci&oacute;n ha dado a las masas un sentido de su propia dignidad como seres humanos, les ha dado un intenso sentido de justicia, les ha dado sentido de su propio poder, les ha dado confianza. Les ha dado esperanza en el futuro. Desde el punto de vista de la clase dominante y el imperialismo esto representa un peligro mortal. <\/p>\n<p> En la actualidad la correlaci&oacute;n de fuerzas de clase sigue favorable para la revoluci&oacute;n. La popularidad personal de Ch&aacute;vez sigue sin competencia. Las encuestas le dan un 60 por ciento o m&aacute;s de apoyo. En realidad, su apoyo es incluso mayor si consideramos qu&eacute; fuerzas le apoyan. Todo lo que est&aacute; vivo, es creativo y vibrante en Venezuela est&aacute; con la revoluci&oacute;n. Por el otro lado tenemos a las fuerzas de la reacci&oacute;n y el conservadurismo, que engloban a todo lo degenerado, corrupto y podrido. <\/p>\n<p> Por primera vez en sus casi doscientos a&ntilde;os de historia, las masas venezolanas sienten que el gobierno est&aacute; en manos de personas que quieren defender sus intereses. En el pasado el gobierno siempre fue un poder ajeno, contrario a ellos. No quieren que regresen los viejos partidos corruptos. <\/p>\n<p> Como explica Trotsky en Historia de la Revoluci&oacute;n Rusa, una revoluci&oacute;n es una situaci&oacute;n donde las masas comienzan a tomar el destino en sus propias manos. Eso es lo que ocurre ahora en Venezuela. El despertar de las masas y su participaci&oacute;n activa en la pol&iacute;tica es la caracter&iacute;stica m&aacute;s decisiva de la revoluci&oacute;n venezolana y el secreto de su &eacute;xito. <\/p>\n<p> Hace dos a&ntilde;os la insurrecci&oacute;n espont&aacute;nea de las masas derrot&oacute; a la contrarrevoluci&oacute;n. Esto es lo que sirvi&oacute; para acelerar todo el proceso. Pero dos a&ntilde;os despu&eacute;s se est&aacute; desarrollando entre las masas un nuevo ambiente. Hay frustraci&oacute;n y descontento. No se han satisfecho las aspiraciones de las masas. Desean ir m&aacute;s all&aacute;. Quieren enfrentarse y derrotar a las fuerzas de la contrarrevoluci&oacute;n y est&aacute;n presionando por el avance. <\/p>\n<p> Pero por arriba hay otras presiones, las de aquellos que piensan que la revoluci&oacute;n ha ido demasiado lejos, aquellos que, por un lado, temen a las masas y, por el otro, al imperialismo. Quieren ponerle un freno a esto. Las dos tendencias contradictorias no pueden coexistir para siempre. Una o la otra tendr&aacute; que ganar. Del resultado de esta lucha interna depender&aacute; el futuro de la revoluci&oacute;n. <\/p>\n<p> Esta contradicci&oacute;n central se refleja en todos los niveles, en la sociedad, en el movimiento, en el gobierno, en el Palacio de Miraflores e incluso en el propio presidente. <\/p>\n<p> Ch&aacute;vez y las masas <\/p>\n<p> Por d&eacute;cadas, Venezuela estuvo gobernada por una oligarqu&iacute;a corrupta y degenerada. Hab&iacute;a un sistema bipartidista en la que los dos partidos representaban a la oligarqu&iacute;a. Cuando Ch&aacute;vez fund&oacute; el Movimiento Bolivariano intent&oacute; limpiar el hediondo establo en el que se hab&iacute;a convertido la vida pol&iacute;tica venezolana. Era un objetivo limitado y muy modesto, pero se encontr&oacute; con la feroz resistencia de la oligarqu&iacute;a dominante y sus sirvientes. <\/p>\n<p> Hace dos a&ntilde;os, el 11 de abril, la oligarqu&iacute;a, con el apoyo activo de Washington, intent&oacute; derrocar a Ch&aacute;vez con un golpe de estado. Fue arrestado y encarcelado. Los conspiradores se instalaron en el palacio de Miraflores. Pero en cuarenta y ocho horas fueron derrocados por una insurrecci&oacute;n espont&aacute;nea de las masas. Unidades del ej&eacute;rcito leales a Ch&aacute;vez se pusieron al lado de las masas y el golpe colaps&oacute; ignominiosamente el 13 de abril. <\/p>\n<p> En el Segundo Encuentro Mundial de Solidaridad con la Revoluci&oacute;n Venezolana calculo que habr&iacute;a unos 150 delegados extranjeros, la mayor&iacute;a de Centroam&eacute;rica y Am&eacute;rica del Sur. El 13 de abril por la tarde nos reunimos en una tribuna del centro de Caracas, a las afueras del Palacio de Miraflores, para ver la inmensa manifestaci&oacute;n que conmemoraba la derrota del golpe. <\/p>\n<p> Era una vista impresionante. Desde las f&aacute;bricas y los barrios pobres de Caracas decenas de miles de chavistas inundaban las calles con camisetas y cachuchas rojas, ondeando banderas y pancartas. Estas eran las mismas personas que hace dos a&ntilde;os derrotaron a la contrarrevoluci&oacute;n y su entusiasmo por la revoluci&oacute;n sigue intacto. <\/p>\n<p> Los actos comenzaron con m&uacute;sica y algunos discursos de precalentamiento. Despu&eacute;s habl&oacute; Ch&aacute;vez. Resultaba interesante observar la relaci&oacute;n entre Ch&aacute;vez y las masas. Se pod&iacute;a ver la enorme lealtad que sienten las masas pobres y oprimidas hacia este hombre. Hugo Ch&aacute;vez dio por primera vez alguna esperanza y voz a las masas pobres y oprimidas. Ese es el secreto de la devoci&oacute;n y lealtad extraordinarias que le profesan. Ch&aacute;vez despert&oacute; a las masas a la vida y ellas se ven en &eacute;l. Esto le ha granjeado el odio de los ricos y los poderosos, y la lealtad y el afecto de las masas. <\/p>\n<p> Eso explica el odio igualmente extraordinario que la clase dominante muestra hacia Ch&aacute;vez. Es el odio del rico hacia el pobre, del explotador hacia el explotado. Detr&aacute;s de este odio est&aacute; el miedo; el temor a perder su riqueza, poder y privilegios. Este es un abismo que no