{"id":6804,"date":"2018-11-13T14:50:09","date_gmt":"2018-11-13T19:20:09","guid":{"rendered":"https:\/\/luchadeclases.org.ve\/?p=6804"},"modified":"2018-11-13T14:52:59","modified_gmt":"2018-11-13T19:22:59","slug":"6804","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/luchadeclases.com\/?p=6804","title":{"rendered":"Alemania 1918: El parto de la Revoluci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<blockquote><p>\u00abEstamos muy contentos de que usted, camarada Mehring y los dem\u00e1s &#8216;camaradas espartaquistas&#8217; de Alemania est\u00e9n con nosotros, &#8216;de cabeza y coraz\u00f3n&#8217;. Esto nos da la confianza de que los mejores elementos de la clase obrera de Europa Occidental -a pesar de todas las dificultades- nos ayudar\u00e1n\u00bb. Lenin a Clara Zetkin, 26 de julio de 1918<\/p>\n<p>\u00abLa guerra, no por primera vez en la historia, result\u00f3 ser la madre de la revoluci\u00f3n. La guerra imperialista fue la madre de la revoluci\u00f3n proletaria\u00bb. Le\u00f3n Trotsky, mayo de 1919,\u00a0<em>Los primeros cinco a\u00f1os de la Internacional Comunista<\/em>, vol.1, p.49)<\/p><\/blockquote>\n<h3>La revoluci\u00f3n de noviembre<\/h3>\n<p>La revoluci\u00f3n de noviembre de 1918 comenz\u00f3, como lo hacen todas las revoluciones, por arriba. Toda la superestructura de la monarqu\u00eda Hohenzollern tembl\u00f3 violentamente cuando el suelo bajo sus pies comenz\u00f3 a desmoronarse. El antiguo r\u00e9gimen estaba afligido por los temblores s\u00edsmicos del cansancio de la guerra, la indigencia creciente y la revoluci\u00f3n que se acercaba. Los rumores subterr\u00e1neos de descontento, violentamente amordazados y reprimidos por la censura militar, finalmente estallaron en la superficie, como el Topo rojo de la revoluci\u00f3n del que habl\u00f3 Marx.<\/p>\n<p>El colapso inminente hab\u00eda socavado por completo la \u00abunidad\u00bb nacional de ayer, que se evapor\u00f3 como gotas de agua en una estufa caliente. La conciencia, que normalmente es muy conservadora, se estaba poniendo r\u00e1pidamente al d\u00eda con un estallido. Qu\u00e9 r\u00e1pido cambia la situaci\u00f3n. Todo se est\u00e1 acercando a un cl\u00edmax.<\/p>\n<p>El viejo orden estaba muriendo, y ninguna cantidad suficiente de palabras tranquilizadoras o de reformas iban a restaurar el anterior orden de las cosas. El fermento revolucionario en las fuerzas armadas, combinado con la creciente ola de huelgas en el frente interno, estaba creando divisiones en la clase dominante, mientras el r\u00e9gimen se retorc\u00eda y pasaba de la represi\u00f3n a las reformas en un intento desesperado de librarse de la crisis.<\/p>\n<p>En el frente de guerra, Alemania estaba experimentando algunos \u00e9xitos al principio de 1918. El 3 de marzo, las Potencias Centrales acababan de imponer un tratado humillante a los rusos en Brest-Litovsk, apoder\u00e1ndose de grandes extensiones de territorio sovi\u00e9tico. Los ataques alemanes a finales de marzo produjeron los avances m\u00e1s significativos en el oeste desde 1914. Pero el avance lleg\u00f3 a sus l\u00edmites y los acontecimientos comenzaron a empeorar. En la primavera, la \u00abOfensiva de Ludendorff\u00bb, llamada as\u00ed por el honorable General Erich Ludendorff, consist\u00eda en una serie de ataques militares alemanes a lo largo del frente occidental. A pesar de la ventaja temporal de las tropas liberadas del Frente Ruso, no fue el \u00e9xito que esperaban. Los alemanes no pudieron mover suministros y refuerzos lo suficientemente r\u00e1pido como para mantener su avance y \u00e9ste pronto se agot\u00f3. El resultado fue un rev\u00e9s humillante y revel\u00f3 la debilidad del ej\u00e9rcito alem\u00e1n. Enfrentados a una contraofensiva con el apoyo de 1 a 2 millones de nuevas tropas estadounidenses y el uso de nuevas t\u00e9cnicas de artiller\u00eda, la rendici\u00f3n, en lugar de la victoria, miraba ahora fijamente a Alemania en la cara.<\/p>\n<p>Por supuesto, esto era completamente inaceptable para el est\u00fapido Alto Mando, que se negaba a aceptar ni la realidad ni la derrota. Simplemente exigieron 200.000 hombres m\u00e1s por mes para compensar las p\u00e9rdidas sufridas. Para ellos, era solo una cuesti\u00f3n de mayor esfuerzo. Exigieron descaradamente una \u00abdisciplina interna m\u00e1s severa\u00bb hasta que la victoria estuviera asegurada. Pero para el oto\u00f1o la situaci\u00f3n hab\u00eda empeorado constantemente. La alianza de las Potencias Centrales comenzaba a desmoronarse. La derrota en Montdidier en el frente occidental el 8 de agosto revel\u00f3 que la victoria militar no era posible. Los jefes militares tuvieron que aceptar a rega\u00f1adientes la necesidad de un armisticio o tregua. Mientras aceptaban dejar de pelear, necesitaban tiempo para prepararse para un final honorable de la Guerra. Se necesitaba espacio para respirar antes de abrir negociaciones con los Aliados. Pero esta perspectiva era demasiado optimista y r\u00e1pidamente fue superada por los acontecimientos, a saber, la poderosa Revoluci\u00f3n alemana.<\/p>\n<p>La eventual desaparici\u00f3n del r\u00e9gimen alem\u00e1n tuvo paralelos similares al colapso del r\u00e9gimen zarista en febrero de 1917. Al igual que con todos los reg\u00edmenes condenados a muerte, se introducen medidas desesperadas desde arriba para salvar la situaci\u00f3n, pero la situaci\u00f3n no puede salvarse. La gangrena ha avanzado demasiado. El dilema al que se enfrenta la camarilla gobernante se expres\u00f3 en las palabras del ministro Hintze, quien dijo: \u00abdebemos anticipar un levantamiento desde abajo con una revoluci\u00f3n desde arriba\u00bb. (Brou\u00e9, p.130).<\/p>\n<p>Una idea similar, expresada en una forma diferente, se puede ver en las declaraciones del industrialista Robert Bosch a su amigo de confianza, el ministro Haussman, el Secretario de Estado: \u00abcuando la casa est\u00e1 ardiendo puede que tengas que apagar el fuego con agua de un pozo negro, incluso si apesta un poco despu\u00e9s\u00bb. En este caso, el \u00abhedor del pozo negro\u00bb era la democracia, mientras que los servicios de los socialdem\u00f3cratas deb\u00edan usarse para \u00abapagar el fuego\u00bb. (Citado en Simon Taylor, p.6)<\/p>\n<h3>El pr\u00edncipe von Baden<\/h3>\n<p>Como resultado, se le pidi\u00f3 al poderoso General Ludendorff, que se dio cuenta tristemente de que el juego hab\u00eda terminado, que cayera sobre su espada. Se le apart\u00f3 y el 3 de octubre de 1918 se estableci\u00f3 r\u00e1pidamente el gobierno \u00abparlamentario\u00bb con el primo del K\u00e1iser, el pr\u00edncipe Max von Baden, como canciller. Esto, por supuesto, no era m\u00e1s que una maniobra r\u00e1pida, un cambio cosm\u00e9tico para ganar tiempo. \u00abParec\u00eda que la revoluci\u00f3n estaba a las puertas: la elecci\u00f3n era hacer frente a ella con dictaduras o con un grado de concesiones&#8230; \u201cEl gobierno parlamentario parec\u00eda la mejor defensa\u00bb, explic\u00f3 el General von Hindenburg, despu\u00e9s de sopesar la primera opci\u00f3n. (<em>History of the International<\/em>, p.118) La dictadura, en esas circunstancias, simplemente agregar\u00eda gasolina a las llamas. No hab\u00eda alternativa a una revoluci\u00f3n desde arriba para evitar una desde abajo.<\/p>\n<p>En parte para apaciguar a las masas, el nuevo gobierno incluy\u00f3 en sus filas a los socialdem\u00f3cratas, los \u00abapaga fuegos\u00bb, Philipp Scheidemann y Gustav Bauer, quienes disfrutaron enormemente de sus nuevos papeles como estadistas honrados. Estos socialdem\u00f3cratas estaban de nuevo dispuestos a cumplir con su \u00abdeber\u00bb ante el rey y el pa\u00eds, siempre que se les concediera un asiento en la mesa. Con el Imperio alem\u00e1n claramente al borde del colapso, se necesitaba el apoyo de los socialdem\u00f3cratas como un accesorio de izquierda para facilitar la \u00abtransici\u00f3n\u00bb a la estabilidad. En realidad, el nuevo gobierno \u00abliberal\u00bb del Pr\u00edncipe von Baden apenas se distingu\u00eda del anterior. Las caras hab\u00edan cambiado pero el contenido era el mismo.<\/p>\n<p>El nuevo canciller se apresur\u00f3 a realizar una solicitud urgente al presidente Wilson en los Estados Unidos para garantizar \u00abuna paz de justicia y reconciliaci\u00f3n r\u00e1pida y honorable\u00bb. (Citado en\u00a0<em>The King&#8217;s Depart<\/em>, p.150) Esperaban que este camino estuviera abierto para ellos, ya que acordaron aceptar el Programa de Paz de Catorce Puntos de Wilson como base para las negociaciones. Pero la respuesta de Wilson, algunas semanas m\u00e1s tarde, con fecha del 23 de octubre, fue un jarr\u00f3n de agua fr\u00eda sobre su oferta de conversaciones, afirmando que no era posible que los Aliados \u00abtrataran con los amos militares y los aut\u00f3cratas mon\u00e1rquicos de Alemania\u00bb. La guerra se prolong\u00f3. Despu\u00e9s de que se le mostr\u00f3 la nota de Wilson, el Emperador exclam\u00f3 con enojo: \u00ab\u00a1L\u00e9elo! \u00a1Su objetivo es derrocar mi casa y derrocar completamente a la monarqu\u00eda! (<em>The King&#8217;s Depart<\/em>, p.32 y p.151)<\/p>\n<p>Sin embargo, los alemanes sab\u00edan muy bien que ciertos sacrificios eran necesarios para salvarse y salvar lo que quedaba del r\u00e9gimen. El dilema fue claramente delineado por Konrad Haenisch, un socialdem\u00f3crata, en una carta confidencial a un amigo: \u00abEl problema es resistir a la revoluci\u00f3n bolchevique, que se est\u00e1 levantando, cada vez m\u00e1s amenazante, y que significa caos. La cuesti\u00f3n imperial est\u00e1 estrechamente vinculada a la del bolchevismo. Debemos sacrificar al Kaiser para salvar al pa\u00eds\u00bb. (Brou\u00e9, p.144)<\/p>\n<p>O bien se pierde al monarca o se pierde todo. El antiguo r\u00e9gimen no tuvo m\u00e1s remedio que actuar r\u00e1pidamente para salvarse. El 23 de octubre, el mismo d\u00eda en que recibieron la respuesta de Wilson, el gobierno anunci\u00f3 una amnist\u00eda para los presos pol\u00edticos, incluido el conocido Karl Liebknecht, que posteriormente fue recibido por unos 20.000 trabajadores en Berl\u00edn. Se dirigi\u00f3 a la multitud, salud\u00f3 a la Revoluci\u00f3n Rusa y llam\u00f3 a una revoluci\u00f3n proletaria en Alemania. Lenin le envi\u00f3 un mensaje de felicitaci\u00f3n, que fue le\u00eddo por el embajador sovi\u00e9tico Joffe.<\/p>\n<p>Una semana antes, una manifestaci\u00f3n convocada por los l\u00edderes del USPD [Partido Socialdem\u00f3crata Independiente] atrajo a m\u00e1s de 5.000 trabajadores, que se enfrentaron a ataques policiales, para marchar hacia el Reichstag, exigiendo \u00abAbajo la guerra; abajo el gobierno; \u00a1Viva Liebknecht!\u00bb<\/p>\n<p>Los bolcheviques hab\u00edan enviado secretamente a Nikolai Bujarin a Alemania para discutir con los espartaquistas y los dirigentes del USPD. Incluso se reuni\u00f3 con Eduard Bernstein. Bujarin le dijo que \u00abest\u00e1is al borde de la revoluci\u00f3n\u00bb. Pero Bernstein, el realista, ridiculiz\u00f3 la sugerencia.<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/www.marxist.com\/images\/cache\/d02d543f53d6d9d63d09349593c04e9b_w600_h386.jpg\" alt=\"Karl Liebknecht 1918 Berlin\" width=\"600\" height=\"386\" \/><\/p>\n<p>El gobierno esperaba que las concesiones estabilizaran la situaci\u00f3n, pero estaba muy equivocado. Los socialdem\u00f3cratas hab\u00edan persuadido al gobierno para que liberara a Liebknecht ya que, en su opini\u00f3n, era m\u00e1s peligroso mantenerlo en prisi\u00f3n, un m\u00e1rtir, que liberarlo. Pero otorgar libertad a una figura tan legendaria era una estrategia arriesgada. Scheidemann, que hab\u00eda apoyado su liberaci\u00f3n, se sorprendi\u00f3 al ver a Liebknecht llevado a hombros por soldados a los que se hab\u00eda otorgado la Cruz de Hierro. Pero esta exhibici\u00f3n p\u00fablica no era m\u00e1s que una expresi\u00f3n de la Revoluci\u00f3n que estaba a punto de sacudir a toda Alemania.<\/p>\n<p>Como era de esperar, Liebknecht fue inmediatamente cooptado al comit\u00e9 de acci\u00f3n de Delegados Sindicales Revolucionarios, el\u00a0<em>Revolution\u00e4re Obleute<\/em>, que trabajaba en solidaridad con los espartaquistas. Sin embargo, la amnist\u00eda del gobierno no se aplicaba a Rosa Luxemburgo, que continuaba bajo \u00abcustodia protectora\u00bb y no ser\u00eda liberada hasta que la Revoluci\u00f3n misma abri\u00f3 la celda de su prisi\u00f3n el 9 de noviembre.<\/p>\n<p>Semanas antes, mientras el r\u00e9gimen se tambaleaba, se hab\u00edan tomado medidas para unificar los peque\u00f1os grupos revolucionarios. La iniciativa fue tomada por los espartaquistas, que organizaron una conferencia nacional clandestina a la que asistieron representantes de la Izquierda de Bremen. La conferencia estuvo de acuerdo en que el \u00abcolapso del imperialismo alem\u00e1n\u00bb hab\u00eda \u00abcreado una situaci\u00f3n revolucionaria\u00bb. Propusieron un programa que inclu\u00eda la expropiaci\u00f3n del capital bancario, las minas, las f\u00e1bricas y \u00abtodas las explotaciones agr\u00edcolas grandes y medianas\u00bb. La reuni\u00f3n condujo a una mayor coordinaci\u00f3n y acord\u00f3 promover una campa\u00f1a para establecer consejos obreros \u00abdonde a\u00fan no existan\u00bb. Tambi\u00e9n acordaron luchar por el establecimiento de una Rep\u00fablica Socialista Alemana, \u00absolidarizarse con la Rep\u00fablica Sovi\u00e9tica de Rusia, y as\u00ed desatar la lucha proletaria mundial contra la burgues\u00eda mundial por una dictadura proletaria contra la Liga de Naciones capitalista\u00bb. (<em>The German Revolution and the Debate<\/em>, p.31) Las noticias de la conferencia llegaron a Lenin en la capital proletaria de Mosc\u00fa, quien personalmente escribi\u00f3 una carta de salutaci\u00f3n a los participantes:<\/p>\n<p>\u00abHemos recibido noticias hoy de que el grupo espartaquista, junto con los Radicales de Izquierda de Bremen, ha tomado las medidas m\u00e1s en\u00e9rgicas para promover la creaci\u00f3n de Consejos de Obreros y Soldados en toda Alemania. Aprovecho esta oportunidad para enviar nuestros mejores deseos a los socialdem\u00f3cratas internacionalistas revolucionarios alemanes. El trabajo del grupo espartaquista alem\u00e1n, que ha llevado a cabo una propaganda revolucionaria sistem\u00e1tica en las condiciones m\u00e1s dif\u00edciles, realmente ha salvado el honor del socialismo alem\u00e1n y del proletariado alem\u00e1n\u00bb. Prosigui\u00f3: \u00abAhora est\u00e1 llegando la hora decisiva: la revoluci\u00f3n alemana, que madura r\u00e1pidamente, pide al grupo Espartaco que desempe\u00f1e el papel m\u00e1s importante, y todos esperamos firmemente que en breve la rep\u00fablica proletaria socialista alemana infligir\u00e1 un golpe decisivo al imperialismo mundial.\u00bb (18 de octubre de 1918, LCW, vol.35, p.369)<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignleft\" src=\"https:\/\/www.marxist.com\/images\/cache\/14ef611b8f5984eed0cbaba29b1f132a_w323_h448.jpg\" alt=\"spartakusbund 1916\" width=\"323\" height=\"448\" \/><\/p>\n<h3>Se habla de insurrecci\u00f3n<\/h3>\n<p>El ambiente ciertamente estaba cambiando, especialmente con la liberaci\u00f3n de cientos de presos pol\u00edticos. Las debilidades del r\u00e9gimen estaban siendo expuestas, tanto que en la izquierda se hablaba de una insurrecci\u00f3n. Mientras los socialdem\u00f3cratas quer\u00edan una \u00abreforma\u00bb del estado y el establecimiento de una rep\u00fablica, los espartaquistas, el\u00a0<em>Revolution\u00e4re Obleute<\/em>\u00a0y los Independientes de izquierda estaban decididos a ir mucho m\u00e1s all\u00e1. Quer\u00edan una revoluci\u00f3n socialista, el derrocamiento del estado y la creaci\u00f3n de una rep\u00fablica sovi\u00e9tica alemana como un paso hacia la revoluci\u00f3n mundial.<\/p>\n<p>El 2 de noviembre, en Berl\u00edn, en una reuni\u00f3n conjunta de los l\u00edderes del USPD y los Delegados Sindicales Revolucionarios, estuvo presente un oficial del batall\u00f3n de los Segundos Guardias que se puso a s\u00ed mismo y a su unidad a disposici\u00f3n de la reuni\u00f3n para una insurrecci\u00f3n. Fue recibido con entusiasmo y aparentemente todo lo que se necesitaba era acordar una fecha. Hugo Haase, el presidente de los Socialistas Independientes, que era propenso a vacilar, ahora estaba intoxicado ante la idea de la revoluci\u00f3n, y propuso el 11 de noviembre. Otros pensaron que la fecha para la toma del poder deber\u00eda ser el 4 de noviembre. Liebknecht, sin embargo, estaba en contra de un levantamiento prematuro sin los preparativos necesarios. Al final, acordaron llamar una huelga general y ver c\u00f3mo se desarrollaba el movimiento sobre esa base.<\/p>\n<p>Pero los l\u00edderes se estaban quedando atr\u00e1s de la situaci\u00f3n real. En realidad, la Revoluci\u00f3n iba a comenzar el 3 de noviembre, antes que lo \u00abplaneado\u00bb, con el mot\u00edn naval en Kiel.<\/p>\n<p>El r\u00e9gimen estaba en proceso de desintegraci\u00f3n. Los cambios y reformas propuestos desde arriba solo sirvieron para acelerar su desaparici\u00f3n. Estaban mirando al precipicio desde el borde de un acantilado y era imposible pensar racionalmente. Lo \u00fanico en que pod\u00edan pensar era salvar al r\u00e9gimen, pero lo \u00fanico que lograron fue abrir las compuertas. Como el famoso historiador, Alexis de Tocqueville, explic\u00f3 en una ocasi\u00f3n: \u00abla experiencia nos ense\u00f1a que, en t\u00e9rminos generales, el momento m\u00e1s peligroso para un mal gobierno es cuando trata de enmendarse\u00bb.<\/p>\n<p>Uno por uno, los frentes militares ya hab\u00edan empezado a colapsar; el descontento se extendi\u00f3 y ya hab\u00eda m\u00e1s de 4.000 deserciones en 1918. Durante la ofensiva Ludendorff, Alemania hab\u00eda sufrido m\u00e1s de 300.000 bajas, alrededor de una quinta parte de las tropas disponibles. En abril de 1918, en Flandes, el ej\u00e9rcito alem\u00e1n sufri\u00f3 alrededor de 120.000 p\u00e9rdidas en menos de un mes. En el oto\u00f1o, la derrota de los Poderes Centrales parec\u00eda probable. Pero los jefes de la Entente Aliada ten\u00edan miedo, no tanto por el resultado final de la guerra, sino por el estallido de la revoluci\u00f3n. El 18 de octubre, el ministro de Exteriores franc\u00e9s, Stephen Pichon, le dijo a Lord Derby, el embajador brit\u00e1nico, que le preocupaba que Alemania estuviera al borde de la revoluci\u00f3n. \u00abLo que le asusta [m\u00e1s que nada] es el hecho, como \u00e9l dice, de que el bolchevismo es muy contagioso &#8230;\u00bb (The World on Fire, p.25).