Mundo árabe y oriente medio
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Las heroicas masas de Sudán siguen tomando las calles para resistir el golpe militar, enfrentándose a las balas, las agresiones físicas y las detenciones a manos de las fuerzas de seguridad.

El sábado 13 de noviembre, un gran número de manifestantes secundó la segunda manifestación convocada a nivel nacional, después de semanas de intensos esfuerzos organizativos por parte de los llamados comités de resistencia vecinales, que tuvieron que hacer frente al bloqueo de las telecomunicaciones y a una campaña de terror por parte de la contrarrevolución.

Entre las ciudades que se sumaron a las llamadas manifestaciones “del millón” se encuentran Jartum, Bahri, Omdurman, Medani, Rufa'a, Almanagil, Al-deweim, Kosti, Damazin, Tendalti, Port Sudan, Kassala, Atbara, Gadarif, Niyala, Alfashir, campamentos de desplazados internos de Abushok, Dongola, Karima, El-obeid, Sinnar, Bara y Zaleingi.Probablemente hubo muchas más movilizaciones multitudinarias, pero la participación precisa es difícil de calcular dado el bloqueo actual de Internet.

La represión de los militares fue mucho más rápida y brutal esta vez.La contrarrevolución se ha visto arrinconada y está intensificando su represión para hacer frente a la determinación y resistencia de las masas. Esta intimidación fortalece aún más su determinación.Así lo expresó perfectamente un activista sudanés: “¿Aumentan la violencia?Intensificaremos la resistencia".

Sin embargo, esta situación no puede durar para siempre.Si persiste el estancamiento, se producirá el agotamiento entre las masas y comenzarán a debilitarse.De no producirse un enfrentamiento armado decisivo contra la contrarrevolución, ésta mantendrá el poder y seguirá reforzando su control.

Provocaciones

Las protestas del fin de semana fueron precedidas de una serie de provocaciones por parte de la contrarrevolución para asegurarse su posición. Tras una serie de manifestaciones contra la junta militar y su golpe, Burhan concedió unaentrevista aAl-Jazeerael 7 de noviembre en la que afirmó descaradamente que las fuerzas de seguridad no habían matado a nadie durante las protestas contra el golpe, negando que se tratara en absoluto de un "golpe": los militares simplemente intervinieron para "corregir" la transición a la democracia.Mentiras descaradas que naturalmente provocaron gran indignación.

Al día siguiente de estas declaraciones, el 8 de noviembre, Hemedti Dagalo, comandante de las reaccionarias Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) -milicias tribales responsables de la mayor parte de la represión contra la revolución- hizo otrasdeclaraciónes, afirmando que los golpistas están comprometidos a proteger los derechos de los civiles y el cumplimiento de las demandas de la revolución de 2019 para establecer un gobierno civil.Este hombre tiene las manos manchadas de sangre de cientos, potencialmente miles, de manifestantes.

Desvergonzadas mentiras como estas se transmitían a la nación, mientras millones de personas iban quedándose sin ningún medio de comunicación, cientos fueron sometidas a gases lacrimógenos, detenidas y disparadas en la calle.Varios piquetes organizados por sindicatos y comités de defensa vecinal de protesta contra el golpe denunciaron redadas policiales y de las fuerzas de seguridad, en las que trabajadores y organizadores comunitarios fueron arrestados.

Los trabajadores de Petroenergy de la planta de Jaily informaron de dos arrestos de este tipo el 2 de noviembre y el 5 de noviembre, así como cinco suspensiones arbitrarias durante su huelga contra el golpe.El 7 de noviembre, el Comité de Maestros de Sudán celebró una protesta frente al Ministerio de Educación en Jartum.Fueron atacados con gases lacrimógenos y se produjo el arresto de cincomaestros, de quienes se desconoce su paradero.Con estas detenciones, el número total de maestros arrestados desde el golpe se eleva a 87.

El 11 de noviembre, el general Burhan anunciaba que las negociaciones, celebradas a puerta cerrada con los grupos de oposición, en los que se incluye la ONU, habían llegado a una conclusión que, como era de esperar, significaba nada menos que un regreso del gobierno militar.

Se anunció un nuevo Consejo Soberano, con Burhan a la cabeza y Hemedt como su segundo de a bordo.El consejo está formado por 14 miembros, con una bancada militar que incluye a representantes del Frente Revolucionario Sudanés (SRF): una organización paraguas de grupos armados que participaron en la guerra civil de 2003, así como cinco recién nombrados representantes civiles.

La participación de estos grupos rebeldes y políticos civiles anti-Bashir (el anterior dictador derrocado en 2019) es poco más que una hoja de parra para ocultar el dominio de la junta militar. El mismo día, se emitía una orden judicial para restaurar Internet y las telecomunicaciones en el país. Pero la Autoridad Reguladora de Telecomunicaciones y Correos, el organismo responsable de regular las telecomunicaciones, desafió la orden a instancias de la junta militar, con lo cual sigue vigente el bloqueo.