se puede salvar con palabras justas. Es la fundamental divisi&oacute;n de clase de la sociedad. Y no se ha eliminado con la derrota del golpe y el posterior paro patronal. Si hay algo que ha ocurrido es que &eacute;ste ha aumentado en intensidad. <\/p>\n<p> Como es habitual, Ch&aacute;vez habl&oacute; largo rato, abarcando muchos temas, nacionales e internacionales. Lo m&aacute;s significativo es que hizo una clara distinci&oacute;n entre el gobierno y la poblaci&oacute;n de los EEUU, apelando a esta &uacute;ltima para que no apoyara a Bush y a los imperialistas. Mientras &eacute;l hablaba pod&iacute;a observar la reacci&oacute;n de las masas en la gran pantalla situada detr&aacute;s del presidente. J&oacute;venes y viejos, hombres y mujeres, la aplastante mayor&iacute;a trabajadores, escuchaban atentamente, asimilando cada palabra. Aplaud&iacute;an, gritaban, re&iacute;an e incluso lloraban. Esta era la cara de un pueblo despierto, un pueblo que es consciente de s&iacute; mismo como participante activo del proceso hist&oacute;rico, es la cara de la revoluci&oacute;n. <\/p>\n<p> &iquest;Y Ch&aacute;vez? Ch&aacute;vez claramente saca su fuerza del apoyo de las masas, con quien se identifica plenamente. Su forma de hablar ?espont&aacute;nea y carente de la formalidad que se espera de los pol&iacute;ticos profesionales? conecta con ellas. Si en algunos momentos falta claridad incluso &eacute;sta es reflejo del momento en el que se encuentran las masas. La identidad es completa. <\/p>\n<p> Primer encuentro <\/p>\n<p> Inmediatamente despu&eacute;s del mitin de masas los delegados internacionales fuimos invitados a una recepci&oacute;n dentro del palacio de Miraflores. No es un lugar con acceso o salida f&aacute;ciles. La seguridad es enorme debido a la constante amenaza de asesinato. Se registran una y otra vez las bolsas. Se miran los pasaportes minuciosamente. Los guardias inspeccionan los carros por debajo con espejos. Se tarda un tiempo para entrar, pero estas precauciones son absolutamente necesarias. <\/p>\n<p> Ch&aacute;vez de nuevo se dirige a los presentes, uno se pregunta de d&oacute;nde saca tanta energ&iacute;a. Finalmente habla sobre el d&iacute;a del golpe cuando fue arrestado y revela ciertos detalles que nadie sab&iacute;a hasta ese momento. Despu&eacute;s es rodeado por muchas personas que esperan estrecharle la mano e intercambiar algunas palabras. Es como un partido de rugby, pero finalmente consigo acercarme lo suficiente para presentarme: &ldquo;Soy Alan Woods de Londres, el autor de <a href=\"http:\/\/www.engels.org\/libros\/razon\/raz_0.htm\">Raz&oacute;n y Revoluci&oacute;n<\/a>&rdquo;. <\/p>\n<p> Me da la mano firmemente y me mira con curiosidad: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; libro dices?&rdquo; &ldquo;<a href=\"http:\/\/www.engels.org\/libros\/razon\/raz_0.htm\">Raz&oacute;n y Revoluci&oacute;n<\/a>&rdquo;. Una amplia sonrisa aparece en su cara. &ldquo;&iexcl;Es un libro fant&aacute;stico! Te felicito&rdquo; Despu&eacute;s mira alrededor y dice: &ldquo;&iexcl;Todos debr&iacute;an leer este libro!&rdquo; No deseaba robar m&aacute;s tiempo a expensas de las otras personas que estaban esperando y le pregunt&eacute; si podr&iacute;amos tener una reuni&oacute;n. &ldquo;Por supuesto, debemos reunirnos, habla con mi secretario&rdquo; Me se&ntilde;al&oacute; a un hombre joven que estaba a su lado y me dijo que &eacute;l &ldquo;estar&iacute;a en contacto&rdquo;. <\/p>\n<p> Estaba apart&aacute;ndome para permitir que las otras personas se acercaran al presidente cuando &eacute;ste me par&oacute;. Por un momento pareci&oacute; aislarse de todo lo que le rodeaba y me habl&oacute; con obvio entusiasmo: &ldquo;Sabes, tengo ese libro al lado de mi cama y lo leo cada noche. Voy por el cap&iacute;tulo que habla sobre &lsquo;el proceso molecular de la revoluci&oacute;n&rsquo;. En &eacute;l escribes acerca de la energ&iacute;a de Gibbs&rdquo;. Parece que este cap&iacute;tulo le ha causado una considerable impresi&oacute;n porque lo cita continuamente en sus discursos. &iexcl;Probablemente Gibbs no ha sido antes tan famoso! <\/p>\n<p> Esto no es casualidad. La revoluci&oacute;n venezolana ha llegado a un punto cr&iacute;tico en el que el resultado final debe decidirse en un sentido o en el otro. El cap&iacute;tulo al que hace referencia trata de este punto cr&iacute;tico existente en las reacciones qu&iacute;micas, un punto donde una reacci&oacute;n necesita una determinada cantidad de energ&iacute;a, conocida como energ&iacute;a de Gibbs, para conseguir una transformaci&oacute;n cualitativa. Ch&aacute;vez ha entendido que la revoluci&oacute;n necesita dar este salto cualitativo y por eso este pasaje ha llamado su atenci&oacute;n. <\/p>\n<p> Al d&iacute;a siguiente estuve ocupado, habl&eacute; en una reuni&oacute;n ante cien personas en un debate sobre los problemas fundamentales de la revoluci&oacute;n, en la que defend&iacute; la expropiaci&oacute;n de la propiedad de la oligarqu&iacute;a, el armamento del pueblo, el control y la gesti&oacute;n de los trabajadores. Cit&eacute; las famosas cuatro condiciones de Lenin para el poder obrero, la limitaci&oacute;n de los salarios de los funcionarios result&oacute; ser muy popular. <\/p>\n<p> Me respondi&oacute; un parlamentario colombiano que defendi&oacute; una posici&oacute;n totalmente reformista. Es un antiguo guerrillero (son siempre los m&aacute;s fervientes reformistas). Le respond&iacute; firmemente ?ante el deleite de la audiencia? citando el famoso dictamen de Tawney: &ldquo;Puedes pelar una cebolla capa por capa, pero no puedes quitarle