<\/p>\n<p>Es cierto que la revoluci\u00f3n no conoce fronteras. De hecho, Lenin estaba muy seguro de que una revoluci\u00f3n mundial estaba en el orden del d\u00eda. \u00abEn estos \u00faltimos d\u00edas, la historia mundial ha dado un gran impulso a la revoluci\u00f3n mundial de los trabajadores &#8230;<\/p>\n<p>\u00abLa crisis en Alemania solo ha comenzado\u00bb, escribi\u00f3. \u00abInevitablemente terminar\u00e1 en la transferencia de poder al proletariado alem\u00e1n. El proletariado ruso sigue los acontecimientos con la mayor atenci\u00f3n y entusiasmo. Ahora incluso los trabajadores m\u00e1s ciegos de los diversos pa\u00edses ver\u00e1n que los bolcheviques ten\u00edan raz\u00f3n al basar toda su t\u00e1ctica en el apoyo de la revoluci\u00f3n obrera mundial \u00ab. (LCW, vol.28, pp.100-102) Estas palabras fueron escritas el 3 de octubre de 1918, exactamente un mes antes del mot\u00edn en Kiel y el comienzo de la revoluci\u00f3n alemana.<\/p>\n<p>Los generales Ludendorff y Hindenburg del Comando Militar Supremo, los dictadores efectivos de la Alemania de la \u00e9poca de guerra, intentaron desviar la culpa de la inminente derrota de Alemania. El 28 de octubre de 1918, el Alto Mando alem\u00e1n, sin informar al Canciller, llev\u00f3 a cabo una decisi\u00f3n precipitada. Ordenaron una batalla naval decisiva en el Mar del Norte que, de tener \u00e9xito, cortar\u00eda todas las comunicaciones brit\u00e1nicas con el continente y alterar\u00eda el equilibrio de fuerzas. Pensaron que un esfuerzo tan valiente, cualquiera que fuera el resultado, salvar\u00eda el honor de Alemania. \u00abMejor una muerte honorable que una paz vergonzosa\u00bb, dijeron los oficiales navales. Esto era una \u00faltima jugada desesperada, ganar o perder. Pero esta apuesta imprudente pondr\u00eda en peligro la vida de decenas de miles de marineros.<\/p>\n<p>El ambiente ya estaba muy caldeado entre las tripulaciones que serv\u00edan en los acorazados, cruceros y destructores anclados en los puertos del mar B\u00e1ltico. Las noticias de la revoluci\u00f3n rusa ya hab\u00edan tenido su efecto y los marineros estaban infectados con el virus de la revoluci\u00f3n. Cuando llegaron las \u00f3rdenes de lanzar la ofensiva del Mar del Norte, provocaron manifestaciones y un mot\u00edn. Los hombres en los acorazados de Th\u00fcringen y Helgoland se negaron a levantar el ancla para lo que describieron como un \u00abCrucero de la Muerte\u00bb, una misi\u00f3n sin ton ni son. El mot\u00edn se extendi\u00f3 r\u00e1pidamente cuando los marineros desarmaron a sus oficiales y tomaron el control de los nav\u00edos. El Comando Naval orden\u00f3 de inmediato que tropas navales volvieran a tomar control de los barcos. El mot\u00edn finalmente fue sofocado y los 600 miembros de la tripulaci\u00f3n fueron arrestados y enjuiciados para enfrentar un tribunal militar inmediato. Sin embargo, esta acci\u00f3n simplemente desencaden\u00f3 una reacci\u00f3n en cadena. Ahora los hombres de Kiel y Wilhelmshaven se negaron a aprovisionar las naves o salir al mar. Esto desencaden\u00f3 un gran incendio. La revuelta r\u00e1pidamente se convirti\u00f3 en un mot\u00edn a gran escala que involucr\u00f3 a toda la flota alemana de 100.000 marineros. Toda la situaci\u00f3n escal\u00f3 r\u00e1pidamente de una revuelta a una revoluci\u00f3n.<\/p>\n<h3>SE EXTIENDE EL MOT\u00cdN<\/h3>\n<p>Jan Valtin, un miembro de la Liga Espartacista Juvenil, relata lo que sucedi\u00f3 en su autobiograf\u00eda Out Of The Night:<\/p>\n<p>\u00abHacia fines de octubre de 1918, mi padre escribi\u00f3 que la Flota de Alta Mar hab\u00eda recibido \u00f3rdenes para un ataque final contra Inglaterra. No se hizo ning\u00fan secreto de eso. Los oficiales, inform\u00f3 en su estilo contundente, se deleitaron toda la noche. Hablaron del viaje de la muerte de la flota. Se rumoreaba que la flota ten\u00eda \u00f3rdenes de ir a la batalla para salvar el honor de la generaci\u00f3n que la construy\u00f3. Su honor no es nuestro honor, escribi\u00f3 mi padre.<\/p>\n<p>\u00abDos d\u00edas despu\u00e9s, la flota estaba en marcha. La gente en Bremen estaba m\u00e1s malhumorada que de costumbre.<\/p>\n<p>\u00abLuego vinieron noticias conmovedoras. \u00a1Mot\u00edn en la flota del Kaiser! Los hijos j\u00f3venes de la burgues\u00eda que llevaban gorras de marinero ahora los dejaban en casa. Vi mujeres que re\u00edan y lloraban porque ten\u00edan a sus hombres en la flota. Desde las ventanas y puertas en el frente de las tiendas de alimentos sonaban las voces ansiosas: &#8216;\u00a1Va a salir la flota! No, \u00a1la flota no debe navegar! \u00a1Es un asesinato! \u00a1Acabad con la guerra!&#8217; gritaban j\u00f3venes en la calle: \u00ab\u00a1Hurra!\u00bb (Valtin, Out of the Night, p.8, Londres 1988). El verdadero nombre de Valin era Richard Krebs, y fue miembro del sindicato alem\u00e1n de marineros, de la Internacional de Marineros y del Partido Comunista Alem\u00e1n).<\/p>\n<p>El levantamiento revolucionario se extendi\u00f3 a los trabajadores en tierra firme, quienes inmediatamente crearon consejos obreros, asaltaron las c\u00e1rceles y liberaron a los presos, muchos de los cuales eran presos pol\u00edticos. Hamburgo, L\u00fcbeck, Bremen y Cuxhaven se vieron directamente afectados. Posters apoyando el levantamiento y planteando reivindicaciones pol\u00edticas aparecieron en todas partes. No solo exig\u00edan la paz sino, seg\u00fan un informe policial, \u00abla destrucci\u00f3n del militarismo, el fin de la injusticia social y el derrocamiento de la clase dominante\u00bb. (Simon Taylor, p.6)<\/p>\n<p>Jan Valtin contin\u00faa:<\/p>\n<p>\u00abEsa noche vi a los marineros amotinados entrar a Bremen en caravanas de camiones requisados: banderas rojas y ametralladoras montadas en los camiones. Miles de personas se arremolinaban en las calles. A menudo, los camiones se deten\u00edan y los marineros cantaban y rug\u00edan para obtener el libre paso. Los trabajadores aplaudieron especialmente a un joven bajo y corpulento que llevaba un uniforme azul mugriento. El hombre coloc\u00f3 una carabina sobre su cabeza para devolver el saludo. \u00c9l era el fogonero que hab\u00eda izado la primera bandera roja sobre la flota. Su nombre era Ernst Wollweber &#8230;<\/p>\n<p>\u00abGir\u00e9 en c\u00edrculos hacia el Brill, una plaza en el centro occidental de la ciudad. A partir de ah\u00ed tuve que empujar mi bicicleta a trav\u00e9s de la multitud. La poblaci\u00f3n estaba en las calles. Desde todos los lados, masas de humanidad, un mar de cuerpos oscilantes y empujados y caras distorsionadas se mov\u00edan hacia el centro de la ciudad. Muchos de los trabajadores estaban armados con pistolas, con bayonetas, con martillos. Sent\u00ed entonces, y m\u00e1s tarde, que la visi\u00f3n de los trabajadores armados provoca un rugido en la sangre de aquellos que simpatizan con los manifestantes. Cantando roncamente hab\u00eda una banda creciente de convictos liberados por un cami\u00f3n lleno de marineros de la prisi\u00f3n de Oslebshausen. La mayor\u00eda de ellos llevaban abrigos grises de soldados sobre su atuendo carcelario. Pero el verdadero s\u00edmbolo de esta revoluci\u00f3n, que en realidad no es m\u00e1s que una revuelta, no fueron ni los trabajadores armados ni los convictos cantantes, sino los amotinados de la flota con sus cintas de los gorros invertidas y carabinas colgando sobre sus hombros, con la culata hacia arriba y el ca\u00f1\u00f3n hacia abajo&#8230;<\/p>\n<p>\u00abAl pie de la estatua de Roland, una anciana asustada se agach\u00f3. &#8216;<em>Ach du liebe Gott&#8217;\u00a0<\/em>[por amor de Di\u00f3s], ella gimi\u00f3 agudamente &#8216;\u00bfqu\u00e9 es todo esto? \u00bfA qu\u00e9 est\u00e1 llegando el mundo?\u2019 Un joven trabajador de enormes espaldas que emiti\u00f3 unos fuelles intermitentes de triunfo y al que hab\u00eda seguido desde el Brill, agarr\u00f3 a la anciana por los hombros. \u00c9l ri\u00f3 estrepitosamente. \u2018Revoluci\u00f3n\u2019, retumb\u00f3. &#8216;Revoluci\u00f3n, se\u00f1ora'\u00bb. (Valtin, pp.9-10)<\/p>\n<p>La fecha de la revoluci\u00f3n alemana se da normalmente como el 9 de noviembre de 1918. Pero el verdadero impulso a la revoluci\u00f3n ya hab\u00eda comenzado el 3 de noviembre, cuando los trabajadores y marineros llevaron a cabo el mot\u00edn en la base naval principal de Alemania en Kiel, donde se encontraba gran parte de la flota. Esto fue seguido por los marineros en Wilhelmshaven y Hamburgo. Fue entonces cuando la presa se rompi\u00f3 y las masas comenzaron a llegar a la escena. Era la fecha en que el acorazado K\u00f6nig levant\u00f3 provocativamente la bandera imperial, y los amotinados abrieron fuego hasta que fue reemplazada con la bandera roja. Ahora toda la flota ondeaba la bandera roja de la rebeli\u00f3n. En tierra, los marineros comenzaron a perseguir a sus oficiales, muchos de los cuales fueron atrapados, despojados de sus insignias y encarcelados. Otros simplemente huyeron de la escena tan r\u00e1pido como sus piernas pod\u00edan llevarlos.<\/p>\n<p>Veinte mil marineros y trabajadores del muelle atravesaron las calles, asaltaron las armer\u00edas, tomaron las armas y liberaron a los prisioneros. Por iniciativa propia, los revolucionarios establecieron un Consejo de Obreros y Marineros, que tom\u00f3 el control de la ciudad. Los discursos de los agitadores revolucionarios eran recibidos con rugidos de aprobaci\u00f3n de las multitudes de trabajadores reunidos. El estado de \u00e1nimo revolucionario era altamente contagioso. Por la noche, trabajadores y marineros portando antorchas recorrieron las estrechas calles cantando la \u00abInternacional\u00bb, sin encontrar ninguna resistencia. Al d\u00eda siguiente, el poder estaba firmemente en manos de los trabajadores de esta fortaleza naval. Nada se mov\u00eda ni suced\u00eda sin su amable permiso. Ahora eran los due\u00f1os de su destino.<\/p>\n<p>\u00abEn el centro de la ciudad\u00bb, escribe el historiador Richard Watt, \u00abun gran marinero dirig\u00eda el tr\u00e1fico con una faja roja alrededor de la cintura, en la que hab\u00eda colocado ocho\u00a0<em>dirks\u00a0<\/em>(dagas) de oficiales y dos pistolas. Llevaba un rifle y alrededor del cuello luc\u00eda el Pour le M\u00e9rite, el adorno militar m\u00e1s importante de Alemania, que le hab\u00eda arrebatado a un famoso capit\u00e1n de submarino\u00bb. (The King&#8217;s Depart, p.166-167)<\/p>\n<h3>LA REVOLUCI\u00d3N SE EXTIENDE<\/h3>\n<p>El 4 de noviembre, las llamas de la revoluci\u00f3n continuaron extendi\u00e9ndose, caracterizadas por banderas rojas que sobrevolaban edificios oficiales imperiales. El 6 de noviembre, los Consejos de Marineros, Soldados y Obreros ya hab\u00edan tomado el poder en Hamburgo, Bremen y L\u00fcbeck. Los d\u00edas 7 y 8 de noviembre, Dresden, Leipzig, Chemnitz, Magdeburg, Brunswick, Frankfurt, Colonia, Stuttgart, Nuremberg y Munich hicieron lo mismo. En Brunswick, el presidente del Consejo de los Obreros y Soldados, August Merges, miembro de la Liga Espartacista, asumi\u00f3 el t\u00edtulo de Presidente de la Rep\u00fablica Socialista de Brunswick. Su gobierno estaba compuesto por ocho \u00abcomisarios del pueblo\u00bb. Sin embargo, no fue hasta el 9 de noviembre, la fecha oficial de la revoluci\u00f3n, cuando se establecieron los consejos de obreros y soldados en Berl\u00edn, la capital, \u00a1en nada menos que la sede del Ej\u00e9rcito Supremo!<\/p>\n<p>En Hamburgo, Paul Fr\u00f6lich, un espartaquista, al frente de un grupo de marineros armados, ocup\u00f3 las oficinas y la imprenta del diario Hamburger Echo y procedi\u00f3 a publicar el primer documento del Consejo de Obreros y Soldados de Hamburgo, titulado\u00a0<em>Die Rote Fahne<\/em>, la bandera roja. Resumi\u00f3 el sentimiento universal: \u00abEste es el comienzo de la revoluci\u00f3n alemana, de la revoluci\u00f3n mundial\u00bb. \u00a1Salve la acci\u00f3n m\u00e1s poderosa de la revoluci\u00f3n mundial! \u00a1Viva el socialismo! \u00a1Larga vida a la rep\u00fablica obrera alemana! \u00a1Larga vida al bolchevismo mundial! (Brou\u00e9, p.142)<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n alemana tambi\u00e9n fue estimulada con la noticia de que la revoluci\u00f3n tambi\u00e9n hab\u00eda estallado en Austria, donde el antiguo r\u00e9gimen hab\u00eda sido derrocado, y se form\u00f3 un gobierno provisional bajo el socialdem\u00f3crata Karl Renner.<\/p>\n<p>El periodista brit\u00e1nico Morgan Philips Price, que trabajaba para el Guardian de Manchester, viaj\u00f3 a Berl\u00edn para escribir un relato de testigos presenciales de la revoluci\u00f3n. Su relato proporciona una idea del estado de \u00e1nimo en el momento, especialmente de los soldados ordinarios. \u00abEn Eyktunen pas\u00e9 por las aduanas alemanas\u00bb, explic\u00f3 Price, \u00abque estaban dirigidas solo por soldados comunes\u00bb. Durante el viaje a trav\u00e9s de Prusia Oriental, los soldados abordaron el tren, sacaron a los oficiales de los compartimentos y los hicieron parar en los pasillos. Los trenes estaban llenos de tropas que regresaban a casa, y la atm\u00f3sfera se volvi\u00f3 m\u00e1s revolucionaria cuando me acerqu\u00e9 a Berl\u00edn, a la que llegu\u00e9 despu\u00e9s de seis d\u00edas de viaje\u00bb. (Philips, Dispatches, p.21)<\/p>\n<p>\u00abLos eventos en Kiel, L\u00fcbeck, Altona, Hamburgo y Hannover han transcurrido de manera bastante exang\u00fce\u00bb, escribi\u00f3 el conde Harry Kessler, cuyo t\u00edtulo real ahora contaba poco. \u00abEsa es la forma en que comienzan todas las revoluciones\u00bb. Luego pas\u00f3 a ofrecer su opini\u00f3n: \u00abLa sed de sangre crece gradualmente con las tensiones implicadas en la creaci\u00f3n del nuevo orden &#8230; La forma de la revoluci\u00f3n se est\u00e1 volviendo clara: invasi\u00f3n progresiva, como una mancha de petr\u00f3leo, por los marineros amotinados desde la costa hacia el interior. Berl\u00edn est\u00e1 siendo aislada y pronto ser\u00e1 solo una isla &#8230; \u00bb De hecho, el derramamiento de sangre no fue introducido por la revoluci\u00f3n, que no encontr\u00f3 resistencia, como relata el Conde, sino por la brutalidad de la contrarrevoluci\u00f3n que m\u00e1s tarde barrer\u00eda Alemania, liderada por los infames Freikorps. No pas\u00f3 mucho tiempo antes de que la \u00abmancha de petr\u00f3leo\u00bb llegara a Berl\u00edn, en la medida que se extend\u00eda por toda Alemania.<\/p>\n<p>El 4 de noviembre, Gustav Noske, un diputado del SPD, hab\u00eda llegado al puerto de Kiel, habiendo sido enviado por un gobierno petrificado ansioso de ejercer una influencia tranquilizadora sobre la ciudad. Sin embargo, pronto se reconoci\u00f3 a Noske, lo que provoc\u00f3 un alboroto inesperado y el bullicioso p\u00fablico llev\u00f3 a nuestro renuente h\u00e9roe al hombro. En la vana esperanza de ejercer alguna influencia, se vio obligado a aceptar los deseos de los insurgentes, e \u00a1incluso a aceptar la posici\u00f3n de gobernador revolucionario de Kiel! El 5 de noviembre dio la noticia por tel\u00e9fono a Berl\u00edn: \u00abMe han obligado a aceptar el cargo de gobernador y ya he tenido cierto \u00e9xito\u00bb. (The Kings Depart, p.181) Para no deshacer este \u00ab\u00e9xito\u00bb, le suplic\u00f3 a Berl\u00edn que no enviara tropas, ya que esto solo avivar\u00eda la situaci\u00f3n. Admiti\u00f3 m\u00e1s tarde: \u00abTuve que trabajar duro en Kiel para evitar la formaci\u00f3n de destacamentos de tropas rojas\u00bb. (Fowkes, p.232) Por el momento, todo lo que Noske pod\u00eda hacer era aplacar a los revolucionarios. M\u00e1s tarde, enviar\u00eda la escoria de los Freikorps para restablecer el orden.<\/p>\n<p>El nuevo gabinete \u00abliberal\u00bb se reuni\u00f3 en una sesi\u00f3n de emergencia el 7 de noviembre, con los l\u00edderes del SPD cada vez m\u00e1s alarmados por la propagaci\u00f3n de la anarqu\u00eda. \u00abHemos hecho todo lo posible para mantener a las masas en el cabestro\u00bb, afirm\u00f3 Scheidermann. (Taylor, p.8). Pero se necesitaba mucho m\u00e1s para aplastar la revoluci\u00f3n y estos l\u00edderes eran una herramienta dispuesta y obediente.<\/p>\n<h3>CONSEJOS DE OBREROS Y SOLDADOS<\/h3>\n<p>Por el momento, con el colapso del antiguo aparato estatal, el poder hab\u00eda ca\u00eddo en manos de los trabajadores armados, marineros y soldados. Como en Rusia en 1905 y 1917, las masas establecieron consejos obreros o soviets, el embri\u00f3n del poder de los trabajadores. Ning\u00fan partido o grupo los hab\u00eda convocado; fueron simplemente una creaci\u00f3n espont\u00e1nea de las masas puestas de pie por la revoluci\u00f3n. Los\u00a0<em>Arbeiter und Soldaten R\u00e4te<\/em>\u00a0(los Consejos de los Trabajadores y Soldados) eran verdaderas organizaciones de base que se establecieron en cualquier lado donde los trabajadores y los soldados estaban presentes y organizados. En una demostraci\u00f3n de democracia de la clase obrera, las f\u00e1bricas y los lugares de trabajo eligieron a sus representantes en el punto de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abDurante los primeros d\u00edas de la Revoluci\u00f3n de Noviembre, los Consejos de Obreros y Soldados fueron elegidos en todos los talleres, minas, muelles y cuarteles\u00bb, explic\u00f3 Evelyn Anderson. \u00abLa gente estaba en movimiento. Dondequiera que se congregaran multitudes, nominaron portavoces y delegados electos, que deb\u00edan hablar y actuar en su nombre como representantes directos. Esto sucedi\u00f3 en todo el pa\u00eds\u00bb. (Hammer or Anvil, p.43)<\/p>\n<p>Esta fue la base de la democracia de los trabajadores. A diferencia de los parlamentos burgueses donde uno puede, para parafrasear a Marx, elegir a alguien para que no te represente durante cinco a\u00f1os, los delegados de estos Consejos eran directamente responsables y estaban sujetos a un revocaci\u00f3n inmediata. Los delegados estaban bajo el control de las asambleas masivas donde a todos se les permit\u00eda expresar su opini\u00f3n. Nadie era elegido de por la vida ni ten\u00eda una posici\u00f3n privilegiada. Como no hab\u00eda privilegios, no hab\u00eda carrerismo. Dependiendo de la voluntad democr\u00e1tica, los representantes podr\u00edan ser reemplazados inmediatamente por otros que reflejaran m\u00e1s el sentimiento mayoritario. \u00a1Esta era una democracia proletaria genuina en acci\u00f3n!<\/p>\n<p>Como explic\u00f3 Lenin, \u00ablos soviets, como el \u00f3rgano de lucha de las masas oprimidas, reflejaban y expresaban los estados de \u00e1nimo y los cambios de opini\u00f3n de las masas de forma mucho m\u00e1s r\u00e1pida, completa y fiel que cualquier otra instituci\u00f3n (que, por cierto, es una de las razones por las cuales la democracia sovi\u00e9tica es el tipo m\u00e1s elevado de democracia) \u00ab. (Lenin, The Renegade Kautsky, LCW, vol.28, p.271)<\/p>\n<p>Evelyn Anderson hizo la misma observaci\u00f3n. \u00abUna caracter\u00edstica importante del sistema de\u00a0<em>R\u00e4te<\/em>\u00a0[consejos de trabajadores] es el control directo y permanente del elector sobre el diputado. El diputado puede ser privado de su mandato en cualquier momento si no lo ejerce de acuerdo con la voluntad de sus electores. El sistema de consejos de trabajadores es, por tanto, una forma de democracia a\u00fan m\u00e1s extrema y directa que un sistema parlamentario. Es lo opuesto a la dictadura\u00bb. (Anderson, p.44)<\/p>\n<p>Los Consejos o los Soviets eran el sistema m\u00e1s flexible y democr\u00e1tico jam\u00e1s concebido, mucho m\u00e1s democr\u00e1tico que cualquier sistema parlamentario. Fueron elegidos no en circunscripciones geogr\u00e1ficas, sino en f\u00e1bricas, oficinas, granjas y otros lugares de trabajo.