Este intento de consolidar el poder de la junta enfureció a las masas.La Asociación de Profesionales de Sudán (SPA) respondió diciendo: "Las decisiones de Burhan y su consejo se aplican solo a ellos mismos, no tienen legitimidad y serán recibidas solo con desprecio y resistencia”. Mientras tanto, los comités de resistencia pidieron de inmediato que se intensificaran los esfuerzos por construir barricadas en los vecindarios, además de convocar protestas locales e internacionales para coincidir con la marcha "del millón”, exigir la liberación de todos los prisioneros políticos y pedir el fin del régimen militar de una vez por todas.

Matanza

En la mañana del sábado 13 de noviembre, revolucionarios de todo el país se prepararon para la movilización con barricadas en los vecindarios para proteger a los residentes de las fuerzas de seguridad, y continuaron difundiendo las manifestaciones masivas quemando neumáticos y repartiendo folletos.A pesar de la falta de cobertura de Internet, un video en Burri muestra que las marchas llegaron a su pico hacia la 1:10 PM.Veinte minutos después, la junta inició su ofensiva.Historias similares surgieron en todo Sudán.

Los informes sobre el terreno sugieren que la violencia mostrada por las contrarrevolucionarias fuerzas de seguridad aumentó drásticamente.Esta vez, no se mostró moderación."Peinaron tres veces una calle, dispararon gases lacrimógenos [muy cerca] y munición.Esa gente venía a matar, le disparaba a todo el que veían”, dice un informe.

Mientras tanto, en la televisión nacional, la policía negó haber usado armas de fuego al dispersar las protestas. Otro video muestra a policías y fuerzas de seguridad rodeando a un solo manifestante, que claramente está desarmado.Lo golpean hasta que cae de rodillas y luego lo arrestan.Varios videos confirman que se utilizó la misma táctica con los manifestantes en las calles de Omdurman, Burrin, Riad en la capital.

Los comités locales informan que las fuerzas de seguridad en minivans, similar a los vehículos de transporte público, sin uniforme y vestidos de civil, circulaban y secuestraban a personas. Se llevaron a cabo arrestos masivos en todo el país, superando los 100 detenidos en Darfur.Se informa que algunos de los detenidos han contraído COVID-19 debido al hacinamiento de las instalaciones y se les ha negado cualquier atención médica.

Otras imágenes muestran claramente el uso de francotiradores en diferentes lugares.Y otras informaciones denuncian la entrada de las fuerzas de seguridad en barrios, arrojando botes de gas lacrimógeno en casas y coches para prenderles fuego.También participaron en arrestos aleatorios y allanamientos de morada.Una de las víctimas de estas acciones atroces fue Rimaz Hattem Al-Atta, de 13 años, quien recibió un disparo en la cabeza en su casa.

Muchos hospitales recibieron la afluencia masiva de víctimas.El Comité Central de Médicos envió múltiples llamadas de asistencia y donaciones de sangre. Según los informes, las fuerzas de seguridad asaltaron hospitales como el de Alarba'een y Waad, donde médicos y manifestantes heridos fueron golpeados por igual. La página de Facebook del Sindicato de Médicos de Sudán informó que la junta militar ha estado utilizando balas de punta hueca, que se expanden con el impacto, provocando mucho más daño que las balas normales, y las cuales han sido prohibidas en la guerra a nivel internacional.

No hay forma de saber el número total de víctimas.Los últimos informes sugieren que hay más de 200 heridos, de los cuales 100 habrían sufrido heridas de bala y 11 se encontrarían en pronóstico reservado.Se ha informado de la muerte de al menos siete personas en Jartum, principalmente jóvenes de entre 13 y 17 años. Se llevaron a cabo manifestaciones silenciosas fuera de los hospitales al día siguiente ensolidaridad con las víctimas, y al parecer las fuerzas de seguridad continuaron sus ataques en los barrios lanzando botes de gas lacrimógeno.

La junta militar está siendo absolutamente despiadada. Y la respuesta de todos los políticos imperialistas ante este derramamiento de sangre y barbarie es ofrecer lágrimas de cocodrilo, condenas hipócritas y demandas vacías de gobierno civil.¡Mientras tanto, los representantes de la ONU han estado trabajando entre bastidores para restaurar un ‘orden político’ entre lo que queda del gobierno civil y los mismos generales reaccionarios que están matando a tiros a manifestantes desarmados! Las masas reconocen clara (y correctamente) que la junta solo pretende hacerse con el control total.Solo ganarán el gobierno civil sobre la base de su propia fuerza.

¿Ahora qué?

El nuevo Consejo Soberano está negociando un candidato final para representar a la región del Este, en un intento por otorgarse legitimidad.En respuesta, el movimiento ha reiterado su lema principal: “No a las negociaciones.No al reparto de poderes.¡No hay legitimidad para el golpe!"