la piel a un tigre garra por garra&rdquo;. Al final el pobre hombre parec&iacute;a bastante aturdido. <\/p>\n<p> Por la tarde me reun&iacute; con Manzoor Ahmed, parlamentario marxista de Pakist&aacute;n. El pobre Manzoor acababa de llegar despu&eacute;s de treinta y tres horas de viaje agotador. Sin embargo, parec&iacute;a fresco y dio un inspirador discurso en el que realiz&oacute; un paralelismo entre la revoluci&oacute;n venezolana y la pakistan&iacute; de 1968-69. <\/p>\n<p> Cuando Manzoor explicaba lo que ocurri&oacute; cuando Bhutto no llev&oacute; hasta el final la revoluci&oacute;n, observ&eacute; las caras de las personas que me rodeaban. La mayor&iacute;a eran activistas obreros de los C&iacute;rculos Bolivarianos. Estaban claramente cautivados con lo que estaba diciendo Manzoor, le interrumpieron con gritos de: &ldquo;&iexcl;Eso es lo correcto! &iexcl;Eso es lo que queremos!&rdquo; Cuando finalmente Manzoor lleg&oacute; a la conclusi&oacute;n: &ldquo;No puedes hacer media revoluci&oacute;n, la revoluci&oacute;n hay que acabarla&rdquo;, la audiencia estall&oacute; en un estruendoso aplauso. Manzoor recibi&oacute; la &uacute;nica ovaci&oacute;n de pie de esa noche. <\/p>\n<p> El segundo encuentro <\/p>\n<p> Al d&iacute;a siguiente llam&eacute; al secretario de Ch&aacute;vez para pedirle una cita. La respuesta no fue muy esperanzadora: &ldquo;El Presidente est&aacute; muy ocupado. Mucha gente quiere verlo&rdquo;. &ldquo;Bueno, pero d&iacute;gamelo claramente, &iquest;la reuni&oacute;n va a ser posible, s&iacute; o no?&rdquo; &ldquo;Creo que ser&aacute; imposible&rdquo;. Saqu&eacute; la conclusi&oacute;n obvia y me fui a discutir mientras almorz&aacute;bamos con dos dirigentes obreros petroleros de Puerto La Cruz. <\/p>\n<p> En medio de la comida me qued&eacute; sorprendido cuando Fernando Bossi entr&oacute; en el restaurante y se acerc&oacute; a nuestra mesa. Es un argentino y jefe del Congreso de los Pueblos Bolivarianos que se extiende por toda Am&eacute;rica Latina. &ldquo;Alan, tienes que estar listo a las cinco y media, el Presidente te ver&aacute; a las seis y media&rdquo;. <\/p>\n<p> El Palacio de Miraflores es un elegante edificio neocl&aacute;sico construido probablemente en el siglo XIX con un aire que recuerda a la &eacute;poca colonial espa&ntilde;ola. En el centro hay un gran patio rodeado por columnas. Aunque la reuni&oacute;n originalmente estaba prevista para las seis y media, llegu&eacute; a las seis y diez. Cuando estaba esperando me sorprendi&oacute; el sonido de los grillos, son mucho m&aacute;s estridentes que los que sol&iacute;a escuchar en Espa&ntilde;a. <\/p>\n<p> Me dijeron que la entrevista durar&iacute;a entre veinte y treinta minutos, algo que me parec&iacute;a perfectamente adecuado. La persona que iba delante de m&iacute; era Heinz Dieterich, un alem&aacute;n que ahora vive en M&eacute;xico y viejo amigo de Ch&aacute;vez. Estuvo con el presidente cuarenta minutos y me pidi&oacute; disculpas por hacerme esperar. Le dije que no importaba. Sin embargo, pas&oacute; un largo rato antes de que finalmente me llamaran. Supuse que Ch&aacute;vez estaba cansado despu&eacute;s de un largo d&iacute;a y quer&iacute;a descansar, o quiz&aacute; hab&iacute;a ido a comer algo. <\/p>\n<p> Estas especulaciones eran incorrectas. M&aacute;s tarde descubr&iacute; que Hugo Ch&aacute;vez no es un hombre que se canse f&aacute;cilmente. Comienza cada d&iacute;a a trabajar a las ocho de la ma&ntilde;ana y trabaja hasta las tres de la madrugada. Despu&eacute;s lee (es un lector voraz). No s&eacute; cuando duerme, pero siempre parece lleno de energ&iacute;a y habla sin parar sobre todo tipo de cosas. Esto lo hace un hombre con el que no es f&aacute;cil trabajar, como me dijo su secretario personal: &ldquo;No existe un momento de paz. Algunas veces no puedo ni siquiera ir al ba&ntilde;o. Comienzo a caminar en esa direcci&oacute;n y alguien grita: &lsquo;&iexcl;el Presidente te llama!&rsquo;&rdquo; <\/p>\n<p> La raz&oacute;n por la que estuve esperando es que el presidente quer&iacute;a leer todo el material sobre la campa&ntilde;a <a href=\"http:\/\/www.handsoffvenezuela.org\">Manos Fuera de Venezuela<\/a>. Entr&eacute; en su oficina, estaba sentado en su escritorio con un enorme retrato de Sim&oacute;n Bol&iacute;var a sus espaldas. En el escritorio hab&iacute;a una copia de <a href=\"http:\/\/www.engels.org\/libros\/razon\/raz_0.htm\">Raz&oacute;n y Revoluci&oacute;n<\/a> y una carta que le hab&iacute;a enviado. La carta estaba subrayada en azul. <\/p>\n<p> Ch&aacute;vez me salud&oacute; con afecto. No era &ldquo;protocolo&rdquo;, s&oacute;lo sinceridad y franqueza. Comenz&oacute; pregunt&aacute;ndome por Gales y mis antecedentes familiares. Le expliqu&eacute; que ven&iacute;a de una familia obrera y me respondi&oacute; que &eacute;l de una familia de campesinos. &ldquo;Bien Alan, &iquest;qu&eacute; tienes que decir?&rdquo; me pregunt&oacute;. Realmente yo estaba m&aacute;s interesado en lo que &eacute;l ten&iacute;a que decir, que era muy interesante. <\/p>\n<p> Primero le present&eacute; dos libros: mi historia del Partido Bolchevique (<a href=\"http:\/\/www.engels.org\/blchev\/indice.htm\">Bolchevismo, el camino a la revoluci&oacute;n<\/a>) y el libro de Ted Grant, <a href=\"http:\/\/www.engels.org\/libros\/rusia\/rusia.htm\">Rusia, de la revoluci&oacute;n a la contrarrevoluci&oacute;n<\/a>. Los mir&oacute; con agrado y dijo: &ldquo;Amo los libros. Si son buenos libros los amo a&uacute;n m&aacute;s. Pero incluso si son malos tambi&eacute;n los amo&rdquo;. <\/p>\n<p> Abri&oacute; el libro del Bolchevismo y ley&oacute; la dedicatoria que le hab&iacute;a escrito: &ldquo;Al Presidente Hugo Ch&aacute;vez con mis mejores deseos. El camino a la revoluci&oacute;n pasa por las ideas, programa y tradiciones del Marxismo. &iexcl;Adelante hacia la victoria!