<\/p>\n<p>Era un excelente ejemplo de lo que Rosa Luxemburgo describi\u00f3 como la espontaneidad de masas y autoexpresi\u00f3n de los trabajadores, un producto de las masas en acci\u00f3n. Si democracia significa el gobierno de la mayor\u00eda, los soviets encajaban perfectamente con esta descripci\u00f3n. La voluntad de millones de personas expresada a trav\u00e9s de decenas de miles de asambleas de trabajadores era mucho m\u00e1s democr\u00e1tica que cualquier parlamento burgu\u00e9s. Fue la democracia m\u00e1s directa que haya existido jam\u00e1s.<\/p>\n<p>\u201cLos poderes que se atribuyeron fueron de todo tipo, tanto judiciales como legislativos o ejecutivos, seg\u00fan la misma caracter\u00edstica del poder sovi\u00e9tico\u201d, explica Brou\u00e9 (Brou\u00e9, p. 162).<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignleft\" src=\"https:\/\/www.marxist.com\/images\/cache\/90f673cfdd7014f850978020361571d0_w301_h220.jpg\" alt=\"1918 soldados revolucionarios\" width=\"301\" height=\"220\" \/>Pero los eventos avanzaban muy r\u00e1pidamente. De forma espont\u00e1nea, la revoluci\u00f3n hab\u00eda dado a luz a los Consejos de Obreros y Soldados, que impart\u00edan \u00f3rdenes e instrucciones en todo el pa\u00eds. Ni una rueda giraba, ni un silbato sonaba sin su permiso. La revoluci\u00f3n era como una huelga, pero a escala masiva. As\u00ed como los trabajadores en huelga eligen comit\u00e9s de huelga, las masas revolucionarias eleg\u00edan sus consejos. En poco tiempo, sus responsabilidades fueron aumentando, a medida que sus funciones reemplazaban las del antiguo estado. Incluso establecieron sus propias fuerzas armadas, las guardias rojas o polic\u00eda roja, en zonas como Fr\u00e1ncfort del Meno, Hamburgo, D\u00fcsseldorf, Halle y otros lugares.<\/p>\n<p>En Berl\u00edn tambi\u00e9n se establecieron nuevas estructuras revolucionarias que expand\u00edan el poder de la revoluci\u00f3n. El Comit\u00e9 Ejecutivo de los Consejos de Obreros y Soldados fue establecido como centro nacional de los consejos de todo el pa\u00eds. En ausencia de un parlamento o una asamblea, este comit\u00e9 era el \u00f3rgano m\u00e1s representativo a nivel nacional.<\/p>\n<p>El 10 de noviembre, una reuni\u00f3n de los Consejos de Obreros y Soldados de Berl\u00edn en presencia de 3.000 delegados se autoproclam\u00f3 representante del pueblo revolucionario. Adem\u00e1s, en ausencia de un gobierno electo, tom\u00f3 la decisi\u00f3n de nombrar el Consejo de los Comisarios del Pueblo, compuesto por tres miembros del SPD y tres de los Independientes de izquierda, con Friedrich Ebert como Presidente y bajo el control del Consejo Ejecutivo.<\/p>\n<p>Pero hab\u00eda un problema, y es que el d\u00eda anterior Ebert ya hab\u00eda sido nombrado canciller de un gobierno imperial por el pr\u00edncipe von Baden. Los socialistas Mayoritarios [SPD] rechazaron vehementemente cualquier sugerencia de que el nuevo gobierno respondiera ante el Comit\u00e9 Ejecutivo porque esto ser\u00eda \u201cinconstitucional\u201d. Pero no hab\u00eda ninguna constituci\u00f3n. Era igual de \u201cinconstitucional\u201d que el gobierno emitiera decretos, y aun as\u00ed lo hizo. Todo estaba en un estado de cambio constante; la revoluci\u00f3n estaba en plena marcha. Incluso el peculiar fen\u00f3meno de tener un gobierno apoyado en dos fuerzas diferentes fue un producto de la situaci\u00f3n de \u201cdoble poder\u201d en el pa\u00eds. Hab\u00eda dado lugar a un gobierno que ten\u00eda una posici\u00f3n de cara a los trabajadores, y otra posici\u00f3n de cara a la burgues\u00eda. En la pr\u00e1ctica, el nuevo gobierno era el sucesor leg\u00edtimo de Max von Baden, un hijo bastardo del viejo r\u00e9gimen.<\/p>\n<p>El 16 de diciembre de 1918, los poderes del Comit\u00e9 Ejecutivo de Berl\u00edn fueron transferidos a un Consejo Ejecutivo Central, que hab\u00eda sido elegido por el Congreso Nacional de los Consejos de Obreros y Soldados. Este Ejecutivo Central se instal\u00f3 en el edificio del Landtag prusiano, el coraz\u00f3n de la revoluci\u00f3n, y estaba sujeto a sus presiones a diario. Esto contrastaba totalmente con el gobierno de los Comisarios del Pueblo, que operaba en un edificio separado y rodeado de los antiguos ministros y asesores burgueses.<\/p>\n<h3>LEY Y ORDEN<\/h3>\n<p>Durante el per\u00edodo anterior, personas como Friedrich Ebert, Gustav Noske y Philipp Scheidemann se hab\u00edan elevado gradualmente a la direcci\u00f3n del Partido Socialdem\u00f3crata. Se hab\u00edan adaptado perfectamente, como los camaleones, a las nuevas condiciones. Ebert fue nombrado secretario general del partido en 1906 y reemplaz\u00f3 a August Bebel como presidente del partido tras su muerte en 1913. Era un ambicioso funcionario de partido, con grandes aspiraciones tanto para el partido como para s\u00ed mismo. Estos individuos proven\u00edan en gran medida de la escuela revisionista. Eran reformistas hasta la m\u00e9dula y descartaban la posibilidad de una revoluci\u00f3n, a la que ve\u00edan como un sue\u00f1o \u201cut\u00f3pico\u201d.<\/p>\n<p>Para esta nueva casta de socialdem\u00f3cratas, la v\u00eda parlamentaria era el \u00fanico camino hacia un gobierno soberano. Sus ideas e instintos se hab\u00edan vuelto cada vez m\u00e1s conservadores. De hecho, en el mejor de los casos no eran m\u00e1s que dem\u00f3cratas liberales que todav\u00eda se autodenominaban \u201csocialistas\u201d por los viejos tiempos. En noviembre de 1918 jugaron un papel activo tratando de poner freno a la revoluci\u00f3n (a la que consideraban \u201cexcesos\u201d), y de restaurar \u201cla ley y el orden\u201d lo m\u00e1s r\u00e1pidamente posible. De hecho, la primera declaraci\u00f3n de Ebert como canciller dirigida al pueblo alem\u00e1n fue precisamente un llamamiento a la calma, la ley y el orden.<\/p>\n<p>Una vez, le preguntaron a un amigo cercano de Ebert: \u201cEbert y Scheidemann no sintieron un placer oculto en ese d\u00eda [9 de noviembre] al estallar la revoluci\u00f3n?\u201d \u201cOh, no,\u201d fue la respuesta, \u201cen absoluto. Sintieron un miedo terrible.\u201d (Depart, p. 219)<\/p>\n<p>El alcance de su degeneraci\u00f3n fue revelado cuando el nuevo gobierno de Ebert rechaz\u00f3 una oferta de trigo sovi\u00e9tico en favor de trigo estadounidense, a pesar de que la ayuda estadounidense ven\u00eda con una condici\u00f3n: que los env\u00edos de alimentos s\u00f3lo pod\u00edan garantizarse si \u201cel orden p\u00fablico en Alemania era realmente restablecido y mantenido\u201d. En otras palabras, si la revoluci\u00f3n continuaba, cortar\u00edan la provisi\u00f3n de trigo. Pero el peri\u00f3dico franc\u00e9s Le Temps revel\u00f3 que no fueron los estadounidenses quienes estipularon esa condici\u00f3n, sino Ebert. \u201cNo fue el Sr. Wilson quien ide\u00f3 la condici\u00f3n. Se lo exigi\u00f3 el propio canciller alem\u00e1n del Reich\u201d. (\u201cDebate on Soviet Power\u201d, p. 66)<\/p>\n<p>Los socialdem\u00f3cratas de derechas no eran m\u00e1s que marionetas en manos de los capitalistas y el ej\u00e9rcito. Su \u00fanico prop\u00f3sito era destruir la revoluci\u00f3n. Para lograr este objetivo, Ebert y compa\u00f1\u00eda no s\u00f3lo utilizaron su autoridad pol\u00edtica como dirigentes, sino que tambi\u00e9n colaboraron voluntariamente con la secci\u00f3n m\u00e1s reaccionaria de la sociedad: el alto mando del Ej\u00e9rcito Imperial. Por supuesto, esta colaboraci\u00f3n se llev\u00f3 a cabo en secreto y a espaldas de la militancia del partido, que estaba muy a la izquierda de estos dirigentes. Ebert, Scheidemann y el resto estaban decididos a liquidar los Consejos Obreros, a los que ve\u00edan como algo ajeno a Alemania o como un puente hacia el bolchevismo. Mientras que la izquierda recibi\u00f3 a los consejos con los brazos abiertos, la derecha los odiaba. Si para deshacerse de ellos era necesario usar las fuerzas del antiguo r\u00e9gimen, como la casta de oficiales y los Freikorps, el fin sin duda justificar\u00eda los medios, sin importar el coste de vidas. Esto muestra hasta qu\u00e9 punto eran capaces de llegar.<\/p>\n<p>A pesar de todo, Ebert comprend\u00eda que aun colaborando con el ej\u00e9rcito, el gobierno no podr\u00eda actuar con mano dura de inmediato. Tendr\u00edan que esperar su momento y tantear el terreno antes de tomar medidas fuertes, por temor a incitar la revoluci\u00f3n. Por este motivo, en lugar de enviar a los Freikorps para aplastar a los marineros y obreros de Kiel, envi\u00f3 al socialdem\u00f3crata Gustav Noske para calmar la situaci\u00f3n. Los soldados y marineros amotinados deb\u00edan ser contenidos hasta que el movimiento se agotara por s\u00ed solo. En Berlin, Herr Scheidemann tuvo que aguantar la humillaci\u00f3n de desfilar a hombros de soldados revolucionarios. No ten\u00eda otra alternativa que aceptar esta exigencia hasta que todo volviera a la \u201cnormalidad\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, el asunto de la abdicaci\u00f3n del emperador se estaba convirtiendo en una cuesti\u00f3n candente. Incluso los ministros socialdem\u00f3cratas tuvieron que afrontar el problema. \u201cHemos hecho todo lo que estaba a nuestro alcance para mantener a las masas bajo control\u201d, declar\u00f3 Scheidemann (\u201cKings Depart\u201d, p. 183). Pero, muy a su pesar, lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que el Kaiser deber\u00eda abdicar para calmar a las masas enfurecidas.<\/p>\n<h3>\u201cODIO LA REVOLUCI\u00d3N\u201d<\/h3>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/www.marxist.com\/images\/cache\/512c74b93ed190890c6f1a672f83e868_w720_h720.jpg\" alt=\"Ebert 1918\" width=\"565\" height=\"720\" \/>Ebert, como buen socialdem\u00f3crata, nunca ocult\u00f3 su apoyo incondicional a la monarqu\u00eda de los Hohenzollern. Aunque la eventual abdicaci\u00f3n del Kaiser parec\u00eda inevitable, a\u00fan ten\u00eda la esperanza de que esto no significar\u00eda el fin de la monarqu\u00eda. \u201cEl rey ha muerto. \u00a1Larga vida al rey!\u201d, parec\u00eda ser su lema. Estaba a favor de que alg\u00fan otro tipo de regencia gobernara en su lugar. Esta actitud demuestra el nivel al que estos l\u00edderes reformistas hab\u00edan ca\u00eddo, acabando como partidarios de la reacci\u00f3n mon\u00e1rquica. Esto les puso directamente en el bando de la contrarrevoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>El jefe del gobierno, el pr\u00edncipe Max von Baden, le pregunt\u00f3 a Ebert: \u201cSi logro persuadir al Kaiser [de abdicar], \u00bfestar\u00e1s en mi bando en la batalla contra la revoluci\u00f3n social?\u201d. Ebert respondi\u00f3: \u201cSi el Kaiser no abdica, la revoluci\u00f3n social es inevitable. No la quiero, de hecho la odio como el pecado\u201d. (\u201cKings Depart\u201d, p. 183)<\/p>\n<p>Mientras que el antiguo r\u00e9gimen se derrumbaba alrededor del emperador, \u00e9l estaba determinado en un principio a aferrarse a su corona. Pero viv\u00eda en un mundo de fantas\u00eda y hab\u00eda perdido cualquier contacto con la realidad. Soldados armados deambulaban por las calles de Berl\u00edn, pero aun as\u00ed el Kaiser titubeaba y se negaba a abdicar. Al igual que otros monarcas antes de \u00e9l, escondi\u00f3 la cabeza bajo el ala y se neg\u00f3 a ver lo que estaba sucediendo a su alrededor. Cuanto m\u00e1s tiempo permaneciera en su posici\u00f3n, peor ser\u00eda. \u201cEl Kaiser debe abdicar, o si no tendremos una revoluci\u00f3n\u201d, tem\u00edan los socialdem\u00f3cratas (Depart, p. 184). La vieja \u00e9lite ten\u00eda que actuar r\u00e1pido, ya que los socialdem\u00f3cratas, sometidos a una presi\u00f3n creciente, estaban siendo obligados a dimitir del gobierno de von Baden. El r\u00e9gimen estaba suspendido en el aire. Sin m\u00e1s demora, el pr\u00edncipe Max von Baden anunci\u00f3 la abdicaci\u00f3n del emperador sin siquiera esperar a que \u00e9ste tomara su decisi\u00f3n. Wilhelm no estaba al corriente, y cuando recibi\u00f3 las noticias se qued\u00f3 completamente desconcertado y asombrado. El 9 de noviembre, la monarqu\u00eda lleg\u00f3 a su fin, y al d\u00eda siguiente el Kaiser ya hab\u00eda hecho las maletas y huido a Holanda. No quiso reconocer formalmente su abdicaci\u00f3n hasta casi tres semanas m\u00e1s tarde, porque a\u00fan ten\u00eda la esperanza de que todo fuese un terrible malentendido.<\/p>\n<p>El pa\u00eds estaba en un estado de crisis profunda. El poder se hab\u00eda escapado de las manos del estado a las calles. En la ma\u00f1ana del 9 de noviembre, luego de haber abarrotado las f\u00e1bricas con volantes haciendo un llamado a la insurrecci\u00f3n, los trabajadores celebraron reuniones y empezaron a marchar hacia el centro de Berl\u00edn. Los socialistas Independientes, que hab\u00edan ganado cierta influencia, empezaron a desalojar a los socialistas Mayoritarios de las f\u00e1bricas y lugares de trabajo. Como describe EO Volkmann:<\/p>\n<p>\u201cEl d\u00eda que Marx y sus amigos describieron durante toda su vida y con todas sus fuerzas ha llegado al fin. En la capital del imperio la revoluci\u00f3n est\u00e1 en marcha. El paso cerrado, con ritmo, de los batallones de obreros hace resonar las calles: vienen de Spandau, de los barrios proletarios, del norte y del este, y avanzan hacia el centro, signo de la potencia imperial. Primero las tropas de asalto de Bartz, rev\u00f3lver y granadas en mano, precedidas por mujeres y ni\u00f1os. Despu\u00e9s llegan las masas, decenas de millares: radicales, Independientes, socialistas Mayoritarios, todos mezclados.\u201d (Brou\u00e9, p. 146)<\/p>\n<p>La marea revolucionaria arrasaba con todo a su paso. El proletariado estaba en movimiento. Incluso el cuartel general de la polic\u00eda en Berlin se rindi\u00f3 a los partidarios de izquierda de Emil Eichhorn y les entreg\u00f3 sus armas, mientras el socialista Independiente Eichhorn se instalaba como nuevo jefe de polic\u00eda. Cientos de prisioneros fueron liberados, incluyendo el organizador espartaquista Leo Jogiches. Rosa Luxemburgo, la dirigente espartaquista m\u00e1s reconocida, tambi\u00e9n fue liberada de la prisi\u00f3n de Breslau. Ese d\u00eda, el edificio del Reichstag se rindi\u00f3 sin que nadie disparara ning\u00fan tiro. Las masas podr\u00edan haber tomado el poder de forma pac\u00edfica en aquel momento, pero carec\u00edan de una direcci\u00f3n en l\u00ednea con los Bolcheviques.<\/p>\n<h3>EL DESARROLLO DE LA REVOLUCI\u00d3N<\/h3>\n<p>Las manifestaciones de masas armadas en Berl\u00edn aterrorizaron a Max von Baden tanto, que decidi\u00f3 dimitir como canciller inmediatamente y entregar las riendas del gobierno directamente a los socialdem\u00f3cratas. El tiempo era esencial. Pero antes de partir, reflexion\u00f3 sobre las dif\u00edciles opciones a las que se enfrentaba el gobierno:<\/p>\n<p>\u201cLa revoluci\u00f3n est\u00e1 al borde de la victoria. No podemos aplastarla, pero quiz\u00e1s podemos asfixiarla \u2026 si de las calles me traen a Ebert como dirigente del pueblo, entonces tendremos una rep\u00fablica; si en su lugar nombran a Liebknecht, tendremos bolchevismo. Pero si el Kaiser abdicando nombra a Ebert canciller del Reich, a\u00fan habr\u00e1 esperanzas para la monarqu\u00eda. A lo mejor ser\u00e1 posible desviar la energ\u00eda revolucionaria hacia los canales legales de una campa\u00f1a electoral\u201d (The German Revolution and the Debate, p. 40).<\/p>\n<p>Ebert respondi\u00f3 a la oferta de von Baden en nombre de los socialdem\u00f3cratas: \u201cPara poder preservar la paz y el orden \u2026 consideramos indispensable que la oficina del Canciller Imperial y el comando de Brandenburgo sean ocupados por miembros de nuestro partido\u201d (Depart, p. 195). Baden accedi\u00f3 y abandon\u00f3 su puesto con estas \u00faltimas palabras: \u201cHerr Ebert, le entrego el Imperio Alem\u00e1n\u201d (Depart, p. 199).<\/p>\n<p>Por su parte, Ebert estaba dispuesto a convertirse en canciller \u201ccon una constituci\u00f3n mon\u00e1rquica\u201d, pero necesitaba consultar con los otros l\u00edderes. En otras circunstancias, habr\u00edan estado de acuerdo con eso, pero se encontraban en una situaci\u00f3n imposible. Como explicaba el editor de Vorw\u00e4rt, \u201cQuer\u00edamos salvar a la monarqu\u00eda, pero si alguien hubiese exclamado \u2018\u00a1Larga vida a la rep\u00fablica!\u2019, habr\u00edamos tenido que sumarnos a sus consignas\u201d (Depart, p.184). As\u00ed pues, no les ser\u00eda posible implementar una monarqu\u00eda.<\/p>\n<p>Ebert tambi\u00e9n sab\u00eda que los socialdem\u00f3cratas por s\u00ed solos no ten\u00edan suficiente apoyo como para frenar la situaci\u00f3n. Por lo tanto, era necesario persuadir a los Independientes de izquierdas a que se unieran al gobierno para compartir las responsabilidades y, sobre todo, usar su credibilidad de izquierda para contener el levantamiento revolucionario. Por este motivo les ofreci\u00f3 a los principales socialistas Independientes \u201cunidad\u201d para participar en igualdad de condiciones en un nuevo gobierno completamente socialista.<\/p>\n<p>Mientras tanto, el otro principal l\u00edder del partido socialista Mayoritario estaba ocupado comiendo sopa en el restaurante del Reichstag cuando oy\u00f3 fuertes gritos de las enormes multitudes que hab\u00edan rodeado el edificio. Mientras Liebknecht y los espartaquistas se instalaban en el Palacio Real para proclamar la rep\u00fablica obrera, Scheidemann salt\u00f3 de su asiento, sobresaltado. \u201cVi la locura rusa ante m\u00ed\u201d, escribi\u00f3 al respecto, \u201creemplazar el terror zarista por el bolchevique. \u00a1No! Jam\u00e1s en Alemania\u201d (World on Fire, p. 32). Corri\u00f3 al balc\u00f3n y se dirigi\u00f3 a las masas de trabajadores en las calles. Para ganar su confianza, anunci\u00f3 espont\u00e1neamente que Ebert hab\u00eda aceptado convertirse en canciller de un gobierno socialista. \u201c\u00a1La vieja monarqu\u00eda podrida se ha derrumbado!\u201d grit\u00f3, \u201cLarga vida el nuevo\u2026\u201d Y, en el \u00faltimo momento, exclam\u00f3 para el entusiasmo de las masas: \u201c\u00a1Larga vida a la Gran Rep\u00fablica Alemana!\u201d Luego, volvi\u00f3 al restaurante a terminar su sopa.