Los comités de resistencia, así como la Asociación de Profesionales de Sudán, están haciendo un llamamiento para intensificar la desobediencia civil, con lo que se esperan más huelgas y protestas en los próximos días.Los ayuntamientos han convocado una protesta para el 17 de noviembre, pero no está confirmado si se limitará a las comunidades locales, o si e nuevamente se realizará a nivel nacional.

En artículos anteriores, señalamos las limitaciones del carácter pacifista de la revolución. A pesar de que las masas han demostrado repetidamente su fuerza y ​​tenacidad -paralizando el país con una acción de huelga coordinada y manteniéndose firme ante la contrarrevolución- estos métodos no pueden sostenerse indefinidamente.

¿A dónde va la revolución?Hemos visto una y otra vez hasta donde pueden llegar los jefes militares para preservar su poder y privilegios.No se detendrán en el uso de la represión hasta ver restaurado el reaccionario régimen de Bashir con caras nuevas en la cima.Por lo tanto, cualquier escalada sin un plan para la defensa armada de la revolución no conducirá a ninguna parte.

Existe un temor real de guerra civil en la región, pero la guerra de clases ya está en marcha, como se ha visto en acontecimientos recientes.Por el momento, solo un bando está dispuesto a emprender esta guerra con armas en la mano.Es por ello que los comités de autodefensa deberían organizarse de inmediato.Deberían estar armados y preparados por todos los medios disponibles para defender al pueblo contra la contrarrevolución sanguinaria.

Por ahora, los militares han superado a la revolución.Por tanto, sería clave ganar a soldados de base.Existe alguna evidencia de que los comités de resistencia están empezando a comprender esta necesidad. Recientemente, el Comité de Coordinación de la Resistencia de Karrari publicó un video de 2019 en el que se ve a un soldado en su camioneta, rodeado de manifestantes en la ocupación que derrocó al régimen de Bashir.Pide que otros miembros de las fuerzas armadas se unan a la revolución: Soldados: ¡uníos¡Poneos del lado de la gente!¡Defended al pueblo hasta que ocurra el cambio!Esconder la cabeza no os beneficiará.¡Posicionaos del lado de la gente!"

El video fue compartido con el siguiente comentario del comité de resistencia, claramente dirigido a cualquier soldado que pudiera simpatizar con la revolución: “Este es un mensaje para los que tengan honor en las filas de las fuerzas de seguridad.Vuestros líderes han elegido sus propios intereses antes que los de las masas". Este mensaje debe formar parte del programa de cada comité local de resistencia en el país.Mientras buscan todos los medios posibles para armarse, debe al mismo tiempo organizar la fraternización entre el pueblo revolucionario y las filas del ejército.Deben producir material de propaganda dirigido a los soldados, y distribuirlos en los cuarteles del ejército.

La urgencia de esta tarea debe ser comunicada a las masas a través de las charlas educativas nocturnas organizadas por los comités de resistencia.El mensaje debe extenderse a todos los piquetes revolucionarios, y pintado en las paredes de todo Sudán: “Los soldados de base deben ser ganados al lado de la revolución para que esta pueda defenderse contra un mayor derramamiento de sangre!".

Una vez que se hayan ganado a los simpatizantes de las fuerzas armadas -dividiendo al ejército en líneas de clase y debilitando la base de apoyo de Burhan y Hemeti- las tropas revolucionarias deberían ser incorporadas a los comités de autodefensa para prepararse para una guerra armada con la junta militar.

A diferencia del RSF, una fuerza mercenaria basada en las milicias reaccionarias Janjawid, las tropas ordinarias son solo obreros y campesinos, que junto con sus hermanos y hermanas de clase enfrentaron la miseria y la pobreza a manos del antiguo régimen de Bashir, que saqueó el país con impunidad durante décadas.Los restos de este régimen podrido son el enemigo común de todos los sectores pobres y oprimidos de la sociedad sudanesa.

La única forma de derrotar el golpe es que los comités de resistencia hagan un llamamiento general a los soldados de base para frenar a los generales asesinos, uniéndose a las masas revolucionarias y enfrentando la contrarrevolución con las armas en la mano.

A partir de ahí, todos los elementos contrarrevolucionarios deben ser detenidos y su riqueza expropiada bajo el control democrático del pueblo y puestos al servicio de la reconstrucción del país.Sobre esta base solamente es como la verdadera democracia y el gobierno civil se pueden sostener: poniendo fin a la pobreza, el hambre y el atraso que acechan a las masas sudanesas.Esto requerirá la planificación racional de la economía para el bien común, en lugar de para llenar los bolsillos de una élite parasitaria.

Completar las tareas de la Revolución Sudanesa requiere construir el socialismo en el país, como un faro de esperanza para las masas oprimidas y explotadas en todo el Cuerno de África y más allá.Solo esto puede poner fin finalmente a la miseria y la barbarie que destrozan el continente. Como expresaba un manifestante elocuentemente en su pancarta: "La muerte, amigo mío, es vivir con miedo bajo tus botas".

15 de noviembre de 2021

 

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