&rdquo; Y dijo. &ldquo;Es una maravillosa dedicatoria. Gracias Alan&rdquo;. Comenz&oacute; a pasar las p&aacute;ginas y se detuvo: &ldquo;Veo que escribes sobre Plej&aacute;nov.&rdquo; &ldquo;Correcto.&rdquo; &ldquo;Yo le&iacute; un libro de Plej&aacute;nov hace mucho tiempo y me impresion&oacute; mucho. Fue El papel del individuo en la historia, &iquest;lo conoces?&rdquo; &ldquo;Por supuesto&rdquo;. <\/p>\n<p> &ldquo;El papel del individuo en la historia&rdquo;, medit&oacute; y me dijo: &ldquo;Bien, yo s&eacute; que ninguno de nosotros es realmente indispensable&rdquo;. &ldquo;Eso no es del todo correcto&rdquo; le respond&iacute;. &ldquo;Hay momentos en la historia en que un individuo puede marcar una diferencia fundamental&rdquo;. &ldquo;S&iacute;, ya vi que en <a href=\"http:\/\/www.engels.org\/libros\/razon\/raz_0.htm\">Raz&oacute;n y Revoluci&oacute;n<\/a> dices que el Marxismo no se puede reducir a factores econ&oacute;micos&rdquo;. &ldquo;Eso es correcto. Esa es una caricatura vulgar del Marxismo&rdquo;. <\/p>\n<p> &ldquo;&iquest;Sabes cuando le&iacute; El papel del individuo en la historia de Plej&aacute;nov?&rdquo; me pregunt&oacute;. &ldquo;No tengo ni idea&rdquo;. &ldquo;Lo le&iacute; cuando era oficial en una unidad antiguerrillera en las monta&ntilde;as. Sabes, nos daban material para leer para que pudi&eacute;ramos comprender la subversi&oacute;n. Le&iacute; que los subversivos trabajan entre el pueblo, que defienden sus intereses y se ganan sus conciencias y sus corazones. &iexcl;Eso me pareci&oacute; una idea bastante buena!&rdquo; <\/p>\n<p> &ldquo;Despu&eacute;s comenc&eacute; a leer el libro de Plej&aacute;nov y impresion&oacute; profundamente. Recuerdo que era una maravillosa noche estrellada en las monta&ntilde;as y estaba leyendo en mi tienda de campa&ntilde;a con la luz de una antorcha. Lo que le&iacute; me hizo pensar y comenc&eacute; a cuestionar lo que estaba haciendo en el ej&eacute;rcito. Me hizo muy infeliz&rdquo;. <\/p>\n<p> &ldquo;Sabes, nosotros no ten&iacute;amos problema. Movi&eacute;ndonos por las monta&ntilde;as armados rifles. Tampoco las guerrillas ten&iacute;an problemas, estaban haciendo lo mismo que nosotros. Pero los que realmente sufr&iacute;an eran los campesinos normales. Estaban indefensos y estaban viviendo tiempos brutales. Recuerdo un d&iacute;a en que fuimos a una aldea y vi a unos soldados torturando a dos campesinos. Les dije que se detuvieran de inmediato, que no se har&iacute;a nada de eso mientras yo estuviera al mando&rdquo;. <\/p>\n<p> &ldquo;Bueno, eso realmente me meti&oacute; en problemas. Incluso me quisieron juzgar por insubordinaci&oacute;n militar. [Puso especial &eacute;nfasis en estas dos &uacute;ltimas palabras]. Despu&eacute;s de eso decid&iacute; que el ej&eacute;rcito no era lugar para m&iacute;. Quise salir pero un viejo comunista me hizo cambiar de parecer cuando me dijo: &lsquo;Eres m&aacute;s &uacute;til para la revoluci&oacute;n en el ej&eacute;rcito que diez sindicalistas&rsquo; As&iacute; que me qued&eacute;. Ahora creo que hice lo correcto&rdquo;. <\/p>\n<p> &ldquo;Alan, &iquest;sabes que form&eacute; un ej&eacute;rcito en aquellas monta&ntilde;as? Era un ej&eacute;rcito de cinco hombres. Pero ten&iacute;amos un nombre muy largo. Nos llam&aacute;bamos el Ej&eacute;rcito Sim&oacute;n Bol&iacute;var de Liberaci&oacute;n Nacional del Pueblo&rdquo;. Se empez&oacute; a re&iacute;r a carcajadas. &ldquo;&iquest;Cu&aacute;ndo fue eso?&rdquo; le pregunt&eacute;. &ldquo;En 1974. Ves, me dec&iacute;a a m&iacute; mismo: esta es la tierra de Sim&oacute;n Bol&iacute;var. Debe ser que todav&iacute;a vive algo de su esp&iacute;ritu; algo en nuestros genes, supongo. As&iacute; que nos pusimos a la tarea de revivirlo&rdquo;. <\/p>\n<p> No ten&iacute;a ni idea de que la posici&oacute;n actual del ej&eacute;rcito venezolano era el resultado de d&eacute;cadas de un paciente trabajo revolucionario. Pero ese es el caso. Ch&aacute;vez continu&oacute;, como si pensara en voz alta: &ldquo;Hace dos a&ntilde;os, en el momento del golpe, cuando fui arrestado y me llevaron, pesaban que me iban a disparar. Me pregunt&eacute; a mi mismo: &iquest;acaso he malgastado los &uacute;ltimos veinticinco a&ntilde;os de mi vida? &iquest;Ha sido todo por nada? Pero no fue por nada, como lo demostr&oacute; la insurrecci&oacute;n del regimiento de paracaidistas&rdquo;. <\/p>\n<p> Ch&aacute;vez recuerda el golpe <\/p>\n<p> Ch&aacute;vez me habl&oacute; mucho sobre el golpe. Me relat&oacute; c&oacute;mo lo mantuvieron completamente aislado. Los rebeldes quer&iacute;an presionarlo para que firmara un documento en el que renunciaba a su cargo. Despu&eacute;s de eso le permitir&iacute;an irse al exilio en Cuba o en cualquier otra parte. Quer&iacute;an hacer lo hicieron recientemente con Ar&iacute;stide en Hait&iacute;. No quer&iacute;an asesinarlo f&iacute;sicamente sino moralmente, desacreditarlo a los ojos de sus seguidores. Pero se neg&oacute; a firmar. <\/p>\n<p> Los conspiradores utilizaron todo tipo de trucos para conseguir que dimitiera. Incluso utilizaron a la Iglesia (sobre la que Ch&aacute;vez habla muy c&aacute;usticamente). &ldquo;S&iacute;, incluso enviaron al cardenal para persuadirme. Me dijo muchas mentiras: que no ten&iacute;a apoyo, que todos me hab&iacute;an abandonado, que el ej&eacute;rcito apoyaba firmemente el golpe. Yo no ten&iacute;a