<\/p>\n<p>Tras la intervenci\u00f3n de Scheidemann, Karl Liebknecht subi\u00f3 al barc\u00f3n del Reichstag e hizo una declaraci\u00f3n en nombre de la Liga Espartaquista:<\/p>\n<p>\u201cLa dominaci\u00f3n del capitalismo que ha convertido Europa en un cementerio est\u00e1 rota, de ahora en adelante. Nos acordamos de nuestros hermanos rusos. Nos hab\u00edan dicho: \u2018Si en un mes no hab\u00e9is hecho como aqu\u00ed, os romperemos. Nos han bastado cuatro d\u00edas. No porque el pasado est\u00e9 muerto debemos creer que nuestra tarea est\u00e1 terminada. Debemos aprovechar todas nuestras fuerzas para formar el gobierno de los obreros y soldados y construir un nuevo Estado proletario, un Estado de paz, de alegr\u00eda, y de libertad para nuestros hermanos alemanes, y nuestros hermanos de todo el mundo. Les tendemos la mano y les invitamos a completar la revoluci\u00f3n mundial. \u00a1Los que quieran ver realizadas la rep\u00fablica libre y socialista alemana y la revoluci\u00f3n alemana levanten la mano!\u201d (Brou\u00e9, p. 149)<\/p>\n<p>Entre las masas se levant\u00f3 un bosque de brazos a favor de la revoluci\u00f3n. Poco despu\u00e9s, izaron la bandera roja en el m\u00e1stil del emperador.<\/p>\n<p>Cuando Ebert se enter\u00f3 de la declaraci\u00f3n unilateral de rep\u00fablica de Scheidemann, entr\u00f3 en c\u00f3lera. En sus memorias, Scheidemann escribe, \u201cEbert se volvi\u00f3 rojo de ira cuando se enter\u00f3 de mi acto. Golpe\u00f3 la mesa con el pu\u00f1o y me grit\u00f3 \u2018\u00bfEs esto cierto?\u2019. Cuando respond\u00ed que no s\u00f3lo era cierto, sino que era la soluci\u00f3n m\u00e1s obvia, mont\u00f3 una escena que me dej\u00f3 sin palabras. \u2018\u00a1No tienes derecho a proclamar la Rep\u00fablica!\u2019, grit\u00f3.\u201d (History of the Internationals, p. 122). Furioso, se apresur\u00f3 de vuelta a la Canciller\u00eda, pero ya era demasiado tarde: hab\u00eda sido superado por los acontecimientos.<\/p>\n<h3>LLENAR EL VAC\u00cdO<\/h3>\n<p>El viejo gobierno burgu\u00e9s estaba totalmente desacreditado. El vac\u00edo de poder tendr\u00eda que ser llenado por alguien de confianza y los l\u00edderes socialdem\u00f3cratas estaban m\u00e1s que dispuestos a aceptar el papel. Fue as\u00ed que fueron impulsados hacia el poder. El primer acto de Ebert como canciller fue pedir al pr\u00edncipe von Baden que aceptara el cargo de regente, con la esperanza de mantener una monarqu\u00eda constitucional. Pero el pr\u00edncipe no estaba dispuesto a aceptar el puesto, al que consideraba un regalo envenenado. Ya era demasiado tarde para eso.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, Ebert hizo su primer llamamiento a las masas revolucionarias: \u201c\u00a1Compatriotas! Les pido que nos apoyen en la dif\u00edcil tarea que nos espera \u2026 \u00a1Compatriotas! Les ruego urgentemente: al\u00e9jense de las calles; procuren mantener la ley y el orden!\u201d (Vorw\u00e4rts, 9 de noviembre de 1918, edici\u00f3n especial, cita en Hammer or Anvil, p. 54).<\/p>\n<p>Sin embargo, su llamado no tuvo ning\u00fan efecto. El fervor revolucionario que se hab\u00eda apoderado de las masas no disminuy\u00f3, sino que aument\u00f3. La esposa del pr\u00edncipe von Bl\u00fccher, horrorizada con el espect\u00e1culo, describi\u00f3 la escena en su diario:<\/p>\n<p>\u201cGrandes camiones militares se abr\u00edan camino entre las enormes masas de gente, llenos hasta los topes con soldados y marineros que ondeaban banderas rojas y profer\u00edan gritos feroces. Evidentemente estaban tratando de suscitar a los obreros a la violencia. Los coches abarrotados de j\u00f3venes vestidos en uniformes o de paisano, con rifles cargados o banderas rojas en sus manos, me parec\u00edan caracter\u00edsticos. Estos j\u00f3venes constantemente abandonaban sus puestos para obligar a los oficiales y soldados a arrancar sus distintivos [imperiales] y si rechazaban, se encargaban de hacerlo ellos mismos \u2026 Aproximadamente doscientos de esos camiones debieron haber pasado bajo nuestras ventanas en el transcurso de dos horas.\u201d (Depart, p.197)<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n hab\u00eda conquistado las calles y los trabajadores y soldados pod\u00edan sentir la sensaci\u00f3n de poder en sus manos. El viejo estado estaba suspendido en el aire, impotente. Pero, al igual que en Rusia tras la revoluci\u00f3n de febrero, las masas no eran plenamente conscientes de que las riendas del poder del estado estaban en sus manos. Hab\u00edan establecido soviets o consejos en cada f\u00e1brica, cuartel y lugar de trabajo, al igual que en Rusia. Si hubieran sido conscientes de su poder, habr\u00edan podido barrer el viejo orden e instaurar un estado obrero f\u00e1cilmente.<\/p>\n<p>En cambio, en la gran mayor\u00eda de los casos los trabajadores miraban hacia los l\u00edderes de los partidos tradicionales (SPD y USPD) en busca de orientaci\u00f3n. Se olvidaron de sus traiciones pasadas, o por lo menos las dejaron de lado. Hab\u00eda un fuerte deseo de unidad. A pesar de su apoyo entusiasta a las consignas de los espartaquistas, las masas reci\u00e9n activadas por la Revoluci\u00f3n no distingu\u00edan entre los diferentes matices de rivales socialistas. Buscaron sus viejos partidos que les hab\u00edan servido en el pasado. \u201cPor pura lealtad, cientos de miles de obreros volvieron a apoyar a su viejo partido que hab\u00edan ayudado a construir, a pesar de que discrepaban con su pol\u00edtica \u2026 La lealtad hacia su organizaci\u00f3n se convierte en una cuesti\u00f3n de instinto para el trabajador\u201d, observ\u00f3 Evelyn Anderson (Hammer and Anvil, pp. 36-37).<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s, al igual que en Rusia en febrero, los revolucionarios eran una peque\u00f1a minor\u00eda. Los mencheviques y socialrevolucionarios dominaban los soviets inicialmente, mientras que los bolcheviques estaban relativamente aislados. Lenin adopt\u00f3 la pol\u00edtica de \u201cexplicar pacientemente\u201d, de manera que los trabajadores fueran convencidos por los acontecimientos y su propia experiencia. En Alemania, eran los socialistas Mayoritarios y los independientes de izquierdas los que dominaban los consejos. Los espartaquistas eran una peque\u00f1a minor\u00eda, con s\u00f3lo 50 miembros en Berl\u00edn. Har\u00edan falta grandes acontecimientos y la experiencia directa de las acciones de los l\u00edderes reformistas para cambiar el balance. A corto plazo, y a pesar de que los l\u00edderes del SPD se opon\u00edan a la revoluci\u00f3n, las masas se aferraron a sus organizaciones tradicionales por lealtad. En este contexto, el USPD, que tambi\u00e9n ten\u00eda muchos seguidores, jug\u00f3 un papel importante, si bien secundario.<\/p>\n<p>Richard M\u00fcller, el l\u00edder de los delegados sindicales de Berl\u00edn, observ\u00f3: \u201cLos socialdem\u00f3cratas que fueron elegidos miembros de los Consejos Obreros hab\u00edan sido expulsados de las f\u00e1bricas a golpes el d\u00eda anterior porque no quer\u00edan participar en la huelga general\u201d. (Taylor, p. 8)<\/p>\n<h3>EBERT Y LOS GENERALES<\/h3>\n<p>El nuevo gobierno \u201csocialista\u201d no se atrevi\u00f3 a desmovilizar al Ej\u00e9rcito Imperial y organizar nuevas fuerzas armadas para la Rep\u00fablica por temor a distanciar a los generales. Por otro lado, el socialdem\u00f3crata medio no confiaba en el Estado Mayor del ej\u00e9rcito y estaba a favor de alg\u00fan tipo de ej\u00e9rcito popular. Pero sus l\u00edderes estaban determinados a no entrometerse y dejar las cosas en paz.<\/p>\n<p>Ebert se reuni\u00f3 como presidente con el general Groener para obtener garant\u00edas de la lealtad de las fuerzas armadas. Groener puso todas las cartas sobre la mesa, pues su lealtad ten\u00eda un precio. \u201cEl cuerpo de oficiales s\u00f3lo puede cooperar con un gobierno que se comprometa a luchar contra el bolchevismo\u201d, explic\u00f3 el general. Como eso no suscit\u00f3 objeci\u00f3n alguna, continu\u00f3: \u201cEl cuerpo de oficiales espera que el gobierno imperial luchar\u00e1 contra el bolchevismo y [por lo tanto] se pone a disposici\u00f3n del gobierno para tal fin\u201d. Ebert, aliviado, mostr\u00f3 su acuerdo diciendo: \u201ctransmita la gratitud del gobierno al Mariscal de Campo\u201d (Depart, p. 200). El trato estaba sellado, pero qued\u00f3 claro que el poder real reca\u00eda sobre los generales.<\/p>\n<p>Algunos a\u00f1os m\u00e1s tarde, el general Groener relat\u00f3 los acontecimientos con astucia: \u201cNos aliamos contra el bolchevismo &#8230; No hab\u00eda ning\u00fan otro partido que tuviese suficiente influencia sobre las masas como para restablecer, con la ayuda del ej\u00e9rcito, un poder gubernamental\u201d. (Brou\u00e9, p.169)<\/p>\n<p>Tras Ebert se escond\u00eda el viejo orden disfrazado de \u201cdem\u00f3cratas\u201d, y tras ellos se escond\u00edan los Freikorps, la escoria m\u00e1s reaccionaria de la sociedad. El guante de terciopelo de la \u201cdemocracia\u201d ocultaba por el momento el pu\u00f1o de hierro de una dictadura inminente.<\/p>\n<p>El nuevo gobierno a\u00fan estaba en proceso de formaci\u00f3n. Ebert hab\u00eda anunciado que \u201cEl Kaiser ha abdicado; su hijo mayor ha renunciado al trono. El Partido Socialdem\u00f3crata ha asumido la responsabilidad del gobierno\u201d, pero tambi\u00e9n hab\u00eda \u201cinvitado al Partido Socialdem\u00f3crata Independiente a unirse al gobierno como a iguales\u201d (Debate on Soviet Power, p. 44).<\/p>\n<p>Como consecuencia, el Comit\u00e9 Ejecutivo de los socialistas Independientes convocaron una sesi\u00f3n de emergencia para discutir la propuesta de participaci\u00f3n en el gobierno. Claramente estaban bajo presi\u00f3n para unirse al gobierno, sobre todo por parte de los Consejos de Obreros y Soldados dominados por el SPD. Decidieron establecer ciertas condiciones, ante todo que Alemania deber\u00eda ser una rep\u00fablica socialista, pero fueron prontamente ignoradas cuando los l\u00edderes del SPD plantearon sus propias condiciones. Eventualmente, los Independientes de izquierda acordaron entrar en el gobierno para \u201csalvaguardar las conquistas de la revoluci\u00f3n socialista\u201d. Tambi\u00e9n ofrecieron a Liebknecht un puesto en este gobierno como parte del USPD, pero, a pesar de la presi\u00f3n y el fuerte deseo de unidad de los trabajadores, este rechaz\u00f3 la oferta. Al final, el gobierno estaba compuesto exclusivamente de miembros de los dos partidos socialistas: tres socialistas de mayor\u00eda \u2013 Friederich Ebert, Philipp Scheidemann y Otto Landsberg; y tres socialistas independientes \u2013 Hugo Haase, Wilhelm Dittman y Emil Barth. Barth fue el \u00fanico l\u00edder de los delegados sindicales que pudo ser persuadido de servir en el gobierno.<\/p>\n<p>Una vez formado, y bajo presi\u00f3n del movimiento de masas, el \u201cConsejo de Representantes del Pueblo\u201d (\u201cR\u00e4t der Volksbeauftragten\u201d) no esper\u00f3 a una Asamblea Constituyente para emitir decretos. En cualquier caso, el Congreso de los Consejos de Obreros y Soldados, que era el \u00f3rgano con mayor poder en el estado federado, ratific\u00f3 el nuevo gobierno y le transfiri\u00f3 todos los poderes ejecutivos. Por el momento, no habr\u00eda un gobierno sovi\u00e9tico, sino socialdem\u00f3crata.<\/p>\n<p>En lugar de desmantelar el antiguo r\u00e9gimen, purgando a los viejos funcionarios mon\u00e1rquicos y reemplaz\u00e1ndolos con dem\u00f3cratas de confianza, optaron por confiar en el desacreditado aparato burocr\u00e1tico del gobierno de Max von Baden. Esas personas se convirtieron en \u201casistentes t\u00e9cnicos\u201d del nuevo gabinete. Estos asesores eran gente como el general von Scheuch en el Ministerio de Guerra o el Dr. Solf en Asuntos Exteriores, y ten\u00edan gran influencia en las esferas del poder. Pronto, los ministros empezaron a depender de estas figuras del estatus quo, as\u00ed como del cuerpo de oficiales imperial, otro pilar del viejo aparato de estado.<\/p>\n<h3>CONCESIONES<\/h3>\n<p>En un principio, el gabinete se vio obligado a actuar bajo presi\u00f3n de la Revoluci\u00f3n y emiti\u00f3 una declaraci\u00f3n al pueblo alem\u00e1n el 12 de noviembre: \u201cEl gobierno que ha surgido de la revoluci\u00f3n, y cuya dirigencia pol\u00edtica es plenamente socialista, se ha impuesto la tarea de poner en vigor el programa socialista\u201d. Emiti\u00f3 nueve puntos con efecto legal inmediato que inclu\u00edan el derecho de reuni\u00f3n, libertad de expresi\u00f3n, abolici\u00f3n de la censura, amnist\u00eda por delitos pol\u00edticos, disposiciones de protecci\u00f3n laboral, etc. Ante todo, estipul\u00f3 que \u201cla jornada laboral m\u00e1xima de 8 horas entrar\u00e1 en vigor el 1 de enero de 1919\u201d (Fowkes, p. 17).<\/p>\n<p>Los patrones tampoco ten\u00edan otra opci\u00f3n que hacer concesiones frente a la revoluci\u00f3n, a pesar de que anteriormente se habr\u00edan opuesto. Llegaron a un acuerdo con los sindicatos el 15 de noviembre que inclu\u00eda el reconocimiento sindical, el establecimiento de comit\u00e9s de f\u00e1brica en empresas con m\u00e1s de 50 trabajadores, la implantaci\u00f3n de convenios colectivos, as\u00ed como la jornada laboral de ocho horas sin p\u00e9rdida de salario. Los empresarios se vieron obligados a tolerar estas concesiones hasta que pudieran volver a arrebat\u00e1rselas en un futuro. Los obreros lograron mantener su preciada jornada de ocho horas hasta la crisis de 1923.<\/p>\n<p>El mismo d\u00eda en que anunciaron las concesiones a los trabajadores, el gobierno envi\u00f3 un telegrama al alto mando militar, que en parte dec\u00eda: \u201cLa autoridad disciplinaria de los oficiales sigue en vigor. La obediencia incondicional durante el servicio es de importancia decisiva para que el ej\u00e9rcito regrese a la patria alemana con \u00e9xito. Por tanto, el orden y la disciplina militares deben mantenerse en todas las circunstancias \u2026 Su principal deber debe ser prevenir el desorden y el amotinamiento\u201d (Debate on Soviet Power, p. 52). El motivo del mensaje era mostrar claramente al alto mando de qu\u00e9 bando estaba el nuevo gobierno. Su objetivo no era derrocar a los terratenientes y capitalistas alemanes, sino introducir algunas reformas para estabilizar la situaci\u00f3n. Los ministros \u201cIndependientes\u201d no actuaron de forma independiente, sino que operaron en gran medida bajo la sombra de los ministros de derecha. Como observ\u00f3 Ebert, \u201cLa democracia es la \u00fanica roca sobre la cual la clase obrera puede erigir el edificio del futuro de Alemania\u201d (Fowkes, p. 15). Pero esto dejar\u00eda intacto el poder de la clase dominante.<\/p>\n<p>Por su parte, el SPD anunci\u00f3 sus logros con orgullo en la prensa y los carteles de propaganda:<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Ya en tan s\u00f3lo unos d\u00edas!\u201d proclamaba un cartel.<\/p>\n<p>\u201cRep\u00fablica popular. Sufragio igual. Sufragio femenino. Derecho a votar a los veinte a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u201cTodas las dinast\u00edas y cortes reales han desaparecido. Tenemos un gobierno socialista en la naci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cConsejos de Obreros y Soldados en todas partes. La C\u00e1mara de los Lores ha sido eliminada. Disoluci\u00f3n del parlamento de tres clases.<\/p>\n<p>\u201cLibertad de reuni\u00f3n. Libertad de asociaci\u00f3n. Libertad de prensa. Libertad religiosa.<\/p>\n<p>\u201cEl militarismo ha sido destruido. Los personajes del pasado han sido despedidos. Aumento del salario de los soldados.<\/p>\n<p>\u201cJornada laboral de ocho horas. Abolici\u00f3n de la ley de sirvientes. Trabajadores y empleadores tienen los mismos derechos.<\/p>\n<p>\u201cYa hemos logrado tanto. A\u00fan queda mucho por lograr.<\/p>\n<p>\u201cCierren filas. No se dejen dividir.<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Unidad!\u201d<\/p>\n<p>Sin duda, estas fueron importantes conquistas de la revoluci\u00f3n que nadie podr\u00eda negar, pero el militarismo no hab\u00eda sido erradicado y el poder del antiguo r\u00e9gimen a\u00fan estaba vigente. En cualquier caso, las reformas fueron un subproducto de la revoluci\u00f3n. Sin embargo, Rosa Luxemburgo describi\u00f3 estas conquistas como una victoria p\u00edrrica para la clase obrera y luch\u00f3 para completar la revoluci\u00f3n y por el establecimiento de una Rep\u00fablica Obrera Alemana.<\/p>\n<h3>\u00bfQU\u00c9 CLASE DE DEMOCRACIA?<\/h3>\n<p>Mientras que el objetivo de Ebert, Scheidemann y los otros l\u00edderes socialdem\u00f3cratas era convocar una Asamblea Nacional y establecer una democracia parlamentaria, la Liga Espartaquista luchaba por otorgar el poder a un Congreso Nacional de los Consejos de Obreros y Soldados y por la creaci\u00f3n de una aut\u00e9ntica Rep\u00fablica Obrera Socialista. Para los l\u00edderes reformistas eso era lo mismo que la maldici\u00f3n del bolchevismo; por lo tanto, trabajaron energ\u00e9ticamente para desviar el movimiento dentro de inofensivos canales constitucionales.<\/p>\n<p>A medida que la amenaza inmediata de la revoluci\u00f3n comenz\u00f3 a atenuarse, la burgues\u00eda alemana y sus secuaces pol\u00edticos, que hasta entonces hab\u00edan apoyado firmemente la autocracia, se presentaron como fervientes \u201cdem\u00f3cratas\u201d. Hab\u00edan cambiado sus colores mon\u00e1rquicos por colores republicanos, con la misma facilidad con la que alguien cambia de un vag\u00f3n de primera a uno de segunda clase en un tren. Estaban dispuestos a cambiar sus posiciones para salvar al sistema. Los partido burgueses se reorganizaron y cambiaron de nombre para adquirir una imagen \u201cdemocr\u00e1tica\u201d. Por ejemplo, el viejo Partido Conservador, repleto de monarquistas y restauracionistas, reapareci\u00f3 bajo el nombre de \u201cPartido Popular Nacional Alem\u00e1n\u201d, mientras que el antiguo Partido Cat\u00f3lico de Centro resurgi\u00f3 como el \u201cPartido Popular Cristiano\u201d. Sab\u00edan en qu\u00e9 direcci\u00f3n soplaba el viento y modificaron su imagen en consecuencia. A su vez, apoyaron con todas sus fuerzas la convocatoria de una Asamblea Nacional, que podr\u00edan utilizar para convocar elecciones parlamentarias y de esta forma lograr que los consejos obreros fueran superfluos.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n de la Asamblea Constituyente o Nacional naturalmente dio lugar a una gran controversia, donde la derecha y la izquierda tomaron posiciones diametralmente opuestas. A favor o en contra de la Asamblea Nacional se convirti\u00f3 en el principal debate. La izquierda estaba rotundamente en contra. En las palabras de Richard Muller, \u201c\u00a1en el camino hacia la Asamblea Nacional deber\u00e1n pasar sobre mi cad\u00e1ver!