Desde hace varias semanas, y la proximidad del Año Nuevo Lunar, la clase trabajadora en China se ha sumergido en una ola de huelgas económicas, protestas y manifestaciones. Si bien estas luchas varían en términos de escala y combatividad, colectivamente dan una clara indicación de la profundización de la crisis socioeconómica y de la valiente oleada de lucha de clases que está levantándose contra el régimen capitalista.

Llegaron de todo el país, del sur y del norte, de la costa y de la selva, muchos aymaras y quechua, obreros, campesinos y la juventud estudiantil, todos unidos en Lima con un objetivo: derrocar a la presidenta ilegítima Dina Boluarte, que asumió el poder tras el golpe del 7 de diciembre contra Pedro Castillo.

Un mes después del golpe de Estado contra el presidente Castillo el 7 de diciembre, el nuevo gobierno ilegítimo de Dina Boluarte ha utilizado una brutal represión policial y militar para sofocar las protestas, dejando 48 muertos.

Durante el día de hoy unos miles de seguidores de Bolsonaro asaltaron las sedes del Congreso, de la Presidencia y del Tribunal Superior Federal en Brasilia, la capital del país, exigiendo una intervención militar.

Esta es una semana crucial para el movimiento contra el golpe de Estado en Perú. A pesar de la brutal y continuada represión, los obreros, campesinos y estudiantes en lucha contra la presidenta ilegítima Dina Boluarte han seguido el combate. La central sindical CGTP ha convocado una huelga nacional cívica y popular para el 19 de enero y columnas de manifestantes convergen hacia la capital, Lima.

Se ha cumplido casi un mes desde el golpe al gobierno de Pedro Castillo. Un golpe orquestado por la CONFIEP, el aparato del estado burgués, el fujimorismo, las multinacionales mineras y la embajada de EE. UU. contra un presidente elegido democráticamente por el pueblo trabajador del Perú.