informaci&oacute;n y estaba completamente aislado del mundo. Pero a&uacute;n as&iacute; me negu&eacute; a firmar. <\/p>\n<p> &ldquo;Mis captores estaban muy nerviosos. Recib&iacute;an muchas llamadas de Washington exigiendo saber donde estaba la carta de renuncia firmada. Cuando vieron que la carta no ven&iacute;a, empezaron a desesperarse. El cardenal me presion&oacute; para que firmar y as&iacute; evitar&iacute;a una guerra civil y un ba&ntilde;o de sangre. Pero entonces not&eacute; un repentino cambio de tono. Se volvi&oacute; m&aacute;s amable y conciliador. Y pens&eacute;: si me habla as&iacute; es que algo ha ocurrido. <\/p>\n<p> Despu&eacute;s son&oacute; el tel&eacute;fono y uno de mis captores dijo: &lsquo;Es el Ministro de la Defensa. Quiere hablar con usted&rsquo;. Le dije que no hablar&iacute;a con ning&uacute;n golpista. Entonces dijo: &lsquo;Pero es su Ministro de la Defensa&rsquo;. Le arranqu&eacute; el tel&eacute;fono de las manos y despu&eacute;s escuch&eacute; una voz que sonaba como el Sol. No s&eacute; si se puede decir eso, pero de cualquier forma eso es lo que me pareci&oacute; a m&iacute;&rdquo;. <\/p>\n<p> Con esta conversaci&oacute;n fui capaz de formar una impresi&oacute;n sobre Ch&aacute;vez, el hombre. Lo primero que lo impresiona a uno es que es un hombre honesto y transparente. Su sinceridad es absolutamente clara, como su dedicaci&oacute;n a la causa de la revoluci&oacute;n y su odio a la injusticia y a la opresi&oacute;n. Por supuesto, estas cualidades por s&iacute; mismas no son suficientes para garantizar la victoria de la revoluci&oacute;n, pero s&iacute; explican su tremenda popularidad entre las masas. <\/p>\n<p> Me pregunt&oacute; qu&eacute; pensaba yo del movimiento en Venezuela. Le respond&iacute; que era impresionante, que las masas eran claramente la fuerza motriz y que estaban presentes todos los ingredientes para llevar la revoluci&oacute;n hasta el final, pero que faltaba algo. Me pregunt&oacute; qu&eacute; era. Y respond&iacute; que la debilidad del movimiento era la ausencia de una ideolog&iacute;a definida y de cuadros. Estuvo de acuerdo: &ldquo;&iquest;Sabes?, no me considero un Marxista porque no he le&iacute;do suficientes libros Marxistas&rdquo; me dijo con cierta lamentaci&oacute;n. <\/p>\n<p> De esta conversaci&oacute;n saqu&eacute; la impresi&oacute;n de que Hugo Ch&aacute;vez buscaba ideas y que estaba realmente interesado en las ideas del Marxismo y ansioso por aprender. Esto est&aacute; relacionado con la etapa en la que se encuentra la revoluci&oacute;n venezolana. M&aacute;s pronto de lo que muchos esperan, se tendr&aacute; que enfrentar una dura elecci&oacute;n: o liquidar el poder econ&oacute;mico de la oligarqu&iacute;a o ir prontamente a la derrota. <\/p>\n<p> Es posible que las condiciones objetivas empujen a Ch&aacute;vez hacia un profundo giro a la izquierda. Recientemente realiz&oacute; un discurso en el que defendi&oacute; el armamento del pueblo. Est&aacute; claramente frustrado con el constante sabotaje y las provocaciones de la oposici&oacute;n, dentro y fuera del parlamento. Ha visto los m&eacute;todos de sabotaje utilizados por los jueces, los parlamentarios de la oposici&oacute;n, la Polic&iacute;a Metropolitana, los bur&oacute;cratas de PDVSA, etc. Si la revoluci&oacute;n va a avanzar, hay que eliminar estos obst&aacute;culos. Para removerlos hay que movilizar el movimiento de masas, organizarlo y armarlo. <\/p>\n<p> En la c&uacute;pula del movimiento hay resistencia a esto. Los elementos reformistas y socialdem&oacute;cratas son d&eacute;biles o inexistentes en la base del movimiento, pero son fuertes por arriba. Hay un creciente resentimiento entre la base chapista hacia los elementos reformistas y conciliadores, que est&aacute; frustrada ante la ausencia de una acci&oacute;n decisiva contra la contrarrevoluci&oacute;n. <\/p>\n<p> En estas circunstancias las ideas del Marxismo, representadas por la Corriente Marxista Revolucionaria ?El Topo Obrero-El Militante? est&aacute;n consiguiendo un gran eco. <\/p>\n<p> La campa&ntilde;a <a href=\"http:\/\/www.handsoffvenezuela.org\">Manos Fuera de Venezuela<\/a> <\/p>\n<p> La conversi&oacute;n despu&eacute;s se traslad&oacute; a nuestra campa&ntilde;a internacional de solidaridad, <a href=\"http:\/\/www.handsoffvenezuela.org\">Manos Fuera de Venezuela<\/a>, sobre la que Ch&aacute;vez hab&iacute;a expresado un gran entusiasmo. Me pregunt&oacute; qu&eacute; pensaba del Encuentro Mundial. Le dije que era una excelente idea pero que ten&iacute;a sus debilidades. Casi todos los delegados de Europa eran s&oacute;lo individualidades, la mayor&iacute;a acad&eacute;micos e intelectuales, que no representaban a nadie excepto a s&iacute; mismos. La reacci&oacute;n de Ch&aacute;vez indicaba que ya estaba consciente de ello. <\/p>\n<p> &ldquo;&iquest;Qu&eacute; pueden hacer estas personas? Volver&aacute;n a casa y organizar&aacute;n un seminario sobre lo maravillosa que es la revoluci&oacute;n bolivariana. Con esta solidaridad no llegar&aacute;n muy lejos. La revoluci&oacute;n necesita una campa&ntilde;a seria en el movimiento obrero internacional&rdquo;. <\/p>\n<p> &ldquo;Pero los intelectuales s&iacute; pueden hacer algo. Pueden darnos algo de publicidad&rdquo;. &ldquo;Estoy de acuerdo. No creo que se deban excluir. Pero la principal base de apoyo para la revoluci&oacute;n venezolana debe ser la clase obrera y el movimiento obrero internacional&rdquo;. El presidente estaba completamente de acuerdo en este punto. Despu&eacute;s comenz&oacute; a leer cuidadosamente las diecis&eacute;is p&aacute;ginas de firmas de las personas que apoyaban la campa&ntilde;a <a href=\"http:\/\/www.handsoffvenezuela.org\">Manos Fuera de Venezuela<\/a>. <\/p>\n<p> A medida que iba leyendo los nombres su cara reflejaba una profunda impresi&oacute;n: &ldquo;&iexcl;Mira &eacute;sta!