\u201d (Anderson, p. 46). Por su parte, los l\u00edderes de los socialistas Mayoritarios estaban a favor de la Asamblea Nacional con igual determinaci\u00f3n. La consigna del peri\u00f3dico socialdem\u00f3crata no era \u201c\u00a1Todo el poder a los soviets!\u201d, sino \u201c\u00a1Todo el poder al pueblo!\u201d<\/p>\n<p>Hist\u00f3ricamente, en su lucha con la autocracia Junker, la demanda de una Asamblea Nacional de este tipo, junto con la Rep\u00fablica, hab\u00eda sido una parte tradicional del programa de la socialdemocracia alemana. Incluso Engels, en su cr\u00edtica al Programa de Erfurt de 1891, no sugiri\u00f3 que fuera incorrecta, solo que no iba lo suficientemente lejos. Entre las amplias masas, que detestaban el antiguo r\u00e9gimen, hab\u00eda un amplio apoyo natural para una asamblea o parlamento democr\u00e1tico.<\/p>\n<p>Pero la Revoluci\u00f3n de Noviembre hab\u00eda arrojado otro poder revolucionario en la forma de los Consejos Obreros y Soldados, que en Rusia se hab\u00edan convertido en la base del autogobierno de los trabajadores. Por lo tanto, los espartaquistas se opusieron en\u00e9rgicamente a la convocatoria de una Asamblea Nacional, y en su lugar propusieron un gobierno de Consejos de Trabajadores y Soldados o R\u00e4terepublik. Tal rep\u00fablica sovi\u00e9tica, en su opini\u00f3n, se basar\u00eda en representantes no elegidos sobre una base geogr\u00e1fica, sino en las f\u00e1bricas, oficinas y lugares de trabajo, involucrando a los que trabajaban. La Rep\u00fablica Sovi\u00e9tica en Rusia proporcionaba un ejemplo viviente de tal sistema de gobierno proletario y fue este el camino que los espartaquistas quisieron que los trabajadores alemanes siguieran.<\/p>\n<h3>LA ASAMBLEA NACIONAL Y LOS ESPARTAQUISTAS<\/h3>\n<p>La cuesti\u00f3n de la Asamblea Nacional se atragantaba en las gargantas de los revolucionarios como una espina de pescado. Los espartaquistas se opusieron vehementemente en principio, sin importar la decisi\u00f3n del Congreso de los Consejos de los Obreros y los Soldados. Para ellos, era una cuesti\u00f3n de vida o muerte.<\/p>\n<p>Cuando Karl Radek lleg\u00f3 a Alemania a mediados de diciembre de 1918, luego de ingresar ilegalmente al pa\u00eds, se sorprendi\u00f3 por el tono estridente de su propaganda:<\/p>\n<p>\u00abSucio y andrajoso, febrilmente compr\u00e9 una copia de Rote Fahne. Mientras conduc\u00eda hacia el hotel revis\u00e9 el peri\u00f3dico. Me embarg\u00f3 la alarma. El tono del peri\u00f3dico sonaba como si el conflicto final estuviera sobre nosotros. No podr\u00eda ser m\u00e1s estridente. \u00a1Si solo pudieran evitar las exageraciones!&#8230;<\/p>\n<p>\u00abFue la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo relacionarse con la Asamblea Nacional lo que provoc\u00f3 la controversia&#8230; Era una idea muy tentadora contraponer el lema de los consejos al de una asamblea nacional. Pero el congreso de los consejos en s\u00ed estaba a favor de la asamblea nacional. Dif\u00edcilmente se pod\u00eda omitir ese escenario. Rosa y Liebknecht reconoc\u00edan eso&#8230; Pero los j\u00f3venes del Partido se opon\u00edan decisivamente, \u00ablo disolveremos con ametralladoras\u00bb (Citado en Debates, pp.159 y 162)<\/p>\n<p>Lenin hab\u00eda advertido constantemente contra los comunistas que iban demasiado por delante de las masas. El partido revolucionario necesitaba mantener sus v\u00ednculos con el movimiento de masas y esto requer\u00eda t\u00e1cticas flexibles. Explic\u00f3 que una cosa era tener una posici\u00f3n te\u00f3rica completa y otra aplicarla a condiciones concretas. Esta, despu\u00e9s de todo, era la esencia del bolchevismo.<\/p>\n<p>Mientras que los bolcheviques, entre febrero y octubre de 1917, reclamaban \u00abTodo el poder a los soviets\u00bb, tambi\u00e9n levantaron la consigna de una Asamblea Constituyente, que durante mucho tiempo hab\u00eda sido parte de su programa. Incluso despu\u00e9s de Octubre, cuando los trabajadores tomaron el poder en sus propias manos, el gobierno sovi\u00e9tico sigui\u00f3 adelante en noviembre con las elecciones para una Asamblea Constituyente.<\/p>\n<p>Esta medida fue vista como una oportunidad de consolidar el apoyo a la revoluci\u00f3n entre los sectores m\u00e1s atrasados \u200b\u200bpol\u00edticamente de la clase media y el campesinado, de legitimar los logros de los Soviets entre todos los estratos y en todos los rincones del pa\u00eds. Las elecciones, sin embargo, reflejaron el peso de muchos sectores que estaban muy rezagados respecto a los trabajadores y campesinos radicalizados de las ciudades y las \u00e1reas circundantes. Cuando finalmente se convoc\u00f3 la Asamblea Constituyente en enero de 1918, su composici\u00f3n inclu\u00eda una mayor\u00eda de delegados (predominantemente Social Revolucionarios de derecha y mencheviques) opuestos al gobierno sovi\u00e9tico y la revoluci\u00f3n. Era una asamblea contrarrevolucionaria.<\/p>\n<p>En Alemania, el llamado a una Asamblea Nacional todav\u00eda estaba vinculado, a los ojos de la masa de trabajadores, con aspiraciones revolucionarias y democr\u00e1ticas. Pero en Rusia a principios de 1918, cuando los Soviets, los verdaderos \u00f3rganos democr\u00e1ticos de las masas, ya hab\u00edan llevado a cabo una transformaci\u00f3n social, los terratenientes, capitalistas y simpatizantes de los generales \u00abblancos\u00bb tomaron la Asamblea Nacional como veh\u00edculo para la contrarrevoluci\u00f3n. Con una relaci\u00f3n de fuerzas completamente cambiada, no se pod\u00eda permitir que los derechos formales \u00abdemocr\u00e1ticos\u00bb de una Asamblea Nacional reaccionaria se convirtieran en una amenaza para la revoluci\u00f3n socialista; por lo tanto, la Asamblea fue dispersada por los Soviets. La verdad es concreta, como sol\u00eda decir Lenin. Bajo las condiciones dominantes en Alemania en 1918, donde la clase trabajadora no hab\u00eda tomado el poder, la cuesti\u00f3n de la Asamblea Nacional se planteaba de una manera completamente diferente. Con las masas apoyando a la Asamblea Nacional, era necesario marchar hombro a hombro con ellas, participando en las elecciones y ofreciendo al mismo tiempo un programa revolucionario de acci\u00f3n.<\/p>\n<h3>ASAMBLEA CONSTITUYENTE EN RUSIA<\/h3>\n<p>La experiencia en Rusia es muy esclarecedora. Bajo las condiciones del zarismo, la cuesti\u00f3n de una Asamblea Constituyente jug\u00f3 un papel vital para conectar con las masas. Apel\u00f3 a aquellos que anhelaban alg\u00fan tipo de democracia. Dependiendo de la correlaci\u00f3n de fuerzas de clase en una situaci\u00f3n revolucionaria, una Asamblea Constituyente podr\u00eda proporcionar un foro importante para que los representantes de la clase trabajadora ganen el apoyo m\u00e1s amplio posible para un programa de cambio revolucionario.<\/p>\n<p>Incluso con el establecimiento de los soviets en febrero de 1917, los bolcheviques siguieron avanzando la consigna de una Asamblea Constituyente, que hab\u00eda sido resistida por el gobierno provisional. Sin embargo, esto no evit\u00f3 que los bolcheviques a partir de abril agitaran alrededor de la consigna central de \u00abTodo el poder a los Soviets\u00bb. De ninguna manera les impidi\u00f3 explicar las ventajas de la democracia sovi\u00e9tica sobre un parlamento burgu\u00e9s. La democracia sovi\u00e9tica, modelada en la Comuna de Par\u00eds, ser\u00eda una democracia muy superior en comparaci\u00f3n con truncada caricatura clasista que es la democracia burguesa, que disfraza la verdadera dictadura de los banqueros y capitalistas.<\/p>\n<p>Lenin, el 26 de diciembre de 1918, hab\u00eda delineado la posici\u00f3n bolchevique:<\/p>\n<p>\u00abEra completamente justo que la socialdemocracia revolucionaria incluyera en su programa la reivindicaci\u00f3n de la convocatoria de la Asamblea Constituyente &#8230; La socialdemocracia revolucionaria, que reclamaba la convocatoria de la Asamblea Constituyente, desde los primeros d\u00edas de la Revoluci\u00f3n de 1917 subray\u00f3 m\u00e1s de una vez que la Rep\u00fablica de los Soviets es una forma de democracia superior a la rep\u00fablica burguesa ordinaria, con su Asamblea Constituyente.\u00bb. (Lenin, Tesis sobre la Asamblea Constituyente, Obras Completas, vol.28, p.39)<\/p>\n<p>Cuando los bolcheviques finalmente tomaron el poder en octubre de 1917, el nuevo gobierno se basaba en la soberan\u00eda de los Soviets, que se convirtieron en el nuevo poder gobernante en Rusia. Sin embargo, pronto se plante\u00f3 la cuesti\u00f3n de las elecciones a la Asamblea Constituyente. Despu\u00e9s de algunas deliberaciones, se acord\u00f3 que las elecciones tendr\u00edan lugar en enero de 1918. Pero dados los registros electorales desactualizados y el hecho de que los socialistas revolucionarios se hab\u00edan dividido en dos partidos, Izquierda y Derecha, esto dio como resultado una mayor\u00eda no bolchevique en la Asamblea Constituyente. La elecci\u00f3n era o bien que la Asamblea Constituyente respaldara las decisiones del Congreso de los Soviets o el \u00f3rgano ser\u00eda dispersado, como Oliver Cromwell hab\u00eda hecho con el Parlamento Largo. En el evento, dado su negativa a respaldar el poder sovi\u00e9tico, fue dispersada y, como con la disoluci\u00f3n de Cromwell, \u00abno ladr\u00f3 ni un perro\u00bb.<\/p>\n<p>La disoluci\u00f3n de la Asamblea Constituyente no tuvo nada que ver con el hecho de que los bolcheviques y sus partidarios estaban en minor\u00eda. Incluso si hubieran ganado la mayor\u00eda en las elecciones a la Asamblea Constituyente, habr\u00edan votado para disolver el organismo en favor de los Soviets. La Asamblea en ese momento era superflua a las necesidades de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<h3>EL RENEGADO KAUTSKY<\/h3>\n<p>Por supuesto, la disoluci\u00f3n de la Asamblea Constituyente condujo a la feroz condena de los bolcheviques, especialmente por parte de los dirigentes reformistas en el exterior. El m\u00e1s sonoro de estos cr\u00edticos fue Karl Kautsky, que denunci\u00f3 a los bolcheviques y se neg\u00f3 a reconocer a los Soviets como los \u00f3rganos de la democracia y el autogobierno de los trabajadores. Para \u00e9l, solo eran organizaciones ad-hoc ef\u00edmeras. Deliberadamente tergivers\u00f3 las ideas de Marx sobre el autogobierno de los trabajadores, omitiendo su idea de la dictadura del proletariado y las lecciones de la Comuna de Par\u00eds. Kautsky argument\u00f3 desde el punto de vista de un liberal burgu\u00e9s a favor de la \u00abdemocracia\u00bb en abstracto. Lenin le contest\u00f3 con mucha dureza en su libro La Revoluci\u00f3n Proletaria y el Renegado Kautsky. Lenin argument\u00f3 en contra de las distorsiones de Marx en relaci\u00f3n al estado, y explic\u00f3 que la \u00abdemocracia\u00bb era en s\u00ed misma una forma de dominio de clase. No hab\u00eda simplemente \u00abdemocracia\u00bb, sino democracia burguesa y democracia obrera, basada en intereses de clase opuestos.<\/p>\n<p>\u00abLa democracia burguesa\u00bb, explic\u00f3 Lenin, \u00abque constituye un gran progreso hist\u00f3rico en comparaci\u00f3n con el medievo, sigue siendo siempre &#8212; y no puede dejar de serlo bajo el capitalismo &#8212; estrecha, amputada, falsa, hip\u00f3crita, para\u00edso para los ricos y trampa y enga\u00f1o para los explotados, para los pobres. \u00bb (Lenin, La Revoluci\u00f3n Proletaria y el Renegado Kautsky, OC, vol.30, p.92)<\/p>\n<p>Los trabajadores rusos victoriosos no pod\u00edan usar la vieja m\u00e1quina estatal zarista, que deb\u00eda ser eliminada, sino que era necesario crear un nuevo semi-estado que representara sus propios intereses de clase, y reprimir los intentos de la burgues\u00eda de restaurar su poder.<\/p>\n<p>Kautsky ignor\u00f3 deliberadamente los intereses de clase irreconciliables representados por los Consejos de Obreros y Soldados, por un lado, y la burgues\u00eda, reflejada en el gobierno de Ebert, por el otro. No estaba dispuesto a reconocer la situaci\u00f3n de \u00abdoble poder\u00bb que hab\u00eda surgido despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n de noviembre. En cambio, no defendi\u00f3 un gobierno obrero, sino la necesidad de combinar los Consejos Obreros con el Estado burgu\u00e9s. \u00abPor lo tanto, no es una cuesti\u00f3n de asamblea nacional o consejos obreros, sino de ambos\u00bb, argument\u00f3. (Debate sobre el poder sovi\u00e9tico, p.101). Pero sus intereses eran tan compatibles como el fuego y el agua. La situaci\u00f3n en Alemania significaba que o bien los Consejos de Obreros y Soldados consolidaban su posici\u00f3n y sentaban las bases para una democracia obrera, o la burgues\u00eda alemana restablecer\u00eda su poder y por lo tanto disolver\u00eda los Consejos. No hab\u00eda un camino intermedio.<\/p>\n<h3>CONGRESO NACIONAL DE CONSEJOS<\/h3>\n<p>Finalmente, el 16 de diciembre, se celebr\u00f3 en Berl\u00edn el Congreso Nacional de los Consejos de Obreros y de los Soldados. Iba a ser un punto de inflexi\u00f3n clave en la Revoluci\u00f3n y durar\u00eda cinco d\u00edas. Se reunieron delegados de toda Alemania, sobre la base de un representante por cada 1.000 trabajadores y un delegado por batall\u00f3n. Sin embargo, las reglas para la elecci\u00f3n de los delegados se dejaron en manos de los organismos regionales, lo que result\u00f3 en un Congreso que estaba de muchas maneras fuera de sinton\u00eda con los centros proletarios. M\u00e1s importante a\u00fan, de los 488 delegados, solo 187 eran trabajadores asalariados. No menos de 95 delegados eran funcionarios de partido o liberados sindicales, en su mayor\u00eda del SPD. Esto ciertamente matiz\u00f3 su perspectiva y finalmente afect\u00f3 sus decisiones. De los 488 delegados presentes, 289 apoyaron al SDP, 90 al USPD (incluidos 10 Espartaquistas) y 10 a la Izquierda de Bremen. Los Socialistas Mayoritarios tambi\u00e9n hab\u00edan explotado al m\u00e1ximo, contra los espartaquistas, el deseo de unidad, que afectaba a grandes capas, especialmente de la masa pol\u00edticamente inexperta.<\/p>\n<p>\u00abEl primer Congreso de toda Alemania que se inaugur\u00f3 aqu\u00ed el lunes\u00bb, escribi\u00f3 Morgan Philips Price, \u00abcon respecto al equilibrio de partidos, se parece al primer Congreso sovi\u00e9tico de toda Rusia en junio de 1917\u00bb. (Despachos, p.22)<\/p>\n<p>Esta dominaci\u00f3n de Socialistas Mayoritarios result\u00f3 decisiva. Despu\u00e9s de un acalorado debate, el Congreso se pronunci\u00f3 en\u00e9rgicamente en apoyo de la convocatoria de la Asamblea Constituyente y exigi\u00f3 que su apertura se adelantara al 19 de enero de 1919. Esto fue un golpe para los revolucionarios, cuyas consignas estaban teniendo un eco creciente en la clase trabajadora. Ahora parec\u00eda como si la revoluci\u00f3n se les escapara de los dedos.<\/p>\n<p>La propuesta de establecer una Rep\u00fablica Sovi\u00e9tica fue delineada por Heinrich Laufenberg, presidente del Consejo de Obreros y Soldados de Hamburgo y apoyada por Ernst D\u00e4umig, de los Delegados Sindicales Revolucionarios. En su discurso, Laufenberg argument\u00f3 intransigentemente que \u00abel viejo sistema de gobierno colaps\u00f3 el 9 de noviembre. Debe ser reemplazado por el sistema de Consejos de Obreros y Soldados. Aqu\u00ed es donde debe residir el poder, el poder que hemos conquistado para nosotros mismos\u201d.<\/p>\n<p>Prosigui\u00f3: \u00abSi partimos de esta suposici\u00f3n, Alemania puede reconstruirse sobre la base del poder gubernamental creado por la Revoluci\u00f3n, los Consejos de Obreros y de Soldados. Lo llamamos una &#8216;Rep\u00fablica Socialista&#8217;, pero hasta ahora eso es meramente un t\u00edtulo decorativo. Ya no tenemos una monarqu\u00eda, pero a\u00fan no tenemos una rep\u00fablica. La formaci\u00f3n del estado socialista todav\u00eda necesita ser creada&#8230; Lo que hemos hecho hasta ahora es solo el primer paso \u00ab. Luego advirti\u00f3, \u00aben los primeros d\u00edas de la revoluci\u00f3n, la burgues\u00eda estaba demasiado aterrorizada para hacer nada. Ahora est\u00e1 surgiendo de todos los rincones\u201d. (Fowkes, pp. 48-49)<\/p>\n<p>Pero otros delegados defendieron firmemente la r\u00e1pida convocatoria de una Asamblea Nacional para consolidar los logros de la revoluci\u00f3n. Incluso a Ebert se le permiti\u00f3 hablar y arrojar su peso a favor de esta posici\u00f3n.<\/p>\n<p>El Congreso estuvo profundamente influenciado por el SPD, que parad\u00f3jicamente hab\u00eda heredado el liderazgo de la revoluci\u00f3n, una revoluci\u00f3n a la que Ebert y Scheidermann se opusieron. El creciente apoyo a los Espartaquistas se reflej\u00f3 en la manifestaci\u00f3n masiva de los trabajadores de Berl\u00edn, pero esta era precisamente una capa avanzada fuera de la sala de reuniones. Sin embargo, esta era la \u00fanica esperanza que ten\u00edan para influir en el Congreso. La manifestaci\u00f3n fue convocada expl\u00edcitamente en apoyo a una Rep\u00fablica Sovi\u00e9tica y cont\u00f3 con la impresionante participaci\u00f3n de 240.000 personas, notablemente mayor que la convocada por el SPD, cuyos seguidores dominaban el Congreso. Esto pareci\u00f3 confirmar los comentarios de Fr\u00f6lich, quien dijo que \u00abla realidad social fuera de las puertas del Congreso era muy diferente\u00bb. Reflejaba el hecho de que la capital era pol\u00edticamente m\u00e1s avanzada que las provincias y proporcionaba un contrapeso a los sentimientos de \u00abBerl\u00edn Rojo\u00bb, donde, sobre todo, el partido Socialdem\u00f3crata Independiente de Alemania ten\u00eda influencia.<\/p>\n<p>En realidad, los Espartaquistas ten\u00edan un n\u00famero limitado de seguidores en los Consejos de Obreros y Soldados, que se confinaban principalmente a Brunswick y Stuttgart, y no ten\u00edan a nadie en el ejecutivo de los consejos en Berl\u00edn. A nivel nacional, tales \u00f3rganos estaban dominados por los Socialistas Mayoritarios y, en menor medida, por los Socialistas Independientes.<\/p>\n<p>Mientras que el Congreso escuchaba a Ebert, como jefe del gobierno, pedir que el poder de los Consejos fuera transferido a la Asamblea Nacional, la propuesta presentada por el Consejo de Stuttgart para permitir que Liebknecht y Luxemburgo asistieran con derecho de palabra fue rechazada por una mayor\u00eda considerable. Si bien esto fue un rev\u00e9s, esto no evit\u00f3 que la manifestaci\u00f3n masiva de Espartaquistas afuera enviara una delegaci\u00f3n para presentar sus puntos de vista al Congreso. Sus representantes exigieron en\u00e9rgicamente \u00abtodo el poder a los consejos de obreros y soldados\u00bb y la sustituci\u00f3n del Consejo de Representantes del Pueblo, incluido Ebert, por un Comit\u00e9 Ejecutivo de los Consejos electo como \u00abm\u00e1ximo \u00f3rgano legislativo y gubernamental\u00bb. (Debates sobre el poder sovi\u00e9tico, p.142)<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de un acalorado debate, el Congreso finalmente vot\u00f3 a favor de una democracia parlamentaria en lugar de una rep\u00fablica sovi\u00e9tica. De hecho, de los presentes, solo 98 estaban a favor del llamado a una Rep\u00fablica Sovi\u00e9tica, a pesar de la presi\u00f3n de la manifestaci\u00f3n masiva en el exterior. El Congreso pas\u00f3 a respaldar por una abrumadora mayor\u00eda la propuesta de entregar sus poderes al nuevo gobierno hasta la elecci\u00f3n de la Asamblea Nacional, que deber\u00eda adelantarse hasta enero de 1919. Esta propuesta fue aprobada de manera abrumadora con 400 votos a favor y 50 en contra. Supuso efectivamente el fin de la situaci\u00f3n de \u00abdoble poder\u00bb en Alemania.<\/p>\n<p>Esto provoc\u00f3 que el delegado sindical revolucionario, Ernst D\u00e4umig, comentara que los Consejos de Oberros y Soldados hab\u00edan votado su propia \u00absentencia de muerte\u00bb. (Debates sobre el poder sovi\u00e9tico, p.144) Pero estas decisiones significaban que ya no hab\u00eda vuelta atr\u00e1s. Esto deber\u00eda haber sido una se\u00f1al para los Espartaquistas para modificar sus t\u00e1cticas hacia la Asamblea Nacional. En lugar de seguir denunciando al parlamento, deber\u00edan haber aceptado participar y abogar por un programa revolucionario. Pero se negaron a ceder. De hecho, intentaron organizar protestas y reuniones contra las decisiones del Congreso. \u00abCon esto los Consejos de Obreros y Soldados se suicidaron pol\u00edticamente y nombraron a la burgues\u00eda su heredera\u00bb, dijo Paul Fr\u00f6lich, quien era un ultra-izquierdista. (Fr\u00f6lich, pp.307-308)<\/p>\n<h3>ERROR T\u00c1CTICO<\/h3>\n<p>Por supuesto, hay una gran diferencia entre reconocer la necesidad del poder sovi\u00e9tico y la capacidad de conseguirlo. La revoluci\u00f3n no llegar\u00eda a una conclusi\u00f3n simplemente denunciando a quienes promov\u00edan la idea de una Asamblea Nacional. Todo lo que esto logr\u00f3 fue alienar a aquellos que lo consideraban un paso hacia la democracia. Por otro lado, los Espartaquistas ve\u00edan honestamente el llamado de una Asamblea Nacional como una traici\u00f3n a la revoluci\u00f3n. Creyeron correctamente que la \u00fanica forma en que la revoluci\u00f3n podr\u00eda tener \u00e9xito era mediante la transferencia del poder a los Consejos Obreros. Pero las masas no entendieron esto. Lo \u00fanico que quer\u00edan era el fin del gobierno autocr\u00e1tico y la introducci\u00f3n de la democracia. La frustraci\u00f3n estaba empujando a los Espartaquistas a cometer un gran error t\u00e1ctico. Mientras amplios sectores de trabajadores miraban hacia una Asamblea Nacional, era incorrecto que rechazaran en principio cualquier idea de lucha alrededor de ella.<\/p>\n<p>Las ilusiones de las masas en el parlamento no pod\u00edan ser simplemente descartadas o denunciadas. Tales ilusiones solo pod\u00edan disiparse sobre la base de los acontecimientos, y en primera instancia, era necesario que los revolucionarios pasaran por la experiencia con las masas. Desafortunadamente, no reconocieron este hecho.<\/p>\n<p>En lugar de eso, denunciaron a los l\u00edderes del SPD y el USPD como \u00abagentes encubiertos de la burgues\u00eda\u00bb por apoyar un parlamento, una pol\u00edtica que no estaba dise\u00f1ada para ganar amigos e influenciar a la gente, especialmente a los partidarios de base de la socialdemocracia. Rosa Luxemburgo llam\u00f3 a la Asamblea Nacional un \u00abdesv\u00edo cobarde\u00bb y \u00abun cascar\u00f3n vac\u00edo\u00bb, e indudablemente lo era. Pero las masas la consideraban de manera diferente. Lo vieron como una encarnaci\u00f3n de sus deseos. La Asamblea Nacional fue ciertamente un \u00abdesv\u00edo\u00bb en el contexto de la revoluci\u00f3n proletaria, pero no exist\u00eda una l\u00ednea recta para la victoria, especialmente en ausencia de un partido revolucionario de masas.<\/p>\n<p>Mientras que los argumentos a favor de una rep\u00fablica sovi\u00e9tica o de consejos (R\u00e4te) ten\u00edan valor en las primeras etapas de la Revoluci\u00f3n Alemana, cuando las masas estaban directamente abiertas a las ideas revolucionarias, tan pronto como qued\u00f3 claro que las masas apoyaban la convocatoria del Parlamento, los Espartaquistas deber\u00edan haber realizado un cambio t\u00e1ctico. En lugar de oponerse rotundamente a la convocatoria de una Asamblea Nacional, deber\u00edan haber presentado un programa revolucionario para la misma, incluida la idea de una rep\u00fablica obrera.<\/p>\n<p>Podr\u00edan haber argumentado en diferentes l\u00edneas: \u00abHemos eliminado la monarqu\u00eda reaccionaria, y hemos establecido la libertad pol\u00edtica. Sin embargo, la \u00fanica forma en que podemos salvaguardar nuestra victoria es si rompemos el poder de los enemigos de la democracia, que son los enemigos del progreso. Necesitamos un gobierno revolucionario que expropie las fincas, los bancos y las industrias b\u00e1sicas, bajo el control de los trabajadores. El estado debe ser purgado y renovado con representantes del pueblo confiables. Tal programa deber\u00eda ser llevado a cabo por los Consejos de Obreros y Soldados, pero si no est\u00e1n de acuerdo, entonces debe ser implementado, con su ayuda, por una Asamblea Nacional revolucionaria. La tarea principal es implementar el programa revolucionario. Solo de esta manera se pueden resolver los problemas de la clase trabajadora\u201d.<\/p>\n<p>Desafortunadamente, los Espartaquistas adoptaron un enfoque completamente ultraizquierdista, al igual que la izquierda de Bremen, que incluso se retir\u00f3 en bloque del Consejo de Obreros y Soldados de Dresde, ya que no quer\u00edan ser asociados con los \u00abelementos contrarrevolucionarios\u00bb del SDP. Este fue un caso claro del izquierdismo infantil que Lenin critic\u00f3 con tanta fuerza. Aunque los miembros de la izquierda revolucionaria eran valientes luchadores de clase, carec\u00edan de una comprensi\u00f3n clara de la estrategia y las t\u00e1cticas. Es cierto que Rosa Luxemburgo intenta frenar sus excesos, pero incluso a ella le result\u00f3 muy dif\u00edcil. Eran arrastrados por el movimiento revolucionario y se intoxicaron con los acontecimientos. Desafortunadamente, no hab\u00edan pasado por la rica escuela del bolchevismo, que hab\u00eda preparado a los bolcheviques para ganar h\u00e1bilmente una mayor\u00eda y llevar a la clase obrera al poder.<\/p>\n<h3>SOCIALIZACI\u00d3N<\/h3>\n<p>M\u00e1s tarde, el Congreso Nacional de Consejos de Obreros y Soldados continu\u00f3 debatiendo el tema de la \u00absocializaci\u00f3n de la econom\u00eda\u00bb, que fue una de las demandas clave de la Revoluci\u00f3n de Noviembre. Por supuesto, el gobierno actu\u00f3 para bloquear el movimiento con una propuesta anterior de establecer una Comisi\u00f3n para estudiar la cuesti\u00f3n. Rudolf Hilferding, uno de los miembros de la Comisi\u00f3n que apoyaba al gobierno, procedi\u00f3 a verter agua fr\u00eda sobre la idea de una nacionalizaci\u00f3n inmediata. \u00abLa capacidad productiva de [la econom\u00eda] est\u00e1 pr\u00e1cticamente en ruinas, y la clase trabajadora se ha visto debilitada por la desnutrici\u00f3n y ha quedado paralizada por la guerra. Todas estas circunstancias hacen que la tarea de socializaci\u00f3n sea extraordinariamente dif\u00edcil. Esto no significa que la empresa sea imposible; significa que necesitamos m\u00e1s tiempo para completarla. Nuestra primera tarea es poner en marcha la econom\u00eda nuevamente\u201d.<\/p>\n<p>Continu\u00f3: \u00abNo podemos tomar el control de toda la industria de un solo golpe&#8230; Estoy convencido de que la idea de una confiscaci\u00f3n simple ser\u00eda incorrecta\u201d. Continu\u00f3 argumentando en cambio por un impuesto al patrimonio que \u00abacumular\u00eda grandes cantidades, y lograr\u00eda todo lo que pudi\u00e9semos obtener, de forma desigual e incompleta, mediante la confiscaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde, el compa\u00f1ero de la USPD, Emil Barth, lo contradijo en el debate, pidiendo \u00abla socializaci\u00f3n no en meses, sino en unos pocos d\u00edas\u00bb. (Fowkes, pp.24-25) A pesar de su audaz intervenci\u00f3n, la l\u00ednea de Hilferding fue respaldada. Por supuesto, cualquier promesa futura de socializaci\u00f3n se olvid\u00f3 r\u00e1pidamente y nunca se introdujo.<\/p>\n<p>Esto demostr\u00f3 una vez m\u00e1s cu\u00e1n fuera de paso estaba la mayor\u00eda del Congreso. Sin embargo, hubo una cuesti\u00f3n en la que los delegados tomaron una posici\u00f3n muy radical, si no revolucionaria. Era la cuesti\u00f3n del ej\u00e9rcito, que reflejaba la influencia de las masas de soldados radicalizados en el Congreso.<\/p>\n<p>Aunque la mayor\u00eda del Congreso se inclinaba hacia el SPD, su pol\u00edtica estaba lejos de ser conservadora, especialmente sobre esta cuesti\u00f3n clave. La manifestaci\u00f3n masiva que se concentr\u00f3 en el Congreso exigi\u00f3, entre otras cosas, la transformaci\u00f3n democr\u00e1tica del ej\u00e9rcito. Esta vez, el debate del Congreso gir\u00f3 radicalmente hacia la izquierda y result\u00f3 en la aprobaci\u00f3n de los Siete Puntos de Hamburgo, una declaraci\u00f3n de derechos para democratizar el ej\u00e9rcito. A diferencia de las resoluciones anteriores, esto se aprob\u00f3 casi por unanimidad y reflejaba el intenso sentimiento sobre esta cuesti\u00f3n. La resoluci\u00f3n exig\u00eda: (1) la abolici\u00f3n del ej\u00e9rcito permanente y el establecimiento de una milicia popular, (2) que se eliminen todas las insignias de rango, (3) que se permita a todos los soldados elegir a sus oficiales con derecho inmediato de revocaci\u00f3n, y adem\u00e1s (4) los consejos de soldados ser\u00edan responsables del mantenimiento de la disciplina en todas las fuerzas armadas. Adem\u00e1s, los rangos superiores no deber\u00edan reconocerse fuera del Servicio.<\/p>\n<p>La aplicaci\u00f3n de estos puntos, especialmente la que exig\u00eda un \u00abEj\u00e9rcito Popular\u00bb, habr\u00eda destruido de golpe el poder de la casta de oficiales reaccionarios. Los ministros del SPD, dirigidos por Ebert, desesperados por tranquilizar al General Groener de que la resoluci\u00f3n no significaba nada, se enfrentaron sin embargo a una revuelta de oficiales. La casta de oficiales no pod\u00eda tolerar tal interferencia en las fuerzas armadas. Como era de esperar, los socialdem\u00f3cratas capitularon ante este chantaje y se negaron a llevar a cabo las decisiones del Congreso sobre este tema. Al contrario, aterrorizados por las amenazas de guerra civil y un derramamiento de sangre, se propusieron establecer v\u00ednculos a\u00fan m\u00e1s estrechos con el Alto Mando alem\u00e1n. En el inter\u00e9s del antiguo r\u00e9gimen, estaban preparados a desafiar de manera flagrante las demandas de sus seguidores, as\u00ed como las decisiones del Congreso, que era en ese momento la m\u00e1xima autoridad pol\u00edtica en Alemania. La democracia solo les conven\u00eda cuando era de su inter\u00e9s, de lo contrario pod\u00eda ser ignorada.<\/p>\n<p>Pero Wilhelm Dittmann advirti\u00f3 a Ebert: \u00abSi el Comit\u00e9 Central [de los Consejos de Obreros y Soldados] acepta las propuestas del General Groener [para deshacerse de los Puntos de Hamburgo], firmar\u00e1 su propia sentencia de muerte, y tambi\u00e9n lo har\u00e1 el gobierno\u00bb. Sin embargo, Ebert no se conmovi\u00f3 con tales amenazas. No mostr\u00f3 m\u00e1s que desprecio hacia los Consejos y la revoluci\u00f3n, que compar\u00f3 con un manicomio. \u00abLas cosas no pueden seguir as\u00ed\u00bb, dijo Ebert. \u00abEstamos haciendo el rid\u00edculo frente a la historia y al mundo entero&#8230; La gesti\u00f3n de los asuntos del Reich es exclusivamente un asunto del gobierno&#8230; Los Consejos de Obreros y Soldados de todo el pa\u00eds deben dejar de interferir y hurgar en asuntos gubernamentales&#8230; No podemos responsabilizarnos por las bromas que pertenecen al manicomio\u201d. (Citado en Fowkes, pp.52-53)<\/p>\n<h3>COMUNISMO DE IZQUIERDA<\/h3>\n<p>Las tendencias ultraizquierdistas dentro de la izquierda revolucionaria no se limitaban a Alemania. Lenin tuvo que lidiar muchas veces con tales tendencias dentro de los j\u00f3venes partidos comunistas a nivel internacional. La raz\u00f3n por la que escribi\u00f3 su libro &#8216;El izquierdismo, enfermedad infantil del Comunismo&#8217; fue precisamente para tratar esta cuesti\u00f3n a la luz de las experiencias y lecciones de la historia del Bolchevismo. Con el fin de educar a estas nuevas capas frescas, Lenin explic\u00f3: \u00abLa t\u00e1ctica debe ser elaborada teniendo en cuenta, serenamente, y de un modo estrictamente objetivo, todas las fuerzas de clase &#8230;\u00bb Continu\u00f3, \u00abManifestar el \u00abesp\u00edritu revolucionario\u00bb s\u00f3lo con injurias al oportunismo parlamentario, \u00fanicamente condenando la participaci\u00f3n en los parlamentos, resulta facil\u00edsimo\u00bb. (Lenin, La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo, p.60). Pero en todo momento es necesario tener en cuenta en las consignas la conciencia y las perspectivas existentes de la clase trabajadora. \u00abVuestro deber consiste en no descender hasta el nivel de las masas, hasta el nivel de los sectores atrasados de la clase. Esto es indiscutible \u00ab, afirma Lenin. \u00abPero al mismo tiempo, deb\u00e9is observar serenamente el estado real de conciencia y de preparaci\u00f3n de la clase entera (y no s\u00f3lo de su vanguardia comunista), de toda la masa trabajadora entera (y no s\u00f3lo de sus individuos avanzados).\u00bb Al tratar directamente con las actitudes comunistas de \u00abizquierda\u00bb de los alemanes hacia la Asamblea Nacional, explic\u00f3:<\/p>\n<p>\u00abse trata precisamente de no creer que lo que ha caducado para nosotros haya caducado para la clase, para la masa &#8230; En efecto, \u00a1\u00bfc\u00f3mo se puede decir que el \u00abparlamentarismo ha caducado pol\u00edticamente\u00bb, si \u00abmillones\u00bb y \u00ablegiones\u00bb de proletarios son todav\u00eda, no s\u00f3lo partidarios del parlamentarismo en general, sino hasta francamente [seg\u00fan la \u00abizquierda\u00bb alemana] \u00abcontrarrevolucionarios\u00bb?! Es evidente que el parlamentarismo en Alemania no ha caducado a\u00fan pol\u00edticamente. Es obvio que la \u00abizquierda\u00bb en Alemania ha confundido su deseo, su actitud ideol\u00f3gica pol\u00edtica, con la realidad objetiva. Este es el m\u00e1s peligroso de los errores para los revolucionarios.\u00bb<\/p>\n<p>(Lenin, op cit, pp.52-53)<\/p>\n<p>Lenin recalc\u00f3 la necesidad de mirar la realidad a la cara y no esconderse de ella. Era esencial mantenerse en contacto con el estado de \u00e1nimo y la conciencia de la clase trabajadora a fin de adaptar la propaganda y los esl\u00f3ganes necesarios que pudieran encontrar el mayor eco posible. Las ilusiones de las masas no se superar\u00e1n simplemente repitiendo ideas abstractas. Era necesario presentar un programa correcto que pudiera conectar, pero al mismo tiempo era importante pasar por la experiencia hombro a hombro con ellos. Los sectarios permanecen distantes o simplemente gritan desde la banda, mientras que el comunista busca involucrarse con la clase trabajadora, teniendo en cuenta sus aspiraciones e ilusiones. Esto no significa ceder a estas ilusiones, por el contrario, sino usarlas como punto de partida. Como explica el Manifiesto Comunista, los comunistas no establecen ning\u00fan principio sectario propio para modelar o moldear el movimiento proletario. Se distinguen por resaltar los intereses comunes del proletariado \u00aben su conjunto\u00bb. Son las secciones m\u00e1s avanzadas que tienen una \u00abl\u00ednea clara de marcha\u00bb. No est\u00e1n separados, sino parte del movimiento.<\/p>\n<p>El intento de boicotear la Asamblea Nacional cuando las masas estaban abrumadoramente a favor de la participaci\u00f3n fue claramente err\u00f3neo; era un intento de cubrir su impotencia con un gesto que sonaba radical. Hab\u00eda una larga historia de t\u00e1cticas de boicot dentro del Partido Bolchevique para aprender. En general, la \u00fanica circunstancia en que se puede boicotear un parlamento es si uno tuviera la fuerza suficiente para reemplazarlo, de lo contrario no tendr\u00eda sentido. Los bolcheviques se hab\u00edan equivocado, por ejemplo, al apoyar un boicot a la Duma en 1907, cuando la revoluci\u00f3n hab\u00eda menguado. Lenin luch\u00f3 contra este boicot, argumentando que era correcto, dadas las circunstancias, utilizar todas las oportunidades legales para avanzar en la causa revolucionaria. Pero \u00e9l estaba en una minor\u00eda de uno e incluso vot\u00f3 con los mencheviques para asegurar su rechazo. Salvo una ola revolucionaria contra el gobierno, que no exist\u00eda, el boicot no pod\u00eda tener \u00e9xito. Esta era la realidad. Por lo tanto, los bolcheviques necesitaban aprovechar todas las oportunidades, aunque peque\u00f1as, para actuar como tribunos, lo que significaba participar en una Duma reaccionaria. M\u00e1s tarde, los bolcheviques adoptaron la posici\u00f3n de Lenin y el boicot fue olvidado. Esto ten\u00eda una clara relevancia para Alemania.<\/p>\n<p>Un boicot a la Asamblea Nacional bajo las condiciones en Alemania en diciembre de 1918 y enero de 1919 solo pod\u00eda garantizar el completo aislamiento del partido comunista. Esto fue particularmente as\u00ed cuando se introdujo el sufragio universal para las elecciones a nivel nacional y local. Al final, a pesar del boicot del KPD a las elecciones de la Asamblea Nacional en enero de 1919, el 83% de la poblaci\u00f3n particip\u00f3 en la votaci\u00f3n, el mayor porcentaje de participaci\u00f3n en la historia de Alemania.<\/p>\n<p>Del mismo modo, los Espartaquistas tambi\u00e9n exigieron \u00abAbajo el gobierno de Ebert\u00bb, un lema que, dadas las circunstancias, era incorrecto y era probable que condujera al aventurerismo. Segu\u00edan siendo una peque\u00f1a minor\u00eda y habr\u00eda sido mucho m\u00e1s correcto en cambio haber colocado exigencias sobre el gobierno. Este fue el m\u00e9todo de los bolcheviques, que no exigieron el derrocamiento inmediato del gobierno provisional, sino que exig\u00edan \u00ababajo los diez ministros capitalistas\u00bb y agitaban por un gobierno Sovi\u00e9tico mayoritario que pac\u00edficamente llevara a cabo la revoluci\u00f3n. Lenin hab\u00eda advertido contra el uso indebido de esa consigna en Rusia el 22 de abril (5 de mayo) de 1917:<\/p>\n<p>\u00abEl lema &#8216;Abajo el Gobierno Provisional&#8217; es incorrecto en este momento porque, en ausencia de una mayor\u00eda s\u00f3lida (es decir, una clase consciente y organizada) del pueblo al lado del proletariado revolucionario, tal lema es ya sea una frase vac\u00eda u, objetivamente, equivale a intentos de un personaje aventurero\u00bb. (LCW, vol. 24, p\u00e1gs. 210-211)<\/p>\n<p>Luego pas\u00f3 a explicar que las tareas de los bolcheviques eran simplemente: (1) Explicar la l\u00ednea proletaria; (2) criticar la pol\u00edtica peque\u00f1oburguesa; (3) llevar a cabo la propaganda y agitaci\u00f3n; (4) organizar, organizar y, una vez m\u00e1s, organizar. (LCW, vol. 24, p\u00e1g. 211)<\/p>\n<p>\u00abEl Gobierno Provisional debe ser derrocado, pero no ahora, y no de la manera habitual\u00bb, escribi\u00f3 Lenin. \u00abEstamos de acuerdo con el camarada K\u00e1menev. Pero debemos explicarlo. Es esta la palabra en la que el camarada K\u00e1menev ha estado insistiendo. Sin embargo, esto es lo \u00fanico que podemos hacer\u00bb. (LCW, vol. 24, p\u00e1g. 246) Esto fue solo seis meses antes de la Revoluci\u00f3n Bolchevique.