&rdquo; dijo a su secretario. &ldquo;Te lo dije. No son s&oacute;lo individualidades. Son delegados sindicales, secretarios de sindicatos, dirigentes obreros. &iexcl;Esto es lo que necesitamos!&rdquo; Despu&eacute;s se detuvo durante un momento. &ldquo;Mira, algunos incluso han escrito mensajes. Aqu&iacute; hay uno. Alan, &iquest;qu&eacute; es <a href=\"http:\/\/www.1917.com\">Rabochaya Demokratiya<\/a>?&rdquo; &ldquo;Es ruso. Significa Democracia Obrera&rdquo;. <\/p>\n<p> Despu&eacute;s Ch&aacute;vez tradujo el texto del mensaje al castellano, que dice lo siguiente: <\/p>\n<p> &ldquo;A los trabajadores y trabajadoras de Venezuela. <\/p>\n<p> &iexcl;Camaradas! <\/p>\n<p> En este momento, cuando las rapaces garras del imperialismo estadounidense, en colaboraci&oacute;n con las fuerzas reaccionarias dentro de Venezuela, presionan a la Rep&uacute;blica Bolivariana, intentando privatizar la riqueza petrolera del pa&iacute;s y hundir a los trabajadores y campesinos de Venezuela en una enorme miseria, los Marxistas rusos (Sovi&eacute;ticos) expresamos nuestra solidaridad con la lucha de clases de los trabajadores venezolanos contra las fuerzas de la reacci&oacute;n. <\/p>\n<p> Como demostr&oacute; la exitosa experiencia de la Revoluci&oacute;n Rusa de 1917, s&oacute;lo es posible derrotar los planes de los imperialistas con la formaci&oacute;n de consejos obreros (soviets), una milicia obrera y la nacionalizaci&oacute;n de la industria bajo el control de los trabajadores. <\/p>\n<p> Una revoluci&oacute;n exitosa en Venezuela y la fundaci&oacute;n de un estado obrero ser&iacute;a una inspiraci&oacute;n para los trabajadores y los pobres de Am&eacute;rica Latina y de todo el mundo. <\/p>\n<p> &iexcl;Obreros del mundo un&iacute;os!&rdquo; <\/p>\n<p> &ldquo;Es realmente un mensaje maravilloso&rdquo; dijo Ch&aacute;vez, visiblemente conmovido. &ldquo;Creo que debemos escribirles para agradec&eacute;rselo. Debo escribir a todos. &iquest;C&oacute;mo puedo hacerlo?&rdquo; &ldquo;Puedes escribir un mensaje en nuestra p&aacute;gina Web&rdquo;, le suger&iacute;. &ldquo;&iexcl;Eso es lo que har&eacute;!&rdquo; exclam&oacute;. <\/p>\n<p> El presidente mir&oacute; r&aacute;pidamente su reloj. Eran las once de la noche. &ldquo;&iquest;Te importa si pongo un momento la televisi&oacute;n? Vamos a empezar un nuevo programa de noticias y me gustar&iacute;a que vieras lo que hemos hecho&rdquo;. Miramos las noticias durante cinco minutos, era un programa sobre Irak. &ldquo;Bien Alan, &iquest;qu&eacute; piensas de esto?&rdquo; &ldquo;No est&aacute; nada mal&rdquo;. &ldquo;Planeamos lanzar un servicio de televisi&oacute;n que se emita a toda Am&eacute;rica Latina&rdquo;. No es de extra&ntilde;ar que los imperialistas tengan pesadillas con Hugo Ch&aacute;vez. <\/p>\n<p> Sobre George W. Bush, Ch&aacute;vez se expresaba en t&eacute;rminos de absoluto desprecio. &ldquo;Personalmente es un cobarde. Atac&oacute; a Fidel Castro en una reuni&oacute;n de la OEA cuando Fidel no estaba presente. Si &eacute;l hubiera estado all&iacute; no se habr&iacute;a atrevido a hacerlo. Dicen que teme encontrarse conmigo y lo creo. Pero en cierta ocasi&oacute;n coincidimos en una cumbre de la OEA y estaba sentado cerca de m&iacute;.&rdquo; Ch&aacute;vez se sonri&oacute; con mirada de ni&ntilde;o travieso. &ldquo;Estaba en una de esas sillas giratorias y &eacute;l estaba sentado detr&aacute;s de m&iacute;. Entonces, despu&eacute;s de un rato, gir&eacute; la silla y me sent&eacute; frente a &eacute;l. Y le dije &lsquo;&iexcl;Hello Mister President!&rsquo; Su cara cambi&oacute; de color, del rojo al p&uacute;rpura y al azul. De &eacute;l s&oacute;lo se puede decir que es un manojo de complejos. Lo que le hace peligroso es el poder que tiene entre las manos&rdquo;. <\/p>\n<p> Al final de nuestra reuni&oacute;n Hugo Ch&aacute;vez me expres&oacute; su apoyo a la campa&ntilde;a <a href=\"http:\/\/www.handsoffvenezuela.org\">Manos Fuera de Venezuela<\/a>. Tambi&eacute;n me dio su apoyo personal a la publicaci&oacute;n de una edici&oacute;n venezolana de <a href=\"http:\/\/www.engels.org\/libros\/razon\/raz_0.htm\">Raz&oacute;n y Revoluci&oacute;n<\/a>, con la posibilidad de editar otros libros en el futuro. La reuni&oacute;n termin&oacute; a las once y media. Pero antes de salir me pregunt&oacute; por Manzoor Ahmed, el parlamentario marxista pakistan&iacute;: <\/p>\n<p> &ldquo;&iquest;Est&aacute; aqu&iacute;?&rdquo; pregunt&oacute;. &ldquo;S&iacute;, lleg&oacute; ayer&rdquo;, le contest&eacute;. &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; no ha venido a verme?&rdquo; &ldquo;Supongo que porque no est&aacute; invitado&rdquo;, respond&iacute;. Durante un momento la cara del presidente se ensombreci&oacute;. &ldquo;Bien, dile a Manzoor de mi parte que no puede abandonar Venezuela sin venir a verme. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; mi agenda?