<\/p>\n<p>Este habr\u00eda sido un consejo muy bueno para los j\u00f3venes comunistas alemanes, que necesitaban adoptar no una actitud estridente, sino sobria ante las masas.<\/p>\n<p>Lenin luch\u00f3 contra cualquier tipo de golpismo o blanquismo dentro del Partido Bolchevique, lo que solo servir\u00eda para aislar y poner en peligro a la vanguardia. Su tarea principal era ganar la mayor\u00eda a su lado con una explicaci\u00f3n paciente, y no con un discurso ultraizquierdista que podr\u00eda maleducar seriamente a los cuadros y desorientar al partido. Nuevamente el 24 de abril (4 de mayo), Lenin escribi\u00f3:<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfQu\u00e9 puede ser m\u00e1s absurdo y rid\u00edculo que este cuento de hadas sobre la &#8216;guerra civil&#8217; de nuestra parte, cuando hemos declarado de la manera m\u00e1s clara, formal e inequ\u00edvoca que todo nuestro trabajo debe centrarse en explicar pacientemente la pol\u00edtica proletaria en oposici\u00f3n a la de la peque\u00f1a burgues\u00eda con su locura defensista y su fe en los capitalistas?\u00bb (LCW, vol. 24, p\u00e1g. 207)<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s, al resumir toda la experiencia del bolchevismo en su obra El izquierdismo, Lenin reiter\u00f3 las t\u00e1cticas flexibles que los bolcheviques deb\u00edan seguir para garantizar el \u00e9xito.<\/p>\n<p>\u00bb En el principio del per\u00edodo mencionado no incitamos a derribar el gobierno, sino que explicamos la imposibilidad de hacerlo sin modificar previamente la composici\u00f3n y el estado de esp\u00edritu de los Soviets. No declaramos el boicot al parlamento burgu\u00e9s, a la Asamblea Constituyente, sino que dijimos, a partir de la Conferencia de nuestro Partido, celebrada en abril de 1917, dijimos oficialmente, en nombre del Partido, que una rep\u00fablica burguesa, con una Asamblea Constituyente, era preferible a la misma rep\u00fablica sin Constituyente, pero que la rep\u00fablica \u00abobrera y campesina\u00bb sovi\u00e9tica es mejor que cualquier rep\u00fablica democr\u00e1ticoburguesa, parlamentaria. Sin esta preparaci\u00f3n prudente, minuciosa, circunspecta y prolongada, no hubi\u00e9semos podido alcanzar ni consolidar la victoria en octubre de 1917. \u00ab(Lenin, El izquierdismo enfermedad infantil del comunismo, p\u00e1g. 15)<\/p>\n<p>Desafortunadamente, fue el fracaso de Luxemburgo y Liebknecht en no entrenar a los cuadros espartaquistas lo suficiente en estrategia y t\u00e1cticas lo que permiti\u00f3 a los elementos ultraizquierdistas tener tal influencia sobre la Liga Espartaquista. Sin embargo, deber\u00edamos tener cuidado al repartir demasiadas culpas a Liebknecht y Luxemburgo, ya que durante gran parte de la guerra estuvieron en prisi\u00f3n o en \u00abcustodia protectora\u00bb. Sin embargo, estas debilidades llevar\u00edan a graves consecuencias.<\/p>\n<p>El 11 de noviembre de 1918, los espartaquistas cambiaron formalmente su nombre de Grupo International a Liga Espartaquista y abrieron negociaciones con los Delegados Sindicales Revolucionarios y el Partido Socialdem\u00f3crata Independiente de Alemania (USPD) para el trabajo conjunto. Aunque ten\u00edan una influencia mucho m\u00e1s amplia que su militancia, la tarea segu\u00eda siendo c\u00f3mo ganar la mayor\u00eda, y esto requer\u00eda t\u00e1cticas h\u00e1biles y cierta flexibilidad, de la cual carec\u00edan.<\/p>\n<h3>LA CONTRARREVOLUCI\u00d3N LEVANTA LA CABEZA<\/h3>\n<p>Despu\u00e9s de que la lava de la revoluci\u00f3n comenz\u00f3 a enfriarse, hacia fines de noviembre el Alto Mando alem\u00e1n, en connivencia con Ebert, hizo planes para ocupar Berl\u00edn con una serie de divisiones de tropas \u00ableales\u00bb seleccionadas y establecer un \u00abgobierno firme\u00bb confiable. Berl\u00edn era considerada un manicomio que necesitaba ser pacificado. \u00abSe plane\u00f3 un esquema. Diez divisiones deb\u00edan marchar a Berl\u00edn \u00ab, explic\u00f3 m\u00e1s tarde el General Groener, \u201cpara tomar el poder de los consejos de trabajadores y soldados. Ebert estaba de acuerdo con esto&#8230; Elaboramos un programa para limpiar Berl\u00edn y desarmar a los espartaquistas\u00bb. (Citado en Harman, The Lost Revolution, p\u00e1g. 58)<\/p>\n<p>Un intento de golpe militar tuvo lugar el 6 de diciembre de 1918, cuando las tropas reaccionarias marcharon en la Canciller\u00eda proclamando a Ebert como presidente. Al mismo tiempo, otro grupo irrumpi\u00f3 en la C\u00e1mara de Diputados y arrest\u00f3 a los miembros del Gran Consejo Ejecutivo de Obreros y Soldados de Berl\u00edn, la mayor\u00eda de los cuales eran Independientes de Izquierda. Ebert dudaba si aceptar la Presidencia o no y exigi\u00f3 tiempo para consultar a sus colegas del gobierno, pero luego rechaz\u00f3 la oferta. Mientras tanto, grupos de soldados del gobierno irrumpieron en el peri\u00f3dico espartaquista Rote Fahne, arrestaron a Liebknecht y atacaron una manifestaci\u00f3n encabezada por los espartaquistas, matando a 16 trabajadores. Espont\u00e1neamente, una multitud masiva de marineros y trabajadores enojados march\u00f3 contra las tropas de Reichswehr, liber\u00f3 a los miembros ejecutivos y frustr\u00f3 el intento de golpe.<\/p>\n<p>El editorial del peri\u00f3dico del SDP, Vorw\u00e4rts, del 8 de diciembre rest\u00f3 importancia a los acontecimientos y culp\u00f3 a los espartaquistas de una provocaci\u00f3n. \u00abLos partidarios espartaquistas saben, sin embargo, que un intento de golpe no tendr\u00eda perspectivas de \u00e9xito, y que incluso en el caso totalmente improbable de su \u00e9xito, un gobierno Liebknecht-Luxemburgo no durar\u00eda ni siquiera tres d\u00edas porque tendr\u00eda a toda la naci\u00f3n contra \u00e9l\u00bb.<\/p>\n<p>El peri\u00f3dico luego pas\u00f3 a echar la culpa a otro lado: \u00abLa declaraci\u00f3n del gobierno del Reich que se coloc\u00f3 en las columnas de ayer, da en breve los resultados de la investigaci\u00f3n realizada sobre los eventos del viernes. De esto se desprende que un par de peque\u00f1os funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores con altos y aristocr\u00e1ticos nombres pusieron en marcha este impertinente pseudo golpe. Ellos son los que llevaron a los soldados por mal camino. Uno apenas sabe por qu\u00e9 sorprenderse m\u00e1s si por la falta de escr\u00fapulos de estos caballeros o su estupidez incomprensible. El da\u00f1o que han hecho es inmenso. El gobierno socialdem\u00f3crata se esfuerza por trabajar en cooperaci\u00f3n con los funcionarios del antiguo r\u00e9gimen, y para esto un requisito previo obvio para nosotros, naturalmente, es la obediencia de esos funcionarios a la autoridad superior.\u00bb (Fowkes, p\u00e1gs. 22-23, cursivas en el original)<\/p>\n<p>Esta respuesta evasiva mostr\u00f3 hasta qu\u00e9 punto los socialdem\u00f3cratas se apoyaban en los elementos del antiguo r\u00e9gimen. Aprovechando la oportunidad, los espartaquistas organizaron manifestaciones masivas e incluso huelgas contra el intento de golpe, para consternaci\u00f3n del gobierno. Sin embargo, el sentimiento de enojo entre los trabajadores de Berl\u00edn se reflej\u00f3 en la manifestaci\u00f3n armada de 150,000 personas convocada el 8 de diciembre. Los espartaquistas emitieron un llamamiento urgente: \u00ab\u00a1Trabajadores, soldados, camaradas! \u00a1Atenci\u00f3n! \u00a1La revoluci\u00f3n est\u00e1 en gran peligro! \u00a1Mantengamonos en guardia! \u00a1Nuestros intereses m\u00e1s vitales est\u00e1n en juego! \u00a1Todo por la revoluci\u00f3n y el socialismo! \u00a1Todo, incluso la vida! \u00a1Derrotemos el ataque! \u00a1Abajo los conspiradores! \u00a1Larga vida al socialismo! \u00a1El futuro, la victoria final ser\u00e1 nuestra!\u201d (Debates on soviet power, p\u00e1g. 117)<\/p>\n<p>Las tropas de Groener -las tropas de choque de la contrarrevoluci\u00f3n- comenzaron a llegar a la capital, recibidas por Ebert. Pero en poco tiempo los soldados comunes comenzaron a fraternizar con los obreros radicales de Berl\u00edn. \u00abLos soldados deseaban tanto irse a casa que uno no pod\u00eda hacer nada con estas diez divisiones\u00bb, declar\u00f3 Groener. \u00abEl programa de purgar a Berl\u00edn de los elementos bolcheviques y ordenar que se entreguen las armas no podr\u00eda llevarse a cabo\u00bb. (Broue, p\u00e1g. 230) Las tropas se hab\u00edan vuelto poco confiables, lo que detuvo los planes de imponer una dictadura y oblig\u00f3 a los generales a retirarse y esperar a que llegaran tiempos mejores.<\/p>\n<p>Las amenazas de guerra civil del Estado Mayor no carec\u00edan de fundamento, pero dadas las condiciones, fueron algo exageradas. La iniciativa todav\u00eda estaba en manos de las masas revolucionarias. El equilibrio de fuerzas estaba a su favor, y las fuerzas de la contrarrevoluci\u00f3n todav\u00eda estaban muy a la defensiva. Su movimiento result\u00f3 prematuro. Como Hermann M\u00fcller, un ac\u00e9rrimo defensor de Ebert, explic\u00f3: \u00ab\u00bfD\u00f3nde estaban las fuerzas de la contrarrevoluci\u00f3n? La burgues\u00eda se arriesgaba a perderlo todo en una guerra civil; los mon\u00e1rquicos ni siquiera so\u00f1aban con la contrarrevoluci\u00f3n. Se alegraron de que la Revoluci\u00f3n les hubiera salvado la vida\u201d. (Citado en Hammer o Anvil, p\u00e1g. 52)<\/p>\n<p>Si bien la reacci\u00f3n no tuvo m\u00e1s alternativa que esperar que su momento, esto no evit\u00f3 que tanteara el terreno.<\/p>\n<p>Cada vez m\u00e1s, el r\u00e9gimen se vio obligado a depender de tropas no regulares, sino de mercenarios. De hecho, el ej\u00e9rcito regular se hab\u00eda disuelto en gran parte despu\u00e9s de su disoluci\u00f3n general, no por parte de los generales sino por los propios hombres desde abajo. Agotados por la guerra, volvieron a casa en masa para unirse a la revoluci\u00f3n. El gobierno tuvo que depender cada vez m\u00e1s de los Freikorps, fuerzas voluntarias de la escoria reaccionaria de la sociedad. Eran una pandilla ultra-reaccionaria de elementos de la Guardia Blanca cuyos l\u00edderes proven\u00edan del ej\u00e9rcito pro-mon\u00e1rquico, complementados por los hijos de la aristocracia, la juventud dorada, que hab\u00eda formado el cuerpo de estudiantes en las universidades. Estas bandas paramilitares que probaron por primera vez la sangre combatiendo junto a los Blancos contra los bolcheviques ahora estaban involucradas en el terrorismo y el asesinato contra huelguistas y l\u00edderes sindicales locales que ten\u00edan simpat\u00edas de izquierda. Formaron el n\u00facleo de la Reichswehr Negra de 1923, la base de las bandas fascistas de Adolf Hitler. Pero desde 1918 en adelante, formaron la columna vertebral de las fuerzas armadas utilizadas por la rep\u00fablica de Weimar para llevar a cabo la contrarrevoluci\u00f3n.<\/p>\n<h3>DIVISI\u00d3N NAVAL DEL PUEBLO<\/h3>\n<p>Berl\u00edn se convirti\u00f3 en el centro de la turbulencia extrema y la inestabilidad, frente a huelgas y manifestaciones. Y sin embargo, se supon\u00eda que este era el centro del gobierno. Los militares, por lo tanto, una vez m\u00e1s decidieron medir el terreno, tras su retroceso el 8 de diciembre. El pretexto para esta intervenci\u00f3n se produjo el 23 y 24 de diciembre, cuando se produjeron enfrentamientos abiertos entre las tropas regulares del ej\u00e9rcito y los marineros rebeldes de la Divisi\u00f3n Naval del Pueblo. La Divisi\u00f3n eran marineros de la armada en Kiel que hab\u00edan venido a Berl\u00edn para defender la capital contra los oficiales reaccionarios y sus fuerzas. Estaban estacionados en el Palacio Imperial, en el centro de Berl\u00edn. El gobierno tem\u00eda su presencia, los considerara una amenaza e intentaba que se dispersaran reteniendo su paga. En respuesta, los marineros enojados se apoderaron del ministro socialdem\u00f3crata prusiano Otto Wells, a quien retuvieron hasta que obtuvieron lo que se les deb\u00eda. Las negociaciones fracasaron con el gobierno. Seg\u00fan el acta de la reuni\u00f3n del gabinete del 26 de diciembre, Scheidemann declar\u00f3 sin rodeos que \u00aben resumen debemos decidir cu\u00e1l es la posici\u00f3n de los desertores que demandan 40,000 marcos a punta de pistola &#8230; estos hombres que invadieron Vorw\u00e4rts son una pandilla completamente inescrupulosa\u00bb. (Taylor, p\u00e1g. 12)<\/p>\n<p>La negativa de la \u00abpandilla\u00bb a liberar a Wells llev\u00f3 a Ebert a ordenar la intervenci\u00f3n de tropas del gobierno bajo el General Lequis. Despu\u00e9s de que se entreg\u00f3 un breve ultim\u00e1tum, comenz\u00f3 un bombardeo y docenas perdieron la vida en la acci\u00f3n. Sin embargo, grandes multitudes rodearon a los soldados, y una vez m\u00e1s confraternizaron y arengaron. Bajo esta presi\u00f3n masiva, las tropas se volvieron cada vez menos confiables y comenzaron a deponer las armas. Se negaron a obedecer a sus oficiales y el asalto lleg\u00f3 a su fin. Al final, a pesar de las bajas, los marineros hab\u00edan triunfado y se les pagaba. El Estado Mayor estaba absolutamente furioso con esta humillante retirada y Lequis fue relevado de sus \u00f3rdenes. Hab\u00edan probado la sangre y estaban empe\u00f1ados en la venganza.<\/p>\n<p>Esta no era la primera vez que el Reichswehr se desplegaba de esta manera, y no ser\u00eda la \u00faltima. Pero los trabajadores de Berl\u00edn estaban particularmente amargados por el uso de tropas regulares contra marineros revolucionarios. Tal fue la indignaci\u00f3n que el 29 de diciembre dio como resultado que los ministros de la USPD renunciaran al gobierno en protesta por el \u00abba\u00f1o de sangre\u00bb y fueran reemplazados por dos Socialistas de la Mayor\u00eda, que inclu\u00edan al notorio Gustav Noske, el sabueso de la contrarrevoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las renuncias significaron que el gobierno se sent\u00eda cada vez m\u00e1s vulnerable y aislado. Pero estos cambios fortalecieron a la derecha y demostraron claramente la voluntad de los l\u00edderes del SPD a, si fuera necesario, derramar sangre con la ayuda de los militares.<\/p>\n<p>Noske estaba a punto de jugar un papel particularmente despreciable. Desarroll\u00f3 estrechas relaciones con el Alto Mando y fue nombrado nuevo Ministro de Defensa. En esta capacidad, fue puesto a cargo de la notoria escoria de la contrarrevoluci\u00f3n, los Freikorps, y pronto se convertir\u00eda en el hombre m\u00e1s odiado en Alemania. \u00ab\u00a1No voy a eludir la responsabilidad!\u00bb exclam\u00f3. Noske se volvi\u00f3 hacia Ebert, \u00ab\u00a1No te preocupes! \u00a1Ahora ver\u00e1s que la rueda va a girar!\u00bb (Broue, p\u00e1g. 238)<\/p>\n<p>La contrarrevoluci\u00f3n ahora se estaba volviendo m\u00e1s segura de s\u00ed misma con el paso del tiempo. A lo largo de diciembre de 1918, una alianza de mon\u00e1rquicos y elementos contrarrevolucionarios de diversas descripciones (junto con los l\u00edderes del SPD) llevaron a cabo una feroz cacer\u00eda de brujas contra la Liga Espartaquista, representante del bolchevismo alem\u00e1n. Una organizaci\u00f3n llamada Liga Antibolchevique, financiada con dinero del gobierno, colgaba carteles en las paredes de las ciudades y pueblos calumniando a los l\u00edderes espartaquistas por querer \u00absocializar a las mujeres\u00bb y otros actos delictivos. Los Socialistas de la Mayor\u00eda, especialmente el peri\u00f3dico Vorw\u00e4rts, tomaron un papel activo en esta cacer\u00eda de brujas. Cuando el entierro de las v\u00edctimas de la Divisi\u00f3n Naval del Pueblo tuvo lugar el 29 de diciembre, asistieron cientos de miles. En una manifestaci\u00f3n organizada por el SDP, el Comit\u00e9 de Vigilancia distribuy\u00f3 panfletos que incitaban al asesinato de Karl Liebknecht:<\/p>\n<p>\u00abLas provocaciones navide\u00f1as de los espartaquistas llevar\u00e1n a la gente al abismo&#8230; La violencia brutal de esta banda de criminales solo se puede enfrentar con contra violencia &#8230; \u00bfQuieren paz? Entonces aseg\u00farense, cada uno de ustedes, que la violencia de Espartaco ha terminado&#8230; \u00bfQuieren la libertad? Entonces eliminen a los haraganes armados que siguen a Liebknecht &#8230; \u00ab(Fr\u00f6lich, p\u00e1g. 318)<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright\" src=\"https:\/\/www.marxist.com\/images\/cache\/7e4a519a09fd5899a40730c99c30f87d_w301_h230.jpg\" alt=\"Combates 1919\" width=\"301\" height=\"230\" \/><\/p>\n<h3>COMIENZA LA CAZER\u00cdA DE BRUJAS<\/h3>\n<p>Se fomentaba deliberadamente una atm\u00f3sfera asesina para instigar un pogromo contra Liebknecht y Luxemburgo, considerados los l\u00edderes del movimiento revolucionario. Era el equivalente de las Jornadas de Julio en Rusia, cuando los bolcheviques fueron obligados a pasar a la clandestinidad. Enormes cantidades de dinero se vertieron en la campa\u00f1a, que abogaba abiertamente por el asesinato de los l\u00edderes revolucionarios. Aparecieron carteles gigantes, que dec\u00edan lo siguiente:<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Trabajadores! \u00a1Ciudadanos!<\/p>\n<p>\u00a1La ca\u00edda de la Patria es inminente!<\/p>\n<p>\u00a1S\u00e1lvenla!<\/p>\n<p>No est\u00e1 siendo amenazada desde afuera, sino desde adentro:<\/p>\n<p>Por La Liga Espartaquista.<\/p>\n<p>\u00a1Golpea a su l\u00edder hasta la muerte!<\/p>\n<p>\u00a1Mata a Liebknecht!<\/p>\n<p>\u00a1Entonces tendr\u00e1s paz, trabajo y pan!<\/p>\n<p>Firma: \u201cSoldados del Frente\u00bb.<\/p>\n<p>Muchos individuos pol\u00edticamente atrasados y reaccionarios se vieron afectados por esa propaganda, especialmente los soldados descontentos y amargados que volv\u00edan del frente que nunca hab\u00edan o\u00eddo hablar de Liebknecht o los espartaquistas. Fueron azotados conscientemente por el frenes\u00ed de que los espartaquistas comenzaran una sangrienta rebeli\u00f3n destinada a sumir al pa\u00eds en el caos. La contrarrevoluci\u00f3n estaba comenzando a mostrar sus dientes.<\/p>\n<h3>FUNDACI\u00d3N DEL PARTIDO COMUNISTA<\/h3>\n<p>R\u00e1pidamente, la situaci\u00f3n en Alemania se volvi\u00f3 extremadamente polarizada. La Liga Espartaco, usando la autoridad de Liebknecht y Luxemburgo, busc\u00f3 extender su influencia a las masas. A pesar de dirigirse a m\u00edtines y demostraciones masivas a diario, su apoyo todav\u00eda era relativamente limitado. Las masas todav\u00eda estaban todav\u00eda bajo la influencia de la Mayor\u00eda socialdem\u00f3crata y de los izquierdistas Independientes. Tal fue el torbellino de los acontecimientos que arrastraron a la Liga a agotadoras intervenciones diarias, no fue capaz de producir un peri\u00f3dico, Rote Fahne, bajo la direcci\u00f3n editorial de Luxemburgo, hasta el 18 de noviembre. Su primer n\u00famero proclamaba audazmente, en un art\u00edculo de Luxemburgo: \u00abLa abolici\u00f3n del dominio capitalista y la creaci\u00f3n de un orden socialista de la sociedad: esto y nada m\u00e1s es la tarea hist\u00f3rica de la revoluci\u00f3n alemana. Es una tarea tremenda y no puede realizarse de la noche a la ma\u00f1ana con unos pocos decretos de arriba, sino solo por la acci\u00f3n consciente de las masas trabajadoras en la ciudad y el pa\u00eds, y el m\u00e1s alto grado de madurez intelectual e idealismo por parte de esas masas que persiguen su objetivo a trav\u00e9s de todas las vicisitudes hasta la victoria final. \u00ab(Citado en Fr\u00f6lich, p.294)<\/p>\n<p>A fines de diciembre de 1918, bajo la influencia de la Revoluci\u00f3n de Octubre en Rusia, la presi\u00f3n aument\u00f3 dentro de la Liga Espartaquista para transformarse de una organizaci\u00f3n federal sin ataduras en un Partido Comunista centralizado en la l\u00ednea de los Bolcheviques. Inicialmente, iban a esperar la conferencia normal del USPD antes de anunciar la formaci\u00f3n de un nuevo partido, pero este plan fue descartado bajo la presi\u00f3n de Radek, que hablaba con el respaldo del prestigio de la Revoluci\u00f3n de Octubre.<\/p>\n<p>Desde la revoluci\u00f3n del 9 de noviembre, surgieron acaloradas diferencias pol\u00edticas en los Independientes de Izquierda, especialmente con los Espartaquistas. El 14 de diciembre, en una conferencia de Berl\u00edn del USPD, la guerra civil casi estall\u00f3 acerca de la convocatoria de una Asamblea Constituyente. Tan acalorado fue el debate, que Haase apel\u00f3 a los Espartaquistas a que abandonaran el partido. Aunque la izquierda fue derrotada, ello condujo a una gran divisi\u00f3n. La cuesti\u00f3n de una escisi\u00f3n estaba sobre la mesa. Por lo tanto, para acelerar la formaci\u00f3n del nuevo partido, la Liga emiti\u00f3 un ultim\u00e1tum al USPD, al cual estaba afiliada, para organizar un congreso de emergencia para discutir la nueva situaci\u00f3n cr\u00edtica en el pa\u00eds. Exigieron una respuesta en 24 horas. Pero los dirigentes del USPD le tem\u00edan a un Congreso, donde podr\u00edan perder el apoyo del ala izquierda. Por lo tanto, rechazaron el ultim\u00e1tum y los Espartaquistas se adelantaron el 29 de diciembre con su propia conferencia, a la que asistieron 127 delegados, incluidos delegados de la Juventud Socialista Libre, la Izquierda de Bremen y los Radicales de Izquierda de Hamburgo, que tomaron la decisi\u00f3n hist\u00f3rica de establecer el Partido Comunista de Alemania (Liga Espartaquista).<\/p>\n<p>Los Espartaquistas estaban divididos sobre esta cuesti\u00f3n. Rosa Luxemburgo inicialmente se opuso a la idea de lanzar un nuevo partido, por temor a su aislamiento pol\u00edtico. Leo Jogiches tambi\u00e9n estaba firmemente en contra. Fue Karl Radek, en particular, quien abog\u00f3 por la idea. Rosa ciertamente ten\u00eda raz\u00f3n como la subsiguiente evoluci\u00f3n de los acontecimientos lo iba a demostrar. En cualquier caso, que los Espartaquistas fueran un partido abierto o no, no era una cuesti\u00f3n de principios. Lenin hab\u00eda pedido una escisi\u00f3n en la Segunda Internacional desde 1914 en adelante para alejar a las masas de los l\u00edderes reformistas, nada m\u00e1s. Pero ser\u00edan los acontecimientos los que allanar\u00edan el camino para esto. La idea de Lenin no ten\u00eda nada que ver con tranquilizar la conciencia de los revolucionarios. Los Espartaquistas eran, despu\u00e9s de todo, un peque\u00f1o grupo de unos pocos miles. Para ellos lanzar un partido independiente no iba a cambiar el equilibrio pol\u00edtico de fuerzas en Alemania ni a ofrecer una soluci\u00f3n m\u00e1gica a la revoluci\u00f3n. En Gran Breta\u00f1a, por ejemplo, los comunistas eran un grupo a\u00fan m\u00e1s peque\u00f1o. Aunque organizaron el Partido Comunista en agosto de 1920, casi inmediatamente Lenin les inst\u00f3 a solicitar su afiliaci\u00f3n al Partido Laborista para acercarse a su base. Esto muestra la completa flexibilidad organizativa y t\u00e1ctica de Lenin.<\/p>\n<p>Al comienzo de la revoluci\u00f3n, los Espartaquistas hab\u00edan decidido permanecer dentro del USPD el mayor tiempo posible. Rosa misma tem\u00eda romper con los Independientes, que todav\u00eda ten\u00edan la lealtad de las capas avanzadas de la clase obrera alemana. De hecho, si los Espartaquistas hubieran permanecido dentro del USPD, y hubieran organizado una facci\u00f3n m\u00e1s coherente, se puede argumentar que la divisi\u00f3n dentro del USPD en 1920 hubiera llegado mucho antes y con ello la creaci\u00f3n de un Partido Comunista de masas en Alemania.<\/p>\n<p>Nuevamente, el permanecer dentro de los Independientes de Izquierda pod\u00eda haber tenido otros beneficios. Mientras operaba libremente como la oposici\u00f3n Espartaquista dentro del USPD, tal estado les habr\u00eda dado una cierta cobertura \u00abprotectora\u00bb. Luchar por s\u00ed mismos como un peque\u00f1o grupo los hizo mucho m\u00e1s vulnerables y expuestos a los golpes de la contrarrevoluci\u00f3n. Debemos tener en cuenta que, al comienzo de la Revoluci\u00f3n Alemana, los Espartaquistas no ten\u00edan m\u00e1s de 50 miembros en Berl\u00edn y posiblemente unos miles a nivel nacional sobre el papel. \u00abLa Liga de Espartaco era todav\u00eda rudimentaria, y consist\u00eda principalmente en innumerables grupos peque\u00f1os y casi aut\u00f3nomos esparcidos por todo el pa\u00eds\u00bb, explic\u00f3 Paul Fr\u00f6lich. (Fr\u00f6lich, p.293)<\/p>\n<p>Pero las presiones y responsabilidades de la Revoluci\u00f3n les pesaban y el tiempo era esencial. En el calor de la revoluci\u00f3n, la principal consideraci\u00f3n de Rosa era reunir lo m\u00e1s r\u00e1pidamente posible los cuadros de una vanguardia proletaria. Esta tarea, que llev\u00f3 a los Bolcheviques casi dos d\u00e9cadas, deb\u00eda completarse en cuesti\u00f3n de meses o unos pocos a\u00f1os como m\u00e1ximo. Pero las masas ya estaban en movimiento. La lecci\u00f3n demostr\u00f3 lo dif\u00edcil que es reunir un partido revolucionario en medio de una revoluci\u00f3n. La revoluci\u00f3n era como una locomotora en la transformaci\u00f3n de la conciencia de las masas. Sin embargo, la experiencia demostr\u00f3 a nivel de laboratorio la necesidad de una direcci\u00f3n revolucionaria consciente capaz de llevar a las masas al poder. Pero tal direcci\u00f3n no pod\u00eda proclamarse simplemente, sino que deb\u00eda construirse con el material disponible. Y esa era la ardua tarea que enfrentaba Rosa, adem\u00e1s de la multitud de otras tareas sobre sus hombros.<\/p>\n<h3>JUVENTUD REBELDE<\/h3>\n<p>La Liga Espartaquista hab\u00eda atra\u00eddo a muchos j\u00f3venes rebeldes, hostiles al reformismo, pero pol\u00edticamente inexpertos y con muy poco conocimiento del marxismo. \u00abAl igual que muchos otros comunistas ardientes\u00bb, escribi\u00f3 Rosa Levin\u00e9-Meyer sobre su juventud, \u00absab\u00eda muy poco de su programa y no sent\u00eda la obligaci\u00f3n de estudiar sus procedimientos. Es sorprendente lo poco que uno quiere saber cu\u00e1ndo uno apenas sabe nada\u201d. (Levin\u00e9, the life of a revolutionary, p.71)<\/p>\n<p>Fr\u00f6lich tambi\u00e9n resumi\u00f3 la dificultad bastante bien: \u00abLa Liga Espartaquista era una organizaci\u00f3n poco laxa de unos pocos miles de miembros solamente. Su n\u00facleo era la antigua ala izquierda de la Socialdemocracia, una \u00e9lite marxista educada en las ideas t\u00e1cticas de Rosa Luxemburgo. La mayor\u00eda de las Juventudes Socialistas unieron fuerzas con la Liga, que luego reclut\u00f3 partidarios adicionales entre los muchos j\u00f3venes que hab\u00edan sido expulsados del ala izquierda del movimiento obrero por su oposici\u00f3n a la guerra. Durante los a\u00f1os de la guerra, todos estos elementos corrieron riesgos e incurrieron en peligros bastante nuevos para el movimiento de la clase obrera en Europa Occidental. Todos fueron partidarios entusiastas de la Revoluci\u00f3n, aunque muchos de ellos todav\u00eda ten\u00edan ideas muy rom\u00e1nticas al respecto\u201d. (Fr\u00f6lich, p.310)<\/p>\n<p>Los l\u00edderes trataron de moderar este \u00abromanticismo\u00bb y la impaciencia, que inclu\u00edan estados de \u00e1nimo ultraizquierdistas en direcci\u00f3n al putschismo, al enfatizar la necesidad de ganar una mayor\u00eda pol\u00edtica dentro de la clase trabajadora como un preludio a la conquista del poder. El programa, redactado por Rosa Luxemburgo, enfatiz\u00f3 fuertemente esta idea central:<\/p>\n<p>\u00abLa revoluci\u00f3n proletaria solo puede ganar hasta la completa claridad y madurez por etapas, paso a paso, tomando el camino hacia el G\u00f3lgota, a trav\u00e9s de su propia experiencia amarga, a trav\u00e9s de derrotas y victorias. La victoria de la Liga Espartaquista no est\u00e1 al principio, sino al final de la revoluci\u00f3n: es id\u00e9ntica a la victoria de la gran masa de los millones del proletariado socialista &#8230;<\/p>\n<p>\u00abLa Liga Espartaquista nunca asumir\u00e1 el gobierno de otra manera que no sea la voluntad clara e inequ\u00edvoca de la gran mayor\u00eda de las masas proletarias en Alemania, nunca de ning\u00fan modo m\u00e1s que en virtud del consentimiento consciente de los proletarios a sus ideas, objetivos y m\u00e9todos de lucha.\u00bb (Citado en Fowkes, p.284)<\/p>\n<p>Pero muchos de los miembros j\u00f3venes no estaban tan convencidos o pol\u00edticamente armados y en gran medida fueron impulsados por sus instintos. Al igual que con otros partidos comunistas reci\u00e9n formados, el Partido alem\u00e1n estaba saturado de tendencias ultraizquierdistas, de oponerse a la participaci\u00f3n en el parlamento o en los sindicatos, e incluso algunos favorec\u00edan una organizaci\u00f3n federal flexible en lugar de un partido basado en el centralismo democr\u00e1tico. Era una especie de saco revuelto que deb\u00eda ordenarse.<\/p>\n<h3>UN NUEVO COMIENZO<\/h3>\n<p>El Congreso fundacional del Partido tuvo lugar en Berl\u00edn el 30 de diciembre de 1918. Hubo 83 delegados de la Liga Espartaquista y 29 de los Comunistas Internacionales de Alemania (IKD). Este fue el nuevo nombre tomado por la Izquierda de Bremen y otras agrupaciones independientes. Estos hab\u00edan permanecido fuera del USPD y sus ideas estaban influenciadas por el anarcosindicalismo.<\/p>\n<p>\u00abComo resultado de los tumultuosos sucesos de aquellos d\u00edas\u00bb, escribi\u00f3 Ernst Meyer, \u00abel Congreso fundador fue tan bueno como completamente desorganizado. La mayor\u00eda de los delegados eran organizadores de peque\u00f1os grupos locales. Brillaba por su ausencia una ideolog\u00eda firme y unida.\u00bb (Debates on Soviet power, p.167)<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de los delegados eran j\u00f3venes, con tres cuartas partes menores de treinta y cinco a\u00f1os y solo uno (Jogiches) ten\u00eda m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os. La mitad eran trabajadores industriales.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de votar establecer el partido y luego elegir su nombre, el congreso pas\u00f3 a debatir sobre el punto m\u00e1s pol\u00e9mico, su actitud ante la Asamblea Nacional.<\/p>\n<p>En primer lugar, Paul Levi movi\u00f3 la propuesta para participar en las elecciones de la Asamblea, y fue interrumpido muchas veces a lo largo de su participaci\u00f3n. Entonces Otto R\u00fchle intervino para oponerse.<\/p>\n<p>Al defender la resoluci\u00f3n de boicot, se eriz\u00f3 y espet\u00f3 algunas frases espeluznantes, diciendo \u00abhemos tenido suficiente de compromisos y oportunismo\u00bb. Continu\u00f3, \u00abdebemos constantemente animar la lucha viva en las calles &#8230; Bueno, camaradas, dejen que muevan la Asamblea Nacional a Schilda. [Una ciudad alemana ficticia que aparec\u00eda en cuentos cortos]. Entonces tendremos otro gobierno aqu\u00ed en Berl\u00edn, y su primera prioridad ser\u00e1 tratar de dispersar a su Asamblea Nacional. Y si eso falla, que se queden en Schilda. Estableceremos el nuevo gobierno aqu\u00ed en Berl\u00edn. Todav\u00eda nos quedan catorce d\u00edas \u00ab. (Debates Sobre el Poder Sovi\u00e9tico, p.175)<\/p>\n<p>Rosa intervino para apoyar a Levi. Ella salud\u00f3 con satisfacci\u00f3n el entusiasmo que se pod\u00eda ver en el congreso. \u00abEstoy feliz y, sin embargo, estoy consternada. Estoy convencida de que quieres un tipo de radicalismo que es demasiado r\u00e1pido y f\u00e1cil. En particular, esto se muestra por las interjecciones\u201d. (Deates, p.177) Levi dijo que no hab\u00eda diferencia en cuanto a sus objetivos, solo c\u00f3mo lograrlos. Nuestra tarea, dijo ella, era \u00abhacer estallar ese basti\u00f3n desde adentro\u00bb. Pero los delegados no estaban convencidos.<\/p>\n<p>A pesar de la cautela del programa del partido contra el aventurerismo, los delegados se dejaron influir por discursos emotivos mezclados con el ultraizquierdismo. Por qu\u00e9 participar en un parlamento reaccionario que deber\u00eda ser derrocado, razonaron. A pesar del consejo de Rosa Luxemburgo, por 62 votos contra 23 votaron boicotear las elecciones de la Asamblea Nacional que se realizar\u00edan en enero.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la votaci\u00f3n, Rosa declar\u00f3: \u00abCamaradas, toman su radicalismo con demasiada facilidad\u00bb. Leo Jogiches estaba tan conmocionado que pens\u00f3 que la creaci\u00f3n del Partido Comunista era prematura. Pero Rosa simplemente se encogi\u00f3 de hombros, declarando que un beb\u00e9 reci\u00e9n nacido siempre lloriquea primero. En una carta a Clara Zetkin, Rosa describi\u00f3 el voto como un \u00abradicalismo un tanto infantil, medio cocinado y de mente estrecha\u00bb, pero esperaba que esto desapareciera pronto. (Nettl, pp.757-758)<\/p>\n<p>Desde este punto de vista, Lenin la apoy\u00f3 y escribi\u00f3 que, \u00abcontrariamente a la opini\u00f3n de destacados l\u00edderes pol\u00edticos como Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, los \u00abizquierdistas\u00bb alemanes, como sabemos, consideraron que el parlamentarismo era pol\u00edticamente obsoleto incluso en enero de 1919&#8230; Sabemos que los &#8216;izquierdistas&#8217; estaban equivocados. \u00ab(LCW, vol.31, p.57)<\/p>\n<p>Se debatieron otras dos mociones en el Congreso que intentaron declarar la membres\u00eda de los sindicatos incompatible con la del Partido Comunista. Los comunistas se unir\u00edan a los consejos obreros y \u00abcontinuar\u00edan de la manera m\u00e1s decidida la lucha contra los sindicatos\u00bb. Fr\u00f6lich declar\u00f3 en su intervenci\u00f3n que el lema deber\u00eda ser \u00ab\u00a1Salgan de los sindicatos!\u00bb (Debates., p.188) Rieger, de Berl\u00edn, cre\u00eda que pertenecer al Partido Comunista era incompatible con estar en un sindicato reformista.<\/p>\n<p>Muchos en el joven Partido Comunista Alem\u00e1n, intoxicados por la revoluci\u00f3n, no reconocieron el giro abrupto de las masas hacia sus organizaciones de masas tradicionales, especialmente los sindicatos. Antes de la revoluci\u00f3n de noviembre hab\u00eda 1,5 millones de afiliados sindicales; a fines de diciembre de 1918, hab\u00eda 2,2 millones; a fines de 1919, 7,3 millones. Los sindicatos estaban siendo llenados y transformados. Estaba claro que, si el Partido Comunista quer\u00eda liderar a las masas, tendr\u00eda que hacer un trabajo serio con los sindicatos. Sin embargo, fue con gran dificultad que los l\u00edderes del partido lograron evitar que estas resoluciones ultraizquierdas se sometieran a votaci\u00f3n al poner el asunto en manos de una comisi\u00f3n sindical. \u00abEllo demostr\u00f3 claramente la juventud y la inexperiencia del partido\u00bb, observ\u00f3 Radek, quien, junto con Bujar\u00edn, Rakovsky, Joffe e Ignatov, asistieron al congreso como una delegaci\u00f3n fraternal del Partido Bolchevique. (Broue, p.221)<\/p>\n<p>La orientaci\u00f3n adecuada hacia los sindicatos reformistas no se llev\u00f3 a cabo hasta el Congreso en octubre de 1919, donde el KPD acord\u00f3 llevar a cabo un trabajo revolucionario en los sindicatos liderados por el SPD.<\/p>\n<p>El Partido hab\u00eda decidido tomar el nombre de \u00abcomunista\u00bb, como lo hicieron los Bolcheviques anteriormente. Descartaron la etiqueta de \u00absocialdem\u00f3crata\u00bb, que ahora se hab\u00eda asociado con los reformistas y los traidores del socialismo. Se trataba de volver a los primeros a\u00f1os del movimiento marxista, cuando Marx y Engels eligieron la bandera limpia del comunismo.<\/p>\n<p>Frente a la exuberancia juvenil ligada al ultraizquierdismo del Partido Comunista Alem\u00e1n, Luxemburgo y Liebknecht no tuvieron otra alternativa que esperar el momento oportuno, esperando que los acontecimientos demostraran que ten\u00edan raz\u00f3n y que las filas del Partido aprender\u00edan de su propia experiencia. Sin embargo, aunque esta fue la primera fase de la Revoluci\u00f3n, el tiempo no estaba de su parte. A pesar de todas estas debilidades, la fundaci\u00f3n del Partido Comunista de Alemania, bajo Luxemburgo y Liebknecht, fue de importancia clave a nivel internacional. Fuera de Rusia, el Partido Alem\u00e1n era el m\u00e1s fuerte y m\u00e1s autorizado de todos los grupos comunistas en el exterior. Fue decisivo para impulsar a los Bolcheviques a declarar la formaci\u00f3n de la Tercera Internacional en marzo de 1919.<\/p>\n<p>En una semana de la existencia del partido reci\u00e9n formado, el KPD iba a experimentar un bautismo de fuego y una tragedia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abEstamos muy contentos de que usted, camarada Mehring y los dem\u00e1s &#8216;camaradas espartaquistas&#8217; de Alemania est\u00e9n con nosotros, &#8216;de cabeza y coraz\u00f3n&#8217;. Esto nos da la confianza de que los mejores elementos de la clase obrera de Europa Occidental -a pesar de todas las dificultades- nos ayudar\u00e1n\u00bb. 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