&rdquo; Ch&aacute;vez comenz&oacute; a mirar impacientemente las p&aacute;ginas, cada minuto estaba lleno de reuniones. Arrug&oacute; durante un momento el entrecejo y de repente dijo: &ldquo;Tendremos una reuni&oacute;n ma&ntilde;ana despu&eacute;s de la cena. &iquest;Estar&eacute;is los dos all&iacute;? Bien. Dile que a las diez de la noche&rdquo;. <\/p>\n<p> Un discurso improvisado <\/p>\n<p> La tarde siguiente nos reunieron una vez m&aacute;s a los delegados extranjeros dentro del palacio presidencial. Hab&iacute;a unas doscientas personas junto con c&aacute;maras de televisi&oacute;n. Llegu&eacute; un poco tarde y me sent&eacute; en la parte de atr&aacute;s de la sala. Despu&eacute;s de unos minutos lleg&oacute; un hombre de la oficina del presidente y me toc&oacute; el hombro: &ldquo;Se&ntilde;or Woods, preparado para hablar en cinco minutos&rdquo;. <\/p>\n<p> Yo no estaba para nada preparado para esto pero me dirig&iacute; al micr&oacute;fono frente a las c&aacute;maras de televisi&oacute;n, cerca de la mesa donde estaba sentado el presidente. Habl&eacute; sobre la crisis mundial del capitalismo y expliqu&eacute; que todas las guerras, crisis econ&oacute;micas, terrorismo, etc., eran s&oacute;lo manifestaciones individuales de esta crisis org&aacute;nica del capitalismo. Se&ntilde;al&eacute; que la &uacute;nica forma de resolver los problemas de la humanidad era a trav&eacute;s de la abolici&oacute;n del capitalismo y el establecimiento del socialismo mundial. Expliqu&eacute; que doscientos a&ntilde;os despu&eacute;s de la muerte de Bol&iacute;var, la burgues&iacute;a latinoamericana ha convertido un para&iacute;so terrenal en un infierno para millones de personas. <\/p>\n<p> Para concluir dije que el colosal potencial de las fuerzas productivas se estaba despilfarrando debido a las dos principales barreras al progreso humano: la propiedad privada de los medios de producci&oacute;n y &ldquo;esa reliquia de la barbarie que es el estado nacional&rdquo;. Se&ntilde;al&eacute; los enormes logros de la ciencia y la tecnolog&iacute;a, que ser&iacute;an suficientes para transformar la vida de la mayor&iacute;a del planeta. <\/p>\n<p> En este punto dije: &ldquo;Parece que los estadounidenses est&aacute;n dispuestos a enviar un hombre a Marte. Creo que deber&iacute;amos apoyar esta propuesta con una condici&oacute;n: que ese hombre sea George W. Bush y que vaya con un ticket sin regreso&rdquo;. La sala estall&oacute; en risas y Ch&aacute;vez grit&oacute;: &ldquo;Y Aznar, que no se olviden de Aznar&rdquo;. A lo que respond&iacute;: &ldquo;&iexcl;Sr. Presidente, no debemos hablar mal de los muertos!&rdquo; Mi discurso fue el &uacute;nico pol&iacute;tico y fue muy bien recibido. <\/p>\n<p> Como es habitual, Ch&aacute;vez habl&oacute; largo rato, mencionando mi discurso en varias ocasiones. A intervalos regulares alguien ven&iacute;a con una nota de los desesperados responsables del catering porque la comida se estaba quedando fr&iacute;a por el retraso. Pero Ch&aacute;vez continuaba y nadie pod&iacute;a pararlo. Miraba al desafortunado mensajero y dec&iacute;a: &ldquo;&iexcl;Qu&eacute;! &iexcl;T&uacute; otra vez!&rdquo; y continuaba hablando como si nada hubiera ocurrido. <\/p>\n<p> Como todos los venezolanos &eacute;l tiene un gran sentido del humor. En determinado momento, despu&eacute;s de hablar durante bastante tiempo, me dijo: &ldquo;&iquest;Est&aacute; ah&iacute; Alan?&rdquo; &ldquo;S&iacute;, todav&iacute;a estoy aqu&iacute;&rdquo;. &ldquo;&iquest;Est&aacute;s dormido?&rdquo; &ldquo;No, estoy despierto&rdquo; [Pausa] &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n es este Gibbs?&rdquo; &ldquo;Un cient&iacute;fico&rdquo;. &ldquo;&iexcl;Oh! Un cient&iacute;fico&rdquo;. Y despu&eacute;s continu&oacute; como antes. La referencia a Gibbs (o Hibbs, como &eacute;l lo pronuncia) dej&oacute; a la audiencia perpleja y tuve que dedicarme un momento a decir c&oacute;mo se escrib&iacute;a. <\/p>\n<p> Era casi media noche cuando finalmente empezamos a cenar. Estaba sentado con mi amigo y compa&ntilde;ero Manzoor, nos hab&iacute;an sentado en mesas separadas y eso no nos agradaba, aunque estuvieran una al lado de la otra. Llam&eacute; a una joven del departamento de protocolo y le expliqu&eacute; que quer&iacute;a cambiar mi sitio para sentarme cerca de Manzoor, le expliqu&eacute; que &eacute;l no hablaba castellano y que se sentir&iacute;a solo: &ldquo;Esta bien, enviar&eacute; a un int&eacute;rprete&rdquo;. Le mostr&eacute; mi desacuerdo y finalmente me sent&eacute; con mi amigo. <\/p>\n<p> Al poco tiempo apareci&oacute; una joven, aparentemente la jefa de protocolo. &ldquo;Se&ntilde;or Woods&rdquo; dijo con una voz que no parec&iacute;a aceptar ninguna r&eacute;plica. &ldquo;Por favor, venga conmigo&rdquo;. Como un cordero que se dirige al matadero acept&eacute; mi destino, aunque al final ten&iacute;a una naturaleza mejor. Me indic&oacute; donde sentarme y mir&eacute; alrededor. Para mi sorpresa estaban el presidente Ch&aacute;vez y su joven hija. Nos entreten&iacute;a un grupo de m&uacute;sicos que tocaban m&uacute;sica venezolana con guitarras, arpas y otros instrumentos tradicionales, el cual obviamente disfrutamos mucho. <\/p>\n<p> La cena termin&oacute; aproximadamente a la una y media o incluso m&aacute;s tarde. Pero esto es temprano para Ch&aacute;vez y todav&iacute;a ten&iacute;amos que reunirnos junto con Manzoor. A las dos de la ma&ntilde;ana nos escoltaron a una sala grande, que como siempre estaba adornada con retratos de Sim&oacute;n Bol&iacute;var. Adem&aacute;s de Ch&aacute;vez y su secretario estaba el ministro de exteriores -una muestra de la importancia de esta entrevista. Durante un momento pens&eacute; que el presidente Ch&aacute;vez parec&iacute;a un poco cansado, pero de igual manera procedi&oacute; a hacerle a Manzoor preguntas detalladas sobre Pakist&aacute;n y Afganist&aacute;n. Nada parece agotar su insaciable apetito de conocer m&aacute;s del mundo en el que vivimos. Por otro lado, su secretario y el ministro parec&iacute;an m&aacute;s dispuestos a irse a la cama. <\/p>\n<p> Manzoor le regal&oacute; un tradicional chal adornado proveniente de Sindh y unos maravillosos jarrones artesanales -un regalo de los trabajadores metal&uacute;rgicos pakistan&iacute;es. Puso los jarrones en lugares estrat&eacute;gicos de la habitaci&oacute;n y se puso el chal, con el cual fue fotografiado. Para Ch&aacute;vez estas cosas no son peque&ntilde;os detalles. Al d&iacute;a siguiente cont&oacute; detalladamente en la radio su reuni&oacute;n con Manzoor. Para este hombre cada gesto internacional de apoyo es enormemente importante y valioso. <\/p>\n<p> Unas &uacute;ltimas palabras <\/p>\n<p> &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s puedo decir? Normalmente no escribo en detalle sobre los individuos, soy consciente de que algunas personas consideran estas cosas fuera de lugar en la literatura Marxista. Pero creo que est&aacute;n equivocadas, o al menos un tanto parcializadas. Marx explica que los hombres y las mujeres hacen la historia, y que el estudio de estos individuos que hacen historia es una parte v&aacute;lida de la literatura, incluida la Marxista. <\/p>\n<p> Personalmente, nunca he estado interesado en la psicolog&iacute;a, excepto en el sentido m&aacute;s amplio de la palabra. A menudo, los escritores de segunda fila intentar cubrir su ausencia de comprensi&oacute;n real de la historia recurriendo a lo m&aacute;s profundo de la mente de determinados individuos, con la intenci&oacute;n de descubrir, por ejemplo, que Stalin y Hitler tuvieron una infancia infeliz. Se supone que esto explicar&iacute;a por qu&eacute; m&aacute;s tarde se convirtieron en dictadores despiadados que tiranizaron a millones de personas. Pero en realidad estas explicaciones no dicen absolutamente nada. Hay muchas personas que no tienen una infancia feliz pero no muchas que se conviertan en un Hitler o un Stalin. Para explicar este fen&oacute;meno hay que entender las relaciones entre las clases y los procesos socioecon&oacute;micos objetivos que las conforman. <\/p>\n<p> Sin embargo, hasta cierto punto, la personalidad de un individuo tiene un efecto sobre los procesos hist&oacute;ricos. Para m&iacute;, lo interesante es la relaci&oacute;n dial&eacute;ctica entre el sujeto y el objeto, o como habr&iacute;a dicho Hegel, entre lo Particular y lo Universal. Ser&iacute;a muy instructivo escribir un libro sobre la relaci&oacute;n exacta entre Hugo Ch&aacute;vez y la revoluci&oacute;n venezolana. Que esta relaci&oacute;n existe est&aacute; fuera de toda duda. Si es positiva o negativa depender&aacute; del punto de vista de clase que defienda. <\/p>\n<p> Desde el punto de vista de las masas, de los pobres y oprimidos, Hugo Ch&aacute;vez es el hombre que los puso en pie y los ha inspirado, por su indudable coraje personal, los actos de hero&iacute;smo sin precedentes. Pero la historia de la revoluci&oacute;n venezolana no ha terminado a&uacute;n. Hay varios finales posibles: no todos agradables de considerar. Las masas todav&iacute;a est&aacute;n aprendiendo, el movimiento bolivariano se est&aacute; desarrollando. La tremenda polarizaci&oacute;n entre las clases culminar&aacute; en un momento decisivo en donde todos los partidos, tendencias, programas e individuos ser&aacute;n puestos a prueba. <\/p>\n<p> Partiendo de mis limitados contactos con Hugo Ch&aacute;vez, estoy firmemente convencido de su honestidad personal, su valor y dedicaci&oacute;n a la causa de las masas, los oprimidos y los explotados. Ya lo pensaba antes de reunirme con &eacute;l, y todo lo que he visto y escuchado me ha confirmado esta creencia. Pero como he dicho muchas veces, la honestidad y el valor personal, por s&iacute; y en s&iacute; mismos, no son suficientes para garantizar la victoria de la revoluci&oacute;n. <\/p>\n<p> &iquest;Qu&eacute; hace falta? Ideas claras, una comprensi&oacute;n cient&iacute;fica, un programa, pol&iacute;tica y perspectivas revolucionarios consistentes. La &uacute;nica garant&iacute;a de futuro de la revoluci&oacute;n bolivariana consiste en el movimiento desde abajo, el movimiento de masas que, encabezado por la clase obrera, debe tomar el poder en sus propias manos. Esto exige la r&aacute;pida construcci&oacute;n de la Corriente Marxista Revolucionaria, la secci&oacute;n m&aacute;s firmemente revolucionaria del movimiento. <\/p>\n<p> Creo que un n&uacute;mero creciente de militantes del movimiento bolivariano est&aacute;n mirando hacia las ideas del marxismo. Estoy seguro que esto se aplica a muchos de sus dirigentes. &iquest;Y Hugo Ch&aacute;vez? Me dijo que no era un marxista porque no hab&iacute;a le&iacute;do suficientes libros marxistas. Pero ahora los est&aacute; leyendo. Y en una revoluci&oacute;n una persona aprende m&aacute;s en veinticuatro horas que en veinte a&ntilde;os de existencia normal. Al final, llegar&aacute; a los mejores elementos de la sociedad venezolana y los unir&aacute; en una fuerza de lucha invencible. En ese camino est&aacute; la posibilidad de la victoria. <\/p>\n<p> Londres, 29 de abril de 2004<\/p>\n<hr \/>\n<p>Traducci&oacute;n de <a href=\"http:\/\/www.marxist.com\/Latinam\/encounters_with_hugo_chavez.html\">Encounters with Hugo Chavez<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alan Woods:&nbsp;La semana pasada, como ya saben los lectores de&nbsp;In Defence of Marxism, visit&eacute; Caracas para asistir al Segundo Encuentro Mundial de Solidaridad con la Revoluci&oacute;n Venezolana, que se llev&oacute; a cabo en el segundo aniversario de la derrota del intento de contrarrevoluci&oacute;n de abril de 2002. 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